II. Orgullo con O de Olvidadiza


2. Esopo dijo: "Nuestro carácter nos mete en problemas, pero es nuestro orgullo el que nos mantiene en ellos"


Si alguien me pidiera que describiera físicamente a Lily Evans con una palabra, no me lo pensaría al decir «perfecta», porque hay que ser ciego y estúpido para no mirarla de esa forma. Con su cabello rojo como el fuego y sus ojos verdes que deslumbran. Además de todo, la pelirroja no solo poseía rasgos preciosos, sino también un cuerpo que ¡Merlín!, yo no dudaría en pasar una vida viviendo en la Cámara de los secretos —que dicen seguro huele a drenaje— con tal de recorrerlo bajo las mantas centímetro a centímetro. Y si eso es poco — les digo que hay que ser tontos para creer que eso es poco— solo hay que ver también esa hermosa sonrisa que mi pecosa posee. Dígase lo que se diga, no hay otra verdad. Lily Evans es mía.

Pero y si no me preguntáis por su físico y lo que más bien les concierne es mi opinión —excelsa y sofisticada— sobre su carácter. ¡Qué Merlín me proteja de que ella me escuche! Porque sin pelos en la lengua, describiré a mi Prefecta Perfecta, como una «orgullosa». ¿Me lo negaréis? La leona favorita de este perfecto merodeador, es más orgullosa que un hipogrifo y más obtusa que McGonagall cuando Sirius le pide que le revoque el castigo que —aceptémoslo— no se merece.

— ¿Cómo ha ido?— preguntó Canuto espatarrado en su cama y con esa sonrisa que me decía: «A que tuve razón, nenaza»

— Si este sábado te parte la cara una bludger no me mires a mí. El bate se me habrá ido solo— aseguré

— James, tú eres cazador— murmuró Colagusano desde su cama con aires de inocencia. ¡Peter, Peter, Peter! Que despistado que eres a veces.

— ¿No la has encontrado todavía?— Remus, pareció apiadarse de mí, porque bajó el libro muggle que leía otra vez y me miró alzando una ceja.

— Nadie la tiene o nadie quiere dármela y la pelirroja se deshizo de mí con ese bonito rodar de ojos y las palabras: «Pregunta a tus fans, Potter», cuando le pregunté por quinta vez— respondí cabreado— ¡Honestamente! Sé que mi perfume huele de las maravillas, pero tras dos semanas la túnica debe apestar a sepa Merlín que cosas, ya estuvo para que me la devolvieran— exclamé desesperado. La sonrisa burlona de Sirius me taladró los oídos.

¡Pero que chucho! Al cabrón le hacía gracia que desde que Lily se llevó mi túnica de Quidditch tras dejarme deberes pesados y en sábado sin explicación alguna, yo no hubiera logrado recuperarla ni tampoco charlar bien con mi prefecta, al menos de esa cordial manera en que a últimas nos habíamos adecuado.

— ¿Seguro que no le has hecho nada a Lily? Ella no se habría llevado tu túnica si no hubieras cagado algo, Cornamenta— me dijo Remus y sin verlo, sabía que el muy delicadito, no solo sonreía sino que tenía razón.

— Ya te lo he dicho, no sé qué demonios le pude haber hecho. Esa noche antes de que viniera, ya sabéis que no pude hacer la ronda por esa molesta de Chang que besa del asco y no me dejaba de estampar con la pared. Sé que soy bonito pero no tengo calidad de cuadro para colgarme de los muros— me quejé

— ¿Y luego de eso?— cuestionó Peter

— Pues nada, vine acá pero la señora Gorda no me dejó entrar. «Nadie debe andar fuera. O te aguantas o llamo a la jefa. Y a la otra vente más temprano»— mi voz chillona no estuvo ni cerca de parecer a la de la señora pero sí que los hizo reír— Tuve que ir a por Nick para que coqueteara a la gorda para poder pasar— bufé

— ¿Y antes de eso?— siguió Canuto.

— Que nada. Por donde quieran, yo no he hecho nada— aseguré.

— Entonces pregúntale de nuevo a Lily, James, seguro que ella te dirá dónde está— me dijo Remus

— Eso, o te la recupera para que dejes de joderle— se mofó Peter.

— Cornamenta— me llamó Sirius— ¿No has pensado que tal vez Lily se quedó la túnica y solo no quiere dártela?— su risa sarcástica me hizo cerrar las cortinas y volver a tumbarme en mi cama.

¡Ay mi Lily! A veces me volvía loco. Mucho más, cuando por orgullosa, no me decía dónde encontrar mi ropa. Porque eso de «Ya olvide a quién se la di» no me lo tragaba. No, si mi pelirroja no era olvidadiza, solo orgullosa. ¡Y que Slytherin me adopte si no amo también eso de ella!

Continuará…


¿Reviews? ¿Crucios?

A James le gustan las niñas que comentan.


Con cariño, JulietaG.28