Hola, probablemente en los próximos dos días no suba nada. Pero a cambio el capitulo de hoy es bastante largo...

...Nos leemos al final...

.–.–.–.–.–.–.–.–.–.––.–.–.

El desafío de hoy
DIA 4

Ponte en contacto con tu esposa en algún momento del día. Sin ninguna otra intención, pregúntale cómo está y si puedes ayudarle en algo.

–Deidara, estás loco. – dijo Gaara entre risas.

–¿Por qué no todos llegamos a la obvia conclusión de que yo soy El Hombre? – dijo con aires de superioridad. – Cuando hay dificultades, yo estoy ahí.

–Ya me cansé de tanto ego. Llevas fanfarroneando diez minutos. – contestó Gaara mientras Sasuke se sentaba con ellos.

–Solo digo la verdad. En el último incendio, moví dos líneas solo saqué mi propia línea y la conecte al hidrante en dos minutos.

Sasuke sonrió levemente y le hizo un gesto disimulado a Naruto que rápidamente entendió.

–¿Y qué? Otros pueden hacer eso también.

–No en esta estación.

–¿Y qué hay de Toyama? – preguntó Sasuke haciendo su primer aporte a la conversación.

–¿En una broma? Quizá en dos minutos y medio, pero no en menos de dos. – comentó casi ofendido.

–No lo sé.

–Capitán, puede que sea fuerte, pero no es rápido. Le juro que puedo derrotarlo en un minuto.

–Deidara, pareces muy seguro de ti mismo. Creo que la confianza es buena, pero tú exageras.

–Yo puedo hacerlo, es lo que digo.

Naruto entró nuevamente al comedor con dos botellas de salsa picante extra–fuerte en la mano y las puso en la mesa con un fuerte golpe.

–La ira de Dios, amigo. – comentó.

Sasuke agarró un frasco y lo miró.

–Empezaré yo, Naruto. – Y luego se dirigió a los demás – haremos un pequeño concurso. Veremos si Deidara es ''El hombre''. Y es que acepta el reto, claro.

–Hey, yo siempre estoy listo.

–Pues bien. Dobe, tiempo.

Rápidamente abrió el frasco y bajo la mirada atónita de todos los presentes empezó a beber el contenido. Todos lo miraban asombrados. Lo vieron parar varias veces y la cara de sufrimiento.

Los murmullos crecían y el no paraba. Al cabo de 23 segundos, la botella estaba vacía y Sasuke agitado.

–Muy bien, tu turno Deidara. – Dijo Naruto mientras volvía a colocar el temporizador.

–Claro, lo haré en menos de veinte.

Naruto le dio el arranque y comenzó a beber. Todos veían como se empezaba a poner colorado y sus ojos se agrandaban del picor.

–¡Ahhh! ¡Quema! – gritó, pero no se rindió y nuevamente se llevó la botella a los labios.

Sus ojos comenzaban a cristalizarse y su cara se desfiguraba cada vez más. Mientras tanto sus compañeros lo alentaban a tomar.

–¿Dónde está ''El hombre'' ahora? – Gaara reía ante el espectáculo.

El rubio se había agarrado de la mesa, pequeñas lágrimas recorrían su rostro y la expresión de dolor era increíble.

–14 segundos – informó Naruto para que se apurara.

Volvió a beber pero no pudo mucho más y salió corriendo despavorido hacia el baño al grito de ''se me quema la boca''

Los presentes estallaron en risas y Gaara se atrevió a preguntar a Sasuke como lo había logrado.

–Tú también podrías hacerlo, si sustituyeras en tuyo con jugo de tomate.

Las risas volvieron a explotar.

.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–

–¡Sakura! Muchas gracias por presentarte en la consulta hoy. ¡Me has salvado la vida! – Agradeció Tadashi con ímpetu.

–No fue nada, Tadashi. – Contestó Sakura con su mejor sonrisa. – Y felicidades por su premio a la investigación de Cáncer.

Riing Riing Riing (N.A. Sound Effects SuperPro2016)

–Diga.

–Hola, Sakura. Soy Sasuke. Quería saber cómo estás.

–¿Ver cómo estoy? ¿Para qué?

–Emm… Esto… Solo por sí acaso necesitabas algo…

Sakura guardo silencio unos segundos. ¿Quién era ese hombre y que había hecho con su marido?

–¿Llamaste para ver si necesitaba algo? – Ella no podía salir de su asombro.

–Pues… Sí… Tal vez necesites que lleve algo a casa, o no sé… ¿Qué busque algo por la mañana?

Sakura se empezaba a impacientar.

–Sasuke, nunca habías preguntado eso ¿Qué te pasa?

–Solo quería saber si necesitas algo… es eso.

–Estoy bien. – Respondió de manera cortante.

–Pues… bien… hasta pronto. – Dijo Sasuke cortando la llamada para luego tomar su libro y guardarlo en su bolso. ''día cuatro'' Listo, pensó.

Por otro lado, Sakura fue a ver a sus amigas en la recepción del segundo piso del hospital.

–Hola, Sakura ¿cómo estás? – preguntó Ino.

–Confundida – respondió con pesadez – Mi esposo está muy raro.

–¿Por qué? ¿Qué hace? – Preguntó Temari uniéndose a la conversación.

–Pues estos últimos días… me ha hecho café, me compró unas tristes florecitas y ahora llamó solo para saber si estoy bien.

–¿En serio? – Preguntó Temari con incredulidad.

–Te diré lo que está haciendo. Trata de ablandarte por lo del divorcio. – Dijo Ino con completa seguridad.

La pelirosa la miró confundida.

–¿Por qué haría eso? – preguntó en un susurro.

–Antes que mi prima se divorciara, su marido hizo lo mismo. Se puso todo dulce y tierno… Lo próximo que supimos es que se quedó con su casa y su dinero. Ni siquiera le ha vuelto a hablar. No dejes que te manipule.

Sakura abrió los ojos de la impresión.

¿Sería Sasuke capaz de algo así?

.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.

Desde hacía ya unos cuantos años que al llegar tenso del trabajo, mientras Sakura no estaba, Sasuke solía ver pornografía en la computadora hasta estar ''mejor''. Costumbre que se había hecho un vicio del cual no podía/quería salir y que a Sakura le molestaba demasiado. Ella se sentía despreciada por su marido, desplazada por as páginas web que visitaba. E inclusive, desde que él había empezado con esa ''costumbre'' estaba más violento y le prestaba menos atención.

Al escuchar los ruidos de la puerta, se apresuró a cerrar todo lo más rápido posible, borrar el historial y volver a la página de su amada futura camioneta. Escuchó los pasos de su esposa al entrar a la sala. Por más velocidad que pusiera no lograría ocultar todo por lo que optó por apagar el monitor.

–¿Borraste el historial? – Preguntó tranquilamente.

Sasuke se tensó.

–¿Qué?

–Que si borraste las páginas para que no pudiera ver que estabas mirando en Internet.

Él solo suspiró.

–No engañas a nadie Sasuke. No sé qué tratas de hacer mandándome flores y llamándome al trabajo. – dijo con frialdad.

–¿Por qué dices eso?

–Me reuniré con mi abogado y no creas que te creo esa rutina de niño bueno.

Sasuke se quedó en blanco. ¿En que estaba pensando su mujer?

–¿De qué hablas? – preguntó.

–No tendrás más de lo que te mereces. Y yo tendré lo que me toca.

El pelinegro no podía creer la actitud de su esposa. ¿Realmente estaba pensando que hacía lo que hacía por dinero?

–¿Eso es lo que crees que hago? – preguntó levantando lo voz y parándose de la silla del escritorio.

–¡No, no lo creo! ¡Lo sé con certeza! – respondió con igual fiereza la pelirosa.

–¡Te equivocas! ¡Nunca asumes que pueda hacer algo de valor o respetable! ¡Nada honorable!

–¿¡Honorable!? ¿¡Qué estabas viendo cuando llegué!? ¿¡Acaso eso es honorable!? ¿¡A quién crees que le ves la cara!? ¿Sabes por qué tus atenciones no son nada para mí? Es porque ESO te ha convertido en lo que eres. Cuando estás solo a eso le eres fiel y no tiene nada de honorable ni respetable.

Sakura se dio la media vuelta y subió a su cuarto. Por su parte, Sasuke sentía furia contenida. Se revolvió el pelo y salió al patio. Trató de respirar profundo y dejar pasar la situación. ¡Pero no podía! Y ahí estaba… Tomó un bate de baseball y comenzó a golpear un tacho de basura. Descargaba su frustración golpe tras golpe deformando el pobre tacho. Finalmente arrojó el bate con un último alarido de furia y fue entonces cuando levantó la vista.

–Sr. Hatake. – Dijo en modo de saludo.

–Sasuke – Respondió el hombre mirándolo asombrado con su único ojo visible.

El pelinegro rápidamente entró a su coche con una mezcla de vergüenza y frustración. Tomó su teléfono y comenzó a marcar.

–¿Hola?

–No está funcionando, papá.

–¿Qué es lo que no funciona? – preguntó con tranquilidad.

–Lo del reto del amor, no funciona.

–Cuéntame que pasa.

–He hecho todo lo que ahí dice y ella lo ha rechazado completamente.

Fugaku sonrió.

–Este proceso toma cuarenta días, no cuatro.

–¿Cuál es el punto de seguir por un camino sin salida que no va a ningún lado? – dijo como si fuera lo más obvio del mundo.

–¿Y cómo lo sabes? Sasuke, tú no eres de los que se rinden y algo me dice que solo estás haciendo lo suficiente.

Silencio.

–¿Tengo razón? – insistió.

Silencio.

–No ciento nada, papá. – dijo suspirando.

–Te entiendo hijo. Pero has tomado una decisión, no puedes rendirte. Continúa viviendo un día a la vez.

Sasuke lo pensó unos instantes.

–Está bien.

.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–.–..–.–.–.

Sakura solo se acostó en la cama comenzó a pensar. Recordaba cuando su madre le decía que resista los tiempos difíciles, pero se sentía tan mal. Cada vez que Sasuke la miraba ella se sentía tan humillada. Las lagrimas brotaban de sus ojos sin parar. Sasuke podía ser tan idiota. ¿No se daba cuenta de como se sentía? ¿Cuándo había dejado de ser buena para su marido?

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Hasta acá... De este día al día 17 tienen que salir los capitulos de mi imaginación. Así que mis amados lectores, paciencia.

Quería hacer un comentario especial para este capitulo, pero por cuestiones de tiempo no voy a poder. Tal vez lo deje para más adelante.

Besos! Nos leemos pronto.