Dismaclair: Estos personajes son propiedad de JK Rowling y la Warner BROS escribo sin fines de lucro, sólo para distraerme hasta que Jk. Se digne en publicar el séptimo libro XD.

Estoy escuchando : One and Only de Adele.)

CAPITULO III

Duele Verte


You've been on my mind
I grow fonder every day
Lose myself in time
Just thinking of your face

— Hey! Lucca. — saludo.

El hombre delgado dando saltitos cortos frente a su ventanilla mientras le pedía que bajara su ventanilla. Él era poseedor de un cabello negro como el carbón y unos ojos azules de infarto. Hijo único de una familia de magos del sur de Italia, Lucca Gabiatti, era uno de esos magos que adoraban las cosas muggles. La música y el cine eran sus temas favoritos de conversación. Se conocieron el día de su boda, además de ser primo de Blaise Zabini, también era amigo de Draco. En un inicio pensó que siendo primo de Zabini, sería otro italiano tonto con aires de grandeza, fue agradable constatar que era todo lo contario.

El chico fue amable con ella desde que los presentaron, y poco a poco entablaron una bonita amistad, aunque no podía ser comparada con la amistad que tenía con Harry y Ron. Tal vez fue su manera de ser, que en poco tiempo, ganó su confianza. Ella llego a considerarle persona grata y no buscaba excusas cuando tenían que salir con las amistades de Draco, por qué sabía que siempre podía contar con el bueno de Lucca.

El muchacho vestía ropa deportiva, y de su cuello colgaba unos cascos de escuchar música. Aún tenía la respiración acelerada y pequeñas gotas de sudor se deslizaban por sus clavículas, era fácil deducir que había estado trotando por el vecindario.

— ¿Ha pasado algo en el hospital? —preguntó, quitándose los audífonos.

—No. — contesto un poco perturbada. —No ha pasado nada en hospital. Tengo una cita en esa cafetería con una amiga, para recordar viejos tiempos y eso… cosas de chicas.

— ¿A qué hora es?

— ¿Qué?

— Tu cita. — indico sonriendo— Si te queda algo de tiempo, tal vez, podamos tomar un café o un trago. —invito.

—Sí. —Sonrió nerviosa— vamos.

God only knows
Why it's taken me so long to let my doubts go
You're the only one that I want

*o *

Se deslizo fuera del automóvil activando el sistema de alarma. Ambos caminaron en busca de un sitio para hablar, era lo que acostumbran hacer. No era casualidad que estuviera a unos pocos metros del edificio donde vivía su amigo y colega de trabajo. En muchas otras oportunidades había buscado a su amigo buscando un consejo o simplemente para hablar sobre películas, cosas de amigos. Al pasar el tiempo Lucca se convirtió en un refugio oportuno y cómodo lejos de los problemas del mundo mágico. Cada pelea con su esposo o amigos, sabía que podía contar con Lucca. No es que ella no confiara en Harry o Ron, ellos eran y serían sus mejores amigos por siempre, simplemente luego de la batalla final, cada uno tenía diferentes preocupaciones, Harry y sus asuntos con el ministerio de magia, Ron y sus viajes por el mundo. Sus amigos en el mundo muggle eran pocos y tampoco comprenderían que a veces quería lanzar un maleficio de Cruciatus a sus suegros. Lucca siempre estuvo ahí para escuchar sus problemas y acompañarla con un trago o café.

El alivio lleno su corazón, no podía explicar el motivo por el cual se sentía de esa manera con Lucca, cuando estaba en su compañía, sentía que todo estaría bien. Lucca caminaba a su lado tarareando una canción, apostaba a ganar que la interprete era una cantante muggle.

I don't know why I'm scared
I've been here before
Every feeling, every word
I've imagined it all
You'll never know if you never try
To forget your past and simply be mine

Sonriendo con melancolía, recordó la primera vez que ambos se convirtieron en compañeros de "tragos", fue una de esas semanas que hubiese deseado quedarse durmiendo en la cama, no presentarse a trabajar y olvidarse de todos.

Sin embargo, ella no podía ignorar sus responsabilidades.

Hasta ese momento, amargamente admitió que no era una medimaga humilde, pensó que ella tenía el control de todo. El momento menos esperado la vida se encarga de recordarte que hay cosas que escapan del control de los seres humanos, ese día perdió a un paciente, con síntomas de un hechizo sencillo, juego de niños pensó ella, el antídoto que aplicaron sólo acelero la muerte de su paciente y ella no pudo aceptarlo. La muerte es algo que no puedes controlar, ahora lo sabía pero en ese entonces no. Tal vez una parte de ella si comprendía pero a veces el ser humano tiende a cerrar los ojos y la soberbia los atrapa. Cuando regreso a su casa, cansada y frustrada lo único que hizo fue pelear con su esposo. Furiosa con el mundo, llamo a Lucca que también era medimago, ninguna otra persona le comprendería como su colega, en ese entonces él le comento que conocía un pequeño Bar de muggles donde trabajaba un barman talentosísimo que preparaba tragos y cocteles espectaculares. Era justo lo que necesitaba.

Un licor que le nublara la mente y le hiciera olvidar sin olvidar. Los hechizos aunque útiles no siempre eran una salida. Hermione no quería utilizar un hechizo para olvidar su fracaso, un Obliviate sería sencillo. Una luz verde y adiós recuerdos. Hay situaciones que la vida te presenta para ayudarte a crecer y ser más fuerte. Ella lo sabia.

Cuando entraron al Bar, Hermione aprobó el lugar.

Las luces tenues del lugar, mostraban una hilera larga de diferentes bebidas alcohólicas de todos los colores y tamaños. En la barra había pocas personas, una hermosa mujer con un vestido de estampados coqueteaba con un hombre elegantemente vestido, junto a ellos dos hombres con las corbatas desaliñadas bebían cerveza en botella, al otro extremo de la barra tres amigas compartían unos daiquirís. Las mesas en su mayoría estaban libres, tal vez porqué aún era temprano. La suave melodía de un toca discos daba un ambiente acogedor y confortable. Ambos se acercaron a la barra y se sentaron para ser atendidos.

—Fabio. Dos cervezas, por favor. —pidió Lucca, saludando con un ademan. — ¿Te parece bien? — pregunto mirando a Hermione. Ella sólo asintió.

—Dos cervezas. —Repitió un hombre bonachón colocando dos botellas verdes. Por su acento, todo indicaba que era italiano—Es bueno verte Lucca, ¿has estado ocupado?

—Un poco. —contesto sonriendo.

—Procura no olvidarte de los amigos—se limpió una lagrima imaginaria— te hemos extrañado.

—No dramatices, hace una semana salimos a comer.

—Ha sido una vida. Hombre sin corazón. —Replico un mesero rubio, llevándose unas cervezas—Mírate, menos de una semana y apareces acompañado de una chica hermosa. ¿Qué? ¿Te casaste y no me invitaste a tu boda? ¿ o es tu hermana perdida?

Ella logro olvidarse de todos sus problemas viendo a su amigo muerto de la vergüenza.

—Disculpa, Hermione. Él tiene problemas con el alcohol —señalo al mesero. — Y sueña con casarse con Angelina Jolie.

—No te quejes cuando Angelina te deje fuera de nuestra lista de invitados. —contraataco con una sonrisa ofendida.

—Sobreviviré.

Ella sonrió al mesero.

—Puedo ayudarte con Brad, si necesitas que alguien le distraiga. —ofreció voluntariosa.

—No le des cuerda Hermione. —Pidió indignado tomando un sorbo de su cerveza artesanal.

—Esta chica me encanta, no la espantes. —sugirió el mesero— llévala a casa y guarda la llave a buen recaudo.

Lucca escupió su cerveza.

—…Por favor, ignóralo! —suplico un mortificado Lucca. —te presento a mi verdadero amigo, el único cuerdo en este lugar, Fabio Galasso— agrego recuperando la compostura— un barman normalito que no asiste a terapia con un psiquiatra, como otras personas en este lugar.

La castaña estrecho la mano ofrecida por el amigo de Lucca. El mesero ofendido regreso para golpear a Lucca con bloc de notas de los pedidos. Fue entretenido verles discutiendo y soltarse pullas en italiano. Así como por arte de magia, ella había olvidado que le preocupaba. El hospital y sus responsabilidades quedaron olvidados.

Hermione sabía que el tiempo no se detendría y no le regresaría los momentos vividos. Sólo los recuerdos serían los eternos compañeros. Aunque en ese momento, también se merecía beberse las cinco botellas del wiski más costosos del mundo, como esa primera vez que ebrios iniciaron a soltarse confidencias, ese día no tenía ganas de emborracharse, porque aunque se pudiese permitir ahogar sus penas, nada conseguiría que olvidara el engaño de su esposo, sin pensarlo mucho decidió que necesitaba estar en sus cinco o seis sentidos para decidir qué haría de ahora en adelante.

I dare you to let me be your, your one and only
Promise I'm worth it
To hold in your arms
So come on and give me a chance
To prove I am the one who can
Walk that mile
Until the end starts

continuara...


Hellooo ladies! *o * he vuelto! I'm back!

Regreso con una doble actualización y una leve edición del capitulo 3. Agradezco a las personas que me escribieron, gracias de corazón, es por ellos que les traigo estos capitulos. Un agradecimiendo especial a la persona que me escribio ese review precioso recordandome el fic, es bonito saber que recuerdan el fic. Gracias Scroo b.

Si mas me despido hasta el próximo capitulo.

Le quiere y recuerda con cariño, Isamay.