Hala, tres del tirón. Muchas gracias por vuestros reviews... y por vuestra santa paciencia.


Snape odiaba dar clase¡lo odiaba! No sabía qué era peor, perder el tiempo explicando las sutilezas y misterios del arte de elaborar pociones a niñatos con la masa cerebral de un mosquito; soportar las explosiones y meteduras de pata que ponían perdida su adorada mazmorra o tener que ver y hasta oler a gente como Longbottom, Potter o Granger.

Aunque había algo peor que pocos alumnos se atrevían a solicitar: las tutorías. Snape tenía sentimientos encontrados pensando en los alumnos de su Casa. Por un lado eran SUS Slytherin y todo lo que hicieran ellos estaría bien, por otro lado, seguían siendo niñatos que no estaban a la altura de las circunstancias y que avergonzaban a Severus casi todos los días.

En cualquier caso, le sorprendió ver allí a Draco Malfoy, entrando en su despacho, cerrando la puerta despacio y encarándose a él.

-Profesor, he venido a solucionar su problema.

Snape no pudo levantar la ceja, aunque tampoco habría tenido tiempo, no con Draco Malfoy abriéndole la túnica de esa manera.


Sw

In Sev I trust