Demos marcha atrás en el tiempo, Draco le abre la túnica a Snape y...
LO QUE DE VERDAD PASÓ:
-¿Se puede saber a qué ha venido¡Esto es una tutoría! – Severus estaba indignado, de un manotazo había vuelto a cerrar su túnica y había conseguido detener al rubio… reteniéndole entre sus brazos.
-Profesor, tengo entendido que tiene usted un problema…. Y he venido a ofrecerle mi ayuda.- murmuró Draco, aprovechando el "abrazo".
Snape bajó la vista hacia el rubio. ¿Cómo podía él saber lo de su ceja?
-¿Qué problema? No hay nada de lo que deba usted preocuparse.
-Ya sé que no debería… aunque tengo que confesarle que me sentiría muy honrado si me dejara probar a mí. Tal vez yo pueda… arreglarlo.- Draco probó a moverse seductoramente, arrimándose aún más al profesor.
-¡Apártese!- Snape abrió los brazos y dejó libre a Draco, quien de momento no se atrevió a acercarse de nuevo.
Malfoy suspiró. Con este hombre iba a ser difícil. ¿Cómo iba a ayudarle si no se dejaba tocar? Snape era un hombre inteligente, un Slytherin, debería comprender… A lo mejor si se lo ofrecía como algo más profesional, algo así como si fuera una medicina…
-Profesor, permítame explicárselo bien.- Draco sonrió como su padre cuando hablaba con el Ministro.
-No quiero oír ni una palabra más. Lárguese de una vez.- Snape se sentó de nuevo frente a su escritorio.
Draco torció la sonrisa, pero no se movió de donde estaba.
-Si me escuchara… Déjeme probarlo al menos… no tiene por qué avergonzarse. Conozco a muchos a los que les ha pasado lo mismo que a usted. Entiendo que me rechace… pero no sin antes probarlo.
-¿Qué es lo que quiere probar? – preguntó Snape exasperado, con una sonrisa glacial.
Draco se mordió la lengua. ¿Se lo soltaba así sin más? Se le ocurrían un montón de respuestas, pero todas empezaban con "quiero desnudarle y…" y no pensaba que algo así fuera a convencer a su profesor para "ponerse en su manos".
Así que se acercó con cautela al profesor, se sentó sobre el escritorio frente a él y le abrió la túnica de nuevo, esta vez lentamente. Dejándose llevar, adelantó un poco la cabeza y posó sus labios en los de él, rozándolos con cuidado.
Snape esperó a que el chico se alejara para clavarle la mirada. No se movió. Despegó los labios y declaró muy despacio y muy bajo:
-Ahora va a venir conmigo a explicarle esto al Director.- y Draco sintió cómo se le erizaban todos y cada uno de los pelos de su cuerpo.
Por ahora, ahí lo dejamos
Sw
Confío en Severus... y lo mismo deberíais hacer todos vosotros!
