"Shion es sexy" pensamientos del personaje.

Shion es sexy— comunicación vía cosmos.

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Un día con Karina

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Cuando entro al recinto principal, aunque ya iba preparada para cualquier cosa y cuando decía cualquier cosa era cualquier cosa o bueno no todo, ya que se sorprendió de sobremanera encontrar al patriarca descalzo y solo en pantalones, con un cepillo enredado en sus largos cabellos y el tratando de liberar su melena del infame cepillo, a cada jalón los músculos de su espalda se marcaban al igual que los de sus brazos con esa piel tan nívea. Pero, jamás nadie se imaginaria ver al patriarca en esa situación, además que hacia ahí y de ese modo ¿Por qué no en su alcoba? Ese hombre era todo un dolor de cabeza, pero su superiora ya se lo había advertido y ella creyó que podía manejarlo, Ja, no sabía que equivocada estaba. Ella seguía a la espalda del patriarca y su voz imperturbable la sorprendió.

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—¿Te vas a quedar ahí o me vas a ayudar niña?

—¿Cómo fue que te metiste en ese lio? ¿Quién puede hacer semejante enredo? —y la sonrisa burlona pugnaba por salir.

—Y más vale que quites esa sonrisilla de tu linda carita, y que me ayudes ¡apresúrate! —ella se acerco al patriarca.

—Alguien amaneció de mal humor, he su excelencia.

—Impertinente y malcriada —ella dio un tirón al cepillo, un quejido salió de los labios sonrientes del patriarca.

—Si puede ser... pero, puedo vivir con ello —entre la discusión, al fin pudo desenredar el cabello de Shion y salió con la misma sin mediar ninguna otra palabra dejando con la palabra en la boca a el santo padre, camino por un tiempo y se encontró con uno de los pocos santos dorados que le agradaban ¿Pero, a quien no le agradaría Mu?

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Venía con su cara afligida y un poco sudado, ¿estaría entrenando? Se detuvo frente a ella y la tomo por los hombros mirándola detenidamente lo cual le pareció extraño, pero se mantuvo callada esperando a que Aries dijera algo, la termino de inspeccionar y acaricio sus rizos color chocolate, gesto que relajo a Karina. Finalmente le dirigió la palabra.

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—¿Estás bien? —pregunto con voz suave.

—¿Por qué? ¿No debería estarlo, Mu pasa algo malo?

—Mi maestro me llamo por una emergencia su cosmos estaba alterado y sentí tu presencia cerca de él… pensé que había hecho algo.

—De verdad crees que me aria daño.

—Por supuesto que no —el tono indignado llego hasta ella, Mu era a veces raro.

—¿Y entonces?

—Pensé que te había fastidiado mucho a veces es insoportable, sabes.

—¡Por supuesto que lo sé muy bien! No te preocupes era un problema algo enredado, pero ya está solucionado.

—Me alegro, entonces ya no me necesita ¿Quieres dar un paseo? —el tono inocente de Mu la sorprendió ese hombre y no podía decirlo de otra manera, aunque no sabía.

Se suponía que él era menor que ella por 2 años. Los lemurianos podían tener 50 y aparentar 20. Mu tenía una apariencia tan tierna y en cierta forma inocente, pero sabia por boca de Shion que con la chica que cortejaba no era nada inocente, e internamente se pregunto si Mu ¿ofuscaba a esa chica o era lindo?

—¿Me estas invitando a salir del santuario a sus alrededores?

—A sus alrededores, sabes que tú no puedes salir del santuario.

—Lo sé, así que quieres contarme algo ¿no? —así el caballeroso Mu le ofreció su brazo y ella acepto gustosa.

—¿Como sabes eso? —ella rio tiernamente y su risa era fresca e inundo sus oídos al tiempo que empezaban a caminar.

—Eres predecible para mi sabes así que suelta la sopa —y de nuevo una risa suave (esta vez de Mu) inundo el ambiente era agradable.

—Bueno más bien quiero tu concejo sobre la chica que seguramente ya te conto el patriarca.

—Jeje si ya me conto es un poco insoportable, pero puedo ayudarte en lo que quieras Mu, para ti siempre estaré.

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Una sombra se quedo en una esquina al oír lo que la pareja hablaba, pero si se acercaba lo descubrirían así que solo alcanzo a escuchar la última frase, hasta que se dio cuenta que otros dos se habían quedado con la boca abierta, igual que él.

La inusual pareja de Milo y Shaka se quedaron perplejos en su sitio y miraban atónitos a Shura en su mismo estado. los tres con sus armaduras acababan de llegar de sus misiones y se quedaron impactados, pues todos y cuando decían todos es todos, sabían que esa era la chica del patriarca, machistas si la Diosa se diera cuenta los reprendería, pero Shion había dejado claro que Karina era par a él y punto. Impactados, así quedaron hasta que se ignoraron entre los tres y cada quien siguió su camino decidiendo ignorar el asunto, Mu sabia en que se metía.

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Estaba realizando un ritual de limpieza: agua purificada de la misma fuente de Athena, la oración a la Diosa antes de iniciar, paños bordas con hilo hecho por la misma Athena, eran objetos sagrados de la Diosa y debía tener especial respeto y cuidado con ellos. Luego del paseo con Mu se sentía más relajada y decidió seguir con su día a día.

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—Hola otra vez linda Karina —Shion entro jovial. Pese que su discípulo lo había dejado plantado, esa se las pagaría, Mu era mal alumno y eso que lo había convocado pero eso después. Centro su atención a la doncella que tenia enfrene.

—…

—¿Me estas ignorando?

—…

Ella seguía en lo suyo no estaba dispuesta seguir con los juegos del patriarca, comenzó a moverse contoneando sus caderas insinuando a Shion oscuros promesas, su mirada estaba fija en ella lo cual hacía sentir en cierto modo a Karina alagada e inquieta a partes iguales.

La hermosa Karina comenzó a entonar una canción dedicada a una sacerdotisa que se enamoro y tuvo un final trágico, canción bella pero de significado triste.

Comenzó a limpiar los objetos sagrados todos y cada uno tenía un significado y un propósito, ningún objeto ahí no podía ser tocado por nadie más que la misma Athena, por supuesto el patriarca y ella que antes de entrar pasaba por un rito de purificación, porque los objetos de una Diosa virgen deben ser tratados por una doncella de virtudes, tomando como ejemplo a la misma Diosa.

Shion la observaba de lejos ¿Hasta cuando pensaba dirigirle la palabra? Si, reconocía que se había equivocado y la había presionado de más, pero no era para tanto. Quiso llamar su atención, (pero ella nada de nada) incluso se le plantaba en frente y ella lo ignoro magistralmente, le hiso señas, pero solo logro que Karina subiera su tono de voz y con la franela que tenía a mano siguió su trabajo.

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—Karina corazón… no cantes —y seguía siendo olímpicamente ignorado— porque cuando lo haces, los perros aúllan —y la franela choco contra su cara— bueno eso es un avance, ya dime qué te pasa.

—¿Que, qué me pasa? Baboso, no te parece nada que me andes hostigando, eres un provocador.

—Lo siento —aunque no sabía que sentía en realidad, a su parecer no había hecho nada malo.

—No, no lo sientes, eres un provocador y lo sabes, te gusta hacerme bola la cabeza y… —de súbito, Shion tomo las manos femeninas presionándolas contra su pecho que subía y bajaba al ritmo de su corazón rejuvenecido.

—Sí, si lo siento, pero es que no puedo evitarlo —beso una a una la pequeñas manos— …pero debes de saber que todo es culpa tuya mira…

—Mi culpa, ¡MI culpa! Estas mal de la cabeza o que, ¿o tanto golpe te dejo algún problema en ella? —se soltó de su agarre y lo empujo lejos de si, solo Shion es capaz de torturarla y complicarle la vida, y de paso echarle la culpa a ella, este hombre no tenía remedio.

—Mujer, si me dejas explicarte todo tiene una explicación.

—¡Pues explícaselo a Dohko porque yo no quiero!

—Si quieres —dijo burlón.

—No quiero.

—Que si te digo —Shion a duras penas podía detener su risa. Pelear con Karina era tan divertido y no es que lo hiciera adrede pero era inevitable.

—¡Ya quieres dejarme en paz de una vez por todas!

—Eso jamás cariño, pídeme cualquier cosa las estrellas si quieres que yo si te las daré, pero no me pidas que me aleje de ti eso no podría soportarlo.

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Las palabras sinceras de Shion calaron en lo más hondo de ella como una corriente que atravesó desde su cráneo hasta los dedos de sus pies, con esa mirada como si fuera capaz de leerle el alma y la verdad con los años que se cargaba era muy factible, ¡oh! el muy descarado le leía la mente, la frustración se le esfumo de repente, y como no si ese hombre estaba como agua para chocolate y vaya que si estaba hecho un bombón. Pero, ese no era el momento el lugar para tales pensamientos.

Simplemente lo ignoro y siguió en lo suyo, porque ante tal declaración no supo cómo actuar. Estaba estresada de nuevo y mucho. Unas manos grandes y fuertes comenzaron a masajear su cuello con infinita paciencia, un suspiro de alivio salió de sus labios, Shion daba unos masajes excelentes.

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—Shion —el nombre de él salió como un suspiro de sus labios color cereza, tan apetecibles.

—Querida relájate… —el muy astuto comenzó a acariciar el cuello de ella con sus labios parecían de seda, y ella estaba cayendo en el juego del patriarca, los besos depositados en su cuello la habían dejado fuera de juego.

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Los suaves belfos de Shion seguían torturando su cuello, su cuerpo se paralizo ante tales atenciones a esa zona tan sensible, pero como pudo se paro cuando pudo reaccionar poniendo una sana distancia entre ella y el patriarca quien la seguía de cerca. Llegaron al salón del trono a paso rápido. Él la sujeto firmemente de su muñeca, ella se soltó en un movimiento brusco y retrocedió tropezando con el trono cayendo sentada en el ¿Cómo había llegado hasta ahí? Quién sabe.

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—Corazón cálmate si, no haré nada que no quieras… si quieres hablar —ella negó con su cabeza— conmigo estás segura, créeme amor mío.

Sentada en el trono del patriarca lo miraba risueña. Shion la miro con sus ojos fijos en los de ella, puso su mano derecha en su corazón y se arrodillo, con su mano izquierda tomando una de las manos femeninas, y la beso con suma devoción.

Ella miraba a ese hombre a sus pies, tan poderoso, tan altivo y sabio, solo para ella y se sintió afligida tenia a Shion en la palma de su mano y eso le asustaba, temía por el futuro, cualquiera miraría hacia el futuro color rosa y como no teniendo a un hombre como Shion junto a ella que más le podría pedir a la vida, pero no todo era color de rosa y no podía hacerse ilusiones..

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—No puedo aceptarte… yo…

—Mi cielo, tu lo que tienes es miedo a querer y perder por eso querida mía, no quieres querer —y shion había dado en el clavo ello no miraba color rosa no era tan ingenua, pero jamás se entregaría de lleno en una relación, tenía miedo de salir herida y maldijo internamente la sabiduría de Shion, el podía leerla como un libro abierto, pero no podía decidir no quería sí que quería joder.

—Yo… Shion… lo siento.

—Hm no te preocupes yo me daré a la tarea de conversarte querida Karina —y Shion muy coqueto le lanzo un beso en el aire que casi le da un infarto a la pobre chica y no supo cómo reaccionar.

Shion se incorporo y la incorporo a ella estrechándola entre sus fuertes brazos, la hacía sentir que nada podía tocarla, que estaba segura y ella fácilmente podía acostumbrarse, pero y si ya no lo tuviera más. No quería pensar más. Solo rodearse del aroma masculino de Shion y su calor reconfortante.

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—Siempre estas dándome tanto disgustos —hablo con su vos ahogada en el pecho de Shion y el cabello de el lemuriano le acariciaba la mejía produciéndole cosquillas.

—Con el tiempo aprenderás a vivir junto a mí a disgusto —silencio, eso fue todo lo que reino por unos segundos en la instancia.

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¡Eso era el colmo! Se separo de él de un empujón. Cerca del trono había una mesita con un frutero camino hacia el tomo una manzana y se la arrojo a la cabeza al santo… (si claro ejem) al santo padre del santuario y cuando el proyectil ya casi daba contra la cabeza del patriarca, el proyectil se detuvo en las narices del patriarca quedando suspendida, la susodicha se movió y el la agarro dándole un mordisco y ella solo pudo observar todo esto con la boca abierta.

Él camino lento hacia ella ya se había terminado la manzana y ella se compuso pensando en que le aria por la afrenta de agredir al patriarca ¿Qué castigo le daría? Por primera vez se asusto de Shion, el caminaba serio y levanto su mano era grande y fuerte la dejo caer en la cabeza de Karina revolviendo sus rizos sin piedad, dio una carcajada y se retiro sonriendo.

Ella se quedo paralizada ¿Donde estaba el castigo? ¿Por qué no le hiso nada? y para cuanto quiso arreglar sus rizos los sintió pegajosos y cayó en cuenta, la manzana escurrió por los dedos del patriarca… el muy desgraciado ¡se había limpiado en su cabello! Se sintió furiosa, esa se las cobraría de eso estaba segura, con su cabello nadie y léase nadie se metía, eso era pecado y el hombre salía del lugar altivo como solo Shion podía serlo.

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—¡SHIOOON! —el nombre del patriarca salió de sus femeninos labios como el rugido de una leona, eso si era todo, adiós a la chica buena.

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Para cuando giro el aludido estaba a su espalda (se había tele transportado y según tenía entendido era algo muy difícil por la barrera de la diosa) la tomo presuroso por los hombros y le estampo tremendo beso, tan ardiente y sagaz que duro largo tiempo, acaricio con su lengua el labio inferior con parsimonia, saboreando el sabor de ella y la pobre solo pudo estremecerse. Al finalizar le dio un beso de piquito en sus labios rojizos por el beso anterior.

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—Te quiero —el aliento caliente y las palabras dulces chocaron en la oreja de ella.

La lengua juguetona de Shion lamia su lóbulo enviando descarga eléctricas por todo su cuerpo, un último beso en su mejía y salió bien campante de nuevo, dejándola sumida en un mundo aparte. Aun temblaba ya dejaría parar, sus debía poner en orden sus sentimientos, debía tenerlos bajo control, pero por ahora debía pensar solo en una cosa. Después su venganza ahora solo se centraba en las caricias que le había dado Shion, la verdad no supo como llego a su habitación, aun no había dicho palabra alguna y rio como loca.

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—Athena, quizá nunca llegue a ser feliz, pero… esta noche estoy contenta —se lanzo de espalda en su cómoda cama se sentía extasiada con el corazón desbocado.

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Confesión # 4

Soy chapada a la antigua en algunas normas me rijo en las normas de los abuelos, aunque en otro aspectos me dejo llevar por las normas modernas, mitad de aquí, mitad de allá.