Esto está (de nuevo XD) corregido por mí, si encuentran alguna falla, culpen a Sol, n.n (ok, no U.U) cargare con la culpa por el resto de mis días…Dejen Reviews…. Es una amenaza :I

Atte. Kriziaprincesa de la luna

He aquí yo Sol Naciente deseándoles un feliz año nuevo que se diviertan, pero no demasiado y en este cap krizi me ayudo, así que gracias chica.

Y buenos gente bella ya la oyeron y pues yo digo lo mismo, bueno digo lo de que ella carga con lo culpa :) saluditos.

"Shion es sexy" pensamientos del personaje.

Shion es sexy— comunicación vía cosmos.

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Fuera de lo común

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Todos estaban frente a las grandes puertas del recinto patriarcal.

Ninguno de los caballeros de la orden dorada llevaba su armadura puesta, los doce estaban formados en fila viendo fijo a Aioria que lloriqueaba cual minino descontento frente a su hermano, el que, por ende lo consolaba en un abrazo fraternal mientras Ángelo maldecía en su idioma natal y caminaba de un lado al otro frente a toda la orden dorada con Bartolo en sus brazos.

Estaban desesperados sumidos en un inquietante silencio por parte de la mayoría, hasta que el ruido de un taconeo hizo que todos los dorados centraran la atención en la recién llegada que contoneaba de forma agraciada sus caderas, la mujer que se había convertido en la esperanza de los niños dorados, Karina ya se lo temía.

Shion hablaba en serio cuando les dijo que Bartolomé debía irse, suspiro cansinamente, el santo padre ya les había dado el ultimátum a los padres de Bartolo y siéndose sincera con ella misma sabía que lo que le molestaba a Shion era que había perdió la apuesta con el antiguo maestro.

Dohko en cambio se sorprendió de aquellos dos santos que eran como el día y la noche, tan opuestos entre sí, se dejaran todas sus rivalidades por un bien común. El poder que ejercía el cachorro en ellos fue capaz de poner un fin a las disputas entre los dos santos y Dohko se alegraba por ello.

Cuando Karina estuvo frente a todos se inclinó como dictaba el protocolo a modo de saludo, gesto devuelto por las cabezas de los dorados, la mujer se acercó al lemuriano peli-lila.

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—Que piensan hacer chicos, ¿algún plan en mente? —dijo saludando de forma especial a Mu con un beso en la mejilla, gesto que el mismo peli-lila devolvió, ante el asombro y desconcierto en general, esas confiancitas de Aries a muchos les parecían extrañas porque si algún otro se atreviera a tratarla con tal familiaridad era hombre muerto

—Ah, ¡ya veo! congraciándote con tu hijastro —Milo no perdía oportunidad para incomodar a esa mujer altanera, que nunca se dejaba de nadie. Karina frunció el ceño mientras Mu fulminaba con la mirada a su compañero y de inmediato una piedra choco con mucha fuerza contra su cabeza— joder carnerito no te esponjes solo bromeaba —se sobaba la parte afectada y les miraba con reproche— Todavía que vengo a apoyarlos —murmuro con aire indignado el caballero de Escorpio— Malagradecidos —agrego con un hilo de voz.

—Escorpio, tú lo que quieres es no hacer nada por el resto del día sin encargos ni nada, y esta es la perfecta excusa para ti —le sentencio Karina mirándolo con severidad, una risa ahogada de Camus hizo que Milo mirara feo a su mejor amigo, Camus le guiño un ojo con complicidad.

—Te conoce tan bien… —dijo el francés riéndose de nuevo, Milo le gruño en respuesta.

—Basta no estamos aquí para pelear, Además ¿Cuál es el punto de estar aquí reunidos? —Shura estaba por demás.

—¿Como que cual es el punto? Para darles apoyo a los chicos —Aioros le miraba reprobatoriamente y le paso el brazo por los hombros a Shura y le agrego en confidencia— porque mis nervios no podrán más si esos dos vuelven a pelear hasta por quien respira mejor— Shura asintió muy de acuerdo. Ahora que esos dos revoltosos se calmaron y se llevaban mejor ya no había peleas absurdas a gran escala en los templos, lo cual agradecía fervientemente, siempre todos los demás limpiaban lo que esos dos ensuciaban, ya que los que habían peleado se encontraban castigados y no podían salir a ayudar en la limpieza.

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En el día el Santuario se encontraba en un profundo silencio, demasiado silencio, al parecer de varios santos de platas y bronce. Les resultaba raro no ver a ningún de los revoltosos de los dorados y es que para ellos ver entrenar a la elite del santuario era la mejor parte del entrenamiento de la madrugada pero nada, a muchos le resulto hasta inquietante… algo debía pasar para que ningún dorado bajara al coliseo a entrenar.

—Karina por favor, si no lo haces Shion echara a Bartolo —Aioria le miraba con ojos de cachorro.

—Si Karina solo debes mantener contento a Shion —Cáncer afirmo con vehemencia.

—Solo debes usar tus atributos femeninos —Dohko comento como si fuera algo simple, Karina sentía la sangre hervir.

—No lo haré degenerados —respondió de mala manera. El revuelo se armó unos minutos más dando como resultado una cachetada a Milo por sus floridos concejos a Karina y no fue precisamente Karina quien lo golpeo, sino el caballero de Sagitario.

—¡Insolente! a una dama no se le habla así.

—Pero Aioros… ¿acaso quieres que Barti se largue de este lugar?

—Claro que no —respondió rápidamente Aioros— pero es inaceptable decirle tal cosa a una doncella.

—Ay Aioros —se lamentó Milo colocando una de sus manos en el hombro de Sagitario— que mal que moriste virgen —la ceja de Aioros comenzó a temblar, Aioria crispo los puños dispuesto a golpear a Milo si era necesario hasta que la risa de Shura desconcertó a ambos hermanos.

—¿Y ahora qué te pasa Shura? —preguntó Aioria con aparente molestia, Shura tomo una bocanada de aire antes de hablar.

—Que Aioros es virgen — Respondió Capricornio rápidamente ya que no pudo continuar pues se reía sin poder si quiera respirar— lo siento amigo pero es muy gracioso —Shura tuvo que doblarse por el dolor que provocaba reírse tanto.

—¿Quieren dejar en paz ya a mi hermano?, la razón Shura es para que el patriarca no expulse a Bartolomé del santuario, así de simple —Piscis arqueo una de sus finas cejas y levanto la mano para pedir las palabra, como si de un salón de clases se tratara.

—Humm si me permiten diferir, todos sabemos que no es así de simple convencer al santo padre de lo contrario… ¿lo saben verdad? —Todos lo miraron feo— chicos ustedes saben que es verdad.

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Kiki miraba con sus ojitos abiertos a Milo que decía sus "consejos", tenía fuertemente abrazado a Bartolo. Si el patriarca decidía que ya tenía suficiente y decidía tele transportar al cachorro Kiki estaba dispuesto a correr la misma suerte, atrás suyo Mu se contenía por no matar a escorpio por decir esas sandeces frente a un niño y una dama. El lemuriano peli-lila estaba dispuesto a descubrir cuantos golpes en la cabeza se necesitaban para callar a Milo, por decir semejantes groserías.

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—Me largo, esto no es asunto mío —Camus suspiro mientas se levantaba de donde estaba sentado, algunos callaron para ver lo que sucedía con Acuario, Karina entrecerró los ojos.

—Camus eres un amargado —Dijo la mujer cruzándose de brazos mientras se acercaba al Caballero.

—Tus palabras no me afectan Karina — interrumpió este.

—Para ti, acuario, soy señorita Karina —Agrego la enojada mujer, Milo silbo brevemente.

—Joder Camus, esta mujer esta que muerde —se burló escorpio con su ironía, un golpe por parte de Mu lo callo momentáneamente, sorprendido por la agresividad de Aries— Oye, ¿Pero qué…?

—Silencio —lo callo Mu, Milo miro extrañado a su compañero, hasta que la figura de su mejor amigo se movía escaleras abajo— ¡Camus! —Le llamó siguiéndolo en las escaleras— ¡No me dejes! —Agrego con dramatismo— Me van a comer vivo aquí.

—Es tu problema —le contesto fríamente Acuario, ignorando olímpicamente a su amigo, hasta que un muro invisible paro a Camus y Milo topo con él, Acuario miro con recelo a su amigo, mientras discretamente se sobaba el brazo con el que había golpeado, vaya que ese muro estaba duro.

—De aquí no se va nadie —La voz de Shion retumbo dentro del recinto patriarcal, un escalofrió recorrió a cada uno de los presentes, Ya estaban dentro del problema, ahora les tocaba lidiar con él, El lemuriano peli-verde salió caminando con paso decidido y confiado hacía el grupo de caballeros, nadie se movió, cuando Karina volteo de reojo Camus y Milo ya estaban entre la fila.

La mirada del patriarca recorría a cada uno de los presentes (más a Karina, pero lo disimulo perfectamente) hasta que su vista se fijó en un objetivo: El cachorro.

Bartolo lloriqueo y Kiki lo abrazo con más fuerza consolándose mutuamente.

—¿Qué hace el aquí? Había dicho que lo sacaran —Dijo Shion con total frialdad señalando con el dedo acusador al cachorro, Karina se adelantó un paso.

—Shi… Patriarca —hablo la mujer— ¿Por qué no lo piensa de nuevo? Es decir, solo es un cachorro y dejarlo en la calle es un acto de…

—¡He dicho que no! —la cortó fríamente el patriarca, Karina estuvo a punto de reclamar pero Aioria se adelantó un paso, le hizo un gesto a Karina para tomar la palabra.

—Está bien, entonces Yo Aioria de leo me declaro en huelga hasta que usted —lo señalo con el dedo impetuosamente, acusándolo — diga que Bartolomé se quede —le dijo exponiendo ante la vista del patriarca al cachorro que lo miraba con sus ojitos llorosos.

—Por supuesto que yo el santo de Cáncer secundo la decisión de mi compañero y compañero de armas Aioria —aseguró Ángelo de forma solemne pasándole un brazo por los hombros a Aioria.

—Claro esta su excelencia — Aioros dio un paso al frente inclinándose a modo de saludo ante el patriarca— que los demás les apoyaremos en su decisión —dijo levantando su cabeza e irguiendo su cuerpo mostrando su firmeza, Shion sabía que sagitario cuando se proponía algo luchaba hasta lograrlo.

—Mi decisión está tomada y no cambiare de opinión, ¿quieren ponerse en huelga? adelante, para las misiones también se envían a los santos de plata y bronce, ya veremos quién se rinde primero —Declaró el patriarca con tenacidad, mirando a los presentes, luego, añadió con una gran sonrisa— quien sabe que pase cuando les de hambre.

—No puedo creer que seas tan desalmado —Murmuro la mujer con enfado, viendo al patriarca con el ceño fruncido.

—No soy desalmado, ustedes mismos se lo han buscado —respondió Shion con la misma sonrisa, Karina crispo las manos en puños.

—Olvide que le vuelva a dirigir la palabra, es un…

—Ahórrate el comentario, Karina —le dijo Aioros poniendo una mano en uno de los puños de la mujer, miro de reojo al Patriarca.

—Esperamos a que recapacite, su ilustrísima —el comentario parecía calmado, pero la mirada en los ojos de Aioros era lo opuesto, Shion levanto ligeramente el mentón, sonrió ligeramente con arrogancia y se fue, puesto que ya no había nada más que decir.

—Oigan, ya que vamos a pasar aquí un buen rato, ¿Qué les parece si jugamos? —pregunto Milo con una sonrisa torcida.

—No pienso seguir nada de lo que diga el bicho —aseguro Shaka, Cuando estaban reuniendo a los caballeros para la huelga lo chantajearon con el poder de la culpa diciéndole que era un mal compañero y que si no los apoyaba le iban a hacer la vida miserable… Joder que él sabía que Aioria y Ángelo lo decían en serio.

—Veras Shaka, para que mires que soy buen compañero —el rubio alzo una ceja y lo miraba fijamente con sus mirada penetrante— me di cuenta que te refriaste hace unos días... —el aludido asintió confundió, mirando al Escorpio con el ceño fruncido.

—Sí, ¿y que con eso?

—Te daré un consejo y más vale que me prestes atención, que no lo repetiré… si la vez grande no te asustes y si te la arriman... no digas nada. —Shaka apretó las manos en puños, dispuesto a madrear a Milo— Espera es una moraleja ya acabo, si te la meten, respira hondo —Milo esquivo el primer derechazo de Shaka y seguía con su cantaleta— y debes dejar que termine adentro… —el segundo golpe le pasó rozando muy cerca, sacando una carcajada a Milo— ¡Oye! ¿Por qué tan agresivo? ¿En qué iba?... Ah sí, sí te duele cierra los ojos —Shaka lo jalo por los cabellos— calma hombre ¿que no te das cuenta que una inyección puede salvar tu vida? —Shaka se quedó estático, Karina se dio una palmada en la cara y los gemelos rieron a carcajadas.

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Mu alejo a Shaka de Milo el cual comenzaba a burlarse de la expresión de Virgo, Todos los demás caballeros veía atentos la escena, hasta que Camus le dio tremendo golpe que lanzo al suelo a Milo. Shura reía como poseído ante la mirada acusatoria de Aioros y el desconcierto en general, hasta que Capricornio opto por hablar.

—De acuerdo Milo, hay te va una —El escorpio asintió victorioso, por lo menos Shura le seguía la corriente— puedo hacerlo en: la cama, el sofá, la mesa, la silla y hasta en el suelo —todos (y más aún Karina) le miraba feo— porque esa cara chicos aquí la cuestión es que puedo dormir en lo que sea —y se soltó en carcajada, choco sus puños con los de Milo cuando este se le acerco, HOMBRES TENÍAN QUE SER, Afrodita se adelantó.

—Yo quiero decir una —Anuncio con voz solemne, todos se miraron entre sí y Ángelo le alzaba los pulgares en señal de apoyo, Milo se encogió de hombros anonadado, jamás imagino que Afrodita se uniría a su juego.

—Dilo —le animo Milo, Afrodita asintió y tomo aire.

—Hay que lamerlo para mojarlo —empezó, unas risas no se hicieron esperar— Chuparlo para pararlo —continuo avivando el número de risas— Y empujarlo para meterlo —declaró con una sonrisa — ¡Que difícil es meter el hilo en la aguja! ¿No lo creen? —todos estallaron en risas, Kiki miraba a todos de un modo confundido.

—De acuerdo hay les va esta —Kanon miro pícaramente a Milo ante la mirada indignada de su gemelo— ¿se te para a cada rato? ¿Y en momentos inoportunos? ¿En compañía de tus amigas, en el trabajo, en reuniones importantes, al dormir y hasta al ver comerciales informativos? —Karina ya estaba dispuesta a golpearlos con Shion era suficiente, ella no tenía que aguantar a esos inadaptados— ¿Qué esperas? cámbiale pilas al reloj —La mayoría de los presentes soltaron una carcajada ante el comentario, Kanon le guiño un ojo a Karina, que tenía una clara expresión de enfado— Karina que mal pensada —comento con fingida indignación. Karina no pudo más. Hizo lo que tenía al alcance, se descalzo y le lanzo una sandalia a Kanon quien esquivo hábilmente la acción ante la mirada iracunda de Karina.

El proyectil improvisado le dio de lleno en la cara a Saga quien se levantó furioso de su asiento.

—¡Saga! ¡Como lo siento! mi intención era golpear a Kanon —Karina se disculpó rápidamente, este se asintió afirmativamente, viendo con creciente enojo a su gemelo, Kanon levanto las manos en un gesto juguetón de rendición, Saga le lanzo una patada que también Kanon esquivo pero ninguno de los dos predijo lo que seguiría.

Saga no había notado el objeto que el cuerpo de su hermano cubría, una estatua, y no cualquier estatua, oh no, era una de Athena. Si se rompía no solo Bartolomé, sino también los dos, se irían del santuario.

Saga detuvo a tiempo el golpe pero fue lo suficientemente fuerte para impulsarla hacia adelante, ante el grito ahogado de los presentes Kanon en un hábil movimiento y en medio de su desesperación empujo la estatua de nuevo en dirección de saga quien sonrió alivio y la susodicha tomo de nuevo su lugar tambaleándose, hasta que el grito de Karina distrajo a Saga quien le dio la espalda y sorpresa, bruscamente la estatua se balanceo peligrosamente como una moneda que cae al piso y Kanon la volvió a empujar cuando se iba de lado nuevamente. No midió su fuerza dando como resultado la estatua encima de su gemelo.

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—¡Saga!... hay no —tras unos segundos de silencio Kanon se acercó a su gemelo, suspirando con alivio la estatua estaba bien y con una cara de inocencia mal fingida le pregunto— ¿Te caíste?

—Nooo que va, lo que pasa es que el suelo estaba triste y le quería dar un abrazo —Kanon no pudo más que soltar una carcajada descarada a la vez que le tendía la mano a su gemelo para ayudarle a ponerse de pie, Saga tomo la mano de su hermano.

—Cállense bola de groseros indecentes —Karina los vio acusadoramente— dejen trabajar a la gente honesta y que se preocupa por el porvenir del inocente —todos la miraron con desconfianza… el lemuriano peli-verde sonrió plácidamente en su despacho aunque poco le importaba el ruido que hicieran, pues les había cerrado las puertas para no seguir escuchando las sandeces de los dorados.

—Bueno niños —el maestro Dohko quien se había mantenido callado y serio en todo momento se levantó del suelo y los miro con su sonrisa —yo tengo que hacer así que si me disculpan, cualquier cosa ya saben yo los apoyo, adiós Bartolo no te preocupes que de aquí no te vas —le acaricio la cabeza al perrito y le palmeo la cabeza a Kiki (quien no había soltado a Bartolo) ante la mirada de Mu.

Si algo había que el santo de Aries no le gustaba era que se metieran con su alumno, pero que iba a hacer, el niño crecía escuchando cada cosa de las bocas de sus compañeros que ya lo tenían al límite y más cuando al final del día Kiki le hacia las interminables preguntas del ¿porque El santo tal dijo que? Suspiro con hastió. Ángelo le secreteo algo a Shura quien asintió sonriente y Aldebarán que estaba próximo a ellos ya se lo veía venir.

—A ver Aioros, te reto a que no puedes decir uno —le reto Shura con su sonrisa, Aioros frunció el ceño.

—¿Un…que? —Milo se le acercó y le dio un codazo pícaramente.

—Ya sabes a lo que nos referimos, Sagitario.

—No metas a mi hermano en esto Shura él no es así de… —Aioria no estaba dispuesto a permitir que involucraron a su hermano.

—Calma hermanito ¿crees que no se me ninguna? —Aioria miro atónito como su hermano sonreía de la misma forma que Shura— ...esta te la dedico a ti Cabrita —capricornio le agito los dedos como damisela saludando a lo lejos.

—Pero hermano —Aioros cubrió la boca de Aioria, rodeándole con el brazo la cabeza de su hermano mientras que lo atraía hacia si, a la vez que comenzaba.

—Serás el próximo que me lleve a la cama —proclamaba cual poeta mirando a Shura ante la vergüenza de su hermano quien aún estaba prisionero por el brazo de Aioros, preguntando con que saldría el arquero— y te hare sudar, ni si quiera te podrás poner de pie —le agrego con su sonrisa juguetona, y por ultimo señalando a Shura con ambos dedos índice liberando al fin a su hermanito —atentamente la gripa… mal pensados —hubo unos interminables segundos de silencio para luego ver a todo el mundo excepto Karina, Mu, Shaka y por su puesto Kiki contorsionándose en carcajadas.

—Karina debería sentarse — Aldebarán tan modesto y caballeroso le se dio el lugar donde antes él estaba sentado, Karina se sentó en el lugar.

—Gracias Alde. Tú, eres un amor —le dio una caricia en su rostro antes de sentarse.

Las puertas del recinto se abrieron estrepitosamente y todos temieron por Tauro cuando vieron salir de forma elegante al patriarca que sin mediar palabra tomo a Karina del brazo y la metió con él al recinto.

—¡Espera! —Karina forcejeaba mientras el patriarca la metía por completo al lugar— ¡Shion, SUÉLTAME! —tal parecía que el lemuriano no le prestaba mucha atención a Karina, parecía metido en sus pensamientos, aun así se agarre seguía igual de fuerte, a Karina se le ocurrió una idea estupenda— ¡Shion, Estas lastimándome! —se quejó ella.

Como por arte de magia la mano de Shion la libró y una mirada de preocupación ocupo su mirada castaña, sin esperar más tiempo Karina salió corriendo por el templo, sabía que Shion era, por mucho, más rápido que ella, pero trabajar de doncella tenía sus ventajas, corrió por un pasillo casi inhóspito y al final cruzo por la puerta, los pasos de Shion se escuchaban tras de ella, cerró la puerta y busco desesperadamente la entrada que conectaba ese lugar con un pasillo secreto.

—¡Bingo! —murmuro al encontrar la entrada de madera que se perdía en la pared, la abrió y cruzo, cerrándola de nuevo, el abrirse de la puerta principal se escuchó y Karina hizo un gran esfuerzo por ocultar una carcajada, mentalmente se reprendía a sí misma, pero vaya que era muy divertido… parecía una versión de las escondidas y las atrapadas en uno mismo, corrió por el pasillo, la salida a la cocina estaba cerca.

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Shion miro detenidamente la habitación mientras sonreía ladinamente, esa mujer era escurridiza… Una idea se le vino a la mente, conocía esa habitación, y por supuesto conocía el pasadizo secreto, no llevaba tantos años siendo patriarca por nada, conocía el templo al derecho y al revés, y por supuesto sabía que la salida terminaba en la cocina.

—Tendré que usar la tele transportación —murmuro para sí mismo sin quitar la sonrisa.

Estaba prohibido usarla, pero… ¡él era el patriarca! Nadie podría castigarlo, sin pensarlo dos veces se tele transporto ahí, casi nadie pareció darse cuenta de su repentina aparición, hasta que una de las cocineras lo miro de reojo, la mujer abrió mucho los ojos y lo miro de nuevo, Shion le sonrió a modo de saludo, la cocinera dejo caer en la cuchara de madera que tena en la mano y comenzó a gritar como poseída, Shion no pudo evitar rolar los ojos ¿Es que nunca iban a dejar de comportarse así? Los gritos atrajeron nuevas miradas al patriarca y siguieron el mismo protocolo que la primera: entrar en pánico, en menos de lo pensado la cocina se vacío, dejando al patriarca solo, Shion frunció el ceño, buscando con la mirada la sala, esperando a que Karina llegara, tomo distraídamente una de las manzanas que se encontraban en un cesto cerca y le dio una gran mordida, la puerta se abrió y salió Karina, mirando detenidamente a los lados, Shion se ocultó ligeramente tras un pilar cerca, cuando la mujer se aseguró de que no hubo nadie salió completamente del escondite, camino sigilosamente por el lugar.

—¿Por qué no hay nadie? —se preguntó a sí misma.

Y Shion reprimió el impulso de salir de su escondite y responderle, no señor, él le iba a enseñar que también él podía jugar los mismos juegos que Karina, le dio silenciosamente otra mordida a la manzana con desenfado, y mastico viendo como Karina tomaba algo de un sartén y lo probaba, luego fruncía el ceño, Shion rolo los ojos, esperando a que Karina saliera de la cocina para seguirla y tomarla por sorpresa "¿No se va a ir?" se preguntó a sí mismo.

—¿Cuándo vas a salir Shion? Si no te conociera diría que saliste de la cocina, pero lamentablemente te conozco y sé que te has quedado —pregunto Karina viendo dentro de otra olla, Shion reprimió una maldición, mordió de nuevo la manzana y salió juguetonamente de su improvisado escondite.

—¿Planeas provocarme? —pregunto viendo descaradamente la posición de Karina, que se encontraba asomándose aun en la olla, al oír el comentario se irguió completamente y miro con enojo al patriarca.

—Descarado —Dijo la doncella.

Salsa de tomate (de espagueti seguramente) le corría por la comisura de la boca, Shion sonrió con todo su esplendor y se acercó lentamente a Karina hasta quedar frente a frente, la mujer cruzo los brazos y lo miro fríamente.

—Si intentas tocarme… no me hare responsable de las consecuencias.

—¿Y qué te hace pensar que hare eso? —respondió Shion en un tono juguetón tomando la cintura de la mujer para atraerla más hacia sí, Karina frunció los labios a la vez en que miraba las manos del lemuriano y luego lo miro a él, como diciendo: "¿estás diciéndolo en serio?"

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La mujer, muy, muy en sus adentros, disfrutaba de esa cacería juguetona y que Shion la atrajera así, pero ni loca se lo iba a decir.

Shion miro directamente a esos ojos rojos que tanto le gustaban, soltó una mano de la cintura de Karina para ponerla en su barbilla y con rapidez (antes de que ella se negara) estampo sus labios con los de Karina, ninguno de los dos cerraba los ojos, en cambio se veían directamente, Shion con una mirada retadora, esperando la reacción de Karina, la cual quedo estática unos instantes y luego intento empujar al hombre con todas sus fuerzas, ¡por Athena, estaban en la cocina!

Sus intentos fueron en vano. Poco a poco Shion comenzó a juguetear con los suaves labios de Karina, la mujer intentaba apartarlo, pero lentamente sus intentos por quitárselo de encima fueron perdiendo fuerza, Shion lo tomo como una señal positiva de que podía continuar y cuando Karina entreabrió los labios para tomar aire, el lemuriano entremetió su lengua a la boca de la mujer, Karina dejo salir un gemido de sorpresa, su boca sabia a manzana, Shion sonrió levemente contra su boca mientras su lengua acariciaba tortuosamente el labio inferior de Karina, sin pedir permiso, reclamando lo que le pertenecía.

Tal grado de posesividad la sacudió estremeciéndola a la vez que era aún más aprisionada en el abrazo de Shion, delineo su labio para besarla finalmente succionando su labio inferior y al final dándole una ligera mordida que le saco un suspiro a la doncella.

Ese hombre sabía cómo besar, pero para no perder sus costumbres tenía meter la pata haciéndola rabiar, al separarse uno de otro y ella estando aun en las nubes Shion le soltó sonora nalgada.

—Mía, recuérdalo Karina —Dijo Shion con la voz más ronca de lo normal, eso devolvió a la realidad a Karina, una oleada de furia le recorrió el cuerpo y aparto a Shion con un gesto brusco (el cual paso desapercibido por el)

—¡Sal de mi vida! —Si él seguía haciendo cosas como esas, no lo soportaría más, Shion sonrió ladinamente con la misma expresión juguetona.

—¡Pimienta de mi corazón! —Karina se enojó aún más, la enfurecía que todo fuera un juego de poder para él.

—Ya basta —dijo crispando de nuevo los puños, Shion levanto ambos puntos.

—¿Te molestó que te haya besado?

—No solo es eso…

—¿Por la nalgada? —la volvió a interrumpir, Karina apretó los dientes y repaso mentalmente todo su repertorio de insultos.

—¡Solo déjame en paz, Shion! —exclamó la mujer dando pasos largos a la puerta.

Shion se quedó viendo a la nada que se encontraba enfrente de él, luego volteo rápidamente para ver a Karina salir de la cocina, Frunció los labios mientras volvía a tomar la manzana (que había dejado momentáneamente al lado de la olla) y sopeso las opciones:

Si iba lo más probable es que Karina se enojara aún más y le aplicara la ley del hielo más larga en toda su vida

Si no iba, dejaría que Karina se calmara, pero lo más probable es que saliera al exterior y tendría que ir de nuevo por ella… hasta afuera

Miro a la manzana, como si fuera de ella la culpa, Bien tal vez la ley del hielo no parecía tan mala, a comparación de hacer otra escena enfrente de los dorados, Dejo lo que quedaba de la manzana junto a la olla, la lo recogerían las cocineras después y corrió detrás de Karina como si su vida se fuera en ello, ella no había recorrido gran distancia pero parecía hecha una furia, sin duda pelear contra Hades iba a ser como un juego de niños a comparación de tranquilizar a Karina.

—¡Karina! —Le llamo cuidadosamente mientras se acercaba a ella lentamente, Karina no volteo.

—Te dije que me dejaras en paz —Dijo con total enojo, Shion frunció el ceño.

—¿Qué es lo que hice mal? —pregunto con inocencia, Karina dejo salir un bufido sarcástico.

—¿Deseas la lista, cariño? —Shion dudo de si poner su mano en el hombro de la mujer, aun así lo hizo, con mucha cautela, Sabia que las mujeres eran muy difíciles de entender (y vaya que se había buscado a la más difícil) pero, a lo largo de todos sus años, sabía que las mujeres eran débiles ante las demostraciones de afecto y de humildad, era probablemente lo más difícil que iba a decir, pero si quería ahorrarse el enojo de Karina y que saliera de nuevo tendría que hacerlo, bajo la cabeza.

—Lo siento, Karina —murmuro, Karina abrió mucho los ojos por la sorpresa, ¿Había oído bien?, lo más probable era que no, jamás había escuchado que Shion se disculpara con ella con esa sinceridad, Se giró para encararlo, la mano de Shion no se movió de su hombro y se miraron directamente a los ojos, la mirada de Shion no mostraba ningún signo de mentira, Karina se mordió el labio, y luego de pensarlo unos instantes dejo salir un suspiro derrotado, mirando con una pequeña sonrisa a Shion.

—Solo por esta vez —murmuro con un susurro casi imperceptible, se aclaró la garganta y hablo con voz más firme, viendo la clara expresión de victoria del lemuriano— Claro que si le ocurre un accidente a tu amada cabellera no va a ser mi culpa, claro está —Shion dejo libre una sonora carcajada, Karina arqueo una ceja.

—Oh, sí, disculpa —dijo con una expresión seria pero una mirada traviesa, Karina rolo los ojos— Ahora, ¿qué te parece si nos vamos a comer? —Karina se había olvidado de los dorados que estaban pasando hambre, luego de meditarlo bien, se acordó también de como la molestaban y comenzaban a contar sus chistes sin sentido, No todos, pero la mayoría, luego hallaría la manera de darles comida a los dorados le correspondió con una sonrisa a Shion.

—Me encantaría —dijo, Shion asintió y ambos comenzaron a caminar, una idea traviesa cruzo de repente por la mente de Karina mientras caminaban, miro de reojo a Shion y se mordió de nuevo el labio, lo que estaba a punto de hacer era peligroso, tenía que ser rápida, aminoro la rapidez de sus pasos para que Shion quedara ligeramente más adelante que ella, y luego no pensó nada más, solo actuó.

Karina abrió la palma de su mano derecha (exactamente donde caminaba Shion) tomo impulso y le propino una sonora nalgada a Shion, Ambos dejaron de caminar, Shion se quedó perplejo y luego miro a Karina extrañado abría y cerraba a la vez la boca como pez fuera del agua, Karina le sonrió como una infante que acaba de hacer una travesura y siguió caminando con total tranquilidad.

Shion rolo los ojos con una sonrisa en el rostro. No se podía quejar, él se lo había buscado.

Dohko caminaba alegremente por Rodorio, con un solo objetivo en mente, no se había podido sacar de la cabeza a la bonita chica que hablaba en español, había llegado a Rodorio en menos de lo pensado y comenzaba a caminar por la zona comerciante, la gente iba y venía sin percatarse de su presencia y mujeres cargaban bolsas de comida con niños a sus alrededores, hasta que un alboroto a su derecha le hizo detenerse, había dos niños corriendo con algunos caramelos en las manos, algunos caramelos caían al suelo, pero los infantes no podían detenerse a recogerlos, ya que un hombre mayor los correteaba

—¡LADRONES! —gruño el señor, ambos infantes se miraron y con una sonrisa de complicidad se escondieron detrás de un gentío de personas que pasaban, como si apenas pasaran por ahí, el señor corrió hacia otra dirección diferente, cuando se aseguraron de que el señor estuvo lo suficientemente lejos, soltaron a reír, repartiendo los dulces entre ellos.

—Oye ese es mío.

—No, yo lo agarre, me pertenece —se quejó otro, ambos niños parecían una gota de agua, eran idénticos "gemelos" pensó libra para sí, ambos apenas tendrían ocho años, eran rubios y con unos inquietantes ojos azules marino, casi negros, lo único que los diferenciaba era que uno llevaba un pantalón café y el otro negro, Frunció el ceño y se acercó a ellos, tendría que regañarlos y llevarlos a sus padres, robar no estaba para nada bien.

Cuando la alta sombra de Dohko cubrió a los niños, ambos pasaron saliva al mismo tiempo, asustados por la idea de que el señor de la dulcería les hubiera descubierto, discretamente (tan discreto como un niño puede ser) escondieron los dulces en las bolsas de sus pantalones y luego el de pantalón negro alzó la vista, encontrándose con Dohko de brazos cruzados y una mirad dura, el niño hubiera suspirado de alivio de no ser por la mirada del chino.

—¿Se le perdió algo, señor? —pregunto con un cierto deje de arrogancia el niño de pantalones negros, el niño del pantalón café alzo la vista, para encontrarse con la misma vista que su hermano, Dohko arqueo una ceja.

—A mi nada —respondió— pero tal parece que al señor que les venía siguiendo si… —ambos niños se miraron el uno al otro, inquietos, el niño de pantalones negros bufo, cambiando su expresión por una arrogante.

—No se dé que habla, señor… —el niño alzó las cejas.

—Dohko —hablo el castaño, arqueando ligeramente una de sus cejas, quien diría que siendo niño pudiera esconder tan bien sus acciones— ¿Y ustedes? ¿Cómo se llaman? —el niño de pantalones negros frunció la boca.

—No creo que decirle mi nombre sea muy factible, señor Dohko —le confesó en un susurro, como si le contara un secreto.

—¿Por qué no? —pregunto Libra con un deje de curiosidad

—Porque nos va a delatar, lo sé, lo vi viéndonos desde que el señor de la dulcería nos seguía.

—O sea que si saben de lo que hablo-

—Claro que no —negó el niño de pantalones negros rápidamente, Dohko resistió el impulso de resoplar, luego miro al niño de pantalón café-

—¿Por qué no has dicho nada? —preguntó desconfiadamente, el niño abrió mucho los ojos, como si le sorprendiera que se hubiera dirigido a él, miro a su hermano pidiendo ayuda.

—Es un niño de pocas palabras —dijo el niño de pantalón negro, Dohko se hincó de tal manera que el niño de pantalón café le quedara a su altura.

—¿Cómo te llamas? —le pregunto el chino en un tono amigable, el niño de pantalón café se relamió los labios, nervioso.

—E- Elián —murmuro el niño, el niño de pantalones negros negó lentamente mientras se pegaba suavemente en la frente, Dohko le sonrió a Elián, el niño le sonrió de nuevo y al sentirse en confianza señalo a su hermano— Y él es Kilian.

—¡No le digas mi nombre! —exclamo Kilian demasiado tarde.

—Muy bien —le felicito Dohko a Elián, el niño sonrió dulcemente— ¿Y quién de los dos es el mayor?

—Obviamente yo —Kilian volvió a exclamar, Dohko sonrió triunfante, el niño pareció darse cuenta de su error y luego embozo un mohín.

—¿Saben que robar es malo? —comenzó Dohko, Elián asintió vehementemente mientras su hermano rolaba los ojos.

—Por favor, el sermón no, por lo que más quiera Señor Dohko —dijo con dramatismo.

—Entonces si no quieren el sermón, tendré que hablar con sus padres —dijo el chino severamente, Elián frunció el ceño.

—Nuestros padres no están en casa…

—Eso mismo, no están, no puede hablar con ellos —repuso Kilian con aire triunfal.

—…Pero están mi tía y mis abuelos —Agrego Elián sonrientemente, El gesto de Kilian se desmorono y miro con reproche a su hermano, el cual se encogió de hombros.

—Entonces hablare con sus abuelos —sentencio Dohko— ¿Dónde viven?

—En mi casa —respondió el mayor de ellos como si fuera la cosa más obvia del mundo, Dohko se lo pensó mejor, no perdería la calma. Niños con su aplastante lógica.

—¿Y tus abuelos donde viven?

—Con nosotros —respondió inocentemente Elián, Dohko dejó escapar una sonrisa floja "Paciencia" se dijo a sí mismo.

—De acuerdo ¿ustedes donde viven?

—Pues es obvio señor, vivimos juntos —respondió Kilian con una expresión retadora.

—Está bien —Dohko entrecerró los ojos— ¿dónde está su casa, Elián?

—He, bueno…

—Junto a la casa del vecino —Respondió Kilian por su hermano. Dohko no podía enojarse cuando el menor le contesto con esa mirada de inocencia.

—Y dime pequeño ¿dónde viven tus vecinos? —Pregunto el chino hablando con lo último de su paciencia, si no le decían le preguntaría a la gente del pueblo hasta encontrar su casa, por Athena que lo haría.

El pequeño le hizo señas de que se acercara y el santo bajo más todavía la cabeza para así poder ponerse al nivel del más pequeño, ante la sonrisa socarrona del mayor de los niños, que le había enviado una mirada que Dohko no reconoció a su hermano.

—Señor, no me lo va a creer —le hablo Elián con voz inocente.

—Pruébame.

—Viven…A la par de nuestra casa —Dohko se quedó quieto un segundo y sin saber muy bien cómo, los niños salían corriendo entre carcajadas y comiendo dulces, Vaya que no esperaba que lo hubieran engañado de esa forma, estaba dispuesto a correr detrás de ellos hasta que una risa cantarina lo saco de su estupor.

Ahí estaba ella cargando muchos lirios y otras flores que no reconoció.

Hermosa como la recordaba, sin querer la recorrió de abajo a arriba (puesto que él estaba hincado y tenía que levantar la vista) casi le da un infarto cuando la vio con unos short pequeños y ajustados, se levantó de golpe notando las miradas de los hombres en la figura de la chica, Dohko arrugo el entrecejo y luego relajo la expresión con una sonrisa.

—Hola linda —el sonrojo de Nahomi fue épico

—Hola… lamento haberme reído, en serio, pero esos dos niños son muy… ¿cómo decirlo? Juguetones.

—Juguetones —repitió Dohko entre dientes, eso no era ser juguetón, era ser manipulador, miro que Nahomi se le había quedado viendo con curiosidad— pero eso ya paso, mi día se ha iluminado al verte hoy.

De nueva cuenta ella se sonrojo, no estaba acostumbrada a tantos cumplidos… y menos tan seguidos Y es que ese hombre de piel canela era simplemente hermoso con esos ojos medio rasgados que le volvían loca, contando que era más alto que ella y parecía mantener buena figura debajo de la ropa, un sonrojo se apodero de nuevo de las mejillas de la chica, no debía de pensar eso si él estaba cerca, Dohko mantenía una dulce sonrisa en su rostro. Siempre tuvo cierta debilidad por esos rasgos en los hombres.

—Le ayudo con las flores —le dijo Dohko viendo el ramo, Nahomi negó lentamente con la cabeza.

—No pesan nada —le dijo, Dohko levanto levemente ambas cejas.

—Aunque se ve hermosa rodeada de flores —¡Dios! ¿Qué este hombre no paraba de hacerla sonrojar?— No me parece correcto que usted cargue con algo, pudiendo ayudarla.

—En serio no hay problema… además, es aquí adelante donde vengo a entregar el ramo —Dohko ya no supo cómo retenerla a su lado por más tiempo, por otro lado, la chica tampoco tenía muchas ganas de irse— ¿Ya encontraron por qué ha habido tantas desapariciones?.

—No aun no… es algo confidencial —Dohko parecía incomodo con la pregunta, no podía revelar nada sobre el tema.

—Entiendo, no importa, no hay problema —Nahomi le sonrió a Dohko, luego la chica miro un puesto detrás de ella— ¿Le importaría acompañarme? —pregunto con tranquilidad, aunque por dentro se sentía muy nerviosa, Dohko no pudo evitar sonreír de nuevo.

—Por supuesto que no, Sería un honor —respondió el chino, ambos caminaron a la par y en silencio, la distancia no era muy larga, como había dicho la chica, el local se encontraba justo al frente de donde estaban, Dohko, como buen caballero, le abrió con galantería la puerta para que la dama entrara, cosa que le saco una sonrisa a Nahomi.

—Muchas gracias caballero —le susurro con un poco de dificultad aún se le dificultaba un poco el griego y odiaba trabarse en las palabras.

—De nada mi señorita —Dohko la deslumbro con esas perlas que tenía por dientes, la chica le sonrió tímidamente caminando a tientas sin quitar la vista de él, si se hubiera fijado antes hubiera el pilar de yeso que se encontraba detrás de ella, al pasar la chica topo de frente y el pilar se tambaleó, la chica inhalo aire rápidamente viendo como el pilar (incluso más alto y ancho que Dohko) estaba a punto de caerle encima, rápidamente Dohko, al no tener tiempo de pensar que otra cosa hacer, se interpuso entre Nahomi y el pilar, que dio de lleno en su espalda, el yeso y su espalda crujieron, luego de unos instantes el pilar y cayó al suelo, haciéndose añicos.

Luego del estruendo y de asegurarse de que no había ningún otro peligro potencial Dohko se irguió, tratando de ocultar una mueca, vaya que el yeso estaba duro y el caballero estaba casi seguro de que le dejaría moretón, Nahomi rápidamente miro alrededor y luego a Dohko.

—¿Te duele? —la mirada de Nahomi era pura preocupación, Dohko negó deliberadamente, aunque en su interior tenía unas grandes ganas de decir que sí.

—No, no me duele —Nahomi lo miro fijamente, tratando de deslumbrar cualquier atisbo de dolor. Sin duda la prueba más difícil de Dohko, la chica entrecerró los ojos.

—¿En serio no te duele?

—Para nada —Dohko le intento restar importancia

—Vamos no te hagas "el yo soporto todo".

—Pero en serio no me duele.

—Admite que duele ¡Te cayo un pilar de yeso encima! ¡No puede no dolerte!

—No, no me duele, para un santo de Athena no es nada, debemos ser resistentes.

—Ya veo… pero si te duele dime, porque estos hombres se quieren hacer lo que todo lo puede —le agrego en su idioma natal ante el desconcierto de Dohko que no le entendía.

—Humm, Lo siento, pero yo no entiendo el español —la pobre Nahomi de nuevo se sonrojo con timidez.

—Lo siento pero no puedo evitar hablar en mi idioma natal, aun no me acostumbro al griego —se excusó la chica.

—¿En serio? Porque podría enseñart… —la voz de Dohko fue interrumpida por el grito indignado de una mujer a su espalda, Dohko se giró, era una señora de algunos sesenta años, que tenía un delantal rosado y miraba con lastima al pilar en el suelo.

—¡Mi pilar!

—¡Eben, lo siento, ha sido culpa mía! —se disculpó rápidamente la chica acercándose a la mujer, que miro a Nahomi, como si apenas reparara en su presencia.

—¿Nahomi? ¿Tú lo rompiste? —Nahomi se removió incomoda.

—Bueno, la verdad es que…

—He sido yo —Rápidamente el chino se inculpo, la señora lo miro con extrañeza mientras Nahomi negaba rápidamente con la cabeza.

—¿Quién es usted joven? —Eben pareció olvidarse de la chica tras de sí.

—Dohko. Dohko de libra, caballero dorado de Athena —se presentó a la señora haciendo una leve inclinación— Si gusta puede darme la factura y le aseguro que le daré el dinero lo más pronto posible.

—Ah, con que caballero… —dijo en tono despectivo, Dohko levanto la vista y la miro con extrañeza, la mujer le dio un leve codazo a Nahomi, pícaramente— Con todos los hombres en Rodorio y exactamente te has venido a buscar a un caballero como pareja, niña —le regaño a modo de juego, Nahomi la miro con los ojos como platos y Dohko sonreía traviesamente, no podía negar que le gustaba que lo que acababa de oír.

—No, no —Nahomi le sonrió a la mujer, que arqueaba una ceja mirando con una pequeña sonrisa a la chica— No somos pareja, Dohko me ha acompañado hasta aquí y por accidente topé con el pilar, Dohko solo me protegió de que me cayera encima —la mujer se rio un poco.

—Eso me suena a algo que haría un novio, si me lo preguntas chiquilla —agrego la mujer sonriéndoles a ambos, luego paso dentro de la florería— Vamos, acompáñenme, Tengo que guardar esas flores Nahomi —dejo salir otra leve risilla— claro, si no se han aplastado.

—Por supuesto que no —dijo Nahomi tratando de sonar indignada, pero la sonrisa de su rostro le quitaba seriedad, Dohko se acercó lentamente a la chica y le susurró al oído.

—¿Va a cobrar el pilar? —Nahomi sintió un cosquilleo recorrerle el cuello, intento no estremecerse y negó, Dohko sonrió por la reacción de la chica, era como intentar no embozar una mueca al comer un limón.

—No lo creo, es decir —frunció el ceño— si no nos da la nota cuando nos vayamos, querrá decir que no.

Dohko se alejó con suficiencia y siguió a ambas mujeres dentro de la tienda, al entrar el aroma a flores inundo el lugar, todo estaba adornado con flores y ordenado de forma en que les permitiera el paso, Dohko no puedo evitar pensar en que se parecía un poco al jardín de Afrodita, La señora se acomodó en una mesa y le indico a Nahomi que dejar el ramo ahí, la chica obedeció y noto con sorpresa que en efecto, no había ninguna flor doblada, La señora las reviso y luego asintió

—Están bien, ninguna doblada, muchas gracias niña —Nahomi asintió, sintiendo que Dohko no paraba de verla, la señora también lo noto y le sonrió— Si quieren ya pueden irse para pasear, si no se apuran atardecerá y seguirán aquí conmigo en vez de disfrutar su tiempo entre ustedes —les dijo guiñándole un ojo a Dohko, Nahomi asintió de nuevo tímidamente.

—Luego me cuentas los detalles niña — le dijo la señora en un español perfecto.

—Vamos Eben, ya te dije que no hay nada, apenas es la segunda vez que lo veo.

—Está bien, pero apuesto mi florería a que al final son novios —Nahomi arqueo una ceja.

—¿Estas tan segura?

—Ya lo creo —La señora hecho una ojeada hacia atrás, Dohko parecía bastante incomodo — ¿Tu novio no habla español? No, creo que no, parece bastante incomodo.

—Déjalo ya —le respondió Nahomi de nuevo en griego mientras veía juguetonamente a la señora, que despidió a Dohko con la mano, Nahomi se acercó a Dohko, lo tomo levemente del brazo y lo jalo a la entrada, las manos de Nahomi eran extrañamente heladas, cuando llegaron a la puerta ambos salieron entre risas incomodas.

—La próxima vez que vengas, recuérdame no traerte de nuevo con Eben —Dohko paso por alto "la próxima vez", pero le sonrió a Nahomi.

—¿Por qué no? Me ha parecido muy agradable, ¡Y mira! No cobro el pilar —Ambos se rieron de nuevo, Dohko miro las manos de Nahomi, tenía unas grandes ganas de tomar una entre las suyas y reclamarla entre todos los hombres que aun y estando con él, se le quedaban viendo a la chica.

Pero resistió. Nahomi arqueo una ceja hacia Dohko.

—¿A dónde vamos?

—Al fin del mundo, si eso quieres —le respondió el chino mirándola vehemente, Nahomi le sonrío.

—Que galante, ¿Les dices eso a todas tus conquistas? —Dohko se rio a carcajadas mientras Nahomi le veía con curiosidad.

—…No… —le respondió.

—Lo has dudado —le acuso la chica, coquetamente.

—Juro por mi palabra de caballero, que no lo he hecho —le respondió sinceramente el caballero, Nahomi levanto ambas manos, como rindiéndose.

—Lo que digas, Libra —Dohko arqueo una ceja mientras miraba a Nahomi, no muchos le nombraban por el apodo de "Libra", Nahomi frunció los labios ella no podía evitarla siempre tomaba confianza muy rápido con la gente— ¿Puedo decirte así?

—Puedes decirme como quieras —accedió. Nahomi se detuvo de improvisto y Dohko se detuvo con ella. Nahomi de repente tenía una expresión muy seria y Dohko se preocupó, su rostro había cambiado drásticamente.

—… ¿Puedo llamarte Fluffly? —Dohko no pudo evitar reírse de nuevo y Nahomi se rio con él.

—Si eso te hace feliz… —dijo Libra, Nahomi embozo una divertida mueca.

—¡Dioses, NO! Eso es denigrante, no planeo acabar con tu dignidad si nos acabamos de conocer, solo quería probar.

—Ya veo —dijo Dohko mirándola con fascinación, nunca se imaginó que ella llegara a ser así de divertida— ¿Y si vamos al rio? He oído que tiene un paisaje hermoso y lugares donde descansar opinó.

—Nunca he ido al rio —murmuro Nahomi.

—Entonces vamos —la animo Dohko, Nahomi negó lentamente.

—Pero antes que nada: ¿Juras por tu armadura que no eres ningún violador o secuestrador que se hace pasar por caballero?

—¿Qué clase de pregunta es esa?

—Apenas y te conozco, nunca se sabe —se limitó a responder la chica, esperando por su respuesta, Dohko miro un segundo al cielo, divertido.

—Juro no solo por mi armadura, si no por mi vida, que no soy ninguna clase de secuestrador y/o violador —levanto ambas cejas hacia ella, pícaramente— y que no hare nada que no quieras. ¿Sí? —Nahomi lo medito un segundo y luego de ver ninguna clase de malicia en su rostro, accedió.

—Está bien, puedes llevarme al rio, Dohko de Libra.

—Solo Dohko —le sugirió, Nahomi asintió, Justo cuando estaban a punto de cruzar la plaza, un señor de unos 30 años aparentemente, caminaba rápidamente, esquivando cuerpos por doquier, todo parecía normal, hasta que no se fijó en la salchicha que un niño pequeño acababa de tirar para alimentar a las palomas, y su pierna salió disparada hacia arriba, cayendo al suelo sentado embozando una mueca graciosa.

Nahomi vio todo, pero a pesar de admitir que había sido gracioso, sabía que no era correcto reírse por ello…

Sin embargo Dohko parecía no saberlo.

Sus risas (estaba segura) se escuchaban desde el otro extremo de Rodorio, muchas miradas se fijaron en ellos, Y Nahomi se disculpó apenada con el hombre que se les había quedado viendo feo, cuando el hombre se fue, la risa de Dohko se fue apagando lentamente, ya que Nahomi había entrecerrado los ojos y también lo había estado viendo fijamente.

—¿Qué?

—No es bueno burlarse de las personas enfrente de ellos… ni de lejos —repuso la chica— es muy grosero.

—Debes admitir que fue gracioso —el comentario le robo una sonrisa a la chica.

—Está bien, lo fue, pero aun así… —Nahomi le miro, de nuevo entrecerrando los ojos— Eres muy despreocupado, ¿No es así? —La pregunta tomo por sorpresa a Dohko.

—¿He? ¿Qué quieres decir?

—No me malinterpretes —se apresuró a decir la chica— Es solo que noto que sonríes a todo y que tomas todo a la ligera —Dohko sonrió ladinamente.

—Que observadora… Pero no me considero de ese modo… o al menos no del todo —Nahomi le miro con curiosidad— Conozco este lugar, ¿te parece si tomamos un atajo?

—Llévame por donde quieras Dohko —le dijo la chica apasionadamente y Dohko se limitó a mirarla Sonriéndole ampliamente.

—Te tomare la palabra un día de estos —le aviso, provocándole un fuerte sonrojo a la chica, Dohko estiro su brazo— Dame la mano, no quiero que te pierdas en el camino y si me sigues es posible que no me alcances —Oh, sí, excusa perfecta. Nahomi entrelazo sus dedos fríos con los de él, una mirada traviesa se asomó por la mirada de Dohko— no intentes aspirar mucho aire o te dolerá el estomago.

—Lo sé —la chica lo miro expectante— ¿Vamos a correr? —Dohko asintió.

—Bien, 1.2... ¡3! —exclamo Dohko.

Y ambos salieron disparados como una flecha a través de calles que Nahomi nunca había visto antes y estrechos callejones casi invisibles "De los lugares que ha estado investigando" Supuso Nahomi sintiendo un nudo en el estómago, como le sucedía cuando se emocionaba mucho, el viento le revolvía el cabello y le daba en la cara, inconscientemente comenzó a reír como una niña pequeña, del tipo de risa incontrolable que da cuando te persiguen de juego. La mano de Dohko le apretó más la suya. Él estaba acostumbrado a correr rápido y grandes distancias, pero suponía que Nahomi no, se sorprendió cuando la escucho reírse tan contenta, supuso que le estaba gustando el correr, por otra parte Dohko disfrutaba el poder estarle tomando la mano a la chica bonita y graciosa que estaba conociendo.

Rápidamente llegaron al rio, Dohko se posiciono detrás de Nahomi y le tapo los ojos como un gesto juguetón antes de que hubiera podido ver el paisaje.

—¿Fluffly? —le llamó del mismo modo, Dohko no pudo evitar rolar los ojos.

—¿Lista para ver?

—Déjame ver de una vez —dijo con impaciencia, hablando accidentalmente en español.

Dohko solo le entendió por el tono impaciente, lentamente le fue apartando sus manos, la vista dejo sin habla a Nahomi, era muy lindo, el agua corría azul y transparente por el rio, había un camino de piedras para cruzar al otro lado y todo estaba rodeado de pasto completamente verde, rociado levemente por agua, en medio de todo esto se podía ver la imponente presencia de un Encino de algunos cientos de años, el ancho del tronco parecía lo equivalente a tres personas juntas y su sombra se esparcía por todo su alrededor, Algunas flores estaban es su capullos a la orilla del rio, donde peces nadaban con tranquilidad, No había tanta gente como esperaba y eso estaba perfecto.

—Wow —fue el único sonido que salió de los dulces labios de la chica, Dohko la miro.

—Te dije que el paisaje era bonito.

—Dijiste que era hermoso.

—Así estaba antes de que llegaras —le respondió con total sinceridad, Nahomi le sonrió ampliamente— Primero que nada, ¿Qué tal si nos sentamos?

—Me parece bien —le respondió la chica saltando a la principal piedra antes de que Dohko se hubiera ofrecido a ayudarla, no era de porcelana, también podía moverse sin la ayuda de nadie, el rio se media por piedras, media 15 piedras de ancho, Nahomi solo procuraba no caer al rio y hacer el ridículo.

Dohko salto las piedras con bastante agilidad, lo mismo a que si caminara por el suelo plano, lo cual no le supuso un mayor esfuerzo, al llegar al otro lado, Ambos se dejaron caer con el tronco del árbol como respaldo, a pesar de tener el suficiente espacio para tres personas, permanecieron muy juntos el uno del otro, respirando por la corrida que habían dado.

—Eres rápido para correr —comento la chica mirando acusadoramente al hombre a su lado.

—Años y años de entrenamiento —le contesto arrogantemente, Nahomi lo empujo levemente.

—Presumido —comento la chica en español, Dohko la miro con una falsa irritación.

—Si sigues hablando español, tendré que traer a Shura en cada cita —comento Libra, Nahomi arqueo una ceja.

—¿Esto es una cita? —Dohko la miro con picardía.

—Lo es.

—¡Mira, y que no me lo pediste formalmente! —dijo la chica, Dohko rio entre dientes— Pero dudo que Shura vaya a querer estar viniendo cada vez que nos vayamos a ver… Además de que corremos el riesgo de traer medio Rodorio con nosotros —comento Dohko rio de nuevo, esta vez acompañado por la suave risa de la chica.

—¿Y qué sugieres? —le pregunto Dohko acerándose para susurrarle a Nahomi en el oído.

—Te daré clases de español —dictamino la castaña con determinación.

—Es uno de los idiomas más difíciles de aprender…

—No importa, hare que por lo menos me entiendas—Dohko sonrío ladinamente.

—Bien… ¿Entonces como se dice Gracias en español?

Gracias.

—A ver… lindura.

Lindura —dijo la chica con una sonrisa en su rostro.

—¿Y como se dice me gustas?

Me gustas

-¡Oh! ¿En serio? Gracias…

—Eres tremendo —respondió la chica con una sonrisa.

Dohko le acomodo un mechón de su oscuro y rebelde cabello detrás de su oreja con lentitud y con su pulgar sin dejar de sonreírle como solo él podía, acaricio su sien. La yema de su pulgar era rugosa señal de que esas manos habían sido duramente trabajadas, "!claro! como el mismo dijo" pensó Nahomi "debían ser fuertes y aguantar los golpes".

—¿Eben es tu madre? —pregunto Dohko con curiosidad luego de bajar la mano, La risa de Nahomi lo sobresalto.

—Por supuesto que no, nuestro parecido es como el rio al árbol.

—Siempre puedes parecerte al padre… —la miro pero ella solo agacho su mirada.

—Vivo sola —dijo la chica con un deje de tristeza en su voz, Dohko miro al rio, negando con la cabeza.

—Eso no es bueno… y es muy peligroso.

—Estoy muy bien sola —agregó la chica.

—Un corazón puede soportar la soledad pero jamás se acostumbra a ella —le dijo el chino con dulzura, la chica también miro al rio, el agua corría sin ninguna prisa.

—Te agradezco tu ayuda Dohko —Le dijo la chica, con un nudo en la garganta, tratando de no soltarse a llorar en cualquier momento.

—Ya sabes que estoy para servir —dijo y al no recibir respuesta miro con preocupación a la chica, que fruncía los labios, Intento cambiar de conversación— Entonces si Eben no es tu madre…

—No tengo familia aquí en Grecia, y si la tengo, la desconozco —anuncio con un suspiro, probablemente no le hubiera dicho eso a un desconocido, pero con Dohko se sentía diferente, como si pudiera contarle todo.

—¿Qué fue lo que paso? —le pregunto con curiosidad el caballero. La chica lo miro a los ojos un segundo, embozando una sonrisa ladina mientras se recostaba, usando el pasto como cama, sus ojos miraban a las ramas del encino.

—Cómo has de intuir, no soy de Grecia —comenzó la chica— Vivía en otro país, con mi familia, mi madre, mis tres hermanos pequeños, mi abuela…

—¿Tu padre?

—Se largó cuando era pequeña, tenía deudas pero no con que pagarlas, decidió irse de la casa de un día para otro sin siquiera una nota, era un enviciado con el juego de cartas, aunque por lo que me decía mi madre siempre le iba mal y perdía poco a poco el dinero que tenían para los gastos de mis primeros dos hermanos pequeños, gemelos ¿Sabes? Eran castaños con los ojos de un raro color violeta, en fin, Jamás la volví a ver, nos dejó a la merced de los mercenarios que lo buscaban, porque no jugaba cartas con cualquiera, sino con la gente más peligrosa y mortal, supongo que para darle adrenalina —la chica se encogió de hombros— Un día, llegaron a nuestra casa, para pagar por las deudas que debía, cuando mi madre vio la cantidad casi se desmayaba, solo recuerdo que veía muchos números, tendría ocho o nueve años, no recuerdo muy bien, los hombres eran reacios a que les pagaran, pero no teníamos dinero, por obvias razones… Nos echaron de nuestra propia casa, solo nos dejaron llevarnos nuestra ropa y papeles que no tuvieran nada que ver con la casa, ellos se quedaron con lo demás, afortunadamente la abuela tenía su propia casa en otra ciudad, se había mudado con nosotros para ayudar a mi madre conmigo y mis hermanos , se podría decir que crecí en esa casa, mi madre tiempo después se casó con otro señor, pero termino haciendo lo mismo, dejo las deudas y se fue, el duro muy poco tiempo con mi madre, al final ella opto por deprimirse, la abuela murió unos meses después, por la edad, su muerte no pesaba tanto en el ambiente como pensaba, es decir, la extrañábamos, pero sabíamos que había tenido una vida feliz, así que no me apuraba tanto por ella, un día, mientras comíamos escuchamos que algo atravesaba la pared, era una pequeña bomba molotov y al asomarme por la ventana descubrí que eran los mismos mercenarios que ya nos habían cobrado dos veces, el fuego de la bomba se pasó a las ventanas y estas a los mueles, las paredes eran de madera, así que ya imaginaras… La única casa que teníamos ardió en llamas, el fuego nos acorralo a mis hermanos y a mí en la cocina, mi madre salió corriendo de la cocina en busca de algo en su habitación, jamás la volví a ver, ni supe que era lo que quería, El humo termino por desmayarme. Desperté en el hospital con la póliza de seguro de mi madre y tome el vuelo a Grecia, aquí conocí a Eben, parecía la única en hablar español, ella me enseño Griego y me ayudo a conseguir trabajo en el puesto de frutas… y ese es el fin de mi dramática vida —intento bromear la chica poniendo su brazo debajo de su cabeza.

—Todo un drama —aseguro Dohko sorprendido de que la chica hubiera pasado por eso.

—Claro que ahora no me molesta, puedo vivir en paz, dejando que hombres chinos me traigan a un rio para contarles la historia de mi vida —bromeo de nuevo, Dohko miro hacia abajo, para poder mirar a Nahomi y le sonrío.

—¿Ha habido más hombre chinos aparte de mí? —pregunto con fingido horror.

—No has sido el único —le confesó la chica siguiéndole el juego— Lo siento.

—Siento como si mi corazón se partiera en mil pedazos —Dramatizo, Nahomi dejo libre una carcajada limpia "se ve más linda cuando ríe" pensó Dohko para sí, miro el cielo, no tardaría mucho para que oscureciera ¿Tan pronto había pasado el tiempo? — Creo que ya es hora de irnos.

—Podría vivir aquí.

—Eso te convertiría en vagabunda y dudo mucho que dejen vivir vagabundos lindos aquí —Nahomi se sonrojo y se levantó de un salto, al igual que Dohko aunque este con mucha más gracilidad.

—¿Tomaremos el atajo otra vez? —pregunto la chica sacudiéndose el pasto que se la había pegado a las piernas.

—Creo que ahora si vamos poder tomar el camino largo —opino Libra dejando que Nahomi fuera la primera en cruzar las piedras.

—Tú me guías, no conozco nada de aquí —le recordó saltando de piedra en piedra.

—Puedes confiar en que no te dejare sola a mitad de plaza para que te roben, los vagabundos están desapareciendo mucho.

—Gracias, agradezco que te preocupes por mi seguridad —dijo con un leve tono sarcástico.

Dohko rio saltando la última piedra, Nahomi se abrazaba a sí misma, la temperatura había bajado mucho y ella llevaba el mini-short, no habían notado el frio porque estaban uno pegado al otro, Dohko vio sus opciones para cubrirla: solo estaba su ropa y el… Y dudaba mucho que darle su camisa y estar el sin nada se viera muy bien para ella…, la atrajo hacia sí y le paso un brazo por los hombros, tratando de darle de su calor corporal.

—Oh, humm, Gracias —dijo la chica apenada.

—Te enfermaras si no te cubres… tomaremos el atajo.

—Quería ver el camino largo —protesto la chica mientras le castañeaban los dientes.

—Habrá otros días en que podamos ver el camino largo, hoy no —sentencio como última palabra.

El camino estaba ya casi vacío, la gente comenzaba a refugiarse en el calor de sus hogares, Nahomi se sentía de cierta manera reconfortada, abrazada por Dohko, el frio había disminuido, pero dudaba que fuera más porque su corazón latía rápidamente sin cesar por la proximidad del caballero, agradecía el gesto que había tenido el chino y se dio cuenta de que su estatura apenas le rozaba a Dohko a la altura de la boca, volvió a temblar y Dohko la miro de reojo, se quitó sus sombrero chino y se lo puso a Nahomi en la cabeza, tal vez no serviría de mucho, pero el detalle no había faltado. Le pareció gracioso que el sombrero, a pesar de ser chino, le quedaba bien a Nahomi con sus grandes ojos negros, que lo miraban tremendamente sonrojada, solo esperaba que tanto sonrojo no le causara daño a la chica.

Cruzaron por los mismos callejones y calles que habían recorrido anteriormente, aunque en vez de correr caminaban con paso rápido.

—¿No tienes frio? —le pregunto la castaña con otro ataque de temblores.

—¿Yo? No…

—Déjame adivinar, los caballeros de Athena también tienen que soportar el frio —dijo Nahomi con ironía, Dohko sonrió ladinamente.

—Exacto —Nahomi rolo los ojos— … ¿Dónde vives? —le pregunto el chino con curiosidad, Nahomi le miro unos instantes y luego una sonrisa traviesa se extendió por su rostro.

—En mi casa —respondió inocentemente.

—¡Por Athena, no otra vez! —exclamo Dohko con aire teatral, Nahomi si rio bajito.

—Vivo, justo frente a la plaza, ya lo ves, no me queda muy lejos del trabajo —Giraron por otro callejón y la plaza ya se encontraba justo frente a ellos, las calles se encontraban casi vacías y la luz de los faroles iluminaba levemente la fuente, Nahomi señalo una pequeña casa color crema, al lado opuesto del puesto de la frutería— Justo ahí, pero puedo caminar sola desde aquí.

—No, puedes enfermarte —Nahomi rolo los ojos.

—Son solo unos cuantos metros.

—Y en esos metros podría darte hipotermia —Agrego el Santo de Libra, Nahomi le miro entrecerrando los ojos, Dohko ya tenía una expresión triunfal— Vamos, déjame acompañarte a la puerta de tu casa, apuesto a que los demás hombres chinos nunca hicieron eso —Nahomi se encogió de hombros.

—Ya que lo recuerdo….

—No arruines el momento —le interrumpió dulcemente, Nahomi Suspiro con aire divertido.

—Está bien, acompáñame en esos largos 50 metros —No lo tuvo que decir dos veces, ambos se encaminaron a la pequeña casita, Nahomi internamente agradecía que Dohko la hubiera acompañado, porque una ráfaga de viento la hizo temblar de nuevo y Dohko instintivamente la atrajo más a si, Nahomi puedo notar que tenía un aroma muy pelicular, como a algo fresco…"Una lechuga" fue lo primero que se le vino a la mente, luego comenzó a reírse de sí misma, trabajar en la frutería le estaba haciendo daño, Dohko la miro de reojo con una de esas sonrisas suyas, Al poco tiempo la reja de madera se encontraba frente a ellos, pero ninguno se separó del otro.

—Gracias por la cita improvisada de hoy —murmuro la chica, su aliento se convertía en vaho que se esparcía en el aire.

—Gracias por dejarme pasar el día de hoy contigo —respondió Dohko galantemente, Nahomi le sonrió, hasta ahora no había notado los labios rojos de la chica, por el frio, supuso, pero se veían tan suaves… No, claro que no, la acababa de conocer, sin embargo eso no frenaba las ganas de besarla, estando tan cerca… Nahomi asintió, se separó del abrazo de Dohko y se abrazó a sí misma— sabes es costumbre de los hombres chinos despedirse con beso luego de una cita.

—Jajaja en serio, pues en ese caso —ella o tomo por los hombros y le beso la mejilla— nos veremos en otro momento Dohko caballero de libra.

Confesión # 10

Mis actores favorito de películas blanco y negro son: Pedro Infantes, Cantinflas, Jorge Negrete, entre otros.