Ahora estaremos un día con Shion veremos cómo ven las cosas desde su punto de vista ante un día de trabajo. Bueno más que todo será como acosador s siguiéndole de aquí para allá en el santuario.

Así que dejen espero lo disfruten atte. Sol Naciente.

Krizia: Perdonen la demora C8

"Shion es sexy" pensamientos del personaje.

Shion es sexy— comunicación vía cosmos.

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Un Día Con Shion

Un nuevo día.

La luz del alba se metía por los ventanales y el patriarca lo podía sentir a través de sus parpados.

La noche anterior apenas y pudo conciliar el sueño por lo que no le dada ninguna gana para abrir los ojos, muchos menos levantarse de la cama, sentía sus extremidades y su cuerpo deliciosamente perezosos y relajados.

Se negaban a levantarlo del paraíso en que se había vuelto su cama tibia y blanda… de cualquier modo, aún era temprano, luego de pensarlo en menos de una milésima de segundo, se acomodó aún mejor y la seda que lo cubría se deslizo por sus músculos dibujando a la perfección cada curva. Shion se volvió a entregar al mundo de los sueños.

La luz se filtraba por los grandes ventanales de nuevo, un patriarca que había decidido dormir más de la cuenta se encontraba despierto y extrañado ya que la luz que se colaba no llegaba a él, sino a las orillas de la cama… realmente confundido visualizo a su alrededor y miro que era debido a los doseles de su cama. Se encontraban corridos, aunque la habitación estaba inundada de luz, su cama esta oscura y he ahí la razón por la que aun seguía durmiendo.

Miro a su alrededor con parsimonia, Shion se encontraba un tanto des ubicado, tal parecía que Karina le había concedido descansar más de la cuenta y eso le encanto.

Sin duda alguna hoy sería un buen día.

Se vistió, arreglo o por lo menos intento arreglar sus rebeldes cabellos y se dirigió a su despacho.

Comenzó con su trabajo enterrado en una montaña de papeles, firmas aquí, firmas allá, había momentos en que internamente se animaba a sí mismo ya que debía sacar animos de donde sea para terminar su trabajo, tenía que hacer uso de su infinita paciencia, papeles escritos en diferentes idiomas, el hecho de que tardara un poco más en entenderlos no ayudaba mucho, tres golpes en las puertas lo distrajeron momentáneamente del trabajo sobre su escritorio, aunque no levanto la mirada a la visita que estaba tras la puerta.

—Adelante, puede pasar.

—Alguien amaneció de buenas ¿No es así patriarca? —pregunto de manera burlona la persona.

Shion elevo su mirada ante aquella figura y se sorprendió: era una mujer ya entrada en edad, sus cabellos plateados la delataban pero el vigor que se podía apreciar decía que tenía muchas energías aun.

Shion ya tenía un tiempo de no verla (especialmente desde que Karina comenzó a tomar las actividades que le correspondían) y era cierto que esperaba recibir a cualquier persona en su despacho menos a ella, aun así intento sonreír de manera amable, era lo menos que podía hacer por el momento antes de ambos se intentaran sacar los ojos.

—Buenos días Galatea, ¿A qué debo tu honrada presencia? —La señora hizo una mueca ante la amabilidad del lemuriano y se sentó en la silla al lado contrario de Shion, en respuesta a la leve invitación que Shion le había dado para que se sentase.

—Bueno patriarca, ya es hora de que me retire… y me largue del santuario, mi servicio a terminado —Anuncio sin rodeos la mujer con una sonrisa orgullosa en el rostro, Shion arqueo una ceja mientras intentaba asimilar la reciente información.

El patriarca le miro serio, no sabía como sentirse con el retiro de Galatea ¿Debía alegrarse o darle sus condolencias? por un lado ya no estaría con los nervios de puntas, pero no podía ser grosero y sabia que esa mujer había servido en el santuario en la época de Ares y jamás abandono las esperanzas… no podía permitirse ser tan mal agradecido.

—Tu sabes que puedes quedarte aquí es como tu hogar, solo por el hecho de que te retires no quiere decir que estés obligada a marcharte —le dijo de la forma más dulce que pudo, sí, eso era justo su limite, no se permitiría mas.

Galatea lo miro con la ceja alzada mientras cruzaba ambas manos sobre el escritorio ¿Acaso ese hombre hablaba en serio? A Galatea no le quedaban dudas, el hombre frente a ella era un completo sínico, y por más que quisiera permanecer en el santuario no podía, sus nervios habían sido sometidos a diversas pruebas lo suficiente como para ganarse unas merecidas vacaciones, Shion no tenía ni idea de lo que era despertar y andar por el santuario siempre cuidando de sus espaldas, protegiéndose de las posibles travesuras de esos que se decían "Santos" Ja, no, ni loca soportaba un día mas, ahora era el turno de Karina, Galatea siempre le vio que tenía madera para soportar todos esos destrozos, estaba completamente segura de que los mantendría a raya.

—Ya no seré más una molestia —Galatea paso por alto el mal disimulado suspiro de alivio de Shion, la señora frunció el ceño y le apunto amenazadoramente con un dedo huesudo— pero si me entero que TU o tus subordinados le dan problemas a MI Karina te juro que regreso y los meto en el peor castigo jamás soportado a todos —Shion rolo los ojos con diversión, restándole importancia a las palabras de la mujer.

—Pero si nunca fuiste una molestia Galatea, es cierto que la mayoría de las veces me sacabas de quicio pero todo lado bueno tiene su lado malo ¿No es así? Y mis chicos se portan muy bien, para tu información.

Ella lo miro como si de repente le hubiera salido una segunda cabeza, ¿Acaso tenía alguna enfermedad de pérdida de memoria? Ja, mira que decir que no daban problemas, era un completo embustero, a ella se le hacia que ya tenia Alzaimer ¡Ella era el claro ejemplo de las muchas travesuras que le habían hecho! Galatea no pudo evitar demostrar descontento estrellando sus puños en el escritorio del patriarca dando como resultado que Shion diera un respingo.

—Respeta mis canas niño —Le dijo con voz inquietante, Shion enarco una ceja ¿niño? Pero si él tenía más del triple de la edad de Galatea— Ambos sabemos que eso no es verdad y que no nos soportamos el uno al otro desde hace mucho tiempo atrás, además de que ninguno de ustedes sabe el significado de comportarse.

—Me ofendes —Murmuro el patriarca frunciendo los labios, tratando de hacer un puchero— Ni yo ni mis muchachos te causamos algún inconveniente en tu estadía — La mujer se carcajeo burlonamente.

—¿Te ofende? la verdad, ¿sabes cuánto papel se necesitaría para escribir cada cosa y problema que ustedes causaron en el santuario?

—Como siempre eres una mujer exagerada —añadió el lemuriano haciendo un gesto con la mano restando importancia al asunto.

—¿Exagerada? ¿Me estás diciendo exagerada? —Pregunto la mujer haciendo mofa de las palabras del patriarca, que no perdía la oportunidad de hacerla salir de sus casillas— ¿Tienes algún problema de memoria? ¿O acaso ya olvidaste cuando tus "Muchachos" incendiaron el comedor a causa de una travesura mal hecha? ¿O cuando destruyeron parte del coliseo con sus inofensivas bromas? ¡La mitad del coliseo Shion! —exclamo la mujer, el lemuriano frunció levemente la nariz al escuchar su nombre en los labios de Galatea— Y por poco matan a los que estaban cerca, incluida yo.

La verdad Shion no pudo rebatir esas palabras, ellos eran muchachos inquietos, lo aceptaba, tenían exceso de energía, pero el tono que empleo Galatea como el de una madre regañando a su hijo lo hizo sentir minúsculo, esa mujer sabia como manipularlo y por supuesto que eso no estaba bien para él, además aquellas ocasiones habían sido durante el entrenamiento de los dorados y aun no sabían manejar bien su Cosmos, así que prácticamente estaban perdonados(aunque aun en la actualidad los dorados se manden mas de alguna, también se les perdona)

—Cálmate mujer, no te exaltes, a tu edad podría hacerte mal —Comento de lo más normal sonriendo ladinamente, por mucho que lo negara, el carácter Galatea le daba hasta cierto punto miedo, Galatea hizo una mueca, en cierta parte el que se exaltara de ese modo si le hacía mal.

—Estoy calmada —dijo la señora mientras estrellaba de nuevo sus manos sobre el escritorio, Shion sonrió ligeramente si eso era estar calmada no quería verla enojada— para mí, patriarca —continuo la mujer— es un gusto poder retirarme sabiendo que todo está en orden y que no hay ningún impostor, me alegra saber que cada quien esta donde se supone estar —esas últimas palabras le llegaron al patriarca hasta lo más hondo de su ser.

—Ya, pero tomate unos días antes de irte y no te preocupes por eso, sabes no caeré dos veces de la misma forma y ningún dios usurpara de nuevo el cuerpo de mis niños —dicho esto Shion se levantó de su asiento y sacudió su túnica mirando a la mujer frente a él— te agradezco que no haigas flaqueado y nunca haigas dejado el santuario en la época de Ares, que, a pesar de todo, siempre estuviste atenta por los chicos aun cuando viste en lo que se habían convertido siempre los cuidaste en esa época tan oscuras ¡Gracias por todo!

Finalizo su discurso haciendo una elegante reverencia a Galatea, Shion no podía estar más agradecido con ella por haber cuidado de los dorados cuando el no estuvo más.

A pesar del mal camino que habían seguido ella nunca los abandono, los seguía esperando como una madre abnegada espera a que sus hijos vuelvan por el buen camino.

—No te preocupes por eso… en cierta forma yo también los vi llegara este mundo y convertirse en hombres eso también les convierte en mis niños, aunque aún en día continúen sacándome canas esos desgraciados ambos rieron libremente ante la afirmación.

Ella se levantó en silencio, le hizo la última reverencia al patriarca y salió de la misma forma, cerrando tras ella la puerta en un sonido hueco.

Shion dejo su mirada fija en la salida, era su deber comunicar el asunto de Galatea a los chicos, estaba seguro que más de alguno iba a recordar los castigos y las nalgadas de la mujer, sin querer sonrió con nostalgia cuando recordó como mas de alguno entro por esa misma puerta muchos años atrás poniéndole queja de que Galatea los había castigado e incluso les había nalgueado (muy seguido para el gusto de los pequeños futuros dorados).

Pero de igual manera más de alguno la recordaría curándoles los raspones y remendando sus ropas o incluso contándoles historia de el gran Heracles, el héroe de todo santo, sin que nadie más pasara por esas puertas el patriarca siguió con su papeleo un par de horas más hasta que su estómago le presento la queja, el gruñido le había sobresaltado y solo eso bastaba para dejar momentáneamente el trabajo e ir a desayunar de una vez.

Se levantó una vez más y se encamino a la cocina, desde aquel beso en la cocina con Karina, el visitar aquel lugar le resultaba tremendamente divertido, frunció el ceño cuando se dio cuenta del pequeño detalle, ahora que lo pensaba bien, no había visto ni sentido a Karina a sus alrededores, ni si quiera le había ido a ver por si necesitaba algo (como por ejemplo desayunar) estaba haciendo mal su trabajo y Shion no dudaría en hacérselo saber en cuanto la tuviera de frente, el sonido de un trio de voces a sus espaldas le saco de su ensoñación.

—Buenos días patriarca Shion —saludaron tres niñas a la vez, Shion tardo un segundo en recordar sus nombres, eran nuevas en el santuario, el patriarca sonrió amablemente, aquellas doncellas no sobrepasaban los 15 años.

—Buenos días señoritas, ¿Cómo se encuentran el día de hoy? —Para Shion era un alivio poder conversar con ellas tranquilamente sin la inquietud de que salieran corriendo como poseídas en cuanto les hubiera dicho siquiera un "Hola" aquellas chiquillas le trataban con familiaridad y eso le resultaba agradable.

Las tres eran de la misma altura y de cabellos lacios del color de la obsidiana, que si no fuera por la diferencia de color en sus ojos, las confundiría de nombre, juraría que eran trillizas, el color de sus ojos significaba sus nombres, su mirada se dirigió a la que creía que era la mayor, Coral que tenía los ojos rosados rojizos, ligeramente más claros que los de Karina, luego se encontraba perla quien poseía los ojos más extraños que hubiera visto jamás y al final la más pequeña, Ámbar, que tenía los ojos de un bonito dorado, como el caramelo líquido, con la peculiaridad de que su mirada era bastante penetrante.

Recordó con diversión el berrinche que habían hecho las tres por el apodo que Su Ilustrísima les había puesto: Las Hermanas María, puesto que ambas tenían dicho nombre por segundo.

—Muy bien, el santuario es maravilloso —fue Coral la que contestó con entusiasmo, tan característico en ella.

—Si así es y los rosales de Piscis no tienen comparación —Perla (como siempre) parecía hablar como si estuviera enamorada de la vida.

—Ya veo —respondió Shion con repentina seriedad— ¿Pero saben que no deben acercarse a esos rosales, verdad?

—Si señor Shion, porque son venenosos y solo podemos pasar cuando el señor Afrodita nos dé el paso —y como siempre la más seria era Ámbar.

El les sonrió a las tres chicas, Perla le miro apenada —¿Ya desayuno patriarca?

—De hecho no —Shion recordó de improvisto a lo que iba realmente— voy a prepararme algo —las tres lo miraron a la vez y riendo entre ellas literalmente lo arrastraron a la cocina. Perla Y Ámbar lo jalaban de las manos y Coral lo empujaba– calma chicas recuerden mi edad, más despacio —todos rieron ante el comentario.

—No se preocupe nosotras le prepararemos algo para que coma, es muy tarde y usted debe de seguir con su trabajo, no hay tiempo que perder.

—Oh son tan amables, ojala Karina fuera así conmigo —Dijo el patriarca con dramatismo, aunque las tres doncellas fueran jóvenes ya se habían acostumbrado al carácter de Shion, se limitaron a negar divertidas.

—Si usted no le sacara de quicio tan seguido tal vez ella fuera más amable —Dijo Ámbar mientras encendía un pedazo de papel para encender la estufa, cuando esta prendió la doncella soplo para apagar el fuego en el papel y siguió a tomar los ingredientes necesarios.

—Es cierto, siempre la hace enojar señor Shion —Agrego Coral limpiando el lugar de la mesa en donde Shion estaba sentado, frente a la mesa Ámbar comenzaba a picar saber qué cosa.

—Podría ser mas compresivo, ella trabaja muy duro ¿sabe?, y siempre está ocupada cuando los santos dorados hacen los desastres —Perla le servía un té que olía delicioso— Además de que usted no le pone las cosas nada fáciles, siempre termina exaltada.

Shion se quedó de piedra apenas había salido de su despacho y ya eran 4 las mujeres que le habían regañado como a un crio, bebió un poco apenado de su té.

Era raro que mujeres que eran tan jóvenes le estuvieran diciendo que se portara bien, aunque él fuera muy bien portado,

—Vamos chicas no sean tan duras —dijo Shion una vez dejado la taza en la mesa de nuevo, sobre el pequeño plato de porcelana blanco— No es que yo de problemas, lo que pasa es que la paciencia de Karina es muy limitada —los ruidos en la cocina se detuvieron a la vez, nada más que sus ligeras respiraciones eran lo que resonaban dentro de las paredes del comedor, Shion no pudo evitar revolverse incomodo en su asiento ante los tres pares de miradas incrédulas que se posaban en él, denotando claramente que no le creían, luego de unos segundos más de incomodidad el trio de doncellas volvieron a sus actividades anteriores con perfecta sincronía.

Unos minutos después Shion se encontraba disfrutando de un suculento desayuno, esas niñas sabían cocinar de maravilla, aunque ahí dentro no quedaba nadie a quien felicitar, a pesar de las protestas del patriarca el trio de doncellas le dejaron comiendo solo poniendo como excusa que tenían aún muchas tareas para realizar, a Shion nunca le había gustado comer solo, eso le hacía sentir un gran vacío pero no podía hacer nada más así que se quedó disfrutando de su desayuno en la soledad de la gran cocina.

Su mirada solo vagaba por todos lados mientras masticaba, nunca había notado todos los pequeños detalles del gran comedor, como por ejemplo la marca de una abolladura en el marco de la puerta o un raspón en las paredes, la mesa, supuestamente lisa, tenía algunos rasguños en las orillas, producto de tantos años de servicio, sonrió ligeramente, todo aquello albergaba varios recuerdos…

Ahora le tocaba inspeccionar la cocina, solo por hacer algo, cuando estaba a punto de meter otra cucharada en su boca sus ojos se detuvieron en un pequeño frasco, justo frente a él ¿Cómo no había podido verlo antes? Shion negó para sí mientras comenzaba a masticar, No, el café era casi como una droga para los lemuriano, alteraba en niveles críticos su sistema… ¿Quién se atrevía a dejar semejante tentación frente a sus narices?

—Por Athena ¿por qué me ponen esta incitación? —pregunto a la nada, Shion miraba fijamente el café con los ojos entrecerrados, volvió a negar fervientemente, en un movimiento puso los platos sucios a un lado y se levantó de su asiento, su intención era salir de la cocina cuanto antes y casi estuvo a punto de hacerlo hasta que sus pies le traicionaron y volvió sobre sus pasos hasta que el pequeño frasco se encontró entre sus manos, Shion le miro con asombro en sus ojos y una lenta sonrisa se asomó por las comisuras de su boca, miro discretamente hacia los lados— Bueno…una tacita de café no le hace mal a nadie…

—Pero a los lemurianos si, así que suelta eso Shion —Resonó una voz autoritaria a sus espaldas, por instinto soltó el pequeño frasco como si el mero hecho de tocarlo le quemase, volteo lentamente hacia atrás con nerviosismo.

Karina le devolvía la mirada desde el umbral de la puerta y en su semblante había una mueca de molestia, el tacón de su zapato había comenzado a golpetear irregularmente contra el piso mientras se cruzaba de brazos, Shion se quedo sin palabras, Karina se veía hermosa, aun mas radiante que el día anterior puesto ese día lucía un peinado diferente, llevaba sus rizos en una coleta alta al estilo griego y su vestido era color blanco que al llegar a la altura de las rodillas comenzaba a colorearse de un rosado suave hasta llegar a un rosa coral, llevaba el escote de infarto como siempre y el hecho de que se cruzara de brazos no ayudaba mucho a disimularlo.

—Límpiate las babas Shion —dijo Karina con burla, Shion le sonrió bobamente en respuesta hasta que recobro la compostura.

—Joder Karina, estas más radiante y hermosa que nunca ¿a qué se debe?

—A ningún motivo en realidad, solo cambie mi peinado no es la gran cosa.

—Estas hermosa —le dijo Shion de una forma encantadora, formando una sonrisa de esas que solo reservaba para ella, Karina bajo la mirada un segundo tratando de disimular su sonrojo, cualquiera diría que con el tiempo de llevar junto al patriarca ya debería de haberse acostumbrado a ello pero no era así.

—Gracias por el halago —dijo ella tomando el frasco entre sus delicados dedos — ¿Qué pretendías hacer con el café? —era una pregunta tonta, estaba claro lo que Shion quería hacer con el café pero de igual manera deseaba escucharlo, el frasco comenzó a bailotear entre sus manos pero al ver la mirada embobada de Shion en el objeto deicidio dejarlo en un estante junto a ella.

—¿Yo? No pretendía nada —dijo Shion después de haber carraspeado.

—¿En serio? —ella enarco una de sus cejas— ¿por qué será que no te creo?

—Joder ¿por qué todas las doncellas de este lugar no me creen nada? —Shion miro un segundo hacia el techo con dramatismo— ¿qué he hecho para merecer esto? —Su mirada pareció perderse en un corto lapso de tiempo— Oh, si… ya recordé —el patriarca bajo la mirada y sonrió con arrogancia— Bueno ¿Qué se le puede hacer?

—Eres todo un caso Shion —exclamo la mujer rolando los ojos— Pero si te veo cerca del café te las veras negras, eso —ella señalo el café— está prohibido para ti.

—Oh, Vamos no es para tanto, solo será una taza…

—Ni una sola cucharada, Shion —dijo Karina con una irritación palpable, Shion se limitó a sonreírle de una forma que expresaba lo que sus labios no dijeron: "Ni creas que te voy a hacer caso ", la mujer arqueo una ceja aunque ese último gesto fue ignorado olímpicamente por el patriarca, que ya había dado media vuelta hacia la estufa y había puesto a hervir el agua, la mirada de Shion busco el objeto mientras sus manos se ocupaban e tomar una taza de las muchas en la alacena, el objeto apareció en las manos de Karina de nuevo, la doncella había sido lo suficientemente rápida como para haber tomado el frasco sin que Shion se hubiera dado cuenta, ahora se limitaba a enseñarlo al lemuriano con una clara expresión de orgullo en sus finas facciones.

—He dicho que No, ¿Entiendes la palabra No?

—¡Pero si llevo siglos sin probar ni un solo grano de café! ¿Qué mal podría pasar?- pregunto Shion mirando del frasco al Karina, sentía una irrefrenable necesidad de tomar el tan preciado café

—¿Porque eres tan terco? —pregunto Karina masajeándose el puente de la nariz.

Y en ese momento de haber separado la vista del frasco con una rápido movimiento Shion le arrebato el objeto de la discordia, Karina levanto la vista casi instantáneamente para encontrarse con la expresión triunfal de Shion, la doncella le miro furiosa ¿Por qué no entendía que era por su bien? Sin pensarlo dos veces Karina se abalanzo contra Shion… aunque el patriarca ya había previsto el movimiento y se apartó en el momento justo, dando como resultado que Karina chocara contra la mesa, la mujer le lanzo una mirada furiosa a Shion quien comenzaba a destapar el frasco.

—Shion suelta ese café ahora mismo —dijo haciendo uso de su autoridad.

—¿Por qué? —Shion le miro con la inocencia que no poseía.

—¿Cómo que "Porqué"? Porque no puedes, eso está prohibido para los de tu raza.

—Como tu si puedes tomar café cada que quieras… —murmuró Shion con enfado, Karina se apartó de la mesa con el mismo sigilo que un gato y se acercó de la misma forma a Shion, arrebatándole de nuevo el frasco de la manos en el acto.

—Dámelo Karina no seas mala —Shion abrazo a Karina y esta solo atino a estirar su mano para que Shion no le arrebatara el café, aunque poco podía hacer ya que Shion era más alto que ella.

—Ya deja de ser tan molesto, te dije que no hay café para ti ¿acaso estas sordo? —dijo Karina removiéndose para apartarse del abrazo de Shion, el lemuriano recurrió a otra opción, se acercó hacia el oído de la doncella.

—Que me lo des te estoy diciendo, obedece a tu patriarca —Shion soplo en la oreja de Karina y esta experimento un escalofrió bajando su guardia, y sin perder la oportunidad del momento Shion le quito el café, el agua en la cacerola que había puesto a calentar comenzó a burbujear, anunciando que estaba lista, Shion apago el fuego y lleno una taza blanca con adornos azules de porcelana con el agua hirviendo, dispuesto a finalizar su bebida, Hasta que desapareció de nuevo de su lado para que Karina resguardara el café como si la vida se le fuese en ello.

—Te hace daño, no seas terco —murmuro dándole un manotazo en el brazo, sabía que no debía de usar mucha fuerza o la lastimada saldría ella, Shion solo sonrió divertido.

—Golpeas como niña —le dijo con burla.

—Soy una niña por si no te has dado cuenta —respondió ofendida, Shion enarco una ceja divertido cuando Karina se dio a la fuga con el café.

—Karina dameee… —Shion perseguía a Karina dando vueltas en círculos alrededor de la mesa, debía darse prisa o el agua comenzaría a enfriarse y tendría que calentar toda la taza de nuevo.

—¡No! —Karina corría siendo perseguida por Shion ¿Por qué razón debía de comportarse tan infantil? Por Athena, que Shion era el patriarca y debía comportarse de una manera más seria.

—Dameee… —Shion le dio pesca tomándola de la muñeca y atrajo a la chica hacia si con diversión mientras que en su miraba quedaba casi grabada el orgullo de su pequeña victoria.

—NO —Karina era terca también y no se dejaría ganar tan fácilmente, el inicio de la contienda comenzó con un rápido jaloneo del frasco, pasando de una mano a otra con rapidez, el marcador se encontraba en cero.

—Amor —comenzó Shion sin quitar la sonrisa, hizo uso de su fuerza física atrayendo de una forma casi brusca el frasco hacia sí— cielito, corazón vamos no seas mala.

—No soy mala, y aunque me llames por todos los motes cariñosos no te lo daré —ella afianzo sobre sus pechos el bote de café cuando lo jalaba.

Shion de nueva cuenta recorrió a sus artimañas (ahora cosquillas) y así logro hacerse de nuevo con el objeto de la discordia aunque las manos de Karina seguían alrededor del objeto en cuestión, cada quien jalaba por su lado, intentando hacerse vencedores hasta que en un descuido ambos jalaron al mismo tiempo y de repente el frasco ya no estaba en las manos de ninguno.

El frasco salió disparado hacia arriba, el tiempo pareció detenerse por unos segundos, ambos contrincante miraron como caía lentamente en picada y debido a la acción comenzaba a tomar impulso, cuando estuvo a centímetros del suelo de hacerse añicos por arte de magia se detuvo, suspendido en el aire. Cuando Shion, haciendo uso de su telequinesis, dejo suavemente el bote sin hacer ningún movimiento Karina soltó un suspiro de alivio.

—Shion, detente, entiende que eso es como una droga para ti, puedes hacerte adicto ¿No sabes lo que haces?

—No exageres, no soy de personalidad viciosa —Karina arqueó una ceja.

—¿Ah, no? ¿Recuerdas las galletas con chispas de menta? No paraste de comerlas y aun seguirías así de no ser por Galatea —Shion sonrió.

—Ahh… deliciosas… Pero a fin de cuentas, ¿Así es la gente, cierto? Llegan a un punto de que les gusta tanto que se vuelven adictos sin saberlo como por ejemplo a la comida, las drogas, el alcohol o las personas —agrego eso ultimo con voz ronca y profunda.

—Entonces ten cuidado —murmuro Karina clavando sus ojos rojizos en los de Shion, una suave sonrisa se dibujó en su rostro— ¿Y si te vuelves adicto a mí? —La mujer rio ante su idea, en cambio Shion rio entre dientes de una manera tan sensual que la dejo atontada.

—Linda, ya soy adicto a ti —Los agiles dedos del lemuriano jugaron con su cabello rizado, enredándolo y dejándolo libre, acerco sus labios hacia su oído y susurro de manera sensual— Y te aseguro que eres más peligrosa que la cocaína —Shion tomo su mentón y recorrió con los labios las comisuras de la mandíbula de la mujer para luego pasarse a sus labios rojizos, Shion jugueteo con el labio inferior de Karina de una manera lenta y tortuosa.

Se sentía tan entregada a ese mar de sensaciones que solo podía atinar a dejar libre un suspiro, ni siquiera podía devolver el beso, se limitaba a dejarse ser como una muñeca, dejando que Shion hiciera lo que le placiera, Shion sabia como besar y vaya que sabía de maravilla.

Shion sonrió con aire triunfal contra los labios de Karina, si la mujer estuviera más atenta a sus alrededores, se hubiera dado cuenta de que a sus espaldas, el lemuriano, haciendo uso de su telequinesis comenzaba a preparan el café en silencio, mientras sus manos trazaban caminos invisibles sobre el vestido de la mujer, distrayéndola de lo realmente importante.

Para cuando Shion termino tan exquisito beso Karina aún seguía perdida, confundida entre lo que era o no realidad, Ni siquiera se dio cuanta cuando Shion creo una distancia entre ambos, recargando la cadera en la comisura de la mesa frente a la pared de la cocina, cuando por fin hubo regresado a la "Realidad" noto la gran, clara e increíblemente molesta sonrisa de satisfacción del patriarca y por supuesto que vio cuando le dio un prolongado sorbo al café humeante de la taza sin ninguna pena.

—¿Notas que siempre que termino de besarte haces una sonrisa tonta y adorable? —pregunto luego de una pequeña pausa.

Por ahora el marcador estaba (Shion: 1 Karina: 0)

Karina no le dio respuesta alguna, se limitó a mirarle de la manera más fría que pudo, todo aquel jugueteo había sido para nada. Vio como Shion frunció ambos puntos en su frente cuando vio el contenido de la taza y no necesito preguntar para saber que estaba por terminarse el tan preciado líquido, de cierta manera se alegraba de que el placer le hubiera durado poco al lemuriano.

Apenas le había visto y ya estaba sacándola de sus cabales, eso era la gota que derramo el vaso, ya no intentaría convencerlo con palabras, su puño se cerró violentamente y comenzó a temblar debido a la tensión, fue entonces que recordó que golpearlo con el puño no sería suficiente, más lastimada saldría ella que él, su mirada voló a el primer objeto que sus ojos rojizos observaron y lo tomo entre sus manos, el sartén de acero estaba curiosamente frio bueno ¿La venganza se sirve fría después de todo, no? Se dirigió lentamente hacia Shion, con pasos calculados, bajo la cabeza de tal modo en que su flequillo le cubría parcialmente los ojos, Shion seguía con esa odiosa sonrisa de burla en su rostro.

La mirada amatista de Shion cambio drásticamente a preocupación cuando vio la delicada pero no por eso no peligrosa figura de Karina acercarse amenazadoramente a él con el brillante sartén en la mano, no necesitaba hablar para que Shion captara el aviso del inminente golpe.

—¿Que pretendes hacer con eso? —pregunto de forma automática, aunque poco basto porque no recibió respuesta.

—…

—Karina tranquila —intento de nuevo, dejando la vacía taza de lado, para luego levantar ambas manos en señal de rendición— no hay porque llegar a estos extremos.

—…

Shion paso saliva con nerviosismo, solo le quedaba una opción, hecho una ojeada hacia atrás, la puerta seguía en el lugar de siempre ¿Mejor decir aquí corrió que aquí murió, cierto? No necesito pensar más, salió corriendo como si la vida se le fuese en ello hacia la salida, y en efecto así era, y corrió hacia la libertad con toda la dignidad que tenía mientras Karina solo atino a lanzarle el sartén, segada por la furia, como era costumbre, el sartén se desvió ridículamente de trayectoria hacia la pared junto a Shion, tal vez si primero hubiera calculado le hubiera alcanzado a pegar en la espalda pero no fue así, el sartén cayó al piso con una fea abolladura a su lado, Shion miro rápidamente a su amigo caído, víctima de la ira de Karina y corrió aun con más fuerzas. A Karina solo le quedaba correr tras el lemuriano.

Shion abrió la puerta de su despacho y con la misma rapidez la cerro tras de sí, con ayuda de su tan apreciada telequinesis trabo la puerta para que esta no se abriera y sus carcajadas aumentaron en volumen cuando la puerta comenzó a templar de forma abrupta, se dejó caer en su silla mientras seguía riendo como un infante, la silla giro sobre si misma bajo el peso del patriarca dándole a este un pequeño paseo en vueltas, luego de un minuto los golpes cesaron y fue cuando se dio cuenta de que Karina se había ido, ahora podría seguir con su papeleo y prestar toda su atención a su trabajo en vez de cuidarse las espaldas. Como última medida preventiva también cerró la ventana superior, a dos metros del suelo.

Pasaron los minutos y avanzaba con relativa rapidez, casi terminando el trabajo al parecer el café hacia un gran incremento en su energía y le hacía trabajar rápido.

Hacía mucho tiempo que no había tomado café y descubrió con júbilo que la cafeína no le había tomado como la primera vez que lo había ingerido, Dohko había sido el testigo de las muchas desaventuras que provoco, aun recordaba lo cansados que habían quedado y las variadas amenazas de su amigo, la mayoría de ellas con el aviso de que le mataría si volviera a tomar café, Sonrió para sí, Dohko se había perdido en alguna parte de su templo y estaba seguro de que, si Karina no le contaba, el asunto de hacía unos minutos habría quedado en el olvido… Tendría que convencer a Karina después, las promesas del chino siempre se cumplían y el peli verde aún no estaba listo para dejar el mundo mortal.

Aunque no fue para tanto en realidad solo fue un extenuante entrenamiento, mas estado y riguroso que los anteriores, había utilizado a Dohko como lo más parecido a un saco de box, pero ellos eran santos dorados, tendrían que haber soportado todo aquello ya que eran más fuertes que los demás, rio con verdadera diversión al recordar lo adolorido que había quedado Dohko y que cada que se sentaba, levantaba o movía cualquier musculo maldecía su nombre y juraba que lo mataría de la manera más lenta que se pudo imaginar. Tres días. Tres días duro Libra con los músculos adoloridos, tres días en los que lo único que decía era "Matare el maldito de Shion, Juro que lo haré" como disco rayado.

Negó divertido y se recargo en el respaldo de la silla mirando el techo, luego de unos segundos comenzó a hablar consigo mismo en voz alta.

—Que tiempos… Aunque deberías aprovechar esta energía, Shion… Adelanta el papeleo de mañana porque te aseguro que pasaras por una de las peores resacas de tu vida y no querrás hacer nada —comenzó una interpretación del ángel y el demonio que llevamos dentro.

—O podrías salir a divertirte, total, papeles siempre habrá en el escritorio, vamos, sabes que quieres salir a molestar a otros- se volvió a decir, con voz diferente frunció el ceño y se irguió en la silla, rápidamente negó con una sonrisa.

—Aunque… no, si salgo Karina sería capaz de secuestrarme y castrarme en cuanto me viera... Aun no me quiero despedir de ti —Murmuro hacia su entrepierna y sin más que decir, el patriarca siguió en su trabajo la lógica y el instinto de conservación gano la partida.

Al pasar las horas escucho unos golpecitos en la puerta que aun seguía trancada, supo que era otra doncella por la forma tímida en que llamaba a la puerta, dejo momentáneamente la pluma sobre el escritorio mirando a la puerta como si con el mero hecho pudiera ver a través de ella y supiera quien esperaba detrás, una parte de si esperaba a Karina… decidió hablar por si las dudas.

—¿Quién es?

—Patriarca Shion— una voz diminuta y un poco avergonzada se escuchó a través de la madera— ya casi es hora del almuerzo ¿comerá aquí o en el comedor?

—Lo haré aquí en el despacho —Informo dejando los papeles de lado, luego de un rato la doncella volvió a llamar a la puerta y con ayuda de su bien amada telequinesis dejo la gran entrada libre, la chica entro con paso tímido reacia a mirar a la cara a Shion y luego de dejar la bandeja de plata sobre el escritorio continuo a retirarse con una leve inclinación antes de cerrar la puerta tras de sí, Shion no pudo evitar rolar los ojos, no es como si el santuario tuviera a Medusa de patriarca, miro con aire critico la comida pero al final la dejo de lado, por ahora no tenía hambre.

A fin de cuentas cuando la doncella regresara se disculparía con ella y le ordenaría que se llevaran la bandeja de nuevo, miro hacia el montón de papeles del lado derecho, los que aún le faltaban y decidió que por el momento merecía un pequeño descanso, sus dedos se lo rogaban, dejo caer la pluma de nuevo y vio cuanto tiempo rodo por todo lo ancho del escritorio, hasta hacer la suelo, bufo, ya la recogería después, tomo un papel del cesto y lo hizo bolita en sus manos, repitió la operación 3 veces más dando como resultado cuatro entretenidas bolitas de papel, estaba tan aburrido que comenzar a hacer malabares con ellas, sus ojos jugueteaban listos para hacer el cambio en el momento dado y descubrió con cierta sorpresa lo entretenido que era aquello, cuando en realidad nunca le había llamado especial atención ¿Habría sido el café?

Así lo encontró Karina cuando ingreso al lugar, Shion había olvidado volver a truncar la puerta así que al entrar no tuvo mayor dificultad, arqueo una ceja y carraspeo molesta por la falta de atención, esperaba un berrinche más por su presencia pero nunca llego, Shion parecía un gatito embelesado con una bola de estambre, rápidamente lo analizo de pies a cabeza, bien, por ahora no notaba ninguna alteración grave por ingerir cafeína con azúcar o por lo menos eso parecía físicamente, tal vez podía al fin controlar los efectos de la infusión.

—No has tocado los alimentos —comento posando sus ojos en la bandeja, Shion se encogió de hombros sin quitar la vista de las bolitas de papel.

—No tengo hambre.

—Come —lo orden de Karina solo hizo que Shion se riera, Karina frunció los labios con molestia, no había dicho nada gracioso y el hecho de que Shion no se dignara en mirarla solo lo empeoro un poquito más. El lemuriano solo estaba ahí, haciendo malabares e ignorando su presencia.

—No, aunque podría hacerlo si me ofreces algo a cambio ¿Qué dices? —Shion detuvo abruptamente su jueguito y miro sugerentemente a Karina sonriendo ladinamente— Siempre estoy abierto a nuevas ideas.

—Te golpeare si comienzas con eso —murmuro la mujer rolando los ojos, Shion rio y reanudó su serie de malabares, Karina había perdido parte de su interés ¿Cómo era que unas simples bolitas de papel requerían mas atención?

—Como si me hicieras daño —bufo el peli verde, le lanzo una rápida mirada— Cariño innóvate si de verdad me quieres intimidar.

La ceja de Karina adquirió un tic nervioso y esta a grandes pasos se acerco hasta quedar frente a Shion. De un manotazo pretendía tirar las bolitas de papel aunque Shion fue más rápido y la lanzo más fuerte hacia arriba. La chica solo manoteo el aire, Karina frunció el ceño y lo intento de nuevo con la otra mano dando el mismo resultado.

—Karina es muy lenta —canturreo Shion con una sonrisa levantándose del asiento y dirigiéndose hacia la parte opuesta, lejos de Karina que no le dejaba hacer sus malabares en paz.

—Ya déjate de payasadas —gruño la mujer y agrego con irritación mientras le seguía— deja eso.

—No quiero —Dijo Shion con rebeldía mientras sonreía, tiro una bolita de papel hacia la frente de Karina, la bolita reboto y cayó en la mano del patriarca rápidamente dejando a Karina desconcertada mientras Shion seguía en su acción.

—Ya basta, no seguiré tus jueguitos —La doncella rodeo el escritorio y se abalanzo sobre las manos de Shion este solo pudo dejar que la chica le quitara su diversión y miro con tristeza como las botaba en el basurero y les dejaba caer encima parte del agua que iba dirigida a Shion, para que quedara inservibles.

—Debes almorzar Shion —sentencio con las manos en la cadera, el lemuriano embozo una mueca de disgusto.

—Pero no tengo hambre y me siento con muchas energías, mira ya termine mi trabajo —Shion mostro su escritorio con orgullo sin ningún documento en el.

Karina lo miro sorprendida, tal vez no fue tan malo que tomara el café mira que lo hizo más eficiente, pero tan bien más insoportable, tal vez si lo dejaba encerrado…

—¿Qué hare con toda la energía que tengo ahora? —pregunto el hombre sacándola de sus pensamientos, rápidamente se dio cuenta que era lo que captaba la atención de Shion por el momento.

—Mi cara está arriba. Deja de verme los pechos idiota y si no comes luego te dolerá el estomago y no hay quien te soporte cuando te quejas por todo.

—Es inevitable no ver tus atributos, si no quieres que nadie los vea deberías empezar a probar con el cuello de tortuga y… no tengo hambre entiende

—¿Cuello de tortuga con este calor? —Shion se encogió de hombros como diciendo "¿Y que se le puede hacer?" Karina rolo los ojos— Haz lo que quieras —murmuro molesta girándose dispuesta a largarse de la oficina con la comida intacta.

—Siempre hago lo que quiero corazón —agrego el lemuriano como quien no quiere la cosa, la doncella apretó los labios y cerró la puerta con tanta fuerza que los adornos temblaron, aunque eso solo aumento las risas de Shion.

(Shion: 2 Karina: 0)

Se quedó sentado en la oficina por treinta segundos exactamente y lo sabía porque había contado cada segundo, los dedos de su mano derecha tamborileaban sobre su escritorio con impaciencia, ahora que su trabajo había terminado su aburrimiento no hacia más que aumentar cada instante y la energía que llevaba dentro no hacia más que empeorar, de repente le daban ganas de saltar o de comenzar a hacer 200 lagartijas, justo ahí, en el piso de su oficina. Tal vez podría hacer las lagartijas mientras saltaba… Negó para sí ¿Qué clase de pensamientos sin sentido eran aquellos?

Todo transcurría en extremo aburrimiento y el cerrar la ventana había sido mala idea, comenzaba a tornare caliente ahí dentro, opto por quitarse la túnica, quedando únicamente con una camisa blanca de botones y un pantalón negro dejo la túnica en el respalda de la silla y decidió salir al pasillo, tendría que al menos caminar por el este si no quería sentir su corazón explotar dentro de su pecho, al final no fue suficiente, en media hora reparó dos puertas, redecoro tres habitaciones y quebró accidentalmente cuatro jarrones, jarrones milenarios.

Ya no tenía nada más que hacer, se sentó en el piso acolchonado del pasillo recargando la espalda en la pared, con la idea de querer rodar por el piso, se veía tan suavecito…Y justamente estaba de bajada, ligeramente inclinado.

Los pasos metálicos de una armadura que él conocía bien comenzaron a resonar, sonrió con malicia, por lo menos se divertiría por un rato y dejaría por el momento la idea de rodar en el suelo.

Mu iba de pasada por el lugar, había intentado buscar a su maestro pero ninguna de las doncellas que se topo supo darle su paradero, algunas bromearon con que debería de estar en el techo lanzando bolitas de papel a aquel que pasara, Mu solo sonreía por compromiso y se iba, buscando por su cuenta al patriarca, tenía que darle su reporte y sabía bien que buscarle no iba a ser fácil, las alocadas ideas de las doncellas tampoco ayudaban.

Llevaba puesta su armadura, tal y como dictaba el protocolo cuando debía de ir frente al patriarca, justo cuando giro en un pasillo un peso extra se subió a su espalda, sabía muy bien quien era, solo una persona podía subirse a él con tanta familiaridad sin ser Kiki. Miro molesto al frente no era necesario mirar hacia atrás para confirmar su identidad, conocía a la perfección la esencia de su maestro, el peli verde su había subido a su espalda como si le hiciera caballito aunque en vez de que Mu tomara las piernas de su maestro este simplemente las enrollaba alrededor de la cintura de su alumno para no caer al suelo, cuando Mu dejo libre un respingo Shion comenzó a reír como niño pequeño. El peli-lila en serio se sorprendía de que a veces fuera más maduro que Shion.

Los cabellos de su maestro le taparon la visión cundo este le beso la coronilla y Mu no pudo más que sonrojarse furiosamente. Aquí iba de nuevo su maestro a avergonzarlo y divertirse a costa suya, aun así guardo para su persona los pensamientos negativos que se formularon en su mente, Sonrió con falsa amabilidad.

—Muy buenos días maestro, ¿ocurre algo?

—¿Qué habría de ocurrir? Solo te vi y recordé cuando eras tan pequeño ¿Recuerdas cuando yo te cargaba así? Con más amor claro…Mírate, ahora eres todo un hombre —Shion lo abrazo con más fuerza— me ha entrado nostalgia.

—….

—¿Que pasa Mu?

—….

De nuevo no hubo respuesta del peli-lila, Shion se bajo de la espalda de Mu y lo miro de frente y se sentó mirando fijo a su discípulo que lo miraba desde arriba por el hecho de estar de pie y el sentado

—¿Quieres entrenar conmigo? Como en los viejos tiempos —pregunto Shion viendo con interés a su alumno, el sol le daba un raro brillo en los ojos, había comenzado a balancear las piernas desde la orilla en que estaba sentado, era como un pequeño barranco, en la parte lateral del templo patriarcal, a unos cuantos metros más abajo se veía el jardín de Piscis y Mu también vio el mismo punto.

Mu lo miro de reversa a su lado, adivinando las intenciones de su maestro, entrecerró los ojos viendo con atención al peli verde y noto que no era el sol el que le daba un brillo raro a Shion, era el mismo, esa mirada vidriosa y la rara forma de hablar de su maestro… algo había alterado su organismo sin duda, eran pocas las cosas que los alteraban de esa manera y Shion, como patriarca, estaba en contacto con ellas todo el tiempo aunque el peli lila jamás imagino que su maestro lograra caer en alguna de esas cosas y lo peor de todo era que estaba por entrar en la fase de hiperactividad. Había leído algo al respecto.

Él no sería el saco de box en el que su maestro descargaría ese exceso de energía, Dohko se había encargado de advertirle con lujo de detalles el resultado de acceder a entrenar con su maestro en ese estado

—Lo siento tengo cosas que hacer —dijo mirando hacia el horizonte, al no recibir respuesta volteo de nuevo hacia su maestro para descubrir el puchero que embozaba— Sera en otra ocasión —se apresuró a agregar, Shion mejoro su expresión con una sonrisa.

—Iras a ver a tu novia ¿O me equivoco? —Esta vez no hubo respuesta de Mu y Shion sonrió malicioso— Bueno en ese caso le das un beso de mi parte… y ya sabes cómo — Shion se acercó peligrosamente a su alumno, haciendo que su rostro se tiñera de un ligero rojo, el lemuriano peli verde puso ambos brazos a los costados de su alumno, Mu prácticamente tenía a su maestro encima.

El peli lila lo miro repentinamente enfadado y de un solo manotazo se quito a su maestro de encima suyo, Shion se tambaleo hacia atrás sin quitar la sonrisa divertida de su rostro, Mu le miro de mala gana, asintió como despedida y se levantó de su lugar, más que dispuesto a retirarse de una vez, pero los dedos agiles de su maestro tomaron con una fuerza brutal su barbilla impidiendo realizar su retirada, quedando inclinado hacia abajo dado que su maestro no se había movido de su lugar, Shion sonrió con un más malicia.

—¿A dónde vas querido?, Tú no sabes cómo dar un beso de mi parte —el patriarca le miro divertido, mientras un muy ruborizado Mu le miraba realmente molesto.

—Ya pare esto por favor, no me avergüence de esta manera —murmuro Mu mirando atentamente a los lados, alerta de que nadie le descubriera en esa posición que dejaba a la imaginación, aunque fuera todo lo contrario, Shion le miro con inocencia.

—Pero solo pensaba decirte que lo dieras lento y mojamdfo —La boca de Shion se vio abruptamente cubierta por la mano de Mu, quien lo miraba con el ceño fruncido.

—Ya, por favor —Shion intentaba respirar contra la mano de Aries, quien accidentalmente también le había cubierto la nariz, sin embargo Mu no quito su mano.

Shion mientras intentaba aspirar un poco de oxígeno, y no fue has que le lamio la mano a su discípulo, este aparto su mano con una mueca de asco, limpiando vigorosamente con la capa de su armadura, en cuanto quito sus dedos Shion aspiro una gran bocanada de aire.

—Niño casi me ahogas —dijo con dramatismo, Mu rolo los ojos con exasperación y por segunda ocasión se preguntó cómo había podido soportar las infanterías de Shion a lo largo de los años, Shion sonrió — Bah, no es para tanto, te conozco como la palma de mi mano —dijo señalándose la palma de la mano— y se que eras atrevido en ese aspecto, así que…

No pudo terminar ya que su discípulo estando ya harto de todo eso y desobedeciendo las reglas ya establecidas desde milenios atrás, se tele transporto del lugar, pero Shion siendo el más fuerte y haciendo uso de su propio poder lo intercepto y lo tele transporto de nuevo al lugar, en parte para molestarlo y por otro lado porque estaba prohibido y como patriarca debía hacer cumplir las leyes.

Cuando Mu se materializo de nuevo con la sorpresa marcada en su rostro miro molesto a su maestro y decidió retirarse de la manera convencional usando sus piernas bajando por el camino de las Doce Casas, fulmino a su maestro por última vez antes de irse, atento por si a Shion se le ocurría saltar de nuevo a su espalda o por si le cerraba el paso con el Muro de Cristal aunque eso no paso, camino con una mano frente a él por si acaso.

La fuerte carcajada solo enojo mas a Mu que apresuro más el paso.

Shion sabia porque Mu caminaba con el brazo estirado y no podía evitar reírse ante aquella idea, podía ser malicioso pero no sería tan malo como para poner el Muro de Cristal para que Aries chocara de frente a esta, era una idea tentadora, pero no estaba dispuesto a hacerla, no tenía ninguna gana de curar narices sangrantes y tabiques desviados.

La risa escandalosa atrajo a Karina quien caminaba por ahí y encontró a Shion riendo como maniático él solito, tomándose el abdomen entre las manos mientras caía al suelo de espaldas, La doncella frunció el ceño con extrañeza ¿Y ahora que le había picado? Dejo de lado sus obligaciones por un segundo y se dirigió hacia el lemuriano peli verde, de lejos alcanzo a ver el lacio cabello lila de Mu alejarse, eso la confundió mas ¿Y ahora que había hecho Shion? Cuando lo encontró en el suelo este no hizo nada más que reír más fuerte, lo único que atino la mujer fue pellizcarle la mejilla para que dejara de actuar como lunático, las risas de Shion se apagaron al instante

—Auch eso duele, no seas grosera —murmuro a la vez en que frotaba su mejilla colorada por el pellizco.

—Esto es porque actúas como lunático… ¿Qué te pasa? —Karina lo miro preocupada ya que el patriarca se había doblado sobre sí mismo sin haber quitado las manos de su estómago, embozo una mueca.

—Me duele el estómago —Se quejó frunciendo la nariz, Karina volteo los ojos antes de que el lemuriano terminara de hablar— y tengo hambre —agrego, Karina abrió los labios con indignación viendo hacia el adolorido patriarca, la mujer se cruzó de brazos y volteo el rostro hacia el lado opuesto de donde estaba Shion, en una rabieta infantil.

—Sin comentarios no pienso decir nada.

—Gracias a Athena —Murmuro el lemuriano irguiéndose, Lo que menos quería ese día era que Karina se regodeara de ella misma y su constante tino a lo que estaba por suceder, sin embargo paso justo lo contrario

—Pero te lo dije —Dijo Karina con una expresión neutral, celebrando internamente que, de nuevo, ella tenía la razón.

(Shion: 2 Karina: 1)

—¡Ugh! ¿No que no ibas a decir nada? Cumple tus promesas mujer —dijo Shion con molestia cruzándose de brazos el también, en cambio Karina dejo caer los suyos a sus costados, con una gran, enorme y muy llamativa sonrisa triunfal.

—¿Vas a comer o no? Si vas a comer, acompáñame, justo iba a la cocina antes de la… interrupción —Shion la siguió obedientemente sin decir nada más, en esos momentos si quería que Karina dejara de regodearse, la mejor opción era mantenerse callado, aunque muy, muy, muy internamente sabía que tarde o temprano Karina iba a tener razón.

Cruzaron de nuevo las puertas del comedor, el olor a comida caliente le inundo las fosas nasales al lemuriano, haciendo que en respuesta, su estómago rugiera en protesta por la falta de alimento, con una mueca despectiva se sentó en la mesa, en el mismo lugar que había utilizado esa misma mañana, mientras Karina, a su vez, se dirigía dentro de la cocina, Shion aguardó pacientemente a su comida balanceando los pies debajo de la mesa, aunque estaba más que claro que sus pies si podían tocar el piso, Karina llego a él con un plato servido y caliente y un vaso de leche.

Esperaba con todas sus fuerzas que la leche calmara en algo a Shion.

El patriarca le sonrió con dulzura antes de abalanzarse sobre su comida como si no hubiera probado alimento en milenios, Karina continuo cortando vegetales en la cocina.

Shion la miraba de reojo, pensaba que Karina se sentaría junto a él a hacerle compañía, luego de pasar la cucharada de arroz miro a la doncella con curiosidad.

—Oye ¿por que estas cocinando más? —Karina se movía libremente por todo lo ancho y largo de la cocina, a lo que Shion solo lograba ver sus caderas contonearse. No era que le molestara.

—Afrodita esta enfermo —Dijo ella sin mirarlo, concentrada en sus labores.

—¿Y que con eso? —volvió a preguntar el peli verde.

—Le quiero enviar sopa de pollo.

—Ahh… ya, espero se mejore ¿Necesitara que lo visite? —murmuró el hombre reflexionando en voz alta sin parar el balancear sus pies bajo la mesa, el movimiento hacia que el cabello se le fuera a la cara y sopló con fuerza para apartarlo.

—Será mejor que no- dijo la mujer mientras reía- está en cama y necesita dormir así que déjalo descansar, solo es gripa, se le pasará pronto.

La plática cesó, dejando que cada quien se concentrara en lo suyo, luego de unos minutos de silencio la puerta del comedor se abrió, dejando pasar la figura de una doncella algunos años mayor que Karina, al mirar al patriarca le sonrió levemente mientras pasaba, dejando a este anonadado, la canasta en sus manos se balanceaba, suavemente con cada paso que daba y su oscuro cabello azabache creaba reflejos azules.

Cuando llegó con Karina se la entrego diciendo un par de cosas sobre el contenido, aunque su griego poco entendible, producto de su marcado acento, dejaba igual de confundido al patriarca, Karina asintió y luego de murmurar un gracias la doncella mayor se dispuesto a retirarse, haciendo una rápida reverencia a Shion antes de volver a salir como entró.

Karina dejo todos los vegetales picados de lado, tomando con una de sus manos la canasta, luego de limpiarse las manos en una toallita se dispuso a abrir la cesta, cuando la destapo Karina solo retrocedió sorprendida mientras un chillido salía de sus labios sin siquiera darse cuenta, Shion que ya había terminado, se levanto curioso y miro sobre el hombro de la mujer con diversión, descubriendo el porqué de la reacción de Karina

Una gallina ni más ni menos se encontraba dentro de la cesta, bien, eso era lo que Karina había pedido, lo que no se esperaba era ella gallina se encontrara en ese estado de "fresco", tal vez habían mal interpretado sus palabras o era una broma, lo que fuera, el animal se encontraba vivito y coleando mientras cacareaba y miraba a ambas personas con indiferencia, intento salir de la cesta pero Karina cerro la canasta con rapidez antes de que el animal cometiera su objetivo.

—Bueno —murmuro Shion haciendo un esfuerzo titánico por no reírse— tú lo pediste fresco y ella cumplió.

—Si lo se lo pedí fresco, pero no tanto, está VIVO —el patriarca rolo los ojos, Karina era muy exagerada, le puso una mano sobre el hombro de la doncella aunque esta ni se inmutó, la respuesta era simple.

—Ay no es para tanto, solo matarlo, lo limpias y listo, podrás terminar el caldo —dijo intentando infundirle confianza a la castaña, sin embargo solo se ganó un prolongado silencio

—…

Karina se quedaba quieta, quito sutilmente la tapa y ahí estaba el pollo de nuevo, mirándola con sus pequeños e inocentes ojos, pobrecillo que no sabía lo que le esperaba, Karina simplemente no podía matarlo son más, era un ser vivo y el acto era tremendamente egoísta, aunque fuera para ayudar a Afrodita en su malestar, al menos ella no estaba dispuesta a arrebatarle su pequeña y efímera vida. La suave risa de Shion la hizo fruncir el ceño ¿Y ahora qué?

—Karina tu… nunca has matado un pollo ¿o me equivoco?

—No —respondió firmemente, con cierto grado de orgullo, jamás había matado un pollo y eso merecía mención— y es una gallina… —agrego mirando al hombre detrás de ella de reojo, aunque no quisiera matarlo… era su obligación, ese leve vistazo de cabello verde le infundió una leve confianza por unos segundos— pero lo tendré que hacer —murmuro apartándose de aquel lugar en dirección de un largo y brillante cuchillo al otro lado de la cocina, Shion se limitó a mantenerse al margen, atento a las acciones de la castaña, cuando Karina tomo el cuchillo se dio cuenta de que el arma asesina era de considerable tamaño y así con la mano temblorosa regreso hacia la gallina que la miraba desde la seguridad del canasto, como si en cierta forma supiera lo que estaba por venir.

—"Esto tengo que verlo" —pensó Shion para sí cruzándose de brazos en el acto y recargando su cuerpo en la pared más próxima.

Karina tomo a la gallina de forma vacilante y supo en cuanto la mano delicada toco el plumaje que Karina tenía la batalla ganada desde hace rato, había cometido el error de ver a los ojos al inocente animal, puso a la gallina en posición y levanto la mano derecha donde tenía el cuchillo de forma lenta, la gallina se quedó quieta y cacareo un par de veces, solo eso basto para que Karina dejara salir un suspiro frustrado y tirara el cuchillo sobre la tabla, para mas luego volver a poner a la gallina dentro de la canasta y la cerró antes de que se escapara y creara más problemas

—No puedo hacerlo… es decir ¡Aggh! ¿Cómo podría hacerlo?

—Ya sabía —murmuro Shion con aire triunfal, carraspeo un par de veces y miro a la doncella con seriedad— Pero si comes carnes debes saber por lo que el animal pasa hasta llegar a la mesa listo para comerse —Karina respingo en tono bajo y negó para sí, Shion se acercó hacia el lugar donde Karina había dejado caer el cuchillo y lo tomo con una de su hábiles manos, llamo la atención de la doncella agitando el cuchillo, posando la mano izquierda sobre la tapa de la canasta— lo haré yo fíjate bien como se hace —Y sin nada más que decir saco a la gallina y la puso de nuevo sobre la tabla, con el emplumado cuello libre, Karina ahogo un grito mientras Shion dejaba caer la mano sin ninguna vacilación, la gallina se removió ante el inminente peligro.

El arma letal iba directo al cuello del animal pero Karina rápidamente se colgó del brazo donde el hombre sostenía el arma y con lagrimas en los ojos miro a Shion, quien no supo cómo reaccionar ante el gesto que tenía su amada.

—Déjala no la mates por favor —suplicó.

—Karina, es solo una gallina, no es para tanto, hay miles o millones de gallinas sacrificadas día a di… —En ese preciso instante las hermanas Marías entraron al lugar con diversas bandejas en sus brazos, seña de que les habían llevado la merienda a los guardias y miraron incrédulas la peculiar escena entre los dos presentes en la cocina, Karina fue muy lista y sabía que la atención de Shion hacia el animal ya estaba perdida, con una agilidad sorprendente arrebató el cuchillo al peli verde y le tomo con ambas manos los brazo, sabía que su fuera física era menor que la de él, pero si podía distraerlo lo suficiente, le bastaba.

—Chicas tomen la gallina —Ordeno rápidamente.

Coral la más rápida en obedecer a Karina fue la primera en tomar a la gallina y sacar del rango de alcance del patriarca a la canasta, cuando se alejaba vio con curiosidad el contenido, la gallina aleteo y ladeo la cabeza, de algún modo Shion se zafó y camino hacia la joven doncella peli negra, a pesar de los vanos intentos de Karina por detenerlo.

¿Era la cafeína o algo más? Shion ignoraba con mucha facilidad sus intentos de detenerlo, jalo con todas sus fuerzas pero apenas y le detuvo una fracción de segundo, Karina resopló pero Shion ni siquiera la miró, sus ojos amatista se encontraban fijos en la canasta que tenía Coral entre sus manos, la doncella estaba más que dispuesta a obedecer las órdenes de la castaña.

—Coral dámela, tengo que matarla —Coral atrajo más la canasta hacia sí, la gallina cacareo en protesta, el patriarca no detuvo su andar en ningún momento hasta quedar de frente a la peli negra con la mano extendida— Recuerda que no se puede hacer caldo de pollo sin el pollo, démela —Coral miro a Karina y esta negó, Coral negó de regreso en respuesta a Shion, Karina señalo discretamente a la puerta y las tres doncellas más jóvenes asintieron de manera casi invisible, dando señal de su entendimiento, Coral sonrió con timidez.

—Lo siento patriarca —Coral y las otras dos salieron corriendo de la cocina, dejando al patriarca con la mano extendida, eran muy rápidas y Shion no había visto aquello venir, se reprendió a sí mismo, como guerrero aquella había sido una falla muy grande, suspiro exasperado y giro lentamente hasta ver a Karina con una sonrisa triunfal en sus finas facciones femeninas.

—¿Tenías que salirte con la tuya verdad? Siempre has comido pollo, sabes de donde viene, solo iba a matarlo por ti —dijo con inocencia.

—Acaso no tienes sentimientos, ¿cómo es posible?0

—Karina ¿Qué pretendes hacer ahora con ese animal? —Shion ignoro la anterior pregunta de la doncella en cambio se pasó las manos por la cara en un gesto exasperado y miro a Karina con molestia, no se iba a ofrecer a corretearlo si eso espera Karina.

—Lo criare y pondrá huevos… al final será ganancia —agregó al ver la mirada escéptica del lemuriano.

—¿Por qué siempre me llevas la contraria? —se quejó Shion dejando de nuevo que su peso se recargara en la pared, ella le miro ofendida y se cruzó de brazos.

—No es cierto —Shion enarco un puntito, lo acaba de contradecir otra vez, cuando estuvo a punto de darle su opinión se le ocurrió una manera más dinámica de explicarlo, se puso frente a Karina.

—Yo —Shion se señalo a sí mismo con exasperación— tu —señalo la pared frente a él —y este soy yo tratando de convencerte— se puso a hacer ademanes de discutir con la pared— ¿Lo entiendes? no, espera… —Miro a la pared con asombro— es más fácil convencer a la pared que a ti —Karina rolo los ojos.

—Y si ya lo sabes ¿Para qué lo intentas? —el patriarca solo se tironeo de los cabellos ante la respuesta de la doncella.

—¡Aaaahhaaagg…! —el grito exasperado de Shion se escucho a través de las paredes.

(Shion: 2 Karina: 2)

El trio de doncellas no se atrevía a entrar en el lugar donde se había desatado tal batalla, al final solo habían esperado detrás de la pared, si correr hacia ningún otro lugar en especial, y sabían por ellas mismas al pegar los oídos contra la madera de la puerta que Karina le había ganado al patriarca en la cocina.

Cuando Shion calló su grito agónico, producto de que Karina le pusiera una zanahoria en la boca para callarlo, las tres risas juveniles se escucharon sin ningún tapujo, Para ellas Karina era alguna clase de súper heroína, la única a la que conocían capaz de ganarle en algo al patriarca y salir ilesa después.

—Chicas… alguien viene —murmuro Ámbar señalando a la salida, y en efecto, la sombra de una figura se distorsionaba en las paredes, Las tres doncellas se escondieron en donde pudieron, si llegaba a ser su superiora y descubría que se habían tomado un descanso lo más probable es que las castigara y por ningún motivo querían pasar la noche pelando papas, los pasos hicieron eco conforme se acercaban y las tres peli negras se escondieron lo mejor que pudieron, ni siquiera se fijaron en quien era, cuando los pasos se alejaron de nuevo, pudieron suspirar de alivio y salieron de sus improvisados escondites, la primera en salir fue Coral, que se había resguardado detrás de un pilar.

—¿Quién era? —Perla se encogió de hombros, Ámbar señalo hacia la puerta.

—Miren… dejaron algo —como si de un imán se tratara, el pequeño objeto frente a la puerta de madera capto tres miradas, Perla se acercó y cuando miro el contenido dentro de la bandeja frunció el ceño.

—Son huevos —Coral hizo lo mismo que la otra doncella.

—¿Huevos? ¿De gallina? —señalo a la canasta que llevaba en sus manos.

—No tengo ni la menor idea —dijo por fin la de los ojos rosados, Ámbar tomo la bandeja.

—Vamos a decirle a Karina, tal vez ella los pidió —y con esto último dicho el trio se adentró de la cocina, con lo primero que se toparon fue con la resentida mirada del patriarca, aunque más de una le paso de largo y fueron hacia Karina.

—Chicas, pensé que se habían ido.

—Han venido a dejar esto en la puerta —contento la oji-dorada— Pensamos que lo habías pedido.

—¿Pediste huevos? —Pregunto Shion a sus espaldas y la pequeña doncella ahogo un respingo, no había notado que el peli verde se había acercado por sus espaldas para miran con curiosidad la bandeja, Karina negó con extrañeza.

—Vendrán con la gallina, supongo…

—Pero esos no son huevos de gallina… son huevos de pato —dictamino el patriarca con un serio aire intelectual, Karina arqueo una ceja pero no le cuestionó.

—¿Y quién dejaría huevos de pato en la entrada?

—Lo mejor será devolvérselos a su madre —murmuro Coral, Perla asintió de acuerdo.

—Pobre señora pata…

—¿Pero a donde los van a devolver si los dejaron en la entrada? —Volvió a preguntar la castaña, la pregunto tomo por sorpresa al trio de doncellas, aquella había sido una excelente pregunta— Oh eso es malo habrá que vigilar eso —murmuro Karina pensativa luego del silencio.

De repente un crack muy suave se escucho en el lugar y solo Shion con su muy entrenado oído pudo captar, no le tomo importancia hasta que una serie de "crack" se escuchó de la bandeja que ahora sostenía Karina.

La castaña estaba tan distraída con el trio de doncellas que no se había percatado del problema, estuvo a punto de llamar su atención picando su hombro hasta que Ámbar se le adelanto.

—¡Se está rompiendo el cascaron! —Karina rápidamente y con mucho cuidado dejo la bandeja sobre el lava platos, uno a uno, los cascarones se fueron rompiendo dejando ver a cinco patitos recién nacidos mirando a su alrededor.

Las bolitas rosadas con plumitas blancas miraron como Karina se les acerco y emitió un gritillo sorprendida y de ternura, Shion negó contrariado ¿Es que Karina no sabía en lo que se acababa de meter?

Casi inmediatamente los cinco patitos miraron hacia Karina y comenzaron a hacer ruiditos en su dirección, las cuatro doncellas miraban embobadas a los animalillos.

—Son tan lindos.

—Bueno, para ser recién nacidos, no son feos.

—Lo peor del caso es que ni siquiera nos miran a nosotras —se lamentó Perla haciendo un puchero, Karina intento moverse hacia un lado y con ella también se movieron las miradas de los patitos en su dirección, que no habían dejado de chillar, Shion arqueo una ceja con diversión.

—Oye ¿Sabes que lo primero que vieron moverse fue a ti Karina?

—¿He? no sé, ¿Que tiene que ver?

—Cariño —murmuro Shion con infinita paciencia— ellos creen que lo primero que ven moverse es su madre.

—¿Y eso qué? —Shion señalo con diversión a los patitos en la bandeja.

—Ahora esas cositas amorfas creen que tú eres su madre, ja, ilusos.

—¿Perdón? —pregunto Karina con sorpresa, ¿Cómo que ahora era madre de los cinco patitos? ¡Pero era tan joven! Karina negó para sí e intento moverse de nuevo, los animalitos no habían quitado su inocente mirada de ella, ahora que lo mencionaba… La burlona voz de Shion la saco de su ensoñación.

—¡Felicidades Karina ahora eres madre! —Alcanzo a decir el hombre antes de comenzar a carcajearse, Aunque el joven trio no hubiera querido, la risa de Shion era muy pegajosa y de alguna manera se reían discretamente.

"Es inevitable no asesinarlo mentalmente, realmente inevitable" pensaba Karina una y otra vez, tomo la bandeja con cuidado pero rápido y sin más salió de la habitación con indignación.

—VAMOS KARINA NO SEAS RESENTIDA —aunque Shion le grito la chica ya no le escuchaba, Karina salió cerrando fuertemente la puerta, Shion callo y miro a Las Hermanas María, quienes se encontraban igual de confundidas que el.

—Patriarca Shion, no debería ser así con Karina —dijo Ámbar mirando reprobatoriamente al peli verde.

—Aun cuando tiene muchísimas cosas que hacer, viene a atenderlo, debería darle al menos algo de mérito por eso —agrego otra peli negra.

—Ya niñas no es para tanto —Murmuro Shion, más para sí, luego de un suspiro prolongado les indico a las tres doncellas que siguieran con sus actividades, ahora sin Karina ahí ya no había nada más que hacer dentro de la cocina, las chicas no muy convencidas salieron del lugar en silencio. Shion miro unos instantes a la puerta y al final salió del lugar, ahora que lo recordaba, aún quedaba reunir a los dorados para informarles sobre el retiro de Galatea, suspiro de nuevo, quedaba un día muy largo…

Tres días después…

La resaca continuaba, aun después de tres prolongados días y no solo era un gran dolor de cabeza, sino que también le ponía sentimental, internamente Shion se preguntó cómo era que no había obedecido a Karina y hubo dejado el café por la paz, ahora que estaba sentado en las escaleras viendo con añoranza los doce templos, hubiera sido mucho mejor que el punzante dolor de su cabeza y las ganas de llorar por cualquier cosa…

Como era usual en los días anteriores miles de recuerdos llegaban a su mente, algunos de los cuales ni siquiera sabía que se habían grabado en su memoria, aun recordaba los rostros de toda una generación de caballeros que vio nacer y morir años después, recordó aquella angustia de ni siquiera poder hablar con Dohko de frente, estado el chino tan lejos en una misión completamente opuesta a la suya… Por suerte aún tenían una segunda oportunidad, podría disfrutar de las desventuras de sus niños y su amigo, aunque sus niños fueran hombres, el rastro de infantilismo en su carácter no se borraba ni con la muerte, y estaba muy seguro de ello.

Pero tambien con el crecer llegaba la madurez, ahora sus dorados no necesitaban tanto de el, podían valerse por si mismos y eso encajaba en lo mas profundo del corazon del viejo lemuriano, de repente todos aquellos años desde su juventud recayeron en sus hombros como el peso de miles de estrellas y aunque su cuerpo fuera joven no tuvo la suficiente fuerza para cargar con todo aquel mar de sentimientos y recuerdos. Sin contar que la resaca lo empeoraba. Shion frunció los labios, no iba a llorar, o por lo menos no ahí a la vista de todos, suspiro lenta y calmadamente intentando relajarse en su quieta soledad.

El ocaso se hacía presente, el cielo comenzaba a motearse de tonos rosados y naranjas mientras las escasas nubes en el cielo griego hacían acto de presencia intentando ocultar en vano el inmenso sol que daba de lleno en todo el santuario, hacía calor como de costumbre pero Shion no se movió a la sombra, siguió ahí, perdido en sus pensamientos viendo el terminar de otro día.

Sintió la cercanía de esa presencia que jamás podría confundir aunque estuvieran en un mar de gente, su aroma impregnaba el aire y Shion sabia reconocerlo muy bien, el taconeo característico de Karina se acercaba al junto con el leve sonido de unas patitas de plumíferos en hilera tras ella, haciendo fila de forma militar, negó con una mueca graciosa al ver a Karina a modo de saludo, la castaña llego con una bandeja de madera color miel y un juego de té con un aroma que tranquilizo a Shion mientras sonreía.

Sabía que Shion había estado sentimental pero la tristeza que impregnaba en los ojos del patriarca en cierta forma le partió el corazón a la pobre doncella. Hizo una nota mental de esconder cualquier rastro de café de la cocina después de eso.

Shion presto atención desinteresada al juego de té y cuando Karina vertió el líquido en la taza reconoció al instante un té de Balerías, justo lo que su alma necesitaba, Karina sabia cuando reconfórtalo de eso no cabía duda y le agradecía por ello, siempre le había gustado la conexión que ambos mantenían entre sí, sin la necesidad de palabras, bastaba una mirada o una mueca para expresar todo lo que sus labios no.

—Toma te ayudara —Dijo la doncella con calma poniendo la taza entre las manos del peli verde, Shion lo tomo entre sus dedos al instante— Y traje galletas —agrego Karina sonriendo de lado mientras señalaba con la cabeza en un gesto gracioso el plato lleno de galletas recién horneadas, olían de maravilla.

—No sabes cuánto te lo agradezco —murmuro a la vez en que la miraba y sonrió divertido, tomo un largo sorbo de su té y sintió como este le descendía lentamente por la garganta— ¿Cómo vas con tu nueva maternidad? —Karina frunció la nariz con ternura mientras miraba a la serie de patitos caminar sin rumbo fijo detrás de sí, explorando curiosos ese pedacito de mundo.

—Bueno… hasta cierto punto es gracioso, me siguen a todas partes y a veces me da lástima y debo cargarlos en una cesta, ya sabes, no pueden caminar tanto.

—Les hará bien caminar, no se pondrán gordos —mascullo en voz baja, Karina arqueo una ceja en respuesta, Shion la atrajo hacia si en un abrazo— Eres tan linda Karina, no te preocupes crecen rápido y te dejaran de seguir— Créeme, se lo que digo —Por ahorita disfruta de que se mantengan sobre ti porque luego te ignoraran…

—Supongo que sí —dijo Karina sin quitar la vista de aquellas bolitas amarillas que intentaban hacer "Cuac" y tropezaban consigo mismos, uno rodo un tramo corto en una pequeña pendiente hasta caer encima de su hermano, Karina rio y miro a Shion que seguía ausente— Vamos Shion ¿porque tienes esa cara tan larga? —ella paso su mano por la mejilla de Shion en una caricia reconfortadora, cuando el peli verde estuvo a punto de contestar se vieron interrumpidos cuando los patitos comenzaron a hacer ruido reclamando la atención de la doncella, incluso alguno de ellos se subió sobre Karina, que se había sentado para recargarse sobre Shion y comenzaban a comer del cabello largo del lemuriano.

—Oye, oye, mi cabello no —regaño Shion al regordete animalillo para después dejarlo en la compañía de sus otro cuatro hermanos, que intentaban mantener a Karina con ellos— Pero que chiquillos estos —Shion negaba divertido— ¡Dejen un minuto en paz a sus padres! —Karina giro rápidamente hacia el.

—¿Padres? —Karina rio ante el inocente afirmacion del hombre— Oye yo soy la madre… ¿Pero quién dijo que tú eras el padre? —la mujer le señalo con el dedo índice con diversión, el lemuriano hizo una mueca de desolación, poniendo su mano derecha sobre el corazón mientras hacia un puchero.

—No me digas que me pusiste los cuernos Karina —hizo voz melodramática— A mí, que estuve cuando nacieron ¿Cómo pudiste? No puedo creerlo… ¿Quién es el otro? Vamos, dime, lo mataré, ¿Al menos es más atractivo que yo? Tienes que decir que si —Karina rolo los ojos.

—No hay ningún otro, Shion —la sonrisa que embozo el lemuriano fue impresionante.

—Eso está bien, Merezco la custodia de los patitos, los pobres y desolados patitos que necesitan una figura paterna ¿Quién mejor que el más poderoso del santuario?

—Eres increíble —dijo Karina con voz motona escuchando el raro monologo del patriarca.

—¿A que lo soy? Merezco al menos ser reconocido como el padre de ellos, y quiero que sea público, que nadie más tome mi lugar junto a ti.

—Sin embargo, serias un pésimo padre ¿Sabes por que? ellos siempre me preferirán a mí y querrán pasar más tiempo conmigo, aunque, si eres su padre, supongo que explica el comportamiento escandaloso y la ferviente necesidad de querer acaparar mi entera atención, como cierta personita que conozco.

Lo miro directo a los ojos y Shion se hizo el desentendido

—Pero si Shura no es así —Karina le dio un manotazo con diversión y el patriarca se decidió por seguir —Si tuviera que escoger entre estar contigo o conmigo siempre te escogería a ti así que no los culpo —la risa cantarina de la chica inundo sus oídos alegrando su corazón.

—Oh bueno gracias caballero, me siento halagada —dijo la doncella tomando una galleta para después darle una gran mordida, se alegraba de que por fin fuera ella la que hacia volver a Shion a su anterior comportamiento y poder ponerle una sonrisa en el rostro.

Shion la miro como un ciego mirara el sol por vez primera, la risa de Karina era armónica y melodiosa, esa mujer con una belleza exquisita e igualmente exótica con un carácter del mismo demonio era… maravillosa, no, esa palabra quedaba muy corta para definir a la mujer junto a él, buscó entre su propio repertorio de palabras y vaya que era grande con lo largo de los años y con el gran conocimiento que poseía pero esa palabra que buscaba nunca llegó a él, la palabra ideal que definiera lo que esa chiquilla representaba para el...¿Amor? se acercaba pero aún era más que eso ,¿Fascinación? le hacía sentirse lleno y completo, el sentía que siempre había sido un rompecabezas antes de la llegada de Karina, como si hubiera estado incompleto y Karina fuera su justa pieza faltante.

Y que Athena le perdonara pero a Karina la amaba con todo su ser, a su diosa también pero ese era otro tipo de amor y de lo que estaba completamente seguro es que la doncella se había ganado por completo su corazón.

Habían pasado 4 días desde que Dohko había visto a su amigo, Mu le había contado que el día de la borrachera Shion había estado clamando por su muerte una y otra vez y los otros tres días el peli lila le había advertido que había tomado café, como prevención, había evitado subir las casas restantes hasta el templo patriarcal pero ahora, contrario a sus propias ordenes, el chino subía las escaleras, se sentía pésimo por no haber visitado al patriarca anteriormente, pero también tenía que cuidarse ¿No? Solo esperaba que Shion no le tratara cono su saco de boxeo como tantos años atrás o le impusiera un castigo aun peor que los anteriores.

Paso últimamente por Piscis, el viaje de pronto estuvo demasiado corto y sudo frio, Afrodita le dio el pase desde su habitación en medio de docenas de pañuelos desechables y con una nariz muy roja, recostado sobre su cama, Dohko arqueo un ceja mientras sonreía, Afrodita le miro con mala cara, le había dado el pase al castaño pero no le había autorizado que entrara hasta los privados del templo, aun así el Antiguo Maestro le miraba con burla desde la estrada a la habitación.

—¿De qué te enfermaste?

—Gripa —murmuro el otro con molestia y se escuchó claramente que estaba mormado, Dohko rio— No es gracioso, Maestro.

—Claro que no, siempre había sido un milagro que no enfermaras en meses ¿Por qué…?

—La despedida de Galatea —respondió el otro como si fuera obvio y Dohko rolo los ojos, debía suponerlo, ahora el que cargaba con las consecuencias había sido Piscis— Pero no me arrepiento —agrego el peli celeste.

—Ya lo creo —murmuro el castaño y Afrodita estornudo, tomo bruscamente otro pañuelito desechable de la cajita en sus piernas y Dohko se alejó lentamente.

—Me voy, no quiero que me contagies, mejórate pronto —dijo con su típico entusiasmo burlón y camino de nuevo hacia las escaleras, había hecho todo lo posible por retrasarlo pero tarde o temprano tendrá que enfrentar a su amigo, escucho a Afrodita gruñir a sus espaldas antes de un serio ataque de estornudos y con eso último, Dohko salió hacia el exterior.

La luz le golpeo en el rostro y le hizo entrecerrar los ojos, fue entonces cuando se dio cuenta de lo oscuro que estaba el templo.

No le venía mal a Afrodita un poco de iluminación.

Cuando llego a la entrada del templo los guardias le permitieron el paso con una leve reverencia, Dohko les saludo con un leve asentimiento y se adentró con paso decidido, al entrar no tardó mucho en encontrarse con una doncella peli negra de ojos dorados que caminaba rápidamente al lado contrario del chino, cuando lo vio sonrió con educación.

—Caballero de Libra, buen día.

—¡Ámbar! Hola ¿Cómo has estado? —saludó, la doncella detuvo su paso hasta quedar de frente, sonrió ladinamente.

—Bien, gracias —la doncella acomodo mejor un bulto en sus brazos e inmediatamente capto la atención del chino

—¿Qué es eso que llevas ahí? —Ámbar le miro con curiosidad hasta que recordó el bulto en sus brazos.

—Oh, esto, Comida de pato.

—¿Comida de pato? ¿Va a haber pato para la cena? —Dohko no pudo evitar sonreír, recordó fugazmente la plática de patos con Nahomi, Ámbar negó fervientemente con la cabeza.

—Dioses, no ¿No sabe que Karina es madre ahora? —eso desnivelo al castaño, frunció el ceño y miro con confusión a la doncella.

—¿Karina? ¿Madre? —Ámbar asintió.

—Eso mismo, tengo que llevar esto para alimentar a sus hijos.

—¿Hijos?—Dohko pregunto a su vez, ¿De qué tanto se había perdido en cuatro escasos días? —¿Planea alimentar a sus hijos con comida de pato?

—Es lo único que comen, son muy pequeños aun —agrego Ámbar mientras reía, Dohko la miro con confusión pero la doncella no dio ninguna explicación adicional— Bien, tengo que irme, son muy ruidosos cuando no comen y luego comienzan a morder a las demás

—¿Morder? ¿Quiénes son las demás? —pregunto el castaño pero la doncella ya se alejaba

—¡Hasta luego! —se despidió la chica caminando por donde Dohko ya había pasado anteriormente, dejando al chino con más dudas de las que había llegado.

—Shion me responderá —se dijo de repente para sí y camino con más decisión hacia el despacho del patriarca, el camino era largo, saludando doncellas y caballeros por aquí y por allá hasta que la puerta de madera estuvo frente a sus narices, tomo vacilante el tomo dorado de la puerta y aguardo a escuchar voces a través de la madera, voces que nunca llegaron, esperaban escuchar a Shion quejándose y a Karina regañándolo pero el inquietante silencio le sorprendió.

No tardó mucho en abrir la puerta con curiosidad.

Dentro se encontraba Shion, firmando papeles con la mano derecha mientras que con su telequinesis movía bonches de los mismos de un lado al otro, Dohko arqueo una ceja.

—Toc, toc —dijo intentando capturar la atención del lemuriano, Shion apenas y levanto la vista de los papeles.

—Ah, tú —dijo sin mucho ánimo, Dohko no quito su cara de confusión en ningún momento, se limitó a esperar en la puerta.

Luego de unos instantes la telequinesis se detuvo y Shion se apartó de un manotazo el flequillo que se juntaba frente a los ojos, señalo con la barbilla el asiento vacío frente a el.

—Siéntate, quería hablar contigo —aclaro con voz firme, quitando los papeles que estorbaban en su escritorio para arrejuntarlos en un mismo lugar, Dohko paso saliva pero a fin de cuentas tomo con desconfianza el asiento acolchonado.

Por alguna razón esperaba que estuviera lleno de tachuelas, tal vez estaba paranoico, pero no podía confiarse de Shion en ese estado taciturno, al verle a los ojos le resultaron cruelmente calmados y eso solo avivo más su pánico.

—¿Hablar conmigo… sobre qué? —pregunto sonriendo con arrogancia, eso era lo único que estaba dispuesto a sobrepasar.

—Estoy seguro de que tienes el mismo número de dudas que yo, Dohko, permíteme resolverlas primero a mí —murmuro el peli verde "Y viene con los formalismos" pensó el chino con enfado, chasqueo la lengua.

—Solo dilas.

—¿Qué hacías exactamente hace cuatro días en tu templo, antes del atardecer? —pregunto sin preámbulos el peli verde, azotando las manos contra el escritorio, el repentino ruido hizo sobresaltar a Libra, quien dio un pequeño salto en su asiento debido a el súbito cambio de humor de su amigo.

—Tranquilo — murmuró tomado una bocanada de aire— Había comido —anuncio con orgullo, Shion le señalo impetuosamente con el dedo índice.

—¡Mientes!

—¡Yo sé lo que hice ese día! —reclamo el castaño haciendo lo mismo que Shion— ¿A qué viene esa pregunta? —Dohko miro a los ojos del lemuriano, Shion aparto repentinamente la mirada hacia la pared murmurando un par de frases ininteligibles, aun para su entrenado oído— ¿Qué?

—¡QUE ERES UN VIEJO PERVERTIDO! —exclamó el patriarca sin dejar de señalarlo, Dohko frunció el ceño.

—¿Qué yo que?

—No te hagas el desentendido, ¡Sé que había una mujer en tu templo! —Dohko le miro con los ojos ligeramente más abiertos debido a la sorpresa ¿Cómo había descubierto que Nahomi había entrado al santuario?.

—Yo... yo no…

—Calla, no existe excusa alguna para exonerarte de hacer eso, Dohko —le recriminó el lemuriano, los minutos que había pasado ese día en el templo de Libra y los inquietantes ruidos se reproducían en la cabeza de peli verde sin parar, tenía que al menos reclamarle por eso.

¿Por qué Shion se ponía tan a la defensiva? ¡Solo la había invitado a comer! No era como si fuera algún enemigo que fuera a robar la formula secreta para ganar las Guerras Santas, había sido un gesto simple e inocente ¿Qué tenía de malo?

—Solo la invite a comer.

—Antes de llevarla a tu cama —volvió a recriminar el patriarca ante la mirada fulminante de Dohko.

—Porque se había lastimado.

—¿Y llevarla a tu cama había sido la mejor opción?

—Por supuesto que sí, no iba a dejarla sola —Shion arqueo una ceja mientras Dohko le miraba de forma inquietante, cada quien con su propia versión de lo sucedido ajenos a la versión del otro.

—¿Entonces aceptas haberla metido a tu habitación? —Dohko se encogió de hombros.

—No tiene caso negarlo —Y ciertamente que no lo tenía, lo había hecho así que ¿Para qué mentir?

Shion no podía dejar de verlo con indignación ¡El muy descarado lo admitía sin pena!

—Debiste abstenerte —le gruño el lemuriano a su amigo, Dohko le miro de nuevo con confusión.

—¿Abstenerme? —preguntó sin creerlo ¿Cómo podría abstenerse de ayudarla?

Shion le miró fijamente, el chino había pronunciado la palabra como si nunca antes la hubiera oído, ja, Era un maldito aprovechado…

—Sí, abstenerte, jamás te veré del mismo modo —agrego el peli verde con dramatismo, relajando los brazos, el chino no podía estar más confundido ¿Por qué tanto drama si la había sanado? La idea se le vino a la mente ¿Eso era porque había usado su cosmos? ¿Tan grave era?

—No tenía otra opción, no se me ocurría otra idea- se disculpó levantando ambas manos como si fuera un gesto de rendición, si merecía castigo por ello, estaba gustoso por pasarlo, Shion entrecerró los ojos.

—No le eches más leña al fuego, déjalo tal y como esta —sentencio, Dohko no dijo nada más, obedeciendo al patriarca, se creó un largo silencio incomodo donde el lemuriano no le quitaba la vista de encima al castaño, como si al solo verlo pudiera ver su alma del modo no romántico, como si pudiera acuchillarlo, sí, eso se asemejaba más, Dohko solo se removía incomodo de vez en cuando en su asiento.

Shion tenía que hacer de algún modo que Dohko escupiera la verdad y pidiera su perdón arrodillándose ¿Qué mejor manera que incomodarlo? Al pasar de los segundos, el patriarca se resignó, a sabiendas de que Dohko no iba a decir nada más tal y como el ordeno, dejo libre un largo y profundo silencio.

—Entonces… ¿Karina es madre? —Dohko intento romper el hielo, el silencio resultaba tan tenso que podría cortarlo con unas tijeras, Shion arqueo una ceja.

—¿Cómo supiste?

—Un pajarito me lo dijo.

—¿Hermanas Marías?

—Sip.

—Ya veo….

—¿Estaba embarazada? ¡Shion! —Exclamo Dohko lanzándole un manotazo al patriarca, manotazo que fue limpiamente esquivado, Shion sonrió en respuesta a la sonrisa divertida de Dohko.

—Yo no hice nada —Aclaró el peli verde, el castaño arqueo una ceja a su vez.

—¿Entonces?

—Veras, estaba yo, en la cocina, Solo —Comenzó a contar Shion, corto la parte del café y lo cambio por un simple "Karina me ataco por un tarro de mermelada", ninguno de los dos se tragó la mentira pero el chino no objeto nada, sabía que Shion había tomado café y se había pasado los tres días anteriores peor que una embarazada, ese era castigo suficiente y se conformaba con ello, cuando termino el relato Shion sonrió con suficiencia.

—Así que yo también soy padre —anunció con orgullo.

—Lo lamento por los patitos, no saben lo que les espera —comento Dohko para sí con tono lastimero, lo suficientemente alto para que Shion hubiera alcanzado a escuchar.

—Soy buen padre ¿Recuerdas quien fue quien crio a todos los responsables caballeros dorados de allá fuera?

—Eso explica su infantilismo y su imán para atraer problemas —Shion tomo una bolita de papel del cesto y se la lanzó a Dohko— ¡Oye!

—Te la mereces —agrego cuando Dohko quito el papel húmedo de su frente ¿Por qué estaba húmedo? No lo sabía y no quería saberlo, el chino gruño hacia su amigo.

—Vamos, pareces un perrito deja de hacer eso, que solo a Bartolomé le queda.

—¿Soy un perrito adorable?

—¿Quieres la cruel verdad o una bonita mentira?

—¿He dicho cuanto te desprecio?

—Es reciproco —agregó el lemuriano con una inocente sonrisa, Dohko volvió a gruñir— quieres jugar Dohko —Shion le hablo como si le dijera a su mascota.

—Idiota —Dohko le miro molesto y se largo del lugar.

Dejando con la palabra en la boca a Shion cuando paso por piscis sonrió con dulzura al ver a afro y Bartolo dormidos en la cama el cachorro no abandonaba a sus amigos en los peores momentos y le sorprendía que Afro le hubiera tomado afecto al perro.

Siguió su camino hasta libra por alguna razón sentía una molestia como si algo no estuviera en su lugar o algo fuera a suceder, aunque no sentía amenaza alguna tal vez sea solo su imaginación pero daría una ronda por el santuario para estar seguro.

Confesión # 11

Siguiendo con lo de os actores. Los actuales: Johnny Deep, Robert Downey Junior, Jin Carrey.