INUYASHA NO ME PERTENECE, PERO LA HISTORIA SI.

.

.

.

Serie de Drabbles que tendrán conexión entre si

.

.

.

Una primera Vez.

,

,

,

ACTO 4

La primera vez que tuvieron una cita..

.

.

.

.

Parece que hasta el día se confabulaba a su favor.

Los días de invierno habían pasado, la nieve había desaparecido y un sol tibio se animaba desde el poniente.

Las cosas se habían dado de forma extraña, pero Kagome Higurashi en todos estos meses que había pasado cautiva por aquel mercenario en aquel lejano sitio, había cambiado su status en su situación. Y de manera radical.

Se había enamorado de Bankotsu, y no solo eso.

Ahora sostenía una relación amorosa con él.

¡Que diferente a todos sus sueños de hace un año atrás!

Cuando creía haber encontrado el primer amor, llevada por el romanticismo que le trajo el destino al conocer a Inuyasha.

Cuando Kagome recordaba todo eso, lo veía ya todo muy lejano y difuso. Aunque no negaba que añoraba mucho a su familia, pero por un extraño motivo, no había querido tocar ese tema con Bankotsu.

Ya de por si era un poco difícil ponerse de acuerdo con él.

Como ejemplo cuando Kagome al fin pudo convencerlo de hacer algo propio de toda pareja.

Como salir juntos durante todo un día.

Él veía eso como extraño e impráctico. Para ella, eso era romántico. Solo cuando amenazó con ponerse a llorar, el mercenario accedió a regañadientes. Ese no era su estilo. Pero Kagome había insistido tanto.

Además eso era lo que se suponían hacían los novios, ¿no?

El nunca antes había tenido pareja estable en su vida anterior, solo mujeres de a ratos, por eso que a veces no estaba muy seguro como actuar con ella.

Además, a veces, ella lo ponía nervioso.

Cuando se daban algún beso furtivo, él tenía que contenerse muchísimo con ella, porque la verdad es que tenía muchos deseos para con esta mujer.

Aunque ella fuese suya, él sabía que existía un límite de respeto que no se permitía cruzar.

No todavía.

Y cuando Kagome rozaba de manera despreocupada su lengua por los labios de él, Bankotsu por poco y perdía la cabeza en el acto, pero contenía sus impulsos.

En ese aspecto, él era un hombre muy formalista y que según las costumbres de su época, que a la mujer con la uno tenía una relación importante, no se podía salir sin chaperón. Pero aun así decidió darle el gusto de salir solos ese día.

A decir verdad, había varias cosas que tenían que hablar.

.

.

.

.

.

Emocionada como estaba, había pasado toda la semana cosiendo un kimono acorde a la ocasión.

Pasar un instante a solas con su novio, en su época no era nada extraño, pero en ésta era algo como muy raro y emocionante.

Bankotsu pasaba mucho tiempo afuera en las últimas semanas, porque le decía a Kagome que algo debían hacer para subsistir porque hace mucho que se les había acabado el dinero que él había traído consigo y la última vez estaba en planes de construir incluso una barca para hacer viajes en aldeas lejanas.

Kagome sabía que el oficio de Bankotsu era sencillo, pero letalmente necesario en esa época: la caza y exterminio de demonios.

De eso subsistían, porque era él quien aportaba y mantenía la cabaña donde vivía con la señora Okina.

Esa mañana, ya estaba completamente vestida con su kimono nuevo y lista con la canasta de comida fresca que había estado preparando, cuando esos pasos que tan bien conocía, y el ruido de la alabarda siendo colocada al suelo la sobresaltó.

Cuando salió para afuera, lo vió parado en la entrada con una sonrisa de lado.

Estaba muy guapo con sus ropas blancas (que ahora tenía varias de recambio, gentileza de Kagome) y el aroma a bergamota con té verde que le llegó a los sentidos cuando él se acercó a ella.

—Vámonos, Kagome.

Ella sonrió y se puso alado de suyo, aunque se notaba que tuvieron que contenerse para no besarse en público. No sería bien visto.

— ¿Adónde iremos?— preguntó ella, quien aún estaba curiosa del sitio que Bankotsu había escogido para el picnic

—Ya lo verás— replicó enigmático

.

.

.

.

Un viaje de casi una hora en la barca de Bankotsu, que ella había visto con mucho asombro, porque no sabía que el mercenario tuviera dotes de marinero y supiera mucho de ese tema.

Fue la primera vez que él le habló de su vida pasada.

—Mi padre fue capitán de un barco, aún más grande que este, y trabajó bajo las órdenes del daimyō del lugar donde vivía con mi madre— aunque luego bajó un poco su voz y agregó—. Aunque luego los mataron a todos en una de las revueltas, y yo fui el único que se salvó. Era apenas un niño de diez años. Me llevaron muy lejos.

Kagome que estaba en la cubierta con él, que estaba al timón del barco, vió un lejano y profundo dejo de melancolía en los ojos del moreno, y puso una de sus manos en la mejilla cálida de él, sobresaltándolo.

—Lo siento tanto, Bankotsu…

—No es nada, Kagome. Ha pasado demasiado tiempo, apenas lo recuerdo— sonriendo de medio lado, y añadió, mirándola—. ¿Te gusta el barco? lo compré de unos mercenarios, luego de una partida de cartas, y la arreglé a mi gusto, emulando el antiguo barco de mi padre y hasta tengo a esos dos hombres que me ayudan en la cubierta—señalando a los hombres que habían venido con ellos, y que trabajaban con él.

Kagome que estaba parada cerca suyo oyendo lo que él decía con mucha atención, se puso roja como un pedazo de tomate, cuando a un movimiento brusco y repentino del barco, perdió parte del equilibrio y hubiese caído de bruces sobre su trasero, si Bankotsu no la hubiese sostenido fuertemente y apretado a él en un abrazo firme.

Nunca habían estado así de cerca, y Kagome tuvo que tragar saliva ante el delicioso contacto.

—Hueles a esos ciruelos blancos….hueles muy bien.

No hubo necesidad de más palabras, porque él la tomó allí mismo del mentón y se buscó sus labios, delineando primero gustosamente su labio inferior, para finalmente hundirse en el delicioso tacto y calor de esa boca rosada.

.

.

.

.

.

El sitio donde llegaron luego del viaje en el barco, que quedó aparcado al cuidado de los dos marineros ayudantes de Bankotsu; era una pequeña isla, muy bonita, donde se notaba que no había mucha gente, porque lo único que Kagome llegó a ver era una especie de palacete, un sitio muy bonito en comparación a las pobres cabañas de las aldeas que había conocido.

Solo cuando vió en su interior, y el aroma que despedía, lo comprendió.

Era un templo, porque el lugar estaba lleno de monjes.

Uno de ellos se acercó al ver a Bankotsu sonriéndole amablemente.

—Bienvenido capitán. Ha cumplido su promesa de volver a visitarnos.

Kagome se sorprendió mucho ante el saludo del hombre y la manera en aquel monje había llamado al moreno.

—¿El capitán no se lo ha contado? Él salvó esta isla cuando unos piratas extranjeros quisieron atacar este sitio sagrado, para robar los tesoros—añadió el monje con ferviente admiración.

Bankotsu solo carraspeó y el monje que sabía que el moreno no tenía muchos modales, se acercó a Kagome.

—Usted debe ser la señorita Kagome, el capitán me habia hablado mucho de usted y hasta tengo un encargo suyo, para usted. Bienvenida. Me llamo Ren, soy el sacerdote principal de este templo— se presentó el sujeto calvo muy amable.

— ¿Tienes eso...que te pedí?—dijo Bankotsu repentinamente. El moreno no era un hombre de mucho formalismo, y Kagome ya estaba aprendiendo a conocer que bajo la capa de ese corazón salvaje, sin muchos modales, existía un dejo de un hombre que había pasado por mucho dolor que lo había llevado a convertirse en el asesino que se volvió después.

El monje solo sonrió asintiendo, y salió para adentro para buscar el objeto.

Al quedar solos, fue Bankotsu el que habló.

—Tuvieron unos problemas y les di una mano, a cambio les pedí un favor. De alguna manera creo que te va a gustar.

— ¿Qué es Bankotsu?— preguntó la joven, aunque luego ya no siguió, cuando vió al monje volver con un objeto entre las manos.

Una que ella hace tiempo no veía uno igual.

Un precioso arco.

Cuando el hombre se lo entregó a Kagome, sintió fluir entre sus venas ese profundo poder espiritual suyo que llevaba tiempo en reposo. Tanto que hasta el monje se sobresaltó al percibirlo.

—Eres una mujer muy especial. Ese poder que tienes no lo había sentido antes. Un gran poder como este, siempre implica una gran responsabilidad…aunque me alegra que el capitán este contigo, para poder cuidar de esta mística fuerza—terminó diciendo misteriosamente el hombre.

Luego de unos minutos de departir adentro, Kagome y el moreno se despidieron saliendo del templo.

Ella feliz, porque no se esperaba venir a un sitio como este, y además que hubiese conseguido un objeto como este.

Un arco.

No sabía cómo describirlo, pero tener uno, y además consagrado por los monjes, le daba una sensación de protección.

Más cuando Bankotsu no estaba cerca.

Sonrió durante todo el camino al barco. Había conocido mucho de su novio en un solo día y eso le alegraba el corazón porque le gustaba aún más.

.

.

.

.

.

Cuando volvieron a subir al barco, y mientras Bankotsu ordenaba que se prepararan las velas para tomar rumbo a casa porque el sol ya se estaba escondiendo, Kagome aprovechó para bajar a la especie de camarote que había para extender sobre la mesada la tela y servir algunos de los alimentos que había traído.

No quería que se estropeasen y si bien, el viaje en la barca no sería largo, aprovecharía para estar con Bankotsu todo lo que pudiera, y también conversar.

Cuando el hombre bajó, se sorprendió de encontrar todo bien dispuesto.

Había frutas cortadas, bolas de arroz, trozos de pan y algunas botellas de saké. También Kagome había traído recipientes con zumos de uva y naranja hechos por ella, que para el moreno habia sido todo un descubrimiento y que eran sus favoritos.

Se habían dispuesto a comer, cuando Kagome no pudo resistirse.

—Gracias Bankotsu-

— ¿Que?

—Quizá no haya sido una cita convencional, pero creo que fue la mejor cita de mi vida…y el regalo que me has hecho…es hermoso.

Bankotsu ocultó sus ojos bajo el flequillo, cuando ella hizo alusión de que esto había sido la mejor cita de su vida, ese recuerdo de la otrora unión de ella con Inuyasha, no pudo hacerle evitar esos profundos embates de celos, de esos que arruinaban todo.

— ¿Y acaso con Inuyasha no tuviste mejores citas?...

En otro momento, ella se hubiese enfadado, pero comprendia que los celos de Bankotsu era algo con lo que tendría que lidiar.

Después de todo, todos tenían un pasado que no podían borrar.

Así que bajó el trozo de pan al suelo y se acercó al moreno, rodeándolo con los brazos por detrás, inundándolo con ese aroma tibio de ciruelo blanco.

—Ya dejemos eso atrás….

—Si algún día te busca juro que lo mataré Kagome…así que ya lo sabes. Que quede bien claro. Me perteneces, eres mía ahora.

Kagome ya no le replicó. Nada de lo que le dijera le haría cambiar la testarudez y los celos.

Lo único que le quedaba era quedarse a su lado y convencerlo con hechos de que ese pasado ya no le importaba.

Solo unas palabras que le dijo Bankotsu la congelaron por un rato, por lo sorpresivo y justo cuando el moreno colocó una mano sobre la de ella, que aun rodeaba el cuello de él, por detrás.

—Cásate conmigo….

Kagome tragó saliva y soltó al moreno, caminando un poco hasta ponerse frente a Bankotsu sentándose sobre sus rodillas, con el rostro casi amoratado por el color, porque Bankotsu la miraba firmemente con sus ojos azules, de forma determinante.

Eso no se lo había esperado.

CONTINUARÁ


Notas de la autora.

Antes que nada mil disculpas por el mes de ausencia, estuve trabajando en algunas cosas que me tenian muy ocupada, pero ahora ya estoy con tiempo de nuevo, para seguir este fanfic y a quien lea La Mentira de Rurouni Kenshin.

Con respecto al reto de Sailor Moon, les comento que sali 3er puesto, y pueden buscar el fanfic llamado "Deseo verte una vez más" del perfil Ladieskouretos, ya que los fanfics de competencia se suben de manera anónima y he dejado un link en mi perfil

Mil gracias a Alessia de Piscis,Myta.1,pao59, Angel oscuro, Yuli, Akane Kou, linithamonre77,Michelle-Taisho14,bulbriouji, Mei123taisho,PelusitaBlack93, Pamaig,Ca211,JessM21,Anglica y también una Guest que no me ha dejado su nombre.

Justamente por ese trabajo no pude sentarme a contestar sus preciosos comentarios y recién ahora podré terminar de leer el Bank Kag de linithamonre77 por ejemplo.

Tambien agradezco los follows y favs que han estado añadiendose.

Desde ahora retomo normalmente todas las actualizaciones.

Besitos mil.

Paola