Skip Beat! no me pertenece.
SIEMPRE TÚ.
Las cosas del corazón uno no puede decidir, en el nadie manda... Es por esto que me duele volver. Sé que mi regreso sólo tiene que ver con el trabajo. En Estados Unidos nuevas puertas se abrieron para mí... Y hoy no solo soy una actriz, puedo estar orgullosa de mis logros y vivir con mis fracasos.
Pude vivir una vida feliz hasta hace algún tiempo atrás, cuando toda esta pesadilla comenzó. Tengo veinticuatro años y estuve casada con un hombre maravilloso. Él murió.
Murió aquí, por su maldita manía de nunca querer usar un doble, por su capricho de querer hacerlo todo él. Por todo esto hoy no lo tengo. Y murió aquí, en Japón. Lo dieron por desaparecido y luego, al no encontrar su cuerpo, al final decidieron darlo por muerto.
Con mi marido he pasado tantas cosas. Como que él no se consideraba lo suficiente para mí. Hasta pensó en "dejarme tranquila" ya que yo, solo era una niña y él, él no era para mí. En un momento, por una maldita mujer, pensé que él me había engañado, cuando nunca, desde que me conoció, nunca miró a otra. Sólo tenía ojos para mi.
No entiendo el capricho del destino al quitarme al hombre que amé, me lo quitó de esta manera tan cruel. Ahora mismo, siento la pena que sienten el resto, sienten pena por mí. Pobre de mí, la estúpida niña que creyó en en "Y vivieron felices para siempre".
No he tenido ganas de hacer nada y aunque el presidente de LME se muestre tan amable conmigo, no puedo sonreír. Mi sonrisa no llega a mis ojos y estos mareos que tengo. Se que debo alimentarme bien.
Ya pasaron tres meses, tres meses desde que él se fue de mi vida. Tenía trabajo en América y por eso no pude acompañarlo en este viaje, este viaje al que él partió sólo y que jamás pensé que no regresaría. Él siempre volvía... Siempre.
— Kyoko-chan, Kyoko-chan... Despierta por favor.
— ¿Qué me pasó?
— Te desmayaste, Kyoko-chan...— Dijo con una gran sonrisa—. Nos has asustado mucho... Menos mal que en ese momento entraban al lugar Tsuruga-san y su mánager... No sabia que hacer.
— Cuando los vea nuevamente le podría agradecer por mí. No los conozco.
— Kyoko-chan... Tenemos que hablar...— El presidente se puso de pronto serio.
— Digame...
— Kyoko-chan, ¿Sabías que estas embarazada?
Continuará...
