Skip Beat no me pertence.
Summary: [EN PROCESO] [AU] [Línea de desarrollo alternativa] Tokio era el mismo; yo no era la misma. Vivir por cuatro años en Estados Unidos fue una gran experiencia y crecimiento personal. Buscaba un poco de tranquilidad y seguir con mi vida.
Siempre tú.
—¿Cómo se encuentra la bebé?—Le preguntó al médico.
—Esta bien, ahora mismo le están haciendo una revisión de rutina.—Le aseguró aquel hombre.
—¿Y ella, cómo esta?—Estaba muy preocupado, sentía una angustia inexplicable que lo embargaba.
—La madre esta bien pero se encuentra cansada. Después de terminar con la niña, vamos a pasarlas a un cuarto en donde madre e hija estarán más cómodas.
—Muchas gracias.
—Su mujer e hija están perfectas...—Ren al escuchar aquello sintió otra opresión en el pecho y no quiso aclararle que ni ella era su mujer y que la bebé tampoco era su hija.
Él esperó un tiempo prudente y un enfermero le dijo que podía pasar al cuarto.
Medio dudando y con temor, abrió aquella puerta y la vio allí, serena, con sus ojos cerrados, su respiración acompasada dejaba en claro que estaba durmiendo.
Sin poder evitarlo, se acercó a ella y besó su frente, necesitaba hacer aquello, no entendía sus motivos pero quería hacerlo, estaba muy feliz porque había estado junto a ella, podría es coincidencia o destino. Había sido afortunado en poder estar en el momento y lugar adecuado.
—Permiso...—Habló desde fuera una mujer ya mayor.—Le traemos a su pequeña.
—Gracias.—Dijo cargándola.
Ren vio a la mujer salir y volvió a sentarse en su lugar con un poco de temor, no sabía nada de bebes pero para asombro de la enfermera y de él mismo, supo como cargarla, como sostener su pequeño cuerpecito entre sus manos.
—Hola...—Le saludó a la bebé.—Aún no se tu nombre, pequeña. Pero déjame decirte que tienes una gran madre...
La niña como en un acto reflejo abrió sus ojos, sus verdes ojos y le miró... Ren tuvo un sentimiento extraño, vio a un hombre cargando a un niña, no le veía a cara pero si su cabello rubio... Y entonces escucho que ella le llamaba: "Kuon..." Al dirigir-le su mirada, encontró a una chica, una mujer sin rostro... pero que le llamaba Kuon.
— ¿Se encuentra bien?—Le preguntó una voz parecida a la de aquella joven.
—Si...—Respondió medio dudando, sonrió para acercarse a ella con la niña en brazos.—Aquí tiene a su hija...
—Gracias. Gracias por estar, por todo.—Ella le sonreía feliz mientras tomaba entre sus brazos a aquel pequeño bulto que se removió incomodo, queriendo llorar.—Ya, ya mi amor. Todo esta bien, ya estas con mamá...
Ren se quedó sin palabras ante aquella escena.
—¿Cómo va a llamarle?—Ella sonrió.
—He decidido descartar las ideas que tenía de posibles nombres...—Dijo pensativa...—Mi hija va a llamarse Asteria.
—Es muy bonito...
—Es de origen griego...—Le explicó.—Significa, la que viene de las estrellas.
Ren rió, era un nombre adecuado y perfecto para aquella pequeña niña.
—Es hermoso.—Ella le sonrió.—Debemos llamar a su familia, Creo que aún desconocen las buenas nueva.
—Me olvidé mi móvil en la agencia...—Se lamentó.
—Creo que tendrán cerca una guía con los números de teléfonos, podremos llamar a Lory...—Ella asintió.
Ren salió un momento a buscar la guía de teléfono y cinco minutos después regresó con ella y con un teléfono en mano.
—Supongo que Asteria significa algo más...—Kyoko sonrió.
—Bueno, dulzura y fragilidad emanan de la encantadora Asteria. Femenina hasta la médula, es agradable, conciliadora y particularmente sensible. Su emotividad a flor de piel no deja de traerle algunos problemas: impresionable, sugestionable, Asteria es muy permeable al ambiente en el que se encuentra. Esta receptividad, si favorece la eclosión de talento artístico, también provoca inquietud o miedos. Durante situaciones difíciles, como las de un examen o frente a lo desconocido, pierde fácilmente sus medios. En cambio, da lo máximo de sí misma cuando encuentra un medio que le convenga. Asteria es una dulce soñadora, imaginativa, incluso lunática, amante de lo fantástico o de lo mágico. Un toque de fantasía la anima, es enemiga de la rutina. Vivir, para ella, es soñar, abandonarse a sus emociones o a sus sensaciones. Las bajas realidades materiales la dejan impasible. A menudo, en la vida, Asteria evoluciona por identificación. Así, puede tocar el piano porque ha sido seducida por un virtuoso que la fascina. Incluso puede elegir una u otra actividad para complacer a algunos de los suyos, o para seguir a un amigo o una amiga querida… En ella todo pasa por lo afectivo. Por otro lado, es una amiga encantadora, a la escucha de los demás, servicial, disponible, que da excelentes consejos. Humana y generosa, sabe dar mucho de sí misma. Si logra vivir a la altura de su número maestro, Asteria podrá concretar sus aspiraciones humanistas o idealistas. Entonces, se la verá participar en agrupaciones o asociaciones con fines sociales, humanitarios, artísticos, místicos o políticos, en los cuales se realizará compartiendo. Tendrá, entonces, un gran ascendente sobre los demás. Si la vida no le permite vivir sus ideales, tenderá a refugiarse en quimeras, utopías, soñando su vida, ya que no puede vivir su sueño… Incluso podrá buscar que se hagan cargo de ella, en cierto grado, para sentirse totalmente protegida, en la sumisión, la pasividad y la dependencia. De niña, Asteria es un ángel, que necesita afecto, ternura, mimos y dulzura. El mundo le da miedo, por eso tiende a refugiarse en la dulce seguridad del seno materno. Si la familia no aporta el apoyo afectivo que necesita, Asteria tomará fácilmente el camino de una oposición pasiva. Descuidará entonces el trabajo escolar, y se refugiará en los sueños, la pereza, la fuga o la evasión… Debería desarrollar su gusto por la música. O eso es lo que leí por algún lugar cuando tenía mucho tiempo libre—Se rió ante la cara de poema de aquel hombre—Aprecia la compañía de los demás: sociable, extrovertida, es sentimental, una romántica y sueña con el Príncipe Azul. Pero, cuando hieren sus sentimientos, tiene tendencia a refugiarse en su torre de marfil. Femenina, privilegiará su vida sentimental y maternal, ya que la ternura es su fuente de vida. Tiene sentido de la amistad, le gusta cooperar en actividades grupales que la estimulen, ya que su temperamento profundo es sobre todo contemplación o pereza. Es intimista, narcisista, un poco egocéntrica y le encanta desahogarse cuando se siente en confianza. También es sensorial, golosa y hedonista.
Kyoko serió. Lo último o casi toda la descripción podría un poco alarmar, pero era solo el nombre, Asteria, ella misma crearía su propia personalidad.
—Tsuruga-san... No podría ser del todo perfecta. Solamente lo será ante mis ojos y ante los ojos de aquel hombre que en el futuro la ame tanto como ella se perezca.—Dijo sonriendo-le.
—Aquí está el número de la agencia...—Dijo llamando de inmediato—Sawara-san, soy Tsuruga Ren, quería decirle que la hija de Hizuri Kyoko ya ha nacido y esta en el hospital centran de Tokio. Comuníquele el mensaje a su familias. Gracias...
—En quince minutos será todo un caos este hospital, lo sabe, ¿Verdad?—Ren rió nervioso... Entonces se sonrojo al ver lo que tenía ante él, ella estaba alimentando a la niña desde su pecho.
—Espero que no quieran matarme a mi...—Murmuró desviando la mirada hacia otro lugar, demasiada tentación y en el momento y lugar equivocado. Mucho que pensar...
Kyoko rió ante su comentario, aunque seguía siendo tan despistadas que no vio la mirada que él le había dirigido.
¿Qué les pareció? En resumen, Kuon lo tenia todo, esposa, hijo y una niña en camino... Pero él quiso hacer una escena sin doble, la cual salió mal, ocasionando un accidente, todos piensan lo peo y muy pocos saben la verdad... Trillada la historia pero veremos como sigue... Gracias por vuestros reviews. Saludos.
