Hello everybody, sorry for late, but that is not important , hola chicos, ven mi ingles eta mejorando un poco, jejejeje eso es bueno, pero bien, aquí estamos de nuevo con un el nuevo capitulo de mi historia, ahora solo quedan 5 capítulos, en este capítulo viene lo que todos no querían que pasara, y pues TTTnTTT a llorar como magdalenas si se puede, claro, porque yo si llore, cuando lo escribía, se que van a odiar a algunos personas y no los culpo, pero bueno espero que disfruten el capítulo espero sus comentarios, y bueno, aquí los dejo, jejeje nos vemos en el siguiente

Algunos personajes que aparecen aquí no son de mi propiedad, solo algunos, unos pertenecen a Kurumada y Ranmaru en este capitulo, los demás son invención mia

Capítulo 10.- Tragedia

El mes anterior, el séptimo mes de mi embarazo fue el mas doloroso, para mi, no sabía que le estaba pasando a mi familia, pero mi padre y mi pequeña mi dulce pequeño retoño, ya no eran los mismo conmigo y eso Fumito había notado, al punto de que el empezó a reclamar, y que se diga de Minos, estaba mucho mas al pendiente de mi, y no me dejaba sola, además de que el me consolaba, me había consolado todas la noches, en las cuales siempre lloraba por el trato que mi padre me daba, y mi hija a pesar de ser pequeña sus palabras dolían mucho mas, eso era porque era una parte de mi, había nacido de mi y la había criado hasta que ella ahora era un poco mas mayorcita, pero…me dolía mucho, me dolía mucho sus palabras.

En todo aquel mes fue mucho dolor, y lo peor fue que en ese mes era las fiestas navideñas, ese mes no tuvimos una por los múltiples problemas, no entendía que estaba pasando, y eso me dolía y mis bebes lo sentían, aquel pesado ambiente lo sentían.

Pero, cuando las vísperas navideñas, fue cuando una parte de mi se derrumbo, yo no podía culpar a nadie y mucho menos a el, mucho menos a Minos que salió a mi defensa, aunque eso provoco lo peor, pero no podía culparlo, nunca podía culpar a alguien que me defendió y que por si fuera poco contra la persona que me defendió fue contra mi propio padre, o mejor dicho Nobunaga, porque lo paso aquella vez, es imperdonable

FLASHBACK

Era un día ya pasadas las fiestas navideñas, era el 1 de febrero y faltaban 16 días para que yo cumpliría mi octavo mes de embarazo y estaba muy emocionada, demasiado diría yo, mi vientre ya no era tan pequeño , casi no podía ver mis pies y eso a Minos le hacia mucha gracia, siempre me jugaba bromas en que parecía una mini ballena o algo por el estilo, pero el lo hacia de buena fe, lo hacia para levantarme el animo y vaya que funcionaba, me quito varias de mi preocupaciones, ambos estábamos charlando animadamente en la sala, cuando un fuerte ruido en toda la casa se escuchó, unas fuertes pisadas, se fueron acercando, el aura que ahora se presentaba la conocía desde siempre incluso antes, era mi padre, había llegado mucho antes de lo usual, y eso me preocupaba y fue cuando como balde de agua fría me cayó, Minos no se había movido, cuando le iba a decir que se fuera, el estaba ahí sentado en el sillón firmemente y con una expresión muy sería, demasiado diría yo.

Fue en eso que las pisadas se detuvieron y me voltee a ver a mi padre que estaba en la entrada de la sala, la mirada que tenia hacia mi, era una que jamás me había dedicado, era una de enojo, frustración, decepción y vergüenza.

-Era cierto.- dijo el viéndome a mi para después ver a Minos

-¿Qué?.- pregunte con duda y con temor un temor que jamás había vuelto a experimentar, no desde que era una cría

-¡Saya!, ¡¿Cómo pudiste?!.- me grito mi padre enardecido de la furia y totalmente fuera de si al tiempo que se acerco a mi peligrosamente

-¿Eh?, ¡Aaah!.- no tuve tiempo de reaccionar cuando mi padre me tomo fuertemente de mis brazos, estaba apretando fuertemente su agarre, en mis brazos, podía hasta sentir como quería romperlos sin la mas mínima duda…-¡Padre!, ¡Me estas lastimando!, ¡Aaahhh!

-¡Cállate!, ¡No me vuelvas a llamar a si!.- dijo el poniendo mas fuerza en su agarre

Mis ojos no podía despegarlos de los de mi padre, y no solo eso, sentía como mis ojos se iban nublando poco a poco, aquellas palabras de mi padre, me dolieron.

-¡¿Ahora vas a llorar?!, ¡Eres una…-mi padre se enfureció mas contra mi, fue en eso que no sentí una de sus manos ya en mi brazo, al contrario la tenia alza y me iba…..a golpear

Cerré mis ojos, y mis lágrimas cayeron como cascadas, por la impotencia y la duda, ¿Qué había hecho?, no entendía nada. Esperaba que el golpe llegara, pero no, sentí como alguien diferente a mi padre me había tomado en brazos, y ahora parecíamos estar, en el patio, poco a poco abrí mis ojos de los cuales aun seguían cayendo mis lágrimas, mire a la persona que me habia salvado de aquello, era Minos, y su rostro mostraba una gran indignación, así como la furia, y por si fuera poco, una extraña aura violeta empezó a envolverlo, poco a poco, era una sensación extraña.

-Reverendo hijo de puta.- dijo Minos sin importar las consecuencias…-¡Y te haces llamar su padre!

-¡A ti que te importa!.- le grito mi padre, y cuando hizo eso de nuevo me aferre mas a Minos y el me abrazo con mas fuerza, ocultándome y protegiéndome de la persona que supuestamente nunca, nunca debía dudar de mi…-¡Ella ya no es mi hija!

-¡Mas respeto!.- le grito Minos enfurecido incluso podía escuchar el rechinar de sus dientes por la furia…-¡Esta embaraza y tu maldito hijo de puta, ibas a golpearla!

-Se lo merece por ser una "fácil".- dijo mi padre y aquello me dolió mucho que hacia pensar a mi padre que yo era ese tipo de mujer, ¿Por qué pensó eso?

-¡Hijo de puta!, ¡En mi presencia nadie le habla así y menos una sabandija como tu!.- le grito Minos

-¡Me importa una mierda lo que digas y también me importa una mierda lo que pase con esa….MUJER!.- grito mi padre cada palabras se clavaba en mi corazón y en mi mente …-¡Me voy a llevar a Kanade conmigo!

Cuando menciono el nombre de mi hija, rápidamente me solté de Minos y fui hacia mi padre, llorando

-¡No por favor mi hija no!.- le dije o mejor dicho le implore llorando al punto de que me inclinaba hacia el

-¡Mi nieta no a crecer junto a una madre como tu!.- Me grito mi padre

En eso yo le tome del brazo para volver a decirle que no se llevara a mi pequeño retoño, pero el al sentir mi brazo me golpeo en la cara haciendo que me tambaleara y cayera de rodillas al suelo

-¡Saya!.- grito Minos a mis espaldas mientras se acercaba hacia mi y se ponía aun lado de mi…-¡maldito, no sabes con quien te has metido!

-¡No me importa te dije!, ¡Me voy a llevar a Kanade conmigo!.- dijo el nuevamente

-¡No por favor, no te la lleves a mi bebe!.- le dije implorando y gritando por desesperación

-¡Me quedare con mi nieta, le hare saber a Fumito de tu maldita infidelidad!, ¡Y te quitaremos a mi nieta!.- dijo el

-¡No por favor!, ¡Yo nunca hecho eso!, ¡Jamás lo haría!.- le dije implorando y esta vez de rodillas mientras juntaba mis manos en señal de piedad

-¡No mientas!, ¡Ese maldito es tu amante!.- grito mi padre señalando a Minos el cual lo miro confundido pero a la vez enojado

-¡Eso no es cierto, el es!, ¡El es…- trate de explicarle a mi padre pero….

-¡No mientas!, ¡Es tu amante y esto lo evidencia!.- grito mi padre aventándome descaradamente un sobre.

Fue en eso cuando muchas fotografías cayeron ante mi y Minos, al caer el piso, no podía creer lo que veían mis ojos, eso, no era posible, ¡NO ERA VERDAD!, todas esa fotos no tenían a mi y a Minos, en situaciones de pareja, pero todas eran falsas, mire a Minos directamente y el estaba igual que yo, o mejor dicho estaba muy furioso e indignado su mirada expresaba la duda, y con eso me di cuenta de que el no tenia nada de culpa.

-Tu silencio es tu respuesta Saya.- dijo mi padre y yo inmediatamente lo volteé a ver, y su mirada no cambiaba nada, seguía igual de firme, pero tenía que aclarar esto, no podía quitarme a mi hija, no podía, ¡No podía!...-Y no solo eso, esta verdad que descubrí no fue la única, si no otra…¡Tu!, ¡Ni si quiera puedo pensar que mi sangre corre por tus venas!, ¡ERES UNA MALNACIDA!, ¡LOS HIJOS QUE LLEVAS EN TU VIENTRE NO SON DE FUMITO SON DE ESE PERRO MUERTO DE HAMBRE!

Una nueva daga se incrusto en mi corazón, y mas lágrimas cayeron por mis ojos, igual que cascadas, mi padre, mi padre, el padre que siempre busque y que había encontrado, ya no me aceptaba, me rechazaba, a cual trapo viejo, pero todo, lo que dijo era falso, nada de eso era verdad, ¡NADA!.

-¡No es cierto!, ¡Nada de esto es cierto!, ¡Papá!, ¡PAPÁ!, ¡CREEME!.- le dije parándome débilmente mirándolo con mi aspecto el cual podía deducir que era deplorable

-¡No me llames así!, ¡TU NO ERES MI HIJA!, ¡Y NO LO SERÁS NUNCA!, ¡NUNCA!, ¡HUBIERA SIDO MEJOR QUE PENSARA QUE AUN SEGUIAS MUERTA!, ¡MUERTA!.-gritaba furioso mi padre

-¡No papá!, ¡No por favor!, ¡No me rechaces!, ¡Nada de esto es cierto!, ¡TODO ES FALSO!.- le implore a mi padre, llorando y casi hipando

-¡No quiero escuchar nada mas!, ¡Kanade ya no va estar mas contigo!, ¡Me oiste!, ¡NUNCA VAS A VOLVER A VER A TU HIJA!.- grito mi padre dando su ultima y definitiva opción, para después irse

-¡No papá!, ¡PAPÁ!, ¡NO ME QUITES A MI BEBE!, ¡NOOOOO!.- me pare rápidamente cuando vi que el se iba de la casa, trate de correr, pero Minos se sostuvo fuertemente…..-¡SUELTAME!, ¡MINOS!, ¡SUELTAME, MI PAPÁ, MI HIJA!, ¡NOOOO!, ¡AAAAHHH!

Minos se sujeto fuertemente y no me soltó, llore como nunca antes lo había hecho, llore y llore no supe cuando pare, lo único que recuerdo, fue ver a Minos y a Fumito en la habitación, en la cual yo y Fumito dormíamos, los recuerdos de ayer, llegaron a mi mente, de inmediato cuestione a Fumito, sobre mi padre y mi hija, el tenia una expresión triste, y no había dormido, al igual que Minos, no había dormido, le volví a cuestionar por ellos dos.

-Mi amor, lo siento, mucho, lo siento tanto.- dijo Fumito para incrase a un lado de la cama y ocultar su rostro, mientras escucha levemente como lloraba, eso no me dio buen augurio, mi vista paso de Fumito a Minos, el cual, solo la desvió arrepentido

-No, No, No…¡NOOOOOO!.-grite exasperada haciendo que ambos se asustaran, volví llorar, mi padre, mi padre y mi hija, se habían ido, me habían dejado sola, sola, totalmente sola

FIN DEL FLASHBACK (Nota aquí saya ya esta en el día 18 del mes de febrero, ya en su octavo mes, por lo que el nacimiento de sus bebes sería el 19 o 20 de marzo, bajo el signo de Piscis)

A partir de ahí no volví a saber de mi padre o mi hija, según lo que me dijo Fumito cuando ya me encontraba mas estable, el se había llevado a mi hija con el al centro de la ciudad e Tokyo, y que por sus influencias, había logrado obtener la custodia total de mi hija, así como también había puesto una orden de alejamiento, no podíamos acércanos a mas de 200 pasos a el o mi hija, si no las autoridades intervendrían, y no solo eso, Fumito también me informo que el mi padre trato de despedirlo, pero el mismo le dijo que no lo haría, tendría piedad sobre mi y sobre mis pequeños niños que nacerán.

Minos, el estaba igual o peor que yo, no había momento en el que no se disculpara, y eso me destrozaba el corazón, el pobre no tenia la culpa de nada, el solo estaba cuidando de mi, mi padre en su ataque de furia no dejo que le explicara, había actuado por sus propias emociones, y eso hizo que yo me enfureciera, no podía hacerle nada, era mi padre y tenia que respetarlo, pero ya no como padre, si no como hombre de negocios , pero mi hija era otro asunto, no sabía como estaba o que hacía, Minos para poder según el remendar su error iría hablar con mi padre, y yo le dije que no, eso no solucionaría nada, mi padre, no, Nobunaga era muy testarudo y no lo escucharía, así que era mejor dejar las cosas como están, ahora lo que importaba eran solo mis hijos, mis tres hijos.

-Lo siento Saya, lo siento mucho.- dijo Minos en serio estaba muy arrepentido

-No te lamentes mas.- le dije calmadamente…..-Tu no tuviste la culpa, nadie la tuvo, aunque ya se quien hizo esas fotos

-¿Fotos?, oh ya veo, ¿sabes quien las hizo?.-cuestiono Minos

-Es mas que obvio, fue esa maldita.- le dije en un tono muy molesto

-Mana, no es así, debería ir a matarla.- dijo Minos en serio

-Me harías el favor, pero no.- le dije mientras acariciaba mi vientre

-¿Por qué no?, ella destruyo a tu linda familia, merece eso.- dijo Minos

-Lo se y mucho más, pero de eso me encargo yo, cuando nazcan mis dos retoños, los protegeré con uñas y dientes, como lo hice con Kanade y lo seguiré haciendo, voy a volver a la cacería.- le dije seriamente

-Pero, tu espada, la desgarre.- dijo Minos

-Para mi no importa el arma, mi verdadera fuerza radica en mi.-le dije, pero claramente necesitaba reparar a Murasame, no sabia cuando mis habilidades no serian suficiente si enfrentaba a alguien

-Aun así, debes ser prudente.- dijo Minos

-Lo soy y lo seré siempre, pero aun así, puedo perder el control de la situación ese es mi defecto.- le dije viéndolo fijamente…..-Dime algo Minos

-Si, ¿Qué sucede?.- cuestiono Minos

-Tu señor, Hades, el Rey del Inframundo, ¿Qué obsesión tiene en cuanto a mi embarazo?.- le pregunte, eso era algo que me tenia un tanto intrigada desde hace mucho tiempo

-Saya, eso no te lo puedo contar, el tiene que decírtelo personalmente, un guerrero como yo no puede decirte cosas de suma importancia y menos enfrente de mas personas, además si llego a decírtelo el me arrancaría la cabeza.- dijo Minos con tono serio pero un tanto alegre

-¿En serio es capaz de eso?.- le cuestione, ya que había leído un poco e la mitología Griega y cuando investigue sobre Hades queda fascinada por lo que relataban de el en los libros, y mas porque en uno decía que el era un fuerte adversario en la espada

-Si, así como tu que eres capaz de ir y matar aquella persona a sangre fría.- dijo Minos con su tono risueño

-Bueno, creo que podíamos congeniar en algo.- le dije regresándole la sonrisa

-Jajajajaja, eso espero, sirve que quita esa cara de seriedad que siempre tiene, le hace falta despejarse.- dijo Minos

-Es mejor que dejemos de hablar de el, no sea la de malas que el nos este oyendo y en una de esas venga directo hacia acá para arrancarte la cabeza.- le dije y el de inmediato se encogió de hombros y dejo de reírse

-Esta vez tienes toda la razón, pervertida.- dijo Minos

-Gracias.- le dije y mire el reloj de la sala…-Aun falta para que llegue

-Saya, no te preocupes, el esta tratando de hacer lo mismo que yo.-dijo Minos…-Si no mal recuerdo dijiste que hasta el amigo de Nobunaga también intervino en este asunto y sigue insistiendo, ¿o me equivoco?

-No para nada, "Saru", siempre ha sido así conmigo, además de que se ha mantenido al pendiente de mi desde de que eso paso.- le dije…-Aun recuerdo como fue que ellos se pelearon, lo bueno fue que Fumito los detuvo

-Sinceramente si me dejaron un poco sorprendido, Nobunaga si que sabe moverse con la espada, pero le falta mucho para superar a mi Señor.- dijo Minos con orgullo al referirse a su señor

-Eso quiero verlo.- le dije sonriendo

-Bien.- dijo Minos seriamente

Por alguna extraña razón Minos y Fumito tenían algo entre manos, y eso podía darme cuenta aunque ellos no lo notaran.

En eso una extraña explosión se hizo presente en el bosque que estaba cerca de nuestra casa, trate de pararme e ir a ver, pero Minos me lo impidió

-No se te ocurra, iré a ver yo, quédate tu aquí.- dijo Minos saliendo de la estancia

Me quede totalmente sola cuando Minos salió, algo me decía que nada bueno iba a ocurrir, con agilidad abrí el cajón de una estantería cerca y saque una daga, y me pare del sillón y salí hacia el patio, estando ya en el centro mi vista se concentró en el cielo, en un cielo totalmente nublado, y con la presencia de algunos rayos, con mi mano libre acaricie mi vientre con dulzura.

-Mis niños, jamás dejare que nada les pase, ¡Jamás!.- exclame con firmeza mientras apretaba con firmeza mi daga y la escondía

En eso un fuerte viento así como una nueva explosión se hizo presente, a lo lejos en aquel bosque, es de donde provenía aquel fuerte viento, así como una estela de luz violeta, pude darme cuenta que era Minos, estaba, ¿peleando?, ¿contra quien?.

-Tengo que avisarle a Fumito.- dije firmemente y camine lo mas rápido que pude, pero el viento me lo impedía, parecía que Minos tenia una fuerte pelea

"¡SAYA!"

Escuche una voz en el aire, no, había sido en mi, ¿cabeza?, eso era extraño, mire a todos lados, y no había nadie que me hubiera hablado, y el viento se hacía mas y mas fuerte.

"¡Saya!, Soy yo Minos"

-¿Minos?.- cuestione a la nada…-¿Qué pasa?

"No tengo tiempo de explicarte nada, lo único que te pido, es que no salgas de la casa, ni siquiera al patio, enciérrate en lo mas profundo de la casa, y no salgas hasta que yo o Fumito lleguemos"

-¿Eh?, ¿Por qué?, ¿Qué pasa?, ¡Minos!.- dije a la nada o a mi mente en realidad

"¡Solo haz lo que te digo!, ¡Hazlo por tus mocosos!"

Cuando el dijo eso, me entro la duda, una duda profunda pero a la vez un extraño frio que recorrió todo mi cuerpo, era un estremecimiento, y uno no muy bueno, abrace mi vientre con protección, y con la duda aun a flote, me encamine a la casa nuevamente, pero, de la nada aparecieron una par de tijeras gigantes las cuales reconocí de inmediato, como puede me deslice en suelo, sin soltar mi vientre, mientras miraba a todos lados, para ver en que dirección habían venido las tijeras, y fue cuando mi mirada se enfoco en el techo de la casa, y ahí estaba, esa mujer, era repugnante mujer

-¡MANA!.- le grite sin soltar mi vientre

-Jejejeje, nos volvemos a ver, parece que tu familia se destruyo.- dijo ella posicionándose a un lado de su Teigu

-¡Maldita!, ¡Sabia que habías sido tu!.- le recrimine con odio

-Oh, pobre de ti, pero sabes, te lo merecías, un ser que no es humano, no merece la felicidad, merece la soledad eterna.- dijo ella tomando en mano su Teigu

-Tu no eres nadie para decidir por mi, yo puedo hacer lo que quiera, vivir o no vivir en soledad, tu no eres nadie, ni eres nada, no después de haberte dejado consumir por tu estúpido odio.-le dije con enojo…-Tu solo eres una maldito "Hibrido" por piedad

-¿Qué?.- me cuestiono ella con una maldita sonrisa en su rostro…-Oh, ahora tu me estas diciendo que soy yo, pero así como tu dices, no eres nadie

-Te equivocas, yo soy Saya Kisaragi, soy un hibrido, soy una leyenda un mito, que aparece en los antiguos escritos y poemas, soy el ser que mas a perdura a parte de Nobunaga, he recorrido el camino de la oscuridad desde que tengo memoria, y tu solo eres una maldita que no se conoce a si misma y solo finge ser un ser que ese ahora superior a los demás, si eres superior pero en estupidez.- le dije a ella ahora y le sonreí como ella me había sonreído haciendo que ella bajara aquella infame sonrisa y la reemplazara por una seria

-¡Maldita!, Te das crédito por haber existido, desde la era Sengoku.- dijo ella levantando su Teigu y apuntándome con ella

-Y tu solo eres mas que un muerte para los demás que te conocieron.- le dije

En eso Mana pareció que no soporto lo que le dije, ya que de inmediato se abalanzo con una velocidad que no puede percibir, cuando menos me lo espere estaba su Teigu a unos cuantos pasos para cortarme el cuello, pero la distancia que teníamos me dio el tiempo suficiente para poder sacar mi daga, al tiempo que esquivaba el ataque, y con la agilidad que me representaba le clave la daga en su ojo izquierdo, el cual nunca podía recuperar, esa daga, era una especial, y esa marca siempre le quedaría

-¡AGGGHHH!.- grito ella en desesperación al ver que su ojo izquierdo ahora solo podía ver el rojo intenso de su sangre y no solo eso, ese ojo le quemaba, quemaba, y ardía como el mismo sol

Ella había ablandado su agarre en su Teigu, al tiempo que había gritado de dolor, aun tenia mi mano sujetando la daga, la cual estaba en su ojo izquierdo haciéndola sufrí, eso solo era el comienzo, por lo que saque la daga de su ojo, haciendo que esta al salir, me salpicara con su repugnante sangre, en mi rostro, y mi mano con la cual sostenía la daga

-¡Agggg!.-grito ella ante mi acción

Sin darle tiempo de actuar, blandí la daga y se la clave en su abdomen, hasta atravesarla, para después retorcer aquella daga en el maldito interior de su cuerpo y destrozarla

-¡WAAAA!.- bramo ella de dolor

La furia corría por toda mi piel, hasta la célula mas desconocida de mi ser, a una velocidad increíble, pero, ella, me miro con una mirada llena de odio, observe levemente que había vuelto a sostener firmemente a su Teigu, y con la misma velocidad inicial, volteo la Teigu para quedar de enfrente con la base y la parte filosa hacia atrás y dirigió rápidamente su ataque hacia mi, trate de sacar la daga, pero esta, se había quedado atorada en su cuerpo, tarde fue mi reacción, cuando un fuerte golpe, se intersecto en mi vientre, un dolor indescifrable, y agudo me recorrió, y fue cuando fui lanzada hacía un lado y tiempo que la daga que estaba atorada se salía por la fuerza , y yo caía con mas fuerza sobre el suelo, y el dolor se hacia mas fuerte

-¡AAGGGH!, ¡AAAAHH!.-grite con nunca antes lo había hecho, lleve ambas de mis manos hacia mi vientre, y entre mis piernas, sentía un liquido recorrer…-¡Agggghhh!, ¡Agggh!...-Las lágrimas se hicieron presentes por el dolor, así como un pensamiento de muerte

-¡Ugh!, ¡Ah!.- escuche como Mana gemía de dolor…-¡maldita!

Escuche con el sonido de una hoja filosa cortaba el viento, para después escuchar una leve destrucción, el sonido de los hilos siendo manipulados, se hizo presente, así como también lo truenos, que caían ferozmente en la tierra y cerca de donde estábamos.

-¡maldición!.- escuche como dijo Mana para después escuchar como ella daba una gran salto y desaparecía entre la nube de polvo que se había creado, y unas pisas fuertes hacia retumbar el piso

-¡Saya!, ¡Saya!.- escuche gritar mi nombre, de una voz familiar

-¡AAAGGGGHHH!.- grite nuevamente por el dolor que persistía y se hacia mucho, mucho mas fuerte, al punto que este me quería partir a la mitad así como tiempo el liquido con dejaba de correr, con temor lleve una de mis manos hacia donde sentía donde este liquido salía, y mi temor incremento al ver que mis dedos quedaron totalmente machado de sangre, mi sangre….-¡AYUDA!, ¡MINOOOOOS!

Escuche las fuerte pisadas aproximándose rápidamente, hacía, mientras el polvo se esparció, para dejar todo a la vista, pude ver a Minos que se acerco a mi, totalmente asustado

-¡Saya!, ¡Por Hades!, ¡Mocosa no me escuchaste!.- dijo el mientras el me miraba asustado y conmocionado sin saber que hacer

-¡Minos, por favor, ayúdame!, ¡Mis bebes!, ¡MIS BEBES!.- le roge…-¡AYUDAME!, ¡No quiero perderlos!

Las fuertes brazos de alzaron rápidamente, y me sujetaban firmemente, mientras el comenzaba a correr.

Con Minos

Empezó a correr cuando sostuvo ya a Saya sobre sus brazos, y comenzó a dirigirse hacia el hospital, lo mas rápido posible, fue cuando dio su uso de razón y supo que a pie no llegaría por nada, por lo que sin impórtale, las consecuencia, llamo a su Sapuri, esta lo envolvió de inmediato, para así extender sus alas y emprender el vuelo, sobre la ahora tormenta eléctrica.

Sobre su brazo en donde sostenía las piernas de ella, el liquido manchaba levemente su mano así como brazo, eso lo asusto mas, pero la culpa de haberla dejado sola, lo hacía sentirse miserable, había prometido no separarse de ella, pero, lo hizo, y ahora, lo que Fine les dijo se haría realidad, no podía hacer nada, o mejor dicho, desde un principio eso ya no podía evitarse aunque uno quisiera.

-¡Soy un maldito imbécil!.- se recrimino de inmediato, mordiendo fuertemente su labio inferior al punto de que su propia sangre ahora le recorría la comisura de su labio, y caía sobre la vestimenta de Saya la cual no dejaba de moverse a causa del dolor, mientras abrazaba fuertemente su vientre, y escuchaba como le pedía a Dios o cualquier dios que no se llevara a sus hijos, que mejor se la llevara ella, eso le partió el corazón y el alma al primer Juez del Inframundo, haciendo que sus recuerdos tristes de melancolía humana salieran a floteé estrujándolo más, al recordar como perdió a su hermana y casi de la misma forma que estaba Saya…-Resiste, pequeña, no dejare que nada mas te lastime, ¡Nada!

Minos voló con mas velocidad y cuando divisó el hospital al que Saya recurría aterrizo haciendo que el pavimento se destrozara, totalmente, mientras hacia desaparecer su sapuri el tiempo que había caído al pavimento, y entraba corriendo con Saya en brazos.

-¡Por favor!.- grito cuando estuvo adentro captando la atención de algunas personas, me miraban asustados a Saya, y el liquido carmesí que no dejaba de caer…-¡Alguien Ayúdeme!

De inmediato, varios enfermeros y enfermeras se hicieron presentes con una camilla, así como también el doctor en turno, que ni lento ni perezosos se la llevaron a la sala de operaciones, Minos trato de seguirlos, pero dos enfermeros lo detuvieron, el trataba de zafarse, veía como Saya desaparecía a gran velocidad a través de una puerta en la cual sobre ella, se pretendió un foco rojo, el cual indicaba en ocupación, la furia y culpa lo carcomían una y otra vez, al punto que sintió un extraño liquido recorrer sus mejillas, y caer al suelo, estaba llorando, el llanto silencio de el, era totalmente desconocido para sus compañeros de armas, menos para su dios, el conocía su vida, mejor que nadie, y ahora lo estaba viviendo de nuevo, la impotencia que sentía no se comparaba con nada

-¡Por favor!, ¡Quiero ver como esta!, ¡MI HERMANA!, ¡MI HERMANITA!.- gritaba Minos tratando aun zafarse pero sin éxito….-¡SAYAAA!

Al cabo de unos minutos que parecieron horas, Fumito había llegado al hospital seguido de Saru, el cual al escuchar lo que paso dejo todo y fue con el, ahí fue donde encontraron a Minos, el cual estaba a la par de la puerta, sentado en una de las sillas, totalmente impaciente y con su rostro oculto, por su fleco, pero una parte de el, mostraba algunas comisuras de su llanto

-¡Minos!.- grito Fumito exasperado al ver el estado de su compañero, al igual que Saru…..-¿Dónde esta mi esposa?, ¿Qué paso con mis hijos?, ¡¿Cómo paso eso Minos?!

-¡NO LO SE!, ¡NO SE NADA!.- le grito Minos viéndolo directamente a los ojos, dejando a ambos presentes al borde de la muerte por el aspecto que el Juez tenia…-¡LO UNICO QUE SE ES QUE FALLE!,¡FALLE MALDICIÓN!, ¡FALLE EN MI DEBER!, ¡SOY UN MALDITO FRACASO!

-Minos, ahora no importa quien es el culpable, se que tu mas que nadie quería evitar esto al igual que yo, pero nuestros esfuerzos fueron en vano.- dijo Fumito con su voz quebrada, con ojos a medio lagrimar mientras sostenía los hombros de Minos firmemente…-Si buscamos un culpable, ese Soy yo, yo soy quien debía estar ahí, en cambio, deje ese deber en tus manos, y ahora, tu estas pagando el dolor y la impotencia que yo debo de sentir al no tratar de impedir esto

-Fumito.- le llamo Saru a lo cual este volteo…-¿Qué paso?

-Saru.- le llamo Fumito, para después romper en llanto al cual Minos se sumo silenciosamente

Saru al no entender nada, corrió por todo el hospital tratando de obtener información sobre el estado de salud de su sobrina, pero no, nadie le decía nada, por lo que se quedo con los ahí a esperar

El tiempo paso lentamente y tortuosamente, habían pasado varias horas, y ya habían dado las 12 de la noche, hoy reinaba el signo de Piscis, en eso las puertas del quirófano de abrieron dejando ver al doctor, el cual venia con una clara triste y afligida, hacia los presentes, los tres hombres se levantaron de sus asientos y acercaron a el

-Doctor, ¿Cómo esta mi esposa?, ¿Mis bebes, están bien?.- pregunto Fumito al borde de la desesperación

El doctor, solo meneo la cabeza de un lado al otro, mientras cerraba sus ojos, en tristeza mientras unas lágrimas caían de sus ojos

-Lo siento mucho, la verdad, lo sentimos.- dijo el doctor con voz entrecortada…-Solo logramos salvar a la madre y uno de los bebes, el otro bebe falleció en el quirófano

Los rostros de los presentes se entristeció y oscureció, Fumito se dejo caer de rodillas rompiendo en una llanto ensordecedor, gritando y golpeando el suelo, en frustración y tristeza, Minos, quería cortarle el pelo a jalones, mientras sus lágrimas recorrían sus mejillas hasta caer como cascadas, y Saru solo cerro sus ojos en pena y lastima

-Lo sentimos mucho, tratamos en reanimar el cuerpo del varón, pero fue en vano, el bebe tenia un fractura en el cráneo, solo sobrevivió la hembra.- dijo el doctor, uniéndose a su pena….-La madre esta bien, pero la noticia cuando despierte, no será….lo siento tanto

El doctor no podía con eso, por lo que los dejo a todos los presentes, para después entrar al quirófano.

Ninguno de los tres podía hablar, estaban destrozados, no pudieron hacer nada, ¡nada!, y eso les carcomería la conciencia por siempre, habían matado un pequeño, y dejado una marca imborrable sobre la mujer que merecía sobre todo ser feliz, y una pequeña con un pasado y presente lleno de espinas y sangre, pero….con la esperanza de la luz que solo brillara en lo profundo de la oscuridad

….

Mientras tanto en el Inframundo

La espada Dainslef y Durandal resonaban con amargura, su brillo era opaco, eso desconcentro a los dos Jueces presentes, así como a fieles sirvientes, y a Pandora, que por alguna extraña razón se sentían invadidos por la tristeza, en cambio los dioses gemelos y Hades, solo se mantenían en silencio por lo que acababa de ocurrir.

-Era inevitable.- dijo Thanatos…-Aunque uno hubiera querido mi señor, cuando el destino fue trazado ya no se puede impedir.

Hades, permaneció en silencio ante lo que había dicho el dios de la muerte silenciosa no violenta, así como cuando ocurrió aquello, para después abrir sus ojos y dirigir su mirada a ambas espadas que seguían resonando y llorando en silencio ante la perdida de alguien muy cercano a su portador

-Aun si, el bebe que es la reencarnación de Fine se salvo, eso es lo que importa.- dijo Hades…-Tardaran en llegar, y eso me molesta

-Mi señor Hades.- le llamo Pandora haciendo que este le prestara atención…-Aunque no sea de mi inconveniencia, le pido que espere

-¿Por qué debería de hacerlo?.- cuestiono serio el señor del inframundo

-Ni yo misma lo se, pero algo, me dice que ellos vendrán sin falta, sea lo que haya ocurrido en la otra tierra, ellos vendrán, con la bebe en brazos.- dijo Pandora

-Yo también lo creo mi señor.- dijo ahora Hypnos ganándose la atención de los presentes…..-Esa mujer, es demasiado fuerte, y se volverá mas fuerte con su bebe en brazos, también le pido que no sea duro con Minos de Griffo, el hizo su mejor esfuerzo, pero tal y como dijo Thanatos, el destino marcado ya no se puede cambiar….-Termino de decir el Dios del Sueño

Hades al escuchar las sugerencias de sus subordinados, miro fijamente aquellas espadas que también parecían pedirle aquel lapso de tiempo, aunque fuera un solo mes, el dios no podía esperar, pero por alguna extraña razón aquella maldición no se había hecho por lo cual podía darse un lujo precavido de tomar esa decisión, solo seria un mes, solo eso les daría como plazo.

-Que así sea.- dijo el Dios del Inframundo….-Ahora pueden retirarse todos, y por cierto Thanatos…-llamo Hades al dios del sueño…-Envía ese ser a los campos Elíseos para que descanse como es bien merecido

-Como ordene.- dijo Thanatos para desaparecer junto a su hermano gemelo

Al igual que ellos todos se retiraron para continuar con sus labores, cuando el dios se quedo totalmente solo, la presencia de la divinidad se hizo presente, dejando ver ahora aquella Sacerdotisa/Diosa parada en medio del recinto pero mas opaca que cuando la vio por primera vez

-¿A que ha venido?.- le cuestiono el dios del Inframundo a Fine

-Solo he venido a dar mi mas sincero gracias por la decisión que tomo.- dijo Fine acercándose poco a poco quedando enfrente de los escalones que llevaban al trono de Hades

-¿Por qué?, Yo no he hecho nada, solo he tomado las decisiones para preservar el preludio de mi reino, solo eso.- dijo el dios seriamente

-Puede que sea así, pero, sabes, no eres tan malo como pareces.- dijo Fine con una sonrisa sincera haciendo que el dios la mirara incrédulo…-Puede que digan que eres el dios mas temible de todos, pero, los dioses mas temibles siempre son los mas amables, y los mas temibles son lo que tienen el corazón mas sincero y cálido

-¿Por qué hozas referirte así a mi?.- cuestiono el dios

-Porque es la verdad, además por experiencia propia.-dijo Fine aun sin borrar esa sonrisa sincera…-Además, veo que usted nunca ha querido ganar la Guerra Santa, ese es una muestra de su bondad oculta

-Eso a usted no le corresponde decírmelo.- dijo el Dios frunciendo levemente el ceño…-Nadie debe decirme eso, puede que usted sea una divinidad Superior a nosotros, pero eso no le da el derecho a juzgar a sus semejantes

-Y es cierto, pero he de decirle que yo no juzgo, solo digo lo que me ven mis ojos ya sin la venda que ate en mis ojos por muchos milenios.- dijo Fine cerrando levemente sus ojos

-Aun si, no le permito que se refiera a mi de ese modo.- dijo Hades parándose de su trono

-En ese caso, siento mi opinión, pero quiero que la tome en cuenta.- dijo Fine sonriendo mientras veía como el Dios descendía hasta quedar aun lado de ella quedando a un metro de distancia de ella…-Dios del Inframundo Hades

-¿Solo a eso ha venido?.- cuestiono Hades

-Si, básicamente si, pero también a despedirme con un hasta luego.- dijo Fine y en eso su cuerpo opaco comenzó a desaparecer lentamente

-Entonces no hubiera venido, hasta aquí si iba a decir eso.- dijo Hades viendo ahora como este se desvanecía lentamente

-Tenia que hacerlo, además, de que no iba a poder decirlo, ya que ahora, sería una infanta.-dijo Fine sonriendo aun

-Ya veo.-dijo Hades

Fine sonrió ante el semblante serio del Dios del inframundo, claramente el no era lo que aparentaba, pero era mejor así, solo esperaba a que llegara esa persona a su vida para que esa persona solo viera la verdadera ser del Dios mas temible del Olimpo

-Espero que encuentre el amor.-dijo Fine

-¿Amor?, Eso es sola una ilusión, no existe.- dijo Hades seriamente…-Así como la supuesta protección de Athena hacia los humanos

-En eso le creo, pero aun así, sea o no una ilusión, espero que un pequeño rayito de sol o de estrella ilumine un poco este lugar.-dijo Fine sonriendo alegremente al punto de que ya la mitad de su cuerpo, ya no se notaba

-¿Iluminar?.-cuestiono Hades

-Así, es, en un futuro lejano puedo asegurar que el Inframundo será iluminado levemente por una cálida y sincera luz.-dijo Fine…-Pero para eso usted deberá protegerla, porque esta querrá ser arrebatada de usted

-¿De que habla?.-le cuestiono el Dios

-Hades, no permita que esa cálida luz se la arrebaten, usted la necesita mas que nadie al haber estado mucho tiempo en plena soledad.-dijo Fine

-¿De quien se trata?.- le cuestiono el Dios

-Todo a su tiempo,-dijo Fine ya con la mayoría de su cuerpo desaparecido….-Tendrás siempre mi apoyo, para todo

-…

-Nos vemos, Hades.-dijo Fine para después desaparecer por completo de las estancia dejando aun confundido dios