Hola como prometí aquí el ultimo capítulo de la continuación de NUEVA GUERRA Y MI PASADO, quiero decirles que esto aun no acaba totalmente , no se cuanto voy a escribir de esta historia, pero se que no será mas de 5 historias de esta, pero ya veremos, como dije en el anterior capítulo, ¡NO MATEN A LA AUTORA POR LO QUE HICE!, bueno espero y disfruten el capítulo, ya verán porque dijo que escribiere mas de esta historia

marati2011: gracias por prometerlo amigis, vales mil, pero creo vas a cambiar de opinión cuando leas el capítulo, espero tu review

Algunos personajes que aparecen aquí no son de mi propiedad, solo algunos, unos pertenecen a Kurumada y Ranmaru en este capitulo, los demás son invención mia

Capítulo 15.- LA TRAGEDIA INMINENTE

La grandes llamas parecían no tener fin a pesar de que la lluvia se había hecho presente, aquel lugar había sido cubierto por los estragos de una pelea mortal, una trampa, las grandes cantidades de sangre bañaban el lugar junto con las llamas, el humo era pesado para todo ser que aun quedara vivo, pero en medio de todo eso se escuchaba un gran llanto de desesperación, de tristeza mezclado con arrepentimiento, aquella gran llanto pertenencia a una hermosa niña la cual era un ángel caído del cielo, su cuerpo estaba iluminado con una hermosa luz color dorada azulada, sus largos cabellos negros azulados se movían a pesar de no haber viento aquel terrible lugar cubierto por la muerte y destrucción, aquel pobre ángel no paraba de llorar, gritaba desgarrando todo, sus hermosos ojos azul fuerte se enfocaron en lo que estaba enfrente de ella, en un gran mar de sangre se encontraban sus dos seres queridos en un gran mar de su propia sangre y alrededor de ellos estaba un gran cúmulo de cadáveres de muchos hombres con armas, estas personas fueron comandadas por aquellos seres infames, le habían quitado lo que mas quería, la apartaron de su familia de la forma mas cruel, ¿Por qué?, ¿Por qué?, el pequeño ángel se preguntaba una y otra vez, sin encontrar respuesta alguna, lo único que podía hacer era llorar, gritar y culparse, ya que por ella todo esto había pasado, a lo lejos de aquel peligroso lugar un hombre de alta estatura, vistiendo una antigua armadura de la era senguko, junto a su gran arma, miraba con odio y pena lo que había pasado con aquellos ojos azules los cuales se tornaron de rojo ante aquello, aunque no era el único en ese lugar a otros metros de él, había otro, era un hombre de la misma estatura que el otro en medio de la lluvia que había comenzado lentamente apaciguar las grandes llamas así como también dispersar el humo, su cabello blanco lo hacia distinguirse junto con aquel hermoso ojo azul en el cual se refleja a diestra y siniestras aquel lugar, el cual para el era un tipo de deja vú, mientras que mucho mas a lo lejos, venia corriendo un fiel amigo de esas personas, tenia que darse prisa, o sino ya seria demasiado tarde, mas de lo que ella era

En aquel gran cielo cubierto de grandes nubes de tormentas, se encontraba partido, dejando ver una puerta de hierro con un gran sello de la antigua lengua, y detrás de ella, grandes bestias de forma nunca antes vista estaban listas nuevamente para salir de sus encierro después de muchos largos años, la líneas dimensionales habían sido casi totalmente rotas, aquella persona había logrado que un pequeño lazo de las dimensiones quedara unida, aunque fuera costa de su propia salud, y en los más profundo de la tierra, el reino de los muertos, estaba ardiendo en furia y tormento, el dios de los muertos estaba listo para derramar sangre junto a toda su armada, la segunda entrada del inframundo había sido bloqueada, mas no perdieron detalle de lo que había pasado, todo por esa maldita mujer, el ya no toleraría mas esa ofensa, ella se metió con lo que mas el había querido en toda su vida de dios y lo pagaría caro, ella y aquellas personas, en nombre de los 4 dioses principales, hizo aquella promesa.

Ella un podía escuchar los sollozos de ese pequeño ángel, el cual estaba casi cerca de ellos, la pérdida de sangre era fatal, ya nada podía hacerse por ellos realmente, la persona que estaba a su lado y había compartido hermosos recuerdos así como dolorosos se había adelantado, sus hermosos ojos de color miel estaban ya sin luz, la mayor parte de su cara estaba cubierta de la cantidad de sangre, así como de su boca salía la sangre, pequeñas gotas de lágrimas cayeron por sus ojos al ver a esa persona ya sin vida, pero lo que mas le dolió fue como este fue asesinado, aunque fuera doloroso de ver, su cuerpo y su cabeza estaban totalmente separados, ella pudo a ver llevado aquel cruel destino, pero logro defenderse por unos cuantos instantes, mas no pudo lograr escapar con aquel ángel, varias cuchillas hecha de metales pesados así como un veneno mortal que solo afectaba a los de su especie estaba acabando con su vida a paso rápido por aquella cuchilla que atravesó su corazón a diestra y siniestra sin perdón, ya que aquella cuchilla fue lanzada por un ángel mancillado, su fuerza ya no era suficiente, para moverse o levantarse, ya era tarde, sus ojos que habían estados enfocados en aquella persona, la cual no pudo dedicarle las palabras que ella casi nunca decía o mejor dicho solo lo había dicho una vez en su vida, su mirada ahora la dirigió aquel hermoso ángel iluminado por aquella hermosa luz la cual la protegía de todo mal incluso de los mismos efectos que ahora la naturaleza tenia alrededor de ellos, aquello había sido oportuno, tocio sangre de su boca, le quedaba poco tiempo tenia que apresurarse, tenia que hacer que aquel ángel saliera de aquel lugar, con o sin ayuda

-Nadeshiko…huye…y vive…-La voz de Saya resonó en los oídos de Nadeshiko la cual se acerco apurada a su madre, tratando de detener la hemorragia totalmente inútil, Nadeshiko lloro con mas fuerza ante aquello, su tierna voz diciendo que todo estaría bien que la salvaría a como de lugar pero, no podía hacer nada, mientras que Saya, solo se lamentaba en dejar sola a su pequeña hija vagando por el mundo a corta edad tal y como ella lo había pasado, maldecía el momento en que no pudo darse cuenta, ni ella ni ellos, habían perdido el contacto de ellos, y hoy que era un día tan especial, hoy era 20 de marzo el día en que Nadeshiko nació.

FLASHBACK

Eran cerca del medio día, y en nuestro hogar estábamos preparando la fiesta para nuestra hija Ndeshiko, hoy cumplía 5 años de edad, ella en este momento no estaba ni lejos ni cerca de nuestras vistas, ella estaba en el bosque recolectando algunas frutas para los demás invitados, yo estaba preparando la mesa, mientras que Fumito la comida, hoy era un día especial, cuando extendí el ultimo mantel de color rojo claro con decoraciones de flores, estuvo todo listo, puse mis manos en la cadera mirando mi trabajo totalmente terminado

-Bien.- dije emocionada en mucho tiempo…-Ya esta, ¡Fumito!

-Umm, ¿Qué pasa?.- el me pregunto con una alta voz desde la casa

-Ya termine con los preparativos, ¿Cómo vas tu?.- le pregunte con el mismo volumen de tono que el había usado hace poco

-Dentro de poco todo estará listo amor, no te preocupes.- me respondió de la misma manera

-Bien, confió en ti

Ante lo dicho, y terminado ya mi trabajo, sacudí mi ropa, la cual era mi mismo uniforme de colegiala japonesa, pero esta vez en tonos distintos, lo cuales eran blanco, rojo y levemente negro, además de tener un símbolo en la espalda, el cual era el símbolo del clan de Fumito, el clan Nanahara, mire al despejado cielo de hoy, un buen día para iniciar una festividad, y que mejor que en compañía de toda nuestra gran Familia, ante aquello baje mi mirada del gran cielo, y la enfoque nuevamente a los alrededores, tenia que iba a buscar a mi retoño, y cuando pensé en eso, un fuerte sonido de arbusto siendo movido acaparo toda mi atención, el ruido provenía desde la parte de atrás, sonreí ante la persona que podía ser, pero me hice la que no sabía nada al respecto, sin saber nada supuestamente, me moví del lugar de donde estaba hacía los arbustos, con lentitud

-¿Quién anda ahí?.- pregunte a forma de diversión al tiempo que escuche una suave risa de travesura….-¿No hay nadie entonces eh?

-Jajaja

-Ummm.- di un pequeño murmullo mientras me ponía enfrente de aquellos arbustos los cuales eran movidos mas vívidamente que antes, en serio ella era un amor de niña, aun haciéndole creer que no me había dado cuenta volví a preguntar

-¿Quién anda ahí?.- pregunte nuevamente a lo cual el arbusto se movió mas y sacaba risas desde el interior de este mismo, sin dar mas tiempo que perder, me agache levemente hacia los arbustos alce ambas dirigiéndose hacia estos mismo, y los abrí rápidamente y viendo quien estaba dentro de ellos….-¡Te encontré!

-¡No!.- exclamo ella decepcionada al tiempo que hacia un puchero en su bonita carita

-Jajajaja, Nadeshiko.-llame a mi querida hija al tiempo que me reía quedamente ante eso, así como también ponía una de mis manos sobre su cabecita la cual estaba cubierta por ramas y hojas las cuales eran causa de los mismos arbustos y empecé a quitarle aquella pequeña basura así como también acariciar su cabecita, a lo cual ella solo me sonrió…..-Ya esta

-Gracias Mami.- dijo ella poniéndose de pie nuevamente dejando ver su crecimiento de altura, ella ahora me llegaba sol centímetros debajo de mi cadera, y eso que mi altura era de 1.73, además su cabello era un poco mas largo incluso casi estaría como el mío en cuanto a su apariencia, sus piel era igual clara casi como la porcelana, que incluso le brillo de la luna la hubiera bañado, sus hermosos ojos era lo que mas destacaba de mi hija, los cuales eran como dos gemas preciosas únicas y diferentes, su carita como siempre un ángel caído del cielo, junto con un gran corazón, ella vestía un hermoso color azul cielo manga larga, en los bordes de estos tenían el color azul rey, mi mirada que la había observado detenidamente se posó sobre lo que colgaba de su cuello, aquella hermosa reliquia, una hermosa piedra circular de color azul total y la cual como un tipo de base tenía la forma de una luna ménguate de color plateado adornada en su interior con pétalos del mismo material, sonreía ante ello.

-Bueno hija tienes que cambiarte, ¿eh?

-¿Qué pasa mamá?.- me pregunto ella

-¿Qué tienes en tu brazo derecho Nadeshiko?.- la pregunte un tanto curiosa al ver que algo más aparte de la reliquia

-¿Eh?, ¿la pulsera?.- ella alzo la manga de su vestido y dejo ver aquella hermosa pulsera también plateada como la reliquia y en medio de aquella pulsera se encontraba una pequeña pero brillosa gema de color blanco porcelana la cual tenia forma de rosas las cuales cubrían vívidamente la pulsera

-¿De donde conseguiste esto Nadeshiko?.- pregunte curiosa y un tanto asustada porque pudo a verle dado esta pulsera

-El tío Minos me la dio.- dijo ella sonriendo

-¿Minos?

-Si, una vez que me quede en donde el trabaja estuve en su cuarto y husme un poco en donde encontré una caja muy bonita y ahí estaba esta pulsera.- dijo ella alegre

-Nadeshiko no debiste hacer eso.- le dije como reclamo ante tal falta de respeto

-Lo se, pero me dio mucha curiosidad, para cuando iba a devolverla el tío entro y me atrapo con las manos en la masa, pensé que me regañaría , pero lo no hizo, solo me dijo "pequeña chismosa".- dijo Nadeshiko un tanto feliz al recordar aquello

-Ya veo, pero ¿el te dio aquella pulsera por su propia cuenta o se la pediste?.- le cuestione

-Al principio quería decirle que me la diera, pero eso era malo así que solo la devolví, pero el me la dio

-¿Por qué hija?

-Cuando le pregunte me dijo que esta pulsera le perteneció a alguien importante en su vida mucho antes de que sirviera al abuelo Hades, me dijo que le perteneció a su hermana mayor.- dijo Nadeshiko mirando y tocando levemente aquella pulsera

Me quede callada ante lo que dijo mi pequeña niña, se que Minos la quiere mucho y eso, pero regalarle algo así de preciado para uno mismo, se me hacía muy difícil de asimilar realmente aquello.

-¿Solo por eso te la dio?.- le pregunte aun si creerme eso

-Umm, si no mal recuerdo si mamá, pero creo que también me dijo que esta pulsera a parte de recordarle a su hermana mayor, le recordaba a una persona muy especial la cual tiene el mismo nombre que tiene esta pulsera cubierta de flores blancas.- dijo Nadeshiko

-¿En serio?, ¿Cómo se llamaba esa persona?.-pregunte mas relajada pero aun con la curiosidad latente

-Albafica.- dijo ella sonriendo

-¿Albafica?, ¿Ese es el nombre de la persona tu tío quiso en su vida y tiene el mismo nombre que esa pulsera?

-Si mamá ese nombre es muy bonito, su significado es, "Grupo de rosas blancas".- dijo Nadeshiko feliz

-Jejejeje.- reí quedamente poniendo mi mano sobre mi boca levemente para que no riera fuerte, no fue una risa como si fuera una broma sino una de amabilidad a mi punto de vista

-¿Por qué te ríes mamá?.- pregunto mi niña haciendo otra vez su puchero

-Jeje, de nada mi niña, solo que, me parece muy tierno y sorprendente que tu tío Minos te diera eso.- le respondí mientras le extendía mi mano para que saliera de ahí a lo cual ella lo hizo de inmediato y dejando aquel puchero

-¿Sorprendente por qué?.- pregunto ella

-Bueno hija veras ante yo desconfiaba mucho de la gente del Inframundo temía mucho que te hicieran algo a ti o a todo lo que era especial para mi, pero después de como fueron conmigo antes y después de que naciste, supe que no era si.- le respondí

-¿Umm?

-En otras palabras hija, a veces no es bueno juzgar el libro por su portada siempre tienes que indagar en el interior, y eso se aplica muy bien en este caso Nadeshiko tu tío te dio esto porque tal vez era tiempo que alguien muy especial para el tuviera esta hermosa joya en su posesión en lugar de que se quedara en aquella oscura caja de donde la encontraste.- le respondí

-¡Ah!, ya entendí

-Quiero que apliques este concepto todos los días de tu vida Nadeshiko nadie sabe lo que puede pasar.- le dije

-Si mamá lo hare.- me respondí alegre

-Bien, pero ahora ve y cámbiate, ponte algo mas cómodo, dentro de poco los demás llegaran.- le orden de forma gentil

-En segui….

Fue ahí cuando una gran explosión llego desde un punto cerca de donde estábamos, el fuerte viento así como también el ruido de la explosión me puso en alerta y mas cuando mi hija grito, ahí toma a mi hija en brazos cargándola mire a los alrededores y el sonido de mas bombas se escucharon y fue una de ella la cual le dio a nuestra casa volteé ante ello, Fumito seguía ahí

-¡Papá!.

-¡Fumito!

Cuando pensé en adentrarme a la casa, esta fue destruida totalmente y eso fue porque una sombra cubierta en varios sellos salió por el tejado trayendo consigo mi espada, la daga, Murasame, Shambala y a Pampuki, al distinguir mejor quien era sentí un vuelco en mi corazón, un gran alivio ante ello, Fumito había salido ileso trayendo consigo nuestras armas, a lo lejos las explosiones seguían escuchándose sentía como Nadeshiko temblaba una y otra vez al son de las mismas bombas al tiempo que callaba varios gritos por la misma causa, apreté a mi contra mi escondiendo su cabeza para evitar accidentes mucho mayores, Fumito se acercó a nosotros presuroso dejando ver sus latentes heridas frescas

-¡Fumito, tu….!

-No hay tiempo huye rápido con Nadeshiko yo los detendré para darles tiempo en llegar a la entrada del Inframundo.- dijo Fumito sin prestarme la mínima atención entregándome todas mis armas las cuales ajusto en un cinturón y las coloco en mi cadera

-¡No!.- exclame

-Entiende Saya no hay tiempo, tienes que irte rápido cuando termine con ellos las alcanzare.- dijo el mientras alistaba ambas Teigus

-¡No te dejare solo!.- le reclame

-¡Entiende por una vez en tu vida Saya!.- Fumito grito desesperado al tiempo que el me tomo de los hombros fuertemente acercándome

-¡Pero…

-Por favor, vete ahora que tienes tiempo, te lo prometo las alcanzare, lo juro por mi vida y por ustedes, pero vete ahora, perderlas enfrente de mi seria muy doloroso, por favor amor mío, vete ya.- dijo Fumito apretando mis hombros, mirándome con una mirada firme sin mas cuestiones, al escucharle decir eso mi corazón recibió un fuerte golpe el tenia razón, pero aunque lo fuera dejarlo solo era…era…¡Una locura!, pero…

Sentí como mis ojos se llenaban de lágrimas las cuales no tardaron en caer sobre mis mejillas hasta el pasto el cual estaba muriendo a causa de las grandes explosiones las cuales no se detenían incluso algunas cayeron cerca de nosotros, me acerque mas a Fumito y le di un casto beso en los labios, el cual tenia un sabor diferente del usual así como también el sentimiento, era como si fuera el último, fue corto, nos separamos de inmediato ambos nos vimos a los ojos como si fuera la ultima vez

-Cumple tu promesa Fumito.- le dije

-Lo juro, mi amor

-Papá

Nadeshiko aun estando escondida llamo a su padre en sollozos, el acaricio levemente la cabecita de ella a lo cual la levanto para mirar a su padre con todo su rostro enrojecido por el llanto reciente, Fumito sonrió al ver a su hija y le dio un beso en la frente

-Estaré con ustedes mi princesa lo juro.- dijo Fumito con gran confianza en su voz

-¡No papá!

Fumito se incorporó nuevamente viéndome fijamente, alistando finalmente su Teigu se alejó de nosotros

-¡Papá!

-¡Váyanse!

Con todo el dolor que surgía en mi pecho al igual que las lágrimas y los llantos y gritos de Nadeshiko, di media vuelta y comencé a correr, antes de cruzar algunas de las grandes llamas di una última mirada afligida hacia aquel hombre, el cual estaba llorando y viendo a la misma dirección en la que iba, aun con lágrimas en los ojos el tomo su arma apunto y empezó a disparar a diestra, cruce las primeras llamas perdiendo todo contacto con el, cruzando llamas una tras otras para encontrar un lugar seguro en donde pudiera usar a Shambala, ese hombre, ese estúpido hombre, siempre haciendo ese tipo de cosas, ni siquiera pude decirle otra vez….Te amo

Mis pies dolían las llamas me habían causado quemaduras de tercer grado, el humo me estaba haciendo toser una y otra vez, los disparos de Pampuki iban y venían una tras otra, mientras corría escuche como varias pasos apresurados de personas venían hacia nuestras dirección ante aquello me asuste y con el dolor en mis pies trate de correr mucho mas rápido, pero una rama se encajó en uno de ellos

-¡Maldición!.- murmure desesperada

-Cof..cof..¡Mami!

-No mires Nadeshiko, no descubras tu boca y nariz.- le dije mientras saca aquella molesta rama ahora estaba casi incapacitada para volver a correr como normalmente lo hacia, los pasos venían mas cerca, a lo cual saca de inmediato a Shamabala extendiendo mi brazo y concentrándome totalmente en ella, tenia que abrir el portal ahora…-Puerta 3 B, Ábrete

Una luz morada apareció, lo cual me alivio en aquellos pocos segundos, ya que esta de inmediato se cerró y la Teigu perdió toda su tonalidad con la cual antes la representaba, palidecí ante lo que acontecía, la Teigu había perdido todo su poder, ¿Por qué?, ¿Cómo era posible?, estando en mis pensamientos no me di cuenta que aquellos pasos apresurados se habían detenido y estaban detenidos enfrente de nosotros, disparos detrás de mi escuche al tiempo que Nadeshiko se oculto mas en mi, volteé y mire a varios soldados protegidos por el mismo tiempo de protección que Fumito usaba para sus soldados así como también la máscara, una de esas balas me dio en la otra de mis piernas, aquel fue un dolor mas fuerte que la rama de hace varios instantes, esa sensación la conocía perfectamente esas balas no eran normales.

-¡Maldición!.- exclame enojada y frustrada, de inmediato desenvaine mi espada y como si no me hubiera importado que fueran humanos atravesé con mi espada sus cuerpos uno por uno la sangre de ellos salió igual que fuga de agua manchándome en el proceso así como también a Nadeshiko, había matado a 5 hombres por la furia, sentí mis ojos arder así como parte de mi cuerpo por aquello, había matado a humanos nuevamente estaba libre de mi maldición, ya no sentía el humo de las mismas llamas, había dispersado todo aquel desastre pero solo en esta zona con los movimientos circulares de mi espada…-¡Malditos!

-¡Mamá!

-¡No mires Nadeshiko!, ¡No lo hagas!

De nuevo las llamas se hicieron presentes el humo tardo en hacerse presente, pero aproveche el momento, comencé a correr nuevamente en dirección a la cueva donde esta la entrada que lleva al Inframundo, aun corriendo mire sobre mi hombro a lo lejos podía ver los rayos de luz producidos por la Teigu de Fumito, el seguía vivo, pero no sabía en que situación se encontraba podía tener una herida profunda, fruncí mi ceño quería regresar pero…¡era difícil!, ¿Por qué estaba pasando esto?, volví a fijar mi mirada hacia mi rumbo, aun estaba lejos de llegar a la cueva.

-¡Papá!, ¡Papá!

-Nadeshiko no te asuste Papi vendrá lo prometió el nunca rompe sus promesa, nunca confía

Seguí corriendo con mas fuerza esta vez, aun sentía como la sangre de ambos de mis pies seguía fluyendo no como antes pero si, mire el firmamento sobre nosotros todo era caótico ahí arriba había varios helicópteros lanzando mas y bombas, una de ellas paso en el filo de mi visión, con mi espada la golpe hacia uno de ellos el cual se destruyó ocasionando que algunos otros mas se destruyeran, varios de los trozos de estos cayeron hacia nosotros, tuve que desviar mi camino, ahí encontré un lugar alto, en el cual el fuego no había alcanzado a llegar totalmente, respire pesadamente aun sentía toda la adrenalina del momento con mi mirada busque por enemigos, pero mi vista se enfoco donde estaba Fumito, aun podía ver los rayos de luz de su Teigu, pero fue ahí cuando otra luz mucho mas fuerte de color rojizo se hizo presente aquella luz provoco una fuerte ventisca de viento, sentí como Nadeshiko se apretó mas contra mi ella seguía llorando y llamando quedamente a su padre, aquella luz rojiza vino con un ensordecedor rugido de bestia, de la luz se manifestó el dragón que cambia, aquel dragón sellado en la Teigu Incrusion, la arma de Nobunaga, aquello demandaba peligro latente

-¡Mamá!

Cuando escuche gritar a Nadeshiko volteé hacia la dirección donde estaba la entrada al Inframundo, un fuerte luz purpura estaba emanando de ella, la luz purpura empezó a cubrir poco a poco el lugar, pero de un momento a otro esta comenzó a devolverse, ya que un rayo de luz dorada apareció apuntando directamente hacia la entrada, varios metros a distancia podía ver como la figura de alguien decencia hacia la entrada y desaparecía llevándose tanto la luz dorada como la purpura, fue ahí cuando sentí que algo en la entrada no andaba bien

-¡Cuidado!

Cuando me di la vuelta, fui golpeada directamente en mi cabeza desconectándome del mundo y de lo que pasaba, lo último que escuche fue el grito de mi hija llamándome

…En la entrada del Inframundo…

Desde su templo Hécate estaba tratando de evitar que la conexión entre ambas dimensiones se perdiera totalmente, hace poco que había advertido a su señor sobre lo que estaba pasando y quienes lo estaban causando junto la razón ante aquello el dios de averno mando a sus tres jueces y cuando iban a llegar a la entrada esta se perdió totalmente, Hécate había podido atrapar un poco de la conexión pero el poder de esta persona si es que se puede llamar así se lo impedía mucho, aunque a ella también le sorprendió saber quien había causado todo esto,

En la entrada dos tres jueces trataban de crear con sus mismos poderes un portal, pero no podían por alguna extraña razón, antes de se cerrara por completo la entrada ellos habían escuchado el retumbar de bombas, el rugido de una bestia poderosa justo como Cerberos o mas poderosa así como también la clara visión del fuego ardiente y el humo que entraba

-¡Maldición!, ¡¿Por qué no podemos usar nuestros poderes?!.- Minos exclamo furioso

-ukk

-Sin la entrada y sin nuestros poderes para atravesar las dimensiones es inútil.- dijo Radamanthys

-Pero….ellos….¡Están en peligro y tu quieres abandonarlos!.- la recrimino Minos

-¡Serás imbécil, claro que no!

-¡¿Entonces?!

-¿Qué propones entonces?, Nuestros poderes no funcionan ni la puerta incluso creo que nuestro señor ya fue advertido de esto y puede que ni el pueda volver a establecer de nuevo una conexión con la dimensión de ellos, y si lo hace se quedara sin cosmos.- le dijo Aicos

-Pero…

Un aura diferente a la de su señor se sintió desde la entrada hasta lo mas profundo del averno toda la arma de Hades se dio cuenta al instante incluso el mismo al sentir aquella gran aura, no pudo evitar hacer una mueca de desagrado, salió del salón de Guideca y vio como el cielo el cual era de tonalidades medio oscuras se volvía un mar caótico idéntico al infierno que tenia como prisión en donde iban la mayoría de las almas contaminadas totalmente por la oscuridad, el sabía quien era ya había visto este poder

-Athena

Al decir su nombre desde el caótico cielo el alma de Athena en persona me materializo ante el, una gran sonrisa sádica adornó su rostro el cual debía pertenecer a un ser puro e inocente, pero no lo era, un brillo dorado adornaba su forma, pero perdió el color dorado para mostrar el color negro, odio y repulsión se apoderaron de Hades

-¡¿Qué demonios quieres Athena?!

-Cuanto tiempo tío, veo que esta bien.- dijo Athena sonriéndole

-¡Desgraciada!, ¡¿Qué carajos hiciste?!

-Aahh, yo no hice nada, yo soy un ser puro e inocente.- dijo ella haciendo poses mientras se expresaba sorprendida

-¡Maldita!, ¡¿Por qué rompiste el vínculo entre ambas dimensiones?!

-Aaahh, eso si fue obra mía, como siempre buen trabajo en descubrir tío de pacotilla.- dijo Athena haciendo una reverencia lo cual aumento el enojo de Hades

-¡Athena!

-Jajajaja

Hades empezó a lanzar ataques hacia la silueta fantasmal de Athena la cual ni se inmuto en moverse ya que un poderoso campo de energía como siempre la respaldaba

-¡Ugh!

-Jajajaja, ahh, tío, tío, si no hubiera hecho conexión con aquella dimensión nada de esto estaría pasando

-…¡Ugh!, ¡¿Por qué lo haces?!, ¿A que le tienes miedo?

-Jajajaja, ¿miedo?, tal vez si, pero yo mejor diría, rencor

-¿Por qué aquellos seres no te han hecho nada?, así que, ¡¿Por qué?

-Jajajajaja, estas preocupado por unos simples humanos, jajajajajajajaja, es la primera vez que te veo con sentimientos tío, que sorpresa, me gustaría que mi padre estuviera aquí, este momento seria genial, el mismo dios de los muertos preocupado por el bienestar de esos humanos, ahora que lo pienso ellos no son humanos

-¡¿Por qué lo estas haciendo?!, ¡¿Los atacas a ellos en vez de a mi , que cobarde te has vuelto maldita mocosa?!

-¡¿Qué dijiste?!, ¡Yo soy la diosa de la guerra y la sabiduría!, no solo eso, ¡Soy la gobernante total de la tierra!

-Ese cargo no te pertenece, ¡Le pertenece a Fine!

-Y ahí esta el problema de todo esto tío

-Maldita, ¿Qué piensas hacerles?

-Yo nada, yo solo ayude a una persona para que encargara del trabajo sucio, ambas hicimos un acuerdo en donde ambas salimos beneficiadas, así que….jejeje….

-No me digas…¡Fuiste capaz de eso!

-¡Soy capaz de todo con tal de que mi trono como gobernante de la tierra no sea tomado por nadie mas!, ¡Y menos por aquel maldito monstruo que lleva consigo aquella maldita deidad en su cuerpo!

-¡Eso solo una niña!

-¡Por eso la mataré Hades!, ¡No permitiré que ella vuelva a renacer!, ¡No permitiré que todo lo que se ha mantenido desde la antigüedad sea desmoronado por esa maldita, no otra vez, esta vez, YO GANARÉ!

-¡¿De que carajos estas hablando maldita desgraciada?!

-¡Todo es simple Hades!

-¿Qué?

-¡La mayoría de tus recuerdos de la mitología son falsos!

…Con Saya…

Sentía mi cuerpo pesado, había algo que estaba sobre mi era pesado y quemaba mi piel, los gritos y llantos llegaron a mi cabeza, poco a poco abrí mis ojos, las llamas nuevamente aparecieron ante mi, pero esta vez mas leve, el lugar estaba totalmente destruido, estaba perdida, aturdida, sentí un fuerte dolor en mi cabeza, recordé que había sido golpeada, el temor corrió en todo mi cuerpo, cuando vi a un montón de hombres alrededor de mi, con sus pistolas apuntándome y en mi cuerpo había una enorme cadena de metal pesado el cual estaba quemando levemente mi piel, pero aquello no me importaba en lo mas mínimo busque con la mirada a mi pequeña, ninguno de esos hombres la tenia

-¡Nadeshiko!, ¡Nadeshiko!, ¡¿Qué le hicieron a mi niña malditos?!.- grite desesperada moviéndome frenéticamente haciendo que la cadena sobre mi fuera apretada y uno de los hombre disparara cerca de mi rostro pero aun así continué reclamando en busca de mi hija

-¡Mamá!, ¡Papá!

Fue ahí cuando volví escuchar aquellos gritos acompañados de llantos, mi vista busco con desesperación de donde provenía, cuando lo entre la furia junto con el temor me invadió uno de los hombres tenia a mi hija agarrada de su cabello largo sacudiéndola fuertemente lastimándola gravemente, su carita tenia varias heridas frescas

-¡Nadeshiko!, ¡Maldito suelta a mi hija!, ¡Cobarde ponte con alguien de tu tamaño maldito desgraciado!

Otro grito llego a mis odios buscando de nueva cuenta la fuente y al otro extremo se encontraba Fumito luchando por zafarse de 6 hombres que lo tenían preso entre cadenas sujetadas por ellos mismos lastimándolo fervientemente, su aspecto me dejo sin habla, tenia la mayor parte de su cuerpo cubierto en sangre, las cadenas empeoraban la condición el podía….¡Morir!.

Enojada totalmente y con la capacidad nuevamente de matar humanos, me moví con mayor ferocidad, lo hombre que me estaban sosteniendo con la cadena los atraje hacia mi, y con ambos de mis pies le di un golpe certero en la cara en unos de los puntos vitales, matándolos al instante, oí como aquellos hombre quitaban el gatillo de sus pistolas, con mi cuerpo ya libre tome la cadena la enrolle en mi brazo izquierdo y la use como látigo sin compasión, aquellos hombres solo sintieron como aquel gran trozo de metal atravesaba su cuerpo, la sangre de aquellos malditos mancho el suelo, los demás se habían puesto en guardia

-¡Saya!

-¡Mamá!

-¡¿Cómo se atreven malditos bastardos?!

Iba a lanzar otro golpe con la cadena, pero sentí como ambas de mis piernas eran atravesadas haciéndome perder el equilibro total cayendo al suelo

-¡Saya!.- escuche a Fumito gritar enojado

-¡Mamá!, ¡Mamá!, ¡Mamááááááá!

Estando en el suelo mire sobre mi hombro buscando el indicio de donde provenía aquel ataque nuevamente, pero aquel ataque no fue uno que se hizo desde las sombras sino directamente, abrí mis ojos ante la persona que lo hizo, dolía ver eso de nuevo pero no podía sentirme enojada conmigo misma

-Kanade

-Jeje, maldito monstruo

-Buen trabajo hija mía

Detrás de Kanade apareció Mana sonriendo genuinamente como si fuera lo mas especial que le ocurría a ella por primera vez en muchos años, al llamar a mi hija de esa forma me hizo sentir mas furiosa, podía jurar que la sangre de mis pies salía con mas fuerza de mi

-¡Maldita!.- le enojada a Mana a lo cual ella solo rió

-Ahora tendrás el destino que te mereces, maldito engendro.- dijo Mana sonriendo tal y como psicópata, su sonrisa era cruel y despiadada sus ojos cafés estaban cubiertos por la inmensa oscuridad y rencor que tenia

-Ugh

-Jejeje, Nobunaga, ¿quiere hacer los honores?.- Mana llamo riendo a Nobunaga el cual apareció detrás de ella con un semblante sombrío en su rostro, al igual que Mana ese hombre tenía la mirada cubierta por la inmensa oscuridad de su corazón, ¿Por qué?, yo no hice nada malo, ¡Nada!, ¡Nadie lo había hecho!

-¡Papá!, ¡PAPÁÁÁÁÁÁ!

El grito desesperado de mi hija me hizo olvidar de aquello, observe como mi hija trataba de zafarse de aquellos hombres que la seguían lastimando, su carita estaba cubierta por las lágrimas gritando por su padre una y otra vez los ojos de mi hija estaban cubiertos por un temor y desesperación, ante ello trate de pararme, pero una daga mucho mas grande se incrusto en mi abdomen, ante el acto escupí sangre, estaba ahora sin salida no podía ayudarlos, estaba desesperándome, tenia la respiración fuerte sentía el sudor frió cayendo de mi fuertemente hasta el suelo, trate de sacar aquella gran daga de mi, pero estaba firmemente clava en el suelo, además estaba perdiendo sangre peligrosamente, ha este paso yo…

El sonido de una espada desenvainada llamo la atención de todos, mi vista viajo hasta aquel que provoco ese sonido, los pasos lentos de esa persona se palparon en medio de todo eso, Nobunaga se venia acercando lentamente.

-¡Póngalo en el suelo no deje que escape!

-¡PAPÁÁÁÁÁÁÁÁ!

La fuerte caída sobre puesta acaparo mi atención, varios hombre pusieron a Fumito contra el suelo, el trato de liberarse cuando, pero dos hombres sacaron el mismo tipo de daga que me mantenía presa y la clavaron en el cuerpo de Fumito, salpicando sangre y sacando un grito desgarrador de el

-¡AAAAGGGGG!

-¡Fumito!

-¡PAPIIIII NOOOOOO!

Trate de hacer lo mismo pero no pude, ¡Maldición!, ¡¿Por qué?!, ¡¿Por qué MALDICIÓN?!, Nobunaga ya estaba cerca de Fumito, el cual estaba escupiendo una y otra vez sangre de su boca, no, ¡NO!, ¡ESO NO!, con ambas de mis manos trate de sacar la daga rápido, lastimándome mas en el proceso, mis manos estaban en la daga pero mi vista estaba sobre Fumito sentí mis ojos llenarse de lágrimas nuevamente a lo que podía venir y no quería dejar que otra vez pasará, los pasos se detuvieron volviéndome mas desesperada tratando de sacar la daga de mi cuerpo pero sin éxitos, el brillo de la espada alzándome acaparo mi atención, Nobunaga la tenia apuntando hacia Fumito el cual lo miraba aun tosiendo sangre, estaba todo pálido por la pérdida de sangre, las lágrimas cayeron hasta tocar el suelo manchado en sangre

-¡No!, ¡NOOOO!.- exclame desesperada intentando que el se detuviera pero no….

Seguía tratando de sacar aquella maldita daga sin éxitos, dolía, dolía mucho, mucho, Fumito quien había estado manteniendo la vista sobre Nobunaga la dirigió hacia mi, sus hermosos color miel se encontraron con los míos, esos ojos hechizantes, aun con su boca cubierta de sangre el sonrió con mucho sobre esfuerzo, más lágrimas cayeron de mis ojos, deteniéndome en seco al tratar de sacar la daga, el cerró sus ojos por un instante para después abrirlos

-Te…amo…..Saya…

-¡Fumi…

El brillo de la espada bajando cruzo mi visión rápidamente, el sonido de cortar llego a mis oídos, la sangre broto estrepitosamente hacia mi, la furia me lleno de nueva cuenta, la daga que me tenia atrapada la saque y empuñándola me pare sin importar mi condición

-¡Waaaa!

Grite enojada, frustrada y triste, la espada de Nobunaga estaba cubierta por la sangre de Fumito, lo había matado, ¡Le quito la vida!, no podía pensar en nada, todos aquellos sentimientos me cegaron, la daga firmemente sujetada en mi mano, la blandí contra Nobunaga que estaba de espalda, y cuando estuve cerca de el, pequeños brillos cruzaron mi visión levemente, para después atravesarme totalmente, mi sangre broto de mi igual que una cascada, la sangre de mi boca salió como respuesta ante aquello, mis ojos que habían estado en Nobunaga se desviaron al tiempo que me elevaba, el cielo de la tarde apareció ante mi, para después caer en el duro suelo manchado de sangre, mi cuerpo había sido atravesado con la única cosa que podía matarme…

Los pasos de aquel hombre llegaron de nuevo a mis oídos y cuando menos lo espere el estaba enfrente de mi con su espada encima de el, brillando con un ferviente color escarlata, sus ojos no mostraban expresión alguna

-Adiós, hija mía.-dijo Nobunaga para después dejar caer su espada…..

-¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

El tiempo se detuvo en ese momento, un fuerte grito hizo retumbar a la tierra y partió el mismo cielo, desde donde estaba, el cielo empezó a descomponerse en grandes pedazos al tiempo que grandes truenos aparecían con gran fuerza, los gritos de sorpresa y miedo llenaron el lugar, así como también el sonido de algo atravesando la carne sin piedad, del cielo semostró una gran puerta la cual tenia un sello antiguo, el cual de inmediato se rompió, provocando una gran ventisca de viento en todo el lugar, de aquella gran puerta algo desconocido y difícil de describir salió de esa gran puerta, todos gritaron asustados pidiendo ordenes algo lo que fuera, pero ya era tarde, aquellas bestias no tardaron en tomar todo lo que estaba cerca, lo gritos de aquellos hombres siendo atravesados una y otra vez lleno el lugar, el sonido de la sangre igual que el agua cayendo lleno junto aquello el lugar

-¡MAMÁ!, ¡PAPÁ!

El llanto de mi hija junto el rugido de las bestias estallo con mas fuerza, escuche como algunos trataban de huir en lo que fuera, oí como otra niña gritaba desesperada, mientras que una mujer estando en el mismo estado trataba de defenderse sin éxito salía herida, y como un hombre gritaba y trataba de dar ordenes, pero los gritos fueron la cosa mas clara que escuche, solo eso escuche mas de ese hombre por primera y ultima vez…

FIN DEL FLASHBACK

-¡Mamá, resiste, por favor, por favor no te me dejes sola!, ¡Mamá!.- la pequeña gritaba una y otra vez, lloraba y con ambas de su manitas trataba de parar una hemorragia incurable

La visión se estaba yendo poco a poco, veía borroso, incluso ella juraba sentirse mas fría de lo normal, aun las lágrimas caían de sus hermosos ojos grises que estaban ahora enfocados en su hija, tan pequeña y enfrentándose al mundo sola, le partió el alma, reuní fuerza la poca la que le quedaba, alzo su mano lentamente y toco el rostro cálido de su hija, la cual dejo de tratar de parar la hemorragia y miro con ojos llorosos a su madre, la cual le sonrió de una manera dulce y amorosa

-Vive…hija…mía…por…favor…

-¡Mamá no!, ¡No me dejes sola!, ¡No!, ¡NO!, ¡Mamá por favor!

Las lágrimas de su hija cayeron sobre la mejilla de Saya sintiendo aquella gran pureza del ser de su hija, la última que sentiría

-Recuerda…esto…siempre

-¿Eh?

-Nunca…esta…ras…sola…siempre…esta…re…mos…con…ti…go…Na…de…shi…ko…

-Mami, mami.- la pequeña apretó la mano de su progenitora temiendo que se fuera así como su padre cruelmente

-Hi…..ja….

La pequeña miro a su madre sosteniendo fuertemente su mano, llorando amargamente viendo con la luz de los ojos de ella se extinguía lentamente, con su rostro sonriente manchado de su misma sangre…..dio su último aliento

-Te quiero Nadeshiko…

La mano que tenia presa entre las suyas se hizo pesada y fría totalmente como el invierno, miro a su madre con ojos cerrados y aun sonriendo

-¿Mamá?.- la llamo sin recibir respuesta…

-Mamá

-Mamá

-¡Mamá!

-¡MAMÁ!

-¡MAMÁÁÁÁÁ!

El grito de aquel ángel caído lastimado totalmente llego a todos los presentes que se encontraban, su grito fue desgarrador, un ángel había perdido a su familia, desde las llamas Watanuki emergió y su rostro se congestiono en sorpresa y dolor, llevo una mano a su boca tratando de ahogar aquel grito que trataba de salir de el, su corazón se sintió pesado, el llanto de la pequeña era lastimoso, lloraba sobre el cuerpo inerte de quien fue su madre y aun lado de ellas estaba el hombre que dio todo por defenderlas hasta su ultimo aliento, Watanuki mordió su labio inferior y se acerco a la pequeña, a la cual trato de separar de su madre

-¡No, ¡No!, ¡NOOOOOO!, ¡Mamá, Papá!

-…

Sin hacerle caso la separo del cuerpo de su madre, la pequeña al ver que se alejaba de su madre y padre trato de zafarse de los brazos de aquel hombre el cual había comenzado a correr, hacia un rumbo en particular, alzando sus manitas hacia los cuerpos de sus padres los cuales se alejaban mas y mas hasta perderlos de vista en aquel lugar inhóspito.

No supo cuanto tiempo recorrió aquel hombre que la traía en brazos llamando una y otra vez a sus padre, llegaron a un lugar totalmente oculto mas que la cueva, Watanuki conocía y sabia porque haría lo que estaba por hacer, era una locura, pero era mejor así, entre grandes rocas y un pequeño lago llego a lo que era una capilla, la cual tenia en la parte superior el emblema del clan al que pertenecía Saya, sin perder mas tiempo, corrió nuevamente hacia la capilla, atravesó aquella puerta de metal la cual tenia escritos de lo que era ese lugar y para que era, en medio de la capilla se encontraba un tipo de cúpula, la cual parecía ser el lugar de reposo de alguien, con su mirada busco lo primordial y estaba a un lado de aquella cosa, saco de su bolsillo una de las reliquias, era el Airgetlam la reliquia de apoyo a Gungnir, al ponerla dentro esta emano un luz blanca pura que ilumino solo aquel lugar, aquella copula empezó a palpitar igual que un corazón humano, se acerco con la niña en brazos y la puso dentro de aquella copula la cual asemejaba aun caparazón, la Nadeshiko se asusto mucho al ver donde la habían puesto, trato de salir, pero de inmediato la encerraron

-¡Por favor sácame!, ¡Por favor!, ¡Por favor!

Nadeshiko golpeaba aquella copula con todas sus fuerzas, pero sin éxito

-No puedo hacerlo, solo así estarás a salvó.- dijo Watanuki mientras dejaba en aquella capilla las armas de la madre de la pequeña y la de su padre

-¡¿Por qué?!

-Ellos te mataran, y no puedo dejar que eso pase, te quedaras aquí, yo vendré por ti.- dijo Watanuki poniéndose enfrente de aquella copula para que la niña se tranquilizara un poco lográndolo poca mente

-¡No, ¡No quiero quedarme aquí, tráeme a mi papá y mi mamá!.- rogo la pequeña llorando

-No puedo, no queda tiempo, ellos arriesgaron la vida por ti, y yo no quiero arriesgar lo que ellos protegieron hasta su ultimo aliento de vida Nadeshiko

-Pero…-la niña

-Volveré lo prometo, nadie te encontrara aquí.- dijo Watanuki alejándose de la copula lentamente

-No, ¡Noooo!

En eso la reliquia con la cual se activo aquel pequeño lugar, comenzó a llenar aquella copula de agua, la niña se asusto demasiado, ella no sabía nadar, rogó y grito por la que la sacar, pedía que su abuelo y tíos que vinieras, pero no la podían escuchar, ellos le hicieron lo mismo que a sus padres, la copula se lleno mas y mas, hasta que no quedo lugar vació, la pequeña estaba teniendo un ataque al verse encerrada y en medio del agua, veía como el hombre no se iba de ahí, esperando por algo, de pronto ella empezó a sentir mas y mas sueño, sus ojos poco a poco se fueron cerrando, el recuerdo de sus padres muertos y de la posible muerte de su abuelo, tíos y demás le llego por ultimo momento antes de cerrar sus ojos y caer en medio de un sueño eterno casi como su tío Hypnos decía, las palabras de su madre resonaron en su cabecita poco, el recuerdo se quedo un poco mas antes de caer completamente, su madre, sus ojos grises se cerraron eternamente como los suyos en ese instante, su último aliento de vida lo dio peleando por lo que ella quería, siempre peleando, siempre…hermosa…eternamente…como una…rosa…

CONTINUARA…