KONISHIWA~

¿CÓMO ESTÁN? ¿SON FELICES? PUES YO SOY FELIZ :D ¡9 REVIEWS OTRA VEZ! ESTOY MURIENDO DE FELICIDAD Y ALEGRÍA [?] ¿NO ES LO MISMO? QUE IMPORTA...

AQUÍ REPORTÁNDOME CON EL SEGUNDO CAPÍTULO DE ESTA HISTORIA.

GRACIAS A: MajoDragneel, Solanco, happy-sensei11, Paz16, Heero Root, Pao, Fullbuster Elie Dragneel, CarmenTaisho, Kanade Tohyama.

AL PARECER A TODOS Y C/U DE USTEDES NO LES GUSTÓ QUE LISANNA Y NATSU ESTUVIERAN, PERO AL PARECER TODOS SABEN QUE TERMINARÁN... PUES ES... ¡CORRECTO! TERMINARÁN EN EL CAPÍTULO 4 (: aSÍ QUE SÓLO TENDRÁN QUE ESPERAR.

DATO: DATO: Fairy Tail NO ME PERTENECE O^O, ES OBRA DE Hiro Mashima.


Autógrafo
—Capítulo II—

~Natsu~

Tiré mi mochila en algún lugar de la sala y cuando entré me encontré con Wendy y su mirada perdida. Estaba de cabeza en el sofá. Me senté a su lado y fije mi mirada en la pantalla. Estaba viendo un partido de básquet.

A veces pienso que dos hermanos mayores tienen cierta influencia sobre una hermana menor.

—Así que...—comenzó a hablar—... ¿por qué ya no quisiste que fuera a pedir un autógrafo?

Después de encontrar ambas notas en el libro, la llamé para que no fuera a la biblioteca. No le dije la razón, pues le prometí a Lucy no decir nada. Poco después de eso, recordé lejanos fragmentos de nuestra conversación y caí en cuenta de que todo ese tiempo había estado hablando con la autora de 'I wanna a coffee'.

El punto es que no podía contárselo a nadie.

—Porque lo conseguí yo, la autora fue a la cafetería y le pedí su autógrafo y...—la miré—. ¿Me estás escuchando?

—Nop~—dijo sinceramente—. El partido está más interesante.

Suspiré y me dirigí a mi cuarto. Mi hermana tenía severos casos de bipolaridad.

Me recosté en mi cama y me quedé mirando el techo blanco.

¿El libro que lee le está gustando?

Su voz seguía resonando en mi mente y al voltear mi rostro me encontré con la realidad.

En una mesa se encontraba una foto pequeña de una chica de cabello corto color blanco y de unos cautivadores ojos celestes. Su nombre era Lissana Strauss. Chica con la que llevo saliendo unos dos años aproximadamente.

Me golpeé la cabeza mentalmente (literalmente me golpeé la cara), en un vago intentó por quitarme su risa. La risa nerviosa que me brindó cuando me le quedé viendo.

Ya veo, entonces ya no es tan tonto.

Mi celular comenzó a vibrar en el bolsillo de mi pantalón. Era un mensaje:

Te llamé hace unos minutos, pero no contestabas.
Sólo quería que sepas que me dieron la tarde libre y me gustaría pasarla contigo.
XOXO Lissana.
PD: Estaré cerca de tu casa, dentro de las cuatro y media tal vez esté llegando.

Sonreí. Sin lugar a dudas me hace sonreír.

Pero al recordar porque no le contesté me golpeé de nuevo.

Pulsé el botón para responderle.

Te espero.
¿Quieres un helado?
Natsu.

Cerré los ojos por un momento y sin darme cuenta me quedé profundamente dormido.

.

.

.

Desperté por unas sonoras carcajadas, provocadas por mi querido hermano mayor. ¿Es acaso que nunca podría ser menos escandaloso? ¿Acaso Levy no se daría algún día cuenta de lo ciega que está? ¿Es acaso que seguiré haciéndome estas preguntas por el resto de mi vida?

Me restregué los ojos y me senté en mi cama. Tome mi mochila para sacar el libro y revisé la hora en mi celular: 2.47 p. m.

Genial. Me despierto por un idiota a la hora de almorzar.

Salí de mi cuarto y bajé las escaleras lentamente. Levy estaba viendo un programa de televisión y parecía que su novio no estaba así que...

Corrí hacia ella y la abracé, fue un intento desesperado. ¿Por qué lo hacía? Pues no lo quería admitir, pero... ¡NO! Deshice el abrazo cayendo en cuenta de porque lo hacía. Se volteó incrédula, intentando saber el por qué de tan repentino abrazo.

—Natsu... ¿pasó algo malo?

—No—dijo negando con la cabeza—. ¿Por qué pasaría algo malo?

—Si no conseguiste el autógrafo está bien, sólo tienes que-

—No—dijo mientras le entregaba su libro—. Lo conseguí, hasta tiene dedicatoria.

McGarden tomó su libro y al abrirlo, sonrió de oreja a oreja, feliz por tener el preciado autógrafo, junto con una dedicatoria.

—Te lo pagaré, te lo prometo—dijo leyendo por tercera vez la dedicatoria—. Tenlo por seguro Natsu, te lo voy a pagar.

Minutos después volvió Gajeel con un vaso de limonada, al sentirme sobrante me fui a la cocina. En el comedor Wendy estaba comiendo, mientras veía un partido de futbol animadamente.

—Tu plato está en el microondas—dijo sin despegar su vista—. Levy hizo lasaña.

Asentí mientras me dirigía a calentar mi comida, cuando estuvo caliente me senté al lado de mi hermana e intenté con todas mis fuerzas concentrarme en el partido. Pero me fue imposible. La voz de Levy hablando sobre Stellar Wizard me llegaba desde la sala. Hablaba mucho de ella, parecía conocerla.

—...fue la historia que más visitas tuvo en internet y ha publicado imágenes del libro, dice que su amiga hace los dibujos. Me encanta, es como si la conociera. Bueno se debe a que en su perfil están todos sus datos— interesante —. Cuando me la imagino, se me viene a la mente una chica rubia de ojos celestes-

—Claro que no—dije para mis adentro.

— ¿Natsu?—preguntó Levy mientras me miraba.

En ese momento caí cuenta de que había hablado en voz alta.

—Disculpa, es que no son celestes... son marrones, del color del chocolate, si es rubia, pero no de ojos celestes.

—Cierto, tú la viste—dijo mientras dejaba los brazos de Gajeel—. ¿Cómo es?—preguntó mientras se sentaba en la silla al lado de la mía—, ¿es bonita? Obvio ¿no? La mayoría de rubias son bonitas.

—Si, es muy bonita, mas no la describiría como mayoría, es muy diferente a mis expectativas de rubias. Es como si el destino se burlara de mí, recuerdo que Gajeel y yo teníamos pensado que las rubias eran en su mayoría... huecas—dije mientras Gajeel reía conmigo—. Nos equivocamos.

— ¿Nos?—preguntó burlón desde donde estaba—. Me suena a muchas personas, yo no la conozco, así que sigo pensando que la mayoría de rubias son-

—Entonces ella no es la mayoría—concluí mientras me llevaba otro trozo de lasaña a la boca

Sentí miradas fijas en mi, cuando levanté el rostro los tres me estaban mirando.

— ¿Qué?—pregunté después de tragar lo que tenía en la boca.

— ¿Cuánto hablaste con ella?—preguntó Levy algo sorprendida—. Pareces conocerla más de lo que conoces a tu novia.

— ¿La señorita simpatía?—preguntó burlón Gajeel.

—Cualquiera podría conocer más a ella que a la señorita simpatía—concluyó Wendy, quien repentinamente se había unido a nuestra conversación.

Terminé de comer y me levanté.

No tenía planeado seguir escuchando como hablaban de Lissana.

—Ya se amargó—escuché la voz de Levy—. ¿Por qué no les cae Lissana?

—La veo muy falsa—dijo Wendy—. Por eso le pusimos señorita simpatía.

—No me cae—finalizó Gajeel.

—Los escucho~—canturrié mientras comenzaba a lavar mi plato.

—Mejor—dijeron ambos hermanos.

Hubo unos segundos de silencio. Después escuché como todos reían. ¿Por qué no les caía? No tenía ni la menor idea, simplemente desde el momento en que la conocieron la odiaron. La sola idea de que ella viniera a la casa, los ponía de mal humor. Sentí algo rozando mies pies descalzos, algo suave y peludo.

—Happy—exclamé mientras lo levantaba—, no te he visto en toda la mañana. ¿Cómo has estado?

—Aye—dijo agitando sus patas.

Lo extraño de este gato es que: es color celeste y en vez de decir "miau" como un gato común dice "aye".

Escuché como ronroneaba y se soltaba de mi agarre, al mismo tiempo que caía de pie en el suelo y se iba a comer las sardinas que había en su plato. Se fue con su pescado en la boca y yo me sequé las manos, recordando como arruinarles su día a mis hermanos.

—Atención—dije mientras me ponía delante del televisor: atrayendo la vista de todos—. Tengo un aviso muy importante.

— ¿Tanto para que tapes nuestra pantalla?—preguntó Wendy, moviendo su cabeza, intentando ver algo de la pantalla.

—Vas a terminar con la señorita simpatía—aclaró Gajeel muy seguro de si.

Miré a Gajeel y él me devolvió la mirada con la misma intensidad. Comenzó a carcajearse.

—No—dije chasqueando la lengua—. Lissana vendrá a las cuatro.

Se hizo un silencio sepulcral, Gajeel dejó de reír y Wendy dejó de mover su cabeza. Se puso de pie y se fue a la cocina. Gajeel se puso de pie y tomó a la Levy de la mano.

—No—repuso ella mientras jalaba su mano—. Hay que quedarnos, para que la pueda conocer. Así tendrás a otra persona con la que podrás hablar de ella.

—No se me apetece verle la cara—dijo torciendo el gesto—. Enserio quiero irme.

—Pero son las...—miró el reloj de pared de la sala—...tres y quince, sólo un rato más.

La miró, miró el techo, la volvió a mirar, volvió a mirar el techo y chasqueó la lengua.

—Enana fastidiosa—dijo mientras desordenaba su cabellera azul.

Amor, extraño amor.

Se recostaron nuevamente en el sofá y se quedaron dormidos. Creo yo.

Aproveché la ocasión para poder buscar cierta información.

Subí las escaleras rápidamente, sin hacer ruido y me interné en mi habitación. Dejé la puerta entreabierta, por si Happy quería entrar. Encendí la computadora y lo primero que puse en Google fue: Stellar Wizard. Me salieron 65 265 resultados, no eran muchos, así que me guíe por el primero. Para sorpresa mía no era de Wikipedia.

De imagen de perfil tenía un sombrero de bruja y un... ¿látigo? También había cartas con los signos del zodiaco. Comencé a leer cada parte de su perfil, me sentí estúpido. Viendo el perfil de alguien que probablemente nunca vuelva a ver. Una famosa escritora, que lo más probable es que no se acuerde ni mi nombre.

— ¡Aye!—dijo Happy saltando para poder echarse en mi cama.

— ¿Qué pasa? ¿Tú tampoco te quedaras abajo?

Pareció ignorarme y seguir hecho un ovillo. Suspiré.

Sentí mi bolsillo vibrar.

Lo siento, no podré ir.
Aunque igual quiero comer una bruselina, nos vemos a las 7.00 ¿ya?
Te quiero.
Lissana.

Rodé los ojos. Al parecer el día de mis hermanos no estaba arruinado.

.

.

.

Las luces de todos los lugares estaban encendidas y todas las personas iban de un lado a otro.

Yo me dirigí a la heladería, donde mi querido retrasado trabajaba.

Al entrar me lo encontré atendiendo a un par de chicas, que lo miraban pícaras.

—Idiota—llamó—. ¿Vienes a admitir que los helados son mejores?

—Claro que no retrasado—dije chocando mi mano con la de él—. Lissana quiere una bruselina y me va a obligar a comer uno.

—Bueno, pero ella todavía no llega.

—Tendré que mandarle un mensaje.

—Suerte con eso—dijo mientras se dirigía a la cocina.

Por alguna razón mi celular se lajeo. Se colgó. Lo que sea. No podía hacer nada. Estoy casi seguro que es por este ambiente frío y refrescante.

Por un momento sentí miradas en mí y al levantar mi rostro me encontré con un grupo de chicas que miraban curiosas. Sobre todo cierta rubia-

Mis ojos se abrieron al encontrarme con cierta rubia, que yo pensé jamás volver a encontrar. Levanté mi mano para saludar pero alguien se aferró de mi brazo repentinamente y vi como en el rostro de Lucy se dibujaba una mueca de confusión. Cuando bajé mi cabeza me encontré con los ojos turquesa de Lissana. Parecía que me había estado llamando desde hacía rato.

— ¿Lissana? ¿Cuándo llegaste?—pregunté quitando mi brazo de su abrazo.

Rió un poco y se abrazó a mi torso esta vez.

—Eres un despistado sin remedio—dijo para después depositar un corto beso en mis labios—. Y bien, ¿no querías un helado?

Asentí algo atontado. ¿Por qué? La razón tenía cabellera rubia y ojos marrones.

— ¿Qué vas a pedir?—pregunté.

Todo el rato en donde pedimos y comimos, me sentí observado. Al voltear me encontraba con las amigas de Lucy mirándome curiosamente. Ambas me recorrían con la mirada, mas no pude adivinar que tipo de sentimiento transmitían.

— ¿Cómo están tus hermanos?—preguntó Lissana trayéndome a la realidad.

—Bien, creo—dije mientras comía del helado de chocolate—. ¿Y los tuyos Lu...Lissana?

— ¿Qué?

— ¿Cómo están tus hermanos?—dije mientras comía de mi helado, logrando disimular mi patético error.

—Están bien—dijo moviendo su cabeza—, están preparando todo para el viaje.

— ¿Viaje?—pregunté confundido.

—Si, se van de viaje por una semana—dijo rodando los ojos—, creí habértelo dicho

Silencio. Ambos seguimos comiendo sin decir una sola palabra.

—Y...—se animó ella—... ¿Cómo fue tu día?

—Bien...

El sonido de la cucharita chocando con el plato, me sobresaltó más de lo normal. Cuando elevé mi rostro, ella estaba mirándome con su cabeza apoyada en su mano izquierda.

—Estás algo raro—dijo cerrando su ojos—. ¿Pasa algo?

Si, claro, es que hoy conocí a una chica rubia que estaba súper... ¿buena? Y sentí algo parecido al amor a primera vista. Es extraño decirte esto, pero estoy comenzando a dudar de esta relación. ¿Cuál es su nombre? Lucy Hearthphilia y está sentada una mesa atrás de nosotros. Sus amigas nos estaban, no, nos están observando –creo-. Por eso nuestro hilo de conversación se ha cortado varias veces. ¿Ya te he mencionado que es la escritora del libro ese que la novia de mi hermano leía sin parar? ¿Ya te dije que ambos tomamos el mismo frappuccino de moca?

Y era la verdad, habitualmente las conversaciones entre nosotros fluían y fluían, nunca se habían estancado como en esta ocasión.

—Pues nada, estoy algo cansado... Levy me pidió que fuera a pedir un autógrafo y estuve en la fila por más de media hora—mentí.

—Ahhh~

Me sentí mal por mentirle, era la primera vez que lo hacía, pero no podía poner en riesgo nuestra relación.

Siguió comiendo de su bruselina y no quitó su vista de mí.

—Créeme cuando digo que me decepcionas.

La miré. Sus ojos estaban enfocados en mí y había inflado sus mejillas.

—Yo también quería ese autógrafo—dijo como una niña pequeña—. Baka~

Reí ante su comentario.

Al parecer las conversaciones volvieron.

— ¿Y a dónde irán tus hermanos?

—Alemania—dijo terminando de su bruselina.

— ¿Tu no querías ir a Alemania?

—Sí, pero... ¿estaría bien si dejo por una semana?—preguntó divertida—. ¿Me serás infiel?—dijo riendo.

Sentí como se me detenía el corazón.

—No confías en mí—aseguré con un tono fingido de amargura.

—No es eso, es que para mí una semana es... ¿mucho?

Moví la cabeza.

—Vas a ver que te olvidas de mí—aseguré.

¿Es acaso que intentaba deshacerme de ella?

—Jamás.

— ¿Cuándo se van?

—Dentro de cuatro días.

— ¿Y qué esperas?—pregunté burlón—. Ve y diviértete

—Ok, te haré caso, pero sólo por esta vez.

Sonreí y ella hizo lo mismo. Tal vez esta relación no se esté derrumbando totalmente y solo fue la emoción del momento.

El celular de Lissana sonó y se tuvo que ir a hablar a otro lado.

Ya estaba a punto de terminar mi helado, pero me llegaron risas... no, me llegó su risa.

Vi por el reflejo del ventanal a Lucy riendo, esa risa melodiosa que cuando escuché por primera vez me-

¡¿Quién se cree ese retrasado?!

~Lucy~

Me había quedado con la mirada fija en la pareja, se sentía incómodo por alguna extraña razón. Sentí como mi corazón se estrujaba cuando la peli-blanca le dio un beso. Sentí mis ojos llorosos. ¡NO! Lucy, nada de escenas. Apreté mis ojos con fuerza, logrando que mis ojos se libraran de esos intentos por llorar. Me volteé y rogué por que ni Sherry ni Angel se dieran cuenta. Gracias al cielo, ellas seguían mirando la escena con cierto interés, como si estuviesen analizándolo a él.

—Así que es él—dijo divertida—. ¿Sherry, tu que piensas?

—Pienso que tu y él harían una bella pareja, Ai~.

Sentí como mis mejillas se teñían de rojo.

—N-No digan tonterías, además: tiene novia—dije algo nerviosa y apenada.

—Hay que apostar—aseguró Angel con una mirada malévola.

— ¿Qué?—pregunté totalmente confundida.

—Te apuesto que no duran más de cuatro días—dijo divertida.

—Tienes problemas—aseguré mirándola.

—Si yo gano...—dijo sonriendo divertida—...tendrás que besarlo.

— ¿Qué?

—Lo que escuchaste—dijo con una sonrisa pícara.

No podía decir palabra, no me salía ni una palabra de la boca. ¿Qué le pasaba a esta chica?

—Y si yo gano, ¿que?

Se encogió de hombros. Mientras seguía comiendo de su helado.

—Tú decide—dijo.

—Chicas creo que están yendo muy lejos—advirtió nerviosa Sherry.

—Entonces es un trato—dije extendiendo mi mano.

Sonrió con superioridad.

—Tengo el presentimiento de que esto acabará mal—volvió a advertir.

Angel estrechó mi mano.

—Es un trato y está sellado.

—A mi nadie me escucha—dijo aburrida apoyando su cabeza en su mano—. Allá ustedes—dijo mientras continuaba comiendo las cerezas de su helado.

Reí ante el comentario de la peli-rosa y continué comiendo mi helado.

Sé que estaba mal apostar por la duración de una relación. Pero... contradecir a Angel no es una opción. Además yo pondré su castigo, ya que las probabilidades de que ella gane son una en un millón.

— ¿Se puede o no saber que le viste?—preguntó Sherry mirando al chico que estaba sentado metros atrás mío—. Acaba de voltear.

—No lo mires—dije intentando tapar su vista.

— ¿Por qué no?—preguntó—. No está mal alimentar la vista.

—Claro que si, porque es de Lucy.

—No es así—repuse yo—. Además-

No continuamos hablando porque oímos como alguien se aclaraba la garganta.

—Discúlpenme por molestarlas—dijo antes de sonreír—, pero ¿esta todo en orden? ¿Desean ordenar algo más?

Pestañeé un par de veces y por alguna razón sentí que Angel y Sherry hicieron lo mismo.

—Que buena atención—dijo Angel rompiendo el silencio—. Pero no cariño, al menos yo no necesito nada.

El peli-negro sonrió con superioridad, al parecer le había gustado como le hablo ella.

—No, estamos bien—dijo Sherry sonriendo.

—Habla por ti, tal vez Lucy si desea algo—dijo Angel con una cara pícara.

—Claro que no.

—Entonces creo que eso es todo—aclaró la peli-plateada suspirando con pesadez—. Gracias, ¿por qué la atención excesiva?

—Los cupones incluyen que haya alguien a su servicio durante su estadía en el lugar—dijo mientras se daba vuelta se iba con las manos en los bolsillos.

—Espera—llamó nuevamente—. ¿Cómo te llamas?

—Gray—dijo sin voltear—. Sigan disfrutando de sus helados.

.

.

.

Desperté temprano por alguna extraña razón.

Tres días habían pasado desde

Me di una ducha fría y después de cambiarme, me dirigí al Starbucks a tomar desayuno. Como estábamos en verano, me puse una falda negra de bobos una blusa rosada, mi cabello lo peiné como de costumbre(*). Tomé mi bolso y comencé a caminar a la cafetería.

Por extraño que parezca... sentía que alguien me estaba siguiendo. Cuando volteaba no había nadie. Llámenme paranoica, pero eso fue lo que sentí.

Al llegar a la cafetería sólo habían unas dos personas. Por lo que mi querido asiento estaba desocupado. Me senté después de tener mi cappuccino y mi torta de sauco.

—Hola—saludó alguien, una voz muy conocida para mí.

Levante mi rostro y gran felicidad me inundó. Esto no está bien.

—Hola—respondí.

Tal parece que no tomar desayuno en mi casa me trae suerte.


(*): el típico peinado que Lucy utilizaba hace siete años (:


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