KONISHIWA~

¿CÓMO SE ENCUENTRAN GENTE LENDA xD? YO ME ENCUENTRO ALGO OCUPADA PORQUE MIS CLASES COMENZARON TºT PERO BUENO ERA DE ESPERARSE... ¡MI ÚLTIMO AÑO ESCOLAR! ¡WAAA~! ¡NO QUIERO IRME DEL COLEGIO! SÓLO ESPERO ME DE TIEMPO DE SEGUIR COLGANDO FICS :D

Y... BUENO... ¡10 REVIEWS! ¡OH MY FUCK*NG GOD! SOY MUY FELIZ QUERIDOS LECTORES, EN ESPECIAL A MI ONII-CHAN QUE ME EXIGE COLGAR CAPÍTULOS EN LOS QUE LISSANA NO APAREZCA... =.=U HABLANDO DE LISSANA... SE QUE ME MATARÁN PERO ESTOY DUDANDO DE SI TERMINARAN EN SERIO EN EL SIGUIENTE CAPÍTULO... ¿USTEDES QUE PIENSAN?

CAMBIANDO DE TEMA... GRACIAS A: Solanco Di Angelo Redfox, CarmenTaisho, PatashifyDragneel, Heero Root, sombraescalarta, Honey Maka, Fullbuster Elie Dragneel, Paz16, Kanade Tohyama y Paola.
MIS MÁS HUMILDES AGRADECIMIENTOS POR DEJAR SUS COMENTARIOS Y... ACLARANDO UNA COSITA... CONCUERDO CON Honey Maka, NO ERA MI INTENCIÓN
-si es que eso ha parecido- HACER QUE Lissana PARECIERA MALA, DESDE LUEGO QUE NO LO ES. NO VOY A NEGAR QUE NO ME CAE ¬¬ PORQUE SINCERAMENTE NO ME CAE Y DETESTO QUE ALGUNAS PERSONAS REPITAN EL QUE TERMINARÁN JUNTOS PORQUE SON COMO LOS PADRES DE Happy Y AMIGOS DE LA INFANCIA Y BLAH, BLAH, BLAH... EL PUNTO ES QUE ELLA NO ES LA VILLANA DE LA HISTORIA.

DATO: Fairy Tail NO ME PERTENECE O^O, ES OBRA DE Hiro Mashima.


Autógrafo
—Capítulo III—

Subió las escaleras, tarareando una pegajosa canción. Su cabello azul se amarraba en una coleta alta y se movía al compás de los pequeños saltos que daba. Tenía puesto un delantal naranja por encima de su ropa. A pesar de ser la única niña, su personalidad femenina y delicada no era afectada en lo más mínimo –sí, claro-. Se sentía muy a gusto con sus dos hermanos mayores, aunque a veces la usaran como sirvienta.

Se detuvo frente a la puerta del segundo hermano mayor y toco suavemente con sus nudillos. Al no escuchar respuestas giró de la perilla y se internó en el cuarto. Este se encontraba increíblemente ordenado. 'Vaya milagro'—pensó—'Hoy graniza'. Caminó hasta la ventana, para poder abrir las cortinas y que el sol se internara en la habitación. Cuando la luz entró, distinguió a su hermano totalmente desparramado en su cama, las sábanas –o parte de ellas- estaban en el suelo. También había un libro cerca de él, pero ella pasó por alto ese detalle. Se acercó lentamente y lo movió.

—Natsu~—llamó sigilosamente.

El joven se removió inquieto en la cama y botó por completo las sábanas al suelo. La menor gruñó un poco, al menos ella no tendría que lavarlas.

—Natsu~—llamó nuevamente.

Esta vez consiguió que su hermano girara y girara y...

—No sigas-

Muy tarde.

— ¡Auch!

—Natsu—dijo preocupada, yendo al lado donde su hermano yacía de cara en el suelo—, ¿estás bien? Fue mi culpa, no quise molestarte, lo siento, pero Gajeel dice que-

—Tranquila—dijo incorporándose hasta quedar sentado en el suelo, se rascó la cabeza y le sonrió—, no haz hecho nada malo, estoy bien, solo caí de mi cama y-

— ¡Soy una pésima hermana menor!—dijo con lágrimas en los ojos, su hermano la miró espantado. ¿Es acaso que esta con su mes?

La pequeña en un rápido movimiento se enrolló en el suelo, quedando en posición fetal.

—O-Oi~ Wendy~—su hermano intentó moverla, pero esta no cedía—. Sólo me caí de mi cama, es normal, siempre me golpeó al despertar y-

—Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo sien-

En un intento desesperado, el peli-rosa tapó la boca de su hermana, pues parecía que no iba a parar nunca.

—E-Estoy bien ¿sí?—dijo mientras quitaba su mano algo nervioso—. Ahora respira profundamente—respiró profundamente—, ahora bota el aire—botó el aire—. Ahora bien, ¿por qué me despiertas?

La menor suspiró y recordó la razón por la que se encontraba ahí.

—Pues Gajeel dijo que bajaras o él subiría y te patearía el trasero.

Torció el gesto algo molesto, no le gustaba que su hermano lo tratase como si fuera más fuerte que él. Aunque las diferencias de fuerzas eran obvias, no le gustaba que se lo recordasen. Se levantó del suelo con pesadez y le extendió la mano a Wendy para que también se pusiera de pie. Ambos salieron de la habitación y bajaron las escaleras.

—Natsu buenos días—saludó una joven peli-azul con su típica emoción.

Se encontraba apoyada en el respaldar del sillón, tenía a cierto felino negro entre sus brazos.

—Buenos días Levy -supongo-—dijo algo confundido—, no quiero sonar pesado pero...—se rascó la cabeza— ¿qué haces aquí...?

— ¿Por qué no puede estar aquí?—preguntó una voz más gruesa saliendo de la cocina.

Torció el gesto. ¿Cómo es posible que Levy tuviera tan malos gustos?

—No lo sé...—dijo sarcástico—...tal vez porque son—miró el reloj en la pared—las... ¡las siete y media de la mañana!—dijo un poco sorprendido, usualmente se levantaba temprano, los tres hermano lo hacían, era algo inevitable.

—Lo siento Natsu—dijo disculpándose—, es que no voy a estar mañana todo el día y quería pasar todo el día de hoy con Gajeel.

— ¿Por qué no vas a estar?

—Porque se va de excursión con sus amigos ñoños—dijo algo molesto el mayor de los Dragneel.

Su novia rodó los ojos.

— ¿Jet y Droy?—preguntó a su amiga.

—Sip.

Asintió y después se fue a la cocina.

Soltó un gran bostezo y luego abrió el refrigerador para sacar una caja de jugo de naranja. Por un momento pensó en tomar un vaso –Wendy siempre le decía que lo hiciera-, pero el empaque estaba casi vacío y lo más probable era que se lo terminase. Abrió y tomó de la boquilla, el delicioso y ácido sabor logró despertarlo un poco. Se había quedado hasta muy tarde leyendo cierto libro que estaba a punto de terminar, sólo le faltaba dos capítulos. Y eso que lo había empezado recién ayer, era la primera vez que leía un libro –sin contar los comics o mangas-. Lo más curioso es que como separador usaba esa servilleta. Aún recordaba como después de dejar a Lissana en su casa se fue a una librería... es decir... ¡Natsu Dragneel en una librería! Para comprar... ¡un libro!

— ¡Hey~!—dijo una voz femenina desde la entrada de la cocina—, ¿no te he dicho ya que no tomes de la boquilla?

—Pero ya se acabó—dijo en forma de berrinche su hermano mayor, la peli-azul sólo hizo un puchero y se lo dejo pasar.

Cuando terminó el jugo, botó la caja. Caminó hacia la alacena y comenzó a buscar su caja de cereales, cuando la encontró la abrió y la vació en un plato hondo, sacó la leche de la refrigeradora y vertió un poco en el tazón. Tomó una cuchara y comenzó a comer. Le gustaban ese tipo de sabores, eran dulces y crocantes, lo volvían algo impulsivo pero... ¿a quién le importaba? Era su simple y típico desayuno, sólo cuando Wendy estaba de humor les hacía un gran banquete como primera comida del día. Siguió comiendo los aritos de colores hasta que se percato de algo.

—Por cierto—habló mientras salía de la cocina con su plato de cereal en la mano—, ¿por qué tenía que bajar?

El peli-negro levantó su mirada y movió un poco su cabeza, tratando de recordar.

—Pues... la señorita simpatía te llamó hace unos quince minutos, dijo que volvería a llamarte.

— ¿Llamó a la casa?—preguntó un tanto extrañado.

—Sí.

El joven dejó el plato en la mesa y se fue rumbo a su cuarto. Era extraño que la peli-blanca llamara a su casa, es decir, ella sabe que él se levanta temprano. No hay razón para que en vez de llamar a su móvil llame al teléfono de su casa. Buscó su celular y cuando lo encontró lo prendió. Sin batería. Lo puso a cargar y lo dejó apagado. Se dispuso a bajar para terminar su desayuno, pero algo encima de su cama llamó su atención.

Sonrió. Una pequeña leída no estaría mal ¿no?

~Natsu~

Cerré el libro y miré la portada. I wanna a coffee, se leía en color negro. Dos manos estaban cogiendo un café mediano. En la parte de abajo decía el nombre de la autora, bueno, su seudónimo.

Fantástico. Esa era la única palabra que describía el libro. Me había gustado aún más de cuando lo comencé a leer y eso que yo leyendo un libro... Miré mi celular, pero aún no había terminado de cargar. Lo encendí y lo primero que me encontré fueron 4 llamadas perdidas de Lissana y un mensaje.

Hey! Te he estado llamando pero no contestas, tu celular está apagado.
Llamé a tu casa y me dijeron que estabas dormido.
Sólo quería hablarte del viaje.
¿Podemos quedar a las 2 en el parque?
XOXO
Lissana.

Suspiré y pulsé el botón para responder.

Si, recién me levanto, Gajeel me dijo que habías llamado.
Mi celular se quedó sin batería.
Claro, porque no. Nos vemos a las dos en el parque.
Natsu.

Bajé las escaleras y terminé mi desayuno, lavé el plato y lo dejé escurriendo. Después subí las escaleras nuevamente, entré a mi habitación para sacar una toalla y mi ropa para tomar una ducha.

.

.

— ¿Todos planean salir hoy?—pregunté algo molesto; Happy no podía cuidarse sólo, alguien tenía que darle su comida.

Ambos voltearon.

—Se supone que tu—me miró—ni tu—miró al pelinegro—saldrían—dijo Wendy inflando sus mejillas y cruzando sus brazos—. ¿Eso no acordamos? Ustedes me prohibieron salir muy tarde, así que les dije que saldría en la mañana.

—Si, pero-

—Nada de peros—dijo Wendy sin dejar que Gajeel terminara de hablar—, no tengo seis años ya. Además sólo serán unas horas, vuelvo después de almorzar.

—Esta bien—dijo Gajeel rendido—, después de almorzar ¿no?

Ella asintió.

—Por favor denle a Charle su comida—dijo juntando sus manos e inclinándose un poco—. O si no...

Por un momento sentí como un aura oscura la rodeaba. Recordé aquella vez en la que dejamos a su pequeña gata blanca sin comer, es que... cada uno con su gato y Wendy había salido. Nos habíamos olvidado completamente de ella y cuando mi hermanita querida regreso... Su gata acuseta comenzó a ronronear, hasta puedo jurar que le caían lágrimas –de cocodrilo- de los ojos. Está de más decir que su dueña se puso como el mismo demonio, Gajeel y yo recibimos una golpiza de las buenas. El solo recuerdo de ello hizo que me estremeciera, pareció que también él, que estaba en la puerta de su habitación. Después de prometer, jurar y perjurar que no nos olvidaríamos de darle su comida a la albina; ella sonrió, para luego irse a su habitación tarareando una pegajosa canción, cuando cerró la puerta suspiré algo aliviado.

Tengo una hermana algo bipolar.

—Entonces...—continuó Gajeel llamando mi atención—... ¿cómo hacemos?

Torcí el gesto.

—Levy y yo saldremos después del almuerzo.

—Vengo a las... ¿tres... y media?

—Esta bien—dijo algo no muy convencido, pareció estar dudando... como si le preocupara algo—. Estas raro...—dijo seriamente—...¿ha pasado algo?

— ¿Ah?

Enarcó una ceja y se apoyó en el marco de su puerta.

— ¿Qué?—preguntó frunciendo sus cejas—. ¿No puedo preocuparme por mis hermanos?

Negué algo extrañado.

—No es eso—dije suspirando, llevé mi cabeza hacia atrás, golpeándola ligeramente contra la pared—. He tenido algunos... ¿cómo llamarlos? ¿Problemas?

— ¿De que tipo?

Chasqueé la lengua y lo pensé... ¿amor?

—No lo sé... respecto a...

No quería decirlo, si lo decía comenzaría a decirme estupideces y medias.

— ¿La señorita simpatía?—preguntó.

Lo miré. ¿Es que acaso no podía ser más comprensivo sobre este delicado asunto?

—Podrías... ¿Podrías dejar de llamarla así por un momento?

Rodó los ojos y miró el techo, soltó una grosería casi inaudible. Y luego gruño.

— ¿Lissana?—preguntó nuevamente.

Sonreí. No tenía un hermano tan incomprensible después de todo.

Asentí.

El pareció divertirse durante un rato. Lo miré confundido. ¿Es acaso que le parecía graciosa mi desesperación? Iba a decir algo pero el se me adelantó.

— ¿Tiene que ver con la autora de ese libro, no?—preguntó sonriendo, yo no quise responder por lo que solo asentí. Ladeó su cabeza durante un rato—. Para empezar... no tengo nada en contra de Lissana, sólo que siempre la vi como tu mejor amiga, ¿siempre fueron mejores amigos no?—volví a asentir, a veces Gajeel era sorprendente—. Cuando comenzaron a salir, ni Wendy ni yo lo asimilamos, o al menos no por completo... era extraño—dijo mientras torcía el gesto—. La verdad es que creo que no estas enamorado de ella, sólo que has confundido tus sentimientos y al conocer a...

Pareció tratar de recordar algo.

— ¿Lucy?

—Ella—dijo señalándome—, has sentido algo diferente a lo que sientes por Lissana. Seguro que estás confundido, no lo dudo, pero... lo que sientes por Lucy es algo que nunca habías sentido. Lo más probable, aunque ahora no te des cuenta, es que es un sentimiento más fuerte al de Lissana. No te estoy diciendo que termines con Strauss, te estoy diciendo que pienses bien en lo que sientes por ella—dijo mientras se iba a las escaleras—. Habla con Scarlet, creo que necesitas un punto de vista femenino que no sea Wendy ni Levy, o con Gray, tal vez el exhibicionista te pueda ayudar—dijo entre risas.

Asentí casi inconscientemente y después de unos segundos me percaté de algo. Pestañeé un para de veces. Es acaso que... Gajeel me acababa de dar un consejo, mi hermano sin cerebro me había dado un consejo... de amor... ¡Por favor! ¡¿Tan bajo he caído?! ¡GAJEEL ME ACABABA DE DAR UN CONSEJO AMOROSO! Traté de procesar nuevamente, pero por mi cabeza no pasaba que me hubiese dado consejos. Mucho menos sobre mis problemas amorosos. Estar con Levy lo ponía cursi y sentimental, eso era seguro. Pero viendo el lado positivo... un momento... ¡no hay ese lado! Todo es negativo, si no me gusta Lissana... ¿entonces, por qué nunca me había dado cuenta? ¿Había estado todo este tiempo con una chica por la que no sentía amor? ¡Claro que no! Yo quiero mucho a Lissana, pero... ¡Ahí va! ¡Un pero!

—Natsu—llamó una voz femenina—, ¿estás bien?

La voz de la peli-azul me sacó de mis pensamientos.

—Claro, ¿por qué no lo estaría?

—Pues...—dijo mirándome desde arriba... ¿cuándo se había echo tan alta?—...estás recostado en el suelo, queriéndote arrancar la cabeza... o al menos eso parece.

Me paré tan pronto como había terminado de hablar, a veces hago cosas sin darme cuenta.

— ¿Ya te vas?

—Si—dijo sujetando su bolso que iba colgando de uno de sus hombros.

— ¿Vas a ir al centro comercial?—ella asintió—. Te acompaño, tengo algo que hacer—dije sonriendo.

Ella también sonrió.

Ambos salimos de la casa y caminamos juntos al centro comercial. El transcurso fue rápido por las cosas que hablamos en el trayecto. Cuando llegamos dos de sus amigos estaban ahí, Romeo y Cheria. Por alguna razón su amiga me resultó algo conocida. Siempre la había visto en casa, pero está vez sentía que la había visto en otro lugar. Imaginaciones mías supongo. Me despedí de ellos, pues se iban al parque de diversiones unas calles después. Caminé por las –casi- desoladas tiendas, todavía era temprano y algunas recién estaban abriendo. ¿A dónde me iba? A comprarle comida a Happy, las tiendas cerca de mi casa no tienen lo que a él le gusta. Y de paso me iría a comprobar lo que Gajeel me había dicho, por lo que iba a la cafetería donde nos conocimos, con una ligera esperanza de encontrarla de nuevo. Caminé directo a la cafetería y cuando entré el aroma a café me llenó como aquella vez. A pesar de que hacía calor afuera, el calor del lugar no se sentía tan mal. Pero además de ese olor a café... también olía a fresas, ese aroma que desprendía de Lucy la primera vez que la conocí. Giré mi cabeza a ambos lados y la encontré sentada, parecía haber comprado un cappuccino y algo más...

—Hola—saludé, llamando su atención.

Levantó su rostro y por un momento vi una mueca de confusión.

—Hola—dijo ella secamente, por un momento creí que sonreiría, pero no fue así.

Era una situación algo incómoda. Algo extraño sucedía, había un gran cambio entre el ambiente de cuando nos conocimos a este. Sentía que estaba actuando distante, como si algo le molestara. O tal vez yo soy el paranoico.

— ¿Puedo sentarme?—pregunté aún al frente de ella.

Pareció no escucharme por un instante. Su vista estaba fija en lo que parecía un cappuccino.

—Eto...

No sé por cuánto tiempo estuve esperando una respuesta –no fue mucho-, pero parecía estárselo pensando mucho, tal vez demasiado.

—...supongo.

Su respuesta fue cortante, sin dejar ese tono dulce con el que hablaba.

Después de sentarme a su lado, me la quedé mirando. Definitivamente había algo diferente en ella. Algo que de hecho no me agradaba en lo más mínimo.

—Oi—dije mientras ponía mi rostro delante de ella—. ¿Te pasa algo?

Cuando me miró a los ojos, quedé perdido en los suyos, y de no ser porque ella pestañeó me hubiera quedado así por quién sabe cuanto tiempo.

Negó con la cabeza suavemente y luego sonrió.

—Estupideces mías.

No muy convencido traté de sonreír.

—Y... ¿qué haces aquí?—preguntó mientras comenzaba a tomar de su cappuccino.

—Pues...—me rasqué la cabeza nervioso—...la tienda cerca a mi casa estaba cerrada y necesitaba comprarle comida a mi gato.

— ¿Tienes un gato?—preguntó con un deje de ternura, al mismo tiempo que el brillo de sus ojos volvía—. ¿Cómo se llama?

—Happy—dije sin poder evitar sonreír, recordando a ese extraño gato celeste.

—Qué lindo nombre—dijo al mismo tiempo que sonreía.

—Y también... tenía que... buscarte...

Sus mejillas se tornaron de un ligero color carmesí.

— ¿P-Por qué?—preguntó algo nerviosa.

—Terminé el libro—dije, e inconscientemente mi sonrisa se ensanchó.

Sus ojos se abrieron e iluminaron, pestañeó unas... ¿dos veces? Y luego sonrió.

—Me da gusto... ¿Qué te pareció?

—Fantástico.

~Lucy~

Fantástico. Él había dicho fantástico.

Sentía como mi corazón se aceleraba.

—Me gusta saberlo—dije mientras ladeaba la cabeza y sonreía.

Me sentía feliz, contenta, alegre... ¿desbordante de felicidad? Sentía que quería reír sin parar. Creo que soy muy cursi ¿no? Eso es culpa mía por ser escritora de libros románticos. Es que... él había venido a buscarme para decirme que le gusto el libro... ¿sólo para eso? Porque... ¡por favor! Esto no era casualidad, no soy tonta, yo escribo este tipo de cosas y en mis libros si son coincidencias. Pero esto no era una, de ello estaba completamente segura.

— ¿Qué parte te gusto más?—me atreví a preguntar.

—Se que sonará algo cursi, pero...—pareció querer reír—...la parte en donde Jonathan va a la iglesia con...—movió su cabeza un poco—...¿Cecil y Erick?—asentí dándole la razón—...y le dice a Angela que no se case... creí que pondrías un final más dramático, algo como que él entraba en la iglesia y decía esa frase de yo me opongo—dijo mientras reía—. Fue interesante.

— ¿Tú crees?—pregunté, esa parte había sido la más difícil porque yo quería un final feliz y la trama lo dificultaba un poco.

—Sí, hasta creí que James se amargaría con Angela por rechazarlo por segunda vez. Debió haberle dolido que lo dejara en la puerta de la iglesia—dijo riéndose—, aunque ella decidió ser feliz, supongo que por eso la dejó ir.

—Hmm—asentí mientras recordaba la parte final—. ¿Cuándo lo terminaste?—pregunté curiosa.

Comí un trozo de la torta y seguí tomando del cappuccino.

—Hoy—dijo—, lo comencé ayer en la noche.

—Wau... ¿tanto te ha gustado?

—Si—dijo mirándome—, fue el primer libro que he leído en años. Gracias.

Sentí como mis mejillas se iban poniendo rojas, no quería que lo notara pero... ¿Cómo ocultarlo? Sólo atiné a sonreír. Me volteé y cerré mis ojos tratando de controlar mis emociones. No podía hacer nada con él. No debía, era un chico con novia. Es mas... no debía estar aquí con él, tratando de ligar, esto estaba mal. Abrí mis ojos y volteé mi cabeza para mirarlo.

—Natsu yo...

Mi frase se quedó en el aire, él estaba a escasos centímetros de mí. Su aliento chocaba mis labios, olía bien, era un aroma diferente al que había olido en cierto felino. ¿Así olía el shampoo de hombres? ¡Lucy! Debo aterrizar, no debo de pensar en estas cosas, no está bien. Pero el lado positivo es que si no estuviera tan cerca, no hubiese notado el sonrojo –casi- invisible en sus mejillas. Se veía adorable.

—Pero que estas-

—Hueles a fresas y—movió su nariz un poco—, ¿vainilla?

— ¿EH?

Esa era la fragancia de mi shampoo y la colonia que usaba, pero no creí que pudiera darse cuenta de ello sólo oliéndome... Ok, eso suena raro.

—Y... eso tiene que ver con...

—No lo sé, las personas huelen diferente y quería saber a qué olías tu—dijo alejándose de mi—. Tengo costumbres algo raras—dijo rascándose la cabeza—, disculpa si te incomode.

¿Raras? Yo diría rarísimas, es lo más gracioso que he escuchado en mi vida. Me comencé a reír despacio y luego no pude controlarlo, era demasiado gracioso. Nunca había conocido un chico tan peculiar.

—O-Oi... No te rías Lucy—dijo moviéndome, si conseguir que parara de reír.

—Definitivamente eres extraño—dije secando las lágrimas que querían salir.

—Lo tomaré como un cumplido—dijo sonriendo—. Por cierto... ¿Por qué estabas aquí tan temprano?

Lo miré mientras me terminaba lo último que quedaba de mi torta de sauco.

—Pues quería desayunar y además he comenzado un tercer libro y...

— ¿Tercero?—preguntó algo sorprendido—. Yo creí que sólo...

—El primer libro salió a la luz pero la autora no, nadie me conoce... sólo los que fueron a la firma de autógrafos aunque... usé una peluca castaña y un antifaz—dije recordando la firma de autógrafos.

La verdad es que no tenía intención de mostrarme a la luz como había dicho mi representante. Había sido una buena idea la de su novia, el ponerme peluca y antifaz. Fue divertido fingir un acento inglés, yo era toda una británica. No soy mala actriz después de todo.

—Ya veo—dijo algo confundido—. Así que planeas dejar tu anonimato hasta el final.

—Exacto—dije para después darle un largo sorbo a mi cappuccino—. ¿Nos vamos?—pregunté cuando lo había terminado.

—Claro—dijo también poniéndose de pie—. ¿Me puedes acompañar a comprar la comida de Happy?

Asentí divertida mientras tomaba mi bolso.

Ciertamente tenía algo de curiosidad por conocer a ese gato.

— ¿Qué come tu gato?

Torció el gesto y me miró de soslayo.

—Sardinas escocesas—dijo suspirando amargamente, yo reí—. Lo sé, es raro, tiene un gusto exquisito por los pescados, les gustan todos, pero desde que comió de aquellos...

Seguimos caminando hasta entrar en el supermercado que estaba cerca.

— ¿Cómo se llama tu primer libro?—preguntó mientras caminábamos por los lácteos.

Ese libro sinceramente desata mi lado pervertido, creo que las editoriales querían algo nuevo y por eso lo pasaron a un libro... es extraño, pero romanticón. También tiene algo de mi vida, algo que quería contar al mundo y que nunca me atreví a decírselo a mi madre.

Teach me—dije sonriendo, recordando muy bien el por qué del título.

—Y...—dijo mientras tomaba algunas latas de sardinas y las metía en el canasto rojo que minutos antes había cogido—...¿de qué se trata?

Ladeé la cabeza. Esto sería vergonzoso. Comenzamos a caminar en dirección a la caja.

—Pues... Jacqueline es una escritora de-

La marcha imperial sonó, torcí el gesto y chasqueé la lengua. En verdad que es inoportuno, ¿qué no estoy de vacaciones?

— ¿Te llama Dark Vader?—preguntó divertido en lo que yo buscaba mi celular.

—El mismo—dije burlona, posando un dedo en la pantalla—. Espero sea importante, hasta donde yo sabía estaba de vacaciones-

Lo es—dijo cortante, era extraño que él se comportara así—. Yukino...

— ¿Qué pasó con ella?—pregunté preocupada.

Tienes que venir Lucy, no hay de otra.

Miré a Natsu quien estaba entregando un billete a la señorita de la caja.

—Te llamo luego ¿si?

Colgué intentando no desesperarme.

— ¿Está todo bien?

La voz de Natsu me sacó de mis pensamientos.

—No la verdad—dije mientras nos retirábamos de la tienda.

— ¿Puedes contármelo?

—Preferiría que no—dije mientras me detenía—. Natsu lo siento, me tengo que ir ¿si?

Antes de poder ponerme en marcha a otro lugar, él me sujeto de la muñeca.

—Dame tu número—dijo soltándome—, no sé si podré verte otra vez.

Suspiré.

—Dame tu celular—dije extendiendo mi mano.

Me lo entregó y yo marqué mi número.

—Enserio me tengo que ir—dije mientras me volteaba y comenzaba a correr.

¿Por qué? Justo cuando creí que no pasaría de nuevo, no me había dicho nada, pero sospechaba que pasaba.

~Normal~

Una chica de cabellos plateados se encontraba recostada en un sillón, se había quedado dormida hacia un rato. Se notaban marcas de lágrimas en sus mejillas. No aparentaba más de dieciséis años, tenía puesto un vestido blanco. Una manta celeste la cubrió, se removió un poco y luego apareció una sonrisa en su rostro.

— ¿Estás bien?—preguntó un joven de no más de los veinte, estaba limpiando sus lentes.

—Algo—respondió la joven rubia, también habían rastros de lágrimas en sus mejillas—. Al menos ya se desahogó.

—No es tu culpa—dijo mirando a su amiga que se encontraba abrazando sus rodillas.

—No fui una buena hermana—dijo con la voz quebrada—, últimamente no he pensado en ella y...

Su voz se terminó por ahogar en un sollozo. Tenía ganas de gritarle al mundo entero tantas cosas. Sintió que unos brazos la rodeaban.

— ¿Por qué le pasa esto sólo a ella?—preguntó aferrándose a la camisa de su mejor amigo.

—Lucy...—suspiró amargamente—... Tranquila ¿si?—dijo pasando su mano por sus cabellos—. No estás sola, Sherry, Angel y yo estamos junto a ti.

La joven rubia sólo siguió derramando lágrimas.

¿Cómo es que su vida se había complicado tanto?


¿MERECE REVIEWS?

PD: TODA CRÍTICA Y/O RECOMENDACIÓN ES BIEN RECIBIDA.

PD. PD: SI HAY ALGÚN ERROR LO ESTARÉ CORRIGIENDO EL DÍA SÁBADO, SE CUIDAN MUCHO (: