KONISHIWA~

LINDAS Y BELLAS LECTORAS... ¿CÓMO ESTÁN? YO ESTOY... EXTRAÑA, ES LA PURA VERDAD, LA INSPIRACIÓN SE ME FUE Y NO REGRESÓ HASTA HOY :D ESPERO DISFRUTEN ESTE CAPÍTULO.

GRACIAS A:

PatashifyDragneel, Paz16, Honey Maaka, sombraescarlata, P. sly, kira. renge , Rmaldo-Malfoy, Tsuki Hinamori y Kanade Tohyama.

MUCHAS GRACIAS A USTEDES TºT, LAS QUIERO MUCHO-MUCHO, NO ME ABANDONEN POR FAVOR~ SIENTO QUE ESTE FIC DECAE CADA VEZ MÁS D:

SIN MÁS QUE OPINAR, AQUÍ EL CUARTO CAPÍTULO (:

DATO: Fairy Tail NO ME PERTENECE O^O, ES OBRA DE Hiro Mashima.


Autógrafo
—Capítulo IV—

~Natsu~

Habían pasado dos días desde que no había visto a Lucy, tres días desde la conversación con Lissana y dos días desde que se había ido de viaje a Alemania con sus hermanos.

—Natsu—llamó la dulce voz de Wendy desde el comedor—, necesitamos ir a comprar ciertas cosas—dijo entregándome una lista.

Torcí el gesto mientras me ponía de pie.

Me giré sólo para encontrarme a Levy acariciándole la cabeza a Lili, quien parecía estar dormido entre sus piernas. Algo me decía que Gajeel no había terminado de hablar con mis padres.

—Wendy—llamó su voz gruesa desde el segundo piso—, quiere hablar contigo.

Mi hermana menor subió corriendo los escalones, después el mayor fue bajando lentamente.

— ¿Qué dicen?—pregunté mirándolo.

—Quieren que trabajemos en la empresa—dijo mientras se sentaba al lado de su novia—, no entendí muy bien... seguro te lo explican.

Dicho y hecho, luego de eso... Wendy me llamó. Mi padre quería hablar conmigo respecto a mi futuro, puesto que no había decido estudiar una carrera como Gajeel que estudió –obligado- negocios internacionales. O como Wendy que estaba decidida a estudiar economía y administración de empresas. Yo había decido no hacer nada, no porque fuera un tremendo y grandísimo flojo –bueno tal vez si- si no porque no sabía lo que quería realmente. Hace algunos años había sentido cierto interés por viajar, pero no era algo de lo que pudiera vivir. También le había tomado cierto interés a la música... pero no era algo que me pudiera sostener bien. Y ahora mi padre me había dicho que dos carreras buenas y dignas de alguien como yo eran medicina y derecho. Le respondí que lo pensaría y que si no era así para el fin de mes... me ocuparía de la empresa el tiempo completo.

—Claro—respondí mirando la foto de la pared en la oficina donde me encontraba—, saludos a mamá.

¿En que trabajaban mis padres?

Eran famosos científicos, que dedicaban su vida a ello... química, biología... en realidad eran genios muy ocupados. No fue así todo el tiempo, cuando éramos más pequeños pasábamos tiempo juntos, así que tuvimos una buena infancia. Pero cuando crecimos, ellos creyeron que podíamos tener más responsabilidades y ahora estamos así.

Aunque no me molesta la idea de estudiar medicina o derecho... pues no es algo que me guste en realidad. Sigo prefiriendo la música.

Cuando colgué solté un largo suspiro y me recosté en el asiento. Giré unas dos veces en la silla negra, mientras imágenes de mi en una oficina pasaban por mi mente. No, sinceramente no encajaba yo en una oficina. Creo que Wendy estaría bien en una de estas.

— ¿Natsu?—preguntó mi hermana asomándose por la puerta—. Gajeel dice que se quedará con Levy mientras nosotros vamos a hacer las compras.

—Bien...—dije mientras detenía la silla mirando una foto en el escritorio.

— ¿Natsu?

—Vamos de una vez—dije poniéndome de pie—, antes de que a Gajeel se le ocurra salir.

Ambos bajamos las escaleras y nos fuimos rumbo al centro comercial. El camino se me hizo eterno, ya que no había un tema de conversación entre nosotros. Creo que yo estaba algo ido, por mi cabeza no pasaban más que imágenes de Lucy preocupada. Quería saber si estaba bien, pero la última vez que la llamé me contestó el buzón de voz. Era extraño sentir esto por ella y no por Lissana que no me había enviado un solo mensaje desde que llegó a Alemania hace dos días. Hablamos durante un buen rato, pero luego de esa llamada. No me llamó más, y cuando yo la llamé no me contestó. Preferí no llamarla. Tal vez terminaríamos hablando de otras cosas como hace tres días y le diría algo de lo que me arrepentiría.

Cruzamos corriendo el último semáforo, se le ocurrió cambiar en el último segundo.

Llegamos al supermercado y comenzó a dejar todo lo apuntado en la lista dentro del carrito que habíamos tomado al entrar. Estábamos con lo último de la lista, eso nos llevó a los lácteos.

Una albina miraba un yogurt de fresa mientras hablaba por teléfono.

—No—dijo con una voz delicada—, sólo hay pequeños, los de litro han subido de precio y... ¿tiene que ser esta marca?

Algo en ella llamó mi atención, tal vez sus uñas color azul eléctrico o tal vez esa tonalidad de cabello muy diferente a la de Lissana. Pues si que era blanco pero el del ella tenía una tonalidad más... celeste. No, lo que más llamó mi atención fueron esos ojos chocolate... eran idénticos a los de...

—Lucy Heartfilia que exquisita eres—dijo con un tono de burla.

¿Lucy Heartfilia? Ahora tenía sentido, además no creo que halla otra Lucy Heartfilia en el mundo.

— ¡Natsu!

Me volteé sólo para notar a Wendy con las mejillas infladas.

— ¿Ah?

—Te preguntaba si querías el jugo de naranja o llevamos el de piña—dijo mostrándome una caja en cada mano.

—Llevemos las dos—dije quitándole ambas y dejándolas en el carrito.

—Ahora mantequilla.

Volteé nuevamente a dónde se encontraba aquella chica de cabellos albinos.

—Entonces espero a que vengas—dijo colgando, al descubrir que la estaba mirando me sonrió y al notar que no le quitaba la mirada, pestañeó un para de veces—. ¿Te conozco?

—Ehhh... no—dije rascándome la cabeza—, pero quería preguntarte algo... ¿Conoces a Lucy Heartfilia?

La pregunta redundaba, puesto que era obvio que se lo preguntaba porque la había oído hablar con ella... entonces era obvio que la conocía.

—Si... es mi hermana—dijo algo confundida.

—No sabía que tenía hermanas—dije sorprendido—, pero te pareces mucho a ella.

—Si, ya me lo han dicho—dijo ladeando la cabeza—. ¿Y de dónde conoces a Lucy?

—Estaba en una cafetería y estaba leyendo su libro y... es una larga historia—admití mientras ayudaba a Wendy a meter las cinco barras de mantequilla, las tres cajas de leche y un paquete de jamón—. ¿Tanto comemos?

—Créeme, yo también me lo pregunto—dijo rodando los ojos. Su mirada se encontró con los ojos de Heartfilia y sonrió.

—Soy Yukino—dijo levantando su mano—, por cierto, mucho gusto.

—Natsu.

—Wendy—dijo mi hermana con su tono divertido.

Nos quedamos hablando un rato más, le hable sobre como conocí a su hermana, obviando ciertas partes de lo de Stellar Wizard. Me enteré que Yukino tenía dos años menos que Lucy y que ella iba a cumplir diecinueve, igual que yo. También me percaté de cierto detalle, tenía la misma habilidad de hacer sonreír a las personas de su entorno con su sonrisa. Y sus ojos chocolate se veían igual de risueños que los de su hermana, pero también había ese toque de misterio... ¿Qué podrían ocultar?

—Un segundo...—dijo mientras tomaba nuevamente su celular y lo ponía en su oreja—... ¿Dónde estás?—preguntó—...No, estoy en los lácteos, creí habértelo dicho... ¡Hey!

Gritó mientras levantaba su brazo, agitándolo fuertemente. Me volteé y descubrí una cabellera rubia suelta.

— ¡Lucy!—gritó mientras dejaba su celular en el bolsillo de sus shorts.

La escritora se volteó y sonrió, mas esa sonrisa se borró cuando me vio a mí. Por un momento creí ver algo en sus ojos además de sorpresa, pero no fue así. No pasó mucho para que su risueña sonrisa regresara y levantara su mano en señal de saludo. Se acercó a nosotros caminando y cuando estuvo delante, pude sentir ese delicioso aroma a fresas y vainilla... ¡ENDEMONIADO AROMA!

—Lucy—dije sonriendo.

—Me encontré con él aquí y me dijo que te conocía y... ¿Por qué te demoraste tanto?—preguntó haciendo un mohín.

—Pues... Leo no me dejo salir hasta que le dijera... tu sabes como es.

—Tiene sentido—dijo asintiendo su hermana—. Ahora lo importante... el yogurt—dijo tomándola del brazo.

Mientras que las hermanas Heartfilia discutían por los yogures de litro y de quinientos mililitros, Wendy metía queso parmesano en el carrito y yo dejaba algunas bolsas de hamburguesas.

—Igual no vamos a almorzar esto.

—Vamos al restaurante de la vuelta y...

—Si quieren pueden venir a almorzar a la casa—se ofreció Wendy sonriendo.

Ambas voltearon y miraron a la peli azul.

—Con mucho-

—No gracias—dijo la mayor—, sólo molestaríamos.

—No, claro que no, me gustaría pasar con gente más civilizada que mis hermanos.

Después de varias insistencias por parte de Wendy y varias negaciones por parte de Lucy... ella aceptó. Yo "ignorante a todo" seguía viendo los precios de las pastas. Tan concentrado estaba, que me di cuenta cuando Wendy se acercó a mi. Me dijo que irían a almorzar con una sonrisa en el rostro, una sonrisa que no veían hacía mucho tiempo. Respondí con un desinteresado "genial", para seguir viendo algunos ravioles... Llenamos un poco más el carrito y luego nos dirigimos a la caja, pagamos todo, más algunas golosinas que mi hermana metió ya al final.


—Y fue así como Natsu terminó con el apodo de Salamander—dijo Levy con una orgullosa sonrisa.

Lucy y su hermana rieron divertidas, teniendo que tomar algo de agua para calmarse un poco.

—Que tonto—dijo Yukino volteando a mirarme.

—Lo es—dijo Gajeel sonriendo.

—Dejen de hablar de mi como si no estuviera—dije terminando mi plato de comida.

Todos se rieron de mi otra vez.

El almuerzo estaba transcurriendo extrañamente divertido e interesante, mi hermano, todo lo contrario a mis suposiciones, estaba comportándose civilizadamente. En caso de Gajeel, civilizado es igual a reírse como maniaco y hacer chistes con su típico humor negro. En cuanto a Levy, parecía haberse hecho amiga de Lucy al instante –aún sin saber su verdadera identidad-, parecía que ambas eran amigas de muchos años. En conclusión todo estaba perfecto, algo que de hecho no pasaría si Lissana fuera la que estuviera en vez de Lucy.

—Entonces era demasiado divertido porque...

Lucy seguía hablando de ella y Yukino, de su niñez. Contaba sobre las cosas que hacían para salirse de su rutina, cosas muy graciosas. Se veían tan unidas y eran tan parecidas... aunque seguía notando cierto toque de tristeza en la mirada de ambas.

El almuerzo acabó y Yukino se ofreció a lavar los platos junto con Levy y Wendy. Por lo que en la sala quedamos viendo una película los tres: Gajeel, Lucy y yo. Era una película de acción, que había visto con mi hermano una infinidad de veces.

—No sé por qué, pero no me canso de esta película.

Ambos la miramos.

— ¿Te gustan las películas de acción?—preguntó mi hermano sorprendido, con la mandíbula ligeramente desencajada.

—Demasiado—dijo sin despegar la vista de la pantalla—, aunque no descarto las películas romanticonas.

— ¿Cuál es tu parte favorita?

—Cuando Roger pelea contra Jake... me encanta esa parte es como que... ¡Ahhh! No lo sé, es emocionante—dijo cerrando los ojos, dejando caer su cabeza en el respaldar del sillón.

—Guau.

Ella rió.

—Lo sé, seguro piensas que soy del tipo de chicas que prefieren el tipo de películas que te hacen llorar y lamentarte y gastar papel higiénico, pero detesto esas películas... me hacen llorar feo... prefiero la comedia y la acción—dijo asintiendo.

Gajeel seguía con su mandíbula desencajada, parecía estar en un transe.

—Pero ya pasó esa parte... falta poco para que termine—dije haciendo un mohín con sus mejillas.

La tarde nos la pasamos viendo películas de suspenso, en el que Lucy parecía entre asustada y emocionada. La mayoría se quedaron dormidos y sólo en ese momento me animé a hablar con ella. Decidimos por salir a pasear por allí, caminando sin un rumbo fijo.

—Hmm... ¿Ya me vas a decir por qué te fuiste el otro día?

Me miró por un largo rato, como buscando algo en mi rostro. Suspiró amargamente y volvió a mirar al frente.

—Yukino tiene problemas con apostar—dijo mirándome—. No tiene mucha suerte que digamos, pero a veces gana... esta vez perdió mucho dinero y tuve que hacerme cargo... ¿feliz?

—No—dije negando con mi cabeza—, eso no está bien y lo sabes.

Se encogió de hombros y volvió a suspirar, esta vez tristemente.

—Tal vez algún día de lo cuente todo—dijo suspirando—, ahora tu—dijo mirándome más animada.

— ¿Yo que?

—No sé... cuéntame algo, tu vida, sueños, tu novia—dijo con una burlona sonrisa.

Me estremecí ante esa palabra, pues bien no sabía el significado de ello ahora.

—La verdad es que no hay nada que contar ahora—dije encogiéndome de hombros—, tal vez algún día te lo cuente todo...

Ella se rió de mí al haber utilizado sus palabras.

—Me caes bien, Natsu... por eso... ¿quieres ir a mi antigua casa?

Dijo repentinamente.

La propuesta me tomó por sorpresa, una muy grande. Pero terminé aceptando.

~Lucy~

El bus nos llevaba a la parte más alejada de Magnolia.

Estábamos ya unos veinte minutos, minutos en los que no me digne a iniciar una conversación. Principalmente porque no sabía que decir, el pedirle que viniera a mi antigua casa fue algo extraño. Pero la verdad es que hacía ya un buen tiempo que no me pasaba por allí, tenía ganas de ver los rosales, tenía ganas de ver mi habitación... pero también habían razones por las cuales no quería volver.

La última parada se acercaba y me decidí por ponerme de pie, ya habíamos pagado, así que bajamos a penas el carro se detuvo.

El sendero estaba como lo recordaba, con árboles a ambos lados y animalillos del bosque, como solíamos decir Yukino y yo. El aroma de las flores llenó mis fosas nasales y me sentí, por un momento, como una niña pequeña otra vez.

Nos detuvimos frente a una gran reja, reja que no se veía oxidada.

Busqué en mis bolsillos mi celular y cuando lo encontré, tomé la llave que había colgada en este. Giré la llave y la reja se abrió, empujé una para que él y yo pudiéramos entrar. La reja no chirrió, ni mucho menos tomó esfuerzo para poder abrirla, estaba tal cual la recordaba. Cerré la reja cuando estuvimos adentró y me giré para poder notar la vista que -según mi madre- podría cautivar a cualquier juventud.

Natsu no parecía la excepción.

Un silbido escapó de sus labios cuando yo estaba a su lado, y es que su vista se había fijado en el gran paisaje frente a él. Era inevitable una expresión como esa.

Caminamos de frente, sin mirar atrás, al menos yo no miré atrás. Recuerdo que una vez dije que cuando volviera y entrara, lo haría sin mirar atrás, estoy dispuesta a cumplirlo.

Mientras yo estaba muy preocupada con lo que haría... Natsu parecía un niño pequeño mirando a los alrededores. Sonreí ante este pensamiento y continué caminando, dejando de lado algunos pensamientos.

Llegamos entonces hasta la gran puerta de madera y cuando me digné a tocar un terrible escalofrío me recorrió. Cabía la posibilidad de que hubiera alguien, mi madre me había dicho que solía venir y quedarse, después de todo los sirvientes siempre estaban por aquí.

—Tal vez no hay nadie—dijo el peli rosado mirando por las ventanas de los lados.

—Bien...—dije sacando mi celular nuevamente.

Como antes lo había hecho, abrí la puerta... y por más extraño que parezca, el polvo parecía no existir. Se veía tal cual como lo recordaba. Pero en ese momento un recuerdo... espantoso recuerdo, llenó mi mente. Me encogí en mi lugar, cerré mis ojos con fuerza, queriendo detener los gritos de Yukino en mi cabeza.

— ¿Lucy?

—No puedo—dije retrocediendo—, no puedo—dije volteándome—. Por favor cierra la puerta—dije bajando las escaleras de la entrada rápidamente.

Hizo lo que le dije y me relajé un poco, sentándome en las pequeñas gradas de la majestuosa entrada.

—Lucy—dijo otra vez—, respóndeme que me preocupas.

—No es nada del otro mundo sólo que no pensé que pasaría esto... te he hecho perder tu tiempo y ni siquiera hemos visto algo.

— ¿Estás bromeando?—preguntó burlón sentándose a mi lado—, si esto no es nada... no me imagino que me estoy perdiendo.

Lo empujé divertida y luego reí.

—Bien... entonces no te molesta si nos vamos... ¿verdad?

—No—dijo sonriendo—, ahora yo te mostraré algo.

No recuerdo muy bien el trayecto de vuelta a la ciudad, no recuerdo muy bien como llegamos a esa parte de la ciudad. Una parte que no conocía para nada. Pero recuerdo muy bien que Natsu me hizo sentir protegida todo el trayecto.

— ¿A dónde vamos?—pregunté mirando a mis alrededores.

—A mi antiguo hogar—dijo haciendo énfasis en mi.

~Natsu~

Caminábamos por calles antiguas, calles que bien me hacían recordar mi infancia. El orfanato Fairy Tail.

Ahí es dónde había conocido a Lissana, por eso era mi mejor amiga... Y no es que me gustase visitarlo...habían cosas malas también. Cosas que prefería olvidar, claro que no sólo habían cosas malas, pues algunos de los mejores momentos los pasé allí. Cómo las peleas que tenía con Gray a los seis años, o los juegos de cartas con Cana... también cuando veía como Erza y Mirajane se peleaban por cosas absurdas y estúpidas. O cuando Erza nos regañaba a mi y a Gray por pelear demasiado, algo irónico, pues ella tenía las mismas peleas con Mira.

Volteamos en una esquina y nos encontramos con el parque frente a nosotros... No había cambiado en nada, estaban esos árboles de cerezos y ese pequeño estanque con el puente de madera que cruzaba el estanque. Era el mejor parque que había visto en mi vida, uno de esos que sólo parecen existir en las películas.

La reacción de Lucy fue inesperada, por un momento parecía una niña corriendo hacia el parque para rodar por el pasto. Reí a carcajadas mientras ella daba vueltas.

—No te rías—dijo incorporándose—, fue un impulso—dijo sonriendo con un ligero sonrojo en sus mejillas.

Reí ante su comentario y luego le tendí una mano para que se pusiera de pie. Cuando lo hizo caminamos directo al orfanato. Sin duda había perdido su magia y estaba –obviamente- cerrado, o al menos eso creímos antes de ver las rejas sin el candado oxidado que vimos Gray y yo la última vez. El empujar suavemente las rejas, no pudimos evitar el sonido chirriante que provocó al estar oxidada. Le indiqué que entrara y así lo hizo, entró primero y yo la seguí cerrando un poco la reja tras de mí. Cuando estuvimos en el patio de la entrada un extraño sentimiento me inundó, uno de escalofríos.

—Natsu-san...

El simple susurro me hizo dar cuenta de que había deducido correctamente, esa sensación era demasiado peculiar.

—Sting—dije encarándolo.

El rubio seguía con una cara de impresión y a su lado llegó Rogue, sus ojos se abrieron al verme. Por un momento pude notar que ambos temblaron, sin embargo apartaron sus miradas de la mía. Parecía que seguían sintiendo ese extraño respeto que una vez tuve entre ellos dos.

*/*/*/*

**Un niño rubio y otro pelinegro estaban sentados en el sofá de la entrada, ambos miraban el suelo. Sus caras demostraban que su día había sido malo.

No se preocupe, nos haremos cargo.

Pude oír la voz del viejo en la oficina, también se escuchaba otra voz. Una más profunda. Entonces lo escuché... ellos también habían perdido a sus padres en aquel accidente que habíamos visto en las noticias ayer.

Natsu-onii-chan—llamó Wendy jalando de mi polo—, ¿quiene ton?

Negué con mi cabeza.

Natsu—llamó una voz a mis espaldas—, anda a jugar con ellos ¿si?

La sonrisa que me mostró Ul, provocó que me sonrojara ligeramente. Asentí y me fui caminando hacia ambos.**

*/*/*/*

**La gata gris estaba sangrando en su pata derecha y de solo verla me inundaba una terrible impotencia.

¡Muere!

El niño de cabellos rojos cayó al suelo.

Natsu-san...—llamó Sting arrodillado al lado de la gata—...Mimi esta sangrando...—dijo al mismo tiempo que lágrimas brotaban de sus ojos.

Maldito...—dije para una vez más arrojarme al niño de cabellos carmesí.

¡Natsu!—llamó una voz más gruesa—Detente ¿si?

El hombre me sujetó de ambos brazos, mientras notaba como el pelirrojo me miraba con miedo. Lágrimas salían de sus ojos y los mocos de su nariz. Su imagen era patética, algo que muy en mi interior me hizo sentir mal... mas eso no quitaba el hecho de que había vengado a Mimi.

Por favor Sting—dijo mirándolo—, llama a Ul...

P-Pero Gildarts—dije mirando a la gata lastimada—, él la lastimo y está-

¿Tenemos que salvar a esos gatos, no?—preguntó con una sonrisa cuando estaba con el pelirrojo en brazos.**

*/*/*/*

—Natsu—llamó una voz rasposa -pero acogedora- desde el interior de la casa.

A pesar de su apariencia gruñona, era una buena persona. Él nos había llevado a Gajeel, Wendy y a mi al orfanato después del accidente. Nos había acogido en su hogar como si fuésemos de su familia. Nos había criado como criaba a Laxus. Como si fuésemos sus nietos.

Su figura se distinguió poco a poco desde el marco de la puerta, estaba tal cual lo recordaba. Bajito y con bigote blanco. Estaba usando el mismo traje que uso en el entierro.

— ¿Cómo has estado? Hacía mucho ya no te veía por aquí—dijo sonriéndome—. ¿Quién es la bella señorita?—preguntó mirando a la rubia a mi lado, ambos slayers también lo hicieron.

—Es una amiga—dije volteándome a mirarla con una sonrisa, ella me la devolvió.

— ¿Qué te trae por aquí? Hace años que no te veía.

—Sólo se me vino a la cabeza el venir de visita y... Me da gusto verlo—dije suspirando amargamente

—A mi también—dijo aún con esa cálida sonrisa en su rostro—. Yo ya me iba...—dijo bajando los escalones, quedando al lado de Sting y Rogue—...pueden quedarse todo lo que quieran, pero cierren el candado—dijo mientras pasaba de nosotros y se dirigía a la reja—. Por cierto... Ultear está dentro, mucho gusto jovencita—dijo el viejo sonriéndole a Lucy, ella hizo lo mismo.

Asentí y el viejo se fue con los otros dos.

— ¿Estás bien?—me preguntó cuando los tres se habían ido.

—Algo.

Subimos las pequeñas gradas de la entrada y entramos por las puertas ya abiertas.

—Natsu esto-

—No suelo hablar de mí pasado...—dije interrumpiéndola, no me gustaba escuchar esa palabra—pero tú me mostraste un pedazo de tu vida, lo justo es mostrarte un poco de la mía también.

—Entonces esto es...

— ¿Un orfanato?—pregunté taciturno, ella me tomó de la mano—No estoy listo para hablar de esto con alguien que no sepa absolutamente nada, pero creo que tenía ganas de venir... y sí, era un orfanato. Los chicos que vimos enantes eran de los últimos que llegaron y fuimos buenos amigos-

—No me lo tienes que contar si no quieres—dijo apretando fuerte mi mano—, cuando quieras decirlo lo dirás... no lo hagas ahorita—dijo sonriendo, sonreí junto con ella y seguimos caminando.

El interior de la gran casa, todo lo contrario al exterior, estaba igual a como yo recordaba. Las paredes se habían conservado tan bien como el techo y el suelo. Los muebles seguían cubiertos por esas mantas blancas y sólo habían quedado algunos cuadros, pero estaban en el suelo. Así los había dejado yo.

—Parece que se divertían mucho, ¿no?—preguntó la rubia mirando uno de los cuadros que estaban en el piso.

—Mucho—dije viendo la imagen.

Había venido un sujeto a tomarnos una foto esa vez. Era la imagen en donde salíamos todos y cada uno de nosotros. Me paré nuevamente y comencé a caminar hacia las escaleras, sólo para poder llegar a la que antes era mi habitación. Cuando abrí la puerta un viento cálido me llenó, estando adentró me di cuenta de que la ventana abierta era la culpable de aquella brisa. Sin darme cuenta, me encontraba sentado en el colchón de mi antigua cama.

— ¿Natsu?—preguntó Lucy en el marco de la puerta— ¿Estás bien?

—Si—dije mientras extendía mi mano para tomar la fotografía que seguí colgando sobre mi cama.

Estábamos los tres que compartíamos esta habitación, Gajeel, Gray y yo, juntos al maestro, el padre de Romeo, el padre de Cana y la madre de...

— ¿Hay alguien allí?

La voz inconfundible de Ultear provocó que me volteara, sólo para observar que ahora era el vivo retrato de su madre. Algo más pálida, con el cabello más largo, pero un retrato al fin y al cabo.

—Ultear—dije sonriendo.

—Natsu—dijo mientras sus ojos se iban llenando de lágrimas, era obvio el por qué—. Creí... creí que ya no-

Cayó de rodillas al suelo y las lágrimas comenzaron a brotar de su rostro.

Lucy me miró por un momento, pero luego corrió hacia ella.

—Tranquila—dijo Lucy cuando ya estaba abrazándola, también arrodillada a su lado—. Tranquila—repitió sonriendo, pegando su cabeza a la de ella, como un abrazo maternal y sobre protector.

Porque los recuerdos de mi infancia están guardados en esta casa y porque tuve los mejores amigos aquí. Sin embargo para los niños de Fairy Tail... no todo fueron risas y diversión.


¿MERECE REVIEWS?

PD: TODA CRÍTICA Y/O RECOMENDACIÓN ES BIEN RECIBIDA.

PD. PD: SI HAY ALGÚN ERROR LO ESTARÉ CORRIGIENDO EL DÍA SÁBADO, SE CUIDAN MUCHO (: