Los personajes de Inuyasha no me pertenecen a mí, sino que son propiedad de RUMIKO TAKAHASHI pero la historia sí es creación mía

Capítulo 6: Problemas técnicos, ¡Necesitamos actuar ya!

Pasaron tres semanas desde que habían acordado como iban hacer para que Sango estuviera a solas con Miroku y Kagome le diera la pócima que haría que ellos dos profesaran su amor el uno para el otro y a su vez como impedir que el torpe Inuyasha no estropee los planes. En ese tiempo también se habían encargado de reunir los ingredientes necesarios para la poción y aunque algunos no habían sido fáciles de conseguir, lo cierto es que habían obtenido lo suficientes para que sea duradero el hechizo.

Por otro lado, no solo Sango había vuelto a practicar desde hacía tres semanas esgrima (llevada a ese extremo en caso de que cierto INUtil se inmiscuyera en sus asuntos, pues conocía lo alborotador que podría ser si llegaba a enterarse de lo que ambas amigas estaban por hacerle al joven pervertido) y lo mejor de la situación era que su instructor favorito la ayudaba, lo cual hacía que su corazón diera vuelcos de emoción y alegría. Después de todo estar con quien más amas es una satisfacción absoluta y ella lo sabía más que nadie.

Por su lado Kagome, no podía quejarse, es más hasta había empezado a gustarle la aldea como un lugar donde podría vivir con su madre si es que la encontraba, claro. Y si bien, ya habían pasado poco más de tres semanas desde que había huido de su hogar y ser rescatada por el peliplateado, el tiempo no le molestaba, es decir, no puedes buscar a alguien sin recursos, no? Por ello, había conseguido un trabajo en una sastrería del pueblo. Por lo que en las mañanas trabajaba y por la tarde pasaba a saludar a sus amigos, sin contar que al regresar a casa su compañía era aquel malhumorado ojidorado. Ya que desde que se había instalado en su casa como una huésped temporal, la realidad era que no había encontrado mejor lugar que la vivienda de Inuyasha para permanecer durante un tiempo hasta poder estabilizar su situación.

En ese tiempo, al habitar con el susodicho joven había aprendido cosas que no se esperaba saber cómo ser, que Inuyasha venía de la zona oriental por ende su platillo favorito era una sopa llamada Ramen, algo que alguna vez había escuchado en su comunidad y que le daba mucha curiosidad por conocer, otros detalles de su compañero era que no le gustaba las comidas picantes y que tenía un apetito voraz, pues cuando se trataba de cocinar no importaba cuánto preparase, Inuyasha siempre tenía hambre, otro punto relevante era que no le agradaba para nada ver a las mujeres llorar, aunque no sabía mucho de ello. También que llevaba un buen tiempo en el pueblo viviendo y que además lo protegía, básicamente era una especie de guardián y obvio, a cambio de eso los pueblerinos siempre le daban algún beneficio, que por lo general no usaba a no ser que fuera necesario y por ello era muy respetado.

Algo que llamó su atención frente a esto era que la única persona que era muy cercana a él era Miroku, y bueno Sango también, es decir que era muy cerrado con los habitantes de ese lugar pese a su antigüedad en el mismo, además de que pudo notar que su cuerpo era bastante resistente, y que tenía una fuerza fuera de lo común a los humanos comunes y su cuerpo al lastimarse sanaba con rapidez.

También notó que le gustaba estar en la tranquilidad del bosque, donde por alguna razón su esencia podía sentirse en toda su totalidad era como poder estar en presencia de robles y la más salvaje pero atrayente naturaleza y a la vez también pudo sentir su tristeza y su dolor, eso fue algo que le dio demasiado interés pues bajo su barrera de hombre tosco y severo habitaba un ser muy solitario, a lo que estaba deseosa por saber más de él, aunque el tiempo le ayudaría a saber más cosas que el joven ojidorado guardaba pero por el momento esperaría pese a que tal vez no fuera eso posible ya que para ese entonces tal vez ya no estaría ahí o ¿sí?

De cualquier forma, así como había conocido a Inuyasha de esa misma forma no había sido fácil para éste acostumbrarse a su presencia, aún podía recordar como el peliplateado refunfuñaba cuando la veía o los escándalos que ambos hacían cuando alguno de los dos entraba sin permiso a alguna de las habitaciones de la casa, sin contar que cada cierto tiempo la pregunta "¿No deberías haberte ido ya?" seguido de un "keh!". Sí. La convivencia con él no había sido del todo bonita al principio, debía de reconocer que ahora era agradable pero hasta ahí, por lo menos ya la veía como una compañera y eso la hacía feliz. Incluso le hacía palpitar el corazón con tanta rapidez que Inuyasha supiera cosas de ella...

Salió de la sastrería como todos los días, despidiéndose de sus compañeras de trabajo, agitando la mano de un lado a otro- Hasta mañana, cuídense- habló con alegría, dándose vuelta para dirigirse a la gran mansión donde se encontraba Miroku, Sango e Inuyasha. Mientras caminaba pensaba que le gustaría a Inuyasha cenar, pues aunque no quisiera admitirlo su mente estaba plasmada de pensamientos sobre este ser que le resultaba no solo atrayente sino… interesante, así que al estar perdida en sus pensamientos no se dio cuenta de que alguien la seguía.

Esta persona que pudo notar que Kagome se encontraba distraída no pudo más que sonreír por lo bajo, sacar dagas y un frasco que contenía polvo y así sin más se dispuso para atacar a su presa una vez estuvieran bastante alejadas del pueblo. Y eso hizo, salto tan alto como pudo y saco el frasco esparciendo aquel polvo en el aire. Kagome al sentir la presencia de ese extraño ser, cambio su postura a una de combate, diciendo palabras en un idioma extraño uso su magia y de la nada un viento violento aparto el polvo que momentos antes había sido dispersado.

El extraño, sin embargo, mientras aterrizaba en el suelo sacó tantas dagas como pudo y las empezó a lanzar hacia la pelinegra quien con cierta rapidez logró esquivarlas, pero para su mala suerte una llegó a rozar su brazo derecho. Por un leve momento la chica se que quedó inmóvil tocándose el brazo herido, intentando fijar su mirada en la persona que la había atacado pero no le fue posible pues al momento de hacerlo el desconocido se acercó a ella de manera brusca dando una serie de puños y patadas intentando dañarla.

La joven como pudo trato de esquivar y contraatacarlo de la misma forma sin éxito alguno. La pelea se tornó más violenta pues aquel ser era rápido y ella estaba agotándose poco a poco. Sus energías no durarían mucho si esto continuaba, sin más empezó a hablar otra vez en su idioma y comenzó a atacar a su contrincante con magia, pero una vez más su rival parecía leer sus movimientos e impedía que pudiera pronunciar hechizo alguno que la ayudara a vencerlo. Intento una vez más, pero fracaso nuevamente. Esto siguió durante un tiempo, hasta que en un momento que ese ser corrió hacia ella para darle un golpe certero en el rostro, ella lo esquivó agachándose y lo más veloz que pudo pronuncio su hechizo haciendo que su enemigo volara varios metros de ella, dejándolo al parecer inconsciente.

Kagome sin perder tiempo corrió hacia el extraño encapuchado mientras recitaba su encantamiento para inmovilizarlo pero éste con una velocidad superior se levantó del suelo y avanzó hacia a la pelinegra dispuesto a dar un golpe certero haciendo de paso que su capucha se deslizara de su cabeza mostrando la identidad… de ¡ella!

La azabache se detuvo de súbito al fijar su vista en la muchacha que estaba frente a ella, recibiendo de lleno el golpe en su mejilla que impulsada por la fuerza del golpe cayó al suelo con el labio partido y un leve hematoma en su mejilla que poco a poco empezaba inflamarse pero más allá del dolor que sentía, Kagome se sostuvo con sus brazos como pudo en el suelo y levanto la cabeza con la mirada incrédula sobre su captor, quien sonreía victoriosa acercándose a ella lentamente mientras sacaba de entre sus ropajes una cuerda para atarla.

Esas dos coletas, ese cabello rojizo, esa piel blanquecina y esos ojos verdes como la esmeralda los reconocería en cualquier lugar… su captora era ¡AYAME!

—A… A…Aya...me… ¿no me reconoces?— susurró la muchacha absorta hacia la pelirroja que al parecer estaba siendo controlada—Ayame… reacciona, soy yo Kagome— intento una vez más la azabache sin poder conseguir respuesta alguna. Solo oyó como la joven en frente suyo hablo de forma monótona e imparcial.

—Ka-go-me…—pronuncio lentamente Ayame que ahora estaba frente a Kagome, en sus pupilas se veía que estaba en una especie de trance producto de algún conjuro hecho por algún brujo de su comunidad, que váyase a saber con qué fin lo había hecho y cuales los motivos que o impulsaron usar a una joven de otra especie, siendo que su comunidad era bastante cerrada respecto a la demás formas de vida. De todos modos, lo que importaba en ese instante era ayudar a que la muchacha lobo recuperara la consciencia lo más pronto posible.

Por su parte y sin perder tiempo, la muchacha lobo se agacho hasta Kagome y comenzó a atar las manos de la susodicha dispuesta a llevarla consigo, la pelinegra mientras dejaba que su captora siguiera con su cometido, pensaba la forma en que podría liberar a Ayame de aquel hechizo, lo primero que tenía que saber era que tipo de encantamiento se había usado para poder revertirlo. Miro detalladamente a la pelirroja, de pies a cabeza, buscando algún indicio que pudiera ayudarla y fue ahí que descubrió que en el lado izquierdo del cuello de la mujer había un símbolo con la forma de cadenas.

Ayame una vez que finalizada su tarea de amarrar las manos de Kagome, la insto a levantarse del suelo sosteniéndola para evitar que huyera. En ese momento la azabache tomo las manos de la muchacha deteniendo toda marcha y con una mirada triste dijo— Ayame esto va dolerte pero solo será por un momento— y en tono severo recito— makuro maete sikkoku non tep flou.

Acto seguido la ojiverde al oír aquellas palabras se agarró la cabeza con las manos y comenzó a gritar balanceándose de un lado a otro violentamente hasta el punto de golpearse a sí misma contra un árbol y conforme sus alaridos de dolor cesaban al mismo tiempo aquella marca en su cuello iba desapareciendo hasta que finalmente la muchacha se desvaneció quedando inconsciente. Kagome rápidamente se acercó hacia Ayame intentando desatarse como podía la soga que la mantenía presa sin poder conseguirlo hasta que llegar a la susodicha acomodándola sobre sus piernas, mientras acariciaba sus mechones rojizos.

Paso un tiempo hasta que Ayame despertó, abrió sus ojos lentamente y la imagen borrosa que al principio vio fue haciéndose clara, reconociendo a su amiga para seguidamente levantarse y abrazarla— ¡Kagome!— hablo emocionada la pelirroja para luego separarse un poco y preguntar— ¿Qué ocurrió? ¿Dónde estoy? ¿Qué-—pero se detuvo al instante al ver a su amiga un tanto apenada mirándola y mostrándole sus manos atadas mientras sonreía nerviosa. La ojiverde rápidamente ayudo a la azabache deshaciendo el nudo de las cuerdas y una vez que todo estaba calmo, Kagome agradeció su ayuda para después hablar.

— ¿Ya te sientes mejor, Ayame?— recibiendo como respuesta un asentimiento de la susodicha para continuar hablando de forma seria— al parecer fuiste hechizada por alguien de la comunidad de brujos aunque desconozco los motivos pero…—sin embargo, no pudo continuar porque la pelirroja la detuvo abruptamente.

—ah…—suspiro súbitamente Ayame para luego continuar—cierto, Kagome corres peligro—dijo en tono preocupado y tomando a la azabache por los hombros explicando cómo podía aunque de manera desordenada— no recuerdo quien, ni cómo fue que ellos llegaron a nuestras tierras… pero andan buscándote y no pararan hasta encontrarte… ellos, me apresaron… y solo recuerdo que hablaron en un extraño idioma y después todo es borroso… solo recuerdo que mencionaron tu nombre— terminó temerosa la ojiverde para rápidamente abrazarla nuevamente.

—Ayame…—susurro para corresponder el abrazo sintiendo culpa por el posible dolor que ella había causado a su amiga de la infancia, con su huida, para luego proseguir—Ayame tranquila, ya pasó todo— habló pausadamente y con calma acariciando la espalda de la pelirroja. Ayame era una muchacha perteneciente a la tribu de los hombres lobo, la conocía desde que eran niñas cuando se escapaba de las prácticas de magia y se internaba en el bosque para que sus maestros no la encontraran; ella junto con Kouga un muchacho que también pertenecía a la misma tribu se habían hecho muy amigos pese a que su comunidad no aceptaba tales amistades. Sin duda alguna eran un trio de traviesos en aquel tiempo que provocaban un sinfín de problemas, aunque, se defendían juntos ante todo y de todos. Sin embargo sus recuerdos fueron interrumpidos por la voz de la fémina que abrazaba.

—Kagome debes huir, si quieres te ayudo a escapar…—manifestó de forma desesperada la ojiverde, algo que llamo la atención de la azabache puesto que conocía el carácter de la susodicha y sabía que cuando había peligro esta era la primera en advertir sobre las posibles tragedias, si algo sabía muy bien de la tribu de los hombres lobo era sobre su don del instinto, el cual jamás se equivocaba y si seguía por esa línea de pensamientos también admitía que su propia comunidad andaba en malos pasos, pues para llegar a la tribu de los hombres lobos significaba que necesitaban ayuda para conseguir lo que fuera que necesitasen, algo andaba muy mal, y eso la inquietaba en demasía.

—Ayame—esta vez fue ella quien la miró directamente a los ojos seriamente— no pienso huir… y si es necesario me enfrentare a lo que tenga que pasar— sentenció la pelinegra— además no puedo esconderme y dejarlos a ti y a Kouga con este problema— miro cálidamente y decidida mientras le daba un reconfortante abrazo para luego continuar— por cierto, ¿Dónde está Kouga?— indago la muchacha separándose un poco de su amiga.

—No lo sé, hace un par de meses dijo que iría en un viaje pero no me dijo nada mas—explicó confusa Ayame para luego alarmarse— ¿crees que le haya pasado algo malo?

—Lo dudo— comentó pensativa Kagome mientras se levantaba del suelo para luego ayudar a su amiga a hacer lo mismo— pero si la comunidad de brujos llego a las tierras de los hombres lobo eso significa que seguramente necesitaban de la ayuda de ustedes—explicó, "además de capturarme claro esta" esto lo pensó para sí misma para después proseguir, — y como se negaron buscaron la forma de hacerse con el líder y uno de ellos es… Kouga—afirmó Kagome preocupada mirando fijamente a Ayame.

—Entonces… eso significa que…—se pauso a ella misma para mirar seria y fijamente a Kagome de forma acongojada.

—…que la comunidad de brujos está buscando algo que todos desconocemos pero que podría poner en peligro a todos —completó la oración de Ayame— Ayame, entonces tú también corres peligro y deberías esconderte por el momento—advirtió la azabache preocupada y temerosa.

—No te preocupes por mí, Kagome— sonrió confiada esta vez la pelirroja— puede que me hayan manipulado una vez pero no volverá a suceder—aseguró para luego seguir—además si ese es el caso lo mejor que podemos hacer es por el momento no hacer nada hasta poder ver su siguiente movida y en ese caso… BUM… los matamos— choco su puño con la palma de su mano triunfante.

Kagome al ver esa reacción, redujo la tensión que empezaba a crecer dentro de ella para observar a su amiga más animada, Ayame podía ser un tanto atolondrada pero siempre sabía decir las palabras justas. La azabache suspiró y articuló al instante—Ayame… —la miró con esperanza en los ojos haciendo que la pelirroja desviara su vista a ella—tienes razón— sonrió a su amiga para después reír y contagiar su risa a la misma.

—Kagome…— hizo una pausa después de reír para luego seguir— será mejor que me retire por el momento pero te mantendré al tanto—comentó para comenzar a adentrarse en el bosque solo que se detuvo al oír la voz de Kagome.

—espera Ayame, porque no mejor te quedas conmigo— ofreció la azabache, aunque sabía muy bien que tal vez a cierto ojidorado le molestaría que trajera consigo una nueva huésped por lo menos quería mantener a salvo a la ojiverde hasta poder idear un plan.

Sin embargo, Ayame negó con la cabeza para después mirarla con ternura y hablar— no, Kagome, lo mejor será hacer creer a tu comunidad que todavía estoy bajo sus órdenes y que aún no doy con tu paradero, eso hará que pueda saber más de lo que están planeando— comentó y prosiguió— además… de esta forma podre buscar a Kouga e informarle lo que está pasando en nuestras tribus— terminó pensativa.

La muchacha de ojos chocolate comprendió aquellas palabras pero aun así no podía evitar preocuparse por su amiga además, si bien sabía que no podía detener a la chica pelirroja, mínimamente quería encontrar a Kouga junto con ella para más seguridad, esto la hizo insistir— por eso mismo, es que quiero que te quedes conmigo—exclamo— si estamos juntas podremos encontrar a Kouga mas rápido de lo que crees—finalizó segura.

— ¿Estas segura?— cuestionó un tanto dubitativa Ayame. Kagome asintió de afirmativamente la cabeza.

La muchacha lobo analizo lo dicho por la joven azabache seguidamente de estar de acuerdo con la susodicha— en ese caso creo que una ayuda no me vendría mal—habló animadamente— eso si primero tendremos que curarte Kagome— critico de forma graciosa.

—Aunque debes admitir que ya me puedo defender mejor Ayame, ¿no lo crees?— contrarrestó la pelinegra riendo.

Ayame simplemente río apoyando aquella afirmación…

Ahora solo faltaba una cosa más… Ayudar a Sango para después encargarse de la comunidad de brujos y después buscar a su madre… al parecer su búsqueda tendría que retrasarse un poco más…

Continuara…

Hola a todas! Después de un largo tiempo de… vacaciones (y dejémoslo así) he regresado no comentare mucho los problemas que estoy teniendo pero sepan que voy continuar escribiendo, eso sí les pido paciencia puesto que no es fácil por lo que estoy pasando. También quiero disculparme si la escritura cambio un poco y es que no he escrito desde hace rato pero no se preocupen mejorare por mí y por ustedes…

También quería pedir disculpas a las chicas que me siguen Danita-inu, Alambrita y Guest que caray chicas son un amor y son personas como ustedes y otras seguidoras más que me han dado la valentía de seguir así que, chicas Gracias. Por ello, Guest pronto se viene la actualización de mis otros fics y de paso hay regalo para ti estoy haciendo un fic dedicado a ti.

He estado dudando cobre si dar mi face o no pero bueno ya que mejor les doy mi Twitter: KamuiHaruko cualquier cosa me mandan por ahí… tal vez más adelante les de mi face aun dudo de darlo quienes no tengan twitter descuiden chicas más adelante face porque es más probable que lo de así que espero que disfruten este cap. y nos vemos en la siguiente cap.

Por cierto que pasara ¿sango y kagome que harán esta vez con ayame? ¿Kouga donde esta? ¿La comunidad de brujos que busca? ¿Se enteraran al final que Inu es un hanyou? No se lo pierdan en el siguiente capítulo… nos vemos

Hou Aiyoichi.