Sailor Plut— Setsuna Meio, segunda parte

Pero mientras Andrew sacaba las llaves para subir a su camioneta, Reika refunfuñaba de ira y Lita terminaba de preparar la cena, los malos de este arco estaban….

— Esta criatura demoniaca nos ha vuelto a salir mal.

— Oye amor, deja eso ahí. —Dijo Kaolinete pasándole un brazo por la cintura a su esposo—Ven que ya es hora de la reunión, ¿vamos?

— Ya voy.

Se giró y la miró muy sonriente. Luego la tomó por las caderas y después de plantarle reverendo beso con lengua (ni se cómo hizo Kaolinete para no bajarle el pantalón y seguir con la fiesta) le preguntó si de verdad era tan necesario ir a esa reunión en aquella guarida secreta.

— Sí mi amor, yo sé. A mí también me da pereza tener que ir a escuchar los regaños del viejo pecueco ese pero, ¿qué hacemos? Él es el malo de este arco y tenemos que ir.

— Kaori, preciosa, —se hizo tras ella y abrazándola, empezó a subir esas diestras y bellas manos para llegar a donde quería. A su voluptuoso pecho mientras no dejaba de buscar su cuello para besarlo, para lamerlo… —no vamos por allá y ven, vamos a la habitación un ratico, ¿sí?

— Ummm mi amor, que rico eso que me estás haciendo pero no.

Detuvo aquellas bellas manos que estrujaban sus senos con pasión y le dijo con seriedad…

— No más mi amor y camina. Mejor vamos y tratemos de desocuparnos de ese tipo rápido, ¿quieres? Entre más rápido salgamos de eso, más tiempo tendremos para hacer lo que quieras mi amor, ¿vienes?

— A donde haya que ir belleza, —le dio una gran sonrisa mientras le tomaba la mano y salian—vamos que tengo mucho afán.

Unos minutos después y en la guarida de Kaolinete….

Mira. La luz de nuestro cristal se está debilitando. Necesito más energías humanas para mantenerme con vida.

— Te ruego que nos perdones, gran Pharaon 90, —dijo postrada ante aquel altar—dentro de muy poco te traeremos energía y en grandes cantidades, te lo prometo.

Sí, eso es lo que has venido diciendo desde hace rato pero desde que te di permiso de casarte con el calaverico este del profesor… nada de nada. ¿Creen que no me doy cuenta? Se la pasan es haciéndolo y no es para eso que los tengo.

Ni Kaolinete ni su manipulado esposo querían reírse por no faltarle el respeto a Pharaon 90 pero no lo pudieron evitar. Era divertido.

En fin… Mejor dime pervertido de mierda, ¿Cómo va nuestro proyecto de implantación de criaturas demoniacas en los cuerpos vacíos de los humanos?

— Hemos hecho algunos experimentos señor pero todavía no tenemos uno que se pueda llamar un rotundo éxito. Y para eso necesitamos llevar a cabo más investigaciones. El 90% de nuestros experimentos han terminado en un desastre y lo bueno que hemos sacado, ha sido destruido por esas estúpidas de las sailor scouts.

Ah, ya, entiendo. —Hizo una pausa Pharaon y eso a Kaolinete no le gustó. Ya lo conocía. Entonces sabía que venía el regaño— ¡¿Y entonces qué putas están esperando para acabar con esas perras, ah?! ¡Muévanse y hagan algo! ¡Dejen de estar cogiendo como conejos y trabajen! ¡Por eso es que no los mato, para que trabajen carajo! ¡Vida tan perra la mía! ¡Y yo sin poder salir de aquí! ¡Maldita sea!

— Tranquilícese por favor gran señor.

Dijo Kaolinete incluso un poco más arrodillada de lo que ya estaba.

— Solo tenga un poco más de paciencia.

¿Paciencia, te atreves a pedirme paciencia? ¡Se acerca el momento de mi resurrección! –Su difusa imagen se ensancho un poco más— ¡La tierra se convertirá en nuestro segundo planeta y tengo afán! ¡¿Que no ves?! ¡Estoy harto de estar aquí encerrado y quiero salir a destruir cosas!

— Sí señor pero es que las tales sailor scouts han dificultado el trabajo y…

¡Me importa un culo!—Dijo de peor genio— ¡A mí me importa una mierda las sailor muñecas pero de que nos apoderamos de la tierra, nos apoderamos! Ningún arremedo de Barbie va a impedir que me apodere de un planeta. ¡Ja! Faltaba más…. Mejor deja la culiada que tienes programada para después y, ¡muévete! ¡Acaba con las sailor estúpidas rápido!

— Sí señor, como usted diga entonces. Yo personalmente me encargare de eliminar a las sailor scouts, se lo prometo.

A ver, déjame ver de quién se trata— Dijo Pharaon 90 mientras su nube negra levitaba sobre el espejo acuático de Kaolinete—Oh… ¿con que esta es la líder de las sailor payasas?

— Sí, se hace llamar sailor moon mi señor.

Ya, sailor moon…. ¿entonces es esta poderosa luz la que acaba con mis queridas criaturas demoniacas? Entiendo que se trata de una luz muy poderosa pero, ¿de dónde proviene? ¿Acaso emana de su alma? No pero, ahora si me preocupe, ineptos.

— ¿Por qué dice eso señor?

¿Cómo por qué entelerido de mierda? Eso para cualquiera que lo vea es lógico. Ese poder que tiene la líder de esas perras, no tiene nada que ver con el de un alma normal. Incluso me atrevería a decir; sin temor a equivocarme, que esa fuerza se parece a la de nuestro cristal. Son casi iguales.

Ambos se quedaron perplejos. Si estaban cansados de escuchar tantos insultos de su parte pero eso que les dijo del cristal, si era nuevo.

Aunque, aún nos queda un as bajo la manga. Su luz es destructora y el momento de su despertar está cerca….

Y si, se puso a reír como ya saben, como todos los malos. Oigan pero, ¿saben qué? ¡No es ni mala idea ser malo! (risa) Es que si, la mayoría de villanos que he conocido la pasan de lo lindo, ¿no? ¿Cuándo han visto ustedes un villano que lleve un estilo de vida emo? ¡Yo nunca lo he visto! (risa loca) Pero en fin… les decía entonces que….

— ¿La luz destructora mi señor? ¿Eso qué quiere decir entonces? ¿Que está a punto de despertar? ¿Se deberá acaso a la presencia de los tres talismanes?

¿De qué me viste cara? ¿De participante de programas tipo concurso o qué? ¡Mejor muévete y tráeme la energía de la perra esa de sailor moon! ¡Ve y tráela que con esa energía, seguro resucito más rápido! ¡¿Que estas esperando, una invitación?! ¡Qué te largues y me traigas lo que te pedí!

— Sí señor, como usted diga. —Respondió de rodillas pero con la mano hecha un puño. Estaba que no podía de la ira— Ya vera que le traeremos la energía de las sailor scouts muy pronto.

Sí, y utilizaremos esa misma energía para acabar con todos esos malditos humanos.

Y antes de desaparecer si, se rio como se reía la muy perra de Viluy antes de que la mataran (que no sé cuándo pasó) como la mataron. Se reía con tanto gusto que hasta ganas le daban a uno de reírse con ellos caramba, era genial.

Kaolinete le dio la mano a su esposo y cuando estuvieron de vuelta en el laboratorio, estaba de muy mal genio. Pharaon 90 era una mierda (y de las peores) que la trataba muy mal y no se tomaba el trabajo de agradecerle por todo el esfuerzo que estaba haciendo. Eso la tenía muy ofendida y sin ganas de nada. Estaba tan aburrida que no tenía ni ganas de hacerlo, ¡imagínense lo aburrida que estaba la pobre! Pobre, pero más de malas era el papacito rico del profesor. Él con esas ganas que tenia de cogerla y ella que no se dejaba. Pobrecito, que de malas estaba.

— Ay Kaori mi amor, no le hagas caso. No te tomes tan apecho todo lo que nos dijo ese viejo maricon y mejor ven, ven y déjate consentir un ratico mi amor.

— No. —Respondió de manos cruzadas y con los ojos cerrados—No y hasta razón tendrá ese infeliz, Soichi. A mí me gusta mucho hacerlo pero por estar haciéndolo contigo, es que todavía no acabo con esas malditas de scouts que, ¡me tienen harta! ¡¿Cuándo es que se van a morir ah?! Además, ¿viste? ¿Viste el mal genio que le dio a Pharaon 90 cuando le dije de las scouts? No, eso sí fue lo peor de toda esa maldita reunión.

— Ay, preciosa, no le hagas caso que igual se iba a enojar cuando se diera cuenta de las tonticas esas. Según él, estaba que se moría de la ira por eso pero yo si vi cómo le brillaron los ojos cuando le vio la energía a la rubia esa, tranquila. Ese viejo hijo de puta se va a poner muy contento cuando le demos la energía de esa estúpida. Ya lo verás.

— Pues sí, puede que tengas razón pero es que mi amor, —lo abrazó y enterró la cara en su oloroso y varonil pecho—pareciera que no se diera cuenta de todos los esfuerzos que hago por ayudarlo.

— Ese es un hijo de puta, pensé que ya sabias eso preciosa.

— Sí, pero es que es el colmo. Al fin y al cabo, si descubrimos la existencia de los tres talismanes y la de las sailor scouts, fue gracias a mi espejo acuático. ¿Que tanto le puede costar decir: "Buen trabajo Kaolinete"? ¿Ah? No, viejo maldito ese. —Oscureció la mirada y se llenó de ira otra vez—Pero ya sé que es lo que tengo que hacer. Lo que tengo que hacer es acabar con esas perras.

— Kaori…

— Ah, pero si eres tú.

— Perdón por pasar sin avisar pero me parecía que querías verme.

— Sí, —sonrió con gusto y se alejó acariciando la suave barbilla de su atractivo esposo—nuestro señor necesita energía y en grandes cantidades. ¿Puedes ir y recolectarla para llevársela?

— Sí, déjamelo a mí y no te preocupes, yo me encargare de todo. Me infiltrare como estudiante de física y botánica en Infinito y te traeré lo que me has pedido. No soy como Viluy, yo no me voy a dejar vencer por un grupo de cretinas que juegan a las heroínas.

— Bien dicho pero no te confíes, esas estúpidas no son tan debiluchas como parecen. Ya ves como acabaron con Viluy. La mataron como si se tratara de una mierda.

— Tal vez pero es que yo, soy yo. —Sonrió alegremente— Yo soy Telu, del nivel 404 y atrapare a las almas de primera clase. Atraparé a las mejores almas que hayan en Infinito y de sobre mesa, atraparé las de las sailor scout también, ¡ya lo verás!

Telu (no sé si sea necesario que la describa pero les esbozare un poco) de estatura promedio, contextura delgada y cabello largo verde muy bello, se fue muy alegre y muy feliz a cumplir con la misión que le habían encomendado. Pero mientras ella se iba y cerraba la puerta, el profesor Tomoe pedía con insistencia….

— Ay sí Soichi, hagámoslo pues. Estas tan insistente y además lo haces tan rico que no me puedo seguir negando. Además estoy muy aburrida, necesito distraerme un rato.

— Ah Kaori, sí, que rica que estas mi amor. —Le dijo entre jadeos mientras le subía el vestido hasta la cintura y se bajaba apresuradamente el pantalón— Deliciosa…

Kaolinete apoyó las manos sobre uno de los escritorios que tenían en el laboratorio y se preparó para recibirlo. Pero como él era tan pervertido y además le encantaba hacérselo así, con algo de peligro al pensar que alguien podría entrar como lo había hecho Telu y descubrirlos, se arrodilló. Abriéndole mucho las piernas (más específicamente las pequeñas y blancas nalgas después de destruir sus bragas) empezó a pasar esa ya malvada lengua por su depilado sexo. Y también por ahí, por su trasero.

— ¡Ah, Soichi! No, no hagas eso mi amor. Me da pena.

— ¿Qué? ¿Por qué no?— Llevó ambas manos hasta sus nalgas y las separó, luego volvió a pasar la lengua por el medio de ellas con mucha pasión— Rico mi amor, toda tu eres deliciosa. Hasta tu culo me sabe rico Kaori.

— ¡Ah si Soichi mi amor! ¡Hazme más cochinadas mi querido profesor! ¡Más!

— Ah sí, y las que me aun me faltan por hacerte, mi amor… —le dijo al oído cuando sus gritos que lo tenían duro como una roca, hicieron que se hiciera tras ella.

Pero como este capítulo es más largo que una semana sin carne, pues no les puedo contar que tantas cochinadas más hicieron ese par de hentais a puerta cerrada. Solo les puedo decir antes de cambiar de escenario, (porque ya toca) que ese pervertido profesor quedó muy feliz, muy satisfecho. Después de metérselo como por veinte minutos en donde la hizo hacer de todo y le hizo de todo, llegó y la hizo llegar a ella a un orgasmo de maravilla; y, de nuevo, vaya que los malos se divierten, ¡la pasan increíble! (risa) Es que si, mientras Soichi levantaba en brazos el agitado y cansado cuerpo de su compañera para llevarla a la habitación y que durmiera un poco después de semejante faena, a otros les tocaba hacer un trabajo que, (por lo menos aquí en mi país) es muy mal pago.

Otros eran tan de malas que les tocaba estar dando clases a niños tan pesados como la que sigue a continuación. Que desgracia la de esa profesora. Era nada más y nada menos que la profesora de la tonta de Rini Chiba Tsukino. Que desgracia tan infinita, de verdad que pobrecita.

— Silencio, silencio por favor y ustedes, el grupito suyo señorita Tsukino, se me separan me hacen el favor y dejen dar la clase pues.

Si, y Rini como es una grosera de lo peor, solo hizo un gesto muy despectivo con el rostro y cuando la profesora se giró, le sacó el dedo medio y todos sus insoportables amiguitos se murieron de risa al igual que ella.

— Les decía que las cosas que hicieron en arcilla y que todavía se están exponiendo por los pasillos del colegio, han sido un éxito. A todos nos han gustado y en nombre de todos ellos, y del mío por supuesto, los felicito. Muy buen trabajo.

Todos gritaron y celebraron como si ya se hubieran graduado, pobres e ilusos mocosos, eso apenas estaba empezando.

— Silencio, silencio y bueno, todos son muy lindos pero necesitamos el espacio para otra exposición. Vayan y recojan sus trabajos. No se demoren.

¡Oiga profe!— Dijo un pubertico de esos todo contento en la puerta— ¿Y qué hacemos con eso ahora? ¿Los botamos o qué?

— ¡No! ¿Cómo se le ocurre decir eso? Claro, tenía que ser amigo de Tsukino.

— ¡Oiga!—La miró Rini toda ofendida— Déjeme pues quieta profe que yo no le hecho nada…hoy.

— Bueno, bueno, ya. Pues ustedes verán que hacen con sus cosas pero si fuera yo, se lo regalaría a alguien especial. Podrían regalárselo a sus papás por ejemplo.

— Uy no profe pero, ¿tanto que me costó hacer el santo grial y lo voy a regalar así de pura alegría? No, no me parece.

— Cof, cof que mentirosa eres. —Dijo a su lado aquel amiguito muerto de risa— Se lo hizo el novio de la prima.

— Ay ya, no molestes y espérate.

Sonrió y se le acercó a su otra amiguita, a Momoko.

— Oye Momoko, ¿tú vas a regalar el tuyo? ¿A quién se lo piensas dar?

— A mi mamá. Además me cae de perlas porque hoy está cumpliendo años y grave amiga. No tengo un peso para darle nada. Me toca tramarla con mi "obra de arte" y ojala le guste porque no hay más.

En esas el amiguito que es igual de cansón a ella y el que le había dicho que era una mentirosa, vuelve con su trabajo y se le acerca. Luego lo extiende en ambas manos y se lo regala.

— Toma Rini, te lo regalo.

¡Uyyyyyyyyyy!

— ¡Ay ya, cállense!— Exclamó Rini sonrojada y con el vaso en las manos— Es muy lindo Kyusuke—kun, gracias. ¡Un vaso con la cara de sailor moon, que lindo!

¡Uy pero, disimule un poquito más la traga por Rini, Kyusuke! ¡Que no se le note tanto!

¡Uyyyyyyyyyy!

Todos esos niñitos estaban haciendo lo mismo que hacen todos los niñitos a su edad. Estaban molestando mucho a ese sonrojado muchacho. Pero mientras ese pobre muchacho parecía un tomate de la pena que tenía, la pesada Rini les mostró el dedo medio a sus compañeros muerta de risa y si, se percató de algo.

— Oye, Kyusuke—kun, ¿y eso? ¿Por qué me lo regalas?

— ¿Por qué mas va ser?— Se le hizo a un lado y le pasó un brazo por el hombro— ¡Porque eres mi amiga! Espero lo cuides y no lo vayas a quebrar Rini porque si no, le digo a tu prima del día ese que nos volamos y no vinimos a clase.

— ¡Shu, cállate Kyusuke! No digas eso ni de chiste. —Rio con él— Oye pero, ¿sabes qué? Me has dado una buena idea. Le voy a regalar el mío a mi nueva amiga. Se lo voy a dar a Hotaru.

En esas sus amigos le hacen más preguntas de Hotaru y ella les dice lo que ya todas sabemos. Que Hotaru a veces parece emo porque mantiene aburrida, vestida de negro y es más fácil sacarle plata al gobierno que hacerla reír a ella. O sea que ya se imaginaban lo complicadita que era la hija del pervertido profesor Tomoe, todo un caso. Rini les cuenta brevemente de su amiga y como la profesora volvió y además ya me aburrí de hablar de Rini, pues pasamos a otra parte del capítulo.

A una mejor.

Mientras Rini se une a sus amigos y casi que arma un sindicato en contra de la tarea que la profesora les quería dejar, Hotaru, la pobre for ever alone y emo de Hotaru, está saliendo de Infinito después de un largo día de mierda ¡pobrecita! No entiende un culo en esas clases, todos la miran muy mal por ser emo y para colmo de males ¡también le hacen bullying mientras sale, es el colmo!

— Oh perdona Hotaru, no te habíamos visto.

Se soltó a reír la muy perra después de hacerle tirar los cuadernos que llevaba en las manos y pisarle su estuche de lapiceros.

Hotaru es emo, es callada, pálida, enferma y parece una boba pero pues ya todas sabemos que eso no es así, pobres pendejas esas. La cara de terror que puso la tal Lucy cuando Hotaru levantó la mirada y aplastó su estuche de metal con una sola mano sin dejar de mirarlas, fue de miedo. La miraba como si con la mirada pudiera hacerla puré. Eso hasta a mí me dio miedo niñas.

Por eso las muy malditas cobardes mejor decidieron irse y evitarse un problema. Claro, como buenas cobardes que eran ahí si les dio miedo. Perras…como odio el bullying.

— ¿Viste como aplastó con una mano su estuche?

— No, pero eso no fue lo peor pendeja. —Dijo la otra y estaba pálida de miedo— ¿Tú si viste como nos miró? Parecía que nos quería matar. Que miedo, no parecía ella. De verdad que creo que hasta razón tiene la profe Lucy. Deberíamos dejar de joder y ponernos a estudiar más bien. No quiero terminar en una casa haciendo oficio y comida toda mi vida, ¡el horror!

Hotaru recogió sus cositas y volvió a tomar camino hacia su casa pero Serena estaba en la universidad con sus amigas…

— Oye Serena, ¿qué te pasa? Estas muy pensativa amiga. ¿Estás bien?

— Sí Lita, estoy bien. —Levantó la mirada y le sonrió— Es solo que tengo ganas de ver a Haruka y a Michiru. Hace rato que nos los veo y estaba pensando en ellos.

— Pero Serena, ¿Cuál es el problema?

Se acercó Amy y le pregunto muy sonriente. Luego le puso una mano sobre el hombro derecho y le dijo…

— ¿Por qué no buscamos su dirección y te acompañamos a buscarlos? ¿Quieres?

— Sí Amy pero es que, ¿qué les voy a decir si no los entiendo? ¿Por qué?—Las miró angustiada— ¿Por qué si somos sailor scouts no nos ayudamos entre nosotros? Quiero saber la razón. Necesito saber porque actúan como actúan.

En ese momento ambas, tanto Lita como Amy, debían volver a sus respectivos compromisos; no podían quedarse más tiempo ahí hablando con ella. Le sonrieron y cada una a su manera y después de disculparse por no poderse quedar más tiempo, le dijeron que lo tomara con calma. Que no se preocupara de esa manera que con eso no conseguía nada.

— Gracias chicas y sí, sé que tienen razón.

— No te preocupes Serena, todo saldrá bien—Le dijo Lita.

— No te preocupes tanto y tranquila, lo resolveremos, siempre lo hacemos.

— Gracias muchachas y vayan, vayan que no quiero que lleguen tarde y las regañen por culpa mía. No se preocupen, estaré bien.

Serena les sonrió tratando de verse más tranquila pero no lo consiguió. Sus amigas que eran sus amigas y además sus protectoras, sabían y sentían una gran tristeza y preocupación en su dulce corazón. Se fueron porque tenían que irse pero se fueron como habían llegado a ese pequeño y desolado pedazo de paraíso que era uno de los campus de la universidad, muy angustiadas por ella.

.

.

Lita terminó más pronto de lo que creía de ver su clase y por eso, no lo pudo evitar. Cuando pasó por el invernadero de la universidad que era tan grande y tan hermoso, aprovechó que tenía unos minutos de sobra para entrar.

Uno de los muchachos que cuidaba del invernadero (y que era el más nerdo de la clase de botánica) la saludó muy amablemente porque pues sí, era amable pero no solo por eso, lo que pasaba es que Lita le gustaba mucho. Le encantaba cuando iba porque verla en esos ajustados jeans y ver como se le marcaba todo, era una maravilla; además también porque cada que Lita iba, las flores crecían más. Él pensaba y estaba convencido de que su presencia no solo era seductora y encantadora. Pensaba que también era mágica para las flores que tanto amaba y cuidaba.

— Hola Lita, ¿y eso? Hace mucho que no venias por aquí, lo cual es una pena. Cada que vienes las flores se alegran. Como será que crecen mejor.

— ¿Tú crees? Pero bueno, vine porque hace rato no venía y quería ver que nuevas flores han traído.

— Sí y hasta pareces adivina. —Le sonrió como un tonto—Justo hoy llegaron una gran variedad de flores nuevas y lo que me lleva a una pregunta, algo que he querido preguntarte desde que te conocí Lita. ¿Cuáles son las flores que más te gustan?

— Las camelias. Me parece que son simplemente hermosas, ¡divinas!

— Y me imagino que esas son las flores que más debes tener en tu casa, ¿no? Según recuerdo me dijiste que tenías tu casa llena de plantas.

— Sí pero eso era cuando vivía sola. Ahora no puedo tener muchas porque el apartamento de mi novio es muy pequeño. Oye pero, te quería preguntar algo, ¿has tenido problemas con tus plantas últimamente? Es que no sé, las pocas que tengo por más que las cuido y las consiento, me parece que les falta vitalidad. Se me hace raro y no sé si…

Ese pobre muchacho había perdido el hilo de la conversación en cuanto Lita pronunció la palabra: Novio. Sentía y creía que estaba enamorado de ella pero cuando se acordaba de que tenía novio, que vivía con él y que además lo amaba, todas sus ilusiones se iban al piso. A la mierda.

— Pero no te sientas mal por eso Lita, creo que la culpa la debe tener este clima que ha estado haciendo, seguro es eso. Aquí también hemos tenido algunos problemas con eso y eso que esto es un invernadero. Entonces ya te imaginas el resto.

— Sí y gracias, —le sonrió amablemente—creo que tienes razón.

— Oye pero cambiando de tema pero hablando de lo mismo… ¿has oído hablar de una planta que se ha puesto de moda, del Tellulum?

Y sí, hizo cara de what the fuck?

— ¿Y eso es una planta? No la había escuchado nombrar nunca.

— Sí, es una planta y es increíble porque no tienes que regarla para que crezca, le basta con la humedad que hay en el aire, es algo rara pero es muy bonita. Y, ¿sabes? En el jardín botánico de Infinito hay por montones. Tal vez y no sé, podríamos ir algún día; ya sabes, para verlas. ¿No crees?

— Sí, es una buena idea pero no creo que sea pronto. —Sonrió de nuevo pero esta vez más preocupada por lo de Infinito— Ya debo irme porque tengo clases y oye, gracias por el dato y la invitación.

Fue a la puerta.

— Cuida mucho de estas hermosas plantas y cuídate, nos vemos después.

— Sí, adiós Lita. —Luego susurró sin dejar de verle el trasero mientras se iba— Adiós mi amor y carajo si estas buena preciosa, divina. Maldito idiota ese, ¿Por qué no lo dejas y te vienes a ver flores conmigo ah? Vaya que hay algunos que tienen mucha suerte, como el idiota ese de tu novio por ejemplo mi amor. Lo odio.

En otro lado y mientras Lita recibía una llamada de Andrew y aquel chico dejaba sus pervertidas fantasías eróticas con ella para la casa, para la noche, Mina estaba…

— Sí Luna, es como siempre lo sospechamos. Infinito siempre ha sido el cuartel general de las perras esas de las death busters.

— ¡Mina! Las groserías. —Exclamó Luna apenada y las miró mis nenas—Que pena.

— Ah no, es que sí son Luna. —Se soltó a reír con mucho gusto—Son unas perras degeneradas de lo peor. ¿No les has visto las fachas? ¡De quinta!

— Ya, Mina, ya pues y entonces, ¿qué vamos hacer?

— Pues empezar por lo primero. Primero tenemos que descartar que el director de Infinito este con ellos.

— ¿El profesor Tomoe?

— Sí Luna. No sabemos cuántos alumnos o personas estén bajo su poder y lo primero es comprobar eso. Oficialmente es un instituto con todas las de la ley y bueno, nos podemos meter en problemas si llegamos a quererles patear el culo a todos solo porque las death busters se esconden ahí. Ante todo hay gente inocente.

— Sí, tenemos que hacer algo y pronto antes de que…

—…se vuelvan más poderosos, lo sé Luna. —Dijo Mina llevándose el dedo índice hasta el labio. Se veía muy seria y preocupada. Me gusta más la Mina del anime, es más líder—Tenemos que hacer algo y pronto. Oye Luna pero, ¿sabes que se me acaba de venir a la cabeza? Que tal vez estas estúpidas sean como los Black Moon, ¿te acuerdas? Tal vez las muy cretinas estén tomando apariencia humana y se estén infiltrando entre nosotros. Tal vez quieren invadirnos y de ser así tenemos que impedirlo.

Luna y Artemis asintieron sonrientes, se llevaban de maravilla con la Mina seria y responsable.

— Oigan pero, ¿y ustedes que es lo que están buscando en el computador?

— Hace poco detectamos una poderosa energía que viene del pólder triangular, de Infinito. Son solo algunos datos y no son concretos pero podría tratarse del enemigo. Deben estar preparando algo los muy desocupados.

Mina se acercó al computador para ver de qué era que Luna hablaba pero mientras ellos investigaban un poco, Serena ya había terminado sus clases y estaba en su casa. Estaba en su habitación empezando su propia investigación. Mina es la líder de las scouts pero pues Serena es la princesa. No podía ser solo bonita, tenía que servir para algo.

— ¡Ja! Yo también sé usar un computador. Ya van a ver.

Serena se pone a teclear cosas y pam, ¡bingo! Llegó más rápido de lo que creía a donde quería llegar. Llegó a hentai porno de una. (Risa loca) ¡No, no, no, mentiras! Ella no ve esas cosas; oh bueno, al menos no sola... A ella le gusta ver pero cuando se queda con Darien en su apartamento haciendo muchas maldades, no más (risa enferma). No pero ya en serio, nuestra princesa encontró unos artículos del tipo más famoso de este arco y no por lo pervertido y lo rico que lo hace, sino por lo inteligente y conocido que era.

— Vaya, vaya con el care bonito este, ¿especializado en ingeniería genética y además propietario de Infinito? Y no, ¡¿tiene una hija?! Chismoseemos más, de pronto y hasta la conozco.

Abrió otro archivo y después de cerrar como mil avisos publicitarios (que los odio, no sé si les ha pasado) encontró a la hija del profesor más pervertido que jamás haya creado en mi vida. ¡Encontró a Hotaru y no lo podía creer!

— ¡¿Hotaru?! Pero si esta es la muchacha que salvamos Rini y yo la otra vez, ¡increíble! No pero, ¡se pone peor! Ya me acordé que Rini estuvo en su casa. Espero que no se esté arriesgando a nada porque si no después quien se aguanta a Darien jodiendo, ¡ah, que pereza con esta niña! ¿Cuándo se va ir para el siglo 30, ah? No hace sino meterme en problemas. Me tocara ir y ver qué es lo que pasa con su nueva amiguita.

.

.

Más tarde y ya todas desocupadas, se encontraron en una floristería que había cerca de la tienda de Andrew porque Lita había quedado picada con lo que le había dicho su admirador en la mañana. Quería ver a la tal Tellulum y como a ella le encantaban las flores, pues no se podía quedar sin verla.

— Oiga, disculpe pero, ¿tiene Tellulum? Es que me dijeron esta mañana que…

— Sí señorita, es esta. —La señaló la amable vendedora con una sonrisa—Es una planta que se está vendiendo mucho y gusta porque cuesta muy poco cuidarla.

Luego Lita les susurró a sus amigas mientras la vendedora hablaba….

— Es lo que les decía. Mi amigo, el del invernadero, me dijo esta mañana que esta planta florecía sin agua y que en Infinito hay muchas. Mínimo esas infelices tienen algo que ver con esto.

—…en una semana le saldrán unas flores rosas que huelen delicioso, ¿está usted interesada en comprar una o desea que le muestre algún otro tipo de planta? Tenemos muchas que…

Diez minutos después y en la calle mientras todas reían, Mina dijo mientras Lita sostenía una pequeña matera en las manos…

—Andrew te va a regañar por esto Lita. De sobra sabes que ya no hay espacio en su casa. Su apartamento no es tan grande como lo es el tuyo amiga.

— Pues sí pero no importa Mina. — Respondió muy sonriente mientras todas reían—Ya le encontrare un lugar y además niñas, esta especie nunca la había tenido. Me mata la curiosidad por ver cómo crece. Es muy bonita.