Tres sailor scouts
Después de decir lo obvio y de quedar en shock por unos breves momentos, Rini no pudo soportarlo y corrió a sus brazos. Estaba tan feliz de ver a sailor Plut (una de sus mejores amigas) con vida, que el llanto pronto hizo su aparición. Abrazándola, llorando y respirando de su singular perfume de mujer madura y seria, aun no creía que estuviera ahí. Viva y abrazándola con todo su amor y sus con todas fuerzas.
— ¿Sailor Plut? ¿En verdad eres tú? ¿No estoy soñando?
— Pequeña dama, es decir, sailor Chibi moon. —Se separó, se limpió el rostro y le sonrió—Tu madre, la Neo reina Serena, me ha resucitado gracias a su gran poder y me ha enviado para que lleve a cabo una misión importante.
— ¿Una misión muy importante?—Preguntó Serena cuando se acercó, luego pensó—Guau, sailor Plut ha cambiado. Se ve más fuerte, más segura de sí misma.
Cuando Serena se acercó a Setsuna, pues las metiches de Haruka y Michiru (transformadas obviamente) también se acercaron y ahí pasó algo realmente mágico y hermoso, muy lindo. Los sellos de las tres brillaron en sus frentes y Serena se transformó en la princesa. La bella princesa que había enamorado como había enamorado en la antigüedad al príncipe Endimión y por la que él había muerto, estaba ahí recibiendo las reverencias de otras de sus guardianas, unas que no tenía idea de que existían y mucho menos sabía que debían servirla.
Su presencia era imponente, su vestido era más que increíble y el brillo en su frente inspiraba respeto. Se veía de ataque mis amores.
— Permítenos presentarnos, Neo reina Serena.
La primera en hablar y aun con una rodilla en el suelo, fue Haruka.
— Soy Uranus. Soy la sailor scout de otro sistema solar y estoy protegida por el viento.
— Yo también hago parte de otro sistema solar, su majestad. —Dijo Michiru al lado de Haruka y en la misma posición—Soy sailor Neptune y estoy protegida por el mar.
— Y yo, como ya debes saberlo alteza, soy sailor Plut y estoy protegida, por el que ya no es planeta pero como sea, por Plutón. Soy sailor Plut y estoy protegida por Plutón princesa.
— No, no pero, ¿qué es lo que pasa aquí? ¿Y yo por qué me transformé en la princesa?
— Princesa…—habló Setsuna y volvió a arrodillarse ante ella—Antes que nada te ruego que nos disculpes por nuestro comportamiento tan irrespetuoso, lo lamentamos mucho.
— Pero…
— Pero debes saber que lo hemos hecho para protegerte y para proteger al planeta.
— No, no, no, un momentico, —hizo espacio entre todas Mina y se acercó para preguntar lo evidente. Ella al igual que todas y nosotras también claro, no entendíamos ni mierda que era lo que estaba pasando—todo eso está muy bien sailor Plut y ya era hora de que trataran con más respeto a nuestra princesa pero, ¿y entonces? ¿Cómo es la cosa? Cuenta a ver porque yo no entiendo nada de nada.
— Sí, a eso iba sailor Venus. —Sonrió al igual que la misma Mina lo hacía—Vaya, no importa cuántos años pasen sigues siendo la misma. Está bien, les diré. Desde tiempos inmemoriales nuestra misión ha sido la de proteger el milenio de plata de nuestros enemigos.
— Pues sí sailor Plut pero eso no explica ustedes que hacen aquí.
— Se lo diré, princesa. —Le sonrió al verla tan asustada, tan confundida—Ahora que usted y el milenio de plata resucitaron, nosotras también lo hemos hecho. Somos como ustedes sailors, —miró a las muchachas que cada vez entendían un poco más—nos han dado una segunda vida para salvar a la tierra del terrible mal que se acerca.
— No pero, ¡casi que no!
Serena estaba feliz al escuchar esa noticia y por eso, aun con lo cómoda que estaba entre los cálidos brazos de ese papacito rico que es Darien vestido como Tuxedo Mask, de verdad que sí, debería ser hasta pecado verse tan bien como él, pero bueno ¿en qué iba? Ah ya, lo de Serena. Serena lo soltó y abrazó con todas sus fuerzas de princesa a una de sus guardianas. Lloraba y la abrazaba pero no era de tristeza, era de profunda felicidad.
— Qué alegría me da saber que no somos enemigas y ven, ven tú también Haruka que aunque a mí no me gusten las mujeres como a ti, si te puedo dar un abrazo y a tu linda sirena. ¡Estoy muy feliz de que podamos ser amigas!
Haruka no le quedó más remedio que darle la mano a Michiru (que también sonreía) e ir con ella. Después de todo Haruka no solo creía que la princesa era una de las mujeres más buenas (y no solo de corazón mis amores) que había conocido en la vida, sino que también le tenía un profundo respeto y admiración. Por eso se unió al abrazo que ella les daba y le falto muy poco para ponerse a llorar como ella. No lo hizo porque lo que vino después de ese fraternal abrazo, requería de toda sus fuerzas como guerrera.
— Pero, ¿qué pasa sailor Plut? ¿Por qué pones esa cara? Ahora que estamos juntas vamos a ir a buscar a esas infelices y…
— Mucho me temo, mi princesa, que es demasiado tarde. Nuestros enemigos han estado invadiendo este planeta mucho antes de que despertáramos y han conseguido levantar su fortaleza.
Sí, todos pusieron cara de tragedia. De verdad que como odio esta mierda. Si fuera por mí acababa con todas esas perras de las death busters y me los llevaba de paseo bien rico a un lugar bien hermoso en donde no hicieran sino lemon pero como no se puede, ni modo. Me toca describir lo que sigue a continuación.
— No pero sailor Plut, no digas eso. Tal vez si nosotras vamos y…
— Es por nuestra culpa que han conseguido instalarse aquí y amenazarlos.
— Bueno pero, en vista de que ustedes están como muy bien informadas, —dio un paso al frente Mina—dígannos, ¿de dónde vienen esas perras de las death busters?
— ¿Las death busters dijiste?—Preguntó Michiru muy sonriente—Así que ese es el nombre que han decidido ponerse.
—Espera sailor Neptune, yo le contestare. Son extraterrestres que vienen de otro sistema planetario sailor Venus.
— El planeta Tow, ¿no es verdad preciosa?
—Sí, así es sailor Uranus. —Sonrió ante su coquetería, es el colmo. Todas las personas rubias como que son iguales, ¡coquetas!—Es un planeta muy lejano y esas tontas han sido atraídas por la energía de este planeta, más específicamente por Infinito.
— ¿Qué?
— Sí, así es. Todo ese sector, princesa, está rodeado con un aura y un increíble poder muy misterioso; es eso lo que las ha traído hasta aquí. Ya sea por coincidencia o por lo que sea, ese espacio esta distorsionado. Nuestra misión es detener esa distorsión a como dé lugar antes de que termine en una catástrofe.
— Si no intervenimos, —miró Haruka a Serena muy seria—destruirá la tierra por completo.
— Pero, ¿Quién? ¿Quién es el que va a venir a destruirnos?
— Se trata de nuestro peor enemigo, por el cual hemos sido resucitadas y al que debemos enfrentarnos. Nos infiltramos en Infinito y nos hicimos pasar por alumnas para eso, para acercarnos más a él. Lástima que alguien metió sus narices y nos jodio la misión.
—¡Haruka!—Exclamó Michiru con pena mientras Haruka reía, pero luego más seria miró a Serena y le dijo… —Siento mucho que se hayan visto involucradas en esto, princesa. Esta es nuestra misión.
— ¿Pero de qué estás hablando si luchamos contra lo mismo? ¡Es normal que nosotras también nos involucremos!
— Princesa, nos es tan simple como crees. —Dio un paso atrás y le dio la mano a Haruka—Las death busters son enemigos muy especiales y tenemos ordenes de acabar con ellos nosotras solas. Son enemigos muy peligrosos y nuestro deber es velar por tu seguridad. No pueden venir con nosotras.
— ¿Pero y entonces nosotras qué?
Preguntó Mina a la cabeza de las muchachas.
— ¡¿Estamos pintadas o qué?! ¡Queremos ayudarlas!
— No, tienen que mantenerse alejadas de esto. —Dijo Haruka al tiempo que le soltaba la mano a Michiru.
— ¡¿Cómo?!
— El enemigo es superior a sus fuerzas. Si lo enfrentan no habrá nada que puedan hacer. Apártense, es por su bien.
— Pero sailor Neptune, ¡también somos sailor scouts!—Gritaba Serena desesperada— ¡Podemos pelear con ustedes y ayudarlas a vencerlos!
En esas estuvieron como por quince minutos, ellas diciendo que no, y nuestras nenas diciendo que sí. Rini se tapó los oídos porque Serena ya se había puesto a llorar y pues ahí si toca entenderla porque cuando Serena llora, llora. Es inconsolable.
Serena estaba muy contenta pensando que había hecho nuevas amiguitas pero no, resulta que estas nuevas amigas no la querían cerca; oh bueno, al menos así lo sentía y lo veía ella que lloraba a moco tendido. Pobrecita nuestra princesa.
Ya para acabar con esa discusión y salir de ahí, Michiru dijo sin ninguna amabilidad…
— Princesa, perdónanos la grosería pero tenemos órdenes de llevar a cabo esta misión sin fallos y no perder el tiempo. Si hemos estado viviendo en ese edificio es para eso, para poder vigilar a nuestro enemigo más de cerca.
—Ya hemos arriesgado mucho. —Le pasó un brazo por la cintura Haruka a Michiru—Entiendan, estamos muy cerca de nuestro objetivo y estoy segura de que si seguimos como vamos, venceremos. Por favor princesa, no me mires así y no llores más. Me partes el corazón cabeza de bombón.
— No pues, disculpa… —contestó con mucha ironía mientras Tuxedo Mask la abrazaba y le limpiaba las lágrimas— No era nuestra intención molestarlos.
— Princesa, no lo veas como un acto de displicencia de nuestra parte pero es la verdad.
Dijo Plut.
— Nosotras somos sailor scouts muy diferentes a ustedes. Somos más fuertes y tenemos armas mucho más poderosas. No es nuestra culpa, estamos hechas así.
— OK, eso está muy bien sailor Plut pero dime, ya que estamos hablando de la verdad y todo eso, ¿de casualidad esas armas más fuertes no son los dichosos tres talismanes que traerán la destrucción?
Dijo mientras abrazaba a su mujer como lo que era, el papacito más hermoso de todo el anime. Darien es mi ex amor lindo pero si, eso es un hecho. Así a mi novio le de coraje cada que yo lo digo y me brillen los ojos, que hombre más kawaii por Kami—sama, ¡divino!
— Oye si, tienes razón.
Se acercó Rei.
— Yo me he estado soñando con eso durante mucho tiempo y es verdad. ¿Qué es lo que va a pasar con esos talismanes si se unen? ¡¿Que representan en realidad?! ¿Y su misión? ¿Qué tienen que ver los talismanes con su misión?
— Nuestra misión es simple, enojada y apetitosa sailor Mars. —Dijo Haruka mientras la miraba levantando una ceja y Rei si mis amores, se sonrojaba mucho—Gracias a la fuerza de nuestros talismanes podremos combatir contra esas infelices y por supuesto acabar con ese idiota.
— Sí, es como ya les hemos dicho, muchas veces, nuestro enemigo es muy poderoso. Tenemos que luchar y hacer polvo al estúpido del Dios de la destrucción.
— ¿El Dios de la destrucción?—preguntó Serena mientras Darien seguía abrazándola. Pobre de nuestra princesa, no se le hace ni una.
Definitivamente yo no serviría para ser sailor scout, ¡que pereza! Mucha pelea, cantidades alarmantes de drama y poco lemon, eso no es vida mis amores. Que mal por Serena.
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Como siempre y de verdad que la pobre Serena ya estaba cansada de eso, se levantó muy temprano porque tenía que llegar a su casa antes de que su papá se levantara y se diera cuenta que, como muchas noches atrás, no había dormido en su casa. En cambio se la había pasado casi toda la noche haciéndolo con su novio y futuro marido en su apartamento de soltero. Serena se la pasó haciendo lemon toda la noche con Darien porque como estaba tan aburrida y tan estresada por lo del Dios de la destrucción, las nuevas sailor scout y toda esa mierda, no sabía que más hacer. Y claro, el que más se beneficiaba del estrés de Serena y además le encantaba su terapia de relajación, pues era el amor de la vida de todas ustedes mis amores, ¡era Darien! Ese hombre es divino y además de todo, lo hace muy bien. Por eso a Serena, a pesar de lo mucho que le gusta dormir, no le importa sacrificar algunas horas de sueño tan solo por poder pasar la noche con él y pues, ¿saben qué? Hasta la entiendo. Es normal que haga lo que hace porque sé que cualquiera de ustedes si fueran ella harían lo mismo, ¿no? ah por favor, ni digan que no porque yo sé que si (risa) yo también lo amé con locura, así que no me lo pueden negar porque sé que están igual o más locas que yo, ¡lo sé! (risa desquiciada) Pero en fin…volviendo con lo de Serena y su forzoso levantamiento muy a esos de las cinco y media de la mañana por si, por caliente… eso pasó.
Serena llegó a las seis más quince minutos a su casa y era tan de buenas que el papá, era como ella, era un caliente de lo peor. Kenji se la pasó haciéndoselo a Ikuko toda la noche anterior y como él ya era mayor y todo eso, pues le pudo el cansancio. Por eso Kenji se levantó tarde ese día y Serena se salvó del regaño que fijo su papá le hubiera dado si la hubiera visto llegar en la motocicleta con Darien a esa hora de la mañana, ¡mucha de buenas!
Pero por estarles contando cosas de mi retorcida mente, no les he contado lo que verdaderamente pasó.
Serena entró a su casa muy temprano pero a falta de dos papás, tenía más. Luna estaba ahí como la nerdita que era, leyendo un periódico en donde decía lo obvio. Que el profesor Tomoe además de estar como quería, estaba loco y que habían cerrado el jardín botánico de Infinito pues por lo que ya saben, por haber encontrado el cadáver momificado de la perra de Telu que se le quería comer el novio a Lita, (risa enferma) ¿lo pueden creer? No, no, no, no. Lo dije y lo repito, que pereza de verdad ser ella. Por cada lemon que le hago, ¡me toca hacerle mil problemas!
— Serena, Serena, ¿si estas escuchando o no? te he dicho que no te quedes tantas noches en la casa de Darien. Tu bien perezosa y sin dormir como se debe, mejor dicho…
— Ay si Luna, no me regañes más y dime, ¿Qué hacemos entonces?
Le preguntó mientras se ponía la toalla para ir a darse un baño.
Sí, es que se tenía que arreglar para ir a la universidad. Guau, esa mujer de verdad es mi heroína. Es que imagínense el panorama. ¿Quién en su sano juicio se levantaría a las cinco y media de la mañana para entrar a escondidas a su casa y de ahí arreglarse para irse a la universidad? Muy pocas pero si, ya sé lo que me van a decir, ¡todas! Es que ya me les imagino las caras que deben estar haciendo al leer esto y al imaginarse la situación. Imagino que por una sola noche con el papacito rico de Darien Chiba, ¡hasta regalarían la mama! (risa loca) no pero es que si, ahora si en serio amigas, las cosas estaban muy graves.
— Fácil, tenemos que anticiparnos a la estrategia que tengan preparadas las death busters pero no, ahora que lo pienso mejor, ¿qué crees que harían sailor Uranus, Neptune y Plut?
— Pues está demostrado que mandarnos a la mierda pero sí, creo que sé que harían Luna. —Sonrió y la miró antes de salir de la habitación—Descubrir la identidad del tal Dios de la destrucción y, ¿sabes qué? Eso es lo que tenemos que hacer. Voy a descubrir quién es ese infeliz y cuando le pateemos el culo por infeliz, se los vamos a dar a ellas para que vean que nosotras también podemos con enemigos como esos, ¿qué dices eh Luna?
Como lo imaginan Luna le dio un regaño digno del Oscar y luego si la mandó a bañar.
Minutos después, arreglada y en el comedor mientras tomaba su desayuno, le escuchó decir a su papá muy asombrado con el periódico en las manos…
— Eh, pero que pendejada con este tipo, ¿Cuál es la novedad? Otra vez ese científico loco está en casi todas las páginas del periódico.
— Oye papá, ¿Cómo? ¿Es que tú lo conoces o algo así?
— Claro hija, ¿Cómo no lo voy a conocer si hasta hace ocho años era uno de los investigadores de genética más conocidos de todo el mundo? Lo malo fue que lo echaron del comité de investigadores por loco, se pasó con sus experimentos.
Mientras Serena tomaba su desayuno y hablaba con su papa, los malos de este arco estaban en reunión. Pobre Kaolinete. Ese maldito del Dios de la destrucción no la dejaba coger tranquila con su marido. Era como un permanente dolor de cabeza, una pesadilla.
— ¡Inútiles! ¡Las almas humanas ya no son suficientes! ¡Esas almas ya no me proporcionan la energía que necesito!
Alegaba el infeliz de Pharaon 90 porque el cristal Tyoron o algo así, (la verdad no sé cómo se llama en la versión latina) se estaba dañando. Como será que mientras el perro ese la regañaba, la cosita rica del profesor Tomoe tuvo que ir a la bodega por la bombilla, digo, por el cristal de repuesto para arreglar el tal cristal Tyoron.
— ¡Mi resurrección necesita una energía que sea infinita! ¡Una parecida a la del cristal Tyoron!
— Pero mi señor, es que el brillo de las tres luces está más fuerte que antes y…
— ¡Que no has entendido Kaolinete?! ¡A mí no me da miedo ni mierda!—Rio como un sádico enfermo— ¡Nadie va a echar a perder mi plan y mucho menos tres luces de pacotilla, nunca jamás! ¡No le voy a ceder este planeta a nadie y nos vamos a apoderar de él! ¡¿Entendido?!
— Sí señor, será como usted diga.
La reunión con el tonto ese se acabó y cuando estuvo con su cetro y frente al espejo acuático, empezó el monologo de esta estúpida.
—Ese viejo maldito de Pharaon 90, ¿qué no entiende? Esas tres luces cada vez se unen más y es como si el aura que desprende este planeta, las atrajera. ¡Es peligroso! El brillo de esas tres tiene un poder y una potencia que jamás había visto, es muy poderoso.
— Oye Kaori mi amor, ¿qué haces?
— Acá haciendo mi monologo, espera mi amor que ya así casi acabo. —Sonrió Kaolinete mientras estaba frente a su espejo acuático tratando de ver algo— ¿Será que las sailor scouts de mierda tienen los tres talismanes?
— Ay Kaori mi amor, deja de joder con ese espejo y camina más bien vamos al laboratorio que quiero que cojamos, perdón digo, — tosió fingidamente y rio— quiero que trabajemos en los demonix mi amor.
—No molestes ahora Souchi que esto es serio, ¿qué no ves que esta es mi parte?
Lo miró entrecerrando los ojos y luego si se asustó por lo que pasó.
—Las luces que desprenden las tres sailor estas, están interfiriendo con mi espejo acuático. No pero, ¿será otra cosa? ¿Será el aura misteriosa que desprende y envuelve este planeta?
—Kaori, ¿qué te pasa mi amor? Estas pálida.
— Problemas cariño, muchos problemas… —dijo con las manos apoyadas en su fuente y en señal de derrota—Pharaon 90, ahora si nos llevó el que nos trajo viejo infeliz. Me pregunto si es que acaso hemos caído en una trampa.
— ¿En una trampa?
— Sí, es que puede ser. Nos dejamos llevar por el aura que desprende este planeta y por la luz de las sailor scouts. Tal vez y todo esto solo se trate de una trampa de esas perras para derrotarnos.
— Pues mi amor, tranquilízate y ven, —le ofreció una mano para ayudarla a levantarse—ven que lo que tienes que hacer para resolver todos nuestros problemas, es ir y acabar con todo ese grupo de idiotas, ¿no? ¿No es eso acaso lo que el viejo hijo de puta ese quiere?
— Sí, tienes razón, eso hare mi amor.
Entrelazó sus arregladas manos al cuello (las tenía muy arregladas, como se le notaba que nunca cogía una escoba la muy perra) y entrelazándolas con mucho amor, le dio un beso muy seductor.
— Gracias Souchi, me siento mejor.
— Me alegra preciosa. Ve y mientras tú vas y buscas como acabar con todas esas cretinas, yo me quedare aquí en el laboratorio trabajando. Necesito seguir con las investigaciones para saber qué es lo que hay tras esta luz que se parece tanto a la de Tyoron. Vete tranquila que yo aquí me encargo de todo y te aconsejo que no gastes demonix si no es necesario. No quiero que ese viejo maldito te regañe otra vez.
Kaolinete le dio otro beso a su amado esposo (que estaba tan bueno y era tan bueno con ella) y se fue a ver cómo le jodia la vida a nuestras nenas que estaban muy estresadas porque una cosa era la preparatoria y otra muy diferente era la universidad. La universidad y luchar con demonios idiotas al mismo tiempo, parecía a veces una tarea titánica. No era nada fácil hacer tantas cosas al mismo tiempo, ¡ni se cómo es que hacen para hacer lemon por la noche! (risa enferma) Es que si, de verdad son increíbles.
Pero mientras Kaolinete pensaba y nuestras nenas se preparaban para ir a clases, Rini decía ante de salir….
— ¡Mamá Ikuko, iré al cine con Hotaru después de que salga de clases! ¡Volveré un poco tarde!
— Oye no Rini, ¿Cómo? ¿Con quién estas al teléfono y cómo es eso de que te vas?—Se levantó Serena de la mesa y fue con ella porque se había preocupado.
— Ya que quieres enterarte de todo Serena, estoy hablando con Hotaru; que de hecho, espérame un momento por favor. —Dijo mientras destapaba la bocina del teléfono—No necesariamente tenemos que ir al cine Hotaru. Podemos ir con tus amigos a otra parte si quieres. Ok, entonces así quedamos, nos vemos. Bye, gracias por llamar a invitarme.
— ¿Entonces era Hotaru?
— Sí Serena y es la primera vez que me llama por teléfono. —Sonrió muy alegre— ¿Tú crees que me quiere contar algo? La verdad me encantaría que fuera más abierta conmigo y me contara más cosas de ella, como de su papa por ejemplo.
Ellas hablaban pero el metiche de Kenji; que estaba terminando de desayunar para irse a trabajar, preguntó muy sorprendido…
— Oye Rini, ¿y esto tan bonito que es? ¿Lo hiciste tú?
— De hecho no papá Kenji. —Se giró y le sonrió—El santo grial lo hicieron Serena y Darien la otra noche para ayudarme cuando me dejaron esa tarea.
— ¿Serena y Darien?
Obvio, hizo cara de what the fuck? Mientras miraba con reproche a Serena.
— ¿Y cómo cuando fue señorita?
— Ay papá, —sonrió Serena nerviosa—no te enojes que está muy temprano como para que empieces a regañarme.
—Serena, ya te he dicho que te consigas un novio de tu edad porque ese señor, ¡puede ser tu papá!
— ¡Papá!—Exclamó Serena enojada mientras Ikuko y Rini reían— ¿Cuál señor? Darien es solo un poco más mayor que yo pero no es como para que digas que…
—Bueno, bueno, ya y espera papá Kenji, te voy a explicar lo que es el santo grial porque, ¿si sabes lo que es el santo grial?
Fue Rini con él y le guiño un ojo a Serena que se veía nerviosa.
— No, la verdad no pequeña Rini, ¿qué es?
— El santo grial es una copa que se usa para…
Guau, es increíble que la tontica de Rini hubiera querido ayudar a Serena, ¡por fin hizo algo bien hecho esta mocosa! Mientras la culicagada esta le explicaba a Kenji, si, lo obvio, que el santo grial era una copa que se usaba en ceremonias religiosas para bendecir el agua o verter el vino, Serena le daba las gracias mentalmente por ayudarla a distraer a su papá. Luna por otro lado, hablaba con su hija.
Según Diana, Rini, su pequeña dama, era kawaii.
— Mamá, ¿no crees que la pequeña dama está ganando más confianza en sí misma? Parece que cada vez entiende y acepta más el hecho de que es una sailor scout.
—Tal vez pero Diana, cuidado que de pronto nos escuchan. —A Luna le encantaba vivir regañando a todo el mundo.
Si eso hacía con Serena que no era su hija, no se alcanzar a imaginar lo mucho que regañaba a la pobre Diana. La pobre Diana estaba tan aburrida que no veía la hora de volver al siglo 30, al menos allá Luna mantenía tan ocupada como consejera real que no le quedaba tiempo ni de regañarla. No veía la hora de irse.
— ¿Has entendido?
— Sí madre, como digas.
La pobre Diana hacia caras mientras Luna tomaba su desayuno y Serena decía frente a la ventana muy aburrida…
— Ay no, parece que va a llover otra vez.
— Sí mi amor, —dijo Ikuko que se hizo a su lado—este clima ha estado muy malo y parece que no quiere mejorar. Mira no más como está el cielo, esta tan oscuro que es deprimente.
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Ya después de clases la tontica esta estaba….
— Oye Rini, ¿vamos a entrar o no? Tu amiguita, la emo, ya no vino. Vamos que si no nos perdemos la película.
— Ay sí amiga, —dijo Momoko al lado de niño este que le estaba coqueteando a Rini—hace más de una hora que las estamos esperando. Si no quiere venir, que no venga pero al menos nos hubiera llamado.
— No, vayan entrando ustedes que yo ahora voy. Voy a ir a llamarla a ver qué fue lo que le pasó.
Rini fue hasta un teléfono público que había por ahí cerca y saco su teléfono móvil. Buscó el número de la casa de Hotaru y por más que le insistía, nada que contestaba. Y como no le contestaba, se estaba empezando a preocupar.
— No contesta. ¿Será que le pasó algo? De pronto tuvo otra de sus crisis y por eso no puede contestar.
Sin más remedio que salir de la cabina y tomar dirección hacia el teatro con la cara más larga que la mía cuando no tengo reviews en la página, se abrazó a si misma porque de la nada empezó a hacer mucho frio; de la nada no porque ya habíamos establecido que Tokio parecía últimamente el polo norte pero bueno, digamos que de la nada porque eso fue lo que dijo esta pobre idiotica que estaba muy, muy aburrida porque no sabía nada de su amiga.
— Uy, de repente me dio mucho frio. Debí haberle hecho caso a mamá Ikuko y debí haberme traído una chaqueta.
No muy lejos de Rini que se estaba muriendo de frio por no haberle hecho caso a la abuela, Hotaru estaba….
— Hola Hotaru.
— Ah, hola papá. —Lo miró con mucho desanimo.
— Dime hija, ¿Cómo te sientes después del trasplante?
— Bien, creo que mi cuerpo lo ha recibido bien, supongo.
— Te he puesto células y neuronas de la mejor calidad. —Le sonrió con cariño y la miró mientras seguía de pie en la puerta—Ya con eso deberías empezar a sentirte mejor.
— Sí papá, tu eres el experto pero, ¿me disculpas? Tengo que empezar a arreglarme para ir a la cita que tengo con Rini. Si me tardo mas es posible que se vaya.
— Sí claro, como digas hija y mi amor, —le sonrió de nuevo mientras iba saliendo de la habitación—me alegra que hagas amigas, no me gusta verte tan sola. Me voy entonces y espero te diviertas. Cualquier cosa que necesites me llamas porque Kaori no puede, hoy va a estar muy ocupada.
— Sí papá, gracias.
El papacito rico del profesor Tomoe, (ah es que mis amores, el del anime era inmundo pero el del manga no esta tan mal. Además como a mí me gustan mucho los profesores y me encanta hacerles maldades, pues ya ven) salió para darle privacidad a su hija. Hotaru se levantó de la cama, empezó a quitarse la blusa para cambiarse pero no se sabe en qué momento, Rini llegó a su casa y no, peor, a su ventana.
Total fue que la metiche esta se asustó de muerte cuando le vio las cicatrices a Hotaru en un brazo, pobrecita Hotaru, se sintió muy mal cuando esta culicagada de mierda se quedó mirándola como si fuera un monstruo, pobrecita, ¿ella bien acomplejada y la boba de Rini la mira de esa manera? Vaya, con esas amigas para que enemigas.
— ¡¿Rini?!
— ¡Perdóname, he entrado sin avisar!
