Jueves 19, de marzo de 2015.
¡Final de temporada!
¡Hola, hola amigas y amigos! Hola y como sabrán, estoy feliz por haber llegado hasta aquí. Algunas de mis amigas más cercanas recordaran esta fecha porque dos días antes, les comenté lo que más o menos dice el título. Que terminé de adaptar el tercer arco de nuestra querida serie, que aun con todos los años que han pasado, nos sigue sacando risas y alegrías. Oki pero, ¿si saben no? (risa picara) Ah, sí, eso haré.
Como es costumbre por cada final de temporada hay un capítulo final con todo lo que me gusta leer a mí, ¡lemon! (risa enferma). Entonces esta no será la excepción y ya saben, espero no les moleste y a las que le gusta leerlos de fiesta y haciendo mucho lemon, ¡bienvenidas!
Chao niñas, me muero por arrancar.
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—.—
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Mientras Haruka entraba con su mujer en brazos a su costoso apartamento y Setsuna entraba al suyo que no estaba muy lejos del de ellas, mientras Amy y Mina se despedían en el taxi y Darien, Rini y Serena caminaban hasta el apartamento para darse un baño, comer algo y descansar, Rei y Lita seguían acostadas en unas camillas esperando a que las atendieran.
Algunas como una muy temperamental Rei ya estaban perdiendo la paciencia. No quería estar ahí.
— ¡Me quiero ir para el templo Asanuma! ¡No quiero estar aquí y necesito saber si mi abuelito está bien!
— Por tu abuelo no te preocupes. Él está bien porque yo personalmente me encargué de eso.
— ¿Cómo? ¿De qué estás hablando?
— Resumamos. Mis padres son amigos del presidente y ellos encantados aceptaron cuando les pedí el favor de que se llevaran a tu abuelo. En estos momentos, en donde el peligro ya pasó, deben estar saliendo para algún hotel o algo así. Tengo que llamarlos después de que salgamos de aquí y preguntarles cómo están.
Rei, como le hubiera pasado a cualquiera, hizo cara de: "¿qué demonios?" Cuando Asanuma dijo eso con tanta naturalidad. Pero mientras ella se sentaba mejor en la camilla, porque la doctora de urgencias por fin se había desocupado y llegaba con ella, no muy lejos de ellos….
— ¿Le duele aquí señorita?
Preguntó el bellísimo doctor de pelo negro y ojos color miel mientras le examinaba el estómago con ambas manos.
— No, no doctor y estoy cansada de decirle a mi…
—….a su marido que no tiene nada. —La interrumpió Andrew abruptamente porque, ¿lo imaginan? Ah sí, ¡estaba celoso del doctor! Eso sí era el colmo—Ella insiste en decir que no tiene nada pero, ¿ve? ¿Ve esos morados doctor? No, eso le tiene que estar doliendo. No digas mentiras Lita y dile, dile aquí al doctor lo mucho que te está doliendo. Sin pena mi amor que para eso estoy pagando particular.
— Su esposo tiene razón, señora.
Respondió apenado el doctor porque por más que le veía la mano izquierda, no le veía la argolla, por eso pensó que era soltera.
— ¿De verdad no le duele? Este hematoma de aquí no se ve nada bien y debería estarle doliendo.
— ¿Sabe qué doctor?—Miró con enojo a Andrew que reía de verla hacer caras— Sí, uy sí, mi "esposo" tiene razón. Me está doliendo hasta el pelo y si me puede mandar unos medicamentos para el dolor y para que mi "marido" deje de molestarme con eso, se lo agradecería mucho. Quiero irme de aquí lo más pronto que sea posible por favor.
— Claro ¿señora….?
— Furuhata, Lita de Furuhata. —Se le sentó Andrew al lado y lo miró con seriedad.
— En un momento mando a la enferma para que le haga curación a las heridas de la rodilla, señora de Furuhata, y le mando con ella la receta de los medicamentos. Ahora les pido un permiso pero debido a todo lo que pasó en la ciudad hoy, tenemos más pacientes que nunca y…
— Claro, claro doctor le entiendo y muchas gracias por atender a mi esposa tan rápido. Se lo agradezco mucho.
Claro, cuando el híper papacito del médico que estaba atendiendo a Lita se fue muy apenado porque pensó que Andrew se estaba dando cuenta de sus intenciones con Lita (que de hecho así fue) Lita se le quitó a Andrew con brusquedad en la camilla y lo regaño. Lo miró muy seria y le preguntó por qué le había dicho al doctor lo que le dijo.
— ¿Y por qué? ¿Cuál es el problema o qué? ¿Es que te gustó el doctor o qué Lita?
— Ay Andrew, — se giró más en la camilla y lo miró enojada— ¿es en serio? ¿Es una broma?
— No. No porque no sé si te diste cuenta, mi amor, pero ese tipo te estaba tocando mucho y te estaba sonriendo muy coqueto el idiota ese. Claro, es normal que le gustes pero tú eres mía Lita, ¿o no?
— Se supone que debería ser bonito que el hombre que tú amas te cele de esa manera pero, ¿sabes qué? No, no lo es; estoy muy cansada Andrew. Acabamos de pasar por una mierda que ni te imaginas y no estoy para esto.
Se levantó de la camilla molesta y decidida a irse pero…
— Está bien, está bien osita, lo siento. Perdóname pero es que no soporto que ningún tipo, más un tipo como ese por ejemplo, te mire cómo te miró. No sabes ni te haces una idea la ira que me da que te imaginen y te deseen tanto como yo. ¡Me provocaba romperle la cara!
Así y mientras Lita ya no tenía más opción que sentarse de nuevo en la camilla porque la enfermera había ido a curarle las heridas a petición del doctor y a entregarle la receta con los medicamentos que debía tomarse, pasaron cuatro largas horas en las que muchas cosas ocurrieron.
A la larga y después de estar casi que encarceladas por sus novios en ese hospital, Lita y Rei por fin pudieron salir y cada una regreso a su casa; oh si, y como lo imaginan no regresaron solas. Lita vivía con Andrew y obvio y por más que la hizo enojar con su escenita de celos, se fue con él para el apartamento que ya llevaban compartiendo durante varios meses. Rei se fue con Asanuma cuando el chofer de su familia llegó a recogerlos y lo invitó a su casa. Lo invitó al templo para ofrecerle algo de té en agradecimiento por haber cuidado de su abuelo mientras ella luchaba junto a sus amigas tratando de salvar al mundo pero había algo que ella estaba pasando por alto o tal vez no sabía.
Él no quería té.
Pasando de este par de nenas a otras, seguimos con las casi for ever alones de Mina y Amy. Ellas, como buenas solteras que eran, no tenían nada que hacer. Por eso y como no había un buen hombre que las estuviera esperando en casa para darles una buena noche de lemon intenso (como si lo tenían sus otras tres amigas) se dieron un baño y después de comer algo se acostaron y cayeron en un profundo sueño. Estaban muy cansadas.
Pasando de esta esquina, en donde no hay nada interesante que contar (lo siento por Mina y Amy pero que mal que me las dejaran solitas tanto tiempo) a la otra, esta si era una escena muy graciosa, ¡no sabía que Darien comiera tanto! Ya iba por el tercer pedazo, pero escuchen bien, de la segunda caja de pizza que pidió para él.
— ¿Otro pedazo de pizza Darien? Si sigues comiendo así, te vas a poner como una ballena.
— ¡Rini!—La regañó Serena pero no podía, le había dado mucha risa.
— Sé que la de la idea de comer hamburguesas y pizza para la cena fue de Serena y mía pero oye, te estás pasando Darien; ni que fueras a correr una maratón, ¿Por qué estas comiendo tanto?
La pobre Rini (que era tan ingenua) no entendió pero cuando Darien miró a Serena y le guiñó un ojo, ella si entendió. Su sola sonrisa, mientras un poco de salsa le escurría por la comisura del labio y él se la limpiaba con una servilleta, la habían puesto como la caja en donde estaba la pizza y era atacada por un hambriento y previsivo Darien, estaba muy roja y era de la física pena que tenía. Serena se puso como un semáforo cuando está en rojo cuando Darien la miró y le sonrió con malicia. Así nuestra nena hubiera tenido problemas de entendimiento lento (me refiero a la enfermedad) le habría entendido. Eso era más que evidente para cualquiera que lo hubiera visto.
Pero como Rini es tan metiche y tan cansona…
— Oigan, ¿Por qué se quedaron mirando así? ¿Qué pasó? cuéntenme, ¿qué se traen? ¿Acaso se van a quedar despiertos hasta tarde viendo una película? ¡Yo quiero ver con ustedes!
— No, no, no, señorita. Son más de las nueve de la noche y una niña de tu edad no tiene nada que estar haciendo levantada a esta hora. Cepillo, pijama y cama, a dormir jovencita.
— Pero Darien, eso no es justo. —Hizo un mohín mientras empujaba su plato vacío al frente y cruzaba las manos enojada— ¿Cómo mis papás si me dejan quedarme hasta tarde viendo televisión?
— Rini, di la verdad.
Sonrió Serena con gusto.
— Si hay algo que no debes hacer es tratar de engañar a Darien; si lo sabré yo…
— Es la verdad Serena. Mi papá siempre me…
— No creo y si eso es así, —se levantó del asiento y la ayudó a ella—eso será algo que definitivamente esta por cambiar en el futuro. Anda, ve a cepillarte, ponte la pijama y cuando estés lista para meterte a la cama, nos llamas. Ni un minuto más ni un minuto menos, ve.
— Pero Darien, yo no…
— Te doy hasta tres Rini. —Le dijo y se veía muy serio, guau, hasta como papá regañón se ve sexy, ¡qué bien!— Anda, ve, tienes que descansar.
— Pero…
— Uno…
— ¡Esto no es justo! Si estuviera en mi casa yo…
— Dos….
— ¡Está bien, está bien! ¡Ya voy!—Dijo de muy mal genio mientras se retiraba por el pasillo hasta la habitación de Darien. Y mientras entraba decía entre dientes… — Vaya, ni al Darien del pasado le puedo sacar que me deje ver televisión hasta tarde, ¡qué mal!
Rini se reía de ver que su papá del pasado y del futuro, no eran muy diferentes. Pero mientras ella se cepillaba los dientes y se ponía la pijama, Serena recogía los platos y entraba en un mar de risas a la cocina. Ella siempre se enojaba mucho con Darien porque él era muy permisivo con su futura hija y por eso y mientras botaba las cajas y las servilletas a una pequeña canasta de basura que había bajo un mesón de granito blanco en la cocina, lo miraba aterrada ir hacia ella.
— Me gusta mucho verte reír mi princesa pero, ¿de qué tanto te ríes? ¿Cuál es el chiste?
— Es que tú, es que de verdad te creí que estabas en plan de papá estricto con Rini. ¡Hasta por un momento te me pareciste a mi papá Darien, que cansón eres!
— ¡Oye!—Reía con ella mientras entraba a la cocina y la abrazaba por la espalda— No digas eso que harto que si me molesta tu papá por el hecho de ser mayor que tú. Mejor dime, ¿cansada?
— Oh no, no mi amor…
Suspiró de gusto mientras él subía sus bellas, suaves y delicadas manos por sus costados y llegaban a donde quería llegar en primer lugar, a sus senos.
—…para nada. Vamos a darle las buenas noches a esa inquieta y al sofá cama mi amor. No sabes lo mucho que me gusta cuando tenemos que pasar la noche ahí. Me encanta…
— Oh, Serena, Serena mi amor…. —dijo con emoción y entrelazó su mano con la suya cuando ella se giró para ir a la habitación— No sabes cómo me gusta cuando dices eso y de esa manera. Me fascina….
En otro lado y como para ir por orden, estaban Rei y el lindo de Asanuma (que no sé si se acuerdan pero en mi versión no es un niño, en un año mayor que Rei) en el salón del templo donde estaba el fuego sagrado tomando algo de té.
— ¿Entonces todo eso pasó mi amor? ¿Y lo dices así, riéndote y toda la cosa?
— Asanuma, ¿y qué quieres que te diga entonces? — Sonrió de nuevo y dejó la pequeña taza sobre la mesa.
— Oh no sé, no lo sé Rei.
Se levantó de la mesa y luego se hizo a su lado.
— Que me digas que tenías miedo de no regresar. Que tenías miedo de no volver a verme…
— Asanuma…no, no hagas eso. — Suspiró y se sonrojó cuando él se acercó a su oído y le susurro.
— Yo si estaba muy asustado al pensar que no volvería a verte Rei. Sentí pánico cuando pensé que te había perdido mi amor. Eres la mujer más hermosa de este mundo y sé que con ninguna mujer podría sentirme como me siento cuando estoy contigo.
— ¿Cómo? ¿De qué hablas? ¡Ja! —Giró el rostro y lo miró con desconfianza— Lo mismo habrás de decirles a todas. Eres un niño bonito Asanuma. Sé a qué estamos jugando y…
— Tal vez tú estés jugando pero yo, no Rei. —Le sostuvo la mirada y le tomó las manos cuando la giró hacia él — Yo estoy enamorado de ti Rei. Yo te amo.
—"¡Ay no!—Gritó mentalmente Rei muy asustada—"¿Me ama? ¡¿Es una maldita broma?"
— No tienes que responder nada ahora Rei.
Fue acercándose cada vez más a ella y fue tanto, que la hizo caer sobre el tatami del salón que estaba nuevo; Asanuma que quería ganar puntos con su bis suegro, pagó por la renovación.
— Solo déjame quererte. Déjame quererte mucho esta noche y muchas más mi amor, mi poderosa guerrera de fuego. Mi Rei…
Asanuma cayó sobre Rei y levantando sus temblorosas manos y poniéndolas sobre su cabeza para apresarla, se apoderó definitivamente de sus labios y ahí se quedó un buen rato. La besó, la besó y a cada momento mientras el fuego de esa habitación que estaba tan vivo los calentaba de la noche que amenazaba tormenta, la besaba con más ímpetu, con más urgencia, con todo el amor que le tenía y que había empezado a desarrollar aunque no quería. No quería enamorarse de una mujer tan peligrosa como Rei pero no pudo evitarlo. La dulzura con la que lo miraba y su forma de hacer el amor, lo habían enamorado…
Sin dejar de besarla y arrancarle pequeños gemidos que lo estaban excitando demasiado, le abrió el traje de sacerdotisa que estaba usando y admiró su cuerpo como siempre lo hacía, con asombro y respeto. Siendo muy delicado y experto en su atención, logró sacarle una de las frases que le encantaba que dijera cuando estaban así, a punto de hacerlo. Le escuchó decir que no veía la hora de tenerlo sobre ella y muy, muy adentro.
— Y así será mi poderosa sailor scout que lanza fuego, así será.
Tomándola con delicadeza por la cintura para levantar su erizado cuerpo del suelo y terminar de desnudarla, le quitó lo que faltaba. Pronto la tuvo en aquella braga negra de encaje que le encantaba que usara, la que tantas veces había quitado ya con sus dientes, para disfrutarla. La desnudó suavemente y besando primero con delicadeza un hematoma que se hizo en el hombro izquierdo por la pelea, luego se levantó del suelo con ella en brazos y llegó a donde siempre quiso ir con ella. En un segundo estuvieron frente a una larga alfombra oscura de lindo grabado que había frente al fuego sagrado y la depositó lentamente sobre ella. Luego, se sentó a su lado y le corrió un largo mechón de cabello negro que había caído como una hoja sobre su lastimado hombro. Se inclinó más hacia ella y tomando su mejilla con dulzura, volvió a besarla porque no quería hacer nada más que eso, quería besarla y tenerla como más le gustaba.
Pero mientras Rei demostraba que no es tan Tsundere como quería mostrar a veces y acariciaba a su novio sobre el delicado pantalón azul turquí que estaba usando mientras él no paraba de besarla y de halarle los erguidos pezones con suavidad, Lita era otra historia.
Ahí no había tanto romance ni delicadeza.
No era que Lita y su novio, oh no perdón, según él, su "marido", no tuvieran romance. Es que en su caso era diferente. Resultaba ser que Lita no era tan Yandere como parecía. Era tan hentai o más loca que su celoso y rubio amor que estaba impacientemente esperándola en la cama para "descansar"
— Ay Lita mi amor, ¿en serio? ¿Te pusiste esa? Ummm mi amor, vaya que eres malvada.
— ¿Qué?—Fingió inocencia mientras desfilaba para él aquella pequeña pijama de seda enteriza blanca— ¿Esta viejera? Por favor, no es para tanto, mi amor….
— Yo, yo si tengo muchas ganas de hacértelo pero como me preocupan estos morados, no quería…
— Deja de ser tan cansón que primero, no me duele y lo segundo, ya fui al hospital como querías y me estoy tomando esos medicamentos para el dolor, estoy bien. —Le tomó una mano y la puso sobre uno de sus senos que se sentían muy suaves—Me siento muy bien Andrew y quiero que me lo hagas. Que me lo hagas como te gusta mi osito.
— Uy, ¿sí?
Preguntó con emoción mientras no podía dejar de acariciarle los senos.
— ¿Si mi amor? ¿Te puedo hacer todo lo que yo quiera mi osita?
— Todo lo que quieras mi amor, ¿qué estas esperando?
Como un animal salvaje, ahí sí que parecía un oso, (risa) se abalanzó sobre ella en la cama y empezó a besarla. La besaba con ferocidad, con urgencia, con toda su pasión. Andrew amaba a esa mujer más de lo que amó a Reika y con cada acalorado encuentro en esa cama, trataba de demostrárselo. Se esmeraba mucho en hacerla feliz porque ella, incluso desde el primer día que la conoció, lo había hecho inmensamente feliz a él con su forma de ser. Nunca olvidaba su sonrisa y su amabilidad aquella noche cuando ella lo invitó a su apartamento y le ofreció leche y galletas; galletas que ella misma había hecho y que eran las mejores que se hubiera podido comer en la vida. Nunca olvidaba su primer beso porque con ese beso recuperó la fe en el amor. Estaba abatido, solo y muy triste por el abandono de su novia y Lita llegó para llenar su vida de buena comida, orden y sobre todo amor, de todo su amor…
Sobre ella y mientras le subía la pijama por la cabeza para desnudarla, la escuchaba suspirar su nombre como siempre lo hacía cada que estaban en la cama. Con mucha pasión, deseo y descontrol…
—Andrew, ah, Andrew…
Quitándole la pijama y luego tirándola a un lado de la cama mientras hacía lo mismo con su camisetilla y bóxer, se deslizó por sus maltratadas curvas para llegar ahí. Para llegar a uno de los lugares en donde más le gustaba estar y quedarse por largo rato. A su suave intimidad que para su agrado y sorpresa, estaba muy húmeda. Ya estaba más que lista para él.
Pasando dos de sus expertos y suaves dedos por el húmedo interior, arrancándole elevados suspiros de pasión, sonreía con sorna, con malicia por verla tan dispuesta aun con lo mal tratada que había quedado por aquella batalla en donde hubiera podido (como en muchas otras ocasiones) perder la vida.
— Ah Andrew, ay osito mi amor, ven. Ven y me lo metes bien rico mi amor. Ven que…
— Que conste entonces que tú lo pediste, Lita… —sonrió con picardía mientras se subía sobre ella y se preparaba para hacerlo— Ummm mi Lita, eres tan…
— ¡Ah! ¡Ah Andrew sí mi amor, sí! ¡Más, más…! Dame mucho más mi amor….
—….caliente… —Sonrió mientras no dejaba de hundirse con profundidad y rapidez sobre ella—Eres la mujer más dulce y más caliente con la que jamás haya estado. Eres… única.
— ¡Ah, ah, ah sí, ah….!
A la poca luz de las lámparas que adornaban las mesitas de noche que rodeaban la cama (a Lita le habían encantado y por eso no pudo evitar comprarlas) se encontraba una pareja haciéndolo como más le gustaba, aceleradamente... Mientras Lita se aferraba con fuerza de los hombros del hombre que amaba y se movía bajo él con la misma fuerza con la que él se movía sobre ella, Serena estaba abrazada a Darien en el cómodo sofá cama viendo una película pero más que nada esperando a que Rini estuviera completamente dormida.
Ya eran más de las doce de la noche y aunque quería hacerlo con su amado novio, el sueño parecía ser que le podía más que las ganas. Inevitablemente el día que había tenido le estaba pasando factura. Se estaba quedando dormida hasta que….
—¡Ah, ah, motto onegai! ¡Motto, motto, motto sensei!
A Serena se le hicieron muy familiares aquellos gritos porque ya los había escuchado en una ocasión y por eso, se despertó. Se despertó y cuando abrió los ojos y vio lo que vio en el televisor, elevó la mirada y se encontró con los brillantes ojos de un hombre que la amaba y estaba caliente.
Muy excitado.
— Ummm, ¿viendo hentai sin mí amor? Que malito eres Darien, eso no se hace.
— ¿Quién dijo que sin ti?
La tomó por la cintura y en un movimiento muy rápido, la sentó sobre él. La sentó pero había un problema, como su erección (que era enorme) rozaba tanto con el sexo de Serena, ella no pudo evitar gemir ahogadamente de emoción.
— ¡Ah Darien! No, no podemos mi amor. ¿Qué tal y le dé por levantarse por un vaso de agua como la otra vez?
— Tú tranquila mi amor que no pasa nada. —Llevó sus grandes y diestras manos hasta su espalda y la acercó hacia él—Tranquila y ven, dame uno de esos besos que tú sabes dar. Dame un beso bien caliente mi poderosa sailor moon.
—Darien….
Como ella también tenía muchas ganas de hacerlo y no se resistía a su calidez, a sus ojos (en donde solo había deseo) ni a sus labios que sabían tan bien, hizo exactamente lo que este excitado hombre le pidió. Lo tomó por las mejillas y apoderándose de su boca como si fuera una mascarilla de oxígeno y de eso dependiera su existencia, lo besó e introducía su lengua para enredarse con la suya. Lo besaba y mientras lo besaba como a ella sabía que a él le gustaba y las nenas en la pantalla disfrutaban, se movía más insistentemente sobre su duro miembro que parecía iba a reventar ese pantalón negro de pijama. Cada vez que ella se movía sobre él, palpitaba con muchísima fuerza.
Fue por eso que Darien no lo soportó más y así mismo como la había sentado sobre él, así mismo la levantó. La levantó como si se tratara de una muñeca y dejándola en donde originalmente estaba, se hizo sobre ella, le subió la pijama y le hizo el rosado interior de fino encaje a un lado.
— Serena, ummm Serena mi amor…Eres tan bella…
— ¿Me lo quieres meter así verdad?— Le sonrió con malicia mientras estiraba aquella delicada mano para acariciárselo— Oh, pero mira no más como estas de caliente, mi querido y elegante Tuxedo Mask. Estas tan caliente que ni siquiera te quieres tomar el trabajo de desnudarme completamente.
— Es que al parecer sailor moon saca lo más salvaje que hay en mí.
Lo tomó y entró de un solo golpe en ella.
— ¡Ah! Ah Tuxedo Mask, Darien mi amor, asi….es tan rico, ummm, ah mi amor, ah…
Serena era muy, muy feliz cada que estaban así. Ella lo amaba mucho pero por ratos se cansaba de su seriedad, de los temas que él escogía para hablar. Ella era una mujer muy simple, muy tranquila y muy des complicada; Darien era todo lo contrario. Él, era un apasionado por la política, la cultura, el arte y sobre todo por su carrera. Siempre hablaba de cosas complicadas y su semblante era de seriedad la mayor parte del tiempo pero cuando lo tenía así, sobre ella y embistiéndola sin parar, era muy feliz. Por unos cuantos minutos tenía solo para ella al hombre que sabía que vivía en él y que solo ella conocía. Por unos cuantos minutos, que para ella eran eternos porque eran muy placenteros, tenía al pervertido, excitado y caliente Darien Chiba diciéndole mientras no dejaba de hundirse en ella con profundidad que la amaba.
Que era lo único que de verdad le importaba en la vida.
— Dilo, dilo de nuevo Darien.
— No quiero que vuelvas a arriesgarte de esa manera porque no puedo, no concibo la idea de no poder hacerte esto. —Le dijo al oído y luego sostuvo el peso de su cuerpo en ambas manos para poder verla; claro, sin dejar de moverse por supuesto.
— Ah…. ah…. ah Darien, Darien…
— No concibo ni imagino una vida sin ti Serena, no puedo.
Darien se dejó caer de nuevo sobre ella y metiéndose uno de sus erizados, blancos y sudados senos a la boca, se enfocó más en succionar su erizado pezón que en cualquier otra cosa. Succionándoselo, embistiéndola y muy caliente por los sonidos que emitía su boca mientras no era la única que gemía y suplicaba por mas, siguió penetrándola sin cesar.
Serena y Darien apenas empezaban. Lita y Andrew estaban descansando para hacerlo una vez más pero Rei y Asanuma, ya iban por su segundo round.
— ¡Oh, ah, ah sí Asanuma, así mi amor, por favor muévete más!
Llena de sudor y con el tonificado cuerpo de su poderoso novio sobre ella, estaba muy contenta, muy excitada... A la luz del fuego sagrado y siendo embestida sin parar, sentía que ya lo iba a lograr. Asanuma ya llevaba embistiéndola en esa posición quince placenteros minutos y ella quería hacerlo pero no pudo, él no la dejó.
De pronto vio que se levantó y fue él quien se acostó en la alfombra. Le dio una sonrisa y no hicieron falta palabras, sabia y muy bien lo que le estaba pidiendo.
— Que malo eres mi amor, yo quería así.
— Ah sí pero no mi Rei, —lo tomó en una mano y se alistó cuando ella se le sentó encima—así también es muy divertido escucharte gritar.
Rei levantó las caderas para que él pudiera hacerlo y cuando lo hizo, cuando lo tuvo adentro, solo dijo con una gran sonrisa en el rostro mientras él se prendía de sus sudadas y blancas caderas…
— Ah, sí, así también es muy divertido mi amor…
Cabalgándolo y sintiendo la gloria porque era una sensación muy placentera, dejó a un lado sus miedos, sus preocupaciones y sus penas. Por un lado le preocupaba que a su abuelo le diera por regresar antes de tiempo al templo y encontrarla en esas y por el otro, le preocupaban sus sentimientos. Ella si lo quería mucho, y le encantaba la forma en que se lo hacía porque él había sido el primero pero no, aún seguía muy indecisa. Había visto a muchas personas sufrir por amor y ella no quería ser una de esas. Ella solo quería divertirse y ya pero….
— Ah sí Asanuma, ah sí. Yo también te amo mi amor, te amo…
Rei fue inconsciente de lo que dijo y siguió disfrutándolo como si nada pero él, a él le emocionaron sus palabras. Era de verdad que él la quería y lo que más deseaba, era poder obtener más que su cuerpo, también quería su corazón…
Emocionado por lo que había escuchado y más inspirado debido a eso, la tomó por la espalda y la pegó a su pecho. Levantó más las piernas y mientras no dejaba de moverse dentro de ella y de disfrutar de sus elevados gemidos de emoción, pensó….
—"Yo también te amo Rei y si necesitas tiempo, eso te daré"
— ¡Asanuma, Asanuma mas, mas, más que yo me….!
Rei llegó a un increíble orgasmo sobre él y como si lo hubiera planeado, el fuego se elevó con ella. La imagen del negro cabello de Rei sudado y alborotado mientras el fuego tras ella se elevaba, hicieron que el dulce y muy enamorado de Asanuma no lo soportara. Asanuma llegó al orgasmo un poco después de que ella lo hiciera y muy contento y muy feliz, la recibió con gusto sobre su sudado pecho cuando ella cayó jadeante y feliz, más feliz que nunca.
Esa noche y a la final nuestras tres nenas tuvieron un lemon muy intenso y delicioso con sus parejas; aunque la verdad sea dicha la mas de buenas como siempre, ¡fue mi Lita! Lo digo porque si, ella no tenía el problema que tenían Rei o Serena, ella si vivía sola con su novio.
Resulta que el abuelito de Rei era bien madrugador y como no se aguantaba un cólico, pues ese día llegó muy a las siete de la mañana al templo y cuando entró al salón y vio lo que vio, casi le da un infarto. Rei y Asanuma estaban sobre la alfombra abrazados y profundamente dormidos usando tan solo ropa interior. A Rei no se le veía el pecho porque estaba recostada sobre el pecho de su novio y eso ayudaba a que no se le viera la desnudez de sus redondos y casi perfectos senos pero Asanuma estaba en boxers azules oscuros y había usado el gran camisón del traje de sacerdotisa de Rei para taparle las caderas, por eso a él se le veía más el cuerpo que a ella. Ambos estaban muy cómodos durmiendo sobre un ya extinguido fuego que fue testigo de toda su pasión pero el abuelito de Rei, que estaba de muy mal genio por lo que estaba viendo, solo dijo con mucho enojo….
— ¡Rei! ¡¿Qué significa esto jovencita?!
— ¡Abuelito!— Ay sí, soy muy mala. Casi se muere del susto cuando lo vio. Lo único que acató hacer fue a tomar el camisón y taparse lo que más pudo.
Eso fue por el lado de Rei. Pero si ella había tenido un amargo despertar, ni que hablar de Serena. La pobre Serena estaba muy feliz y muy contenta abrazada al desnudo pecho de su novio, (después de una larga noche de buen sexo) pero cuando abrió los ojos y lo primero que vio fue la confundida cara de su hija viéndolos, se puso blanca del susto.
Ni supo cómo fue que hizo para no gritar.
— ¿Rini?
— Hola Serena, buenos días Darien pero, ¿qué pasó anoche? ¿Por qué esta tu pijama y la de Darien ahí tirada Serena?
— Eh bueno, yo este…
Más enredada que entenderle a un hindú cuando está alegando, Serena trataba de explicarle a Rini que no era lo que estaba pensando. Tapándose lo que mejor podía con la cobija, no había punto de comparación. Darien estaba más blanco y preocupado que ella. Ay si, que divertido es imaginárselos en esas.
¿Lo ven? Por eso les decía que la más de buenas fue mi Lita. Lita en cambio no tenía ese problema. Ella vivía sola con Andrew y no tenía a nadie quien fuera a molestarla pero oh no, miento, si tenía un problema.
Andrew se las quiso dar de lindo y esa mañana se metió a la cocina.
Consiguió el objetivo, que era hacer un desayuno pero ninguna de ustedes se puede alcanzar a imaginar cómo había dejado la cocina. ¡Parecía un campo de batalla de la segunda guerra mundial!
El pobre Andrew, como no sabía hacer nada, dejó esa cocina hecha un mierdero. Por lo que Lita medio alcanzó a ver (porque él se hizo en frente de la cocina para no dejarla observar) no había tapado bien la licuadora cuando licuó el chocolate y como resultado manchó todo el azulejo blanco de la cocina y oh no, no solo eso. El pobre techo también llevó del bulto. Infinidades de trastes sucios, cucharones, la estufa llena de mantequilla, cascaras de huevos por todo el mesón y muchos más desastres que ninguna ama de casa quiere ver en una cocina que deja impecablemente limpia antes de acostarse, adornaban ese lugar.
Lita como lo quería tanto y además él se destacaba era por hacer otras cosas, solo se sentó a la mesa, le sonrió con cariño y le dio las gracias por la comida.
— Muchas gracias por levantarte y preparar el desayuno pero no lo hagas más mi amor, está demostrado que no es tu fuerte.
— Qué mala eres. —Hizo un pequeño mohín mientras le terminaba de servir lo que él creía era el mejor desayuno que había preparado en su vida— Yo solo…
— Sí, yo sé mi osito. Muchas gracias pero de nuevo, no lo hagas. Sé que no es lo tuyo y además no tengo problemas con hacer el desayuno para los dos.
— Está bien, está bien mi malvada osita pero dime, ¿la próxima semana es tu cumpleaños verdad?
— Sí, si mi amor pero, ¿y tú como lo sabes? –Le preguntó sorprendida mientras le había dado un sorbo al aguado y simple chocolate—Tú eres un despistado de lo pero amor. ¿Tú cómo sabes eso?
— Ah bueno, le pregunté a Luna y ella me contó. Pero dime, ¿qué quieres hacer? ¿Quieres hacer una reunión para todos aquí o qué quieres? Dime porque necesito saber con tiempo para hablar con Unazuki y que ese día me cubra en la tienda. También quiero que ese día vayamos al centro comercial y compremos tu regalo. Yo de esas cosas no sé y prefiero llevarte para no botar la plata. Quiero que quedes contenta.
— Ay Andrew, mi amor, —se levantó de la silla y se le sentó en las piernas—no es necesario que hagas todo eso. Pensaba salir con mis amigas por ahí a algún restaurante porque como no tengo plata para nada…. Entonces iba a preparar una comida e invitarlas a todas aquí al apartamento.
— No, no, ¿qué? ¿Mi osita con esa cara de tristeza por falta de plata? No mi amor, no te preocupes por eso. Tú eres mi mujer y próximamente la madre de todos mis hijos.
— ¡Andrew!
— Entonces, ¿qué te parece si hacemos una pequeña reunión la otra semana en la tienda cuando cerremos? ¿Te gusta la idea?
— Sí mi amor, me gusta la idea y muchas gracias pero, ¿no habrá problema con tu papá o con tu hermana?
— No, para nada. Mejor terminemos de desayunar y cuando termine de arreglar ese mierdero de cocina, llamamos a los demás para ver si salimos a almorzar. Yo a ese infierno no me meto más a cocinar hoy.
Andrew y Lita reían, Rei era regañada en su habitación muy a eso de las ocho de la mañana por su abuelo que sacó a escobazos a un pobre Asanuma, y Serena, Serena seguía en problemas. Rini sí sabía qué era lo que había pasado entre ellos porque su papé del futuro la había mandado con sailor Mercury a una clase de educación sexual. Pero como esa mocosa es tan maldadosa, no hacía sino incomodarla a preguntas.
— Oye no pero Serena, ¿seguro ya se te quitó la fiebre? Es que sí, yo todavía te veo roja. Parece que el solo haberte quitado la ropa anoche y haber dormido así para no sudar la pijama, no es suficiente. ¿No crees que lo mejor sería que Darien te haga un chequeo completo para que…?
— De verdad estoy bien Rini. —Sonreía pero le provocaba era ahorcarla, por su maliciosa sonrisa sabía que solo lo hacía por molestarla—No te preocupes y mejor dime una cosa, ¿no va siendo hora de que vuelvas al siglo 30? Es que, imagino que tu papá y tu mamá deben extrañarte mucho. ¿No, dulzura?
— Bueno sí, pero ahora que lo mencionas Serena…
Salió Darien de la habitación con una toalla anudada al cuello después de haber tomado una ducha, tenía mucho semen encima seca pegado de la noche anterior y necesitaba un baño con urgencia….
—…tienes razón. Dime Rini, ¿tú es que no extrañas a tus papás o qué? Creo que lo mejor es ir con Setsuna después de desayunar y…
Así y después de una buena noche en donde hubo mucho lemon y amor, se acabó este relleno.
Muchas gracias a todas las que leen y nos leemos en alguna otra oportunidad, cuando me dé por seguir escribiendo y publicando cosas de esta serie. ¡Besitos y abrazos! Las quiero mucho. Chao, hasta pronto y de nuevo, gracias por haber leído y comentado esta semi adaptación del manga, se los agradezco de todo corazón…
