Hola! Bueno, segundo capitulo de este fic. Como saben, es un fic que esta participando en un evento, asi que debe de ser de 3 capitulos. Lastimosamente, eso significa que todo acaba en el 3er. capitulo. TALVEZ, al finalizar el concurso, lo seguiré, porque es muy prometedor. :P Que piensan? xD
Graciasss a los que dejan sus reviews, me alegra que les guste, y pues, cuando comiencen las votaciones, espero que me regalen su voto! :D
Disfrutenlo y nos vemos bien pronto! :)

[Este fic participa en el Reto del mes de Noviembre "Amores Prohibidos" del foro "Hazme el amor".]
Los personajes son de su creadora: Rumiko Takahashi!


CAPITULO II

El agua se sentía celestial en su espalda. Estaba tomando una ducha rápida en el baño tan lleno de lujos de su maestro. Los detalles eran hermosos, ultra modernos y con lo más nuevo en tecnologías. Tomó una toalla cercana, se secó lo más rápido que pudo y se volvió a poner su ropa. Faltaba una pieza… su blúmer se había quedado en los pantalones de su profesor.

- Demonios… - susurró, poniendo sus jeans sobre su cuerpo desnudo.

Se sentía adolorida, todos los músculos de su cuerpo le pesaban, su entrepierna estaba hinchada y con un dolor que encontraba raramente placentero. Terminó de vestirse, y salió del baño. Se encontró con su maestro, vestido nuevamente, con su camisa blanca y sus pantalones. Pareciera que estaba esperándola.

- Vamos, te iré a dejar. ¿Dónde vives? – pregunto, levantándose para buscar las llaves de su auto.

- En los dormitorios de la Universidad. – respondió, tomando su mochila.

- ¿En serio? Pensé que vivías en algún apartamento o donde un familiar. – respondió, caminando hacia la entrada de su casa.

Ambos se dirigieron al auto, entraron en él y Sesshoumaru arranco el motor.

- En realidad no tengo familia. Mis padres murieron cuando era muy pequeña, viví prácticamente toda mi vida en casas de acogida, hasta que una pareja me adoptó. De ellos es el apellido que llevo, los quiero mucho, pero quise independizarme cuando cumplí la mayoría de edad y entré a la Universidad. – relató, mientras veía las luces en la calle.

Era normal para ella hablar de su pasado. No sentía ningún tipo de remordimiento. Conoció mucha gente, se sentía tranquila y muy apacible. Sintió una mano en su muslo. Observó a su maestro, serio y a la vez tan divino.

- ¿Estás bien con todo lo de tu pasado?

- Si lo estoy. – respondió sonriéndole.

- ¿Qué esperas de tu futuro? – preguntó, ojeándola seriamente.

- Graduarme, encontrar un buen trabajo, no lo sé.

- Futuro cercano, digo yo. – replicó.

- ¿Pasar su clase? – dijo, sonriéndole cálidamente.

Sesshoumaru dejo salir una risa corta. Estaba burlándose de él.

- Chistosita. – dijo, apretando con más fuerza su muslo.

Rin dio un salto. Sentir esas manos pesadas sobre su cuerpo la ponían a vibrar.

- Profesor, lo de hoy…

- Quiero que se repita. ¿Tienes algún problema con eso? – terminó Sesshoumaru.

- Eh, no. – dijo Rin, ocultando sus mejillas rojas, observando nuevamente la ventana.

Llegaron a los dormitorios, su carro había aparcado a una cuadra. Sesshoumaru no quería que vieran que se bajaba una estudiante de su carro. Apagó el auto, tomándose un momento de silencio, estaba tranquilo pero su cabeza se encontraba maquinando mil formas para tener sexo con ella en ese instante dentro de su carro.

- Lo veo mañana en clase. Gracias por traerme. – dijo Rin, después de esperar un largo rato en silencio. Abrió la puerta del auto, sabía que debía de bajarse, antes de que algo más sucediera.

- Rin. – replico Sesshoumaru, tratando de captar su atención una vez más.

- ¿Si? – respondió, observándolo de reojo.

- No te has librado de tu castigo por llegar tarde. Llega mañana a mi despacho a acomodar los libros. Después de las cinco estará bien. Usualmente tengo clase a esa hora, pero puedes llegar sin problema, toma. – dijo, mientras zafaba una pequeña llave y se la daba en su mano.

Rin la acepto sin chistar. ¿Qué demonios estaba pasando por la cabeza de ese tipo? Después de una noche así, aun tenía que irle a acomodar una pila de libros. Se disponía a salir del auto, pero una fuerza la jaló hacia dentro, unos labios invadieron su boca descaradamente. El beso fue apasionante, húmedo, lleno de lujuria… Sesshoumaru se separo un poco de ella, para tomar aire, y sonreír maliciosamente.

- Buenas noches. – dijo, mientras la soltaba y encendía nuevamente el motor.

Rin salió acalorada del auto. Su corazón iba a salirse de su pecho. Sus labios ardían de pasión, quería mas, se encontraba excitada nuevamente y maldecía que la dejara de esa manera. Cerró la puerta del auto, despidiéndose de él, con una pequeña mueca con la mano.

Llego a su habitación. Su compañera de dormitorio ya estaba dormida, así que trato de no hacer mucho ruido. Busco su pijama y se recostó en su cama. No podía conciliar el sueño, cada vez que cerraba sus ojos, imágenes de Sesshoumaru venían a su mente. Cada rincón de su cuerpo aun sentía las vibraciones de esas manos varoniles, que la obligaban a llegar al éxtasis.

Aclaró su cabeza y se dió la tarea importante de irse a dormir. Mañana tenía clases temprano, y su maestro era un maniático de la puntualidad. Una sonrisa se dibujo en su rostro y con ese pensamiento, pudo conciliar el sueño.

Había llegado a su clase a tiempo. El resto de las dos horas de clase se sentía incomoda, por alguna extraña razón el Profesor Taisho actuaba como si nada hubiera pasado. Aunque de vez en cuando sentía unos ojos que la penetraban con fuerza y su corazón sufría un pequeño ataque cardiaco.

Logro salir de ahí ilesa. El resto del día había pasado normal, hasta que su reloj marcó las cinco. Sacó la pequeña llave de su bolsillo para observarla. Dejo salir un suspiro, debía de ir a acomodar los libros antes de que su profesor llegara.

Caminó con desgano hacia la oficina, abrió lentamente, esperando ver al hermoso ser sentado en el sofá leyendo, pero el despacho estaba a oscuras y nadie dentro. No estaba. Encendió la luz y tiro sus cosas en el sofá. Camino lentamente observando los detalles. Libros por doquier, objetos decorativos de muy buen gusto que a leguas se sabía que eran caros. Una pequeña porta retratos brillaba sobre su escritorio, se asombró de verlo en la foto, era un niño y salía con una mujer y un hombre, probablemente eran sus padres. Se veía tan lindo, aunque notó una expresión seria en su rostro. "No ha cambiado para nada." Pudo pensar, dejó la porta retratos donde estaba y siguió viendo lo demás.

El aroma a madera impregnaba el lugar, pero iba combinado con algo más, el perfume inundaba su nariz. Ese adorable aroma que su profesor llevaba sobre su cuerpo, nuevamente esa sensación calurosa entre sus piernas. Deseaba que él estuviera ahí, en ese preciso instante haciéndola suya nuevamente.

Aclaró su mente, y se dirigió para la montaña de libros sin posicionar. Tomó algunos y comenzó a leer los títulos, eran clásicos y muy populares. Comenzó a posicionarlos de acuerdo al año en que se supone fueron escritos. La mayoría de esos libros los había leído, así que tenía una vaga idea de qué año eran, hacienda la tarea más fácil. Un par de estantes mas y estaría terminando, sonrió para sí, había casi acabado en poco tiempo.

Sintió una leve brisa en su cuello, mientras continuaba posicionando los libros. Ella había cerrado la puerta, ¿de dónde entraba esa brisa? Volteó su cuerpo para observar hacia la entrada del despacho, pero unas fuertes manos la apretujaron por la cintura. Su corazón se detuvo por un momento, para reconocer el aroma que inundaba sus fosas nasales.

- Ya casi terminas, ¿No es así? – preguntó, una voz ronca, acercando mas su cuerpo contra el de ella.

- Pro... profesor Taisho. – respondió Rin exaltada.

- Te dije, Sesshoumaru cuando estemos solos. – respondió, empujándola gentilmente contra el estante lleno de libros.

Rin sintió el estante rozando fuertemente su pecho. Las manos de Sesshoumaru estaban invadiendo nuevamente su entrepierna. Sintió como los dedos de su profesor masturbaban su clítoris, estrujándolo fuertemente. Un gemido salió de su boca, se sentía tan delicioso. Rin mantuvo sus manos apretadas en la estantería, su boca estaba entretenida gimiendo con fuerza, mientras sentía la otra mano de su profesor sobre su pecho, por encima de la ropa.

Sesshoumaru saco su mano, relamió sus dedos, Rin tenía un sabor muy embriagador. Le dió media vuelta a su alumna, observándole la cara enrojecida llena de pena, sonrió para sí.

- ¿Te han hecho sexo oral alguna vez? – preguntó, acercando su boca hacia la de ella, para besarla descaradamente.

- ¿Sexo Oral? – repitió la pregunta. Rin sintió pena, cada una de las palabras que salían de la boca de él le traían diferentes vibraciones a su cuerpo.

- Por lo visto no sabes nada acerca del sexo y sus agregados. – replico, buscando el botón del jean de Rin, para zafarlo y bajar el cierre lentamente.

- Me da pena admitirlo. – respondió Rin, respirando con dificultad.

Sesshoumaru se arrodillo frente a su alumna. Bajó los jeans de Rin hasta las rodillas, luego su blúmer, para dejar su vagina irremediablemente expuesta, totalmente mojada.

Sesshoumaru sonrió, puso su dedo pulgar sobre su clítoris y lo masajeo con delicadeza. El cuerpo de Rin se arqueó instintivamente a la caricia.

- Seré tu tutor. – respondió, acercando sus labios al sexo mojado de Rin.

Sesshoumaru continuaba masajeando el pequeño clítoris, mientras que su lengua jugueteaba con los labios vaginales, adentrando más y más dentro de ella. Cada movimiento de su lengua hacían que la chica se arqueara mas, y su respiración se cortara entre gemidos. Subió su boca hacia su clítoris, chupándolo fuertemente, succionándolo ocasionalmente mientras unos dedos se introducían y salían con rapidez de su sexo.

- Sesho… Seshoumaru, por favor deténgase… Ah! – gemía Rin, tratando de sujetarse, sentía que sus piernas perdían la fuerza para mantenerse de pie.

- ¿No te gusta?

- Lo que está haciendo… me siento apenada. – replico, entre jadeos.

- No sientas vergüenza. Eres hermosa aquí abajo, además de que sabes delicioso, me encanta. – respondió, volviendo a chupar su clítoris.

Rin no sabía qué hacer. Cerró los ojos con fuerza, su cuerpo estaba encargado en hacerla sentir cada uno de los movimientos de los dedos y boca de su profesor. Demonios, estaba experimentando un nivel diferente de placer, al que sintió ayer. Definitivamente el tipo sabía lo que hacía. Nuevamente esa explosión comenzaba a llegar a su cuerpo, justamente en su sexo, dejo que saliera, tal y como su profesor le había indicado que hiciera. Sostuvo con una mano algunos de los cabellos largos plateados de su profesor, dejando entrar a su cuerpo las sensaciones que le cortaban la respiración, llegó al cielo, tocó las estrellas y regresó en forma de orgasmo.

Sesshoumaru la sostuvo, mientras caía lentamente a sus brazos. El éxtasis aun estaba marcado en su rostro, una sonrisa de placer se dibujaba en los labios de su preciosa alumna.

- Te ves tan linda cuando estás en medio de tu orgasmo. – replico, teniéndola aun entre sus brazos. Se había acomodado en el pequeño hueco en medio de sus piernas. Rin aun tenía el jean y su blúmer enredado en las rodillas, sintiendo la alfombra en sus nalgas. Trato de salir de su trance, queriendo desenredar su ropa para poderla acomodar, pero Sesshoumaru detuvo sus brazos por las muñecas.

Rin podía sentir su respiración en su oreja. Su pecho estaba pegado a su espalda, algunos de los cabellos plateados ondeaban por encima de su hombro, cayendo desordenados sobre su propio pecho. Eran hermosos, adoraba esa larga y tersa cabellera plateada. Era una de esas cosas que lo hacían ver estupendamente sexy.

Los labios de su profesor se paseaban por su cuello, pequeños espasmos violentaban el ritmo de su corazón. Rin sabía que ya habían sucedido muchas cosas con él, pero aun no concebía la idea de que se estaba tirando a su profesor.

- ¿En qué piensas? – pregunto, observando el silencio de Rin.

- En esto. – respondió.

- ¿Esto? ¿Qué esto? – pregunto nuevamente, tratando de buscar una respuesta más clara.

- ¿No está malo que se esté follando a una alumna? – pregunto, algo apenada. Zafo sus muñecas de las manos de Sesshoumaru, para poderse subir la ropa a su lugar, inclinándose más a Sesshoumaru, para poder elevarse un poco y así subirla del todo.

La presión de la espalda de Rin en su propio pecho, era una caricia mínima para excitarlo. El aroma en el cabello de Rin era riquísimo, sentía un leve aroma a manzanilla, algo que encontraba fascinante. Un aroma tan sencillo, le venía tan bien a esa chica tan naturalmente hermosa.

Sesshoumaru rio hacia el comentario de Rin. Volvió a respirar el aroma de su cabello, comenzaba a sentir una pequeña adicción hacia esa esencia. Rin quiso levantarse, pero Sesshoumaru la obligo a sentarse nuevamente en el hueco de sus piernas. Descanso los brazos en los hombros de Rin, acercándola más a él.

- Si te dijera, que eres la primera alumna a la que follo. – respondió, besando suavemente la mejilla de Rin.

- ¿La primera, en serio? No le creo. – replico Rin, sintiéndose algo engañada.

- Es la verdad. – hizo una pausa, para besar nuevamente el cuello de la chica. – Me gustan las mujeres, no las niñas. Pero tú, querida, eres una excepción que aun sigo sin comprender.

- ¿Entonces me dice que soy una niña? – pregunto Rin, sintiéndose algo insultada.

- Lo eras. Hasta que entré en el panorama.

Rin hizo un puchero. Era cierto que había perdido su virginidad con él. Aunque no estuviese en sus planes. No quería que la viera con las mejillas rojas, estaba apenada. Estar así con él, hacía que su nerviosismo creciera.

- ¿Por qué yo? – susurro, en un hilo de voz.

- No lo sé, pero desde que te observé en el suelo de mi clase, supe que tenías algo distinto a las demás. Tu cara de inocencia y nerviosismo me obligaron a quererte tener más cerca, hacerte mía. – dijo, posando su mano en el mentón de Rin, acercándolo a él, para besar sus labios.

Sus labios carnosos se estrellaron sobre los de ella. Su lengua divagaba por su boca, haciendo que se estremeciera. Sesshoumaru estaba acostumbrado a besar a mujeres que mostraban su profesionalismo al besar, pero la ingenuidad de Rin lo encendía horriblemente. La acerco más a su cuerpo, sus labios no dejaban que Rin respirara. Sus manos estaban estacionadas en sus senos, por encima de la camisa, pero podía sentir sus pezones erguidos.

Se separaron por un momento, Sesshoumaru se levanto del piso, extendiéndola una mano a Rin, quien estaba tomando una bocanada de aire y exhalaba con fuerza.

- Ven, te quiero enseñar otra cosa. – dijo Sesshoumaru, ayudándola a levantarse. Sostuvo su mano y la encamino hacia el otro lado del escritorio.

Sesshoumaru se tiro en el sofá, haciéndole una mueca a Rin que se quedara parada frente a él. La chica estaba nerviosa, qué otra cosa querría hacerle ese hermoso y seductor profesor.

- Dime Rin, ¿qué tan lejos has llegado con un hombre, que no sea yo? – pregunto, observándola sonriente. Se veía tan linda parada y con el rostro lleno de pena.

- ¿Lo más lejos?

Sesshoumaru asintió, esperando una respuesta de su alumna.

- En realidad que no muy lejos, besos tal vez, uno que otro toqueteo, nada más. No tengo el temple para tomar la iniciativa, ¿está bien? – replico, furiosa. Se sentía como una ignorante total del tema.

- La iniciativa eh. Eso es fácil de sacar. Hagamos la prueba. Yo estoy aquí, sentado, muy excitado… ¿Qué me harías? – pregunto, observándola con ojos seductores.

Rin sintió el corazón salto del nervio. No tenía la menor idea de qué hacerle, aunque diviso que su profesor estaba completamente excitado. Su pene se veía abultado en sus pantalones, una idea paso por su cabeza. ¿Qué tal sabría su profesor? Ese pensamiento hizo que su entrepierna comenzara a humedecerse nuevamente.

"Ok, la iniciativa… toma la iniciativa." Rin se armo de valentía y se aproximo a Sesshoumaru. Lo beso inesperadamente, bajando sus manos a sus pantalones, lo desabotono, metiendo su mano para encontrarse con su excitación. Su profesor dejo salir un pequeño gemido, las manos de Rin lo tocaban con dificultad, era evidente que no tenía experiencia en ese campo, pero quería ver hasta donde llegaba.

- Rin… - dejo salir en un suspiro.

La chica se arrodilló frente a él, tal como él lo había hecho frente a ella. Saco el pene erecto de Sesshoumaru, era grande y con solo verlo se sentía endemoniadamente excitada y mojada. Movió su mano, hacia arriba y hacia abajo. Relamió sus labios para meterlo lentamente en su boca. Debajo de ella, sintió a Sesshoumaru revolverse, lo saco de su boca para verlo a los ojos, ¿había hecho algo malo?

- Está bien, sigue así, pero evita los dientes. – replico, viéndola con diversión.

Rin obedecía, trataba de no rozarlo con sus dientes, su lengua lo relamía, tenia un sabor diferente, aceptable. Bajo su boca hasta donde podía para luego sacarlo lentamente, repetía el mismo movimiento meneando su cabeza.

- Usa la lengua y las manos. Combina todo, utiliza la imaginación.

Sesshoumaru jadeaba, la torpeza de Rin en el sexo oral lo estaban afectando, no tardaría mucho en eyacular. Los movimientos algo arrítmicos le venían bien, no podía adivinar que era lo que Rin haría después, poniéndolo en suspenso y eso lo estaba matando.

Rin lo relamía, su cabeza se movía, arriba, abajo. Delicioso, quería seguirlo probando, se sentía raro tener un pene en la boca, pero estaba extasiada. Definitivamente volvería a hacérselo nuevamente, pero tendría que buscar en línea algunos tips para mejorar su técnica.

- Rin, si sigues así, no tardaré mucho en correrme… - replico entre jadeos.

- Quiero probarlo. – respondió, mientras seguía estrujando el pene entre su mano.

- ¿Estás segura? – pregunto, observándola.

- Sí, quiero probarlo… su semen. – respondió, metiendolo nuevamente en su boca.

- Demonios… - jadeó, acariciando el cabello negro de la chica.

Rin comenzó a acelerar su boca, escucho un grito ahogado de su profesor y sintió en su boca un líquido caliente. Lo saco de su boca, lo saboreo ligeramente antes de tragarlo. Otro sabor peculiar, no sabía a vainilla o chocolate, tenía sabor a él, a Sesshoumaru, y le gusto. Supo que querría mas, así que esa no iba a ser la última vez que bajara a los pantalones de su profesor.

- ¿Veredicto? – pregunto Sesshoumaru, recobrando la compostura.

Rin necesitaba más clases acerca del sexo oral, pero para ser la primera vez que lo hacía, se había sacado una excelente nota.

- Sabe bien. – dijo, mientras se levantaba y se sentaba al lado de él.

- Necesitas clases, pero lo hiciste de maravilla.

- ¿En serio? – pregunto Rin con emoción.

- Si. – respondió, besándola en los labios. Aun tenía el sabor de su sexo en los labios, aunque se sentía raro, no le incomodaba. Era ella, algo en ella le hacía pensar muy diferente del sexo que con otras mujeres con las que había estado.

- Sigo pensando que esto está mal. – dejo salir Rin, algo en su mente no la dejaba pensar correctamente.

- Rin, no le des más vueltas al asunto. ¿Es porque soy tu profesor y tu mi alumna? ¿Un amorío prohibido? – pregunto, acercándola más a él.

- Lo encuentro tan cliché. – respondió.

- Lo tuyo conmigo es todo menos un cliché. Te gusta, ¿no es así? – pregunto, apretando su mano en el hombro de la chica.

- Si me gusta. – dijo escondiendo su cara. Aun sentía pena teniéndolo tan cerca.

- Eso es lo que importa. Mañana es Viernes, ¿Tienes algo planeado para el fin de semana? – pregunto, acercando su nariz al cabello de Rin, de nuevo ese aroma a manzanilla, delicioso.

Rin negó con la cabeza. Mientras inhalaba el aroma de ese varonil perfume. Esperaba que su ropa quedara impregnada a ese olor tan rico, para poder pensar en el, cuando no estuviese cerca.

- Pues ya tienes conmigo. – dijo antes de volverla a besar en la boca.

Continuará...