Hola! Al fin el 3 Capitulo! Me dio tantos dolores de cabeza, pero al final lo hice! Espero que les guste! Muchas gracias por sus comentarios, se los agradezco. Este fic esta participando en un concurso, por eso solo debe de haber 3 capitulos, pero probablemente lo continue luego... xD Me entraron tantas ideas para continuarlo que me late tendra para rato. Por los momentos, pues hasta aqui llega.
Les agradeceria que votaran por él cuando comiencen las votaciones! Espero sus comentarios, muchisimas gracias, espero su apoyo para el concurso! besos y abrazos! =3
[Este fic participa en el Reto del mes de Noviembre "Amores Prohibidos" del foro "Hazme el amor".]
Los personajes son de su creadora: Rumiko Takahashi!
Capítulo III
Rin observo su reloj de muñeca. Sesshoumaru le había dicho que lo esperara en un café algo lejos de la universidad. Estaba de mas entender que no quería que nadie se diera cuenta de lo que estaba pasando entre ellos dos.
Había llegado unos minutos antes, aun afuera del aula de clase, no quería verle la cara de enojo a su profesor. Se notaba que era un loco con las puntualidades. Pidió un café, eran pasadas las cinco de la tarde, pero no se pudo resistir al aroma que inundaba el lugar. Un mochacchino. Encontraba el chocolate algo tan delicioso, que trataba de probarlo en todos los lugares posibles.
Tomo un sorbo y se deleitó. Sinceramente era delicioso. Bajó la taza, mientras levantaba la vista para encontrarse con su sexy profesor parado frente a ella. Vestía totalmente diferente, unos jeans a la medida, una camisa blanca manga larga holgada con cuello V, zapatos informales de amarrar. Rin lo analizo de pies a cabeza, por el amor a Dios, se veía endemoniadamente bello.
Rin observo como su maestro mostraba una sonrisa picara, jalo la silla frente a ella para poderse sentar.
- ¿Te gusta lo que miras? – pregunto, acomodándose en la silla tranquilamente.
Rin no supo que responder. Se sentía apenada, su vista diviso a su alrededor, sentía como si la estuvieran acosando, pero no era a ella, era a su acompañante. Toda mujer dentro de ese café había quedado atónita cuando Sesshoumaru entro. Esa belleza tosca que emanaba bastaba para paralizar el lugar, definitivamente era muy atrayente. Se sintió apenada, algunas de las miradas se posaron luego sobre ella, obviamente todas estaban con la misma pregunta en la cabeza: ¿Qué rayos hacia ella con ese Adonis del Olimpo? Su reacción era muy evidente, tanto que comenzaba a sentirse muy inquieta.
- ¿Qué pasa? – pregunto Sesshoumaru, observando las caras que la chica ponía frente a él.
- Imagino que el resto de mujeres dentro de este café, se ha de preguntar que hace un hombre tan atractivo con una chica tan simple como yo. – dijo, tomando nuevamente la taza y tomando un gran sorbo de su café achocolatado.
Sesshoumaru dejo salir una risa apagada. Odiaba cuando se sentía asediado por las mujeres.
- Me vale un comino lo que piensen. Deberías de sentirte superior a ellas, tú eres la que está sentada con el tipo más atractivo del lugar. – respondió, quitando la taza de las manos de Rin, para poder tomar un sorbo.
"Que tipo más ego centrista" pensó Rin, observándolo tomando de su café.
- ¿Chocolate? – pregunto, observando la taza con detenimiento.
- Café con chocolate, un mochacchino.
- ¿Con Chocolate? Qué manera de asesinar el café. – respondió, devolviéndole la taza a la chica.
- Me encanta el chocolate. – replicó, apretando con más fuerza la taza, dándole a entender que el resto del contenido era solo de ella.
Sesshoumaru sonrió. Se miraba tan linda con esos pucheros tan inocentes. No tenía la menor idea de cómo comportarse con seducción frente a un hombre, se le notaba en sus movimientos pesados y casi un tanto varoniles.
- Está, bueno. – respondió, haciéndole una seña al mesero para que se acercara.
Pidió lo mismo que ella, mientras esperaba, se entretuvo viéndola con sus mil maneras de moverse. Era evidente que estaba siendo el centro de atención de todas las opiniones habidas y por haber. Quería salir de ahí hecho un trombo, tomando a Rin de la mano e irse para su casa, pero tenía otra idea en mente, quería observar cómo se desenvolvía en un lugar público.
Sabia casi nada de ella, y en lo poco que conocía de Rin, la palabra inocencia inundaba el aire. Quería que saliera de ese caparazón de timidez y se desenvolviera mejor como una joven adulta.
Por el otro lado Rin, no paraba de observarlo, aun no podía creer que se estaba tirando a tremendo tipo. Se moría de ganas de besarlo, acariciarlo, sentir el aroma de su perfume más de cerca. Sabía que se lo había puesto por un comentario que se le había escapado, le había dicho que le encantaba ese perfume, probablemente para molestarla y provocarla andaba hoy con él puesto.
Sesshoumaru acomodó alguno de los cabellos plateados que habían caído sobre su hombro. Un suspiro se escucho de la mesa vecina, Rin volteo a ver a una chica muy atractiva al lado de ella, observando melosamente a su profesor. Se sintió celosa por un momento, pero después recordó las palabras de Sesshoumaru. Su voz la sacó de los pensamientos.
- ¿Te manejas solo con ese tipo de ropa Rin? – pregunto. Sus ojos estaban clavados en ella. Por todos los cielos, ¿Solo tenía jeans y camisetas? Solo le faltaban los locos gráficos para tildarla de cerebrito, uno muy sexy.
Rin observo su propia ropa. Era la más bonita que tenia. Llevaba sus mejores jeans y su camisa a cuadros más "femenina" para ella. Llevaba unos botines bajos, en vez de sus tenis, eso era un gran cambio para ella. No pudo responderle, no podía decirle que esa era su mejor ropa, sintió como sus mejillas se enrojecían de la pena.
- ¿Qué hay de malo con mi ropa? – abrió la boca un rato después.
- Nada. Solo que me gustaría verte con algo diferente. ¿Un vestido, para variar? –preguntó con una sonrisa. Recibió el café del mesero, para tomar un sorbo. No era su fuerte tomar café mezclado, pero lo encontraba encantador, como su alumna.
- ¿Un vestido? Eh, no tengo. – respondió, volviendo a su taza.
- ¿No tienes? Pero que barbarie, toda mujer al menos debe de tener uno para las ocasiones especiales. – replico, volviendo a tomar de su bebida.
- No tengo ocasiones especiales, paso estudiando, ¿Está bien? – respondió algo enojada. Se sentía apenada, había tenido muchas ganas de comprarse vestidos en el pasado, pero no sabía ni por donde comenzar, sus amigas la animaban a que comprara uno, pero cada vez que se disponían a ir de shopping, Rin les ponía mil excusas, sabía que la moda no era lo de ella.
- Eso se arregla fácil. Tomate tu asesinato de café rápido, iremos a buscarte uno. – respondió sonriente. Dejando su propia taza vacía. Pidió la cuenta, la pago y espero a que Rin terminara el de ella.
- ¿Un vestido? – pregunto algo asombrada.
- Si. Quiero verte en uno. ¿Terminaste? – pregunto, observando a su alumna con cara de shock.
Rin asintió. Sesshoumaru se levanto de la mesa y se acerco a ella. La tomo de la muñeca y la ayudo a levantarse. Las demás mujeres lo observaban fascinadas. Camino hacia la puerta con Rin sostenida.
- ¿Quieres vengarte de todas estas mujeres? – pregunto, jalando gentilmente a Rin más cerca de su cuerpo.
Rin no sabía qué era lo que estaba tramando. Sesshoumaru la soltó de la muñeca, para posicionar su brazo sobre los hombros de Rin, dejo caer sus labios en la mejilla de la chica, haciendo que se estremeciera. Varios lamentos se escucharon como eco, Rin estaba completamente apenada. Lo había hecho solo para molestarla, y para molestar a las demás mujeres que se encontraban en el local.
Salieron del café, aun abrazados. Caminaron hacia el carro de Sesshoumaru, le abrió la puerta para que se subiese. Hoy estaba muy caballeroso. Cerró la puerta detrás de ella y se encaminó para el asiento del piloto. Encendió el motor mientras observaba a su alumna aun apenada.
- ¿Qué tipo de vestido te gustaría? ¿Alguna marca en especial? – pregunto, poniendo en marcha el auto.
- No conozco nada de marcas en realidad. Cualquiera estaría bien. – respondió, observando por la ventana. Estaban adentrándose hacia la zona de tiendas de ropa, una que sabia no estaba en su presupuesto.
- Hay algunas tiendas por aquí que son buenas. Veremos si te hallamos algo aquí. – dijo buscando un parqueo.
- ¿Por qué no vamos al centro comercial? Creo que las tiendas serian más de mi presupuesto. – replico, no quería que su profesor comenzara a comprarle cosas, esas actitudes no iban con ella.
- Deja que te consienta un poco. Además, mas tarde te cobraré con creces. – respondió, acercando su mano hacia el muslo de Rin, un pequeño salto de parte de su alumna lo obligo a acariciarla con más fuerza.
Entraron a una de las muchas tiendas de cache. La arquitectura era impresionante, las decoraciones eran hermosas, definitivamente los precios de las prendas en ese local estaban por las nubes. Rin se sintió fuera de tono, obviamente no encajaba en ese ambiente tan fino y elegante. Una de las que atendían el local se acerco a Sesshoumaru, venia acomodándose el cabello, sin duda era una mujer muy hermosa, observo a Rin con algo de desdén.
- ¿En que lo puedo ayudar caballero? – pregunto la rubia despampanante, ondeándose cerca de Sesshoumaru.
- Andamos buscando ropa para ella, vestidos principalmente. – respondió con un tono seco.
La rubia observo a Rin como si estuviera viendo a un bicho pasearse por la acera, pero aun trataba de poner bonita cara frente al tipaso frente a ella.
- Ah, claro que tenemos hermosos vestidos para su hermana. – respondió, estaba visto que no creería que ese hombre tan apuesto anduviera con una chiquilla como ella.
- Mi novia. – replico Sesshoumaru, tomando la mano de una Rin alterada.
El shock en la mirada de la rubia fue evidente. Las demás ayudantes de tienda también habían quedado boquiabiertas con el comentario que había salido de Sesshoumaru.
- Por… por aquí. – tartamudeo, indicándole a ambos el camino por la tienda.
Ambos se encaminaron para el área de vestidores. Sesshoumaru se acomodo en un sillón cercano, la área donde normalmente de sientan los esposos y novios a esperar a que las mujeres se prueben centenares de piezas. Otra muchacha se acerco para ofrecerle algo de tomar, "champan" se escucho en el aire, mientras que Rin lo observaba parada en medio del salón de espejos y vestidores.
- Señorita, ¿Qué anda buscando en un vestido? – pregunto la rubia con un suspiro derrotado. No tenía otra que atender a sus clientes.
- ¿Sorpréndame? – logro mascullar, detrás de un largo silencio.
La rubia se alejo por un instante. Observo nuevamente a su profesor, sentado a un par de metros de donde estaba parada. Varias mujeres lo atendían como si fuera el rey del universo, pero esos ojos ambarinos la observaban a ella, con una sonrisa maliciosa. Un escalofrío corrió por la espina dorsal de la chica.
Observo a la mujer que la atendía regresar con un ropero en ruedillas lleno de vestidos. A puro ojo contó alrededor de diez, pero sabía que habían mas. Suspiro, sabía que esa tarde iba a ser entretenida.
Comenzó por probarse uno negro, muy elegante, demasiado para ella. Se lo saco para probarse uno rosado largo con algo de pedrería en frente. Demasiado. Se lo saco para observar el otro que se había llevado al vestidor. Uno amarillo, era hermoso, hasta ella lo admitía. Unas líneas negras lo adornaban desde la espalda hasta abajo. Por más que quería, no podía subirse el cierre, quería verse con el completamente puesto, pero al mismo tiempo se lo quería quitar, no era ella, definitivamente no había nacido para vestir vestidos.
- ¿Por qué no has salido? – pregunto una voz detrás de la puerta.
- No me ha parecido ninguno. – respondió, apurándose en quitarse el vestido.
- Ábreme. – replico la voz ronca.
No le había parecido la idea de abrirle a su profesor, pero algo dentro de ella la obligó a darle la vuelta al cerrojo para permitirle la entrada a su profesor. El vestido amarillo se sostenía por sus hombros. Sesshoumaru entro, cerrando detrás de él, la observo con una sonrisa lujuriosa. Por todos los cielos, con el vestido a medias se veía tan tentadora.
- No alcanzo el cierre. – susurro, mostrándole la espalda a su profesor.
Sesshoumaru sonrió. Se podía observar la silueta de su espalda, tomó el cierre y lo cerró lentamente. Tratando de rozar su espalda con los dedos. Ese vestido le sentaba de maravilla, le dio media vuelta para verla de frente. En efecto, se veía tan hermosa con vestidos… una nerd en vestido, eso lo ponía a cien.
La empujó hacia el espejo al final del vestidor, y sus manos la tocaron descaradamente por todos lados. Sus labios se estrellaron con los de ella, su lengua invadía esa boca caliente y llena de jadeos.
- Sesshoumaru, por favor, aquí no. – replicó, alejándolo delicadamente para poder hablar.
- Me tienes excitado. – respondió, volviéndola a besar. Levantó el vestido, manoseando su muslo hasta llegar a su entrepierna. Metió su mano dentro de su panty, encontrándose con su sexo mojado y caliente. Rin se estremeció en sus brazos, quería alejarse, pero él se lo impedía. Estrujaba descaradamente su clítoris, sintiendo los arqueos de la chica cada vez que metía un dedo dentro de ella.
Aunque quisiera tirársela en ese mismo instante, recordó que todas las que atendían la tienda se encontraban afuera esperándolo. Sacó su mano, relamió sus dedos y bajó el largo vestido de la chica. La observó por un momento, tenía las mejillas rojas y su respiración estaba agitada. Sonrió para sí, le fascinaba saber que podía ponerla de esa forma con caricias tan sencillas.
- Pruébate los cortos, los largos son muy formales. – dijo, dándole media vuelta de nuevo, para bajarle el cierre y acariciar su espalda. Salió del vestidor y pidió que le trajeran algunos vestidos cortos para elegirle alguno él mismo.
La rubia apresuró el paso y trajo consigo algunos vestidos. El único que le pareció fue uno naranja con flores de estampado, sin mangas y con corte princesa. "perfecto" pensó. Mientras se lo daba por encima de la puerta a Rin.
- Nos llevaremos ese que se pondrá ella y el amarillo largo. Luego vendremos por más ropa. – replico, acercándose al vestidor. – Te lo llevas puesto. – dejó salir, antes de regresar a su asiento.
Rin lo escucho por detrás de la puerta. Dejo salir un largo suspiro, observe el vestido y se lo puso. Justo a la medida, no podía negar que el tipo tenia muy buen ojo para la ropa. Para su suerte, los botines que llevaba combinaban de una forma rara pero aceptable. Tomo su ropa y salió del vestidor. Los ojos de Sesshoumaru se encendieron como flamas, se veía tan tentadora, tan expuesta de esa manera.
Se levanto de su sillón para observarla mejor. Pareciera que la veía como un trofeo que acababa de ganar.
- Me siento algo rara. – susurro con temor Rin, sosteniendo fuertemente su propia ropa.
Sesshoumaru sonrió.
La rubia llego para ofrecerle una bolsa de papel finamente decorada con el logo de la tienda para que pusiera su propia ropa y extendió otra con el vestido amarillo dentro de ella doblado con delicadeza.
- Muchas gracias por su compra, por favor regrese pronto. – respondió, observando a la chica con una sonrisa fingida.
Sesshoumaru la tomo de la mano y se encamino hacia el auto. Algunas miradas masculinas se posaban en Rin cuando iban rumbo al auto. Se veía tan linda, su belleza natural deslumbraba más con algo más femenino.
El profesor encendió el automóvil y arrancó el carro. Se sentía incomodo, tenía ganas de poseerla con furia en ese mismo instante, pero quería esperar a que estuvieran en privacidad.
- Te ves hermosa. – dijo, observando los ojos penosos de la chica.
- Gracias. – pudo responder, tratando de bajarse el vestido. -¿Dónde vamos ahora? – agrego.
- A mi apartamento.
Rin sintió como se ruborizaba, ya sabía lo que eso significaba. Quería mantener la calma, si llevaba esa idea en la cabeza iba a terminar poniéndose más excitada de lo que ya se sentía. Examinó el auto, la radio estaba apagada, tal vez un poco de música podría calmarla.
- ¿Puedo encender el radio?
- Claro, pon lo que gustes.
Rin se acerco para encenderlo, una melodía salió por los parlantes. Música clásica, no estaba para música clásica, cambio de emisoras hasta una que conocía mucho por una selección de música nueva que le parecía buena. Cayó con una canción que adoraba, había algo en ella que hacía que su cuerpo vibrara. (Les recomiendo que la pongan en este pedazo siguiente! xD Canción: Skrillex ft. Ellie Goulding - Summit)
Se sentó en su asiento para disfrutarla, subió un poco el volumen y observó por la ventana. No tardarían en llegar a la casa de su maestro. Observó de reojo a Sesshoumaru, pareciera que estaba disfrutando la canción, hizo una derecha con el auto y llegaron a su apartamento. Aparco el auto dentro del garaje, usualmente siempre lo dejaba afuera, que lastima, quería terminar de escuchar la canción. Esperó, pero él no apagaba el auto, jaló su brazo para acercarla a él.
- Ven acá. – replico, subiéndola a las piernas de él. Empujo el asiento hacia atrás para darle más espacio, luego abrió las piernas de Rin para ubicarse en medio de ellas. Sintió como el peso de ella se acoplaba sobre él, el pantalón comenzaba a estorbarle. Se abrió el cierre, para dejar salir su pene erecto, busco la panty de Rin para hacerla a un lado y la toco levemente… justo lo que esperaba, aun seguía mojada. Puso sus manos a cada lado de su cadera y la penetró con tranquilidad. Su alumna dejo salir un jadeo, mientras se sostenía del respaldar del asiento de su profesor. Lo besó descaradamente, metió su lengua en su boca, buscando la de él para satisfacer su propias ganas de besarle.
- Esto es lo mejor de los vestidos. Son muy accesibles para estos "eventos". – replicó, mientras soltaba sus labios para besarle el cuello.
Rin sonrió. Abrió sus ojos para mirarlo directamente, esos ojos ambarinos le hablaban, querían que comenzara a moverse, y obedeció de inmediato. Empujó fuerte hacia él, empujando su propio cuerpo hacia enfrente y hacia atrás. Las pulsaciones del bajo del carro vibraban con la música, esa canción era perfecta para la ocasión. Aceleró el paso, mientras volvía a la boca de su maestro… frente, atrás, frente, atrás… el cielo mismo en un solo movimiento.
- Más fuerte. – dijo, ayudándola a moverse. Quería que lo tratara con más pesadez, él no era fanático de lo delicado. Rin obedeció, anclándose más a su pene, las estrujadas fueron más violentas, arqueó su espalda hacia atrás, dejando que la penetrara más profundo… el cielo, las estrellas, el sol, todo se veía tan cerca.
El coro resonó en la radio, sintió la mano de Sesshoumaru sobre sus pechos, por encima del vestido, su cabeza estaba perdida por las sensaciones en medio de sus piernas, comenzaba a hacerse adicta a lo que estaba sintiendo.
Sesshoumaru la movió mas fuerte, sentía las contracciones dentro de su vagina, pronto caería al orgasmo… el ajetreo continuo por unos minutos más, hasta que no pudo más y acabo dentro de ella, seguido por las contracciones del orgasmo de Rin alrededor de su pene, se sentía delicioso. La chica cayó sobre su cuerpo, jadeando fuerte, aun no podía moverse bien, sentía pequeñas punzadas por todo su cuerpo.
- Eso fue un mix de Skrillex con Ellie Goulding, Summit, tremenda canción…- se escuchó al locutor de radio, mientras pasaban a otra con menos relevancia.
Rin se levantó levemente para pasarse a su asiento, para tomar un poco de aire. Sesshoumaru trataba de normalizar su respiración, acomodo su pantalón y bajó el volumen del radio.
- Buena canción para follar. – dejo salir Sesshoumaru, después de un silencio placentero.
Rin sonrió, no podía negar que era cierto. El auto se apago, se bajaron para entrar al apartamento. Cada vez que entraba podía encontrar nuevas cosas para ver. El estilo moderno de esa mansioncita era impresionante. Camino alrededor de la sala mientras esperaba a que su profesor sirviera un par de tragos. Una mesa cercana tenía varias fotos sobre ella, en marcos de madera de muy buen gusto. Observo en uno de los marcos una foto parecida a la que estaba en su oficina. Los dos adultos y el niño que obviamente era él, la tomo para verla más de cerca.
- ¿Tus padres? – preguntó.
- Si. – respondió, acercándole una copa con algo de vino.
- Tu padre es muy atractivo, ya veo de donde saliste. – dijo, aceptando la copa y sonriendo.
Sesshoumaru le devolvió una sonrisa corta, antes de tomar un sorbo de su propia copa.
- Era, ya falleció. – comentó, tomando la foto de las manos de Rin para observarla.
- Lo siento mucho.
- No lo sientas, no tuvimos una buena relación. Se divorcio de mi madre poco después de esta foto, se casó con otra mujer y tuvo otro hijo. Se olvidó que existía, comenzó a verme más como un empleado, alguien a quien mandar y exigir, no como un hijo.
Una mirada de seriedad inundo el rostro de Sesshoumaru. Rin lo observaba, pensó por un momento que esa mirada podría aterrar a cualquiera pero ella la encontraba interesante.
- ¿Tu madre? – preguntó.
- Me metió a todos los internados alrededor del mundo, y luego me fui a la universidad. No la veo mucho, se casó, pero no conozco ni al tipo. La llamo para su cumpleaños y ella para el mío, tal vez en navidad, si me acuerdo. – comentó, caminando hacia el mini bar, para llenar su copa.
Pareciera que tenían una historia con muchas similitudes. Se acercó a él, tenía unas ganas de abrazarlo, sentir su calor, ¿Y porque no lo hacía? El hacía con ella lo que se le antojara, pedirle un abrazo no sería un pecado. Sin pensarlo dos veces lo abrazo por atrás, esa espalda bien tonificada se sentía tan bien. Su manos se enlazaron en su abdomen, sintió como las manos de Sesshoumaru las acariciaba.
- ¿Qué pasa? – pregunto.
- Nada, solo tenía ganas de abrazarte. – dijo, apretando mas sus brazos. El aroma de él invadía su nariz. Ese aroma que tanto había comenzado a adorar.
- No me tientes. – respondió, Tomando una de las manos de su alumna para ponerla frente a él. La puso en medio de él y el mostrador del mini bar. La observo de pies a cabeza, verla en vestido lo excitaba, con solo una mirada su pantalón comenzaba a incomodarle nuevamente.
Rin se atrevió de nuevo, se inclino para besarlo suavemente. Sus labios sabían a vino, que delicia. Sintió el mostrador detrás de ella, y las manos de su profesor en sus muslos. Soltó esos deliciosos labios para gemir, las manos llegaron a su trasero, apretándolo. Rin se sostuvo con más fuerza del cuello de Sesshoumaru, cerraba los ojos para poderlo sentir mejor. Demonios, esas manos estaban metiéndose en lugares que la hacían perder las fuerzas de las piernas.
Sin más la subió al mostrador del mini bar, busco su panty y la jalo de golpe para sacársela. La metió a su bolsillo mientras le abría las piernas y se posicionaba en medio de ellas, acercándose más a ella.
- Mi panty. – jadeo, observando a su profesor, quien tenía una sonrisa maléfica.
- Luego te la doy. – respondió, besándola nuevamente.
Sabía que esa era una mentira descarada. Iba a ser la segunda que perdía ropa interior en manos de él. Se quería desquitar, quería algo de él, que podría conservar. Soltó sus labios, paseo sus ojos ligeramente desde abajo hacia arriba. Sesshoumaru la observaba con diversión, ¿Qué demonios andaba buscando? Las manos de su alumna se posaron sobre su abdomen, y jalo con gentileza la camisa que llevaba puesta. No se negó, levanto los brazos para que saliera con facilidad. Lo dejo vestido solo con sus pantalones, el panorama era demasiado para soportar sin emocionarse.
- Déjame adivinar. ¿Te la quieres quedar? – pregunto, acercándose nuevamente a ella, tanto para sentir su respiración cerca de su rostro.
Rin asintió con pena, sosteniendo fuertemente la camisa.
- Quédatela. Toda tuya. – dijo, volviéndola a besar. Quería follarla ahí mismo, pero el mostrador no era de una altura cómoda. "maldición" – dejo salir, bajando a Rin del mostrador y llevarla casi corriendo a la habitación.
Comenzó a besarla justo en la entrada de la habitación, la llevo de a pocos hasta el borde de la cama, donde la mantuvo parada, le dio media vuelta para buscar el cierre del vestido… lo bajo suavemente, besando cada centímetro de la espalda que se iba descubriendo. El vestido cayó levemente al suelo, dejándola solo con su brasier, el cual también fue desabotonado, dejándola completamente desnuda.
- Me encantas. – dijo, dándole la vuelta, encaminándola hacia la cama.
Verla sobre la cama, completamente desnuda, era una imagen encabronadamente excitante. Le quito los zapatos y los aventó lejos de la cama. Abrió su pantalón. Sus manos acariciaban a Rin con descaro. Ya la había cogido de esa manera, y deseaba tener una diferente vista. La volteo sobre su cama, dejándola de espalda frente a él, levanto sus nalgas y abrió sus piernas, estaba completamente mojada.
- ¿Sesshoumaru? – preguntó Rin apenada.
- Quiero probar algo diferente contigo. – replicó.
Su posición favorita era la misionera. Pero encontraba la del perrito algo entretenido. La penetro mientras besaba la espalda tersa de su alumna. Aun estaba apretada, sabía que él había sido el primero y el único hasta el momento, Rin se había acoplado perfectamente a su pene.
Pequeños gemidos salían de Rin, la sensación era nueva, esa posición dejaba que Sesshoumaru la penetrara con más intensidad. Las embestidas eran lentas y con fuerza, los gemidos volvieron a salir de la boca de ella y también de la boca de él. Lo estaba disfrutando inmensamente. Sesshoumaru la obligo que bajara más la espalda, puso sus manos en su trasero para penetrarla con más fuerza.
- Delicioso. – replico, acariciando su trasero antes de palmar con una fuerza moderada su trasero. Sintió a Rin revolverse abajo, le clavó una mirada de interrogativa, ¿Qué demonios estaba haciendo dándole nalgadas?
Volvió a embestirla, esta vez con más rapidez. Lo apretada que era Rin hacia que se corriera rápido, pero lo adoraba, eso le daba más oportunidades de seguir follándola una y otra vez. Había tenido varias mujeres con las cuales cogía más de una vez el mismo día, pero se cansaba fácilmente, le aburrían. Rin era diferente, la veía como un lienzo en blanco, dispuesto a ser pintado de la manera que él quisiese… y eso es lo que más deseaba, convertirla en alguien que le gustase pasar con él mucho tiempo en la cama y fuera de ella. Con ese pensamiento acabó junto con Rin.
La abrazó fuertemente. Observo por la ventana, el cielo comenzaba a ponerse oscuro. "la noche es joven" pensó, sonriendo.
- ¿Tienes hambre? – pregunto Sesshoumaru, acariciando los cabellos negros de la chica.
- Un poco. – respondió, devolviendo la caricia a la mano que la sostenía por la cintura.
- Te hare algo de cenar. Parece que cocinaré para ti este fin de semana. – dijo.
- ¿Todo el fin de semana? – pregunto. Era sábado, sería posible que hablara de hoy y mañana.
- No planeo dejarte ir hasta mañana muy adentrada la noche. – respondió, levantándose para buscar otra camiseta. Le había regalado la que andaba puesta a su querida alumna.
Rin sonrió, busco la camisa de su profesor y se la puso sobre su cuerpo desnudo. Sesshoumaru la observo, una imagen esplendorosa y muy sexy. Verla con su camisa puesta, demonios, supo que debía de regalarle un par mas para que anduviera en ellas cada vez que la llevara a su casa. Sesshoumaru se encamino hacia la cocina, seguido por Rin… ese fin de semana iba a ser interesante.
Rin se sentía adolorida, de esos dolores que le caían bien al cuerpo. Sintió que había estado en el Olimpo por dos días con un Adonis haciéndola suya todas las veces que pudiese. Se encaminaba a irla a dejar a los dormitorios. Sentía como la mano de su profesor se sostenía con fuerza en su muslo, llevaba puesta otra de las camisetas donadas por él y frente a él alas dos bolsas con su ropa y los vestidos.
Se estacionó a una cuadra de los dormitorios. Tenia que bajarse, pero no queria. Deseaba fervientemente seguir con él.
- Disfruté mucho este fin de semana. – dejo salir, sosteniendo con fuerza las bolsas.
- No creas que es el último. – respondió, sonriéndole.
- ¿No lo es?
- Te quiero al lado mío, no solo por el sexo Rin. Digamos que una relación puede salir de todo esto. Esa es la idea, pero por mientras, llevemos las cosas tranquilamente, ¿de acuerdo? – pregunto, moviendo su mano para sostener la de ella.
Rin sonrió. Las palabras perfectas. Sabía que él era profesor, aunque terminara el semestre, seguía siendo catedrático de la Universidad, pero pensaba que podrían manipular el sistema para seguirse viendo.
- Buenas noches. – dijo, acercándose a el, para plantar un beso sencillo lleno de sentimiento en los labios de Sesshoumaru.
Abrió la puerta y salió del auto. Sosteniendo las bolsas, se disponía a cerrar la puerta, pero una voz la detuvo.
- Rin.
Bajo su mirada, para el interior del auto.
- ¿Si?
- No te olvides que mañana hay clase. Ocho y media en punto. – replico, encendiendo el carro.
Rin cerró la puerta del auto y observo cómo se alejaba en el panorama. Dejo salir una risita, sintió unas mariposillas en su estomago al solo pensar en él. Dejo salir un suspiro, mientras caminaba hacia los dormitorios, definitivamente su profesor de Comprensión Literaria era un maniático de la puntualidad.
Continuará?
