OMG! jajajaja No puedo creer el amor que siento de parte de ustedes, dandome las gracias por continuar este fic. La verdad es que creo que me he hecho adicta a escribir de Sesshoumaru y Rin. Asi que esperen cosas picantitas en este capitulo, xD Lo siento, no puedo evitar tener una mente creativa.
Espero que les guste este capitulo, y pues dejen sus comentarios! Tambien trataré de no tardarme con el siguiente capitulo! Graciasss a todos por sus lindas palabras! Los veo luego! Un abrazo psicológico para todos! =D


Capitulo 5

Sus mejillas se sonrojaban, su corazón se paralizaba y su entrepierna se excitaba, cada vez que observaba a su querido profesor impartiendo la clase. Había pequeños fragmentos de tiempo en las que el profesor Taisho ojeaba a su alumna, disimuladamente.

Probablemente el resto de su clase pensaba que veía a todo el atrio lleno de alumnas calurosas y tipos envidiosos pero la realidad era totalmente otra… a la única que veía de reojo era a su inocente, sensual y sonrojada alumna.

Trataba de mantener la cordura y bajar sus hormonas revueltas. No quería que su hombría se apareciera a saludar en medio de la clase, pero en su mente rondaba el pensamiento de que la entrepierna de Rin estuviera mojada y lista para recibirlo.

Su seriedad se mostraba intacta, era todo un gran actor. Sabia como disimular perfectamente sus emociones a las demás personas frente a él.

— Les recuerdo que dentro de dos días comenzaran las oratorias individuales sobre el libro que hemos estado comentando. — replico mientras regresaba a su pizarra y apuntar los grupos de exposición.

El nombre de Rin había quedado en el quinto grupo, junto con otras cinco chicas. La fecha era la última, más o menos una semana desde ese día. Tendría bastante tiempo para entregar un buen trabajo.

— Deben de explicar el objetivo primordial de la relación amorosa que tenían Romeo y Julieta. Recuerden tomar todos sus apuntes meramente del libro, no busquen nada en línea, ya que quiero un trabajo autentico. — Siguió, mientras regresaba a su escritorio para sentarse ligeramente sobre él y acomodarse los lentes.

La campana sonó luego de unos minutos, claro estaba que sus clases estaban compuestas con su hora exacta. Todos los estudiantes comenzaron a acomodar todos sus libros y comenzaron a dejar la clase, al igual que Rin, la cual mantenía su vista baja para no levantar sospechas y que nadie le viere las mejillas coloradas.

— Señorita Kogawa.

La mitad de los estudiantes voltearon su mirada a Rin, la cual había quedado paralizada por las palabras de su profesor.

— Una palabra con usted por favor. — agregó, buscando su silla para sentarse y enterrar su vista en un libro que tenia sobre su escritorio.

— Oh por todos los cielos Rin, te tendrá castigada hasta que acabe el semestre. — susurro una de sus amigas mientras caminaba al lado de ella hasta la puerta.

Rin tragó con fuerza y asintió al comentario de su compañera de clase. Prefería que pensaran que la tenia de criada y ayudante. Los demás estudiantes se apresuraron a salir, dejando a Rin sola a unos cuantos metros de su profesor.

Sesshoumaru asomó sus ojos por encima del libro, solo para observar su aula vacía.

— Cierra la puerta con llave. — replico, mientras cerraba el libro y se levantaba de su asiento.

Rin obedeció inmediatamente, se apresuró para cerrar la puerta y meterle llave. En el momento que el cerrojo sonó, sintió la respiración acelerada de su profesor en su cuello.

Volteó su cuerpo lentamente, sintiendo pequeños roces contra el pecho de su profesor, hasta quedar de frente a ese despampanante tipo. Sesshoumaru tomó a Rin de la cintura para jalarla lejos de la puerta, hasta encontrar la pared y besar fuertemente sus labios.

Habían pasado unas ocho horas desde que la había besado por última vez y sentía la necesidad de volverla a besar. En toda la hora clase había deseado tanto besarla, tocarla y volverla a besar.

Las manos de Rin acariciaban su pecho y su cuello. El cabello de Sesshoumaru estaba alborotado, las caricias estaban siendo demasiado para ella, las manos de Sesshoumaru estaban tocándola con mucha fuerza por toda la piel.

Dejó salir un pequeño gemido, sintiendo los labios de Sesshoumaru en su cuello y sus manos desabotonando su jeans.

— Profesor Taisho. — susurró entre jadeos.

Sesshoumaru viró los ojos. Le había dicho que a solas lo llamara por su nombre de pila, pero ahí, en su aula de clases… le iba a permitir llamarle así, definitivamente lo encendía.

— Necesitaba besarte. — jadeó, antes de volver a estrellar sus labios en contra de los de ella.

Rin se revolvió mientras sentía la mano de Sesshoumaru dentro de sus bragas, tocando deliberadamente su clítoris, el cual estaba erguido e hinchado. Bajó sus dedos para acariciar sus adentros, estaba mojada, tal y como le gustaba a él que estuviese.

Metió ligeramente dos dedos y los estrujó en contra de su clítoris. Rin gimió quedamente, no quería que alguien la escuchara, aunque su boca estaba sellada, besando y degustando los labios de su maestro.

Estaba excitada y mojada, las estrujadas de los dedos de su profesor estaban haciendo su efecto, si seguía en ese mismo ritmo la iba a hacer acabar en poco tiempo. Un pensamiento pasó por su cabeza… ¿Solo ella estaba recibiendo placer? De alguna manera sabía que Sesshoumaru necesitaba descargar su excitación de alguna manera, lo sentía golpear su muslo.

Concentrándose en no acabar antes y respirar hondo mientras su profesor se enfocaba con los labios en su boca y con los dedos en su entrepierna, busco la faja de su pantalón para abrirla y desabotonar su pantalón con mucho esfuerzo.

— ¿Qué haces Rin? — pregunto divertido.

— Supongo que quiero… darte placer a ti también.

— ¿Por qué? — preguntó, susurrándole suavemente en su oído.

Esas preguntas le sacaban un sonrojo, como demonios le iba a responder por qué lo quería tocar.

— Quiero tocarte, ¿De acuerdo? Quiero hacerte acabar. — respondió. Sabía que había necesitado una tonelada de coraje para poder sacar esas palabras de su interior y ahora más que nunca, sentía calientes sus mejillas.

Sesshoumaru se detuvo un momento para verla, sonrió para sí. Se veía tan linda sonrojada y esas palabras salidas de su inocente boca le parecían tan adictivas. Claro que quería sentir sus manos en su pene, quería que lo hiciera venir para quitarse toda esa frustración que sentía por no haber tenido sexo la noche anterior.

Volvió a besarla, y volvió a manosear su entrepierna para hacerla acabar, pero esta vez lo hacía más espacio para darle tiempo a que su linda y apenada alumna metiera su propia mano dentro de sus bóxers.

Rin sacó su voluptuoso y erecto pene para acariciarlo fuertemente en su mano. Sus dedos lo recorrían por todo lo largo. Sintió un pequeño gemido que salía del interior de su profesor. Sesshoumaru aun jugaba en su entrepierna, así que trataba de concentrarse en mover su mano con delicadeza pero al mismo tiempo dándole pequeños apretujones para que la fricción le hiciera efecto.

Sesshoumaru acelero el paso de sus dedos, lo había hecho sin pensarlo, los apretujones de la mano de Rin en su pene estaban matándolo.

— Rin. — jadeó. Besándola nuevamente.

Deseaban concentrarse en sus propias faenas para complacer al opuesto, pero las vibraciones en sus cuerpos estaban complicando las cosas.

Rin acabó primero. Su gemido se hundió en la boca de su profesor, mientras que su mano apretó fuertemente el pene de Sesshoumaru, haciéndolo acabar con fuerza. Tuvo que sostenerse con su mano desocupada en la pared.

— Eres un poco grosera. — replicó, sonriendo.

— Lo siento, no fué mi intención. — respondió Rin apenada, sabía que lo había apretujado más fuerte de lo que debía.

— Este bien. Se sintió fantástico. — sonrió.

Rin bajó su mirada, su mano estaba mojada, Sesshoumaru había acabado en ella. La levantó para relamerla… delicioso. Su profesor sabía divino.

Sesshoumaru observó su pantalón antes de arreglarse y abotonarse todo. Gracias a los cielos no había tenido ningún accidente, así que su ropa seguía intacta para su siguiente clase.

— Necesitaba esto. — dijo, mientras ayudaba a Rin a retomar la compostura.

Rin sonrió, para sus adentros estaba pensando lo mismo, observó su reloj, iba a llegar tarde a su siguiente clase si no se apuraba.

— Tengo otra clase en un rato.

Seguía en medio de los brazos de Sesshoumaru. Por alguna razón no la dejaba salir de ese hueco abrasador y lleno de fuego. Aspiraba ese perfume tan delicioso, tenerlo tan cerca iba a dejar un poco de su aroma en su propia ropa, eso la haría recordarlo el resto del día.

— Yo también, tengo clase en el siguiente segmento. ¿Qué harás mañana en la noche? — pregunto.

— Tengo tareas. Además que tengo que comenzar un ensayo para una de mis clases. El profesor es bien estricto. — dijo con una risita.

Sesshoumaru dejó salir una risa corta. Era una chica muy inocente y original. Por alguna forma esa actitud de Rin la encontraba atrayente.

— Está bien. Pasado mañana no hagas planes. Te llamare luego para notificarte la hora. — respondió, dándole un beso pequeño en los labios.

Se irguió, dejando a Rin libre de sus brazos. Acomodó su camisa, su pantalón y amarró su cinturón; arregló su corbata y el cabello.

Rin asintió con pena. Terminó de arreglarse y recogió su mochila; divisó a su maestro regresar a su escritorio y sentarse en su silla de dictador. Se acercó hacia él, para observarlo en su hábitat natural.

Sesshoumaru levantó la mirada para observarla.

— ¿Pasa algo? — preguntó.

Rin negó con su cabeza, se acercó y dejó caer un beso apretado en contra de los labios de Sesshoumaru.

— Nos vemos luego, Profesor Taisho. — respondió, dando media vuelta y despedirse de él con un gesto mientras abría la puerta del aula.

Sesshoumaru solo negó con su cabeza, quería mantener su rostro serio y enojado, pero sentía que Rin lo obligaba a sonreír, aunque no fueran tan grandes, eran sonrisas pequeñas y austeras. Algo en su ser le decía, que esa niña iba a convertirse en su perdición.

Continuará...