Hola gentesita linda! Perdonen la tardanza, pero es que no he tenido vida xD! Pero aqui esta! OMG capitulo 6! Si me costó horrible idear el chap 6, pero bueno, siento que complaceré a varios lectores con este capitulo. MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEWS! Y espero que les guste. Espero no tardarme mucho para el siguiente! Dejen sus reviews y un abrazo psicologico a todos! Saluditos!


CAPITULO 6

Estaba abrumada. Su cabeza se encontraba llena de pensamientos de los ratos fogosos que había pasado con su maestro en estos últimos días. Trataba de concentrarse para hacer sus tareas, pero su mente le hacía jugarretas, desconcentrándola.

Tenía tanta tarea acumulada por culpa de andar perdiendo el tiempo con su maestro favorito. Además, tenía que comenzar a buscar información para su trabajo de comprensión literaria, ser la amante del profesor no le confiaba que iba a pasar la clase sin hacer sus tareas.

Su escritorio era demasiado pequeño para tanto libro que tenia sobre él. Su compañera de cuarto se había ido a cenar con su novio, dejándola a ella a solas con sus libros.

Suspiró nuevamente, cada vez que tomaba su bolígrafo y ojeaba su cuaderno de apuntes para comenzar sus tareas, su concentración se distorsionaba. Sentía una necesidad de ser seducida, necesitaba sentir a su maestro cerca de ella. Tal vez de esa manera podría concentrarse de una mejor manera.

Había logrado hacer sus tareas de a pedazos, pero faltaban algunas cosas por terminar. Observo el reloj, eran algunos minutos después de las nueve. Estiro los brazos para quitarse el estrés. Observó su celular… lo había dejado en silencio mientras trataba de concentrarse, cuando aparecieron un par de mensajes de su compañera de cuarto.

"Llegaré algo tarde, asegura la puerta, hoy cargué mis llaves."

— Sango… ¿En qué andas? — se preguntó a ella misma.

Antes de soltar su celular, otro mensaje apareció en su pantalla. No era de Sango, sino de Sesshoumaru. Su corazón dio un vuelco mientras lo abría.

— ¿Cómo vas con las tareas?

Rin sonrió. Le calmaba saber que no era la única que no podía mantenerse concentrada, las palabras que escribía para responderle salían desde su cuerpo y no de su mente.

— Me ha costado concentrarme, pero me falta poco. — escribió y apretó la tecla enviar.

Sostenía ansiosa el celular, esperando la respuesta de su profesor, luego de un rato recibió la tan anhelada respuesta.

— Yo he tenido problema manteniendo la concentración también.

Sonreía. Parecía una tonta sonriendo frente a su celular, pero qué más daba. Era la primera vez que se sentía de esa manera. Su celular volvió a sonar anunciando un mensaje nuevo.

— ¿Estás sola en tu habitación?

El corazón de Rin dio un vuelco. Probablemente quería que tuvieran una charla caliente por el celular, la cual comenzaba a calentarle la entrepierna. Escuchar su voz por el auricular, diciendo cosas sucias tendría que ser demasiado para no mantener la cordura. Escribió una respuesta pequeña esperando que su maestro le respondiera más rápido aun.

— Si. — escribió y apretó enviar.

Comenzó a cerrar todos sus cuadernos y libros. Obviamente no iba a seguir estudiando si su maestro hablaba con ella y se ponían candentes. Su celular comenzó a cantar ruidosamente, lo levantó para observar que su maestro favorito la llamaba. Contestó la llamada con las mejillas sonrojadas.

— ¿Hola? — pregunto algo apenada.

— Ábreme. — respondió la voz al otro lado.

— ¿Qué? — pregunto nuevamente.

— Que me abras. — volvió a decir. Alguien comenzaba a tocar la puerta apresuradamente.

— ¡Maldición! — exclamó, antes de correr hasta la puerta y sacarle el seguro.

Abrió la puerta para encontrarse con una silueta conocida. Por todos los cielos, su maestro estaba parado en el marco con su teléfono pegado al oído. Se apresuró a entrar y cerró detrás de él.

El corazón de Rin palpitaba fuertemente, tenía a su amante en su habitación por primera vez. Observo a su alrededor, las habitaciones de la universidad no eran muy grandes, además de que habían dos mujeres viviendo en ese espacio tan pequeño, el caos trataba de apoderarse en gran manera.

Lo observó de pies a cabeza, vestía informalmente. Un jeans a medida, una camiseta color negro que acentuaba su figura demasiado bien. Su cabellera como siempre bien peinada, con algunos cabellos sueltos en su rostro. Con solo observarlo, Rin sentía demasiadas sensaciones.

Sesshoumaru la observó, estaba con su pijama puesta, unos pantalones largos y una camisa de a botones con el mismo patrón de tela; pequeñas florecitas sobre un fondo rojo, admitía que se veía juguetona con sus pijamas combinadas. Se acercó a ella para besarla con fuerza. Algo en su interior deseaba besarla tanto, que no sabía a qué hora había buscado la habitación de su alumna en el sistema y correr hacia la universidad para encontrarla.

— ¿Qué haces aquí? — preguntó Rin. Trataba de hablar, pero la boca de Sesshoumaru le impedía mascullar palabra.

— ¿Tu compañera de habitación?

— Dijo que iba a llegar algo tarde, pero dime, que haces aquí. Si te encuentran ambos tendremos demasiados problemas.

Rin sentía las manos de su profesor apretar sus nalgas. La tenía entre su hermoso cuerpo y la pared. La hombría erecta dentro de los pantalones de Sesshoumaru estaba rozando su muslos, si seguía apretándola sobre su pijamas, podría acabar sin ni siquiera poseerla.

— En realidad que no pensé las cosas. Cuando supe qué diablos estaba haciendo, estaba al otro lado de tu puerta.

— Si alguien nos escucha o si Sango nos encuentra, estaremos en grandes problemas. — replicó, tratando de pensar coherentemente, pero no podía. Su profesor estaba haciendo que perdiera la cabeza.

La empujó con más fuerza en contra de la pared. Metió su mano por debajo de su camisa para sentirle los senos descubiertos, apretujó el derecho con la mano mientras deshacía su boca en contra de la de ella. Su alumna tenía un sabor peculiar, muy adictivo. Desocupó su boca para verla a los ojos. Sus mejillas estaban coloradas y su respiración agitada. Adoraba verla en ese estado de ansiedad y nerviosismo.

La acerco a su cuerpo, le dió media vuelta para acercar su espalda a su pecho, volvió a meter ambas manos por debajo de su pijamas para acariciarle los senos y apretujar sus pezones. Un pequeño gemido salió de la boca de Rin, estaba en un estado de éxtasis solamente con las manos de su profesor.

— Inclínate hacia en frente.

Rin obedeció a su profesor. Sesshoumaru la acerco a su cama e inclino más todavía a Rin para que se sostuviera con las manos sobre el bordillo. Sesshoumaru bajó lentamente los pantalones de Rin, sus manos tocaban cada centímetro de su piel que se iba descubriendo.

Los jadeos de Rin comenzaban a ser más notorios. Se sentía tan vulnerable, las mejillas se sentían bastante calientes y el nerviosismo de ver su profesor tocarla sin descaro la estaba volviendo loca.

Sesshoumaru enredó los pantalones en los tobillos de Rin, y sus manos comenzaron a ascender nuevamente por todo el largo de sus muslos. Esa chiquilla era naturalmente hermosa y eso le encantaba.

— ¿Cómo te sientes Rin? — preguntó, susurrando en su oído. Su mano había encontrado el hueco entre sus piernas y masajeaban deliberadamente su erguido e hinchado clítoris.

— Siento que muero. — jadeo, mientras trataba de sostenerse sobre su cama, mientras sentía las miles de sensaciones en medio de sus piernas.

Sesshoumaru sonrió para si. Estaba más que lista para recibirlo. Desabotono su pantalón, saco el preservativo de su bolsillo para ponerlo sobre su pene erecto. Deseaba tanto poseerla que el tiempo se le hacía eterno. Rin trataba de mantener la cordura, pero sabía que con la primera estrujada era posible que acabara, estaba excitada a su máximo límite.

Sintió la primera embestida de su profesor dentro de su cuerpo, la carga eléctrica le llego a todos los lugares de su cuerpo. Un gemido se ahogo en su almohada, mientras trataba de no gritar y que sus vecinas de habitación escuchara que estaba teniendo un encuentro sexual y peor que con su profesor.

La siguiente estrujada vino con mucha más fuerza, sentía las manos de su profesor apretando sus caderas, mientras la movía hacia enfrente y hacia atrás con furia. Los pantalones arremangados no la dejaban moverse mucho, aunque quisiese, estaba a merced de su profesor.

Sentirlo dentro de ella era demasiado para soportar por mucho tiempo, las estrujadas venían con más violencia, esa violencia dulce que era perfecta para su cuerpo. Aunque lo negara, sabía que ella y su profesor parecían encajar de una manera muy perfecta.

Sintió su celular sonar, logro abrir los ojos para observar en la pantalla un mensaje de su compañera. "Voy en camino, llego en unos 15 minutos, por si sigues despierta."

— ¡Maldición! — exclamo.

— ¿Ya te vienes? — preguntó Sesshoumaru, sin dejar de entrar y salir de su linda alumna.

— Mi compañera dice que viene en camino. ¡Ah! — exclamo, antes de caer sobre su cama. Las estrujadas estaban siendo más groseras e intensas.

— Pues será mejor que nos apuremos. — jadeo, mientras levantaba a Rin de la cama para posicionarla en la pared.

Quitó sus pantalones para abrirla por completo, volvió a penetrarla, levantando la pierna de su alumna para mejor acceso. Sus labios sellaban la boca jadeante de Rin, y sintió el orgasmo de ella alrededor de su pene, obligándolo a correrse junto a ella.

Le tomo un minuto volver a sus cabales, se sentó sobre la cama, con Rin sobre él. Aun se hallaban agitados, pero todo el stress que llevaba sobre sus hombros se habían ido junto a su orgasmo.

— Te estás convirtiendo en mi droga personal.

Sesshoumaru había hundido su rostro en medio de los senos de su alumna, odiaba decir esas cosas, pero no podía negarlo. Rin era alguien con quien se sentía bien y alguien que no lo buscada solo por dinero, por apariencias o solo por pasar una maldita clase. Ella era diferente, un diamante en bruto.

— Me apenas. — pudo susurrar la chica. Esas palabras le habían calado el cuerpo. Nunca nadie había comentado algo parecido a ella, ni mucho menos un tipazo del nivel de su profesor.

— Tengo que irme. Ya es tarde y no quiero encontrarme con tu compañera en el pasillo.

Bajó a Rin a su cama. Se abotono el pantalón y arregló su ropa. Le dio un beso a Rin en la frente antes de levantarse de la cama.

— Nos vemos en clase mañana. Que descanses.

— ¿Sesshoumaru? — preguntó antes de que abriera la puerta.

— Dime.

— Verte hoy era lo que me hacía falta. — replico, mientras desviaba su vista hacia el suelo.

Sesshoumaru se acerco nuevamente a ella, para levantar su rostro y besar sus labios con ternura.

— Somos un caso preciosa. Buenas noches. — replico entre una risa sarcástica.

Abrió la puerta y salió después de echar un vistazo hacia el pasillo y salir casi en puntillas.

Rin volvió a ponerse sus pijamas y arreglo un poco la habitación. Antes de que Sango llegara y la encontrara hecha un estruendo.

La puerta sonó y su compañera se asomo por detrás de la puerta.

— ¿Sigues despierta Rin? — pregunto.

— Si Sango, entra. Hace un rato terminé mis tareas. Así que ya estoy acomodando todo para poderme irme a dormir.

— ¡Que día! Estoy cansada a más no poder. — exclamo Sango antes de tirarse sobre su cama.

— ¿Cómo te fue?

— ¡Súper! Aunque mañana tengo que hacer muchas cosas más. Y de paso tengo que buscar toda la información de traslados, demonios no tendré una hora de descanso.

— ¿Traslado? Sango, ¿te cambias de universidad? — pregunto Rin algo preocupada.

— Es cierto Rin, no te he contado. Mi hermano menor se traslada para esta universidad. Así que mañana viene a hacer todo el papeleo.

— Oh, ya veo.

— Mañana lo conocerás, es unos años mayor que tú, así que creo que se podrían llevar bien. Es más, si no te sale con tu amante, Kohaku puede ser tu novio. — dijo en una risita.

— ¡Sango! No digas tonteras. — exclamo Rin con las mejillas rojas.

— Es una opción. — dijo mientras buscaba su pijamas para cambiarse.

Rin se sentía apenada. Sango podría ser una persona muy decidida. Cuando una idea se le metía a la cabeza no había nadie que podría quitársela de encima. Emparejarla con su hermano, sinceramente su compañera de cuarto tenía mucho tiempo libre para pensar tonteras. Aunque quisiera, no podría… su mente, su cuerpo y probablemente su corazón también, ya tenía dueño.

Continuará...