Hola a todos! Como estan? Les mando el capitulo 7 con mucho tiempo de tardanza, pero mi pc fallecio llevandose con ella todos mis apuntes para fics. xD Asi que entre en depresion, mientras intentaba salvar todo. Pude salvar algunas cosas pero tuve que empezar nuevamente el capitulo 7. Espero poder subir el capitulo 8 con menos tiempo entre capitulos, lo siento mucho. Pero les prometo que el fic seguira y no lo voy a dejar botado a medias. Nunca he dejado a medias un fic, y este no sera el primero. Asi que sin mas que escribir, espero disfruten el capitulo 7. Un abrazo psicologico a todos. :D
Pst. Muchisimas gracias por sus reviews, ustedes son mis impulsadores para seguir adelante. Gracias totales! =3
Capitulo 7
Había dormido tan bien. Su cuerpo se sentía anestesiado, lleno de fuerza y descansado. Tener sexo antes de dormir era una excelente manera de tomarse un relajante muscular para dormir mejor. Además que su cabeza se encontraba inundada de imágenes de su profesor favorito besándola y acariciando cada centímetro de su cuerpo.
Aunque no se podía dar el lujo de quedarse en cama para recordar los eventos sucedidos la noche anterior, sabía que el resto del día iba a tener a su maestro revoloteando en sus pensamientos.
Tenía clase a una hora más tarde, así que le daba algo de tiempo para arreglarse con tranquilidad. Su compañera de habitación ya se había ido, le había dejado una nota anunciándole que tendría tiempo para que pudiesen almorzar juntas. No le parecía mala idea. Desde que comenzó a pasar más tiempo con su amante, ya no salía tanto como deseara con su amiga Sango.
Le envió un mensaje de texto acordando la hora y el lugar para ir a almorzar. Un pequeño restaurante italiano cerca de la universidad era uno de sus lugares favoritos para comer, la comida era deliciosa, el ambiente muy cómodo y los precios eran de acorde al presupuesto de un estudiante con poca mesada.
Volvió a revisar el mensaje que le había entrado un rato atrás anunciando que la clase de su profesor favorito había sido cambiada de hora por reunión docente. Ese aviso le había caído como agua del cielo para poder acomodar su rutina matutina con más calma.
Volvió a poner el teléfono al lado de ella, mientras volvía a contemplar el cielo raso de la habitación por un momento más, antes de levantarse. Nuevamente su celular volvió a revolverse a su lado, unas palabras escritas en la pantalla hicieron que su corazón diera un vuelco.
Sesshoumaru le había mandado un mensaje. Lo abrió lo más rápido que pudo para leerlo.
— ¿Tendrás tiempo en el almuerzo para que vayamos a comer?
Rin maldijo el mensaje de su profesor, hace dos segundos había hecho planes con su amiga, y dejarla varada por salir con él, sabía que Sango no se lo iba a dejar pasar muy sencillamente.
— Ya hice planes con mi compañera de cuarto. Lo siento mucho. ¿Cenamos juntos? — escribió antes de apretar el botón de enviar.
Se levanto de su cama para escoger la ropa que vestiría el día de hoy. Lo mismo de siempre. Sus jeans, una polera y sus tenis cómodos. Al final de su pequeño closet se encontraba colgado el vestido largo que Sesshoumaru le había comprado unas semanas atrás, y pensó cuando sería un buen momento para modelárselo a su maestro. Un escalofrío de pena y alegría recorrió su espina dorsal.
Otro mensaje cayó a su celular, sacándola de sus pensamientos.
— Oh ya veo. ¿Alguna razón en particular por la que salen a almorzar? — pregunto.
Rin sonrió, le gustaba que Sesshoumaru se interesara por ella. Las nimiedades del día diario eran importantes para él. De cierta forma se sentía querida, o por lo menos se sentía acompañada.
— Ninguna. Tenía tiempos de no salir a almorzar con ella. Casi no nos vemos, solo un rato antes de dormir. ¡Oh! Creo que su hermano viene hoy a ver el campus, probablemente quiere que lo conozca. — volvió a apretar enviar y termino de buscar sus cosas para irse a dar su ducha mañanera.
Al regreso, su celular brincaba con muchas luces anunciando que tenía otro mensaje pendiente por leer.
— Entiendo. ¿Dónde irán a almorzar? — preguntó a secas.
— Restaurante Italiano que queda en la 14ava. Avenida. La comida es deliciosa, recuérdame de llevarte algún día a comer ahí. — respondió, antes de vestirse.
— Está bien. Sigo en reunión, nos vemos en hora clase. Un beso. — respondió, casi al instante.
Rin sonrió para sí. No sabía qué pensar. Pareciera que su profesor se encontraba algo celoso por el hecho que podría ir a comer con otro hombre. Solo había hecho una suposición, no sabía si Sango en realidad llevaría a su hermano al almuerzo. Tal vez le había dejado ir ese comentario para ver algún tipo de reacción de parte de él, pero jamás pensó que se mostrara a ella con rastros de celos.
Al final del día, solamente eran amantes, tal vez ni siquiera eso. Eran dos personas que les gustaba la compañía mutua y tener encuentros íntimos en varias de las ocasiones si no en todas.
Salió de su habitación y se encaminó hacia la universidad. Su boca dibujaba una pequeña sonrisa cada vez que sabía que vería a su profesor favorito.
Algunas de sus compañeras estaban frente a la clase exponiendo su trabajo sobre el novedoso y amoroso libro de Romeo y Julieta. Se les notaba el nerviosismo a flor de piel mientras exponían y observaban a su profesor observarles tan detenidamente.
Aunque quisieran, para él eran nada más que unas simples estudiantes de su clase. Su objetivo era observar sin ser descubierto a su estudiante favorita que se encontraba sentada en el medio de su aula de clase.
Rin había comenzado a manejar mejor su nerviosismo frente a Sesshoumaru, ya no se sentía intimidada por su atractivo y de esta manera podía asistir a clase sin sentir que los nervios se apoderasen de ella.
Sabía perfectamente que sin ningún tipo de esfuerzo, ella iba a ser el centro de atención de su profesor de comprensión literaria. Un pequeño escalofrío paso por su espalda. Observó el reloj, si la clase terminaba alrededor de media hora, podría llegar a tiempo para el almuerzo con Sango.
Las alumnas estaban terminando de exponer sobre el tema que habían encontrado en el libro de Romeo y Julieta. Su tema en particular estaba centrado en los sentimientos que demostraban los dos amantes en el libro. Le hacía falta un par de conclusiones para terminar su trabajo, el cual tenía que presentar en dos días.
— Para la próxima clase tendremos a los otros cuatro exponentes. Aprendan de los errores monumentales de sus compañeras de clase que expusieron hoy. Estudien mejor las bases y expliquen con mayor detenimiento, no quiero trabajos a medias. — replico, enviando a sus estudiantes nuevamente a su asiento.
Un cuchicheo se paseó por toda la clase, era evidente que al profesor Taisho ser hermoso no le valía para salvarse del odio popular de sus estudiantes. Algunas de las estudiantes aun suspiraban, pero con mas desdén que enamoramiento. Sentían como su pequeña burbuja de fantasía era explotada por el mal genio y caras malas del adonis frente a ellas.
— Eso es todo por hoy. Nos vemos en la siguiente clase. — concluyó, arreglándose su corbata.
Los estudiantes comenzaron a acomodar sus pertenencias para salir de la clase. Rin lo hacía más despacio, sin mucho esfuerzo. Esperaba que el resto de sus compañeros lo hicieran lo más rápido posible para que ella pudiese quedarse unos minutos a solas con su profesor.
El último grupo de estudiantes se paseó por enfrente del escritorio de Sesshoumaru. Era evidente que habían sentido la presión de la asignación que se les venía encima. Espero un par de minutos más para poder quedarse a solas con él, pero se veía difícil. Si no se apuraba, sabía que no iba a poder llegar a su almuerzo con Sango.
Observó a Sesshoumaru, mientras veía a su alrededor si había alguien que la podría ver. Sin moros en la costa, le hizo señas a su profesor para decirle que revisara su celular después de terminar con los alumnos. Le envió un saludo con la mano y le guiño el ojo sonriendo tontamente.
Observaba como la expresión de Sesshoumaru no cambiaba, mientras sus ojos se centraban en ella. Se despidió antes de salir del aula de clase.
Envió rápido un mensaje de texto avisándole que no podría esperarlo ya que aun tenia vigente el compromiso con su compañera Sango.
Tomó el bus para llegar mas rápido al restaurante. Observo nuevamente la hora en su celular, solo tenía unos diez minutos de retraso.
El restaurante Italiano era viejo, pero aun se mantenía en muy buena forma. Llevaba más de veinte años en el mismo lugar y no perdía mejora. Entro por las puertas, percibiendo el aroma a pan horneado y a pizza. Adoraba ese aroma combinado con el ambiente familiar del lugar. Era un autentico restaurante Italiano, con los cuadros de pastas, fotos viejas y escenarios de Italia vieja y nueva.
Se detuvo un momento en la entrada para buscar a Sango. El lugar estaba repleto. A la distancia una mano se sacudía con fuerza sacando a Rin de su trance y encontrar a su amiga saludándola con una gran sonrisa.
Devolvió el saludo mientras caminaba donde ella se encontraba.
— ¡Sango! Disculpa la tardanza, mi clase de comprensión literaria se tardó más de lo debido. — comento, mientras se sentaba frente a ella.
— No importa. Estuve entretenida por mientras.
— ¿Hablando con el novio? — pregunto entre risitas.
— ¿Miroku? No, como crees. Ese ahorita está ocupado con sus últimas clases. Hoy si que no se ha dignado ni en mandarme un texto en el teléfono. — respondió, observando la pantalla de su celular para confirmar sus palabras.
— Ya veo.
— Estuve entretenida poniéndome al corriente con mi hermano. Fué al baño, así que ya lo conocerás. — comento, mientras levantaba las cejas con alegría.
Rin la observaba. Esa expresión la conocía demasiado. Sango comenzaba a marchar algún tipo de plan el cual desconocía, pero no le agradaba en nada lo que podría pasar por su cabeza.
— Vaya, vaya. Creo que no exageraste cuando dijiste que era una chica muy linda.
Una voz saco a Rin de sus pensamientos. Un chico alto y esbelto se encontraba parado frente a ella. Su cabello algo largo, amarrado en una coleta, unos jeans desgastados y una camisa de botones con las mangas arremangadas. Era un total bohemio moderno y el look le quedaba excelente.
— ¡Kohaku! Te presento a Rin, mi compañera de habitación. — exclamo, mientras lo obligaba a sentarse junto a ella.
— Mucho gusto Rin. — dijo, mientras extendía su mano hacia la chica al otro lado de la mesa.
— Ah, sí. Mucho gusto Kohaku. — respondió, algo apenada.
No estaba acostumbrada a estar entre chicos tan lindos. Sesshoumaru la dejaba sin aliento, pero Kohaku era guapo a su propia manera.
Extendió su mano para estrechar la de Kohaku. Recibió un fuerte apretón mientras sentía la otra mano del chico sobre la de ella, acariciándola levemente.
— ¡Oh! Que manos más suaves tienes Rin. En realidad que eres muy linda en muchos aspectos. — dijo mientras sonreía.
Rin retiró su mano con algo de nerviosismo.
— ¡Kohaku! Compórtate eh. No pongas nerviosa a Rin.
— Está bien hermana, como quieras.
Rin volvió a sonreír. Sentía sus mejillas rojas y calientes.
— ¿Cómo te fue en clase Rin? — pregunto Sango mientras tomaba un sorbo de su refresco.
— Eh, si. Bien. Mas tareas, eso es todo. Tengo que terminar un ensayo sobre el libro de Romeo y Julieta. — respondió, observando de reojo a un Kohaku viéndola firmemente.
— Estudias Literatura, ¿No es así? — pregunto Kohaku.
— Si. Estamos evaluando el libro de Shakespeare en estos momentos en la clase de comprensión literaria. — respondió, observando la mesa. Por alguna extraña razón, se sentía nerviosa alrededor de Kohaku.
— Ese libro es interesante. Un amor prohibido, lleno de cosas inesperadas, muerte, romance, familia, odio. Ese libro tiene de todo. — replico Kohaku observando a Rin. La encontraba interesante, como una pequeña flor necesitada de mimos y cariño para que floreciera. Era muy linda. No era como las demás mujeres que había tenido algún tipo de relación, pero algo en ella le atraía enormemente, desde que la observó sentada en su silla.
— ¿Lo has leído? — pregunto intrigada Rin.
— Si. Encuentro la lectura algo relajante. Tengo una pequeña colección de primeras ediciones en mi poder, cuando quieras, solo tienes que decirme y con gusto te los muestro. — Comento, mientras se acercaba a ella para observar sus reacciones corporales.
Rin sonrió, evadiendo la Mirada penetrante de Kohaku.
— ¡Kohaku! Deja respirar a Rin. — regañó Sango mientras golpeaba suavemente el hombro de Kohaku.
La mirada de Sango volvió a ver a Rin, pero su mirada vio un poco detrás de ella.
— Oye Rin. ¿Ese no es tu profesor de Comprensión Literaria? — pregunto, observando el adonis que entraba al establecimiento y que caminaba hacia lo que parecía ser su dirección.
— ¡¿Qué?! — replico exaltada, mientras volteaba su cuerpo para observar a Sesshoumaru caminando hacia su dirección.
— Maldición. ¿Qué mierda esta haciendo aquí? — pensó, mientras sentía que el color se escapaba de sus mejillas.
Sesshoumaru camino con su vista en todos lados, Rin admitía que sabia como disimular muy bien. Su mirada por alguna extraña razón se encontró con la de ella.
— Oh, Señorita Kogawa. Me parecía conocida cuando entre al restaurante. — comento, mientras observaba a una mesa en silencio y a dos mujeres casi en éxtasis.
— Profesor Taisho, que tal. — pudo mascullar Rin, mientras observaba de reojo a Sango y Kohaku.
— Muy bien. Esperando encontrar un espacio donde almorzar, pero encuentro que será imposible, el lugar está lleno, creo que no tendré otra opción que buscar otro restaurante. — dijo, fingiendo ver a sus alrededores con su misma mirada seria y aterradora.
— ¡Profesor! ¿Por qué no se nos une? Igual tenemos una silla vacía, por favor siéntese con nosotros. — exclamo Sango sonriente de oreja a oreja.
— ¡Sango! — exclamo Rin algo apenada.
— Si no es mucha la molestia. — dijo, mientras tomaba la silla y se sentaba junto a una Rin temblorosa y nerviosa.
Sesshoumaru sonrió con algo de malicia en sus ojos. En efecto que su hora de almuerzo se había puesto interesante.
Continuará...
