Este capítulo está dedicado a una persona muy especial a la cual en verdad ¡aprecio demasiado! Y lo digo en serio con toda la expresión de la palabra, es una amiga que quiero a montones (y amigas son pocas en realidad) a LESVAL a.k.a Vale. Aunque vivimos a kilómetros de distancia separadas bueno creo que muchos en realidad jaja, ¡estoy tan contenta (aún no me la creo) que me haya venido a visitar! Fue un momento inolvidable para haber cerrado este hermoso 2011, espero hacer lo propio el próximo año y tomar un avión y ¡ahora que seas tú la que me vayas a recoger al aeropuerto!
¡Te quiero mucho parselina!
Primer amor
Capítulo 9
— Me siento nerviosa — Le dije a Luna. En realidad más que nerviosa estaba sudando, como si fuera hombre. Transpiraba como el demonio y lo detesté.
— ¿Por la fiesta? — Soltó Luna de repente, faltaba menos de dos horas, y yo estaba vestida con ropas de hombre, en realidad de equino, no sé porqué en la mañana me había dado unas ganas inmensas de galopar y mantener mi mente totalmente en blanco. Claro sin contar el hecho en sí de que no quería ver a Seiya Black y que me había pasado todo el día en el inmenso jardín de la mansión.
— Claro, la fiesta — le asentí mientras reía como tonta — Estoy en realidad muy emocionada y ansiosa.
Luna suspiró, como si de repente le cansara mi conversación. Lo cierto era que jamás le había dicho que le había dado una oportunidad a Seiya, eso era parte mía nada más, y de mi cerebro claro está, solamente me dispuse a enseñarle el hermoso vestido que Seiya me había comprado. Ella había saltado emocionada.
— ¿Por qué? — Dijo no queriendo la cosa, agarrando uno de esos panecillos que había traído horas atrás en un cesto y que casi la mitad me había comido yo — ¿Acaso es por qué verás la simpática muchachilla de Hotaru?
Me tensé automáticamente, y gruñí, agarrando mi octavo panecillo y lo mordí con fiereza como si de alguna manera retorcida fuese aquella muchachilla como se empeñaban a llamarle — En serio te gusta rabiarme a más no poder, tenía un esplendido momento, pensando en la fiesta y me mencionaste a… la señora Tomoe.
— Bueno — rió Luna — Te recuerdo que la fiesta es enteramente de ella — agregó quisquillosa — Además de que no te hagas ilusiones con Andrew.
— ¿Y cómo por qué no lo haría? — Fruncí las cejas, molesta.
Luna en cambio se levantó y se sacudió — Es momento que te arregles y creo que ya fue suficiente de huir de Seiya Black.
— ¿Huir? — Dije avergonzada, no le había dicho muchas cosas a Luna al respecto, pero ¡odiaba ser un maldito libro abierto! No lo quería ver porque en verdad me ponía muy ansiosa, sus abrazos, sus risas, sus burlas… él, todo él me ponía así y en realidad traté de enfocarme en Andrew que en verdad es el que importaba más, al final suspiré y me levanté junto con ella — ¿Me vas a contestar? — Le pregunté al fin, cuando me brindó su mano.
— Serena en serio — empezó sarcástica, lo cual yo hice un puchero — Pues no deberías de hacerte ilusiones con Andrew…
La miré horrorizada como si de repente mi pequeño corazón me abandonara, como si mis esperanzas se fueran por la borda, además, ¿por qué me decía todo esto? ¿Acaso no había sido ella quién me había alentado? ¿Por qué lo había hecho? ¿Cómo es que se había enterado? La miré dolida, en cambio me miró seria — ¿Es por Seiya Black?
Luna me miró boquiabierta, de repente cerró la boca y pese a que sus andantes fueron más tranquilos, el brillo en sus ojos mantenía expectante y hasta podría decir emocionada, ¿qué había dicho? Además Seiya Black no tenía nada qué ver con Andrew, si tuviese suerte probablemente ellos ni se conocerían, y mi entera vista sería para Andrew más que nadie, por eso había aceptado ir en primera instancia con Seiya, no por otra cuestión.
Si claro…
Bufé, cuando Luna me agarró del brazo. La miré alzando las cejas ¿en verdad el por qué no debería de hacerme ilusiones era por Seiya Black? ¡Por Dios! No sé qué tenía en su pequeña mente, pero era un no, de cualquier manera, él no gobernaba con quién iba o a quién quería.
— ¿Qué tiene que ver Seiya Black en esto? — Dijo con dulzura, como queriéndome sonsacar algo, mientras nuestra vista se vislumbraba la mansión de los Black.
— ¿Qué tiene que ver? — Por alguna extraña razón, mi voz sonó ofendida — ¡Pues creo que lo tiene que ver todo! Resulta que él no gobierna sobre mi persona, y si me quiero hacer ilusiones es cosa mía, sea lo que haya traído a venir a Andrew hasta aquí. Yo aprovecharé eso, además ¿no fuiste tú la que me impulsó a verlo? — Le solté mordaz.
Luna me miró por unos segundos como sopesando la situación, al final dio un suspiro muy hondo — Yo sólo te mencioné que Andrew vendría no que lo fueras a ver…
— Pero… — balbuceé, ¡era injusto! Entonces no debió haberme dicho nada, y nada de esto hubiese pasado.
— Pero es cierto que a lo mejor, se puedan mal entender mis palabras — prosiguió, callando mis flojas palabras. Cuando pisamos en la mansión, le dijo a una de las sirvientas que preparaban mi baño que en seguida subiríamos — Y también tienes razón, no le debes absolutamente nada a Seiya, al menos no en ese sentido, te ha salvado de tus imprudencias, pero no le debes explicaciones a él…
— ¿Entonces? — Encogí de hombros, mareada por toda la bomba de información.
— Creo que deberías de preocuparte más por tu futuro esposo al cual al parecer olvidaste con rápida facilidad, ¿no crees, señorita Serena? — Aseveró entre molesta y cansada.
No le contesté cuando subió por las escaleras. Me sentí en verdad muy mal ¿tan rápido había olvidado a Diamante? ¿Qué demonios me pasaba? ¿Por qué había pensando en Seiya? Bueno, sólo pensaba que por tenerlo algunos días en la casa sentía… bueno, ¿en realidad qué sentía? Lo vislumbré de repente en el marco recargado, que se encontraba entre la escalera que yo subía y algunos pasos para llegar a él y que daban a la sala, mordía una manzana, sus ojos estaban fijos en mí. Tenía un traje insulso, al parecer tampoco se había vestido ni nada para la fiesta de la recatada esa.
— Apesta —dijo frunciendo la nariz, hablando con la boca llena. Abrí la boca horrorizada, ¿cómo se atrevía el muy cretino? Y decirlo como si nada, ¡alguien pudo escuchar! — No entiendo como Luna fue capaz de estar a su lado…
— Bueno, porque Luna me quiere, además que es un cerdo — le dije de forma altanera — Al menos apestaré, pero el aroma se me irá en cuanto me bañe ¿pero usted? ¡Jamás brillará en sociedad!
Seiya soltó una risa divertida, dándole otro mordisco a la manzana que se hallaba un poco oxidada — Si, podría ser… — apoyó la noción y yo le sonreí con diversión — ¿Podría soportar esto en la fiesta de Hotaru?
Mi corazón se aceleró con vehemencia ¿qué había dicho? ¿Dónde había quedado señora? O quizás, muy quizás, señorita — Confió en que los campesinos se comporten como debe de ser en presencia de una dama, además ¿qué acaso usted no me invitó? — Dije algo ofendida, aunque vacilé un poco ante mi malestar de cómo había llamado a esa pequeña muchacha ¡bueno qué diablos! — ¿Por qué demonios la tuteó?
Seiya se acercó a mí, subió algunos escalones, frunciendo la nariz, y me quejé indignada al pensar que sólo era por mi aroma, ¡por mi estúpido aroma! La manzana yacía en su mano, en realidad estaba casi por terminarse, alzó las cejas, finalmente se detuvo a dos escalones de donde estaba — ¿Diciendo malas palabras? ¡Alguien la pudo haber escuchado! — Dijo con diversión, si dejar de lado el sonido de un falso tono de alarma.
Yo lo miré entrecerrando los ojos — No había nadie cerca — le dije entre dientes molesta — Y si digo malas palabras es porque las merece, todas ellas — le dije desdeñosa.
— Ya veo — dijo bajando la mirada — ¿Y por qué no habría de tutearla? — Dijo resolviendo mi principal duda, alzó la vista y se acercó un escalón más a mí, sus ojos zafiros brillaron de una manera increíble, ¿acaso brillaban sólo por la campesina? — La aprecio demasiado, como para no hacerlo, ¿acaso eso no hace la gente cuando quiere a otra?
No pude evitar sentirme furiosa ¿querer? ¿En serio había dicho querer? — Por supuesto que se hace — le dije apenas conteniéndome, apretando los puños — ¡Pero cuando los sentimientos son para casarse!
Seiya soltó una risa — Si tanto le molesta el hecho de que mis sentimientos con la señorita Hotaru son puros y leales, ¿por qué demonios me acompaña? — Su voz no sonaba molesta, es más estaba totalmente tranquilo, divertido con la situación, una mugrosa y jactanciosa sonrisa dibujaba su rostro que en ese momento quise golpear — Es probable que exprese esos sentimientos puros con ella — aseguró.
— ¡Por qué usted me invitó, demonios! — Le grité.
Mentira…
— Bien, si usted tanto le molesta podría declinar a mi invitación — se encogió de hombros restándole importancia, y mordió lo poco que le quedaba a la manzana, mostrando el corazón de la fruta.
Me quedé sin habla, en realidad me hubiese gustado decirle que en verdad no me interesaba en lo absoluto ir con él, pese a que le estaba probando para saber si en verdad era bueno. Pero en verdad me había hecho rabiar a más no poder , aún sentía que el enojo seguía allí, bombeándome la sangre por mi pecho, apreté aún más mis palmas con mis uñas, pero no podía declinar. Quería saber de Andrew, quería verlo, quería saber si seguía siendo divertido y atractivo, quería tocarlo con mis manos, ¿era normal lo que sentía? Bufé molesta, aunque eso tampoco quitaba el hecho de que había dado mención sobre la delicada Hotaru, si claro, delicada, reí mentalmente.
— De pronto ya no habla — dijo divertido, la manzana ya había sido consumida, y sus dedos tamborileaban el barandal — ¿Eso es que aún quiere mi hermosa compañía?
— ¿Sabe lo que pienso de usted? — Le dije, mirando la manzana, no quería verlo mientras le decía lo que pensaba, bueno lo poco que pensaba por él, y que era lo malo claro está, porque de lo otro no estaba muy segura al respecto que era todo eso. No dijo nada así que proseguí — Que es demasiado odioso, creo que si en verdad dejara de comportarse como un animal, es probable que tuviésemos una plática decente.
— ¿Eso es todo? — Asentí, con una mirada altanera de mi parte — Pensé que habría más — susurró — En fin, en un rato la veo, coneja.
— ¿Qué dice? — Lo miré boquiabierta, entre espantada y atónita.
— ¿Tengo que repetirlo dos veces? — Dijo burlón — Una vez le dije que le diría coneja, y le di mi porqué no veo la necesidad de hacérselo recordar — vaciló unos segundos — Aunque claro, podría hacer una excepción dado que es un poco lerda en el asunto, como un oso perezoso — dijo más contento cuando lo fulminé con la mirada — ¡Oh espere! ¿Eso no nos hace a ambos animales?
— ¿Pero qué demonios? — Balbuceé molesta — No tiente mi temperamento, ni mi buena voluntad — lo amenacé.
— ¿Voluntad? — Rió jovial — Imagino que debe de tener buenos sentimientos, y eso le hace merecedora a ser decente como usted lo llama, pero ¡qué diablos! Si desea que le explique por qué le digo coneja con gusto…
— No hay necesidad — dije entre dientes, barriéndolo con la mirada molesta de arriba a abajo — Lo recuerdo con entera perfección — me giré — Debo de apurarme, para la fiesta de su muy querida señora Hotaru Tomoe.
Sentí que Seiya me dio un empujón, pero lo sentí más en mi trasero que en la parte posterior de mi espalda, me ruboricé un poco y me volteé para verlo reírse ante su acto, no pude decirle nada, parte porque se había marchado demasiado rápido el muy cretino y parte porque si a lo mejor me atrevía a decirle que me había agarrado el trasero deliberadamente, era muy probable que me hiciera parecer como una idiota. Me subí molesta y turbada.
No sé cuánto tiempo había perdido con mi charla con el pequeño animal, ¿cómo se atrevía a decirme de nuevo coneja? Sólo porque me peinara diferente y porque mi cabello cayera como si asemejara orejas, no tenía nada de malo, además que eso decía que el cabello era en verdad hermoso, además ¿él que iba a saber si le gustaba esa niñata? ¿Cómo demonios había pasado? ¿Cómo se atrevía decírmelo en mi cara? Aunque de una manera siniestra y maquiavélica que no supe entender me tranquilizó. Y es que a lo mejor Seiya mantenía a esa niña queriéndola, pero yo tenía a mi Andrew esperándome cosa que Seiya no contaba en lo absoluto.
— ¿De qué tanto te ríes? — Escuché a Luna decirme mientras entraba, no entendí en lo absoluto y fruncí las cejas — ¿Y ahora por qué te molestas?
Suspiré, en verdad no me había percatado que me estaba riendo ante mi macabro plan — Bueno, lo que sucede es que Seiya Black es un bruto.
— ¿Sí? ¿Y ahora por qué? Me percaté — dijo en un tono de obviedad — Que te tardaste demasiado, y si ya se enfrió el agua te bañarás así.
La miré con cara de pocos amigos — Pues te percataste demasiado bien querida Luna — me empecé a desvestir enfrente de ella sin ningún tipo de pudor — Y si está fría, quiero una caliente, empecé con el pie izquierdo hoy o la gente se empeña en ponerme de esa manera…
— ¿Riñeron?
— No importa ya, lo importante es estar linda para Andrew sólo eso — dije más tranquila y más dentro de mi oscura de alguna manera.
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— ¡En verdad te esmeraste en opacar a las demás! — Me dijo cuando, me esperaba al pie de la puerta. Él también lucía bien, con ese traje todo pintoresco de un niño riquillo, me preguntaba que si en verdad íbamos a una fiesta de campesinos ¿por qué nuestras ropas eran ostentosas?
— ¿Por qué no habría de hacerlo? — Solté con vanidad, algo presuntuosa, pero la verdad sea dicha es que no me importaba en lo más mínimo. Lucía linda y eso es lo que en verdad deseaba yo en este momento tan especial.
Seiya enarcó las cejas y no pudo evitar echar una risita socarrona ante mi persona — Típico viniendo de usted — Se recargó en la puerta para darme la mano.
Fruncí la nariz — Sabe que usted, señor Black — recalqué su nombre — Que no me conoce ¿verdad?
— ¿Está tan segura de eso? — Me sentí ofendida, ¿qué iba saber de mí un tipejo que recién llegaba a mi casa? Me acerqué a él para tomar su mano aunque un poco molesta, claro sólo lo hacía para mostrarme bien, aunque no tenía a nadie a quién mostrar, Luna no estaba en el lugar y seguramente Rubeus estaba en el carro esperando por nosotros — Podría decir lo cuán mimada es, y lo cuán entregada en el amor es, como del también lo que tan ingenua suele ser…
Mientras caminábamos hacia la salida me sentí a rabiar ¿quién demonios se creía para pretender decirme todas esas cosas falsas y descaradas? ¡Era pura mentira! — Oiga señor Black, creo que lo he tratado con respeto a lo mejor lo único salvable de las supuestamente cosas que soy es que, si, soy completamente entregada al amor — Solté una risita.
Cuando vislumbramos el carro, él, con toda la caballerosidad abrió la puerta del Ford Anglia — Si claro, demasiado entregada — soltó burlesco para después meterme en el carro y después enseguida él lo hizo — Me preguntó qué dirá mi hermano con todo esto, a juzgar por mí, ténganlo por segura que jamás permitiría esto.
Cuando el carro comenzó a andar desvié la vista hacía el paisaje que no sé si era porque era masoquista o porque en verdad me había gustado pero, podría jurar que me lo sabía de memoria — ¿Permitir?
— Por mucho que seamos familia ¿se da cuenta? — Cruzó de brazos, lo miré por el rabillo del ojo en el espejo retrovisor, el malvado se había percatado pues me sonrió y yo giré mi cabeza bruscamente — Parece más una cita.
— ¿Qué? ¿Cita? ¿Cuál cita? — Di un brinco, y me sonrojé demasiado — El único que habla de citas aquí es usted…
— Piénselo — dijo con voz divertida, a lo que Rubeus bufó. Probablemente estaba segura que era la primera vez que Rubeus y yo nos poníamos de acuerdo en algo, porque era ridículo — Le compré un vestido hermoso, reñimos como dos enamorados, le pongo nombre de cariños ¿cómo se le llama eso?
Me quedé callada un buen momento, quizás demasiado largo, ya que el muy cretino no quitaba su sonrisa de ganador, bueno si se podría malinterpretar pero él lo quiso de esa manera no era mi culpa si él quería comprarme cosas y todo eso corría por su cuenta ¿qué se le iba a hacer? — Si me compró un vestido fue porque quiso, jamás se lo pedí, es más se lo podría regresar.
Volteé a verlo molesta, en cambio su mirada me descompuso, en realidad me atemorizó haciéndome sentir cosas raras en mi entrepierna de nuevo ¿por qué maldición? Seiya Black se me acercó al oído, mis mejillas se encendieron ¿qué tramaba? ¡Oh por Dios! Cada que actuaba así me ponía de los nervios, no sabía que se traía entre manos. Miré a Rubeus en su nuca con intensidad, no sé porqué creía que de hacerlo así, lo llamaría telepáticamente y vendría a mi socorro aunque no sucedió ¡maldito sea Rubeus! ¿No que le tenía cierto respeto a Diamante?
Seiya se acercó a mi oído, mi piel se puso de gallina.
¿Crees que nos bese?
¡Cállate tonta! Me expresé a mi misma atemorizada, eres un tonta, siempre lo has sido, tenemos al hombre más maravilloso del mundo, y tu pensando en tonterías.
¡Por supuesto que tenemos al hombre más maravilloso del mundo! Justo en frente de nosotras.
¿Qué? Sentí como el asiento se hundía más, mientras fruncía la nariz. ¿Estás loca? El hombre más maravilloso del mundo…
¡Está a cientos de millones de kilómetros lejos! ¿Estás segura que es maravilloso? Deberías de acomodar el concepto maravilloso.
No atiné a debatir a mi yo, porque el señor Black me acarició la mejilla, y lo miré de la única manera posible que pude hacer; estúpidamente.
— ¿Se da cuenta de lo que dijo? — Ronroneó, mientras gemí de pánico — Podría regresarme ese vestido suyo que le compré en realidad la idea no me molesta para nada, es más la encuentro única y placentera — Habló bajo modulando la voz de una manera infartante, solté una vocal. Me hipnotizada bajo esos ojos azules color zafiro. Mi cerebro sólo se había quedado con la palabra placentera y no reaccioné ante eso, era demasiada información y tenía muchas sensaciones — Hasta lo puedo imaginar…
Entonces volví a hacer un esfuerzo titánico por imaginarme lo que había dicho para haberlo puesto de esa manera, miré a Rubeus y el muy bastardo no hacía completamente nada. Finalmente mi cerebro comenzó a correr cuando recordé que le había dicho que si prefería que me lo quitara ¿ósea que…? — ¿Me quiere ver desnuda? — Hablé muy por debajo, casi en un susurro de alguna manera extraña estaba emocionada, empecé a respirar con una rapidez feroz, las mejillas me ardieron como dos volcanes.
Seiya Black no asintió pero tampoco lo negó, sentí su mirada recorrer mi cuerpo y en ese momento me sentí un ser pequeño, lleno de deseo, ¿pero qué demonios le pasaba? ¡Estaba allí Rubeus! Y si me tocaba ¿lo permitiría? Las manos me empezaron a sudar, inclusive cuando él exhaló, yo gemí ¿Por qué demonios no me decía que me quería ver desnuda y ya? Me mordí el labio y él en cambio los apretó. ¿En qué demonios pensaba? ¿En verdad quería que me viera desnuda?
— Hemos llegado — soltó de una manera hosca y fría, Rubeus.
Empujé al hermano menor de un manotazo — ¡Gracias a Dios! — Fue lo primero que dije y que lamenté en seguida, lo cual resultó ser gracioso para el pelinegro puesto que empezó a reírse de buen modo, abrí la ventanilla, necesitaba aire y agua fría, sentía que ardía ¡Dios! ¿Qué tal si me estaba enfermando de nuevo?
— ¿Le agradeces al buen Señor? — Soltó a la risa cuando finalmente miré como las lucecillas se encontraban fuera del inmenso lugar, había una tarima que no alcanzaba a ver demasiado bien, dejé de ponerme de malas y nerviosa, bueno quizás un poco si lo estaba — ¿Te quedaste sin habla señorita?
Lo miré distraída, y mi corazón comenzó a bombear frenéticamente, él estaría allí a unos cuantos pasos probablemente, siempre rubio y risueño como lo recordaba y Seiya no lo sabía. No sabía que me había esmerado en arreglarme de esa manera sólo para Andrew era mi más oscuro secreto. Está vez las caballerosidad la mandé al diablo, una vez que el coche se hubo detenido abrí la puerta sin esperar la mano de nadie.
— ¡Vaya! — Soltó un chiflido mi acompañante cuando saltó corriendo para socorrerme — Parece que alguien en verdad parece que le interesa bastante esta fiesta campesina.
Lo miré asesinamente, es obvio que se burlaba de mí, pero no me interesaba en lo más mínimo por supuesto. Alcé la ceja pretendiendo que no me interesaba en lo absoluto — ¿Y a usted no le interesa?
— ¿A mí? — Soltó un tono falso de ofendido, mientras enganchaba mi mano en su brazo y comenzábamos a caminar por el pasto — Me ofende, ¿qué no ve que vine por Hotaru?
Rodé los ojos — ¿Cómo olvidarlo, verdad? Por la señora Tomoe — Espeté.
Él, en cambio soltó una risita — Que no es mala — sentenció — Es una pequeña criatura tan grácil que…
Y mi cerebro se desconectó en ese momento. No quería ponerme a pensar en lo cuán fantástica era esa señora, a mi nadie me engañaba con respecto a ella. Además que tampoco me debería de interesar lo que dejaba o no dejaba de hacer en su vida, el hecho de que me presentaba allí era porque sólo quería estar con Andrew, a lo mejor era una manera tonta de ponerme una especie de reto, si podía vencerlo a lo mejor quería decir que en verdad amaba demasiado a Diamante, y entonces podría jactarme conmigo mismo sobre mi verdadero sentimiento.
Cuando volví a prestarle atención a Seiya constaté que aún seguía embobado hablando de la señoritaHotaru como se empeñaba en decirle, volví a pensar en cómo poder encontrarme a mi primer amor. Apenas estaba oscureciendo, y hacía un aire horrible, jamás me quitaría mi saco, es más, sonreí de lado, mi saco podría ser aquellos brazos fuertes de mi adorado Andrew, claro todo era para fines de caridad, para no pasar frío. Había una mesa a la largo del lugar, con bocadillos, el aroma al pastel del manzana se coló entre mi nariz.
— Glotona, se pondrá obesa si no quita esa cara — Desvié mi vista para mirarlo furiosa — Mejor le diré a Rini que ponga orden en las golosinas porque… — finalmente lo pellizqué en el brazo y le sonreí — De acuerdo — dijo quejumbroso — Pero si se pone como cerdita no me… ¡Auch!
Y le volví a sonreír — ¿No cree a veces que soy un alma de Dios?
Casi quería carcajearme pero me abstuve porque Rini se nos acercó. Estaba vestida con un vestido sencillo color verde pistache, con unas zapatillas sencillas, y con el mismo odioso peinado que el mío ¡copiona!
¿Te das cuenta que te acabas de decir odiosa?
¡Cállate! Lo importante es que nos copió, no desvíes el mensaje cabeza loquita. Miró a Seiya profundamente y después a mí con rapidez tenía un plato en su mano, al final nos sonrió. Su sonrisa era cálida, ¿ella conocía las sonrisas cálidas?
— Pensé que ya no iban a venir, claro la fiesta recién comienza todos los invitados se encuentran ya — Ni paró en siquiera darme otra checadita, pero tampoco me importó, eso significaba que Andrew estaba ya allí, me mordí el labio ansiosa me lamenté no poder ver más allá y ser tan baja de estatura. Rini me obstruía la vista, con ese peinado tan horrible… ¡y si! También me lo dije a mí misma, me respondí antes de que mi yo interna lo hiciera por mí — Ten, es para ti británica — me tendió el plato y vi un pastel de manzana, una rebanada generosa — La guardé — soltó de repente — Aunque claro tampoco lo iba a hacer siempre ¿eh? — Se excusó rápidamente.
— Gracias — dije cohibida, ¡y yo hablando mal de ella! En cambio la escocesa chasqueó la lengua y no le dio más importancia, sin esperar respuesta de nadie, gustosa comencé a devorarlo.
— Les deseo que pasen linda noche — soltó de repente, desviando su vista de una manera casi asquerosa en mi persona ¿qué jamás había visto a alguien comiendo un agradable y riquísimo pastel de manzana?
— Siento que será inolvidable — sonrió contento Seiya Black — ¿No sabes dónde estará tu hermosa hermana?
Gruñí por lo bajo, mirándolos a ambos altercadamente, con los dientes apretados.
— Debe de estar por allí, es difícil decírtelo parece que una vez más la pobre está presionada por lo de la fiesta debería de divertirse — encogió de hombros antes de girarse agregó; — Aunque deberías de apurarte, que si no él te va a ganar la atención ¿eh? — Dijo de forma misteriosa.
Seiya simplemente sonrió de lado. Yo no entendía lo que decían, pero tampoco me importaba en lo más mínimo. Cuando Rini se hubo ido, yo terminé mi pastel. Seiya agarró mi plato y lo dejo en una de las mesitas. Finalmente pude ver una de las tarimas y en realidad era una especie de escenario con luces apagadas, me pregunté si iban a tocar música regional. Al parecer o la Tomoe esa tenía muchas amistades que la apreciaban o era gente que se había colado como yo. Finalmente unas luces tenues alumbraban el gran patio, empecé mi búsqueda.
— Calma, calma — terció Seiya contento — Que yo estoy aquí pequeña.
— Lo sé — le contesté sin mirarlo — He ahí lo malo.
— No es para tanto coneja — me susurró — Estoy seguro que muchas chicas querrán estar en tu lugar.
— Si claro — rodé los ojos, aún buscando alguna mata rubia, que para mi mala suerte la mayoría eran rubios ¿qué no había otro tipo de color de pelo? Como por ejemplo el horrible tono negro de mi acompañante, simplemente por mencionar alguno — Como esa Hotaru, es más si tanto deseas verla ¿por qué no vas a buscarla? — ¡Eres tan inteligente Serena! Así te desharás de él, sonreí divertida.
— ¿Y la señorita celosa no vino? — Soltó divertido, mientras saludaba a la gente que lo reconocía con gran afecto — ¡Cómo adoro cuando te pones de esa manera tan encantadora!
— ¿Celos? ¿Quién habla de celos? A veces siento que el único que tiene una gran imaginación es usted — Fruncí la boca.
— Si claro, tanta imaginación tendré que… — por un momento dejé de escucharlo, sentí un retortijón en el estómago cuando vi otra mata diferente, con un sombrero que sabía que sólo élse pondría —, que cuando usted se encuentra cerca de mí… — me lamenté porque estaba de espaldas platicando con un hombre barrigón que ni le presté atención. Tenía un vaso de licor en la mano, con esa espalda ancha y esa estatura fenomenal —, además que podría asegurar que cuando usted… — y volteó, fue como si el mundo se hubiese detenido en ese momento tan perfecto. Tenía esa sonrisa que sólo Andrew podría tener tan franca y llena de vida. Vestía como algún explorador recién llegado de África, y en verdad no me lo podía creer, ¿en serio se encontraba justo a cinco metros de mi persona? — Y luego cuando haces ese tipo de cosas podría asegurar que… —no sabía si me había vuelto a mirar, pero no desperdiciaría el tiempo, probablemente jamás lo podría volver a ver. Sin pensarlo siquiera dejé de agarrar a Seiya, es más ni siquiera sé de qué demonios hablaba. Decidida empecé a caminar hasta él, costara lo que costara — ¡Serena! ¿A dónde vas? — Escuché a lo lejos gritar a Seiya.
Pero esperaba que no me siguiera. En ese momento Andrew se giró y volteó a verme, abrió sus hermosos ojos azul claro y me sonrió ¡Oh por Dios! ¡Me había reconocido! Cuando me giré para ver a Seiya me percaté que mucha gente le obstruía el paso, me alegré enormemente, es más me sentí tranquila ante el hecho. Le di mi mano a Andrew y él la besó, casi sentí que me desmayada, cuando volví a voltear, Seiya Black estaba parado mirándome con una furia tan extraña muy diferente a la que había presenciado antes, y aquello me hizo sentir de dos maneras muy opuestas; sentí un inexplicable regodeo en mí y miedo.
— ¿Y si nos vamos a un lugar más apartado? — Le susurré a Andrew cuando agradecí que la gente mantenía alejado de mí a Seiya. Me miraba directamente, hasta podría asegurar que apretaba los dientes, cuando nuestras vistas se cruzaron tuve el descaro de sonreírle — Tanta gente me pone de malas — le urgí.
— Lo que mi señorita me pida — dijo solicito, pidió una disculpa al hombre barrigón para darme su mano. Asentí gustosa a darle mi mano y salir de ese lugar antes de que Seiya me alcanzara — ¿Cómo es posible que se acuerde de mí? — Caminó tan rápido, que me sentí tan ligera, se había entre mezclado con la gente como yo había querido y tan rápido había desaparecido de la vista del señor Black.
— ¿Por qué no habría de acordarme? — Solté una risita tonta — Si prácticamente éramos hermanos.
En cambio, él soltó una risa franca — Bueno, no creo que hermanos sea la palabra adecuada para eso, era un niño pobre que simplemente me llevaba bien con el hijo vecino de un rico hacendado.
— ¿Eras? — Arqueé la ceja y después me ruboricé — Espero no molestarte con mis preguntas, nunca fue mi sentido faltarte al respeto con eso.
— ¿Pero de que hablas? — Y por primera vez lo miré bien, había crecido tanto como Diamante, le crecieron las manos, la espalda aún más, Dios mío, ¿podría existir un ser tan perfecto como él? — ¿Desde cuándo muy propia? — Razonó por unos segundos, agarrándose la barbilla — La señorita que recuerdo es muy intrépida, ¿recuerdas lo del beso?
Me ruboricé completamente ante la mención, es cierto que quería sacarlo a colación pero aún no tan pronto, en cambio tragué saliva y carraspeé — Y dime, después de haberme roto el corazón ¿la hallaste?
Andrew desdibujó su sonrisa y yo me lamenté por unos segundos por eso, aunque tampoco me iba a retractar quería saber todo, o lo más que pudiese — Sí — después de una pausa que a mi me pareció larga contestó, al final recobró esa sonrisa que deseaba — Pero no de la manera que hubiese querido, ella estaba con alguien y creo que lo peor es que no haya sido eso si no que… es feliz — bajó la cabeza y sonrió de lado — Pero eso no importa ya, a veces el camino nos pone muchas pruebas para llegar al verdadero amor ¿no lo crees?
Me sentí mal, pero se me quitó con rapidez, por eso me encantaba Andrew por ese hermoso optimismo que tenía — Totalmente de acuerdo Andrew.
— ¿Aún sigues con ese Black? — Alzó las cejas, sorbiendo el poco licor que le quedaba en el vaso. Las orejas se me pusieron rojas y asentí — ¿Cuál era el nombre…?
Me mordí el labio, no quería decírselo, y por supuesto que no pensaba hacerlo ¡ni de loca! — No importa — meneé la mano no prestándole importancia — ¿Te acuerdas cómo rompiste mi corazón? — Dije con un sollozo fingido, acercándome un poco más a él, ¡tenía que abrazarme y lo iba a conseguir!
— No creo que te lo haya roto — soltó divertido, mientras dejaba su vaso en el piso — Mira que aún sigues comprometida con Black. Así que muy roto no me parece tanto — rió.
— Quizás — dije al aire. Además sonreí de lado, cuando en verdad si se acordaba de mi prometido. Cuando me pegué más a Andrew, enseguida él me abrazó de una manera tierna, y todo era como antes, cuando lloraba por las cosas tontas que mis papás me dejaban y que para él también le parecían absurdas — Pero aún así fuiste mi primer amor ¿lo sabes?
Sentí como me tocaba la cabeza — Lo sé — y me sentí tranquila, con sus brazos brindándome calor. Finalmente me acordé de Seiya, ¡cuán diferentes eran! Hasta podía escuchar su voz diciéndome todo aquello. Si hubiese estado él, probablemente se estuviese jactando por ese hecho — Por un momento pensé que a lo mejor tendríamos rubios por allí.
— ¿En serio? —Abrí los ojos como platos — ¡Yo también! — Dije emocionada, apretándome más en su frondoso pecho.
— Lo sé pequeña — acarició mi cabello — Pero también tenía una necesidad de encontrarme a mí mismo, me gustabas pero ¿no te ha pasado? — Se quedó divagando por unos momentos — A veces la gente te impone algo o tu mismo te impones algo que a veces piensas que es real, y de repente descubres que a ti te gustaban otras cosas muy diferentes.
Me quedé callada ante su comentario y es que no lo podía culpar. Yo me sentía igual, estaba segura que si Diamante estuviese aquí es probable que al saber que Andrew vendría mi estómago hubiese dado un retortijón, pero de allí no hubiese pasado, claro, también si es que hubiese podido asistir. Desde la llegada de Seiya Black, todo había sido confuso, como si de repente lo que yo había creído firme y sólido no era más que algo frágil de lo que me impusieron mis padres.
— Te entiendo — hablé despacito, y finalmente me percaté que no amaba más a Andrew como yo creía imponer. Lo adoraba como un amigo y como un primer amor del pasado, sentía que con él era todo lo que yo representaba como una adolescente pueril y también comprendí que lo nuestro tampoco hubiese podido funcionar. De repente sentí como unos dedos largos y duros habían agarrado mi antebrazo, despertándome de mi ensoñación — ¿Pero qué demonios…?
— ¡Con que te gusta jugar a las escondidas! —Abrí la boca y me paré en seco. Incluso abrí los ojos como platos, no lo podía creer. Seiya Black se encontraba frente a mí con una cara extraña, totalmente ajena a lo que yo había visto antes, bueno quizás hace un par de minutos atrás. Por alguna extraña razón me había quedado sin habla. Apretaba la mandíbula tanto que pensé que se le quebrarían todos los dientes, su pelo negro estaba revuelto de una manera tan varonil y caótica que me dejó sin aliento, su mirada estaba clavada en mí furiosamente, fruncía las cejas, sus ojos despedían un resentimiento, lo cual tampoco entendí — ¡Ahora resulta que te quedaste callada!
De una manera enferma que no supe comprender, mi cuerpo reaccionó emocionado, y quise besarlo en esos momentos ¿estaría bien? En cambio me mordí el labio. La ración que había tenido Seiya momentos atrás de diversión se había ido. Me sentí cohibida ante esos ojos tan expresivos — ¿De qué hablas? — Musité apenas cuando él dejó de agarrarme el brazo.
— Pensé que a ti no te gustaban los juegos…
— Disculpe — dijo Andrew ¡Oh, Andrew! ¿Cómo lo había olvidado? — ¿Quién es usted?
Seiya dejó de mirarme para inspeccionar al hombre quien momentos atrás me había abrazado, lo miró con asco, y con un odio que me recordó al que le había hecho a Diamante cuando se había marchado. Parecía como si se hubiese olvidado de mí. Inclusive aunque Andrew le sacaba cabeza y media a Seiya, él lucía tan feroz pese a su complexión más pequeña — ¿Por qué jodidos la abrazaba? ¿Quién se cree?
Mi corazón se detuvo ¿cómo se atrevía a hablarle así a mi lindo y simpático Andrew?
En cambio, el rubio no parecía ni un ápice de molestia lo cual molestó aún más a Seiya Black — Si la abrazaba es porque siempre lo he hecho, ¿por qué no habría de hacerlo después de mucho tiempo de no verla? Y lo segundo, me creo una persona en realidad demasiado agradable — le sonrió.
Por un momento la cara de Seiya se perdió entre las sombras, finalmente me volteó a ver — ¿Cómo que siempre te abrazaba ese tipejo? — Se expresó venenosamente escupiendo las palabras como si fueran ponzoña.
Yo, en cambio ahora si me molesté, ¿cómo que le decía tipejo a mi primer amor? Además que hablaba como si Andrew no existiera — Bueno es algo que a usted no le concierne ciertamente, lo que hice, hago o haré no le importa — fruncí las cejas y exprese con frialdad.
— ¿No debe de importarme? — Gruñó, apretando los puños.
— Oiga señor… — expresó Andrew, y en realidad pude vislumbrar que él lucía un tanto divertido ¿cómo se podía divertir en una situación tan…? ¿No se daba cuenta que lo estaba insultando el inútil de Seiya Black?
— ¿Y usted por qué carajos no me ha contestado mi maldita pregunta? — Lo fulminó con la mirada alzando la voz un octavo más.
— Si ya lo hice — se excuso mi amigo, encogiendo los hombros, lo que provocó aún más al tonto de Seiya.
— No me tientes — destilo hiel en cada oración — Como te darás cuenta no estoy con humor de mantener la charla con usted.
— ¿Y quién dijo que yo si? — Rió Andrew cuando caminó hasta él. Estaban a un paso, Seiya caminó lo que quedaba de ese espacio, pero Andrew no dio un paso hacía atrás, allí se mantuvo sonriente y tranquilo — Además, ¿cómo sé quién es usted? Aprecio demasiado a esta linda señorita como para que venga alguien que apenas he visto todo iracundo y celoso.
Seiya apretó los ojos, esperen ¿qué? ¡Celoso! ¡Seiya no podía estar celoso! ¿O si podía? Me sentí demasiado importante aún cuando Andrew era demasiado grande y fortísimo, esa niña de Hotaru Tomoe había sido dejada, abandonada, tirada… nada menos que por mí, quise chillar de la emoción aunque no era la ocasión. Seiya frunció los labios ¿y si se peleaban? Me dio un retortijón en el estómago ¡oh, no!
Seiya sonrió de lado cuando abrió los ojos sopesando la respuesta — ¿Quién demonios es usted? Si me dice es probable que no pase a mayores — dijo tranquilo, aunque su puño temblando decía lo contrario.
Andrew se agachó un poco, nunca, es más, creo que jamás lo había visto molesto, y dudaba que estuviera siquiera a una parte de estarlo. Le alzó la ceja — Mi nombre es Andrew Furuhata, ¿y el tuyo?
— ¿Andrew? — Se preguntó a sí mismo, más que para los demás — Andrew… — susurró como si de repente hubiese recordado algo y… ¡pero que imbécil soy! Yo le había dicho sin querer sobre Andrew sin pensar como siempre. Me miró, estaba inyectado de celos, sus ojos parecían titilar algo rojo, como fuego — Con que este personaje es quien besaste, y me aseguraste que besaba muy bien ¿no es así?
Me quedé estática por unos momentos, pero después me sentí contenta, feliz… importante — Si, ¿algún problema? — Le desafié.
— ¿En serio te molesta que le haya besado? — Andrew dio un paso hacía atrás y no pudo evitar la risa está vez. En realidad yo no entendía por qué se había empezado a reír, ¿era acaso de nervios como a mí? — Niño, eso ya pasó hace mucho…
— Deja de estarme jodiendo — le gruñó, mirándolo asesinamente — Me importa una mierda si pasó ayer o hace cinco años, la besaste y tienes la osadía de abrazarla justo ahora, estando yo.
— ¿Y se puede saber quién eres tú? — Dijo divertido.
— ¡Soy su maldito prometido! — Gritó a todo pulmón rabioso. Me quedé estática, congelada, mi corazón dio un vuelco, y mi respiración comenzó a acelerarse, ¿lo decía en serio? ¡Quería gritar! Y lo curioso era ¡que era de emoción! — Así que deja a mi prometida en paz.
Andrew alzó la ceja entre incrédulo y divertido — ¿Sí? La última vez que la dejé en manos de un hombre era de mi estatura, y se llama Diamante Black.
A lo mejor a la mención de mi prometido realle hizo de una forma extraña clic a Seiya Black, porque sin pensarlo dos veces, pese a su estatura, lo agarró de la camiseta — Mi nombre es Seiya Black, Andrew — dijo entre dientes — No tengo por qué darte explicación ¿entiendes? Así que deja a mi prometida en paz o si no atente a la consecuencias.
Sin decir más, Seiya se dio la vuelta agarrándome, ya ni alcancé a despedirme. Andrew se quedó allí parado, no estaba molestó, simplemente sonreía. ¿Qué demonios había sido todo esto? Mi cabeza comenzó a dar vueltas, me había emocionado, nunca me había pasado con Diamante ¿eso era normal? ¿O quizás era la adrenalina que corría por mi cabeza? Tenía que saberlo, tenía que comprenderlo. Miré a Seiya que estaba súper molesto aún, se encontraba completamente rojo de la cara, respiraba agitadamente, entonces me puse tensa y respiré hondamente armándome de valor.
— ¿Por qué le dijiste esa mentira a Andrew? — Hablé moduladamente no le grité, pero mi voz había sido firme está vez.
Él se detuvo en seco, se volteó y se echó una carcajada cruel — ¿Te hubiese gustado, no es así? Te hubiese gustado que no te hubiese detenido para que sus brazos te protegieran ¿no?
— No me hubiese gustado que mintieras eso es todo, además ¿por qué estabas celoso? ¡Es ilógico, soy tu futura cuñada! — Di un zapatazo, aún cuando todavía no alzaba la voz.
— ¿Celoso? — Se burló — ¿Por qué debería de estarlo? — Quedó pensativo un poco, sus ojos brillaban, su rictus lucía más aristocrático y había perdido toda esa carisma y diversión que había tenido — ¿Te das cuenta que te estuve buscando por horas? ¡Estaba preocupado!
— ¿Horas? — Dije incrédula — Lo dudo, además, ¿no se supone que todo esto de estar en esta fiesta iba a estar segura?
Seiya me agarró de los hombros, se agachó a mirarme los ojos profundamente, y dejé de respirar — ¿Desde cuándo sabes que ese tal Andrew vendría?
— ¿De qué hablas? — Ahogué la voz, espantada de que me hubiese descubierto.
En cambio, Seiya frunció la boca y se acercó más a mí, podía escuchar su respiración a unos cuantos centímetros de mí — Dímelo, Serena ¿desde cuándo me viste la cara?
Bajé la mirada al piso y me permití respirar — Desde hace un par de días, creo que el mismo día en el que fuimos a la posada — alcé con rapidez los ojos, y lo vi tan tenso, tan encolerizado — Pero Luna…
— ¡No quiero que estés más a su lado! — Me gritó — ¡Eres mía! ¡Él se fue! ¡No te quiere!
Sentí que iba a llorar, y que me emocionaba y que quería golpearlo al mismo tiempo, ¿cómo se atrevía a decirme que era suya, o que Andrew me había dejado? — ¡No soy tuya! — Le grité de vuelta molesta — ¡Y si me quiere! No me anda molestando como tú, no me lastima a cada tanto, jamás reñimos cuando estábamos juntos, me abraza y me mima. Y dudo mucho que ande con muchas chicas.
— ¿Cómo yo? — Soltó burlesco — Él no está contigo — me zarandeó con suavidad, bufó — Pero yo si lo estoy, ¡demonios Serena! ¿En verdad lo quieres? — Me desafió.
— ¡Sí! — Esta vez lo miré decidida — Lo quiero mucho, lo aprecio. Andrew sabe cómo soy, sabe qué me gusta y sabe mis miedos, ¿tú lo sabes? — Está vez lo desafié, mirándolo sin titubear.
Seiya Black me soltó y se irguió — Bien, si lo quieres ¡quédate con él! También dejarás de interesarme.
— ¿Pero qué dices? — Y me lamenté por sonar un poco paranoica e histérica — ¡Tienes que cuidarme!
— ¡Y lo haré maldita sea! — Se giró — Si quieres un guardaespaldas pues lo tendrás. Ahora ya lárgate con el mejor besador — dijo molesto y herido. Sin poder darle más réplicas, comenzó a caminar con mucha rapidez.
Yo me quedé allí parada, molesta, herida y de alguna manera loca me sentía mal. Aunque quería sentirme más molesta por ello — ¡Pues bien, estaré en los brazos de mi Andrew! — Le grité a todo pulmón, esperanzada de que me pudiese escuchar.
Giré mis talones, y empecé a dar zanjadas. No pude evitar soltar unas pequeñas lágrimas, en verdad si me había dolido que dijera que Andrew no me quería, había cosas que uno ya sabía pero no quería volver a rectificarlas, porque eran dolorosas. Me quité de un manotazo las lágrimas, furiosa. Si quería que estuviera con Andrew por mi estaba perfecto. Lo único bueno es que él también estaba celoso, al menos era mi premio de consolación.
¡Hola! :P
¡Siento la tardanza! ¡Y dejarlo allí! En realidad, le faltaban más cosas que lo corté, bueno, saldrán en el siguiente capítulo, pero sentí que era muy extenso y no quería aburrirlas. Espero que los celos hayan salido divertidos.
Le pedí ayuda a mi novio del cómo se comportaría si estuviese en su lugar y yo me tomé la libertad de escribirlo, jajajaja. ¿Creerán que no soy muy celosa? Bueno tampoco es que él lo sea ¿o sí? ¡Qué diablos! XD
Bueno básicamente el otro capítulo se centrará en Seiya y Serena (obvio xP) pero también saldrá Hotaru y Andrew ¿alguien se imagina quién será el "él" que Rini mencionó cuando hablaba con Seiya? No les adelantaré mucho esta vez, soy muy mala muajajaja. Nah, ando de broma, el próximo capítulo se llamará; Bésame mucho, ¡me encanta esa canción! ¿No les dice nada el mega spoiler que les acabo de decir? XD Espero que comiencen este año apocalíptico (jajaja) con el pie derecho.
Gracias a; sailor lady, Diivaa, Seiya-Moon, LESVAL, Kokoro Lust, SiLver Moon Gia, suxzylove, Aly Kou
Emily Castro; Lo siento en serio procuro no dejarla abandonada tanto, al menos estoy escribiendo ya el siguiente espero no dejarlo que ya me meteré a trabajar y después a la escuela! ¡Te mando un abrazo, nena!
Andru110; ¡Hola! Gracias por tu mensajito, pero no todo será miel sobre hojuelas buee, casi jajaja y si quiero tus abrazos mucho acá hace mucho frío! ¡Saludines!
Marlen K: Le molesta más que Serena no lo vio desnudo a él XD Si tiene otra connotación oscura ¡no me culpes! Jajajaja oye las cancers no tenemos la culpa, sólo somos así cuando la Luna nos pasa a molestar xP pero Serena es así porque no quiere aceptar lo obvio y por supuesto que les cumpliré el beso.
clauser Seiya: Si, claro que regreso soy lenta pero siempre regreso a menos que le ponga a la historia Hiatus, entonces es de pensarse pero siempre estaré aquí, hola, bueno no sé si tengas facebook, si es así le puedes dar el click a mi perfil de Ashamed Kawaii y ahí saldrá sólo que recuerda decirme que eres de la página de acá, o si no puedes logarte en la página en la parte superior derecha de la página dice Sign Up le das click y allí te registras. ¡Besos!
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06 de enero de 2012
●๋•Ashαмєd●๋•
