Primero que nada este capítulo va dedicado a unos personas primero a la brujilda que quiero mucho y que fue su cumpleaños ¡Juli te adoro cosa! A.k.a Diivaa Bloom y también a Corazón de Diamante por su linda espera, está chica siempre están paciente y linda.
Está historia seh, viene con banda sonora cuando vean este asterisco (*) les pediré que abran una nueva ventana abran youtube y después de la diagonal (/) peguen esta url; watch?v=-c-S9fMZE7w&feature=related
Bésame mucho
Capítulo 1O
Regresé, al final de cuentas ¿qué acaso no quería que me quedara con Andrew? Caminé sin siquiera pensar por donde iba, me encontraba dolida y un poco molesta, aunque también estaba confusa. Todas estas emociones que me estaban embargando eran inexplicables, ni siquiera con Diamante me habían pasado, ¿era normal todo aquello? Y ¿qué significaban en cualquier caso? Aunque no pude detenerme antes de llegar al corazón de la fiesta, aún seguía con esta sensación de regodeo y molestia ¿era capaz de creerme que no valía? Aunque tampoco pude evitar el pensar el hecho en sí, ¿sería capaz de olvidarme? ¿Sería capaz de sólo hablarme lo necesario?
Me mordí el labio inferior, era un tonto con toda la definición de la palabra. Me sentía demasiado estúpida preocupándome por él, aunque el sólo hecho de pensar que había ido a buscarme me hacía sentirme de una manera placenteramente tonta de felicidad. Sentí como las lágrimas estaban corriendo, calientes y suaves, me las quité de un manotazo ¡ni siquiera sabía por qué lloraba! Quería suponer que era más el hecho de haberme sentido humillada ¡sí, eso! Me sentía de esa manera, ¿cómo se había atrevido siquiera a arrastrarme fuera de Andrew? ¿Quién era él para decir esas sartas de tonteras a mi amigo? Por supuesto que no era nadie aún lo suficientemente importante como para tener algún derecho de hablar de esa manera cuando no conocía a las personas.
— Hola Sere — Andrew se acercó con una tranquilidad impresionante — ¿Ya se fue tu guardián?
Lo miré por unos segundos y nuevamente volví a corroborar que lo que había sentido por Andrew había pasado hace mucho tiempo y nuevamente me sentí tranquila — Ese prepotente, patán, mujeriego — le dije desdeñosa — No lo quiero cerca de mí.
Miré como Andrew movió la cabeza con diversión y me sonrió acariciándome la mejilla — En realidad es muy entretenido.
Alcé la ceja y lo miré — Pues te lo regalo, por mi no hay problema, sabes bien que me puedo valer sola, no necesito a un hombre a mi lado, sólo Luna y yo, y con eso estaré feliz, ¿quién quiere en su vida a alguien demasiado narcisista?
Andrew no pudo soltar una carcajada que extrañamente me contagió — ¿Acaso eso no lo hace interesante? Ese tipo de personas en realidad son las que más te cuidan.
— ¿Cuidarme? Lejos de cuidarme me ha hecho molestar, desde que Diamante se fue no ha hecho más que fastidiarme, por cómo me visto, por cómo actúo ¡él ni me conoce!
Me miró penetrantemente por unos segundos que los sentí eternos. Mantuvo la mirada distante, tenía un rictus entre serio y divertido — Ahora entiendo.
— ¿Entiendes qué? — Le dije confusa, frunciendo las cejas.
— Porque es así, aunque en realidad es demasiado obvio el hecho en sí. Y me parece completamente divertida la situación si hubiese sabido con antelación la situación — se quedó meditando por unos segundos, los cuales tampoco entendía absolutamente nada y dudaba el hecho de que me explicara lo que había sacado en su conjetura — Te tardaste.
— Yo no me tardé — vacilé — ¿De qué hablas?
— Apoyo al señor Black en esa cuestión — finalmente me volteó a ver — Te tardaste demasiado tiempo y es normal que la gente que te aprecie y te quiere se preocupe por tu bienestar.
Bajé la vista y fruncí los labios, entonces había sido cierto ¿y ahora qué demonios procedía? Seguramente no me querría ver lo cual era lo más sensato, además me había sentido aturdida y él tenía que comprender el hecho de que me encontraba con un amigo que hace mucho tiempo no conocía.
¿Segura que amigo? Recuerdo que días atrás le estabas diciendo el amor de tu vida.
Bueno ya deja de estarme molestando, la gente puede cambiar de opinión y de sentimientos, además ahora te resulta demasiado interesante aparecerte cuando más te plazca, ¿dónde estuviste cuando Seiya Black me estaba faltando al respeto? Diciéndome esa sarta de tonteras, creyéndose el muy importante el cretino.
¿En dónde estaba? Emocionada, ¿qué acaso no te causa emoción el hecho de que nos dijo que somos su prometida? ¡Creo que vale demasiado, muchísimo! ¡Estás loca!
¿Ahora me insultas? Te recuerdo que… escuché a Andrew hablar pero no le presté atención, sea lo que estaba diciendo no me interesaba en lo absoluto, también había escuchado eso, había escuchado que había dicho mi prometida, probablemente lo estaba haciendo ya que es mi protector, no había otra cuestión más. Era demasiado obvio, me ve con desconocidos y se molesta.
¿Puedo reírme ya señorita analista? Te recuerdo que si de haber sido así pequeña tonta, no lo hubiese gritado molesto y como buen familiar que es, sólo lo hubiese mirado con molestia.
¿Cómo es que siquiera sigo teniendo una conversación contigo? Eres demasiado infantil y masoquista, no sé de dónde sacas tantas cosas ilógicas, pensando otras cosas que en verdad por supuesto que…
— Y creo que ese Seiya Black es demasiado no sé… creo que se encuentra desubicado así como me dices.
Lo miré extrañada alzando la vista de golpe — ¡Yo jamás te dije que se encontraba desubicado! — Le espeté molesta.
Andrew alzó la ceja un poco contrariado pero lo disimuló perfectamente, alzando una ceja de mera diversión — Me contabas hace un rato que era demasiado molesto y que probablemente te hubiese gustado estar sola que mal acompañada.
— Es probable que haya dicho esas cosas, pero no te da el derecho de opinar de alguien a quien no conoces Andrew — crucé de brazos.
Andrew sólo se limitó a reír — ¿Pero cómo no vendría siendo un odioso completamente? ¿Te das cuenta que mintió? Diciendo que eras su prometida cuando la verdad es otra cuestión diferente.
— Bueno ciertamente lo hizo para protegerme Andrew.
— Por supuesto — soltó divertido con un toque de ironía — Simplemente debió de preguntarme quién era yo, y que eras su protegida.
— Bueno ¿y qué te da el derecho a ser también odioso? Si lo hizo es por una muy buena razón que probablemente él sólo conoce.
— Me imagino que debe de hacer así, de lo contrario no debió haber actuado en la manera en que lo hizo, creo que tienes razón, no deberías de estar con él, no vale la pena un tipo que es mujeriego y lejos de eso un mentiroso.
Yo quedé boquiabierta no entendía lo que estaba diciendo, finalmente bajé la cabeza ¿cómo se atrevía a decir esas cuestiones de Seiya Black cuando ni siquiera lo conocía?
— Bueno, ya te dije, es entendible que digas esas cosas Andrew en verdad ¿no hubieras hecho lo mismo por mi? — Le dije desdeñosa mirándolo, casi podría asegurar con un odio infinito, pero era ilógico no podría odiar a Andrew era mi mejor amigo además de que había sido mi primer amor, de repente me sentí un poco confusa ¿qué estaba diciendo? Creo que estaba diciendo puros disparates, ni siquiera yo misma me entendía respecto a esto.
Andrew sólo soltó una risa burlona, jamás en mi vida lo había visto burlarse de algo o de alguien y lo peor es que… ¡su primera vez tenía que haber sido conmigo!
Me miró — No sabes nada, eres muy pequeña aún.
Fruncí las cejas y me molesté — ¿Cómo rayos dices esas cosas? ¿Cómo de que soy muy pequeña? Tú no sabes nada de Seiya Black, ni lo conoces siquiera, creo que no eres el indicado para hablar de él, pero por obvias razones yo si qué puedo — pataleé en el piso, demasiado molesta ¿quién se creía? ¿Cómo podía siquiera…? Él no me estaba cuidando pero el señor Black sí que lo estaba haciendo ¡me había ayudado aquél día en el caballo! Había hecho tantas cosas por mí. Mi amigo frunció las cejas, sin quitar esa sonrisa divertida en su rostro.
— Tienes razón, no lo conozco y dudo mucho que deseé conocerlo aunque… — divagó por unos momentos, no estaba segura en qué estaba pensando, me le quedé viendo aún molesta — Eres muy linda cuando te enfadas, y más aún lo eres cuando no sabes el motivo del cual es tu enojo ¿te das cuenta de que contradices? Que justo casi en estos momentos habías deseado que ese chico Seiya Black jamás se apareciera y en estos momentos lo estás defendiendo — expresó como si esa sentencia fuera la cosa más obvia del universo — ¿Por qué? ¿Acaso fue el hecho de que te dijo que eras su prometida? ¿No te das cuenta de la realidad?
Sentí algo en mi corazón, estaba palpitando demasiado fuerte por alguna extraña razón me espanté por ese motivo, no pude evitar sacar una exhalación de asombro, no entendía lo que estaba ocurriendo — ¿Qué si no me doy cuenta? — Le dije susurrante, dando un paso hacia atrás — Exactamente según tú ¿de qué me tendría que haber dado cuenta? ¡No hay nada qué notar sobre la situación! Y no me estoy contradiciendo, simplemente es el hecho de que… — divagué por unos momentos, ¿qué demonios le estaba diciendo? Fruncí las cejas, bajé la mirada, suspiré y lo miré con decisión, aunque por dentro no sentía nada de ese sentimiento — Si lo defiendo es porque es mi familia, y merece un lugar nos guste o no, además que no tienes la menor idea de lo que ha hecho por mí, es una persona completamente buena.
— Pero si estás diciendo que no es una persona buena…
Gruñí molesta — Ya no importa lo que esté diciendo o no — le interrumpí — Simplemente sé eso y punto, ¡ni siquiera sabes lo que me estás diciendo creo firmemente que el equivocado aquí eres tú! Porque no entiendo nada de lo que estás diciendo Andrew, creo que… — divagué un momento, me sentí un poco mareada — Necesito mi espacio, ¡diablos, ni siquiera debí de haber venido a esta estúpida fiesta de pobres! — Me di la vuelta completamente espantada.
¿Qué es lo que había dicho? ¿Qué demonios es lo que yo sentía? Sin prestarle más atención a la situación, ni siquiera me di la vuelta para despedirme de Andrew, empecé a caminar lejos de él, como si quizás de esa forma ya dejaría de pensar en todas esas cosas. Escuché a Andrew gritándome — ¡Las niñas malas no dicen malas palabras!
Y lo miré aunque su imagen ya era borrosa, sólo podía observar el brillo de sus ojos azules y sus cabellos rubios con luz debido a las luces que se encontraban por parte de la fiesta — ¿Y qué? Yo soy una buena dama y me importa un bledo todo lo que opinen de mí.
Ahg ¿quién demonios se creía Andrew? ¿Cómo maldita sea había terminado así la situación? Era cierto quizás le debía una disculpa a Seiya.
¡Eres una pequeña tonta! Por supuesto que le debes muchas disculpas a Seiya Black.
Fruncí las cejas, el hecho de haberme dicho tonta ¡Já! ¿Oye qué te pasa estúpida?
¿Ahora te estás diciendo estúpida tu sola?
Bueno… no es la primera vez que te digo estúpida.
Pues ya te estás tardando en darle disculpas a Seiya Black, él ha sido tan amable con nosotras ¿y tú pequeña ingrata cómo le pagas? Siendo tan injusta ni siquiera sabes qué es lo que quieres.
¿Y tú si lo sabes? ¿Ah? Dudo mucho que sepas estás igual de perdida que yo. No entiendes nada de estas cosas, ni siquiera sabes lo que es el significado de amar o querer a alguien.
Claro y me supongo que tú sabes todo ¿no? Yo sí sé qué es lo quiero y quiero estar con Seiya Black Eso es de lo único que sé ya que me hace sentir agradable, ¡así pensabas de Diamante! Yo jamás me metí cuando hablabas de Diamante lo detesto, simplemente nos lo impusieron.
¡Ah no! ¿Ahora resultaba que yo era la tonta? ¿Y tú qué sabes de imponer?
Por supuesto que sé incrédula, somos la misma persona.
Me sentí a rabiar ¿quién se creía mi mente tonta? ¡Cállate tonta! Esfúmate de mi cabeza.
De acuerdo haz lo que te plazca, lo peor de todo es que sabes que le debes una disculpa, lo sabes en el fondo de tu corazón que es así, ¿sabes qué? Eres una ingrata con él… y te diré ingrata de ahora en adelante.
¿Pero qué te pasa? Maldita… me quedé pensando unos segundos ¿cómo es posible que me auto maldiga? Aunque quizás muy en el fondo tenía razón. Agh ¿por qué Luna no había venido a la fiesta también? Ella sabría qué decirme aunque no sé porqué tenía ese ligero presentimiento que me iba a jalar de las orejas, ya no sé qué hacer, si le pido una disculpa me veré como la tonta o probablemente me humillaría pero puesto las cosas así, yo era la equivocada ¡demonios! ¿Quién se cree en hacerme sentir de esta forma? ¿Por qué, por qué, por qué? ¿Qué hice yo para merecerme esto? Yo sólo sé que soy una persona buena que quiere un amor verdadero ¿cómo demonios había terminado en esta fiesta y accediendo? Era muy feliz con Diamante y en mi estado de confort.
Me detuve, percatándome que no estaba caminando a ningún lugar en específico y nuevamente descubrí que había sido una maldita ingrata. Tenía que buscar a Seiya Black y pedirle el perdón que se merecía. Aunque no me sentía del todo bien, me sentía más tranquila, aunque no podía evitar sentirme triste ¿siempre había sido de caprichosa? No quise contestarme porque temía por la verdad de esa pregunta ¿acaso Diamante habrá tenido en parte culpa por haberme malcriado así? Suspiré cansada de todas esa conjeturas al final la culpable había sido yo en cualquier caso y tenía que repararlo. Caminé de regreso en busca de Seiya Black, de alguna forma le había parecido prudente desaparecer de mi vista, inclusive ¿qué tal si ya no le importaba? Traté de no pensar en nada mientras caminé con paso más apretado.
De repente escuché una risa, su risa… no pude evitar emocionarme por la cuestión ¡qué rápido había sido encontrarlo! Caminé del lado izquierdo. Se encontraba aún lejos de la fiesta, con mucho cuidado traté de acercarme más entre los árboles para no ser vista, y me percaté que de alguna forma extraña estaba apareciendo por detrás de él, ya que podía ver lo que era su cabellera negruzca, más brillante y sedosa que nunca ¿acaso se cuida su cabello? Meneé la cabeza, aunque tampoco me resultaba ilógico, como lo tenía fichado entraba dentro de ese género.
Nuevamente lo escuché sonreír y sin poder evitarlo yo también lo hice tenía ese tipo de sonrisas contagiosas no como las de Diamante que sólo sentía que eran forzadas, eran casuales y divertidas, con mucho cuidado traté de acercarme no sé porqué quería que no me notara, quizás quería darle el susto de mi vida, finalmente lo pude escuchar hablar.
— ¡Por supuesto que no es así!
Aunque quizás no había pensando en esa cuestión pero, ¿con quién demonios hablaba? Era bobo que sólo se riera solo, aunque también había veces en las que yo me reía sola. Probablemente háblese con una persona local de la fiesta, quizás con Andrew, me reí de mi aseveración de mi negra broma macabra, cuando estuve a diez pasos de alcanzarlo y gritarle vi que una pequeña figura que se movía cerca suyo y me detuve unos segundos.
— ¿Ah, no? — Dijo con su vocecita suave.
No pude evitar dar un paso hacia atrás y sentirme engañada y triste. Era la voz de ella. De Hotaru Tomoe. ¿Qué hacían ellos juntos? ¿Por qué se estaban escondiéndose de los demás? No pude evitar sentirme triste y decepcionada. El corazón me estaba palpitando alocadamente, ya no me sentía enojado como la otra vez, era otra sensación me sentía muy herida en el fondo de mi corazón, no quería acercarme más, pero quizás mi masoquismo hizo que lo hiciera con más cautela que antes no quería que me notaran.
— Ya te dije muchas veces Hotaru que no es así la cuestión — dijo lo más serio que pudo y me recordó a aquella vez que me hablo tan serio ¿lo hablaría así con todas? — La cuestión es que te aprecio mucho y en verdad que no se lo digo a todas no de esa forma y no así.
Sentí que algo dentro de mí se estaba quebrando muy lentamente. Escuché con toda la claridad posible el suspiro de Hotaru, aunque no era un suspiro de cansancio era más de añoranza, sentí un dolor inmenso en el estómago.
— Es un poco curioso ¿no lo crees? — Rió divertida ante la cuestión, desgraciadamente no pude ver la cara que hacía Seiya Black aunque sentía que de haberlo visto, tendría cara de asustado y eso me dolía pensar que fuera cierto, así que de alguna manera estaba al menos feliz de no poder verles la cara salvo la voz — Yo te vi, y sé lo que hiciste no soy ninguna pequeña ingenua…
— Oh, entonces ¿me viste? — Dijo con cierta moderación de ego, apreté mis manos, y sentí que en cualquier momento mi corazón iba a explotar — Eso quiere decir ¿qué estás al pendiente de mí?
Hotaru se rió con jovialidad, con tanta tranquilidad, se agarró su cabello, de esa forma asquerosa y horrible, la odiaba, la odiaba tanto — ¿Al pendiente? — Susurró, meditando la pregunta — Claro ¿por qué no habría de hacerlo? Eso si me interesa.
— ¡Oh qué cruel eres me lastimas! — Soltó una carcajada, y alzó su brazo para pasarlo en sus hombros. ¡Esto no podía pasar! Me dije muchas veces en mi cabeza ¿por qué me quedaba viendo todo esto? ¿Qué necesidad tenía de cualquier manera? ¿Por qué terminan las cosas de esta manera tan cruel?
— ¿Lastimarte? ¿Ser honesta resulta ser que es malo? — Vi como frunció la nariz un poco molesta — De todas formas ¿por qué motivo me trajiste aquí?
— Pero que apresurada eres — movió la cabeza negativamente echando un chiflido. Con la mano izquierda que tenía libre sacó una especie de caja dorada, agudicé la vista para poder visualizar ¿qué demonios era esa cosa? — Un presente para ti.
— ¿Para mí? — Abrió los ojos desmesuradamente. No pude evitar soltar una exhalación ¡ese había sido la cajita de Dior que él había comprado y que yo ingenuamente había pensando que era para mí! — ¿Escuchaste un sonido? — Me espanté, no quería ser descubierta.
— No, probablemente fue un animal — ¿Animal? ¿Eso era para él, un animal que estorbaba?
— Quizás… — dejó en el aire la sentencia Hotaru — Pero aún sigo sin entender por qué me regalas esto, ni es mi cumpleaños.
— ¿Debe de ser tu cumpleaños para regalarte algo? — Expresó con infinita ternura.
Sentí mi cara roja, completamente roja, y sentí que por primera vez después de mucho tiempo estaba llorando de tristeza total, la última vez que lo había hecho había sido cuando Minako se había ido a vivir a España con su esposo, o quizás cuando intentaban separarme de Luna cuando estaba ocurriendo la Segunda Guerra Mundial, ¿por qué lloraba en cualquier caso? No tenía lógica ni sentido, me sentía cada vez más tonta, cada vez sin ganas de nada, estaba desilusionada y no sabía de qué era. No entendía cómo es que las cosas habían terminado de esta forma tan poco inusual, ¿por qué siempre cuando trataba de pedirle disculpas a Seiya Black algo malo pasaba? ¿Y por qué ese algo dentro de mí se rompía? Era tonto porque sabía que eso no era parte de que fuéramos familiares o algo similar, era algo más que me quebraba, era algo mucho más grande de lo que a mí me daba miedo.
— Supongo que no — encogió de hombros, sus ojos de un tono violeta le brillaron, y es que ¡era la rareza y perfección andante de una mujer! Jamás por más que la odiara podría compararme con ella ¿a quién demonios engañaba? Tenía el mismo color de pelo que él, un negro a dos tonos, el mío simplemente era un rubio sin vida, tenía unos ojos completamente exóticos con tintes violetas y los míos simplemente eran azules, de un azul simple, ni siquiera eran como los turquesas de Seiya electrizantes y cautivadores
Aquella revelación de ellos dos juntos me enfermó. ¿Acaso sería así? ¿Esa sensación de pérdida? Y de un momento súbito me enojé ¿Quién era él? Sólo era el hermano indeseado, no lo necesitaba a mi lado ni cuidándome... Si para Seiya Black le había resultado ser tan un cero a la izquierda por mi estaba bien. Alcé el mentón con altanería aunque él no me podía ver me sentía más contenta... No me importaría.
— Tengo cierta curiosidad — nuevamente habló Hotaru con esa vocecilla de mustia — ¿Qué hay con respecto a la señorita Tsukino?
No pude evitar voltear a mirarla expectante, las aletas de mi nariz se abrieron y sentí un retortijón en el estómago. Observé como Seiya Black se removía entre la maleza nervioso.
— ¿A qué te refieres? — Expresó sereno.
Hotaru parecía meditar lo que iba a decir porque demoró unos segundos que califiqué como lentos o bien ella era sumamente lerda.
— Bien, creo suponer que ella es una niña… — Dejó al aire con un tono de inocencia y yo arrugué la frente ¿Me había dicho pequeña? ¿Quién demonios se creía? — Y por ese motivo ella se casará con Diamante…
— No entiendo qué quieres sacar con esto — expresó algo molesto — Finalmente no me interesa si sea una niña mimada o no… O si se casa con Diamante — meditó unos segundos — No creo que sea tan niña.
Apreté la mandíbula furiosa. Quería salir de allí, encararlo. Estaba a punto de hacerlo cuando Hotaru se levantó y con una sonrisa lo miró con sus perfectos ojos violetas.
— Te importa ella, ¿no es así?
Escuché como Seiya se levantó y yo me escondí más. Por primera vez podía tener un panorama más claro, pude ver su rostro carente de aquél matiz risueño que lo caracterizaba. Miró penetrantemente a Hotaru pero solo sopló por unos momentos como si se encontrara fastidiado al contestar esa pregunta. Observé como su quijada se apretaba más.
— No — dijo inexpresivamente.
No pude evitar sentir un nudo enorme en la garganta, lo decía esta vez en serio, nunca le había importado y estaba segura que nunca le importaría. Había sido su decisión final… Me di la vuelta sin siquiera ser cuidadosa o no en mis pasos ya nada me importaba, todo estaba tirado ya, hubiese deseado jamás haber ido a la estúpida fiesta, todo estaba saliendo demasiado mal. Esas odiosas lágrimas ya no me dejaban ver en donde pasaba y fue cuando de repente tropecé…
Y la tierra ensució mi vestido caro, la tierra ensució mi cara pulcramente limpia y no me importó, me solté llorar como la niña tonta que era. Y tampoco entendía por qué su decisión me importaba, pero lo hacía y dolía. ¿Qué rayos me pasaba? ¿Por qué dolía como el infierno? Sólo quería llegar a la mansión y que Luna me abrazara y me consolara. Detestaba a Seiya Black por haberme mentido de esa forma, nunca le había importado, sólo estaba allí por la herencia que le pertenecía, sólo estaba allí porque Diamante se lo había impuesto, siempre había dicho que preferiría estar en un hotel que cerca de mi presencia, y es que lo más triste de todo eso es que no lo podía detestar aunque me empeñara no podría.
Me di la vuelta y observé la luna llena en su esplendor, sentí el frío pasar por mi cara y como el lodo empezaba a secarse, deseaba que la tierra me tragara y desapareciera para siempre, en verdad me sentía estúpida por el hecho de no saber lo que sentía, ni siquiera sabía lo que quería, ahora más que nunca creía que no conocía el verdadero amor. Con Diamante no me sentía así, sentía atracción pero no esa clase de atracción que me hacía sentir el idiota de Seiya Black y me detesté de nuevo por eso, no pude evitar sonreír mientras lloraba patéticamente ¿cuántas veces me había auto detestado? ¡Ni siquiera lo recordaba ya! ¿Y si cerraba los ojos y pienso que todo había sido una cruel mentira de mi cabeza? ¿Cambiaría eso de alguna forma?
— ¡Carajo! Puedes matar alguien de un susto — escuché como alguien gritoneó, tampoco me interesó, si venía a matarme estaba dispuesta a ello — Logras el pasar desapercibida británica… apestas de hecho ¿qué carajo te pasó?
Abrí un ojo y la vi — Oh eres tú… lo supuse al escuchar tu horrible voz de cotorro ¿sería tan amable de dejarme? Para que así el lodo y yo seamos uno.
Rini soltó una carcajada, bajó la lámpara y se puso en cuclillas — ¿Quieres que te embarre más de lodo? Faltan algunas partes y sinceramente desearía que en verdad seas uno con el lodo.
— ¿Es que acaso tengo que soportarte también en mi desgracia? Sólo déjame hundirme en el lodo ¿quieres?
Rini me miró con aquellos ojos divertidos, y esa sonrisa tierna que no compactaba con su cara maquiavélica ¿era tan difícil desear una muerte lo menos humillante posible? Volví a cerrar los ojos, sea lo que ella quisiera tampoco me importaba en lo absoluto, había agradecido que me guardara el postre pero eso no quería decir que íbamos a ser las mejores amigas del todo mundo. Aún con mis ojos cerrados sentía la luz que traspasaba mis párpados era un poco molesto a decir verdad quería tener una muerte tranquila después de mi inminente humillación hace unos momentos atrás. Escuché sus pequeños y odiosos pasos cerca de mí y sentí como dejó la lámpara al lado mío. Sus pequeñas manos pasaban por mi cara ¿qué demonios hacía? Una de sus manos se posó en mi nariz y otra en mi boca imposibilitándome respirar ¿pero qué demonios hacía? ¿Quería matarme rápido la maldita?
Inmediatamente me incliné, dándole un manotazo al momento de que me incorporé la miré fulminándola con la mirada.
— ¿Qué demonios creías mocosa? ¿Querías matarme? ¿Es que uno ya no puede decidir cómo morir?
Rini rodó los ojos — Para todo eres una llorona consentida — se acercó más a mí y me acercó una pañoleta — Te hacía un favor… — dejó al aire las palabras — No me interesa en lo absoluto porqué rayos querías ser el lodo, pero no permitiré que quizás mañana nos divulguen como matonas de la señorita Tsukino, si prefieres morirte que sea en tu mansión no en propiedad ajena — tosió repentinamente nerviosa y escondió su rostro en la oscuridad.
Pero alcancé a ver el matiz de su preocupación y eso en cierta forma me hizo sentirme mejor. ¿Acaso sería posible que en verdad le importara algo a esa niña odiosa? La miré por unos momentos sopesando que lo que me estaba diciendo no encajaba en sus actos de preocupación hacía mi persona, con su pañoleta empecé a limpiar mi cara todo embarrada por el lodo, el cabello ya se encontraba perdido como del también aquél vestido que me había regalado… Arrugué la nariz y nuevamente sentí que iba a llorar de nuevo ¡qué patética me sentía e indefensa! Y de repente sin poderlo evitar de nuevo volví a llorar como una idiota.
Rini me miró por unos segundos parecía que se debatía entre acercarse o salir huyendo de la situación y fingir que jamás se había topado conmigo. Finalmente resopló con un deje de molestia y me abrazó sin importarle siquiera en que ella también se ensuciaría por mis ropas sucias. No me dijo nada, solamente me ayudó a incorporarme. Era más pequeña que yo, sin embargo parecía lo triple de fuerte que yo, por un momento me sentí alarmada porque caminaríamos cerca de la fiesta y quizás cerca de Seiya… y eso sólo quedaba en el hecho en que me vería en un mal estado. Sin embargo lo que hizo me dejó sin palabras, rodeó una parte del pequeño bosque en el que estábamos y entramos en su casa de huésped por la parte trasera.
Me guió hasta una pequeña habitación, que se encontraba en el primer piso del gran lugar. Prendió una lámpara que se encontraba en el buró y pude ver que había una cama sencilla en medio de la habitación, con doseles un poco desgastados, como de su vez unas sábanas un poco amarillas por el uso que ya tenía, había un ropero enorme que no supe identificar pero parecía demasiado viejo. Abrió una de las puertas y empecé a escuchar como el agua caía y la habitación empezó a llenarse de una bruma de calor. Rini no preguntó, simplemente actuó. Me quitó el peinado y la ropa que tenía y que había ensuciado en mi claro ejemplo de una muerte fallida. El vestido Corolle que me había regalado él estaba horriblemente sucio y quizás ya no serviría más y eso de alguna forma me alegró.
Me percaté que las ventanas tenían rejillas y que ella no contaba con una televisión como en la mansión teníamos aunque quizás este, probablemente sería una habitación para algún inquilino. Cuando descubrí el baño, me percaté que era la octava parte de lo que era el mío pero de alguna forma lo sentí acogedor, me ardían los ojos horrores y supuse inmediato que era por mis lágrimas traicioneras. Extrañamente no sentí pudor aún cuando ella me había ofrecido una toalla para cubrir mi cuerpo, volteé a verle y le agradecí con la mirada. Ella sólo me sonrió, el agua estaba caliente y me relajé mucho. Quizás debía de utilizar la regadera que tenía en mi cuarto y no la bañera que me preparaba Luna, y de repente nuevamente no pude evitar sollozar suavemente.
¿Por qué me auto torturaba? ¿Por qué me había negado? ¿Podría volverlo a verlo igual? Dolía mucho todos esos sentimientos tan extraños y ajenos. El lodo comenzó a descender por mi cuerpo, dejándola extrañamente suave y tersa. Probablemente a estas alturas Seiya estuviese cortejando a Hotaru, no pude volver a evitar a soltar otro sollozo ¿por qué demonios dolía? El sólo hecho de pensarlo ardía en el estómago ¿eso era normal? Tampoco quería descubrir lo que era, porque en verdad me asustaba y sentía que podría abrumarme. Vi el jabón y no dudé en pasarlo en mi cuerpo. Cerré la llave de la regadera cuando creí que era lo necesario en la limpieza de mi cuerpo y me percaté que no tenía ropa alguna ya ¿qué demonios me vestiría? Pero mi sorpresa habría sido mayor al ver un sencillo vestido rojo de hombros anchos dejando entrever un escote algo pronunciado, tenía aquella tendencia de cintura de avispa, Rini se encontraba sacando unos tacones cuando se percató en mí.
— No es un Corolle pero al menos no estarás desnuda — se excusó de forma hosca.
— Gracias — musité apesadumbrada ante tan buen gesto de su parte aunque sabía que era una tozuda y una fría total.
— No es gratis — dijo de forma escueta, mientras aventó a la cama una pashmina negra.
— Lo sé — asentí agradecida mientras me sentaba en la cama totalmente desnuda. Agarré en el aire, una pantaleta y un sostén color blanco, enseguida me lo puse en el cuerpo y agradecí que me regalara un poco de crema corporal.
— Agradece que tú y yo tenemos las mismas medidas aunque podría asegurar que eras más gordita — dijo explicando sin ningún tipo de sentimientos, acostándose en la cama — Aunque le tendrás que pedir a Seiya algún abrigo que yo no cuento con eso, no soy muy friolenta.
En seguida me tensé mientras me disponía a ponerme el vestido ¡vaya! Parecía que el sostén estaba para que se me notaran más mis senos, de alguna extraña razón me sorprendí por ese hecho, pensé que el sostén blanco se vería pero me percaté que estaba diseñado para aquél vestido con su escote pronunciado a mi gusto y lo peor de todo es que sí, era una maníaca del frío, necesitaba estar… en contacto con calor.
— Bien ya se lo pediré a algún buen mozo, a ese patán no le pienso pedir absolutamente nada — expresé decidida.
— ¿Aún lo detesta? — Me preguntó con aburrimiento, con sus ojos cerrados pero una con sonrisa amplia en su rostro.
— ¿Por qué no abría de hacerlo? — Expliqué molesta al percatarme que Rini ya estaba vestida con otro vestido — Y no lo juzgo, sinceramente no me importa lo que haga o deje de hacer, simplemente que no creo oportuno el hecho que me afecte a mí también.
— ¿Te afecta? — Se irguió en la cama y me miró con escrutinio — En realidad nunca he entendido el motivo por el cual te molesta con sinceridad, tampoco entiendo porqué detestas a mi hermana ¿hay alguna razón en particular?
Le sostuve la mirada ¿creía que me iba a sincerar con ella? Fruncí las cejas — ¿Tengo que rendirte cuentas? No lo creo.
— Pues créelo — explicó divertida — Deberías… considéralo tu paga por el vestido.
— ¡Puedo pagarte! — Exigí con vehemencia.
— No me interesa el dinero y lo sabes — se levantó de la cama y me guió hasta una silla, donde el tocador me esperaba, agarró mi cabello largo y lo cepilló — Me gusta este tipo de situaciones, me intrigan en realidad, me pareces un tanto extraña y tonta — me explicó mientras enrollaba mí cabello.
Me mordí los labios al comprender que de alguna forma tenía que contestarle era eso o estar desnuda en la fiesta — No lo sé, ¿es que acaso nunca te ha pasado que odias a la personas sólo porque si?
— Si — contestó, encogiendo los hombros y me sentí más tranquila, a decir verdad podría ser tan fácil explicarle a ella la situación de esa forma porque era verdad — Me ha ocurrido, no lo negaré, aunque me resulta extraño que mi hermana siendo tan simpática aún la detestes, me he percatado que te enerva el hecho en sí en que Seiya esté cerca de ella ¿lo has notado?
Me mordí el labio y cerré los ojos, quizás si no veía su cara tan tranquila fingiría que ella no se encontraría arreglándome el cabello — Probablemente pero supongo que es una especie de posesión que uno tiene hacía su familiar ¿no lo crees?
— Claro — me concedió la palabra — Si conocieras a Seiya Black de toda la vida tendría demasiado sentido, ¿has pensado en que quizás te está gustando?
Dejé de respirar ¿qué si había considerado eso? En momentos lo había hecho y siempre la respuesta había sido negativa por supuesto — No lo negaré, ¿pero recuerdas que tengo un prometido que espera por mí?
— Él espera por ti ¿y tú? ¿En realidad crees que el hecho de que alguien te diga que debes de hacerlo es porque es así? — Escuché su voz cerca de mi oído y sentí un hormigueo en mi cabeza.
Era tan irreal como eso, el hecho de que alguien formulara mi pregunta que me realizaba de alguna forma me espantó ¿pero acaso no sería malo el hecho de no esperar por alguien que espera por mí? A Diamante le debía mucho, le debía… ¿qué le debía? Me había comprado muchos vestidos pero me había privado de mi libertad, ayudaba a mis padres y me brindaba devoción ¿eso no contaba? En verdad él me quería y yo también lo hacía — Pero lo amo — susurré aún con los ojos cerrados, sentí unas suaves caricias en mi piel.
— ¿Estás segura? — Expresó melodiosamente, sentí un rocío en mi cuello, mientras sentía la pashmina enrollarse con mi cuello, sentí sus dedos en mis hombros desnudos — Estoy segura que Seiya Black te quiere, he visto cómo te desea y cómo lo deseas.
Mi corazón latía ferozmente, como si de repente quisiera salirse de mi cuerpo ¿qué decía? ¿Él me deseaba? — Es imposible… — susurré.
— Te desea sus ojos brillan al verte y con mi hermana nunca ocurre eso porque la estima, se desean y eres muy tonta al no notarlo.
Abrí los ojos completamente asustada ante esa mención, pero al abrirlos me percaté que Rini había cerrado la habitación sigilosamente había salido o quizás yo me había enfrascado en sus palabras que danzaban en mi cabeza ¿podría ser eso cierto? Me observé en el espejo y me percaté que tenía una mirada gatuna, me había delineado los ojos de una forma espectacular, tenía un ligero rubor y unas sombras rosas pálidas, me había hecho un rodete pero unos caireles ondulados caían en mi cuello casi desnudo ¿es que me había adentrado tanto a la plática que no me había percatado que me estaba arreglando?
Agarré los zapatos con tacones y por primera vez me empecé a cuestionar esa incógnita ¿acaso era verdad que me estaba gustando Seiya Black? Pero era un asesino había matado a su mamá y eso no lo hacía una buena persona tampoco pero ¿era verdad también que me miraba con deseo? Y Rini tenía razón ¿por qué detestaba a Hotaru? Ella nunca me había hecho nada como para odiarla de esa forma ilógica. Sea lo que tuviese no me dejaría amedrentar de esa forma, me viera de forma deseosa o no, había escogido a Hotaru, y quisiera o no, mi vida ya estaba ligada con Diamante Black, estaba aún confundida.
Salí del lugar caminando suave, las personas me sonreían y yo también lo hacía, no pude evitar sentir frío en los brazos y en vano empecé a buscarlo, resoplé frustrada al hacerlo inconscientemente y opté por tratar de buscar a Andrew, quizás él me apoyaría en darme unos brazos calientes. La música empezó a sonar y el jardín empezó a estar iluminado, cerré los ojos perdiéndome en la voz del hombre gruesa y de un idioma totalmente ajeno a mí.
— Te buscaba como loco — escuché su voz como un susurro, inmediatamente me puse tensa y sentí que iba a llorar por un momento.
— No pedí que me buscaras — le dije agriamente, me di la vuelta y observé sus ojos zafiros tranquilos y pasivos de repente sentí que una furia crecía dentro de mí ¿acaso era tan cínico de venir a verme después de que ya se hubiese aburrido de ella? — Sólo quiero que me cuides nada más.
Sonrió retorcidamente y sus ojos brillaron de forma extraña — Olvidaba que para ti, sólo soy un mugroso y asqueroso guardaespaldas.
Alcé la cejas y mentí — Me alegra saber que ya sabes tú lugar que para mí perteneces en mi familia como Black que eres, no mereces más ni mereces menos de lo que tienes — solté altiva, una parte de mí quería hacerlo sentir molesto, sentirlo menos, como él me había hecho sentir.
Caminó peligrosamente hasta mí, yo sólo di un respingo cuando se encontró tan cerca de mí, su aroma a madera penetró en mi cabeza y en mi nariz de repente ya no era tan capaz de ser tan malvada teniéndolo tan cerca de mí — ¿Acaso creías que no me iba a dar cuenta? — Apretó la quijada, su pecho se infló — ¿No crees que no me iba a percatar que tenías otro vestido? ¿Estás loca?
Me quedé unos segundos callada, esa mirada, su quijada se tensaba cada que sus ojos miraban mi escote y mi cintura — ¿Loca? — Casi grité y no me importó que algunas personas me miraran — No me gustaba tu estúpido vestido, ni tu estúpido regalo en cuanto venga…
— Oh no… — frunció las cejas y me arrastró hasta la pista de baile, se escuchaba una canción demasiado suave pero otra vez de otro idioma que no supe comprender — Has sido malcriada me has dejado como un estúpido ¿quién no me asegura que esas ropas no te las dio ese estúpido mal parido rubiecito?
Sentí como mi cuerpo empezó a calentarse — ¿Qué insinúas? — Lo miré dolida y con furia.
— Lo que tu mente está pensando — me agarró con posesión de la cintura — No eres una santa y los hombres no estamos hechos de cartón al ver… al ver… — me miró el escote.
— ¡Cretino! — Me paré de puntas y le solté una cachetada, me miró impresionado ante tal acto, yo también me sentí impresionada pero ¿quién demonios se creía? — No quiero que te acerques a mí, ¡jamás! — Le espeté y de repente me acordé de lo que dijo de mí — No sé qué haces pretendiendo en ser un buen guardaespaldas cuando dices que no te intereso — empecé a llorar nuevamente y me sentí tan estúpida como antes.
— Nunca dije eso — se sentía ofuscado pude notarlo pero no me importaba en lo absoluto, era un maldito patán.
— ¿Ah, no? — Me quité de un manotazo con furia y dolor las lágrimas — ¿Aparte de patán y mugroso mujeriego, también eres mentiroso? Recuerdo escucharte decirlo cuando charlabas con Hotaru, maldito orangután.
Seiya se quedó helado y yo me di la vuelta, estúpido me iría de la mugrosa fiesta cuanto antes, y cerraría todas las puertas de la mansión haría que nadie lo dejara pasar si no lo castigaría con latigazos los perros dormían a fuera, y él era uno de ellos. Sin pensarlo dos veces sentí como unos brazos me rodeaban y una exclamación se ahogó en mi garganta, sentí su pequeña nariz respingada se hundía en mi cuello oliéndome.
(*)
— Tienes razón — me dijo en el oído, mi pulso se disparó al mil y empecé a forcejearme eso no cambiaba nada, él muy cretino me había dicho vulgar por tener un vestido que no era el suyo cuando él se había entregado a otra, cuando por poco casi muero enterrándome en el lodo — Le dije eso a Hotaru — me dio la vuelta y otra canción más suave empezó al compás y de repente me acordé que ese idioma era el español, estábamos alejados ya de la pista del baile pero estábamos lo suficientemente cerca como para escuchar la música en vivo. Me secó las lágrimas — La verdad es que me vuelves loco. Yo… — se le quebró la voz y lo miré expectante mientras él agachaba la cabeza — Me pones nervioso y te veo siempre tan frágil, no quiero que nada malo te pase.
— Pero si… — pero me calló usando uno de sus dedos gruesos en mi pequeña boca.
— No quiero que nadie te vea de la forma en la que yo te veo, no soporto la idea de que alguien te tenga para sí, soy egoísta y me da miedo sentir todo esto ¿quién eres tú para nublar mi juicio? No eres nadie y sin embargo lo haces, me tientas a cada minuto, con tu sonrisa, con tu voz, con tu forma de caminar y con tus peleas, me pones mal en verdad que lo haces — me miró nuevamente ¿qué demonios tenía que hacer? — Pero no puedo evitarlo, por más que lo niego más estás allí.
— Yo… — la voz se me perdió — Caí — expliqué tontamente — En el lodo caí y Rini me prestó ropa no… no hay nada de malo en eso ¿verdad?
Seiya soltó una carcajada — Soy un completo idiota de lo peor yo… — me agarró de los hombros — Es tan complicado para mi ¿lo entiendes? Apenas si yo mismo lo comprendo y me asusta en verdad pero… quiero ser tu guardaespaldas.
— Pero ya lo eres — expresé sin comprender.
— Para siempre — sentenció serio.
Y lo miré entrecerrando sus ojos ¿qué trataba de insinuar? De repente me sentí de un mejor humor y comprendí que estábamos alejados pero lo suficientemente cerca para escuchar la música lenta de un joven guapo que cantaba en español. Pero pese a eso, me sentía tan confundida y perdida, ¿qué significa un para siempre? Había sido fácil para él haberse olvidado de mí de esa forma, y parecer molesto y contrariado cuando Hotaru preguntó por mí.
— No necesito — finalmente expresó, abrazándose a mí ante mi nula respuesta y es que eso era nula, no le pensaba contestar a algo que no sabía qué contestar y que me ponía nerviosa — Que contestes a algo que para mí también es algo extraño y que en sí la situación es extraña, sólo quiero que sientas… sientas esto — llevó una de sus manos a su corazón — Y esto — llevo la mano a su cabeza — Que sientas esa energía.
Por un momento lo miré embelesada pero las incógnitas caían en mi cabeza — ¿Por qué le diste ese regalo a Hotaru? ¿En verdad me detestas?
Seiya alzó una ceja pero no cuestionó el hecho de que lo espiaba al menos aún no — Aprecio mucho a Hotaru como del también tu aprecias a Andrew.
— Yo amé a Andrew — solté bajito y de repente sentí un retortijón en el estómago por ese tonto desliz.
Sentí como Seiya se tenso por unos momentos, lo miré con timidez y observé como su quijada se tensaba, pero no podía mentirle de cualquier manera, Andrew había sido mi primer amor y había cosas tan fuertes que uno jamás podría borrar de la mente pasara lo que pasara siempre seguirían allí. Bajó un poco la vista Seiya y de repente empezó a cantar al sonido de la canción que se encontraba a lo lejos, su voz sonaba extraña y marcada, alcé las cejas.
— Bésame… — susurró en mi oído cantando, no entendía nada de lo que me decía pero escuchar su voz tan bajo y ronco hizo que mi respiración se detuviera por unos segundos — Bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez — Sus dedos acariciaron parte de mi clavícula, y sentí una descarga eléctrica en todo mi cuerpo — Bésame mucho que tengo miedo a perderte, perderte después.
Una parte de mí estaba completamente emocionada y desconocía lo que me decía en aquél idioma español, pero aquella mirada chispeante me doblegó de una manera inconsciente, y sin pensarlo dos veces, enterró sus dedos entre mis cabellos rubios, y posó sus labios con un apuro perturbador y casi magnético de necesidad. Por un momento mi mente colapsó, no supe qué había pasado en realidad, o si era tan consciente de ello, quería entrar y por alguna extraña razón yo no lo permitía, hasta que sentí su mano –la que tenía en mi cintura– empujándome más hacía su pecho masculino, gemí sin siquiera pensarlo o evitarlo, y esa fracción de segundos había sido el momento justo, donde me atacó sin preguntas. Ya tendría tiempo para pensar en las consecuencias, ese beso era una necesidad que clamaba mi cuerpo.
Su lengua jugueteó expertamente con mi boca infantil e inexperta, posé mis pequeñas manos en su pecho, pensando que en algún momento caería de rodillas por semejante beso avasallador. Sentí como sus dedos jugueteaban con mi cintura de una manera audaz y al mismo tiempo tortuosamente lenta, sus dedos se enredaban en mi cabello sin ser lo suficientemente agresivo, por inercia había cerrado los ojos, sin embargo cuando me aventuré a abrirlos, él me miraba fijamente, sus ojos zafiro brillaban de una manera extraña y seductora. Succionó parte de mi labio inferior hasta morderlo de forma suave, inconscientemente dejé al descubierto mi cuello, haciendo mi cabeza hacia atrás, sonrió de lado, de forma maliciosamente seductor, no dudo en ningún segundo pasar su lengua y recorrerla por mi cuello, brindando leves y excitantes mordiscos. Aquella sensación en la entrepierna volvía ¿qué demonios era eso? ¡Oh qué diablos! Era una sensación malditamente genial…
— Gracias a todos por la bienvenida a esta fiesta — escuché a lo lejos que hablaba Andrew ¿a quién le importaba lo que decía Andrew? Solté otro gemido suave cuando me apretó más hacía él y sentí sus deseos en tocarme completamente y estaba segura en que no tenía la suficiente cordura ni el suficiente odio en él como para detenerlo — Todo este festín tenía un cometido — escuché que se rió nervioso y eso por un momento me descontroló, él no nunca hacía eso… Miré a la tarima y descubrí que Hotaru estaba a su lado, por otra parte Seiya frunció los ojos, los había escuchaba él también… el anuncio, pero gruñó y me agarró con suavidad la barbilla para mirarlo — Y es anunciar mi boda con la hermosa Hotaru mi amada.
Me tensé por unos segundos, sopesando aquella información, no sabía si sentirme feliz porque no andaría de mustia con Seiya, o porque Andrew la había escogido justo a ella. Aunque no pude evitar sentirme desilusionada y de repente me sorprendí a mí misma que Seiya ya no me abrazaba, y me miraba herido y molesto. Y me percaté que había roto la magia de aquél beso.
— Tenemos que regresar a la mansión ya es tarde — titubeé por un momento, lo miré de reojo y pude ver cómo la gente se divertía y se emocionaba por la noticia.
Cuando miré a Seiya, no sonreía. Observaba todo con atención, parecía que la noticia no le impactaba demasiado o que ya la sabía de antemano. Lucía serio como si quisiera penetrar dentro de mí pero, estaba decidida a que esta vez no lo lograría, no quería que entrara a esa parte de mí, y de repente la noticia de su beso me cayó en mi cabeza como si lo hubiese bloqueado en mi mente y me abrumó enorme ¿qué había hecho? Y lo más importante ¿por qué lo había hecho? Caminó con paso decidido hasta mí y me agarró de los hombros, me miró directamente a los ojos.
— ¿Aún te importa? — Dijo suave, pero sabía que estaba molesto, no le contesté no tenía porqué. Gruñó ante mi silencio — Quizás estés más confundida de lo que estoy pero tengo mi prueba con… el beso — susurró y yo bajé la mirada ¿habrá sido un error o en verdad estaba confundida? — Mírame Serena — su voz era tan atrayente que era difícil negársele su mando, cuando alcé la vista estaba más relajado, como si hubiese respirado muchas veces — Haré que yo te importe, y no sólo como un guardaespaldas o un familiar, haré lo que sea para que mi esencia se cuele en ti…
Abrí los ojos como platos ¿era una declaración de amor? ¿Se estaba obsesionado? ¿Qué demonios era todo eso? Cuando observé que iba hablar me apresuré a callarlo, había sido demasiado información por un momento, muchos besos, muchos abrazos, y desilusiones probablemente — Ya es tarde — dije sin ánimos y me solté de su agarre abrumada.
No pude evitar al caminar de forma rápida sin despedirme de nada ni de nadie que la vista era un poco perturbadora, todos reían y sonreían por la noticia de que Andrew se casaría con la "señora" Tomoe y yo me sentía a morir con toda la información que había obtenido y sentido en un par de horas que había pasado.
Cuando me vio Rubeus ni siquiera me miró o quizás sí y ni le había prestado atención. Me arrinconé en la ventana del Ford Anglia y cerré los ojos no pude evitar el pensar que nunca debí de haber asistido a esa estúpida fiesta, me recriminé tanto. Sólo quería que el carro se marchara sin Seiya, de cualquier forma estaba cansada y quería dormí no quería sentir la tensión ni las mirada de Rubeus mañana sería otro día y quizás con suerte podría desaparecer para siempre.
¡Hola! C:
Un año sin actualizar me parece ¿en qué clase de monstruo me convertí? Jajajaja ok no, pero he estado taaan ocupada ¿les mencioné que trabajo y estudio? ¿No? Que mal… pues trabajo y estudio XD la idea era simple iba a actualizar en poco tiempo, pero borré este capítulo hace un año y casi lloro (aunque creo que lo hice jaja) y me aburrí y me molesté por lo tonta que fui.
La idea era publicarlo el 14 pero en mi desidia y en mi cansancio pensé ¿qué carajos? Pero ahora dije bien lo terminaré, creo que romperé el record de esguinces jajaja es el cuarto que tengo lo bueno que aprendo rápido y el hielo y naproxeno hacen milagros jajaja mi papá dice que para el quinto mientras me caiga ya tendré la venda puesta jajaja. En fin sepan disculparme trabajo en esta historia mucho, estuve unos meses en depresión jajaja pero este 2O13 como nueva sólo que sin tiempo u.u bien ya basta de n/a bobas y largas espero que les haya gustado, aprecio a las personas que aún esperan un nuevo capítulo y que se emocionen al haberlo leído.
Y la cosa ya se empieza a poner emocionante al menos Seiya ya sabe el rumbo que quiere ¿ya es algo, no?
Les agradezco sus reviews ¡son tan lindas nenas! A: suxzylove, SM Gia, Diivaa Bloom, LESVAL, clauseiserdar1, serenity824, Kokoro Lust, MaRiZa 02, sailor lady, chika-natty y Corazon de Diamante
Emily Castro; Creo que mentí xD y tarde más de la cuenta esta vez, pero esta historia me gusta mucho escribirla espero que la menos la espera haya valido la pena :P
Lady Kousiana: ¿En serio dan risas? Yo lo leo y sólo me saca una sonrisilla aunque me alegro que te de risa ese es el punto jajaja. Eres muy linda nena, y creo que deberías de animarte a escribir tus historias, yo no soy tan geniolosa ni tan woow hay chicas mucho mejores que yo y peores, siempre sé tú misma y haz lo que tu creas que debes de hacer ;) Grr verás que te llegará un Seiya tranquila ten paciencia jajaja le voy a decir a mi novio que explicó una buena escena de celos (?
KateKou; Dios si conozco a un chico tipo Seiyame lo quedo yo (si aunque tenga novio no soy compartida) Nah no te creas quizás los fines de semana lo rolaría jajaja oibre que mala que soy, te agradezco mucho por tu lindo review era muy linda nena :) sigue con esa vibra.
Guest: ¡Kyaaa! Eres la primera que menciona que le agrada Diamante eres tan linda jajaja ;') te prometo que entre Serena y Seiya ¡la cosa estará que arde!
¡NO OLVIDEN DEJAR REVIEWS NENAS ES LINDO VER SUS COMENTARIOS SMUACK!
16 de febrero de 2O13
●๋•Ashαмєd●๋•
