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Serie: Sobrenatural AU. No capas, no héroes, no vigilantes.

Notas Previas: Parte final de esta entrega: EL NIÑO EN LA CUEVA DE LOS MURCIÉLAGOS.

Finalmente hemos llegado al final de esta entrega, muchas gracias a todos los que han seguido esta historia, a todos los que han leído y a todos los que han dejado review. Este será el último capítulo que hace las veces de epilogo. Aquí sabremos finalmente lo que paso con Colín y ¿Será que lo veremos en entregas posteriores? ¡Quién sabe!

Nuevamente aclaro que ningún personaje -más allá de los creados por mí- me pertenece, sin más que decir, disfruten la lectura.

Advertencias: Ninguna.

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Come hasta que estés satisfecho.

Juega cuando quieras.

Duerme tanto como quieras.

Llora, enójate, ríe, pero vive, vive, vive…

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El NIÑO EN LA CUEVA DE LOS MURCIÉLAGOS.

Capítulo 04.

Epílogo.

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Rápidamente la situación se salió de control, era desesperante. Ligeramente irritante. Tanto, que cualquier otra persona ya habría perdido desde hace mucho tiempo la cabeza; pero no él.

Nunca Bruce Wayne.

Y entre sus conocidos él ya gozaba de cierta fama por mantener siempre la calma, por estar siempre en perfecta armonía siendo uno con sus sentidos y sin dejar que sus emociones nublaran su juicio. Pero en secreto, todo representaba ser una carga. Una muy pesada carga. Ya que sabía que de alguna forma sus decisiones afectarían para bien o para mal la vida de todo aquel que solo quisiera ayudar. Sabía, que a veces sería juzgado y que sus aliados lo mirarían desconfiando, dudando, de él, de todo, de su ética y su moral; pero al final, la verdad se descubriría y todos sabrían que él había actuado basando sus actos en lo que creía era correcto.

Porque Bruce Wayne era un hombre recto.

Un hombre que ahora tenía problemas para controlar la desobediencia de su hijo más pequeño, y que para ser sincero, se negaba a aceptar que las acciones de ese niño afectaban de alguna manera su pensamiento, tan simple como eso; de alguna forma, se negaba a aceptar el hecho de que cuando algo tenía que ver con ese niño él dejaba de pensar con correcto discernimiento.

Suspirando por enésima vez colgó el teléfono y volvió a marcar, aguardó en la línea un par de minutos esperando recibir una respuesta que quizá nunca iba a llegar. Colgó nuevamente y volviendo a repetir el mismo proceso esperó atento otro momento; más nadie contestó, nadie tomo la llamada y nadie nunca respondió. Maldiciendo entre dientes viro el volante yendo a la izquierda por la esquina de una de las tantas avenidas de la ciudad, verificó entonces el estado del GPS mientras continuaba avanzando lentamente.

No había tenido noticias de su hijo desde la mañana, y por eso mismo le preocupaba. Había querido darle una oportunidad, había querido confiar y por eso se obligó a esperar, pero ya no más, estaba anocheciendo y Damian había pasado demasiado tiempo en la ciudad.

No esperaría más, y si tenía que ir él mismo hasta donde se hallaba su hijo lo haría sin dudar.

Tomó su móvil y nuevamente marcó, repitió la acción completa sin obtener respuesta. Rechino los dientes metiendo prisa a su carrera pensando en las peores formas en las que podría ver terminar el día. La imagen de su hijo en una cama de hospital le llegó, lo vio tan claro ahí acostado, tan solo y pálido como si toda vida lo hubiera abandonado. Gruñó. Sujetó fuertemente el volante y alejando los malos pensamientos pisó el acelerador sin importarle ser amonestado por cualquier agente de tránsito que osara con pararlo.

Tan ensimismado iba perdido en sus pensamientos que apenas noto cuando el móvil en su mano insistentemente vibró, una y dos veces, y sin perder más tiempo tomó la llamada y espero…

Espero tranquilo pero nadie al otro lado contestó.

-"¿Damian?"- Más había alivio en su voz. -"¿Damian eres tú? Contéstame ahora jovencito, no seguiré tolerando esta clase de indisciplina…"- Amenazó, y después de unos segundos que parecieron eternos el niño finalmente habló.

-"¿Padre?..."-

Ahí estaba su voz.

Bruce dejó salir un suspiro contenido que era de absoluto alivio. -"Damian ¿Estas bien?... ¿En dónde—? No. No te preocupes, ya voy en camino, solo espera en la línea ¿Esta bien?, no vayas a colgar de cuerdo Damian… ¿Damian?... ¡Contesta!"-

-"Aquí estoy."- El niño cansinamente respondió. -"Continúo al teléfono Padre, sin embargo en este momento, no estoy en condición para moverme o poder caminar si quiera..."- Y el miedo le llegó, y lo golpeó, lo golpeo llenándolo de una fuerte y fría sensación que sin piedad lo recorrió.

-"Esta bien…"- Puntualizó el mayor con sobrada calma, demasiado tranquilo para no alertar al niño. -"Ya casi estoy ahí…"-

Y sin preocuparse saltó deliberadamente el alto del semáforo avanzando furiosamente por la carretera. Vio dos veces la dirección de GPS y apretando los dientes siguió su camino hasta llegar a un viejo y deteriorado edificio… no, no era un edificio cualquiera, era una casa, una vieja casa particular que lucía descuidada; tan sucia y abandonada.

Estacionando y bajando del auto Bruce miró el vecindario que a esta hora parecía un viejo pueblo abandonado. Las casas eran grandes, magnificas y elegantes, pero con una arquitectura arcaica de principios del siglo pasado; y así eran todas, todas ellas, la razón principal por la cual sus habitantes se habían marchado hace ya tantos años, por la mala administración que trajo una fuerte depresión ocasionando que muchos residentes se mudaran dejando en ruinas toda esta sección.

Bruce lo sabía, las casas de aquí no se vendían, el terreno no era rentable y las propiedades estaban tan descuidadas que los inversionistas simplemente habían dejado de intentar sacar a flote este sucio y desolado lugar que solo les haría gastar.

Sacudiendo la cabeza cerró la puerta del auto colocando la alarma.

Quizá él podría hacer algo por todos ellos que habían decidido aún permanecer en sus hogares, más ahora solo debía enfocarse, ahora solo debía concentrarse en encontrar a Damian antes de que fuera demasiado tarde.

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El ruido lo sacó de su estupor, Damian escuchó, escuchó lo pesados pasos que lentamente se acercaban a su posición, prestó atención y tomando en su mano una larga astilla de madera se preparó, se preparó por si debía defenderse y aguardó. Estaba listo. En cualquier momento los pasos se acercarían y entonces él atacaría…

No dudaría.

-"¿Damian?..."- Bruce abrió los ojos dejándose caer justo frente al niño. -"¿Qué ha pasado?..."- Preguntó mirando con preocupación el estado en el que se hallaba su hijo. Los cabellos revueltos, la ropa sucia, su mirada ligeramente vidriosa como si acabara de despertar de un profundo y nada reparador letargo… y no pudo evitarlo, Bruce alargo su mano y sin embargo, Damian se alejó para evitar a toda costa el desagradable contacto.

-"Estoy bien…"- Aseguró con voz agria el menor, más al instante vio la seria expresión de su Padre que amenazaba con darle un largo y pesado sermón. Suspiro, desvió la mirada hacia otro lado al sentir las mejillas encendidas por la vergüenza, la ira y el dolor ¿Qué se supone que debía hacer ahora? Sin entenderlo se preguntó, ¿Debía disculparse? ¿Y luego qué?...

¿Qué es lo que esperaba este hombre de él?

-"Estoy bien"- Repitió una vez más intentando sonar convencido. -"No hay nada de lo que debas preocuparte Padre, yo solo… creo que me he torcido el tobillo—"-

-"Déjame ver."- Y Bruce no se molestó en endulzar las palabras, sacó el zapato del niño para ver el musculo enrojecido.

-"―Y la rodilla también."-

Después de una rápida inspección Bruce inquirió. -"¿Puedes caminar?"- Y Damian solo asintió.

Intentando ponerse en pie usó la mano de su Padre como apoyo pero fue en vano, al instante sus músculos dolieron y sus piernas cedieron incapaces de soportar su propio peso. Damian maldijo, maldijo entre dientes odiando su propio cuerpo, odiando lo débil y frágil que en ocasiones era y que a veces solo sabía dar problemas. Probó una vez más intentando usar la pared como apoyo, más el resultado fue el mismo, habría caído al suelo de no ser por su Padre que en última instancia lo tomó del brazo evitando que cayera de cara contra el piso.

-"Te llevare al auto."- No fue una pregunta ni sugerencia, sino una orden directa. -"Ahora, pon tus brazos alrededor de mi cuello y sujétate con fuerza…"- Instruyó el mayor y así lo hizo Damian. Con temblorosas manos que pesaban más que el cemento se sujetó al cuello del hombre que buscaba levantarlo del suelo, sintió entonces el calor del otro cuerpo, tan tibio y vivo que relajaba su adolorido cuerpo.

Bruce notó de inmediato el cansancio en los ojos de su hijo y con cuidado, colocó su brazo bajo las rodillas del niño que jadeo al sentir el brusco movimiento en el musculo adolorido. Una vez conforme, tomó el zapato perdido y abriéndose camino atravesó la habitación en la cual había encontrado al chico. Antes de salir miró el desorden que dejaba atrás, la ventana que daba a la calle estaba rota, había sido rota de fuera hacia dentro ya que los vidrios estaban esparcidos por todo el suelo, un solitario mueble estaba destrozado en una esquina y veía lo que parecían ser marcas de golpes en todos lados incluyendo el suelo, el techo y en ciertas partes de las paredes también. Y Bruce observó, observo detenidamente esas marcas, negras y grandes como si hubieran sido hechas por un ser gigante.

-"¿Padre?"- Pregunto el niño oyéndose cansado.

-"¿Si Damian?"-

-"Creo que también… me he torcido la muñeca."- Bruce asintió pero no dijo nada, solo se limitó a colocar una mano sobre la pequeña espalda. -"Le diremos a Alfred y él se encargara de eso también…"- Y Damian cabeceó, se relajó en los fuertes brazos que lo sostenían aferrándose a la lujosa y cara camisa, cerró entonces los ojos y segundos después sus sentidos se apagaron, y debía estar realmente exhausto ya que sin darse cuenta se quedó dormido ahí mismo; protegido por esos fuertes brazos que se negaron a soltarlo.

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La siguiente vez que despertó brillantes luces fue lo primero que vio, brillantes y amarillas luces que pasaban ante él con sobrada rapidez, iban una tras otra, una tras otra, navegando frente a sus ojos como si no tuvieran fin. Parpadeando confusamente usó su mano sana para frotarse los ojos ¡Grave error! Al instante el dolor se disparó y fue lo único que por un momento sintió; su cuerpo entero dolía, su mano latía y su tobillo ardía con una sensación de caliente escozor; era un dolor generalizado, caliente y molesto que bajaba por su cuerpo desde su cuello hasta sus más inferiores miembros.

Humedeciéndose los labios, posó sus ojos en la ventana observando la oscuridad, mirara a donde mirara era lo único que veía pasar. Comprendiendo en donde se hallaba movió la cabeza para ver a su Padre quién manejaba absorto con la mirada fija adelante y ambas manos al volante. Estaban en carretera, pensó Damian comprendiendo que estaba en problemas, aún estaban en carretera pero seguramente pronto llegarían a ese lugar al cual su padre tenía gusto por llamarle hogar, así que espero, Damian espero, aguardó tranquilo acomodándose en el sillón pero el castigo nunca llegó.

-"Estoy esperando."- El silencio entre ambos lo estaba matando.

Bruce lo ignoró, no lo miró, no quiso hacerlo pero de inmediato supo a lo que se refería su hijo menor. -"No sé de qué hablas."- Contestó despacio el mayor con tono ligero provocando que Damian le devolviera una mirada llena de recelo.

-"Te desobedecí."- Sentenció Damian con fuerza y cruda voz.

Bruce solo asintió.

-"Es bueno saber que al menos Damian, eres consciente de lo que has hecho."- Dejó de hablar un momento para ordenar sus pensamientos. -"En efecto Damian, me desobedeciste, hiciste caso omiso a mis palabras y sugerencias, e incluso a veces parece que ni te interesan ¿Qué más debo hacer Damian? Dime. ¿Qué otra cosa tengo que hacer para tener aunque sea la mínima compresión de tu parte? He hecho lo que has pedido, te he dado la libertad para moverte según mejor te convenga, he tratado de respetar tus costumbres y también tus decisiones, he accedido a ciertas peticiones para que te sientas cómodo e incluso, he permitido que salgas de la mansión sin pedir ninguna explicación, pero a cambio pido, lo único que pido es que respetes las órdenes que solicito. Que llegues a casa antes del anochecer, que le avises a Alfred a mí o a cualquiera de los chicos en donde estarás y a donde te podemos encontrar, y que si pasa algo, cualquier cosa que se salga de la normalidad, te mantengas al margen, que permanezcas en un sitio seguro y no te expongas de ninguna forma al peligro hasta que―"-

-"¡Entonces crees que soy débil!"- Arremetió de inmediato el niño. -"¿No es eso lo que insinúas Padre? Crees que soy débil y que no podré defenderme."-

-"Damian."- Suspiró. -"No pongas palabras en mi boca que no pretendo ni quiero decir."-

-"Pero es exactamente lo que quisiste decir Padre. Y te equivocas. Sé cómo defenderme, Madre me enseñó a hacerlo, ella se encargó de eso; de que aprendiera, y de que lo hiciera bien. A cada error un castigo, por cada falta un castigo, a cada incompetencia de mi parte un castigo…"- Y Bruce se tensó, se tensó mientras escuchaba hablar a su hijo menor, apretó sus manos alrededor del volante y cerró los ojos durante un segundo antes de abrirlos para centrarse nuevamente en el camino.

-"Damian."- Empezó. -"Esto no tiene nada que ver con tu madre, no tiene nada que ver con tus conocimientos ni el cómo ella decidió educarte, y si hago esto Damian, no es por beneficio propio, sino por el tuyo. El que me obedezcas Damian, no es ningún castigo ni una muestra de incompetencia, eres hábil, lo reconozco, pero quiero tener la certeza de que sabrás tomar decisiones de forma correcta. El que me hagas saber en dónde te encuentras no es un castigo, el que me avises o lleves a alguien más contigo cuando sales tampoco es un castigo, es para tu seguridad, es para saber en dónde estás, es para que yo… tenga la certeza de que estés donde estés, estarás bien."-

Y ambos aguardaron un momento sumidos cada uno en sus pensamientos.

-"Damian…"- Bruce continuó. -"Quiero confiar en ti, quiero saber que puedo confiar en ti y quiero que tú también confíes en mí. Sé que no eres como Tim o como Dick, y eso está muy bien, eso está más que bien, tú eres tu propia persona y no tienes por qué imitar ni pretender ser alguien más solo para poder encajar, y lo único que quiero es que ambos podamos entendernos y estemos en buenos términos."-

Y Damian permaneció en silencio, no habló ni tampoco comento nada al respecto, dejó por un momento de mirar a su Padre para centrarse en las luces que como fantasmas pasaban por la ventana. Rápidas y misteriosas como espectros en la noche.

Si pensaba en el tiempo en que había vivido con su Madre a su favor podía decir que ella nunca le había inculcado el sentido de lo que significaba confiar, él estaba solo, siempre estuvo solo y no podía simplemente olvidarlo todo y esperar confiar en alguien más. No era así como había sido enseñado, no era así como había sido educado, criado desde su más tierna infancia, desde que él no era más que un niño, tan solo un niño que no sabía otra cosa más lo que su Madre le deseaba enseñar. Pero aquí estaba y nada de eso importaba, realmente… nada de eso importaba; porque aquí nadie sabía, nadie comprendía y ni siquiera su Padre entendía. Él no entendía. Su Padre no entendía. Él solo creía que todo era rebeldía. Pero no era así. Para Damian no era sencillo desechar años y años de adiestramiento en el cual solamente se había tenido así mismo como única compañía, cuando no había podido confiar en nadie más que en sí mismo, y por eso mismo, ahora él no podía simplemente pretender... simplemente… no podía abrirse a las demás personas y mostrarse cómo realmente era él.

Y lo peor de todo es que ni siquiera sabía quién realmente era él, ya que después de años y años de decirle como tenía que ser y que era lo que tenía que saber ya no sabía a dónde quedaba el verdadero él.

Desanimado, Damian cayó hundiendo su espalda en el asiento.

El confiaba en su Padre, lo hacía tanto como confiaba en su Madre, pero más allá de ellos la confianza era un don casi invaluable, uno que por supuesto, él no poseía ni sabía cómo obtener.

-"Pero hoy conocí alguien…"- Las palabras salieron despacio y casi sin pensarlo, e incluso, se sorprendió así mismo al comprender que semejante cosa había salido sin querer de su propia boca. -"Hoy conocí a alguien…"- Repitió una vez más esperando cualquier tipo reacción por parte de su Padre. -"Era un niño, un niño apenas mayor que yo, pero él estaba solo, tan solo y asustado; y no podía dejarlo."-

-"¿Es por eso que tardaste?, ¿Es por eso que no contestabas mis llamadas? "-

¿Es por eso el desastre de aquella casa?

-"Él estaba muerto."- Sentenció Damian sin miramientos y Bruce no hizo más que frenar su auto en seco, la forma en la que lo dijo lo preocupó, ya que no mostraba ningún signo de emoción. La imprudente acción trajo consecuencias y enseguida decenas de personas pitaron sus bocinas con molestia, el ruido le llegó y Bruce entendió, miró por el retrovisor y sin mediar palabra se estacionó en paralelo a la carretera donde estaba seguro nadie le iba a hostigar por estorbar.

-"¿Qué has dicho?"- Preguntó más qué molesto, sorprendido. Damian frunció las cejas ya que prestar atención no parecía ser una actividad que las personas de ciudad acostumbraran a desempeñar.

-"No luzcas tan sorprendido Padre…"- Regañó el menor restándole importancia. -"Wilkes estaba solo y no había tiempo ni nadie que quisiera ayudarle, así que lo hice yo, le ayude, evite que su alma fuera consumida y en realidad, no considero que haya hecho algo extraño, no hice nada malo, no hice nada que no hubieras hecho tú de estar en mi lugar…"-

Quizá.

-"¿Damian?"-

-"Madre me contó muchas cosas sobre ti antes de venir aquí. Tu trabajo es muy similar al de ella pero con una única diferencia, y esa es que tú Padre, proclamas y te llamas a ti mismo un Exorcista. Tu trabajo es desterrar aquellas impuras almas que representan un peligro para los vivos, y es que siempre es por ellos y todo el tiempo es para ellos ¿Me equivoco? Solo ellos son merecedores de tu tiempo y esfuerzo, solo ellos merecen estar seguros y ser salvados, pero yo no estoy completamente de acuerdo con eso, no comparto esa idea porque Wilkes también estaba sufriendo, él estaba solo y se estaba corrompiendo, y si no hacía algo entonces él se convertiría en algo maligno, en algo oscuro y podrido; y si no hubiera actuado Padre, y si yo no hubiera hecho algo su alma se habría perdido y entonces, no habría habido alguna forma de ayudarlo…"-

No habría podido salvarlo.

-"¿Qué fue lo que hiciste?"- Preguntó el mayor temiendo haber preguntado.

-"Hice lo de siempre…"-

-"¿Y puedo saber qué es?"-

-"Yo solo hablé con él."-

-"¿Hablaste con él?"-

-"Fue lo que dije Padre."-

Yo solo hablé con él.

Y ahí estaba de nuevo, lo que su hijo decía sobre poder hablar con los muertos, sobre poder hablar con aquellas entidades que habitaban en otros planos sobrenaturales; y sonaba a mentira, quería que fuera mentira ya que no conocía a nadie que poseyera la capacidad de poder hablar en otras lenguas o en el idioma de aquellos que ya no vivían en este plano terrenal.

A donde ni ellos podían llegar.

-"Se lo que hacen las personas que son como tú Padre, que solo se enfocan en proteger a los humanos como si sus vidas valieran para algo. Cuando vivía con Madre conocí a muchos que eran como tú, a ellos no les importaba otra cosa más que desterrar a las almas que estaban solas o asustadas, a ellos no les importaba lo que pudieran sentir o todo lo que pudieran sufrir, ya que para ellos su trabajo era como un juego, como un mero pasatiempo, como una opción de diversión e incluso, a veces lo veían como una despreciable competición. Madre me dijo que eras un exorcista y sé exactamente cómo trabajan los exorcistas. A ti no te importa nadie más que los inmundos humanos. Solo ellos y nada más que ellos valen tú tiempo. Madre y yo lo sabemos, que es más fácil enviar un alma a la nada que darle la oportunidad para encontrar la calma."-

Y Bruce hizo silencio mientras escuchaba atento la diatriba de su hijo más pequeño. Y era cierto, debía admitirlo. Era muy cierto. Él muchas veces había hecho eso cuando era joven e inexperto, y cuando proteger a la personas se volvía su objetivo y única prioridad. Todos los sabían, todos los que eran como él lo sabían, sobre lo que Damian decía, sobre que era más fácil exorcizar a una entidad cuando se le desterraba para nunca regresar.

Era esa la verdad.

La única realidad.

-"Pero ellos también tienen sentimientos, en realidad, es lo único que ellos son, solo sentimientos, sensaciones que quedaron arraigadas en algún sitio o en algún lugar, pero de la forma en la que tú y todos lo hacen, así ellos… nunca hallaran paz."-

Así nunca podrán descansar.

-"Sé de lo que hablas Damian. Créeme que lo sé. Y por eso mismo te puedo decir que a veces es necesario desterrarlos."-

-"Siempre hay una forma."-

-"No cuando se vuelven un peligro."-

-"¡Incluso entonces hay una forma! ¡Yo lo he visto! He visto lo que pasa cuando son consumidos, he visto lo que pasa cuando el odio, la tristeza y el rencor atraen a las entidades de planos inferiores para ser corrompidos, cuando esos sentimientos son tan fuertes que no queda nada más que una masa negra que seguirá creciendo y creciendo hasta volverse toxica y peligrosa; y entonces llegaran las sombras, Madre las llamaba de esa forma; entidades que velan por el balance de este y los otros mundo enviando a las almas condenadas a un abismo negro e infinito. Tú también debes saberlo Padre, tú también debes saber cómo funciona esto, porque tales términos como cielo e infierno simplemente son meras invenciones creadas para conveniencia y lujo de los hombres..."-

Y Bruce suspiro, observo hacía la noche y entonces agregó. -"Es verdad Damian, tienes razón, soy un exorcista y mi trabajo es desterrar aquello o aquellos que rompan con el balance natural de las cosas. Yo no puedo hacer lo que Dick o Tim pueden hacer, yo no puedo interactuar con las entidades ni saber sus necesidades de la forma en la que tu o ellos pueden hacerlo; pero sí que tengo poder sobre ellos, tengo el poder para someterlos, para doblegar sus voluntades a mis necesidades."- Y Damian desvió la mirada de la ventana para observar fijamente a su Padre. -"Y hay razón en lo que dice tu Madre, no hay ángeles en el cielo ni demonios en los infernos, tales conceptos no existen para nosotros como lo hacen para el resto. Toda entidad habita en un plano sobrenatural, un lugar invisible al cual los humanos comunes no podrán llegar jamás, más sin embargo con el ritual apropiado a veces se les puede invocar, e incluso, aquellos que han sido desterrados aún pueden regresar; hay quienes aún pueden, hay entidades que aún pueden volver desde ese enorme espacio negro y vacío donde el tiempo no corre y donde siempre es una eternidad, a donde diferentes entidades pueden ir a parar; espíritus que son corrompidos por demonios y que no tienen salvación son desterrados a ese sitio por los que son como yo, espíritus que han sido corrompidos por sus sentimientos de odio serán enviados a ese lugar por las llamadas sombras, entidades sin forma que mantienen el orden entre las criaturas que habitan los planos no terrenales, pero a veces, ni siquiera ellas son suficientes, no siempre, ni tampoco son poderosas, y es por ello que existimos nosotros."-

Es la razón por la que vivimos nosotros.

-"Pero a ti ellos no te importan."-

-"No se trata de quien importé y quien no, es nuestro trabajo ayudar a mantener ese delicado balance y castigar a quienes osan con romperlo. Es lo que hacemos Damian. Aceptes eso o no, es lo que estamos destinados a hacer. Es por eso que hay reglas que debemos obedecer."-

-"No. Te equivocas Padre ¡Es lo que estás acostumbrado a hacer! ¡Es lo que todos acostumbran a hacer! Pero no es lo que yo hago. Madre también me enseñó a imponer mi voluntad sobre cualquier entidad, si sabes su nombre tendrás el poder para someterla, y te obedecerán, pero en vez de solo desterrarlos Padre, en vez de eso yo prefiero ayudarlos. "-

-"¿Y eso es lo que paso hoy Damian?"- Bruce finalmente lo miró.

-"Hice lo que tenía que hacer. Hice que Wilkes se deshiciera de su odio para que pudiera dejar atrás este lugar, para que abandonara este mundo y volviera a donde debió haber ido en primer lugar, a ese sitio inexistente al que todos llaman cielo…"- Frunció las cejas sin gustarle el erróneo concepto.

Y Bruce mantuvo para sí sus palabras mientras escuchaba atento la historia que el niño relataba. Desvió entonces la mirada observando al chiquillo y tentado estuvo a poner su mano sobre la mejilla del niño, y así lo hizo, su mano sintió la corriente de electricidad que por alguna razón Damian parecía tener siempre consigo, tan salvaje y misteriosa, y quizás, hasta también peligrosa; pero ningún misterio se le escapaba, ningún misterio quedaba oculto y con el tiempo, él descubriría este secreto guardado celosamente por su hijo más pequeño.

Y era cierto, de algún modo, era cierto todo lo que ahora le había dicho al niño. Sobre que él no era como Dick o como Tim, sobre que él no podía ver el futuro en sus sueños ni saber cómo se sentían los demás, sobre que él no podía hacer eso ni descubrir que había pasado en qué determinado lugar, y cuando Damian fue secuestrado no pudo hacer nada más que esperar.

Él era un exorcista, esa era su vida. Su trabajo era desterrar a aquellos que causaban caos e imponían miedo en la vida de los demás, su trabajo era encontrar a esas entidades corruptas y desterrarlos, enviarlas al más allá, purgarlos a la nada para que no volvieran a aterrorizar, eso era más fácil, eso era más fácil que llevarlos a la luz para que pudieran reencarnar. Era más fácil desterrarlos a ese lugar donde pasarían una eternidad antes de poder pensar en escapar.

-"Pero aún no termina."- Damian lo miró, lo miró con sus ojos claros donde no había emoción, ni dicha ni dolor.

-"¿Qué es lo que aún no termina Damian?"-

-"Colín…"- Susurró, y gesticulando hacia adelante Damian agregó. -"Padre, deseo hacerte una petición…"-

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La próxima vez que Bruce encontró a Damian éste se hallaba sentado en el alfeizar del gran ventanal, su silueta permanecía tensa y su cabeza yacía recargada en algún punto sobre el pulido cristal. Estaba enojado, no era difícil saberlo ni tampoco era algo que Bruce necesitara cuestionar, la molestia del niño era tan densa que casi la podía palpar. Era un hecho. Damian estaba molesto. Pero más que molesto el niño estaba cabreado, furioso con todos ellos por haberlo dejado atrás, por haberlo dejado solo y encerrado sin posibilidad de salir o abandonar la seguridad que proveía este lugar.

Este sitio al cual su hijo seguía negándose a llamarlo hogar.

-"Lo han encontrado."- Fue todo cuanto dijo su Padre antes de sentarse a su lado. -"Estaba exactamente adonde dijiste que íbamos a encontrarlo. Han recuperado el cuerpo y en este momento sus restos estarán dispuestos al cuidado de los servicios de peritaje encargado."-

-"Te dije que quería ir ¡Te lo pedí! ¿No es así? Te pedí que me dejaras, que me dejaras ir…"-

Te dije que necesitaba estar ahí.

Y aquí iban de nuevo.

Bruce frunció el entrecejo.

Habían tenido esta plática toda la mañana y francamente Bruce no sabía si su hijo era terco o simplemente no quería entender nada cuando se le hablaba.

-"No podía dejar que fueras Damian."- Sentenció Bruce colocando los codos sobre sus rodillas y las manos bajo su barbilla. -"Tu tobillo necesita reposo al igual que tu rodilla y muñeca. Alfred ha hecho su parte y los medicamentos funcionaran solo si les das el tiempo necesario para hacer su trabajo, no son milagrosos ¿Sabes? Debes darte tiempo, tomar todo con calma ya que forzando las cosas no conseguirás más que hacerte daño."-

-"Pero yo debía haber estado ahí…"- Y Bruce escucho la voz del niño que de alguna forma sonaba dolida.

-"Lo entiendo. Sé lo que quieres decir, pero a diferencia de lo que todos creen Damian, no soy tan inconsciente. Sé que deseabas estar ahí para cuando recuperaran sus restos, pero ¿Realmente crees que a ese niño le hubiera gustado que lo vieras así? Confía en mí, sé de lo que hablo y por eso mismo te puedo decir que es mejor recordar a este niño como lo conociste la primera vez hace tan solo unos días, lo mejor es que lo recuerdes así Damian, como el niño alegre y sonriente con el cual compartiste toda una mañana entera, recuérdalo de esa manera; lo mejor es que lo recuerdes de esa manera; con la sonrisa en los labios, los ojos claros, y las grandes ansias que tenía por disfrutar de la vida qué, aunque haya sido corta… seguramente para él fue dichosa."-

Y Damian no pudo evitarlo. Apretó con fuerza la tela de sus vaqueros escuchando atento las palabras que lo golpearon como si fueran de cemento. ¿Pero cómo se atrevía? Se preguntó el niño con la ira que lo envolvía. ¿Pero cómo se atrevía su Padre a hablar de esa manera?...

¿Tan a la ligera?...

¿Cómo si entendiera?

Los sueños de Wilkes habían sido cortados, le habían sido arrebatados, y Damian los había escuchado, los había visto, los había sentido; todas sus ilusiones que un segundo no fueron más que rotas por un extraño que había jurado ayudarlo.

Y Damian había logrado acompañarlo, había logrado estar ahí todo el tiempo viendo como sus pecados eran purgados. Damian había estado ahí todo ese tiempo, sosteniendo la mano de aquel niño en un intento vano por consolarlo.

Era lo único que había podido hacer para ayudarlo.

Pero no era justo.

No había sido justo para ninguno.

No era justo lo que había pasado ni el cómo había terminado y por eso mismo ¿Cómo su Padre se atrevía a ser tan cerrado? ¿Cómo podía su Padre pretender que sabía? ¿Cómo podía pretender que comprendía? Y lo enfurecía, le enfurecía escuchar a su Padre hablar como si realmente entendiera lo que había pasado, le enfurecía escucharlo porque Damian sabía que Colín no regresaría.

No pronto y quizá nunca lo haría…

¿Y en qué lugar quedaba su justicia?

-"¿Qué es lo que harán con él?"- Preguntó antes de poderse contener. -"No intentes mentirme porque sabré si lo vas a hacer."-

-"Wayne Enterprises se hará cargo de los gastos y después sus restos serán dispuestos para ser entregados a los familiares más allegados, aunque en el caso de Colín que no tenía padres he pedido al comisionado que sus restos sean entregados a sus tutores legales, ellos actualmente viven en otro condado, pero será la policía la encargada de notificarles el hallazgo; finalmente este caso podrá ser cerrado."- Guardó silencio un momento antes de mirar al niño que yacía a su lado cabizbajo. Bruce suspiró sabiendo que toda esta situación había tocado a Damian de forma muy personal, por cualquier cosa que haya sido, su hijo parecía estar muy preocupado por como las cosas habrían de terminar. -"Ven conmigo Damian, quiero mostrarte algo."- Y Bruce se puso de pie esperando a que su hijo le siguiera el paso.

Ambos avanzaron en silencio con paso lento ya que el niño se había negado rotundamente a que se compadeciera o lo ayudara a caminar siquiera. Terco como siempre, su hijo dio un pequeño y corto paso a la vez siguiéndolo despacio pero sin dejar de lado esa actitud presuntuosa que llevaba consigo a todos lados, y Bruce lo esperó, esperó a que el niño lo siguiera deteniéndose cuando debía hacerlo pero dándole a Damian su espacio para avanzar sin sentirse presionado.

Y con referencia a eso, Alfred parecía estar en lo correcto. Los dos eran tan similares que la terquedad parecía ser más un rasgo heredado, uno no muy bueno por supuesto, ya que gracias a eso Damian parecía ser perseguido por una gran cantidad de problemas.

Mirando de reojo a su hijo observó su andar, era bueno saber que al menos iba a sanar. El tobillo del niño seguía inflamado aunque ciertamente estaba mejorando, no tanto como él hubiera esperado, pero Bruce le daría otro par de días para que el dolor se disipara y la inflamación bajara, y entonces, Damian sería capaz de andar con normalidad sin preocuparse por la cantidad de peso que pusiera sobre su lado derecho.

En apenas un par de minutos ambos llegaron al estudio. Bruce se detuvo para abrir la puerta a su hijo quien ingreso al cuarto sentándose en el sillón destinado para invitados.

-"Sé que no lo pediste."- Empezó Bruce muy despacio sentándose y recargando la espalda en la grande silla de su amplio despacho. -"Pero estuve investigando."- Miró al niño con un folder manila en la mano.

-"Su nombre era Colín Wilkes. Colín, fue abandonado en un basurero siendo apenas un recién nacido, estuvo bajo el cuidado del estado hasta que fue acogido en el St. Aden's Orphanage donde pasó sus primeros años de vida antes de ser colocado en su primera casa de acojina. Pero aparentemente, las cosas no resultaron tan bien como en un inicio se hubiera esperado, ya que inmediatamente después, Colín mostró ser diferente al resto presentando ciertos… problemas que le dificultaron relacionarse correctamente con el resto. A muy temprana edad, Colín comenzó a desarrollar ciertos trastornos de personalidad y de conducta que afectaron seriamente su relación con sus compañeros, cuidadores y maestros, desarrolló un profundo miedo a la oscuridad y una mucho más severa fobia a los murciélagos, presentó serios problemas de abandono, de ira y paranoia, fue molestado por sus compañeros en el colegio y se negaba a obedecer a los maestros, y debido a eso, por todos los problemas que presentaba y todos los cuidados que necesitaba, las familias que solían cuidarlo lo devolvían a los cuidadores de servicios sociales alegando que el niño era un problema. Paso así casi toda su vida, de casa en casa, de familia en familia, yendo y viviendo sin que nadie se comprometiera a cuidarlo o darle un hogar definitivo."- Hojeando el expediente Bruce hizo un breve silencio. -"Para alguien de su edad y con su historial, debió haber sido difícil."-

-"Lo fue."- Le aseguró su hijo. -"Él me lo dijo, me dijo eso, que nadie lo quería; que nadie lo quería cerca porque él solo sabía dar problemas, pero no era cierto, él no era problemático, la culpa la tenían aquellos adultos que no sabían cómo debían tratarlo."- Y Bruce cabeceo sintiendo el peso de esas palabras como si le calzaran. -"Prefirieron hacerlo a un lado, prefirieron alejarlo, ignorarlo, pero a pesar de eso Wilkes dijo que había alguien que deseaba adoptarlo."-

-"En efecto. Hubo una familia que deseaba adoptarlo, era una pareja que durante varios años habían intentado tener hijos propios pero sin lograrlo, parece que optaron por otros medios y se inclinaron por la adopción, al darse cuenta de los problemas de este niño lejos de alejarlo quisieron ayudarlo. Contactaron con un terapeuta, con un psiquiatra pediátrico que servía en uno de los programas de la fundación…"-

-"Crane."-

-"Así es. Jonathan Crane trabajaba en un programa especial de la fundación Wayne, él había diagnosticado a muchos niños antes y tenía años de experiencia tratando el miedo en los infantes. Era un genio entre los entendidos, uno de los mejores, e incluso, se decía que había expuesto importantes teorías en el ámbito de la psicología; yo lo conocí, lo vi solo un par de veces ya que la fundación se encargaba de cubrir los gastos de ciertos niños a los cuales Crane atendía, y tan extraño o excéntrico como era, Crane nunca mostró tener ninguna extraña tendencia, al contrario Damian, él siempre fue bastante sensato y hasta cierto punto todos sabían que Crane no era violento."-

-"Claramente engañó a todos por qué él asesinó a Wilkes."-

-"Hubo testigos que dijeron haber visto a los dos juntos el día en que Colín desapareció. Aunque realmente eso no era extraño ya que Crane solía visitar a todos sus pacientes y sin embargo, Colín resulto ser de algún modo… especial."- Suspiro sin querer decir más. -"No obstante Damian, este caso no es reciente, este caso ha estado congelado desde hace diez años. De acuerdo a lo que se sabe por los tutores legales, Crane recogió a Colín en su casa como parte de una terapia experimental que habían empezado a utilizar, y después de eso, no se supo del niño nunca más. Horas mar tarde por la denuncia de los tutores irrumpieron en la casa de Crane y lo que hallaron fue— bueno, él se había suicidado; la policía no encontró nota de despedida, ni tampoco hubo algún móvil ni nada que indicara que ese hombre quisiera atentar contra su vida, sin embargo, aunque en su casa no se hallaron señales de lucha, se le declaró como principal sospechoso por la desaparición del niño dado que fue el último que lo había visto…"-

-"Él quiso hacerlo."-

-"No estamos seguros de eso."-

-"Wilkes me lo dijo. Crane no era un hombre bueno. "-

-"¿El té dijo eso?"- Damian cabeceo como signo de afirmación. -"Eso fue lo que Wilkes dijo y refutó."- Hubo un corto silencio antes de que Damian hablara de nuevo. -"Entonces… ¿Qué es lo que pasará ahora? ¿Qué harán con él?"-

-"Se seguirá el proceso normal. Se identificaran los restos y los oficiales darán alerta a los involucrados para poder llevar a cabo el funeral."- Damian entendió las palabras y desvió la mirada hacia un lado sin decir nada. Sin querer ver nada.

De alguna forma sabía que este iba a ser el final, que así las cosas habían de terminar, pero aún quedaba algo, lo sentía, parecía que aún quedaba algo, algo que desde el día anterior lo había estado molestando porque sentía que algo estaba faltando, que algo estaba olvidando.

Sentía como si necesitara hacer algo…

-"Se acabó Damian… lo has hecho bien."- Finalizó Bruce colocando una mano sobre la cabeza de su hijo. El choque de electricidad fue instantáneo y por un instante Bruce quiso cuestionarlo, quería saberlo, necesitaba saberlo, quería saber que era esta energía que rodeaba a todas horas el cuerpo de su hijo; Damian no dijo nada, permaneció en silencio alejándose del toque como si quemara.

-"No. Aún no termina Padre, hay algo más que debo hacer."- Y poniéndose de pie Damian enfrentó a su progenitor con fiera decisión. -"Quiero que me lleves a ver a esa familia."-

-"Damian, eso es…"-

-"No quiero hablar con ellos, solo necesito verlos."-

Y Bruce no pudo poner ningún pero.

Tres días más tarde estaban de camino en el auto para llegar al otro condado, cuatro horas de viaje, tres si iban rápido, pero con un niño acompañándole prefería ir despacio.

Llegaron al sitio indicado justo antes de que Damian explotara en mal humor por el largo y aburrido viaje por el cual se obligó a pasar. Bruce aparcó, y enseguida el niño bajó del auto sin dar ninguna explicación. Ambos caminaron despacio hasta que sus pasos los guiaron a una serie de apartamentos que se alzaban majestuosos a un par de metros justo frente a ellos. Y Bruce solo miró, miró a su hijo quien sin pedir permiso de él se alejó, lo observo cruzar con grandes zancadas un pequeño parque que se hallaba justo a medio camino frente a un enorme edificio de varios pisos.

Y evito decir palabra, no dijo nada ni llamo a su hijo para que regresara, en vez de eso guardo su distancia y observo detenidamente a Damian.

Sin querer tener una opinión equivocada sobre las acciones del niño tomó asiento en un banco vigilando a su hijo que inmediatamente corrió hacia un envejecido columpio que parecía estar a punto de desplomarse. Bruce solo observó, escaneó la pequeña espalda y parpadeó, colocó una mano sobre su frente en vano intento por bloquear de su rostro la brillante luz del sol.

Era molesta, pensó entrecerrando los ojos; la luz era molesta y demasiado brillante para sus estándares ya que le impedía ver con claridad las residencias que se hallaban en este lugar.

Más las sombras debían estar jugándole mal, ya que por un momento juró haber visto un pequeño cuerpo apostado justo a la diestra de su hijo menor. Sacudiendo la cabeza se frotó los ojos con suficiente fuerza, por supuesto que había niños, se dijo pensando la obviedad, por supuesto que aquí había niños ya que después de todo esto era un parque, uno no muy grande pero un parque no obstante, esta era una zona residencial, edificios de apartamentos rodeaban este lugar, y como era de suponer, los cientos de niños que vivían en aquellos edificios debían venir aquí para jugar.

Decidiendo que no habría que darle más importancia sacó el libro que había llevado consigo, no siempre podía darse el lujo de tener el día para sí mismo, por lo que hoy se relajaría y disfrutaría de este cálido día en compañía de su hijo.

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En cuanto descendió del auto, Damian rehuyó de la compañía de su Padre, centró entonces su vista en el alto edificio que no era verde como antiguamente solía ser la casa de Wilkes; en vez de eso, era amarillo, no tenía un solo piso sino siete seguidos, y tampoco había un solo árbol al frente sino todo un parque con varios de ellos.

Sentándose en uno de los endebles columpios Damian sintió la cálida brisa que acariciaba sus mejillas. Justo ahora, le era imposible evitar pensar que Colín habría amado este lugar, estaba seguro de ello, Colín era tan crédulo y sencillo que este sitio se habría vuelto de inmediato en su lugar favorito.

O al menos así lo pensaba Damian, aunque para él este lugar no valía la pena. Era asfixiante, molesto, no le agradaba, le molestaba; él odiaba el ruido y todo lo que ello implicaba.

Chasqueando la lengua colocó sobre su cabeza la capucha de su sudadera, y esperando a que su Padre no lo viera, se meció ligeramente en el asiento con las puntas de sus pies que apenas rosaban el suelo.

El sentimiento le llego por su flanco derecho y Damian no pudo evitar gruñir con exaspero.

-"¿Qué estás haciendo aquí?"-

Habló cuando el viento jugó con sus cabellos, la brisa fue juguetona y la risa de un niño fue lo único que por un segundo escucho. Tan fuerte y extremadamente molesta. -"Sabes que puedo verte aunque intestes esconder tu presencia."-

Sin aviso un pequeño niño apareció, su cabello rojizo brilló y sus ojos azules resplandecieron por la intensidad del crudo sol. Damian lo observó, observo su figura, tan etérea y pulcra. Miró entonces su sonrisa y sus ojos que refulgían.

-"¿Qué haces aquí?"- Preguntó una segunda una vez sonando más enojado que preocupado.

-"¿No debería ser yo quien te haga esa pregunta Damian?"-

-"Tt. No juegues conmigo Wilkes."- Arremetió el pelinegro de inmediato expresando su enfado. El niño a su lado negó, y acto seguido sonrió en contestación.

-"Volví."-

-"Eso es obvio."-

Colín cabeceo, cerró un segundo los ojos y entonces los abrió. -"He vuelto."- Habló. -"Y he aprendido."- Comenzó a decir el niño sentándose en el columpio desocupado a la diestra de Damian. -"Y por todo lo que hice es necesario que me disculpe contigo. Lo siento Damian, en verdad, lo siento mucho. Mi egoísmo te ocasionó problemas pero ahora soy capaz de comprenderlo; Gracias. Finalmente soy capaz de darte las gracias."-

-"Tu sentimientos de gratitud son aceptados, y sin embargo, intuyo que esa no es la única razón por la cual has regresado."-

-"No."- Admitió. -"Volví por algo más."- Y Colín apuntó un delgado dedo hacía una de las tantas puertas del complejo de apartamentos donde un hombre y una bella dama salían tomados de las manos.

-"Ellos son…"-

-"Mis padres. Ambos han crecido y han madurado, juntos han envejecido y están por cumplir cuarenta años, ellos aún no lo saben pero ¿Puedes verlo? Ellos tendrán un hijo, su primer hijo de sangre, voy a tener un hermano, una hermana de hecho; después de tantos años ellos por fin cumplirán su sueño y serán padres."- Y Damian podía entenderlo. Él lo entendió. Entendió lo que significaba y todo lo que eso implicaba, que Colín no se quejaba, que no lloraba, que él lo disfrutaba. -"Y ahora qué sé esto no puedo dejarlos Damian, ¿Entiendes lo que digo? No puedo dejarlos ya que hay algo que me dice que debo permanecer aquí a donde están ellos; ahora… hay algo que realmente quiero hacer… hay algo que solo yo puedo hacer…"- Expresó el niño con quieta voz y Damian solo notó como una solitaria lagrima por su mejilla resbaló, pero viéndolo mejor, el rostro de Colín lucía una sonrisa, tan brillante y clara como el sol que sobre ellos permanecía.

-"Y más nunca volveré a odiar, por eso no debes preocuparte más; no volveré a temer, no volveré a dejarme caer, lo único que quiero en este momento es cuidar de ellos, de mis padres y mi futura hermana. Quiero cuidarla hasta que llegue el momento en que deba dejarla. Quiero verla crecer, saber que está bien, quiero verla vivir y asegurarme de que no le pase lo mismo que a mí. Yo quiero protegerla, quiero protegerla Damian, y por eso aún no partir."-

Aun no me quiero ir….

-"Entonces has lo que mejor te convenga."-

Solemnemente Colín cabeceo, y en seguida se puso de pie para quedar justo frente a él. -"Sé cuál es mi lugar Damian. Sé que si hago algo malo esas sombras volverán, y me llevarán, y esta vez no habrá alguien que me ayude o me salve, soy consciente de eso y no dejare que vuelva a pasar, pero solo, yo solo… necesito hacer esto. Yo debo hacer esto…"-

-"No me importa, tus razones tendrás."-

-"Así es. Hay algo que aun debo hacer, hay algo que todavía quiero hacer y por eso debo estar aquí, todavía no puedo partir."-

-"Eres un imbécil"- Declaro Damian con suficiente fuerza pero a Colín el regaño no le importó, él lo escucho, y lo acepto; acepto las palabras que no llevaban malicia notando la mueca divertida que en los otros labios apareció, y entonces Colín entendió, y tranquilo sonrió diciéndose así mismo que así de franco solía ser Damian.

Y quizá, si lo pensaba, se daría cuenta de que el pelinegro tenía razón, quizá Damian tenía toda la razón, quizá él lo era, quizá él era idiota y todo lo que Damian dijera, pero por primera vez en mucho tiempo se sentía pleno, conforme y sumamente contento.

Se sentía libre, libre como si el cualquier momento pudiera alzar el vuelo.

Por primera vez en mucho tiempo se sentía vivo de nuevo.

Y esta vez ya no tendría miedo.

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¿FIN?

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Notas finales: Verso tomado del manga: Gensoumaden Saiyuki por Kazuya Minekura, que por cierto también pasa a ser mi manga favorito, y puede ser que Saiyuki no tenga la historia más original ni los protagonistas más originales, pero la forma en la que la autora trabaja las relaciones entre los personajes simplemente me fascina, es tan profunda como quieran verla o tan ligera como quieran verla; pero solo el manga, ya que su paso por el anime fue de todo menos glorioso.

Y con respecto a la historia, hemos logrado ver que ha pasado con Colín, Pero ¿Será que Damian lo volverá a ver alguna vez? Bueno, eso no lo sabemos, sin embargo, lo cierto es que Colín ha encontrado una razón para querer permanecer en el mundo de los vivos, y es que ahora su objetivo será cuidar y proteger de los suyos tal como lo había planeado desde un inicio.

Encontraran además que decidí jugar con algunos términos. Al inicio de esta historia lo mencioné, que aunque habría elementos sobrenaturales no todos se basarían en situaciones o creencias reales, y para este caso, y con todo lo que respecta a Colín he querido agregar aquello que se dice entre el folklore popular, que los espíritus de las personas fallecidas no podrán encontrar paz si aún tienen alguna cuenta pendiente por saldar.

Y como punto final me gustaría comentar algo que leí en un libro unos cuantos meses atrás. Este era un libro que hablaba sobre demonios, y aunque el enfoque del libro era más religioso había algo ahí escrito que me llamo la atención porque es lo que yo suelo pensar. El libro entre tantas cosas hacía alusión a que los demonios no son del todo malos, y los dioses no son del todo buenos, y la razón era tan simple como decir que tanto dioses como demonios no suelen regirse por las leyes de los hombres, y por tanto, la moral humana no se aplica ni le sirve a ellos.

Con estas últimas palabras me despido.

¡Nos vemos en la próxima!

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