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CAPÍTULO 4:
"Amor y Tuve el Ingenio para Ganar"
En estos próximos años
Muchas cosas cambiarán
Pero lo que siento
Seguirá siendo igual
Nos estableceremos
Estamos enamorados
(Panic! At the Disco, The End Of All Things)
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Finn regresó de sus viajes pocos días después de que Mercedes se fuera con una pequeña mujer de cabello largo color marrón y una nariz prominente, envuelta con un vestido amarillo y rosa con una sobrefalda interesante con dibujos de flores. Ella lucía vagamente familiar de una manera que Blaine no lograba identificar, pero todos los pensamientos salieron volando de su cabeza cuando Finn anunció a Kurt que ella era una mujer noble menor llamada Rachel Berry, casualmente de la familia que gobernaba la ciudad natal de Blaine, Anders, y que ella era la mujer a la que le había propuesto matrimonio.
El ojiazul por supuesto respondió saludando cortésmente a Lady Rachel, y luego arrastró a su hermano fuera para tener una discusión. Blaine a su vez se volvió hacia la chica, quien lo miraba arrugando la frente mientras lo escrutaba. – ¿Eres quizás de Anders, por casualidad? – Ella preguntó.
Blaine la miró sorprendido. – Sí, lo soy, de hecho. ¿Cómo lo supiste?
- Porque conozco la historia de un hombre que viajó a esa ciudad, se enamoró de una mujer plebeya y decidió casarse con ella. Tengo una foto de él aquí. – Desabrochó un medallón de su cuello y lo abrió para revelar una miniatura en el interior. Señaló la figura superior en una pirámide de tres hombres jóvenes, y Blaine se quedó sin aliento. Era como mirarse en un espejo, las cejas y todo, a excepción de los llamativos ojos verdes del hombre. – Y debes admitir, el parecido es sorprendente.
El ojimiel le tendió una mano temblorosa y ella dejó caer el medallón suavemente en su palma. Él tragó saliva. – ¿Quién es este? – Preguntó, incapaz de mirar a otra cosa que la pequeña imagen.
- Mi tío William, – dijo en voz baja, y el estómago de Blaine se retorció.
La miró de nuevo, sorprendido, y ella sonrió. – Tu padre es hermano de mi padre Leroy Berry, que es de la misma disposición como tú y el Rey Kurt. Mi otro padre, Hiram, es un portador como tú, aunque por desgracia sólo tuvo un bebé, la maravillosa yo. Siempre he estado un poco sola.
- ¿Quieres decir que… tengo familia? – Blaine preguntó, con voz débil.
Ella asintió con la cabeza, una sonrisa adornando sus labios. – Siempre he tenido la esperanza de poder saber qué le pasó al tío William. Dime, ¿cómo está?
- Está muerto. – Respondió sin rodeos. – Nunca lo conocí. Mi madre murió en el parto y él murió cuando yo tenía cinco años. Me enviaron al castillo como un sirviente, y cuando tenía quince años me asignaron a las cámaras de Kurt. El resto, como dicen, es historia.
Su sonrisa cayó. – Tienes mis condolencias por tu pérdida.
Él le sonrió y cambió de tema, mientras le ofrecía el codo. – ¿Te gustaría dar un paseo por los jardines, Lady Rachel? Me gustaría saber más acerca de mi futura cuñada.
Ella le devolvió la sonrisa y tomó el brazo ofrecido. – Mis padres me criaron con un amor por la música…
*.*.*.*.*
- Y Marley se enamoró de los chocolates encantados que Lady Mercedes trajo de vuelta de sus viajes de la provincia N'Yada. – Explicó Blaine, entusiasmado por el tema en cuestión. Le encantaba hablar de sus hijos más que de cualquier otra cosa (excepto tal vez hablar de su esposo).
- Los conozco. – Rachel respondió con una risa. – Son disputados por las chicas en el pueblo, y me he metido en ellas.
- ¡Blaine! – Exclamó Kurt, y éste y Rachel se giraron para encontrar al Rey con Finn y Kitty Wilde, consejera real del castaño, caminando hacia ellos a la vuelta de la esquina.
- Su Majestad. – Rachel recibió al rey, haciendo reverencias mientras se acercaba.
- Lady Rachel. – La saludó con una inclinación de la cabeza. – No hay necesidad de que te refieras a mí por mi título honorifico, que me digas Kurt está bien. Es un placer conocerte. Me disculpo por salir corriendo antes de presentarme adecuadamente. Mi consejera real y yo teníamos que hacer frente al cabeza dura de mi hermano. Espero que mi esposo te haya tratado bien.
Ella sonrió. – Hablar con él fue positivamente esclarecedor, su Majestad. De hecho, hay algo que creo que tiene que decirte.
- El padre de Lady Rachel conocía a mi padre bastante bien. – Dijo Blaine, arrastrando a cabo el suspenso. – Lady Rachel, ¿puedes mostrarle el medallón a Kurt?
Ella se rió. – Por supuesto que puedo. – Le entregó el objeto abierto al Rey.
Cuando éste lo tomó, miró el retrato en el interior y se quedó sin aliento. – ¿Este es...?
- William de Anders, anteriormente William Berry, era mi tío. – Explicó, y los ojos de Finn se abrieron en sorpresa.
- ¿Eres prima de Blaine? – Preguntó, y ella asintió con la cabeza, sonriendo.
Blaine miró a su esposo y lo encontró boquiabierto.
- ¿Tienes una familia? – Kurt preguntó sorprendido.
- Bueno, ya tengo una familia. – Dijo el de rizos con una sonrisa. – Tú, los gemelos, Marley, Finn, Burt y Carole, además de Jeffrey, Nickolas, la Srta. Wilde, y Mercedes, pero ahora tengo a Rachel y sus padres.
- ¿Padres? – Kitty hizo eco. – ¿Como dos hombres? – Ella parecía sorprendida por esta información, pero Blaine sabía que ella estaba diciéndolo para llegar a un punto.
Kitty había sido entrenada desde su nacimiento para convertirse en la mano derecha de Kurt, y como tal fue educada en todos los temas que importaban a la hora de dirigir un reino. El linaje y la nobleza actual del reino era una gran parte de eso.
Finn asintió. – Los Lores Berry de Anders y Carmel. ¿Sabes? Ahora que lo mencionas, los retratos del ancestro Berry, se ven notablemente como Blaine.
Kurt se quejó. – ¿Y tú no me dijiste?
- Bueno, probablemente estaba preocupado por cortejar a la encantadora Lady Rachel. – Dijo Blaine diplomáticamente. En los últimos años de matrimonio, su amable y acogedora actitud había sido perfeccionada a la forma diplomática. Sólo deseaba haber tenido ese talento cuando Earl Chandler Kiehl llegó y trató de burlarse de él, coqueteando con su futuro esposo e insultando el linaje de sus hijos.
En lugar de ser capaz de contestar cortésmente como podía ahora. Había sido un recién llegado a la política y no tenía idea de cómo hacer frente a los insultos de Chandler, sin despreciar a York, la provincia gobernada por la familia Kiehl. Kurt y Kitty tuvieron que hacer frente a Chandler.
- Ese era él – dijo Rachel, con un rubor en sus mejillas.
Kurt le sonrió. – Si no te importa, Blaine, me gustaría pasar algún tiempo con mi futura cuñada y mi consejera real. Lady Rachel, ¿podemos Miss Kitty Wilde y yo mostrarte alrededor del castillo mientras mi maravilloso esposo ya te ha llevado por los jardines?
- No me importaría en lo más mínimo. – Respondió mientras deslizaba su brazo de Blaine.
- Tengo que ir a ver a los niños de todos modos. – Dijo el pelinegro cortésmente. – Cuando haya terminado, quizá a Lady Rachel le gustaría ir a reunirse con ellos.
- ¡Por supuesto! – Chilló. – ¡No puedo esperar para conocer a la familia!
- ¿Y después de eso puedo yo hablar con mi prometida? – Preguntó Finn.
- Supongo. – Dijo Kurt riendo mientras se iba con Kitty y Rachel.
*.*.*.*.*
Blaine y Finn estaban en la sala de juegos con Jeff y Marley cuando Rachel, Kitty, y Kurt regresaron de su gira por el castillo. (Rory y Elías estaban en sus clases. Sólo la hija más joven, su preciada niña, no estaba obligada a ir con ellos).
Kurt y las damas entraron mientras Blaine y Finn estaban en medio de una intensa discusión en relación al coro del castillo. Jeffrey tenía a Marley en sus hombros y ella gritó emocionada cuando él la pasó por encima para saludar a Kitty y la Dama desconocida.
- Saludos, miladies y saludos su Majestad. – Dijo con una sonrisa descarada. – Permita que le presente a la princesa Marley de los Unicornios.
- Lady Brittany dice que mi papi y mi papá son unicornios. – Marley dijo. – ¿Es usted uno, Lady?
Rachel pareció desconcertada, y miró a Kurt por un consejo en cuanto a cómo reaccionar. Lo encontró sonriendo a su hija menor, a quien recogió de los hombros del cuidador rubio. – Hola, querida, – le dijo dándole un beso en la frente de su hija risueña.
- Hola, papá. Hola, Miss Kitty. ¿Quién es ella?
- Ella es Lady Rachel. Va a casarse con tu tío Finn.
Los ojos de Marley se abrieron muy grandes. – ¿En serio?
Rachel asintió, sonriendo amablemente a la pequeña princesa. En Marley vio los ojos verdes de su tío William, a pesar de que todo lo demás (piel pálida, cabello castaño liso, y una nariz de tamaño normal) parecía pertenecer al lado de la familia Hummel. – Hola, princesa Marley. – Dijo extendiendo una mano para que la niña en los brazos del Rey la tomara. – Voy a ser tu tía Rachel. Tengo dos padres como tú.
La boca de la niña se abrió. – ¿Tienes un papi y una papá también?
- Tengo un padre y un papá, pero sí.
Marley frunció el ceño, mordisqueando su labio inferior un poco, y luego volvió a mirar a la mujer con una mirada de esperanza en sus ojos. - ¿Puedo tener un abrazo, Lady Rachel?
La boca de la chica se abrió en una suave 'o' pero luego sonrió y respondió. – Si está bien con tu padre. Y, Marley, no tienes que llamarme Lady Rachel. Sólo Rachel. – La niña miró expectante a su papá, quien le sonrió.
- Por supuesto. – Kurt giró y bajó a su hija. Ella se acercó a Rachel y envolvió sus brazos alrededor de la blusa de ésta. La chica se inclinó un poco y la abrazó, quien sonrió y apretó a su nueva tía sólo un poco más.
Blaine y Finn se acercaron, y el Rey sintió que su esposo deslizaba la mano en la suya. – Te amo. – Le susurró al oído, y Kurt sonrió.
- Yo también te amo.
*.*.*.*.*
Al llegar la hora de la cena, Rory y Elías entraron corriendo al comedor, riendo y persiguiéndose el uno al otro. (Sus lecciones sobre cómo caminar bien no eran tan eficaces como deberían haber sido cuando sus padres estaban decididos a asegurarse de que sus hijos tuviesen un montón de libertad), pero se detuvieron tan pronto como vieron a la recién llegada sentada entre su hermana y la consejera real de su padre.
Rory se ajustó la diadema y su postura, mostrando un aspecto tan real en su cara como un niño de trece años de edad podía tener, y Elías se limitó a sonreír. Como Príncipe debía tener modales, pero ya que no era el Príncipe de la corona, tenía un mayor grado de libertad.
- Buenas noches, mi Lady. – Dijo Rory, inclinando la cabeza hacia el grado justo. Como Príncipe heredero, las únicas personas ante las que tenían que inclinarse eran sus padres y los monarcas que estaban de visita, como la Reina Tina y el Prince Michael.
- Buenas noches, sus Altezas. – Dijo Rachel, levantándose y haciendo reverencias a Rory y Elías. – Soy Lady Rachel Berry de Anders y Carmel, hija de los Lores Berry, prometida del Príncipe Finn, y prima del Príncipe Blaine.
- ¿Prima? – Los gemelos se quedaron sin aliento al unísono.
Rory se giró para mirar al pelinegro, quien les sonrió. – ¿Es eso cierto, papá?
Blaine asintió, pero antes de que pudiera explicar, Elías interrumpió. – Pe…pero pensé que papá era un plebeyo.
- Técnicamente, sí, lo era. – Explicó Kitty. – Pero el abuelo de Lady Rachel y el Príncipe Blaine, repudió al padre de éste por haberse casado con una mujer plebeya, por lo que William Berry se convirtió en un plebeyo ordinario después de eso. – Cuando todo el mundo se le quedó mirando, se encogió de hombros. – Es expediente judicial.
- Bueno, todos, creo que es hora de la cena. – Kurt declaró, disolviendo la tensión incómoda.
Los niños aplaudieron y se acomodaron en sus asientos. Cuando el cocinero llevó la comida, Blaine miró a su alrededor a la gran mesa con las personas sentadas allí. Era tal como le dijo a su esposo temprano, todas esas personas eran su familia.
Sentados alrededor de la mesa estaban Kurt, los gemelos, Marley, Finn, Burt, Carole, Jeffrey, Nickolas, y Kitty. Sólo falta Mercedes, y toda su familia estuviese ahí. Sonrió y tomó su tenedor.
