LATIDOS SEPULTADOS
Capitulo 3: Amistad es…
Por Okashira Janet
Gaara estaba sentado en el pasillo viendo la lluvia caer, la luna emergía brillante en el cielo, antes, no podía negarlo, lo que significaba la luna para él era una emoción vibrante y maligna de matar.
No podía, de ningún modo, decir que extrañaba al Shukaku excepto por la fuerza extra que le brindaba, pero había momentos en que recordaba aquellos días y había algo latiendo en su corazón, no sabía como definirlo, ¿sería que estaba tan enfermo como para extrañar aquellos días de matanza?, no, no era eso.
Quizás sólo era melancolía, a veces las personas extrañaban tiempos pasados aunque no hubieran sido precisamente buenos. Cuando se acercaba la luna llena Gaara sentía que la sangre en sus venas empezaba a vibrar, la gente a su alrededor también lo notaba, era como la marea que se excitaba con el girar de la tierra, el Shukaku era después de todo una bestia y él sólo era su contenedor.
Hacía poco había tenido una platica con Naruto, el rubio le había comentado que Kurama y él se habían vuelto amigos, aquel planteamiento lo había descolocado en primera instancia, ciertamente el rubio tenía una facilidad apabullante para llegar al corazón de las personas con sus palabras, pero no habría imaginado que su grandeza pudiera abarcar el comprenderse con una bestia como aquella.
En el pasado jamás se le hubiera ocurrido hacerse amigo de Shukaku, ¡ni en broma!, de hecho la razón por la que era insomne era porque no quería cederle la batalla sobre su mente, porque no quería cederle ni por un segundo el control. Si era Gaara del desierto y mataba por placer no era por culpa de Shukaku, no, era él quien disfrutaba del poder que había en sus manos, Shukaku apenas era la razón que lo movía hacía delante.
Ahora que lo pensaba nunca había intentado hablar con Shukaku de una manera real por decirlo de alguna manera, a veces, claro, tenían sus conversaciones, pero eran más del tipo.
"Vamos a matar Gaara, quiero matar Gaara" y él le contestaba de acuerdo al estado de animo que tenía en aquellos momentos, a veces le seguía la corriente y se ponía igual de loco que él, a veces lo despachaba con una mueca de fastidio. Por encima de todo la dualidad que tenía para creer que el Shukaku era su madre o que su madre era el Shukaku ahora le parecía espantosa.
Lentamente juntó sus talones y colocó las manos tras su espalda, empezaba a creer que Konoha le dejaría ver todas sus lluvias, la violenta tormenta, la suave brisa, la de gotas pesadas y gordas la que caía de ladito y la que no lo dejaba dormir, aunque últimamente no dormía demasiado de cualquier forma.
¿Estarían llegando informes de Suna al resto de las aldeas?, suponía que no, sería poco probable que se dejaran ver ante los demás como un lugar vulnerable pese a la alianza que había entre ellos, era de humanos desconfiar después de todo.
Si Hinata o Neji se enteraran de algo, ¿se lo dirían?, no estaba muy seguro, los Hyuuga eran algo nuevo para él en todo sentido, de hecho sentía que su modo de comportarse tenía cierto parecido con el suyo, por lo menos el de Neji lo era.
Neji no hablaba más de la cuenta, solía portarse muy formal y respetuoso, aunque parecía que tenía más facilidad que él para demostrar sus sentimientos y no le causaba ninguna clase de problema sonreír de vez en cuando. De Hinata no estaba muy seguro de que pensar, no parecía especialmente fuerte, tenía ese tartamudeo poco esperable de alguien que representaba un clan tan importante y parecía bastante dependiente de su primo, aunque quizás era sólo que la estaba comparando con su hermana.
—"Siempre haces eso", —le había dicho Kankuro frunciendo el ceño—, "comparas a todas las chicas con Temari". —No lo hacía a propósito, suponía que de algún modo su hermana era su ejemplo femenino, aunque Kankuro le había dicho con un suspiro que Temari era demasiado fuerte para que alguien lograra alcanzar sus expectativas y que por lo tanto debía dejar de hacerlo.
—"¿Qué buscas tú en una chica entonces?" —Le había preguntado a su hermano con seriedad, por toda respuesta Kankuro había mirado al cielo, soltado un suspiro y luego había hecho la pantomima de tener unos pechos muy grandes. Aquello obviamente trajo consecuencias catastróficas porque la siguiente vez que vio a su hermana lo primero que sus ojos buscaron fue su pecho.
—"Gaara", —Temari había fruncido el ceño entre divertida e incomoda—, "¿qué estas haciendo?" —Luego Kankuro no había parado de gimotear por toda la casa "Tiene complejo de Edipo, tiene complejo de Edipo y ni siquiera eres su madre". Gaara realmente había pasado unas semanas muy incomodas después de eso, sobre todo porque Temari lo buscaba para acariciarle el cabello como si estuviera halagada y enternecida, algo que definitivamente nunca había hecho en el pasado.
Sacudiendo un poco la cabeza miró la luna, pasaban de las tres de la mañana, de nuevo había logrado dormir muy poco, el día pintaba para ser igual de monótono y vacío que el anterior. Sin pensarlo siquiera hizo un par de sellos y el jutsu del tercer ojo apareció, generalmente aquella era una técnica de espionaje bastante aceptable, aunque no era que quisiera espiar en esos momentos, colocó sus dos dedos sobre su ojo derecho que se encontraba cerrado y guió a su ojo flotante hacía la lluvia bien protegido por un escudo de arena, la visibilidad no era buena en medio de la noche a pesar de la luz de la luna, recorrió lentamente los jardines y se dio un par de vueltas entre las rosas que en la oscuridad tenían cierto toque de romántico sacrificio. Nunca había visto los territorios Hyuuga, se la había pasado enclaustrado en aquel lugar de meditación desde que Hinata lo había dejado ahí, se suponía que nadie debía saber de su estancia, pero dudaba mucho que aquel jutsu fuera descubierto. Así que dejo a su ojo avanzar un poco más moviendo la pupila ya de un lado ya del otro, visualizando todo a su alrededor, no paso mucho tiempo para que se encontrara con una mansión enorme, su ojo se deslizó a ras de suelo para no ser detectado por algún incauto que aún estuviera despierto como él.
Había muchas puertas, incontables pasillos y la misma decoración frugal pero elegante que le llamó la atención cuando llegó a la sala de meditación, seguramente en aquel lugar vivía un montón de gente. Eso de pertenecer a un clan debía ser extraño, él siempre había vivido con Temari y Kankuro solamente, a veces Baki se daba una vuelta, pero aquello era todo, además no era como si sus hermanos y él interactuaran mucho en el pasado y aun ahora había días que apenas y se veían en la cena o en la mañana antes de que cada quien se fuera a realizar sus respectivas obligaciones.
No fue planeado, simplemente se descubrió a si mismo intentando localizar el chakra de Neji, vagamente recordó algo de una mansión principal y una secundaria, supuso que había ido a parar a la secundaria cuando reconoció el chakra del joven tras de una puerta. Para entrar tuvo que volver su ojo arena y materializarlo de nuevo del otro lado, cuando era pequeño y apenas empezaba a utilizar aquella técnica solía marearse tanto con las subidas y bajadas que más de una vez terminó con mareo, o vomito en el peor de los casos, pero ahora ya tenía un férreo control sobre su sistema nervioso y a pesar de que su visión cambiaba vertiginosamente él no tenía que adecuar su cuerpo a tales movimientos.
Neji Hyuuga dormía boca abajo en una cama tan grande que incluso lo hacía ver pequeño, la sabana lo tapaba hasta la cintura y su brazo envuelto en una camisa de franela se extendía hacía arriba como si aún dormido se mantuviera en una posición alerta por algún posible ataque.
Nunca se lo hubiera imaginado pero su cabello ya no lucía tan cuidado y prolijo como siempre, de hecho le cubría la cara en una maraña castaña que lo rejuvenecía por lo menos unos tres años, llevaba la frente cubierta por sus típicas vendas así que Gaara no pudo ver realizado su deseo de ver el sello de cerca.
Lentamente su ojo lo observó desde varios ángulos, ver dormir a los demás siempre le parecía curioso, quizás porque no era algo que él pudiera hacer fácilmente. Kankuro a veces despertaba con un chillido:
—"¡Gaara, deja de verme en la oscuridad!" —Según su hermano aquello era acoso del bueno, pero sinceramente no lo veía de aquella forma, ¿qué era el sueño?, un mundo lejano donde la realidad se distorsionaba y las cosas más increíbles podían pasar. Le gustaba ver cuando la respiración bajaba de tal manera que los pulmones funcionaban por pura inercia, incluso los shinobis más preparados eran vulnerables durante el sueño.
Acercó su ojo un poco más, Neji dormía con la boca abierta… Luego sólo pudo ver como los ojos del joven se abrían de golpe y un kunai disolvía su técnica, aquello lo tomó por sorpresa y lo hizo parpadear, bueno, ahora que caía Neji era un jounnin y el genio de su familia, aunque el hecho de que lo hubiera sentido mientras dormía hablaba bastante por si mismo.
—Neji Hyuuga. —Murmuró despacio retirando su mano de su ojo, parecía que cada vez aquella persona lo asombraba más.
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—Buenos días Neji-niisan.
—Buenos días Hinata-sama.
—Luces desvelado... —La joven parpadeó observando a su primo que tenía ojeras, cosa que casi nunca sucedía.
—Me desperté en la noche, —Neji sacudió la cabeza—, creo que estaba soñando que alguien me observaba y ya no pude volver a dormirme.
—Oh. —Hinata titubeó, nunca había tenido un problema como aquel así que no sabía que decirle exactamente.
—No tengo mucho apetito a decir verdad.
—¿A-algo ligero? —Hinata preguntó con timidez, pasaban de las ocho de la mañana.
—Sí. —Neji se subió en un banco y apoyó la frente en la barra de la cocina—. Por lo menos hoy no me toca entrenar con Lee por la mañana.
—¿Tuvo alguna misión? —Hinata se amarró alrededor de la cintura un mandil.
—Sí, algo del país del arroz, no le entendí bien. —Neji apoyó la barbilla en una mano—. Aunque es capaz de llegar por la tarde y querer que entrenemos. —El joven ahogó un bostezo—. Los alumnos de la academia pronto se van a graduar. —Hinata sabía a que venía aquello, Neji era un jounnin, era probable que un día sin más le obligaran a aceptar un equipo.
—Neji-sensei… —La joven murmuró bajito y luego sonrió girando hacía él—. Suena bien.
—Ya me han llamado así en el pasado. —El joven rodó los ojos recordando su misión con unos chicos de la academia hacía ya varios años.
—Lo harás bien Nii-san. —La joven volvió su atención al desayuno, ¿estaría bien algo ligero para Gaara también?, desconocía la alimentación que se llevaba en la aldea de la arena.
—Por ahora quiero pensar que volverán a molestar a Kakashi-sensei con eso. —Desde que había sido asignado al equipo 7 Kakashi no había tomado discípulos bajo su mando, ojala y Naruto buscara diversión y obligara a su antiguo maestro a tomar chiquillos bajo su cuidado.
—¿Qué otros jounnin hay disponibles?
—Los mismos de siempre. —Neji tragó—. ¡Oh! Y Aburame Shino, pero sinceramente no le veo pinta de maestro.
—No. —Hinata ahogó una risita.
—Sakura-san es medico jounnin así que no creo que califique tampoco.
—Quieres desayunar aquí o… —Hinata miró alrededor, no había gente de la mansión principal de pie aún, sin embargo el hecho de que últimamente se fueran juntos sabrá Dios dónde tan temprano empezaba a poner en alerta a algunos.
—Si gusta le llevare de almorzar al Kazekage y usted puede llevarle la comida. —Neji se encogió de hombros.
—Eso sería bueno. —La chica se relajó, había quedado con Kiba y Shino de entrenar en la mañana.
—Trato hecho. —Neji asintió con la cabeza y tomó el obento que su prima le extendió.
—Nos vemos luego Nii-san. —El joven agitó una mano en el aire y se perdió por el patio de la mansión que llevaba al área de meditación, si era sincero tenía sueño y pocas ganas de hacer nada, cosa que era bastante raro en él.
Se encontró a Gaara sentado en el pasillo viendo insistentemente hacía el camino, como si esperara impaciente que sus visitas diarias llegaran, aquello lo hizo sentirse mal, seguramente el joven se encontraba muy aburrido allí.
—Buenos días Kazekage-sama.
—¿Y Hyuuga Hinata?
—Creo que tenía algo que hacer. —Neji se sentó a su lado y abrió el obento, el aroma provoco que Gaara cerrara los ojos disfrutando la sensación—. Es algo ligero, lo lamento pero anoche no podía dormir así que no me siento del todo bien. —Gaara giró a verlo de reojo, pero era claro que el joven no era consciente de su técnica nocturna, se pregunto si debía decirle que él era la causa de su desvelo—. Hoy ha parado de llover un poco. —Neji miró hacía el cielo plomizo.
—Pero ha llovido toda la noche. —Gaara recalcó.
—¿Ha estado despierto toda la noche?
—No duermo mucho. —Gaara supuso que era obvio si se veían sus marcadas ojeras.
—¿Y eso? —Sin prestarle demasiada atención Neji se llevo un poco de arroz a la boca, Hinata siempre sabía darle a la comida su punto justo de sazón.
—Antes el Shukaku estaba dentro de mí y si me dormía tomaba el control.
—¿Ninguno de los dos dormía?
—No. —Gaara también probó un poco de arroz, era extraño como aquella chica podía hacer que el simple arroz supiera tan bueno.
—Eso debió haber sido muy pesado, ¿pero por qué no duerme ahora?
—¿La costumbre? —Gaara frunció el ceño—, no, quizás sea que aún no puedo estar en paz.
—Sin dormir es usted un ninja excepcional, —el joven Hyuuga arqueó ambas cejas—, me imagino que si lograra descansar a la perfección su fuerza sería monstruosa. —Gaara apenas sonrió ante semejante idea, ciertamente no creía que hubiera un solo día de su vida en que pudiera dormir de corrido y sin preocupaciones.
—¿Qué haces cuando duermes Hyuuga Neji?
—¿Qué hago? —Neji pareció sorprenderse de la pregunta y dejó una zanahoria a medio camino hacía su boca—. Descanso. —Parpadeó y decidió completar la respuesta—. Y sueño claro.
—¿Qué sueñas? —¿Era su imaginación o el Kazekage estaba haciendo esas preguntas con suma seriedad?
—Pues, supongo que tiene que ver con lo que estuve haciendo, a veces son misiones y en otras ocasiones cosas cotidianas, ¿usted no sueña? —Gaara negó con la cabeza—. Bueno, —Neji se encogió de hombros—, Sakura-san me dijo que todo el mundo soñaba, sólo que algunos no lo recordaban al despertar.
—¿Eso es cierto? —El pelirrojo parpadeó.
—Bueno, Sakura-san es medic-ninja así que debe ser cierto.
—¿Y como puedes recordarlo?
—No lo sé, —Neji frunció un poco el ceño, nunca antes se había puesto a pensar demasiado en lo que soñaba—, a veces me despierto y el recuerdo esta ahí, a veces no esta, no siempre me acuerdo.
—Oh. —En el rostro de Gaara no estaba más que la seriedad de siempre, pero por alguna razón Neji no quiso matar sus esperanzas.
—Aunque quizás Hinata-sama pueda darle algún consejo, ella usualmente siempre se acuerda de sus sueños.
—¿Cómo lo hace? —El pelirrojo ladeó ligeramente la cabeza.
—No estoy seguro, un día escuché que le decía a su compañero de equipo como hacerlo, dijo que vendría a traerle la comida así que podría preguntarle.
—Entiendo. —Gaara fijó su mirada en el patio, de nuevo había empezado a llover.
—¿No se siente cansado por no dormir mucho?
—No en realidad. —Gaara colocó una mano en el tatami, sus ojos verdes miraron el cielo—. Es porque antes no podía dormir absolutamente nada.
—Me imagino, aunque antes tenía al Shukaku.
—Sí. —Ambos se sumieron en el silencio, pero era uno agradable, no como cuando estaba con su equipo y Lee en seguida se ponía a picarle las costillas preguntándole que le pasaba. Gaara cerró los ojos, el aura de Neji Hyuuga era serena como la luna reflejada en un lago, hasta ahora no se había topado con una persona como esa, en su aldea por lo general todos eran impulsivos, chillones o mandones, su mejor amigo, Naruto, era la antitesis del chico que tenía enfrente.
—Tú me das una sensación muy parecida a la que me da Naruto pero a la vez muy diferente. —Gaara habló luego de un rato.
—Me pregunto si debería preocuparme por eso. —Neji sonrió de medio lado pero Gaara, que no pareció entender, lo observó fijamente.
—¿Preocuparte?
—Olvídelo, —a veces Neji olvidaba que pese a ser el Kazekage, el hombre que había liderado una guerra y quien había unido a los corazones en uno solo seguía siendo un muchacho poco ducho con los sentimientos—, supongo que yo quizás me estoy volviendo agradable para usted.
—¿Agradable?
—Amistad, —Neji carraspeó, no creía que el Kazekage pudiera confundir sus preferencias sexuales, pero mejor prevenir que lamentar—, quizás me esta tomando amistad.
—¿Esto es hacer un amigo por el método normal?
—¿A que se refiere con eso?
—Es que Naruto se volvió mi amigo al enfrentarnos en batalla.
—Naruto es un caso especial, —Neji sonrió con sorna—, se hace amigo de casi todo mundo de esa manera.
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Gaara se quedo pensando en lo que había dicho Neji toda la mañana, de eso a pensar en lo que podía estar pasando con su aldea prefería lo primero, su aldea no se vería librada de los problemas por más que él se deshiciera en nervios. Le empezó a dar hambre cerca de la una de la tarde, pero eran las tres y todavía no veía rastro de la chica Hyuuga, no que se estuviera quejando, un Kage nunca se quejaba, no señor.
De cualquier manera estaba sentado con un brazo apoyado en su rodilla y la espalda echada sobre la pared cuando repentinamente la vio aparecer, para su desconcierto no parecía traer comida y corría desesperadamente hacía él. Supuso que en otras condiciones habría reaccionado de otra manera, pero se sintió tan extrañado que sólo atinó a levantarse y cruzar los brazos delante de su pecho preguntándose que razón tendría aquella chica para correr de ese modo.
—Hyuuga Hi… —No pudo terminar la frase, ella lo sujetó de la mano y corrió con él a la habitación, aquello fue tan sorpresivo que en cuanto lo metió dentro ambos cayeron, ella encima de él.
—¿Uh? —Consideró decirle que su pecho (demasiado grande) en su cara no lo dejaba respirar adecuadamente, pero nuevamente pensó que quizás aquello no fuera buena idea.
—¿Hinata-sama? —La voz de alguien ajeno se escuchó del otro lado de la puerta, ambos jóvenes se pusieron en tensión.
—¿S-sí Tokuma-san? —Parecía que la chica iba a colapsar, Gaara sintió su pecho subiendo y bajando aplastando parcialmente su rostro, estaba seguro de que aquella no era una situación normal, sobre todo porque se notaba a las leguas que aquella joven no sabía mentir.
—¿Se encuentra bien?
—S-sí.
—Olvido la comida sobre la mesa.
—De-déjala afuera. —La chica seguía respirando agitadamente por la carrera que había tenido que hacer—. Vo-voy a meditar un rato.
—Entiendo. —Afuera se escuchó como alguien dejaba algo sobre el suelo y daba media vuelta, Hinata estaba por dejar caer la cabeza en el suelo con un suspiro cuando la voz se escuchó de nuevo haciendo que su estomago se apretara—. ¿De verdad esta bien?, la vi un poco agitada.
—¡Mu-muy bien!, —era pésima para mentir, debía tranquilizarse—, gra-gracias Tokuma-san.
—De acuerdo. —Esta vez los pasos dieron media vuelta y parecieron alejarse, Hinata sostuvo la respiración por tanto tiempo que cuando volvió a inhalar le dolieron los pulmones. Estaba por relajar su cuerpo con un suspiro cuando con horror recordó la posición que mantenía, en cuanto bajó la mirada se encontró con los ojos verdes de Gaara observándola con la seriedad de siempre, eso y que prácticamente tenía los senos aplastándole el resto de la cara.
—¡Pe-pe-pe-pe-perdón! —El rostro se le puso completamente rojo, sintió que el mundo se volvía negro y luego nada, Gaara no estuvo muy seguro de lo que había pasado cuando sintió el cuerpo femenino desplomarse sobre él sin la menor resistencia, no era muy pesada así que no podía decir que fuera difícil mantener aquella postura, pero estaba seguro de que si se había desmayado era porque se había incomodado, ¿de verdad había gente que perdía el conocimiento por algo como eso?
La cabeza de la chica había caído en el hueco que se formaba en su hombro, lentamente se incorporó a medias y la chica resbaló hasta ovillarse en su regazo, que chica tan extraña, si habían terminado en circunstancias tan peculiares había sido por algo que no era culpa de ninguno de los dos así que no tenía porque reaccionar de aquella manera.
Parpadeando Gaara hizo memoria y llegó a la conclusión de que nunca había tenido un acercamiento tan marcado con nadie, ya no se diga con una chica y bien que había sido un accidente, pero de cualquier manera la sensación era extraña.
—¿Y ahora? —Frunció un poco el ceño y la miró durmiendo sobre sus piernas, no sabía si debía ponerla a un lado, dejarla ahí o hacer otra cosa, además, ¿por qué estaba tan roja si se había desmayado?, quizás el efecto requería más tiempo para desaparecer. Como no estaba muy seguro de qué hacer a continuación puso las manos tras su espalda y se dedicó a verla, fuera de los ojos y el color de su piel no había demasiado parecido con Neji, el tono de su cabello era diferente al resto de los Hyuuga, ni era negro ni azul, si no como un tono intermedio. Miró su pecho y descubrió lo que le había causado daño hacía unos momentos, el zipper de su chaqueta le había raspado la barbilla, distraído se froto la zona dañada, ¿tardaría mucho en despertar?, tenía hambre.
Estiró el brazo al frente y delgados hilos de arena empezaron a avanzar por el suelo, momentos después la arena le llevaba hasta las manos el recipiente con comida, también se aseguró de cerrar apropiadamente la puerta, no cometería errores que conllevaran a que lo descubrieran de nuevo.
—"Espera a los demás para comer Gaara". —La voz de Temari se repitió en su cabeza, pero de verdad tenía hambre y no parecía que aquella chica fuera a despertar. Así que abrió el recipiente y cerró los ojos inhalando el delicioso aroma, la joven en su regazo apenas se removió un poco, pero luego volvió a descansar inerte.
Comió lentamente, luego tapo todo y se preguntó cuando despertaría, sus mejillas ya no estaban sonrojadas y su pálida mano estaba apoyada en su rodilla, ella era una persona importante para Neji Hyuuga y sin embargo era tan débil, tan frágil, expuesta en sus manos como una muñeca de porcelana.
La observó tan intensamente que estuvo casi seguro de que había despertado por la fuerza de su mirada, apenas abrió los ojos elevó la mirada desconcertada y se encontró con los ojos verdes de Gaara mirándola con fijeza, de no estar tan aturdida hubiera gritado, pero sólo se quedo ahí, con los ojos inmensamente abiertos preguntándose que diablos hacía durmiendo sobre el regazo del Kazekage.
—Y-yo-yo…
—Espera. —Gaara alzó una mano, la arena la envolvió y la incorporó suavemente—. No te desmayes de nuevo. —Hinata sintió que las orejas le ardían, ¡se había desmayado frente al hombre más fuerte de Suna!, seguramente tenía un pésimo concepto de ella como kunnoichi.
—Lo lamento. —Rápidamente hizo una reverencia dejando que el cabello le cubriera las ardientes mejillas.
—¿Qué estabas soñando?
—¿Eh? —Confundida levantó la mirada hacía él.
—¿Qué soñabas? —No era que no lo hubiera escuchado antes, pero ¿por qué le preguntaría algo como eso?
—Uh… estaba en un campo de flores con Hanabi-chan. —Gaara arqueó una ceja y ella jugueteó con sus dedos—. Mi-mi hermana.
—¿Cómo lo haces? —¿Hacer qué?, ¿desmayarse?, no era que lo hiciera a propósito de cualquier modo.
—¿Ha-hacer qué Kazekage-sama?
—Soñar.
—Bueno… —Hinata parpadeó—. Todos soñamos en realidad.
—¿Cómo lo recuerdas?
—Hum… —Por alguna razón el pelirrojo parecía bastante interesado en el asunto—. Cu-cuando acabas de despertar el sueño esta ahí, como si estuviera flotando, só-sólo hay que adelantar la mano y agarrarlo.
—¿Agarrarlo? —Gaara frunció el ceño.
—Sí, —Hinata pareció apocarse—, co-como si fuera un globo, entonces hay que tomarlo del hilo y jalarlo hacía ti antes de que se vaya.
—¿Y entonces recuerdas?
—A mí me funciona. —Hinata bajó la mirada hacía sus manos que se entretenían en enredar sus dedos unos contra los otros. La verdad se sentía sumamente incomoda, nunca había tenido un acercamiento de aquel tipo con un chico y la primera experiencia había sido catastrófica en todos los sentidos, por lo menos él parecía no tomar el incidente en cuenta. ¡Además había estado sabrá Dios cuanto tiempo tirada encima de él!, ¿por qué Gaara no la había colocado en el piso?, sentía que volvería a desmayarse de solo pensarlo.
—Estas incomoda. —Gaara sentenció con su tono sin timbre de emoción.
—¡Yo…!, —de cualquier manera no ganaba nada negándolo—, un poco.
—¿Te incomodo?
—No, no es el Kazekage, e-es… —Hinata respiró hondo, no era su intención que él sintiera que no era bien recibido o algo así, ¡era ella quien lo había convencido de esconderse en ese lugar!
—¿Es por lo de hace rato? —Hinata asintió vigorosamente con la cabeza.
—Entiendo que las circunstancias te obligaron a hacerlo, yo tampoco debía estar tan distraído para no notar que se acercaba alguien más.
—¡Lo-lo lamento! —Hinata se inclinó ante él.
—No te preocupes, —Gaara se cruzó de brazos—, no me molesto. —Hinata subió al instante la mirada luciendo sorprendida y sonrojada y él fue consciente de que había dicho algo moralmente incorrecto, después de todo los senos para las chicas eran algo importante, la cuestión es que él usualmente veía a todos a su alrededor como ninjas así que le era difícil notar las sutilezas del genero opuesto—. Quiero decir que no es importante.
—Uh… bueno… —Los hombros de la chica parecieron relajarse, Gaara hubiera podido soltar un suspiro, las mujeres eran un tema difícil y extraño, hablar con Neji era más sencillo, aunque ahora que caía la razón por la que hablar con esta chica era más difícil era porque a ella la veía de otra manera, no tenía esas dificultades, digamos, con Matsuri y el resto de su club de fans.
Extrañado por el descubrimiento frunció ligeramente el ceño, ¿por qué veía a esta chica de manera diferente a las demás?, ¿sería porque era engorrosamente débil y parecía que fuera a quebrarse si la trataba con la dureza de siempre?, ¿sería porque era la persona amada de Neji y al sentir amistad por el joven los lazos se extendían hacía ella?, o quizás era por qué cuando cerraba los ojos la podía ver extendiéndole la mano mientras lo cubría de la lluvia con un paraguas.
—Lamento haber llegado tarde con la comida y-y todo lo demás, —Hinata suspiró—, mis compañeros no querían acabar el entrenamiento.
—Entiendo. —Sin embargo la miró de reojo, ¿pues que esperaba?, si era una kunnoichi era lógico pensar que entrenaba, aunque tuviera esa apariencia lo cierto es que había dado una pelea por demás decente en el examen para Chunnin, por lo menos en comparación de aquellas otras dos chicas que habían terminado empatadas en knock out.
—Kiba-kun dice que todavía no hay un levantamiento civil en Suna, pe-pero que el ambiente esta muy tenso.
—No puede haber levantamiento si no hay contra quien luchar. —Gaara replicó con decisión—. Es por eso que estoy aquí.
—S-sí. —Hinata mordió ligeramente de labios—. Naruto-kun e-esta muy preocupado por usted.
—Me imagino. —Gaara la miró atentamente preguntándose porque su rostro habría adquirido ese aire suave al hablar del rubio.
—Gaara, ¿alguien te ha dicho que te ama?
—Sí. —Contestó parco.
—¡No, no tus fangirls!, un "te amo" real.
—¿Cómo sabes cuando es un "te amo" real? —Gaara parpadeó, el rubio frente a él sonrió enseñando todos los dientes en su infantil sonrisa zorruna.
—Sólo lo sabes.
—No entiendo.
—Si no lo entiendes es que nunca lo has sentido y eso quiere decir que nunca te lo han dicho.
—¿A que viene todo esto Naruto?
—Que entonces te he ganado en algo. —El rubio se señaló a si mismo con presunción mientras sus mejillas se coloreaban ligeramente—. A mí ya me lo dijeron.
—¿Quién?
—Una chica.
—¿Qué chica?
—Un caballero no tiene memoria.
—No estoy seguro, —Gaara entrecerró los ojos—, pero creo que esa frase no aplica en este contexto.
—¿Kazekage-sama?
—Nada, —Gaara negó suavemente con la cabeza—, me acorde de algo.
—Uh… —Hinata llevó una mano junto a su boca y miró hacía el espejo de la pared, en él podía ver reflejado al Kazekage, sentado con la espalda muy recta a pesar de que no tenía un apoyo y ella con los hombros deprimidos, como si estuviera a la espera de alguna reprimenda, aquello la hizo avergonzarse de alguna manera.
—Alguien viene. —Gaara anunció abriendo mucho los ojos como para darle énfasis a la frase, Hinata se apresuro a levantarse.
—Es Neji-niisan.
—Ya veo. —Ambos aguardaron en silencio hasta que el joven entró al salón luciendo descompuesto, llevaba el cabello enredado, el traje sucio y mugía algo como "última vez que le ayudo a Lee".
—¿Nii-san?
—Hinata-sama, Kazekage-sama. —Gaara le contestó el saludo con un asentimiento de cabeza.
—¿Que paso Nii-san?
—Voy con Lee porque según él vamos a entrenar y se pone a enredarse en el palo de entrenamiento como serpiente, —un tic brincó en la ceja del genio—, nos golpeamos hasta que Tenten tuvo que separarnos.
—Oh… —Hinata tuvo que esconder con una mano la risita que escapaba de sus labios, por más que Neji renegara del asunto lo cierto es que le tenía cariño a su estrambótico compañero de equipo.
—Hinata-sama, ¿podría darme un masaje?, de verdad lo necesito.
—Cla-claro… —La chica enrojeció tenuemente y Gaara ladeó la cabeza, tomando en cuenta de que se había desmayado por su acercamiento anterior no veía como iba a lograr una hazaña como la que se proponía ahora.
—Gracias. —El muchacho murmuró agradecido y se echó al suelo boca abajo, el pelirrojo comprendió porque no se sacaba la playera, seguro ella no podría soportarlo. Con lentitud la chica se puso en cuclillas a un lado y colocó las manos sobre los hombros del joven empezando movimientos lentos y casi hipnóticos, Gaara ni siquiera estaba recibiendo el tratamiento y se sentía relajado. La chica avanzó por los omoplatos de su primo y luego de un breve titubeo llego hasta su columna baja pero sin pasar a terrenos más escabrosos, Gaara encontró ese comportamiento tan extraño como lo era ella en su conjunto.
—Pensé que los masajes eran diferentes. —Gaara se cruzó de brazos y ladeó la cabeza.
—¿Diferentes, cómo? —Neji le contestó con una voz tan relajada que no parecía que fuera él.
—Cuando a alguien le duele la espalda Temari le pone la rodilla en medio y le jala los brazos hacía atrás hasta que truena. —Tanto Neji como Hinata giraron sorprendidos hacía él y el joven Kazekage sintió el lejano bochorno de haber dicho algo verdaderamente estupido, ¡malditos fueran sus hermanos!
—Bueno, prefiero el método de Hinata-sama. —Neji se encogió de hombros y luego cruzó los brazos a modo de almohada—. Estoy listo para dormir ahora. —Aquello obviamente llamó la atención de Gaara, después de los masajes de Temari uno quedaba listo para volver al combate, no para dormir.
—¿A-así esta bien? —Hinata dejó sus pequeñas manos quietas justo en el espacio en el que la espalda de su primo se curveaba para dar paso a un firme trasero, Gaara notó que no parecía incomoda, quizás algo sonrojada, pero nada más.
—Gracias Hinata-sama, ahora el problema será no quedarme dormido aquí.
—Podrías dormir con el Kazekage-sama. —Hinata bromeó, pero por la manera en la que su primo respiraba parecía que había tomado el asunto en serio—. O-oye Neji-niisan.
—No me molesta, —Gaara lo miró atentamente—, se duerme con los compañeros durante las misiones de cualquier forma.
—Ya escuchó Hinata-sama… —Verdaderamente la pelea con Lee debía haber sido brutal, Neji estaba más dormido que despierto.
—Voy por otro futon, —Hinata miró a su primo con cariño y se levantó con suavidad—, ya vuelvo. —Gaara la vio salir y luego se giró a ver a Neji, le faltaba poco menos que un suspiro para dormirse, era extraño, realmente pocas personas tenían la confianza para dormirse enfrente del Kazekage y ese par de primos ya lo habían hecho sin ninguna clase de tapujos.
¿Sería algo propio del clan Hyuuga?, o quizás es que normalmente los invitados eran de confianza, algo así había dicho Neji, que un animal salvaje no atacaba sin razón.
Hinata regresó cuando ya su primo dormitaba pacíficamente, Gaara se preguntó si sería por el cansancio o por el masaje, la chica botó el futon en el suelo al lado de su primo y luego giró a verlo dudosa, como preguntándose como lo iba a arrastrar encima.
—Yo lo hago. —Gaara se cruzó de brazos, la arena salió de su morral y se coló bajo el cuerpo de Neji quien abrió un ojo en automático (¡si que era bueno!), pero al notar que lo estaban transportando no se quejó.
—Gracias. —Gruñó de cualquier modo cuando su cabeza se acoplo a la almohada y volvió a cerrar los ojos.
—Nii-san. —Hinata suspiró sonriendo y tapó a su primo con una sabana—. Lee-san seguramente estaba muy entregado hoy.
—Ese chico siempre esta entregado. —Gaara se acercó a ella con los brazos cruzados, siempre que se lo había topado estaba igual de dinámico y vivo.
—Así es Lee-san. —Hinata ladeó el rostro, pero su mirada seguía fija en su primo—. ¡Oh! —De pronto pareció reaccionar—. Ya es tarde y no le he traído cena.
—Comí muy tarde. —Gaara se encogió de hombros.
—Le traeré algo.
—No es necesario.
—No, yo… —Hinata ya se dirigía a la puerta, pero entonces el pelirrojo la sujetó de la mano reteniéndola.
—No es necesario. —Ella giró en redondo y él se encontró a si mismo sin soltar su muñeca, quizás porque le parecía bastante factible que ella hiciera algo como ponerse a cocinar a esa hora—. No tengo hambre.
—Bu-bueno… —La soltó con lentitud, ella tenía una muñeca pequeñita, se preguntaba como podía usar el junken con una mano tan fina.
—Creo que Neji-niisan tampoco ceno.
—No creo que hubiera podido hacerlo de cualquier forma. —Gaara arqueó una inexistente ceja, ella sonrió de aquella manera suave en que lo hacía cuando se dirigía a su primo.
—Tiene razón. —Era más fácil hablar con ella cuando su primo estaba presente, aún cuando estaba dormido, tal vez sólo tenía un problema de confianza.
—Ella es muy tímida.
—¿Quién?
—La chica que me dijo que me amaba. —Naruto se cruzó de brazos—. ¿No me estas prestando atención?
—Lo estoy haciendo. —Era solo que Naruto solía brincar de un tema de conversación a otro.
—Antes pensaba que era rara, —el rubio se rascó la cabeza—, siempre estaba ahí siendo extraña, pero luego me di cuenta que no, que era timidez.
—¿Cómo pudo decirte que te amaba entonces?
—Eso… —Naruto se sonrojó.
—Lee-san siempre esta entrenando, —se dio cuenta de que ella había decidido hablar y él se había perdido en sus pensamientos—, Tenten-san siempre tiene que estar en medio de ellos.
—¿Tenten es esa chica de moños?
—Su-supongo. —Gaara cerró los ojos recordando la batalla poco divertida que había protagonizado en contra de su hermana, después de todo era imposible que una chica cualquiera se enfrentara contra Temari de la arena.
—Siempre he hecho equipo con mis hermanos, creían que ellos eran los únicos que podían conmoverme para que no los asesinara.
—Oh. —Hinata golpeó su dedo índice uno contra el otro—. Pe-pero la gente cambia.
—Lo hace, —Gaara la miró intensamente—, pero aún así nadie tenía la suficiente confianza para hacer equipo conmigo, al principio por miedo y después porque los Kages trabajan solos.
—Pero… incluso los Kages, —la voz de ella era suave, Gaara se imaginó que era tan suave como sus manos—, incluso ellos necesitan a sus personas importantes.
—Kankuro y Temari siempre están ahí, a pesar de todo.
—A-antes no tenía a nadie, —Hinata miró nuevamente a su primo—, Nii-san me odiaba, mi-mi padre me despreciaba y-y no tenía amigos, pe-pero ahora tengo todo eso y fue porque logre cambiar, aunque sea un poquito. Y estoy segura de que el Kazekage ha cambiado mucho más que eso, po-por eso sus personas especiales seguirán aumentando. —Finalmente la joven le sonrió, Gaara se sorprendió al descubrir que era la misma sonrisa amable y calida que le daba a su primo, eso y que al parecer no había sido miel sobre hojuelas ser la princesa del clan Hyuuga—. ¡Oh! —Hinata miró el cielo—. Debo irme. —Parecía que estaba por llover—. Ha-hasta mañana Kazekage-sama.
—Hasta mañana. —Y se sintió bien decirlo. Ella corrió por el patio, su largo cabello con destellos azules se agitó con el aire, Gaara vio pequeños granos de arena danzar a su alrededor, fue una linda imagen. Luego miró a Neji dormir, de alguna manera entendía porque la amaba ahora.
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Notas de Okashira Janet: Sé que debería estar escribiendo otros fics (¡Y estudiando!) pero Gaara me intoxica. Además ¡saque 94 en cardio!, luego de haber sacado 60 el parcial pasado, valió la pena matarme estudiando todo el parcial (Oka Jan llora, ¡si se pudo, si se pudo!)
Agradezco a:
Diosa Luna
a-satoshi
poison girl 29
Pitukel
VejiBra
Mefurin-chan
LastWizard
Ro0w'z
Stefany BM
Brujhah
Chibieiki
HoshiNoTsuya
Sakurapris
NANA-chan53
Aika Natsuki
RukiaCC
Zhura
Ladyshinigami4
Gaby L
Gracias a todos por leer. La parte de Lee enredándose en el tronco, es que hoy me vi el primer capitulo del anime de Lee y me morí de risa. Un beso Ciao
22 de Octubre del 2012 Lunes
