LATIDOS SEPULTADOS

Capitulo 4: Y tú sabras

Por Okashira Janet

Gaara despertó, pero antes de abrir los ojos estiró la mano y capturó el sueño que intentaba desvanecerse en el aire… pero no era un sueño…

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—Hinata-neesan.

—Mmm. —Hinata dio una vuelta en su futon y se arremolinó entre las mantas, los días en que no tenía misión o entrenamiento eran escasos y los atesoraba como la oportunidad de levantarse más tarde, por lo menos para no despertar cuando la luna seguía en lo alto.

—¡Nee-san! —El grito tuvo la cualidad de despabilarla.

—¿Ah?

—Es que… —Hanabi trepó de un salto en su cama, las rodillas juntas y las manos en puños sobre ellas, el chaleco de Chunnin ciñéndose a su cuerpo.

—Que linda te ves. —Aún entre sueños Hinata le acarició el cabello, Hanabi sonrió suavemente sonrojándose, pero casi al instante negó violentamente con la cabeza.

—¡No, no, eso no era lo que quería que dijeras!

—¿Qué?

—Voy en una misión. —La niña colocó la espalda completamente recta, años de enseñanza Hyuuga en modales dejaba su huella.

—¿Misión, a donde?

—Hum… a la Niebla, creo…

—¡A la niebla! —Cualquier rastro de sueño se desvaneció—. ¿Por qué irías tan lejos?, ¿por qué tú? —Hanabi había sido el único gennin de Konoha que había pasado el examen para Chunnin ese año, Konohamaru había berreado hasta el cansancio acerca de eso, pero su hermana tenía dotes de líder, la principal cualidad de un Chunnin. De cualquier manera acababa de ascender, ¡tenía doce años! Y cierto que la edad en un ninja no era realmente importante cuando la vida corría peligro desde el mismo instante en que portabas una bandana pero…

—Voy con mi equipo. —Hanabi pasó saliva e intentó parecer valiente, pero fracasó porque le temblaban un poco los puños—. Volveré en dos semanas.

—Dos semanas. —Hinata sabía que sonar tan desalentada no sería algo bueno para su hermana menor, pero no podía evitarlo, en las misiones la vida no era exactamente algo que se pudiera asegurar, ¿por qué Hanabi había ascendido tan rápido?, con los triunfos también venían las responsabilidades.

—Todo estará bien Nee-san. —Como siempre fue Hanabi quien pareció recuperarse más rápido del impacto.

—Lo lamento. —Hinata soltó un suspiro—. ¿Llevas lo necesario?

—Hai.

—¿Cepillo de dientes, cantimplora, kunais de repuesto?

—Todo. —Hanabi estuvo a punto de rodar los ojos.

—¿Dinero?

—Suficiente.

—Acuérdate de llevar vendas y píldoras, siempre pueden ayudar.

—De acuerdo.

—¿A que hora te vas?

—Dentro de un rato. —Hanabi se sonrojó, aún debía ser muy niña si despertaba a su hermana a esas horas sólo para despedirse, pero no podía evitarlo, de alguna manera era Hinata la única que le daba esa sensación de estar en casa.

—Espera, te preparare un almuerzo. —Sin mayor preámbulo la joven se levantó y se colocó a toda prisa su ropa del diario, Hanabi salió tras ella con la mochila al hombro y la sensación de que el estomago volvía a ocupar su lugar original en su cuerpo y no se revolvía por ahí intentando sacar su contenido de mala manera.

—¿Torta?

—Suena bien. —Era tan temprano que las estrellas seguían tintineando en el cielo y no había nadie de pie—. Creo que Koh también tiene una misión. —La niña balanceó los pies en el aire.

—¿En serio? —Hinata empezó a menear entre los sartenes, hacía tiempo que no veía a su protector.

—Lo vi salir cuando iba camino a bañarme.

—Ya veo. —De cualquier manera en el clan siempre había gente entrando y saliendo, normalmente se ponía en la pizarra si alguien tenía alguna misión, pero con el asunto de Gaara Hinata realmente no había pasado por ahí. Esperaba no ser llamada para ninguna misión, de preferencia Neji tampoco debería salir, ¿qué harían con el asunto de Gaara si ambos eran requeridos?

—Hace unos días que no veo a Neji-niisan. —Hanabi volvió a balancear los pies en el aire.

—Lo vi ayer, —Hinata ahogó una risita—, Lee-san lo ha dejado como trapeador.

—Oh. —Hanabi también sonrió—. Típico de él.

—Así es.

—No me gusta Konohamaru. —Hanabi resopló sin que viniera a cuento—. Siempre esta por ahí diciendo que será el Hokage y no quiere trabajar en equipo. —Hinata sonrió, su hermana había sido colocada en el equipo con Konohamaru por ser la mejor kunoichi, el peor de su generación había sido Udon, Konohamaru había sido el agregado regular para conformar el trío habitual de dos hombres y una mujer, por supuesto, lo común era que el mejor de una clase fuera un hombre, Hanabi era un genio en muchos sentidos. Pero por esa misma razón Konohamaru estaba amargado un poco con ella, no era como si pudiera marcar tan fácilmente a una chica como a su rival.

—Dale tiempo. —Hinata sonrió sintiendo el vapor de los alimentos en la cara—. Al principio Kiba-kun tampoco tenía un buen juego de equipo.

—¿De verdad? —Aún de espaldas a ella Hinata sonrió ante el tono de la pregunta, Hanabi tenía un enamoramiento infantil por Kiba y aquello era del todo comprensible, después de todo Kiba era guapo y le gustaban los niños, cada que iba a visitarla le despeinaba el cabello a Hanabi y le sonreía, además había escuchado que los amigos de los hermanos mayores causaban ese efecto.

—Sí, quería mandarnos, se enojaba cuando las cosas no salían bien y gritaba todo el tiempo. —Aunque ahora que lo pensaba no había cambiado demasiado, excepción clara que ahora seguía las indicaciones de Shino, era el más inteligente y agudo de los tres después de todo.

—¿Cómo Chunnin debo hacer que los demás me obedezcan, cierto? —La niña titubeó cuando Hinata colocó el obento en sus manos.

—Por supuesto, ser un líder es muy importante, pero intenta escuchar siempre a tus subordinados. —La joven le sonrió y le dio un beso en la mejilla—. ¿Es la hora cierto?

—Sí. —La castaña tomó aire con fuerza—. Nos vemos Nee-san.

—Que te vaya bien. —Hinata dejo que sus dedos se deslizaran lentamente por el cabello de su hermana—. Cuídate.

—¡Sí! —La niña dio media vuelta, le dedicó una última sonrisa y salió del salón, Hinata soltó un suspiro, ¡que rápido crecían!, y que vieja sonaba pensando cosas como esa. Una sonrisa se dibujó en su rostro, bueno, estaba a punto de cumplir dieciocho, además uno se volvía adulto a los doce años en el mundo shinobi. Si lo veía desde esa perspectiva tenía seis años sobreviviendo a un mundo cruel, ¡había sobrevivido a la cuarta guerra ninja!, tendría buenas historias que contarles a sus nietos.

Pensar en nietos le hizo sonrojarse, automáticamente la imagen de un chico rubio apareció en su mente, pero tuvo que agitar la cabeza para no pensar en aquello, Naruto era el Hokage, ¡el hombre más importante de Konoha!, ella era apenas la hija de un clan de renombre que no aportaba gran cosa para con su familia, peor aún, seguía siendo una Chunnin.

Además, independientemente de que ahora Naruto estuviera tan lejos en posición de rangos lo cierto es que no parecía que el joven tuviera tiempo para romances o cosa parecida. Ahora siempre que se veían había un ambiente extraño alrededor, sonrojos y palabras que no salían, las conversaciones eran torpes, pero luego ambos sonreían y sabían que estaba bien, quizás su momento aún no había llegado.

—Y quien sabe si llegue. —Hinata murmuró tristemente dejando salir un suspiro. Inconscientemente sus dedos se deslizaron por la barra de la cocina, aún era muy temprano pero no creía que pudiera volver a dormir así que se puso a hacer un almuerzo en forma, cocinar siempre la relajaba, quizás porque sabía que aquella era una cosa que sabía hacer bien, cuando la gente le daba las gracias por los alimentos sabía que lo hacían de corazón.

Preparó almuerzo para cuatro y dejó el de su padre tapado en medio de la mesa, había días en que hacía cosas como aquella, sabía que en la tarde su padre le daría un seco agradecimiento por la comida, pero detalles como ese la hacían feliz.

Colocó todo en una canasta y echó a andar por los jardines, empezaba a amanecer, era uno de esos días con el rocío aún bañando las hojas de los árboles, en definitiva uno de esos amaneceres tranquilos y suaves.

Se entretuvo un momento en ver la franja naranja que tintineaba en el cielo queriendo dar paso al sol cuando notó una mirada sobre ella y alzó automáticamente la vista, Gaara del desierto estaba ahí, los brazos cruzados y las ojeras más marcadas que nunca, su cabello como el fuego se encontraba levemente humedecido, señal que había estado parado largo rato ahí sin importarle que la brisa de la madrugada lo atacara.

—Bu-buenos días Kazekage-sama. —Sin poder evitarlo desvió la mirada hacía el suelo, de alguna manera aquel hombre la intimidaba a pesar de saber que era amable y honorable en el fondo.

—Buenos días. —La voz de él fue la misma carente de emoción de siempre.

—Se ha levantado temprano… —No supo que más comentar, cuando estaban a solas era como si las palabras se evaporaran.

—¿Han llegado noticias de Suna?

—No, no en realidad. —Esta vez ella sí que lo miró al rostro mortificada.

—He tenido una pesadilla. —Él aclaró al descuido—. Un futuro poco halagador.

—N-no creo que deba preocuparse, —Hinata volvió a desviar la mirada hacía un lado, era incapaz de sostener la contemplación de aquellos ojos verdes—, Naruto-kun esta muy interesado en ese asunto, s-si algo hubiese pasado él… él ya lo habría dicho.

—Me imagino. —Sin embargo el joven no cambió la postura forzada que venía manteniendo desde que ella lo había divisado, brazos cruzados, ceño fruncido y rigidez total.

—Ne-Neji-niisan… ¿ya desperto?

—Justo ahora. —La voz somnolienta se dejó escuchar a juego con el joven que salía descalzo al corredor—. Buenos días.

—Buenos días. —Ambos contestaron al tiempo.

—¿No es un poco temprano para el almuerzo Hinata-sama?

—Hanabi-chan fue temprano a una misión y… —La joven no dijo más pero Gaara supuso que aquello era suficiente respuesta porque Neji asintió con la cabeza sin pedir más explicación.

—Dormí como un tronco. —Neji levantó ambos brazos al cielo desperezándose, Gaara lo miró de reojo, sabía que aquella afirmación no era cierta, de hecho lo había despertado alrededor de las tres de la madrugada con una mirada desequilibradamente fija, de esas que hacían que Kankuro chillara gritándole acosador, pero Neji se había limitado a observarlo con la misma fijeza.

—"¿Sucede algo Kazekage-sama?". —Gaara quería contarle de su pesadilla, pero supuso que uno no podía desvelar a su anfitrión por algo tan banal así que negó con la cabeza.

—"No puedo dormir".

—"Entiendo".

—"Saldré afuera un rato". —Y eso era lo que había hecho hasta esos momentos, pensar en su aldea, repasar en su mente el rostro de todas las personas que había dejado, cuestionar su pesadilla y mirar el horizonte.

—Yo… —Hinata extendió el almuerzo hacía su dirección luciendo un poco nerviosa, Neji parpadeó y recibió la canasta—. Ha-había olvidado que quede con Kiba-kun y Shino-kun…

—Están entrenando mucho últimamente. —Neji acotó con sequedad, pero Hinata no pareció notarlo, no así Gaara que giró a verlo de reojo.

—¡Sí!, —la chica jugueteó con sus dedos y luego alzó la mirada con timidez—, entonces…

—Entiendo. —Neji sacó uno de los obentos y se lo entregó—. No se esfuerce demasiado.

—¡Sí!, —la joven sonrió y luego le dirigió una pequeña inclinación de cabeza a Gaara—, hasta luego Kazekage-sama.

—Nos vemos. —Gaara le devolvió la inclinación y luego la vio marcharse, por alguna razón algo alrededor pareció apagarse un poco.

—Es temprano, pero deberíamos almorzar o se enfriara.

—¿Tú también te iras? —Gaara preguntó como al descuido, Neji frunció un poco el ceño y luego se encogió de hombros.

—Sí, también debo entrenar con mi equipo.

—Entiendo. —El pelirrojo dio media vuelta y se sentó en el corredor, Neji lo hizo frente a él, ambos comieron en silencio, pero Gaara notó que el joven lo estaba viendo más de la cuenta—. ¿Sucede algo?

—No, —Neji se limpió la comisura de los labios—, nada. —Apenas terminar el joven se puso de pie—. Debería intentar dormir.

—No suelo hacerlo una vez que me he despertado.

—Por lo menos debería intentarlo. —Neji recogió la canasta y le puso una mano sobre un hombro.

—Intentare. —Después de todo no podía ponerse remilgoso con las personas que lo estaban alojando en su hogar, aunque sabía de antemano que sería una perdida de tiempo.

—Nos vemos.

—Sí. —Y luego de unos minutos volvió a quedar en la soledad, una que compartía con sus sombríos pensamientos.

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Iban a ser las dos de la tarde y normalmente a esa hora no tendría un apetito tan escandaloso, pero la cuestión es que había almorzado a las cinco de la mañana y su estomago parecía reclamar al respecto.

Una vez más giró la mirada hacía el camino que se extendía adelante esperando por alguien que no llegaba, toda esa situación le causaba un malestar impreciso en el estomago, algo a lo que no estaba acostumbrado y que no sabía como describir, en su vida habían sido pocas las veces que se había visto en una posición tan pasiva, cierto, era un hombre paciente, pero aquella era una situación que lo cruzaba de manos por completo.

Suspiró y elevó la mirada al cielo que milagrosamente lucía despejado, Konoha era un buen lugar cuando aquello pasaba, con nubes esponjosas y muchas aves columpiándose en los árboles. Seguía el vuelo de un pájaro amarillo particularmente inquieto cuando lo sintió, dos chakras acercándose.

—Hoy es un buen día. —Hinata comentó con alegría inusitada, llevaba puesta una manga larga negra en lugar de su usual vestimenta y se veía relajada y feliz, Neji también traía una manga larga del mismo estilo y color, en cada brazo llevaba una canasta enorme e incluso Hinata cargaba un enorme bulto entre las manos.

—¿Sucede algo? —Por lo inusual del cuadro Gaara salió a su encuentro.

—Algo así. —Sin mayores palabras de por medio Neji le soltó una canasta encima y por lo sorpresivo Gaara la capoteó en el aire con tan mal tino que se dio un golpe en la barbilla y luego quedo ahí, medio tieso y confundido.

—¡Ne-Neji-niisan! —Hinata le chilló a su primo escandalizada.

—Se lo dije, —el Hyuuga sonrió muy pagado de sí mismo—, a veces es un joven común.

—¿Qué es…? —Gaara balanceó la pesada canasta en sus brazos.

—Queremos mostrarle algo. —Hinata bajó la mirada y se sonrojó casi en el acto.

—Por aquí. —Neji echó a andar más allá de los terrenos de la sala de meditación.

—Creí que… los guardias… —Gaara murmuró desubicado, pero aún así los siguió sujetando la canasta con ambas manos, ¿cómo es que Neji la había llevado en un solo brazo?, era increíble lo que lograba la necesidad.

—Hay… hay una reunión por fin del mes en el clan así que… —Hinata lo miró de reojo, el rubor seguía ahí—. No-no creo que haya problema…

—Cuando éramos pequeños Hinata-sama y yo encontramos éste lugar. —Neji explicó mientras se acercaban a las murallas que rodeaban el complejo Hyuuga.

—Ne-Neji-niisan estaba persiguiendo una mariposa…

—Era una abeja, —Neji arqueó arrogante las cejas—, quería picarnos.

—¿No era una mariposa? —Hinata insistió intentando hacer memoria.

—No, acuérdese que fue porque se posó en el vaso de su jugo.

—¡Oh!, —Hinata abrió grandes los ojos—, e intentaste matarla a-a pesar que te dije que…

—Que no lo hiciera. —Neji rodó los ojos, luego giró hacía Gaara—. Hinata-sama siempre ha sido así de piadosa con la naturaleza, por eso se lleva tan bien con su equipo.

—Yo… —Hinata apretó aún más el bulto que llevaba entre brazos.

—Como sea, cuando aquel animalejo dirigió su ponzoñoso ser hacía nosotros.

—Po-porque intentaste matarla Nii-san…

—Porque intenté matarla, —al final se lo concedió—, el caso es que encontramos esto. —Se habían detenido frente a una pared tan igual al resto que Gaara se preguntó, qué, exactamente, se suponía que debía ver—. Veamos, —Neji tanteó la pared como si buscara un interruptor—, por aquí…

—Qui-quizás… —Hinata se encogió sobre si misma—. La primera vez que lo encontramos fue-fue un accidente porque…

—Sólo nos estrellamos aquí, que raro. —Neji recargó su peso contra la pared, Hinata y Gaara se asomaron por los lados y entonces (y para asombro general), la pared rodó sobre si misma mandándolos a los tres de golpe y porrazo al otro lado.

—¡Outch! —Neji que había caído hasta abajo se compadeció del estado de su columna vertebral, Gaara (que realmente no entendía que había pasado) había caído encima, en un acto reflejo la arena había salido de su morral y mantenía las dos canastas y el bulto que Hinata llevaba en brazos en el aire, por último Hinata había caído en la parte derecha de su primo, a un lado de Gaara.

—¡Lo-lo lamento!

—Uh… —La voz apagada de Neji (o era quizás el pasto que había tragado) llegó ahogada hasta ella.

—¿Qué fue eso? —Gaara se medio incorporó usando los codos como punto de apoyo y giró a ver a Hinata tendida a su lado.

—E-es… —Tener al Kazekage tan cerca la ponía nerviosa—. Es un pasadizo secreto que encontramos cuando niños.

—La pared gira. —Los ojos verdes brillaron en comprensión.

—¿Podrían quitarse de encima? —Neji carraspeó.

—Oh. —Con su elegancia habitual Gaara se puso de pie y jaló con él a Hinata—. Mis disculpas.

—No es nada, —el joven Hyuuga resopló—, la primera vez que pasó esto Hinata-sama no paraba de llorar porque no podíamos volver a girar la pared y terminamos estampándonos una y otra vez como moscas esperando que virara.

—E-eso debió haber sido gracioso. —La joven sonrió suavemente.

—No, no lo fue. —Neji colocó ambas manos en sus caderas—. Parecía como si nos hubiéramos peleado con perros salvajes después de eso, usted no debe recordarlo muy bien porque era muy pequeña.

—Oh. —Luego cayó el silencio, como si entre ambos primos aquello hubiera despertado algo que dormía, Gaara no supo que era, pero podía sentirlo en el aire, algo incomodo entre ellos dos.

—E-el lugar… —Hinata señaló titubeante el claro adelante, pero luego pareció sonreír relajada—. Ese es el lugar.

—Es… —Gaara sintió que sus labios se entreabrían.

—¿Un buen lugar, no? —Neji le palmeó la espalda y echó a andar, Gaara quiso decir que era más que un buen lugar, era un círculo de flores en medio de frondosos árboles de un verde intenso, parecía la postal de algún reino mágico.

—Hace mucho que no veníamos. —Hinata abrió el bulto que había llevado en las manos, resultó ser una amplia manta que colocó en el suelo, luego Neji puso las dos canastas encima y ambos primos se sentaron haciendo un semicírculo.

—Hoy comeremos hasta vomitar. —Neji sonrió en dirección de Gaara.

—¿Vomitar? —La idea no parecía atractiva en lo absoluto.

—Nos han regalado mucha comida y todo el mundo en el clan esta de misión o en la reunión. —Hinata ladeó la cabeza—. Así que pensamos en hacer un picnic.

—Ya veo. —Con gracia Gaara se sentó también, nunca había estado en un picnic, pero más o menos sabía de que iba la cosa, una vez Naruto le había contado.

Y entonces cuando tienes todo el ramen que has podido comer y el sol esta en su punto justo te giras y la besas.

¿A quien voy a besar?

A la chica que invitaste, claro.

Pensé que en el picnic se comía solamente.

¡Es una cita Gaara!, piénsalo, tú, la chica que te gusta, solos bajo los árboles y con el estomago lleno.

Sinceramente no creía que las enseñanzas de Naruto aplicaran en semejante circunstancia, pero comería tal y como se lo había indicado "todo lo que puedas", no sonaba tan difícil.

No había ramen por cierto, pero aquella ensalada de zanahoria estaba logrando un deleite para sus papilas gustativas, no era la comida común que Hinata le solía llevar, pero estaba muy bueno.

—Por cierto, —Neji que comía dangos (pese a que Hinata le menciono que eso era el final y no el inicio) habló con suavidad—, aunque hubo un par de conflictos armados en Suna no fue nada de que preocuparse, por ahora la tensión sigue palpable, pero dentro de lo que cabe las cosas van bien.

—Entiendo. —Gaara colocó las manos en el suelo tras su espalda y cerró los ojos, su pesadilla había sido eso, una pesadilla, no debía tomarle más importancia que esa.

—Dentro de poco anunciaran a los nuevos jounnin sensei, ¿cierto? —Hinata preguntó con aquella voz suave que la caracterizaba, Gaara abrió con lentitud los ojos.

—Sí, —Neji arqueó ambas cejas—, rezare por no ser elegido.

—Pienso que serías un buen sensei. —Hinata ladeó el rostro—. Lo fuiste para mí.

—Enseñar el estilo de pelea Hyuuga es muy diferente que terminar de criar a tres niños, si hago las cosas mal terminare como Kakashi-sensei y todo mundo me abandonara para buscar otro profesor.

—E-eso es cruel con Kakashi-sensei… —Sin embargo Hinata no pudo evitar una delicada sonrisa.

—Era inevitable, —Gaara tomó una pieza de pollo—, esos tres buscaban retos más grandes que los que Kakashi-san pudiera ofrecerles.

—Y Kakashi-sensei es tan vago, —Neji negó con la cabeza—, Konoha se tambaleó cuando se anunció que sería el Hokage.

—Creí que era mejor opción que Danzo. —Gaara se encogió de hombros.

—Pero Tsunade-sama despertó. —Hinata acotó despacio.

—Lo hizo, —Neji engullo algo que ninguno de los tres pudo definir a simple vista, de cualquier manera parecía tener buen sabor—, por un momento pensé que nunca lo haría, después de todo sus personas importantes ya no están aquí.

—E-es triste… —Hinata se abrazó de sus rodillas—. ¿Por qué los ninjas que logran ser tan fuertes siempre están solos?

—Quien sabe, —Neji balanceó una brocheta en el aire, ¿no le haría daño comer tantas cosas diferentes juntas?—, todos los Kages están solos. —Al instante Gaara arqueó ambas cejas, no lo había pensado, pero ninguno de los cinco grandes de las naciones ninja tenía una pareja a su lado.

—Y Kakashi-sensei, Gai-sensei, Kurenai-sensei… —Hinata murmuró.

—Supongo que el camino shinobi es así, la muerte esta cerca por eso pocos se arriesgan a entregar su corazón, —Neji miró por un momento el cielo y le dio otra mordida a su brocheta—, y los que lo hacen se arriesgan a sufrir, como Kurenai-sensei.

—Aunque Kurenai-sensei e-es feliz con Asuma-kun… —Hinata sonrió melancólicamente recordando la sonrisa traviesa del hijo de su sensei.

—Personalmente tener hijos no es algo que desee. —Neji se encogió de hombros buscando otra cosa que comer, Gaara lo miró extrañado, dado su carácter serio y honorable habría esperado otra cosa de él, sin embargo para Hinata fue entendible, Neji no quería tener hijos que después quizás no vería crecer, no quería que sus hijos tuvieran que pasar por el duro camino que había tenido que pasar él al caminar por la vida sin padres.

—Yo… yo si deseo… —Las mejillas de Hinata se encendieron—. Quisiera tener muchos niños, tres en realidad, pe-pero quien sabe si pueda, me conformaría con dos o-o con uno, pero quiero tener un hijo. —Gaara la miró de reojo sin dejar de comer su brocheta, ¿ya cuantas llevaba?

—Eso es muy propio de usted, —Neji arqueó ambas cejas—, cuando tenga a sus hijos yo los cuidare y les haré de caballito, ¿esta de acuerdo?

—De acuerdo Nii-san. —Hinata jugueteó con sus dedos y luego giró hacía el pelirrojo con las mejillas coloreadas—. ¿Y-y usted Kazekage-sama? —La pregunta lo tomó por sorpresa, pero echó la cabeza hacía atrás y pensó un poco.

—Supongo… Aunque no quisiera tener hijos seguramente el concejo me lo exigiría, aunque creo que me gustaría… —Pensó en sus hermanos cuando eran niños y le tenían tanto miedo, pero aún así se mantenían a su lado, al filo del cañón—. Tres estaría bien. —Se imaginó como lucirían él y sus hermanos cuando eran pequeños—. Una niña sería bueno.

—Yo qui-quisiera una niña también, —Hinata se abrazó aún más las rodillas, no parecía cohibida si no más bien ligeramente emocionada, como si la idea de hacer una familia le fuera un sueño dulce—, niñas y niños, pe-pero si sólo pudiera tener de uno prefería que fueran niñas.

—Las niñas son más dóciles, —Neji se encogió de hombros—, supongo que para usted estaría bien. —Gaara abrió sorprendido los ojos, ¿las niñas dóciles?, aquel hombre definitivamente no conocía a su hermana.

—Pero niños ahora no. —Gaara respiró hondo—. De hecho espero que no haya niños en unos siete años por lo menos.

—Brindemos por eso. —Neji elevó un vaso con jugo de arroz y los otros dos lo imitaron, Hinata divertida y Gaara con solemnidad—. Porque los niños se mantengan lejos por un tiempo, que así sea.

—Deberías pensar en tener un hijo Nii-san, —Hinata bajó su vaso y tanto Neji como Gaara pasaron a darle un trago a su respectivo envase—, sería muy lindo de seguro.

—No intente convencerme, —Neji tomó una bola de arroz—, ya me visualice cuidándola a usted y a sus niños hasta que muera por ahí en una misión.

—¡Nii-san!

—Pero cuando tenga hijos, —Gaara también tomó una bola de arroz—, ¿no será su esposo quien cuide de ella?

—Pequeños detalles, —Neji meneó una mano en el aire—, además el esposo será el esposo pero yo soy su guardián.

—Que extraña situación. —El pelirrojo frunció el ceño, el clan Hyuuga si que tenía unas leyes extraordinarias.

—E-eso no es así Kazekage, —Hinata lo sujetó del brazo intentando borrar lo que había dicho su primo antes—, estoy segura que Nii-san cambiará de parecer.

—No. —Neji replicó.

—Quizás cuando tenga treinta…

—No.

—Quizás, ¿cuándo vea a mis hijos le entre el instinto paternal? —Preguntó-vaticinó no muy convencida.

—Con algo de suerte su esposo se morirá y yo me quedare con sus hijos, así que no. —Neji sonrió luciendo divertido.

—Nii-san, —Hinata dejó caer los hombros de manera fatalista—, no-no parece que le tengas mucho aprecio a mi futuro esposo.

—Créame, lo odiare con todo mi corazón. —Gaara no pudo evitarlo una pequeña sonrisa curvó apenas sus labios.

—Es así Hyuuga Hinata, —el pelirrojo se cruzó de brazos con solemnidad—, no parece que puedas echar a Hyuuga Neji de tu vida tan fácilmente.

—Eso, —Neji tomó otra brocheta—, Kazekage-sama sabe de lo que hablo.

—Oh. —Hinata jugueteó con sus dedos—. No, no es que quisiera echarte Nii-san…

—Además falta mucho para que algo como eso pase. —Neji agitó una mano en el aire—. Primero tendremos que sobrevivir una vez que descubran que estuvimos ocultando al Kazekage-sama, después ya podríamos ir pensando en bodas, hijos y homicidios en primer grado.

—¡Nii-san!

—¿Homicidio?, —Gaara esta vez si que entendió—, lo lamento por la pareja de Hyuuga Hinata. —Al instante los tres echaron a reír y aunque la risa de Gaara era más seca y se acabó muy pronto fue extraño y también relajante, había descubierto una nueva cosa sobre sí mismo, que podía hacer una broma y reírse de ella, quizás estar en aquel lugar y con aquella peculiar pareja de ojos blancos fuera bueno para él.

—Creo que no puedo comer más… —Hinata colocó una mano delante de su boca y giró la mirada a otro lado.

—Ni siquiera habíamos comenzado, —Neji se burló, pero tampoco parecía como que él pudiera comer mucho más—, solo llevamos canasta y media.

—Solo… —Hinata murmuró dejándose caer sobre la manta, el largo cabello negro cubriendo su rostro—. Voy a vomitar.

—Creo… —Gaara se llevó una mano al estomago dándose cuenta a destiempo que aquello estaba tan bueno que había comido sin medirse—. Que yo tampoco puedo…

—Esta bien, —Neji se cruzó de brazos—, permiso para desmayarse concedido. —Gaara se tumbó pesadamente en la parte de manta que le correspondía, sus rojos cabellos rozaron con la negra cabellera de Hinata, luego de comer otra brocheta (quejándose por ello) Neji también se acomodó con la cabeza frente al regazo de Hinata, no se estaban tocando pero había mucha cercanía entre ellos, Gaara se imaginó más que nunca a Neji al lado de ella por siempre, debía ser lindo que alguien te quisiera de esa manera.

—Creo que dormirse después de comer tanto puede provocar la muerte. —El pelirrojo acotó con seriedad, sólo por si alguien estaba considerando perderse en el mundo de los sueños.

—Uh… no creo que pueda dormir. —Hinata murmuró, tenía una mano extendida parcialmente hacía el frente, Gaara se encontró a sí mismo observando sus delicados dedos y su piel blanca, era una linda mano y aquello era extraño tomando en cuenta el entrenamiento al que sometía su cuerpo. Ciertamente su piel era suave, pero eso era gracias a la armadura de arena que lo protegía en todo momento, un ninja normal no debería tener la piel así.

No supo porqué, pero impulsó su cuerpo un poco más arriba hasta que su cabeza hizo contacto con la de ella, al contrario de lo que creyó Hinata no se movió y aquella pose le fue agradable, había un sentimiento calido y agradable en torno a su frente. Por mucho tiempo estuvieron así, sin decir nada, apenas sintiendo la brisa en torno a su cuerpo y saboreando un hermoso día con la exquisita belleza que a veces traía el silencio. Eso hasta que Neji se puso de pie de un salto.

—¡Oh no! —A pesar del grito no se veía particularmente asustado.

—¿Qué? —Antes de que Hinata pudiera preguntar cualquier cosa Neji jaló la manta tumbándolos en el proceso, envolvió a Gaara como si fuera un rollo de canela y se lo aventó de cualquier manera a su prima a los brazos.

—¡Ne-Neji-nii! —De cualquier manera abrazó a Gaara contra ella, como era bastante más alto la barbilla de él le pegó en la frente, ¡Outch!

—Así que aquí estabas Neji, mi eterno rival. —Los tres reconocieron la energética voz, al instante Hinata le acomodó la manta a Gaara de manera que le quedara como una capucha y escondió cualquier rastro de cabello rojo y ojos verdes.

—Lee. —Neji resopló.

—Nunca había venido a esta parte del bosque, —el joven vestido de verde infló amplios los pulmones—, es hermoso.

—De hecho nadie había venido antes. —Neji gruñó entre dientes.

—¡Hinata-san! —Lee la reconoció al fin y elevó una mano amistosa en el aire.

—Ho-hola Lee-san.

—¿Y…? —Lee bajó la mano y miró extrañado a la masa amorfa cubierta por una manta de la que sólo podía ver unos pantalones y unos zapatos de estar en casa.

—Un primo, —Neji se corrigió—, primo lejano en segundo grado por una tía que no es parte del clan.

—¡Oh! —Lee golpeó con su puño la palma de su mano en señal de comprensión—. Ya veo. —Hinata sonrió nerviosamente, Neji se pegó en la frente "es un idiota" y Gaara intentó ver entre las aperturas de la manta.

—¡Oh, he estado con un Cuentacuentos muy divertido!, ¿quieren escuchar uno?

—No. —Neji se cruzó de brazos antes de que Hinata o Gaara pudieran abogar por su curiosidad y amabilidad innatas.

—Bueno, la cosa es que era una fiesta de papeles, todos eran verdes, había ido el papel china, el papel crepe, el…

—Te dije que no queríamos oír. —En la frente de Neji latió un tic.

—El papel higiénico, el papel brilloso…

—Al grano. —Neji arqueó una ceja.

—Entonces cuando la fiesta estaba en todo su apogeo llegaron las tijeras y todo mundo echó a correr, "¡No, no, nos va a cortar!" intentaron escapar pero las tijeras eran imparables, zas, zas, asesinaban a todos, pero cuando todo parecía perdido llegó un papel completamente blanco y valientemente acabó con las tijeras, todos gritaron "¡Nos has salvado!, ¿Quién eres?" entonces el papel puso cara de rompe corazones y habló muy galán "Soy Bond… papel Bond"….

—¿Y? —Neji que se había mantenido con los brazos cruzados lo miró de mala manera.

—Y ya, ese era el cuento.

—¿Cómo qué ya? —De tan molesto Neji se empezaba a poner morado.

—Creo que no entendí… —Hinata que seguía abrazando el rollo humano que era el Kazekage parpadeó.

—¿Quién es Bond? —Gaara estuvo a punto de ahogarse con la arena él sólo, ¿acaso quería que reconocieran su voz?, lo mejor sería estarse calladito de ahora en adelante.

—No sé, —Lee se encogió de hombros—, es que el Cuentacuentos era un civil y…

—¡No vengas aquí a contarnos chistes que ni tú entiendes! —Neji lo amenazó con el puño.

—¡Oh!, —Lee alzó un puño al cielo y sus ojos ardieron en llamas—, pero aprendí una canción con coreografía y toda la cosa que…

—Ni se te ocurra. —En los ojos de Neji el deseo asesino era palpable.

—Va así, —Lee carraspeó—, ¿cómo sabrá que la amas?

—Lee, —Los ojos de Neji se volvieron dos furiosas estrellas malignas—, no cantes.

—¿No la has escuchado tú Hinata-san? —Lee pasó por completo de su compañero de equipo y sonrió en dirección a la heredera Hyuuga.

—Hum… —Hinata se sonrojó, Gaara sintió los pálidos dedos apretándolo un poco por encima de la manta—. Creo que sí…

—Continúa por favor. —Lee extendió una flor hacía ella, Gaara abrió un pequeño huequito en la manta por dónde podía asomar un ojo, pudo ver a Neji tomando aire para no ahorcar a su amigo.

—Hinata-sama no va a cantar Lee.

—Vamos. —Lee sonrió de esa manera en que le brillaban los dientes, cohibida Hinata recibió la flor.

¿Cómo verá tu amor? —No era la mejor voz, más bien era tambaleante y demasiado baja, pero Lee pareció darse por bien servido.

¿Cómo sabrá que la amas? —Lee cantó inflando el pecho, antes de que pudiera evitarlo Hinata fue jalada hacía él—. ¡Continúa Hinata-san!

¿Cómo le muestras cariño? —Gaara podía estar equivocado, pero le parecía que Hinata se estaba resistiendo para no desmayarse de la vergüenza, por su parte sólo pudo sujetar la manta contra su cuerpo ahora que no tenía a Hinata para mantenerla en su lugar por él.

—¡Lee!, deja en paz a Hinata-sama.

¿Cómo sabrá que en verdad la amas, sí, la amas? —Lee siguió cantando y tímidamente Hinata lo siguió, eso hasta que Lee la sujetó de la cintura, le dio una vuelta en el aire y la hizo rodar sobre sí misma para enredarse en su propio brazo, el resultado fue que la joven se desmayó al instante.

—¿Hinata-san?

—Eres un idiota. —Neji le dio un golpe en la cabeza y le quito a su prima de los brazos.

—Es que así iba la coreografía. —Lee se sobó el sitio lastimado.

—Me vale un comino como va la coreografía, vámonos primo en segundo grado. —Gaara parpadeó y tratando de no pisar la manta caminó tras ellos.

—Por cierto, —Lee emparejó al pelirrojo—, ¿por qué llevas esa manta encima?

—Tiene hipersensibilidad a la luz solar, —Neji contestó por él—, puede morir.

—¡Pero eso es horrible! —Lee entró en modo serio al instante—. No poder sentir la luz del sol sobre la piel y…

—Lee, —Neji respiró hondo—, hazme un favor y toma las dos canastas que dejamos, pasare por ellas a tu casa mañana.

—¿De verdad? —Los ojos oscuros del joven se encendieron, regularmente Neji no iba a su casa si podía evitarlo.

—Sí.

—¿Y entrenaremos?

—Claro.

—¡Yosh! —Aquello fue suficiente para que Lee zampara carrera y pronto de él sólo quedo una estela de polvo a su paso.

—Sólo nos ha jodido el día. —Neji gruñó, Gaara se destapó la cabeza.

—Pero no canta tan mal.

—Usted, Kazekage-sama, no tiene buen oído de seguro.

—Quizás… —No es que se pudiera cultivar mucho en ese ámbito cuando estaba metido hasta el cuello en guerras políticas y ninjas la mayor parte del tiempo.

—Ahora será mejor que volvamos, —Neji sujetó a Hinata con una mano y con la otra trató de hallar el interruptor, tal posición incomoda provocó que el cuello de Hinata se doblara de mala manera.

—Te ayudo. —La arena sujetó a Hinata y la llevó con delicadeza hasta los brazos que el pelirrojo ya tenía listos para recibir su encargo.

—Gracias. —Neji tanteó la pared—. Siempre pasa lo mismo. —La idea de estamparse repetidamente en la pared no parecía agradable y Neji había dicho que se activaba una alarma si intentaban cruzar la muralla saltando.

—Era…

—¿Aquí? —Nuevamente la pared giró, en automático, pues esta vez estaba prevenido, Gaara creo una esfera de arena y dio media vuelta en el aire para que Hinata cayera sobre él, Neji por otro lado azotó nuevamente en el suelo.

—Debo aprender un truco para esto. —El castaño bufó y se puso de pie, Gaara hizo lo mismo siendo ayudado por la arena, la manta se había caído al piso así que Neji la recogió y la hizo bola bajo su brazo—. Aún siento deseos de vomitar.

—Hacía mucho que no comía de esa manera, —Gaara lo pensó y se corrigió—, creo que nunca había comido de esa manera.

—Y luego llega Lee a molestar. —Neji bufó, pero una pequeña sonrisa lo delató—. Siempre es tan pesado. —Ambos echaron a andar.

—Ella tiene facilidad para desmayarse. —No era una pregunta.

—Siempre lo hace cuando algo la supera en un plano de cercanía, pero curiosamente es muy confiable en un asunto shinobi, supongo que todo depende de cómo se mentalice.

—¿Por qué Rock Lee estaba cantando una canción como esa? —Después de todo había sido a causa del muchacho que Hinata se había desmayado.

—Él esta enamorado. —Neji respondió sin ponerle mucho interés.

—¿De…? —Gaara giró a ver a Hinata en sus brazos.

—No, de nuestra compañera de equipo, Tenten.

—¿Ya se lo ha dicho?

—No.

—¿Por qué?

—Porque todavía no se da cuenta.

—¿Cómo podrá ella darse cuenta si no se lo dice? —Gaara frunció un poco el ceño desorientado.

—No, —Neji sonrió de medio lado—, quien todavía no se da cuenta de que esta enamorado es él.

—Oh. —Gaara lo miró atentamente—. ¿Y tú como lo sabes?

—Es un uso que normalmente la mayoría de las personas olvida, pero el Byakugan sirve para leer a una persona, sus emociones, sus pensamientos, generalmente se usa en batalla, pero soy muy bueno haciendo uso de él en la vida cotidiana.

—¿Y cómo sabes que él esta enamorado?

—Varias cosas, —se estaban acercando a las salas de meditación—, se le agita el corazón con cosas diarias, como que ella lo sujete de la mano para curarlo o le acomode el cabello que se le desordenó, la mira muy atentamente y cuando ella se da cuenta él desvía la mirada, aunque creo que lo más importante de todo es que cuando vamos de misión sin ella él siempre recuerda traerle algo aunque sea pequeño.

—¿Eso es importante?

—Es porque Lee no tiene mucho dinero, para él es un sacrificio que hace con una sonrisa.

—Creo que entiendo. —Ambos jóvenes miraron el cielo que ya estaba oscuro.

—El día se fue muy rápido.

—¿Cómo es que Rock Lee no sabe que esta enamorado? —Gaara aún no quería abandonar el tema.

—Es despistado, —Neji extendió los brazos y Gaara le pasó a su prima—, no se ha puesto a analizar sus sentimientos.

—Analizar los sentimientos… —Gaara murmuró y luego sus ojos verdes brillaron—. ¿Es posible entonces estar enamorado sin saberlo?

—Creo que para el Kazekage-sama podría ser posible. —Neji asintió con la cabeza—. Pero también es cierto que el Kazekage-sama es un hombre muy inteligente.

—¿Entonces?

—Sólo es cuestión de que lo medite y se lo pregunte a sí mismo, entonces lo sabrá.

—Ya veo. Gracias.

—De nada, —Neji le sonrió en respuesta—, espero que se haya divertido. —Hasta ese momento vio claro cuales habían sido las intenciones de aquel par, algo parecido a un franco agradecimiento surgió en su pecho hacía los dos.

—Lo hice, gracias.

—Y Kazekage-sama… —El joven dio media vuelta y echó a andar—. Usted sabrá.

Si, lo sabría, si se lo preguntaba francamente lo sabría, porque no era cualquier hombre, era el Kazekage de Suna, el mismo que había reído como un joven más aquel día y sí, había un hombre nuevo naciendo en su interior, era lógico que nuevos sentimientos surgieran en él.

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Lee, con dos canastas en los brazos siguió cantando, últimamente se sentía muy feliz sin razón aparente.

Y tú sabrás y tú sabrás y tú sabrás que es amor, hazle saber que la amas, sí tu le muestras cariño…

—¿Lee?

—¿Tenten? —Y así, sin razón, una vez más su corazón saltó.

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Notas de Okashira Janet: Lamento la tardanza, pero, ¡por fin termine exámenes!, (sólo falta saber si pase gine, pero creo que sí). Esta vez el capitulo esta basado en mi último día de clases, nos dimos tal atracón que no podíamos caminar y divagamos acerca de matrimonios e hijos (uno se da cuenta de que ya es un adulto cuando hablas tan seriamente de eso), por otro lado a mí en lo particular me dio risa el Cuentacuentos y el papel Bond (aunque como compartí mi humor con niños de cinco años no sé que tan fiable sea). La canción pertenece a la banda sonora de "Encantada".

Agradezco a:

Ro0w'z

Stefany BM

Priscilla

Chibieki

VejiBra

Poisongirl29

Pitukel

Lanny Kuran

Zhura

Eli'GranchWhite

NANA-chan53

Rukia

HoshiNoTsuya

Gaby L

Ali1895

Zeldi-chan de hyuuga

Aika Natsuki

Muchas gracias por leer, son muy amables Ciao

1° de Diciembre del 2012 Sábado