LATIDOS SEPULTADOS
Capitulo 5: Puede que sean celos
Por Okashira Janet
Gaara despertó a las 2:15am y el espanto de la pesadilla que había tenido le estrujo cada músculo como si se enfrentara a un brutal enemigo al que no podía vencer. Con lentitud llevó una mano a su frente, en esos días el cabello le había crecido un poco y los rojos mechones casi alcanzaban a tapar el sello de su frente, sin embargo metió los dedos por debajo del flequillo y repaso borde por borde aquel tatuaje que en aquel momento parecía ser lo único a lo que podía aferrarse.
¿Por qué se le había ocurrido que sería agradable poder soñar?, ¿acaso no era obvio que lo único que podía crear una mente como la suya eran pesadillas?, le hubiera gustado regresar el tiempo y nunca haberle pedido a Hinata que le enseñara a recordar sus sueños, seguro sería un hombre menos atormentado.
Era una noche fría, la clase de noche en que todo mundo se arrebuja en las sabanas, pero Gaara no era una persona común, ni siquiera en el universo shinobi se le podía considerar muy normal que digamos, así que se levantó con los brazos cruzados sabiendo que no podría volver a dormir y sin sentir la necesidad de intentarlo.
Al avanzar hacía el pasillo la yukata de dormir le rozó los talones, Neji se la había dado el día anterior, era blanca con los bordes negros y tan fina que bien podría haber salido con ella a la calle como si fuera una elegante prenda, los Hyuuga eran bastante seleccionadores en ese ámbito y sin embargo toda su vestimenta era muy sencilla.
Seguramente la idea que tendría Naruto de elegancia no combinaría con la de ellos, casi se le escapó una sonrisa ante el pensamiento.
Sin tener nada que hacer se sentó en el pasillo con la luna como acompañante y deslizó los dedos hacía delante, al instante delgados hilos de arena se elevaron con él. La arena durante las noches de Konoha brillaba de manera diferente que en Suna, quizás porque reflejaba el verdor de su naturaleza, en Suna sólo había arena sobre arena.
—Suna… —Sintió que el pecho se le estrujaba un poco y apretó el puño, estar lejos de su hogar parecía dejarlo sin fuerza. No recordaba cuando había sido la última vez que había dejado su aldea por una razón que no fuera puramente militar (de hecho, parecía que esa era la primera vez).
Hundió los pies descalzos en el pasto húmedo y giró la mirada al cielo, aquella luna plateada era la misma que iluminaba las cabezas de sus hermanos. Por alguna razón sintió cierto alivio al saber que compartían algo a pesar de los kilómetros de distancia.
Se quedo ahí parado tanto tiempo que contempló la idea de volverse una estatua, finalmente suspiró, últimamente no hacía nada aparte de ser un perrito en espera de que sus dueños fueran a buscarlo, si seguía la analogía era un perrito paciente y poco dado a los sentimentalismos, pero últimamente sentía que los únicos momentos felices de su vida era cuando Neji o Hinata iban a saludarlo (y si iban los dos era el perrito más feliz del planeta).
¿Cuándo el Kazekage se había vuelto algo tan insignificante para compararse a si mismo con un perrito?, sintiéndose basura soltó un suspiro.
No supo porqué, pero de pronto se vio a sí mismo haciendo la técnica del tercer ojo.
—"Quiero ver". —La verdad era esa, se sentía atrapado, quería ver más allá, quería por lo menos sentirse seguro en los territorios dónde se encontraba, un ninja no dejaba de ser un ninja después de todo.
Con lentitud su ojo flotante se dirigió a los jardines, esta vez no perdió tiempo mirando las flores, lo envió directamente en busca de una persona especifica, no entendía exactamente porqué, después de todo la veía casi todos los días, pero quería ver a Hinata.
No le dio demasiadas vueltas al asunto, cuando quería algo por lo general lo conseguía, la razón de eso es que como Kazekage solía ser muy parco en sus gustos y deseos, de hecho Gaara del desierto se caracterizaba por ser muy prudente. En aquel momento no vio nada de extraño en que quisiera verla, quizás sólo estaba desarrollando dependencia hacía ella, ¿cómo lo había llamado Temari?, ¿síndrome de Estocolmo?, era cuando una persona se encariñaba con sus secuestradores, como los Hyuuga no lo habían secuestrado ni mucho menos seguramente el sentimiento era más fuerte.
Sintió su chakra fluctuando suavemente en la mansión principal y se volvió arena para poder entrar por la ventana, la habitación estaba considerablemente oscura, pero quizás debido a Shukaku tenía una muy buena visión nocturna, ventajas de haber sido un jinchuriki.
Su ojo rodó sobre su eje mirando alrededor, era una habitación blanca con un pálido color lila adornando las esquinas, todo parecía puesto en el lugar correcto, no había prendas tiradas por allí y por allá como en el cuarto de Temari ni pintura regada por el piso como en la habitación de Kankuro.
—Hum… —Hubo un breve suspiro, Gaara giró hacía el sonido y la imagen que obtuvo le provocó fruncir el ceño, Hinata dormía con una camisa de tirantes y era una camisa muy pequeña, normalmente aquello no sería visible, pero la sabana había resbalado casi hasta su cintura.
La joven tenía el cabello regado por la almohada y en contraste con la luna parecía emitir pequeñas partículas de luz azul, sus negras pestañas resaltaban contra su blanco rostro y apretaba ambos brazos bajo sus senos, como si se estuviera protegiendo de algo. Gaara encontró aquella actitud curiosa y se acercó un poco más, su respiración no estaba agitada y tampoco parecía que se hubiera percatado de la intromisión, ¿entonces por qué dormía en esa postura?, de lado como estaba parecía casi una posición fetal.
Su ojo se acercó tanto que estuvo a punto de rozar con la punta de la sabana, la admiró desde todos los ángulos preguntándose si también ella tenía pesadillas, no parecía dormir libremente como lo hacía Neji.
De pronto la joven murmuró algo, sus labios rosas se abrieron lentamente.
—Na…u…to… —No entendió, pero de cualquier manera se quedo observando su boca, ¿hablaría mucho dormida?, ¿el resto de la gente también lo haría?, a veces Kankuro lo hacía (aunque su hermano siempre deliraba acerca de comidas o citas), como nunca nadie había dormido con él no sabría decir si él también lo hacía, ¿hablaría dormido él también y adquiriría posiciones extrañas mientras soñaba?
—¡Ah! —Hinata despertó con un grito y con aparente terror giró la mirada hacía el ojo de Gaara, pero lo único que encontró fue el vacío, de la técnica ya no había nada.
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Gaara miró a Neji quien comía tranquilamente un tazón de fideos.
—¿Sucede algo Kazekage-sama?
—¿Ha habido noticias de Suna?
—No. —El joven Hyuuga se limpió la comisura de los labios con una servilleta—. Naruto, es decir Hokage-sama esta muy pendiente de todo ese asunto y no creo que se le pase algo por alto, de hecho… —Neji suspiró—. Creo que dentro de poco puede que le traiga información de primera mano.
—¿A que te refieres? —Gaara detuvo su plato de comida a medio camino hacía sus labios.
—Naruto, es decir, —Neji rodó los ojos, nunca se iba a acostumbrar a llamar al rubio con el cargo que le refería su nuevo puesto—, Hokage-sama esta planeando mandar un par de espías para analizar la situación.
—¿Espías a Suna? —Su frente se arrugó.
—Teme que algo le haya pasado a usted, —Neji soltó un suspiro—, y dadas mis habilidades de rastreo es probable que sea uno de los elegidos para la misión.
—Entiendo. —Gaara miró a la lejanía, suponía que extrañaría a Neji, pero no había palabras para decirlo, él no era bueno con ellas.
—Hinata-sama no vendrá hoy. —Neji miró al pelirrojo seriamente—. Anoche algo la despertó y al parecer se ha asustado y no ha podido volver a dormir.
—Fui yo. —Gaara admitió sin ningún rastro de culpa—. Pero creo que se ha despertado gritando por otra cosa.
—¿Fue usted? —Neji tenía una ligera sospecha, pero que él lo admitiera tan frescamente lo había dejado pasmado, ¿sabría Sabaku No Gaara lo que implicaba espiar a una chica dormida en su habitación?, seguramente no, de hecho Gaara era tan formal y honorable que seguramente quedaría perplejo si le explicaba cuantas normas sociales y morales había roto con su excursión nocturna.
—Esta noche he tenido deseos de verla al despertar. —El pelirrojo se encogió de hombros y siguió sorbiendo sus fideos, Neji lo miró de lado con cierta sensación de alarma, pensaba que con Naruto siendo el eje de los pensamientos de su prima tendría suficiente karma para toda la vida, pero ahora venía el dirigente de otra aldea a interesarse en su protegida y para peores desgracias no parecía ser consciente de sus inclinaciones.
¿Por qué Hinata atraía a hombres poderosos e influyentes?, desde que se había suscitado la guerra todo el mundo estaba a la espera de que Naruto dijera algo acerca de sus sentimientos, después de todo las vibraciones que despedían esos dos en medio de la batalla era más que latente. Pero bueno, Naruto era y siempre sería un chico despistado, era esperable de su parte que pareciera bailar en el limbo del "no se qué hacer", además su reciente cargo como Hokage le quitaba casi en su totalidad las pocas neuronas que tenía.
Y justo en el momento critico al Kazekage le daba por espiar chicas por la noche, de haber sido un hombre más débil Neji se hubiera golpeado contra un poste en la frente. Ya se había visto venir algo por el estilo, seguro que Hinata ni siquiera lo sospechaba y en cuanto al mismo pelirrojo parecía tan ajeno a sus propios sentimientos que daba miedo. ¿Por qué tenía que irse de la aldea justo en un momento tan critico?, dejar a Hinata-ingenua-Hyuuga y a Gaara-despistado-Kazekage, parecía la combinación perfecta para que se creara una colisión.
—¿Sucede algo Hyuuga Neji? —El pelirrojo lo miró fijamente mientras terminaba los últimos fideos de su tazón.
—No, —Neji suspiró—, nada. —No creía que fuera buena idea explicarle al pelirrojo lo que significaba que le dieran ganas de ver a una chica por la noche y mucho menos poner al tanto de lo ocurrido a su prima, el primero se sentiría confundido y la segunda igual y podía desmayarse. Además con algo de suerte las cosas entre esos dos seguiría igual de candida que siempre, ¿quién podía dar el primer paso en una relación que ambos ignoraban? Y pensándolo bien Gaara era más responsable e inteligente que Naruto, igual y hasta era mejor opción… Al momento de pensar eso sintió que le estallaba la cabeza, ¡y un cuerno!, él no quería a Hinata con Gaara y tampoco con Naruto, de preferencia hubiera querido que pudiera tener niños ella sola sin necesidad de un marido.
—¿Hyuuga Neji? —Gaara preguntó cauteloso al notar como el rostro de su anfitrión subía y bajaba de colores a juego con una creciente irritación.
—Nada. —Descompuesto se puso de pie—. Sólo pensaba que si pudiera encerraría a Hinata-sama en un cofre y le pondría candado.
—¿No moriría si hicieras algo así? —Sorprendido Gaara giró hacía él.
—Por eso dije "si pudiera". —Neji tomó aire con fuerza, Naruto o Gaara, cualquiera de los dos le aterraba.
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Gaara despertó a la 1:18am dándose cuenta de que había batido record en su insomnio crónico, acababa de dormir la extraordinaria cantidad de dos horas con dieciséis minutos. Para colmo había soñado con recuerdos malditos de cuando era un vulgar y frío asesino con el Shukaku dentro de su cuerpo.
Sin poder evitarlo hundió el rostro en medio de sus manos estrujándose el rojo cabello como si quisiera arrancarlo de su cráneo, el resultado fue bastante desagradable porqué cómo el cabello le había crecido en esos días se lo dejo erizado, seguramente parecía un loco desde un punto de vista externo.
Se levantó, caminó hasta el corredor, miró el cielo y luego volvió a su cuarto, repitió la misma rutina hasta que la punta de los dedos dejó de hormiguearle, se sentía inquieto y alterado.
Para quitar esa incomoda sensación de su estomago dejó que la arena saliera de su morral y se deslizara entre sus dedos, de derecha a izquierda, arriba abajo, como un niño que intenta jugar y así olvidar los temores que se esconden bajo la cama.
Llevaba puesto un pantalón de franela rojo y una camiseta blanca de resaque, sus pies descalzos se colocaron sobre el verde pasto sin sentir nada, la armadura de arena no se lo permitía.
Repentinamente sintió que el destino lo engullía sin la menor consideración, a él, al hombre que esperaba sin esperanza, que no hacía nada por moverse, ¡muévete, muévete!, parecía que su pecho le gritaba, su vida no era nada. Se dejó caer al suelo de sentón sin ceremonia alguna, los codos apoyados en las rodillas, las sienes hundidas entre sus manos.
Se sintió patético e inútil, casi como un muñeco desarmado, un trapo que alguien había tirado sin importancia en algún rincón. El viento frío le caló en cada músculo, pero no hizo nada por evitarlo, nunca había sabido consolarse a si mismo y nunca había nadie para hacerlo por él, siempre que se había sentido perdido había causado daño, esa era a fin de cuentas su naturaleza. Aterido se aferró a si mismo, inclinado sobre sus rodillas.
—¿Kaze… Gaara-sama? —La voz de Hinata le provocó levantar lentamente la cabeza, por alguna razón ella estaba ahí, el cabello cayendo suelto por sus hombros y una yukata gruesa de invierno, sus mejillas estaban furiosamente sonrojadas por el frío reinante, pero sus ojos lo veían preocupados.
—Hyuuga Hinata. —Le contestó en reconocimiento, aún con los dedos marcándose en sus antebrazos.
—¿Se encuentra bien? —Hinata se dejó caer de rodillas frente a él produciéndole sobresalto—. ¿Esta herido?, ¿le duele el estomago? —Estaba tan cerca que invadía su espacio personal y eso era algo que solía hacer él no ella, de hecho sus manos de dedos delicados parecían tratar de encontrar el punto exacto en que le dolía sin tocarlo.
—Estoy bien. —Demasiado sorprendido aún para actuar con normalidad parpadeó.
—¿Seguro? —Lucía realmente acongojada, seguramente daba un aspecto muy patético para que ella reaccionara de esa manera.
—Completamente. —Volviendo a encerrar sus emociones dentro de él irguió la espalda y colocó las manos tiesas sobre sus rodillas, el efecto fue que Hinata se encontró arrodillada en medio de sus piernas, tan cerca que cualquier movimiento causaría un roce.
—Hu… —Puede que hasta ese momento la joven notara la posición que mantenía, el caso es que se sonrojó aún más furiosamente—. Yo-yo… —Lo miró sin saber bien a bien que decir, sus ojos que se confundían con el mar la veían fijamente y sus cabellos rojos se agitaban con el viento. Abochornada giró la mirada sólo para darse cuenta de sus brazos torneados y su pecho musculoso que se marcaba contra la camiseta de resaque—. ¡Ka-Kazekage-sama!, ¿no tiene frío? —Apurada iba a ponerse de pie para buscarle algo que lo cobijara, pero Gaara le colocó una firme mano sobre el hombro para evitar que lo hiciera.
—Gaara esta bien. —Le había gustado más su nombre en labios de ella, como si los protocolos y las formalidades bajaran un poco más de nivel.
—Ga-Gaara-sama. —Ella tragó saliva, contrario a lo que había pensado la mano de él sobre su hombro era calida—. Puedo ir a buscar algo para que se ponga.
—Esta bien. —Gaara la miró tan fijamente que por un momento pensó que podría derretirla—. ¿Por qué has venido?
—Oh. —La joven abrió la boca y parpadeó—. Neji-niisan, lo han llamado para una misión secreta, pero me lo ha contado, ha partido hace poco… —La joven titubeó.
—Lo sé. —Gaara relajó los músculos y retiró la mano de su hombro. Hinata casi pudo suspirar con alivio, debió haberse imaginado que Neji le contaría a Gaara a pesar de que era una misión secreta, después de todo era el principal implicado en todo ese enredo, ¡pero es que todo había pasado tan deprisa!, se encontraba durmiendo cuando sintió como Neji le movía lentamente un hombro, ni siquiera tuvo tiempo de escandalizarse porque su primo entrara a su habitación de noche.
—Hinata-sama voy en una misión secreta a Suna, estaré fuera un tiempo. —En otras palabras ahora ella era la única que podía estar al pendiente del pelirrojo. ¿Por qué se había asustado tanto?, ahora que lo pensaba su actitud había sido ridícula, sin pensarlo dos veces había ido corriendo en pos del pelirrojo, ¿lo veía y luego qué?, ¿le decía que se sentía perdida e insegura sin Neji?, ¿en que le beneficiaría a Gaara saber algo como eso?
Ahora que lo meditaba y analizaba se sentía abochornada por su conducta infantil, aunque claro, todo eso se había perdido cuando se había encontrado al Kazekage en semejante estado. No sólo estaba despierto si no que lucía completamente abatido, ¿cuántas noches en vela habría tenido hasta ahora?, ¿cuántas veces habría permanecido a la intemperie sin nada más que sus tristes recuerdos atormentándolo?, su corazón dolió por él.
—Gaara-sama… —Aun titubeante adelantó una mano que no alcanzó a tocarlo, en lugar de eso giró la mirada hacía el suelo—. No debería estar aquí afuera. —Él no contestó nada así que se vio obligada a volver de nuevo la vista a él, Gaara la veía seria y fijamente, pero aunque era un poco intimidante había otro sentimiento reinando por encima de todo lo demás, él estaba solo.
Gaara la vio levantarse lentamente sin decir nada, como ahora quedaba mucho más alta que él alzó la vista hacía ella pero el flequillo le cubría los ojos, fue apenas un pensamiento, "espera, no te vayas, no quiero estar solo". Pero no podía decirlo, porque era un hombre, porque era un ninja, porque por encima de todo era el Kazekage. Ella se metió dentro de la sala de meditación, pero él se quedo ahí, seguirla habría puesto de manifiesto su debilidad, además parecía que el aire de alguna manera se había enrarecido, ¡las relaciones humanas eran muy complicadas!
Cerró los ojos, imaginó que estaba en Suna, que estaba sentado frente a su escritorio y había una montaña de papeles que firmar. Imaginó que había un té caliente y que él sujetaba la taza por el asa y tomaba al tiempo que firmaba algún nuevo contrato, que el calor de Suna lo ahogaba y no que sus músculos se entumecían por el frío.
Y entonces repentinamente abrió los ojos porque algo calido rodeaba su espalda, con las pupilas dilatas giró la mirada hacía atrás, Hinata se estaba sentando en ese momento junto a él, había puesto una manta sobre sus hombros y lucía sonrojada.
—Gracias. —Porque no era té pero se parecía.
—N-no es nada. —Hinata se encogió, luego giró a ver el cielo—. A veces es hermoso solo sentarse a ver las estrellas.
—Lo es. —Gaara alzó la mirada a dónde millones de puntitos tintineaban en el cielo oscuro.
—Puede que las cosas a veces no se vean muy claras, —Hinata habló bajito—, y parece que todo va mal pero… —jugueteó un poco con sus dedos viendo siempre hacía el cielo—. Pero siempre hay algo más adelante, solo hay que encontrarlo. —Gaara asintió con la cabeza y la miró de reojo, de alguna manera ella había visto en su interior y le había dado lo que necesitaba, ¿eso era la verdadera amistad? Con un amplio movimiento extendió la manta para que también la cubriera a ella, Hinata giró violentamente por el acercamiento que debían tener para que algo como eso fuera posible, pero el rostro serio del pelirrojo viendo las estrellas le hizo saber que no había segundas intenciones en él.
Pasando saliva miró también al cielo, estaba sentada a un lado de un chico, hombro con hombro cubiertos por una manta en medio de la noche, ¡ni siquiera con Kiba o Shino había hecho algo por el estilo alguna vez! Y sin embargo el sentimiento que la embargaba era muy apacible, como si la calma de Gaara fuera contagiosa. No supo en que momento empezó a adormecerse y tampoco supo cuando había empezado a resbalarse hacía delante, tuvo el vago recuerdo de que una mano tibia la había sujetado de la cabeza para que no se doblara el cuello, luego nada.
Gaara por su parte la acunó en sus piernas cuando vio que se había quedado dormida, Neji había dicho que había entrado todo el día con su equipo, debía estar cansada. Su peso sobre su cuerpo era reconfortante de alguna manera, ella era tibia y le hacía sentir que podía proteger a alguien, que la estaba protegiendo a ella, ¿eso era lo que sentiría Neji?
—¿Sabes que cuando quieres proteger a alguien que amas tu fuerza puede aumentar hasta diez veces? —Recordó una plática con Naruto después de la guerra.
—¿No es eso un poco exagerado?
—¡No lo es! —El rubio chilló como un niño pequeño—. ¡Yo mismo lo he comprobado!
—¿Por Haruno Sakura? —Gaara, después de todo, aún recordaba cuando de niños aquella chica de cabello rosa había sido capaz de desafiarlo con un solo kunai como defensa por proteger a Sasuke, eso y la determinación de Naruto por protegerla a su vez.
—¡No!, es decir… ¡claro que quiero a Sakura-chan!, bueno… —En ese momento Naruto había enrojecido y verlo había sido extraño—. Los sentimientos cambian, ¿verdad?
Miró a la joven sobre sus piernas, con lentitud corrió un mechón de cabello para dejarle libre la frente. Era extraño, se había dormido y en teoría lo había dejado sólo, pero de alguna manera sentía como si estuviera con él, no sólo físicamente, sentía como si por un momento hubiera sido capaz de entenderlo.
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Hinata corrió con el corazón golpeándole con fuerza en el pecho hacía el campo de entrenamiento número ocho, ¡se le había hecho tarde!, generalmente eso jamás ocurría, quien solía llegar siempre después de la hora con una mala excusa como compensación era Kiba, pero Shino y ella siempre eran puntuales.
Sintió que su rostro hervía como un camarón cocido al recordar el motivo de su tardanza, ¡se había despertado de nueva cuenta sobre las piernas del Kazekage!, ¿estaba loca o que le pasaba?, su pie resbaló de sólo recordarlo y estuvo a punto de caer al suelo, generalmente ella no era tan atrevida, acercarse a los hombres le era harto difícil, de hecho acercarse a cualquier persona en realidad.
Después de la guerra había cambiado bastante, se sentía más segura, más firme en sus convicciones, pero definitivamente la escena de esa mañana la había sobrepasado, no sabía dónde esconder la cabeza, lo único que quería era correr y esconderse del pelirrojo hasta que ninguno de los dos recordara lo que había pasado, por desgracia como su vigilante única había tenido que preparar un rápido desayuno y llevárselo.
Gaara no se veía afectado en nada, de hecho le había preguntado si se había resfriado por pasar la noche a la intemperie al verla tan roja, ¡era una suerte que el Kazekage fuera tan despistado!, seguramente para él cuidar de ella no había sido precisamente agradable, ¡lo único que había querido era hacerle compañía!, se veía tan solitario por la noche que le había apretujado el pecho.
De tan nerviosa estuvo a punto de darse en la frente con un poste y para no hacerlo patinó de mala manera por la calle, esa era una mala mañana con todas las de la ley.
Desesperadamente intentó tranquilizarse, Gaara era un hombre de pocas palabras, lo más probable es que no le comentara su pequeño desliz a nadie, si mal no recordaba no le había comentado ni siquiera a Neji su incidente de antes cuando se le había desmayado encima.
—Oh por Dios. —Susurró atormentada, no hacía más que desmayarse o dormirse enfrente de Gaara, ¿qué clase de anfitrión era ese?, se suponía que era ella quien cuidaba del Kazekage no al revés. Soltando un suspiro deprimió los hombros y siguió corriendo hacía su campo de entrenamiento.
—¡Oi Hinata! —Kiba se descolgó de cabeza frente a ella produciéndole un bote—. ¡Llegas tarde!
—¡Lo-lo siento! —Aturdida por el rostro de su compañero tan cercano al suyo dio un paso atrás.
—Además vienes toda despeinada. —Kiba dio un salto y cayó de pie frente a ella, sus ojos castaños la observaron curiosos—. Y te pusiste la chaqueta al revés.
—¡Ah! —Hinata gimió poniéndose roja como un farol al tiempo que se pasaba las manos por el cabello intentando infructuosamente alisarlo como de costumbre.
—¿Hay algo que te preocupe? —Shino apareció por su costado izquierdo, llevaba los brazos cruzados y al verla arqueó una ceja.
—¡N-no! —No creía que fuera buena idea decirles a sus compañeros que tenía al Kazekage que todos buscaban escondido en la mansión Hyuuga, aunque debía admitir que hacerlo le traería un inmenso alivio.
—¿Tienes fiebre? —Kiba le puso una mano en la frente y colocó su otra mano sobre su propia frente—. Pues estas caliente…
—¡Kiba-kun! —Hinata dio un paso atrás.
—¿Será que viste a Naruto camino aquí? —El castaño arqueó ambas cejas con picardía, pero Hinata simplemente lo observó perpleja.
—No, no vi a Naruto-kun, ¿por qué?, ¿debí haberlo hecho?, ¿tenemos misión?
—No, no. —El castaño negó con las manos—. Sólo pensé… ¡Bah, olvídalo!
—No creo que esta sea la mejor manera de apoyar a tus camaradas Kiba. —Shino acomodó sus gafas.
—Lo que sea, vamos a entrenar. —Kiba llevó dos dedos a su boca y silbó para que Akamaru fuera a él.
Hinata terminó de aplacarse el cabello con los dedos y luego se sacó la chaqueta para ponérsela al derecho, sentía que la cara le hervía, había corrido por toda la aldea con semejante apariencia, como miembro de un clan tan respetado aquello no era pasable en lo absoluto.
—¿Lista? —Shino preguntó con calma.
—Sí. —La joven respiró hondamente y se concentró en relajar sus hombros, el entrenamiento con su equipo era uno de sus momentos más preciados, entrenar con ellos le hacía poner en movimiento el cuerpo y la mente olvidándose de todos sus problemas.
—¡Team work! —Kiba gritó a lo lejos y Akamaru aulló en respuesta, ella y Shino intercambiaron una mirada que decía a las claras que trabajarían en común para deshacerse del castaño, después de todo su dinámica de equipo siempre había sido dos contra uno, eso forzaba a la persona que estaba siendo atacada a defenderse de dos contrincantes al mismo tiempo fortaleciéndolo más que ninguna otra cosa.
Cuando trabajaba de pareja con Shino Hinata no tenía que hablar mucho en realidad, su compañero era excelente leyendo miradas y pequeños deslices y con el paso del tiempo ella también podía leer sus miradas y sus leves gestos.
Ataca
Adelante
Ahora
Era como un código que sólo el equipo ocho compartía.
—¡Ey! —Kiba cayó al suelo luego de que Hinata hiciera una finta y Shino lo atrapara con un enjambre de insectos—. ¡¿Qué he dicho de llenar de pulgas a Akamaru?!
—Esas las traía desde antes. —Shino se acomodó las gafas oscuras.
—¡¿Qué has dicho?! —Hinata no pudo evitarlo, se tapó la boca y ahogó una suave risita, Kiba siempre lograba subirle el animo, aún si no se daba cuenta de lo mismo.
El resto de la mañana se les fue en pequeños combates, crear nuevas estrategias y hacer un poco de taijutsu contra los troncos de entrenamiento. Cerca de las tres de la tarde Hinata se echó al suelo con los brazos extendidos y resoplando, se había descuidado y Kiba le había abierto un poco la mejilla, por más que se limpiaba le volvía a sangrar así que decidió dejar que chorreara hasta que su organismo hiciera su propio efecto de coagulación.
—Que tarde tan apacible. —Kiba se tiró a un lado de ella con las manos a modo de almohada—. No hace frío ni tampoco calor.
—Es extraño que uses palabras tan sofisticadas para referirte al estado del clima. —Shino acotó con tranquilidad.
—¡¿Por qué siempre estas buscando camorra?! —Kiba gruñó poniéndose inmediatamente de pie.
—Chicos… —Hinata giró su cabeza hacía ellos "no peleen" iba a agregar, pero entonces, como un chispazo, el recuerdo de un chico pelirrojo se coló en su mente.
—¿Hinata? —Kiba parpadeó con el brazo en el aire al notar como su compañera se paraba de un salto con una expresión de pánico y echaba a correr sin darles explicación alguna—. ¡Ey!, ¿qué le pasa?
—Quien sabe. —Shino arqueó ambas cejas viéndola desaparecer entre los árboles.
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Gaara en realidad no tenía demasiada hambre, suponía que era por el hecho de que no gastaba demasiada energía en ese lugar, pero de cualquier manera miró el cielo fijamente, eran casi las cuatro de la tarde. No había visto a Hinata desde la mañana, cuando le había llevado el desayuno atropelladamente y se había ido corriendo de cualquier manera.
En aquel momento a Gaara le dio la impresión de que estaba rehuyendo de él, pero, ¿qué razón tendría para hacer algo así?, las chicas eran complicadas y no acababa de entenderlas, había pensado que se habían acercado por la noche, en realidad lo había sentido, por un momento sus pensamientos se habían conectado y luego ella se había dejado abandonar sobre sus piernas, confiando en él, pero en la mañana se había alejado de él como si quemara.
¿Qué significaba ese comportamiento?, no lo podía dilucidar del todo. Kankuro le había dicho que las chicas hacían historias completas de un simple momento sin importancia, ¿eso sería lo que le estaba pasando a Hyuuga Hinata?, durante las misiones a veces un compañero se ponía malo y había que atenderlo, a su parecer que ella se hubiera recostado contra él era casi la misma situación.
Suspirando el joven volvió a ver el cielo, era una linda tarde. Se preguntó que estaría haciendo Neji, ¿en que parte del camino iría?, ¿cuándo llegaría su primer informe?, pensar en Suna y en el joven Hyuuga lo ponía un poco ansioso así que dejó que la arena corriera entre sus dedos para tranquilizarse.
—¡Ga-Gaara-sama! —La escuchó venir desde antes de alcanzar a escuchar su grito así que volvió a meter la arena en su morral—. ¡Siento la demora! —Venía agitada y con una bolsa de comida que seguramente había comprado en el camino—. Yo-yo no me di cuenta… estaba entrenando con mi equipo y….
—No hay problema. —Gaara posó su mirada intensa en ella y al instante Hinata desvió la mirada enrojeciendo.
—Traje… traje algo de la tienda… por si gusta. —La chica extendió la bolsa hacía él, Gaara la sujetó mecánicamente sin dejar de mirarla fijamente.
—¿Qué ha pasado?
—¿A-acerca de qué? —Titubeante Hinata apenas lo miró de reojo.
—Estas evadiéndome.
—¡No!, —al momento de gritar sintió como le ardían las orejas por el rubor—, no es así…
—Desde esta mañana, —Gaara continuó implacable—, ¿por qué?
—Yo no… —Hinata entrelazó sus dedos apretándolos con fuerza, si tan solo Neji estuviera ahí—. Lo siento, no me había dado cuenta. —De alguna manera era verdad, no pudo evitar soltar un pequeño suspiro frustrado, se suponía que debía ayudar al Kazekage no hacerlo sentir incomodo.
—¿Es por qué hemos dormido juntos?
—¡Nosotros no…! —La joven sintió que un humo de extraña procedencia escapaba por sus orejas.
—Fue agradable, no encuentro porque tu actitud defensiva ahora.
—¿A-agradable? —Sin poder evitarlo dio un paso atrás mirando con fijeza aquellos ojos verdes que no parecían expresar nada en especial, sentía las mejillas furiosamente sonrojadas, pero no parecía que el Kazekage estuviera en sintonía con lo que estaba pensando y sintiendo, de hecho se veía completamente sereno. Era ella la que estaba haciendo una tormenta en un vaso de agua, de seguro.
—Ayer noche no me encontraba bien, tú presencia me ha dado calma, te agradezco por eso.
—Uh… —Una suave brisa removió sus cabellos y sintió como todo el bochorno de hace un momento se iba lentamente, eso sí podía entenderlo, no es que ella hubiera sido agradable de una manera especial para el Kazekage, simplemente había estado en el momento correcto y en el lugar correcto para confortarlo—. No hay de que. —Una suave sonrisa se pintó en su rostro, al verla los labios de Gaara se entreabrieron, acababa de notar algo.
—Estas herida. —Automáticamente se puso de pie y extendió una mano hacía su mejilla, la herida había vuelto a sangrar.
—Ah, eso… —Distraída Hinata parpadeó—. Estaba distraída cuando Kiba-kun… —La voz se le perdió en la garganta cuando notó que la mano del pelirrojo no se detenía y seguía su inexorable camino hacía su rostro, aturdida lo miró con alarma para que se detuviera, pero él no la estaba viendo en realidad, su mirada estaba fija en las pequeñas gotas rojas que se deslizaban por su mejilla. Lejanamente Gaara la escuchó balbuceando su nombre, pero no le prestó atención, había algo en su piel herida que le producía un extraño sentimiento, no sabía exactamente porqué, pero quería tocarla.
—¡Hinata! —Y entonces la burbuja se rompió, ambos giraron la vista hacía la voz que había gritado, un chico de cabello castaño y marcas en las mejillas estaba parado frente a ellos, con los ojos muy abiertos y sosteniendo algo en su mano.
—Ki-Kiba-kun… —Hinata trastabilló hacía atrás para alejarse del pelirrojo y luego juntó las manos contra su pecho—. E-esto…
—Dejaste… —Kiba la miró a ella, luego al pelirrojo y de nueva cuenta a ella—. Dejaste tu protector tirado al irte corriendo, te llame pero… —Nuevamente Kiba brincó la mirada ya hacía uno ya hacía otro.
—Esto… Kiba-kun…
—Así que vine a traértelo… yo… —Kiba finalmente tomó aire, Gaara pensó que iba a preguntar algo, pero para su sorpresa avanzó de dos potentes trancos se colocó a escasos centímetros de la chica, la sujetó por el cuello de su chaqueta y empezó a sacudirla como a un muñeco de felpa—. ¡¿Y en que momento planeabas decirme que el Kazekage que medio mundo ninja esta buscando se encuentra en tu casa?!
—¡Ki-Kiba-kun!
—¡No sabes lo preocupado que estaba por ti!, ¡llevas tantos días actuando de manera extraña!, ¡¿cómo si fueras capaz de esconder algo?!, ¡por favor!
—Lo-lo siento Kiba-kun.
—¡Y tenías ese olor a arena!, ¡con razón no sabía que ocurría, ya sabía yo que no era mi olfato el que se estaba averiando!
—Ki-Kiba-kun… —Para esas instancias los ojos de la joven estaban prestos a volverse dos espirales, Gaara simplemente se colocó a un lado, brazos cruzados y ceño ligeramente fruncido, sabía que Kiba Inuzuka era compañero de equipo de Hyuuga Hinata así que era probable que no le estuviera haciendo daño en realidad y que aquello fuera parte de su dinámica de equipo, pero de todas maneras hubiera preferido que la soltara de una vez.
—¡¿Por qué no nos dijiste boba?!
—Uh. —Hinata finalmente sujetó débilmente los castaños cabellos de su compañero, casi la caricia a un cachorro animoso—. Kiba-kun, me estas mareando.
—¡Tsk! —Chasqueando la lengua el joven la soltó—. ¿Y bien?
—Esto… —Hinata deprimió los hombros, sabía que era mala idea ocultarle algo como eso a su equipo tomando en cuenta que eran expertos en rastreo.
—Ah por cierto, —con rostro aburrido el castaño giró hacía Gaara—, buenas tardes Kazekage-sama.
—Buenas tardes. —Gaara contestó en automático, aunque casi al instante se sintió ligeramente estupido por ser ignorado.
—Como decía, —Kiba volvió a la carga—, ya podrías irme dando explicaciones.
—Bueno Kiba-kun, —Hinata retorció sus dedos—, el Kazekage-sama necesitaba ayuda y…
—¿Lo sabe Naruto?
—¡N-no! —Al instante las mejillas de la joven enrojecieron, Gaara observó aquel extraño fenómeno parpadeando—. Naruto-kun se metería en muchos problemas si forma parte de esto.
—Así que… —Kiba la tomó de un codo y la arrastró con él unos pasos, cuando creyó estar lo suficientemente lejos de Gaara le susurró con los dientes apretados—, ¿así que es mejor si te metes en problemas tú?
—Kazekage-sama necesitaba ayuda, —Hinata frunció ligeramente el ceño—, no podía dejarlo…
—Ok, ok, no voy a discutir eso. —Kiba la sujetó más fuerte contra él para que Gaara no escuchara—. ¿Y has pensado de casualidad lo que pasara si se descubre?
—Yo tomare las consecuencias de…
—Por dios Hinata. —Kiba estrelló repetidamente la frente contra la cabeza de su compañera que quedaba un palmo más abajo—. Sigues siendo tan ilusa como siempre.
—De todas maneras ya lo hice. —Sonrojada por la valentía que estaba demostrando frente a su compañero de equipo intentó mirarlo a la cara sin titubear—A-así que no hay manera de cambiarlo.
—A veces eres tan testaruda. —El muchacho la soltó no sin antes darle con el puño en la cabeza.
—¡Itai! —Hinata se llevó automáticamente las manos a la cabeza con dolor, a veces su amigo era demasiado severo.
—En fin, ya se nos ocurrirá algo.
—Kiba-kun… —A pesar de que aún se sostenía la cabeza con dolor Hinata giró hacía él sonriendo con suavidad—. Gracias.
—¡Ja!, —el castaño metió la mano entre sus cabellos despeinándola—. Aunque eres un lindo animalito a veces me dan ganas de ahorcarte.
Gaara mientras tanto miraba todo a prudente distancia, de pronto ese tal Kiba se había llevado a Hinata casi arrastrando, la había pegado escandalosamente a él y le había susurrado un montón de cosas que a pesar de su buen oído no había alcanzado a oír, para colmo después la había golpeado y ella en lugar de quejarse le había regalado una sonrisa.
No entendía muy bien la relación de Hyuuga Hinata e Inuzuka Kiba, pero de alguna manera aquello lo ponía incomodo.
—Y bien, —pasando las manos tras su cabeza Kiba regresó hasta colocarse frente a él, se veía ligeramente incomodo también—, ¿cuál es el plan?
—Hasta ahora Gaara-sama ha estado viviendo en esta parte de la mansión. —Hinata también se reunió con ellos—. Neji-niisan también estaba al tanto, pero se ha ido en una misión.
—Debe ser aburrido. —Kiba miró alrededor, ciertamente lo era, estar ahí sin hacer nada, pero cuando el castaño lo dijo Gaara sintió como si lo estuviera ofendiendo de alguna manera.
—No lo es en absoluto. —La voz le salió gruesa y ligeramente demandante, como siempre—. Es una buena oportunidad para meditar todo lo que no me he dado tiempo de corregir dado mi cargo en Suna.
—Me imagino. —Kiba desvió la mirada—. Bueno, —su rostro se iluminó—, por lo menos puede comer tu deliciosa cocina tres veces al día.
—Kiba-kun… —Como siempre que la halagaban Hinata enrojeció.
—¿También duerme aquí? —Gaara tenía problemas en saber si se dirigía a él o estaba intentando recibir información de su compañera de equipo dado que no veía a ninguno de los dos en realidad.
—Sí, Neji-niisan ha traído futones. —Hinata se dirigió hacía la puerta corrediza y la abrió dejando ver una habitación grande con un enorme espejo al frente.
—Me volvería loco aquí. —Kiba suspiró. Nuevamente Gaara sintió que su comentario lo encrespaba un poco.
—Como he dicho anteriormente no es el caso, además el clan Hyuuga ha sido muy amable al recibirme, estoy en deuda con ellos.
—Cierto, —Kiba giró hacía su compañera—, ¿tu padre lo sabe?
—Sí, —Hinata dejó una mano en el aire—, pero sólo él.
—A Naruto le va a dar algo si sabe que él esta aquí. —Kiba le dirigió una rápida mirada al pelirrojo y luego volvió a ver los espejos como si fueran muy interesantes.
—Kiba-kun…
—Sí, sí, no le diré nada a nadie y menos al estupido de nuestro Hokage. —Una amplia sonrisa se dibujó en el rostro del muchacho—. Pierde cuidado.
—Gracias Kiba-kun. —Ella volvió a sonreírle y él volvió a despeinar sin cuidado su cabello, Gaara no conocía mucho de la amistad entre un hombre y una mujer, de hecho a duras penas comprendía la amistad masculina y siempre acababa haciendo cosas indebidas debido a su poca información, pero hubo algo en él que se removió al ver el acercamiento entre esos dos.
—Por cierto, —Kiba llevó una mano a su porta kunais, removió un poco el contenido y luego sacó una bandita—, no has parado de sangrar.
—Ah. —Hinata parpadeó, Kiba la tomó de la barbilla y luego colocó la bandita en su mejilla.
—Listo. —El muchacho sonrió satisfecho.
—Gracias.
—No paras de agradecer, —giró a ver a Gaara, pero apenas fue un rápido vistazo antes de volver a frotar el cabello de Hinata con los dedos—, esta mañana trata de peinarte antes de ir a entrenar.
—¡Kiba-kun!
—Y le tienes que decir a Shino.
—Lo haré. —De todas maneras si no podía confiar en sus amigos, ¿en quien más podría?
—Me voy entonces. —Titubeó un poco, miró nuevamente hacía el espejo y luego le apretó una mano—. Nos vemos mañana. —Hizo un gesto amplio con la mano como si se despidiera de los dos y echó a correr.
—Hum… —Hinata lo miró perderse entre los jardines Hyuuga, normalmente se habría percatado de su presencia mientras corría hacía ellos, pero se había quedado tan aturdida por las acciones de Gaara que se había perdido de todo lo demás, aquello era un problema, esta vez había sido Kiba, pero en el futuro podía ser alguien de su clan.
—Él y tú son muy cercanos. —Gaara declaró con su voz sin emociones.
—Estamos en el mismo equipo desde que tenemos doce años y en la misma academia desde que teníamos seis. —Su sonrisa fue tierna al recordarlo—. Ha logrado entrar aquí tan fácil porque los vigilantes del clan ya lo conocen y lo dejan pasar, lo lamento. —Después de todo era Gaara quien corría más peligro si descubrían que se encontraba en Konoha.
—No me preocupa que él lo sepa. —Gaara se cruzó de brazos—. Aunque no parece que le agrade mucho.
—Oh. —Hinata estuvo a punto de echarse a reír—. No es eso.
—¿No? —Gaara miró hacía ella confundido.
—Kiba-kun estaba sólo muy nervioso, después de todo usted es un Kazekage, como no sabía que decir ni que hacer se la pasó mirándolo a través de los espejos y haciendo como que se distraía en otra cosa.
—Él estuvo encima de ti todo el tiempo. —Se sorprendió mucho de haber puesto en palabras sus pensamientos, pero ella no pareció tomárselo a mal, de hecho miró al cielo azul acomodándose un mechón de cabello tras la oreja.
—Kiba-kun viene de un clan muy territorial, uno de líderes, inconscientemente él protege lo que cree que es suyo o intenta sobresalir por medio de eso.
—Él cree que eres suya. —No era una pregunta.
—Soy su amiga. —Hinata se encogió de hombros—. Y quizás su primer lazo femenino fuera de su hogar. —Kiba ya se lo había dicho una vez, que le gustaba estar con ella porque era diferente al resto de las mujeres "siento como si fueras una princesa que puedo proteger", después de todo la mayoría de las mujeres Inuzuka eran completamente capaces de cuidarse por si solas sin la ayuda de los hombres.
—¿El lazo que te une con Inuzuka Kiba es el de la amistad?
—Sí. —Hinata se sentó sobre las maderas del corredor posando la vista en el pasto y sonrojándose tenuemente—. Él y Shino-kun son mis mejores amigos. —Gaara la miró y luego miró el cielo, entendía más o menos los lazos de amistad (por lo menos se esforzaba en entenderlos), suponía que debía sentir cierta empatia hacía Kiba por sus lazos con su anfitriona, pero por alguna razón el sentimiento que experimentaba no era ese. De hecho si le ponía atención a la bandita en la mejilla de la chica sólo sentía un lejano malestar.
—Gaara-sama. —Hinata pareció reaccionar y le pasó la bolsa con la comida—. Se va a enfriar.
—¿Ya comiste tú? —La miró fijamente dándose cuenta que la estaba tuteando sin querer y sin tener deseos de cambiar su manera de dirigirse a ella de cualquier modo.
—N-no. —Ella se esforzó por no enrojecer, lo había hecho tanto ese día que simplemente se quedaría sin sangre para partes más vitales de seguir así.
—Comamos juntos entonces.
—De acuerdo. —Ella se sentó cerca de él, casi en la misma posición que habían mantenido en la noche cuando se habían cubierto con la manta para ver las estrellas.
Abrieron sus refractarios y comenzaron a masticar en silencio, ambos mirando al frente y sin hablar, el ambiente no fluía sin Neji. Gaara observó una mariposa que tímidamente revoloteaba entre las flores, de golpe recordó a Kiba, la manera en la que se acercaba a Hinata y el hecho de que no paraba de hablar y ella le sonreía.
—Hoy he visto un par de mariposas.
—Será que se acerca la primavera. —Hinata también miró hacía las flores.
—Me pregunto que se sentirá volar con alas. —Porque aunque a veces usaba la arena como catapulta no creía que fuera la misma sensación.
—Quien sabe. —Hinata abrazó sus rodillas contra su pecho—. ¿Nunca ha soñado que vuela?
—No. —No tenía caso decirle que desde que había podido recordar sus sueños no había parado de tener pesadillas.
—Yo a veces sueño que vuelo. —Hinata hundió un poco la barbilla entre las rodillas—. Pero siempre sueño que sólo puedo volar dentro de un cuarto, chocó contra las paredes y a veces me impulsó con las piernas.
—Suena un poco encerrado.
—Un poco. —Hinata sonrió recordando, los ojos fijos al frente y las comisuras de los labios arqueándose apenas. No era el tipo de sonrisa que podía ofrecerle a Inuzuka Kiba, pero Gaara pensó que era algo.
—Si alguna vez logras salir del cuarto acuérdate de avisarme.
—De-de acuerdo. —Y en la manera en que tímidamente escondía el rostro entre sus rodillas pudo leer que de alguna manera su relación (lo que fuera que representara para ambos) estaba evolucionando.
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Notas de Okashira Janet: Hola, lamento horrores la tardanza, pero estoy en exámenes y como siempre la escuela ahorca (risas). Fuera de eso quiero contarles que en busca de un anime shojo (quería relajarme del shonen) me encontré con una verdadera joyita "kamisama hajimemashita" no he parado de reír y emocionarme como idiota por el romance.
En cuanto al capitulo, Neji se fue, Kiba entra. ¿Ustedes como vuelan en sus sueños?, yo siempre estoy en campo abierto, pero para poder empezar a volar tengo que tomar vuelo (algo así como Mario Bross cuando usaba la capita en el juego de Nintendo), mi madre en cambio siempre se sueña dentro de un cuarto botando contra las paredes (risas).
Agradezco a:
Hoshi No Tsuya
Maribelteka
Lilipili
a-satoshi
Pitukel
Priscilla
Chibieiki
Gaby L
NANA-chan 53
Stefany BM
De-san
Zhura
Hinamel
Shaoran28
Blue forever
Poison girl29
Partywatta
Kamikaze
Stellamaine
Niwa
Fanfiction
Shiemixrin
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Anisita
Berlin
DAMA FANEN
Merylune
A todos muchos gracias por leer.
19 de Febrero del 2013 Martes
