DENILEPRINCESS NEWS ABOUT THIS FIC.

· SE ESFORZARA POR NO DEJAR ESTA HISTORIA INCONCLUSA.

· EN ADELANTE LOS CAPIS SERAN UN POCO M

EN EL CAPITULO ANTERIOR:

Haymitch y Prim asistieron a la lujosa ceremonia, Prim estaba bella y un poquito más madura, esto era un error, ella sin duda reconocería a su hermana, Peeta al notarlo se excusó y halo a Perla casi a rastras a la salida. El efecto de su cabello estaba cambiando y sus raíces castañas eran evidentes, por no decir sus hermosos ojos grises. No el no podía correr riesgos. Había sido una mala idea, se sentía estúpido por haberse expuesto así.
- Pero ¿Porque nos vamos? -
-Acabo de ver a alguien muy desagradable-
Peeta sentía que sería un mentiroso de por vida pues una mentira lo llevaría a otra...
- A quien...? -

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En la boda Gale busco con la mirada al pescador y su esposa.
Y al no encontrarlos se decepcionó muchísimo, Prim se acercó y al abrazarlo le dijo.
- Me da gusto que por fin vayas a ser feliz Gale, mi hermana...estaría orgullosa.- A Prim le dolia gale porque le amaba como hermano y sabia que su hermana querría verlo feliz.
Gale reprimió sus emociones y beso el cabello de Prim. -Gracias Hermanita. Lo seré, lo seré...-

Prim dio media vuelta y abrazo a Madge.
Haymitch se acercó.
- ESTOY LOCO O VI A KATNISS HACE UN RATO?- El susurro era urgente y no estaba alcoholizado.
-Es alguien parecida- Dijo Gale con amargura. -Es la esposa del Pescador.-
- NO. Era ella era ella, parecida también en altura y complexión? Bah! Esa es Katniss...apostaría mi vida, iré al 14 y haré unas preguntas al pescador y su esposa -

Gale levanto la vista una vez mas buscándolos y se encontró siendo halado por Madge.

-Haz lo que tengas que hacer.-

LA PERLA.

CAPITULO 18

Peeta caminaba a prisa con Katniss, subieron al "auto" y se marcharon a toda prisa.

Haymitch no alcanzo a llegar, y solo contemplo al auto marcharse. Hizo una mueca ladina de media sonrisa. –Hare mis maletas, el distrito 4 recibirá mi visita.- Y se dio media vuelta dispuesto a disfrutar de la costosa fiesta de boda de Gale y Madge y también, no quería despertar las sospechas de Prim, no estaba seguro totalmente de que fuera Katniss y aunque lo fuere deia averiguar primero lo que paso antes de emocionar a la chica. Ya había sufrido bastante.

La rebelión estaba por explotar, todos esperando las instrucciones del infiltrado en las filas de los guardianes de paz. Gale. Todos querían vengar a Katniss, ¿Pero y si, ella estaba viva? ¡Que demonios!. ¿Qué pasaría con la vida de todos ellos?

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Peeta llego al puerto alejado y pequeñísimo del capitolio y se embarco con Perla en un lujoso bote privado que iba directo al cuatro.

Estaba muy nervioso por haber sido casi descubierto. Su temor a perderla era enorme, la sabia ya prohibida, debía regresar con su familia. Pero no eso era estúpido, la matarían! El no podía dejarla ir de sus brazos.

Él había soportado años de negro vacío, sin alegría, sin rabia, sin deseo, sin emoción. Nada. Sus pálidos ojos azules se deslizaron sobre la pequeña y perfecta figura, y la necesidad le invadió.

Su cuerpo se inflamó, se endureció, cada músculo se tensó, caliente y doloroso. Sus dedos se cerraron lentamente alrededor del respaldo de un asiento de piel del bote, la transpiración bañaba su frente. Permitió que el dolor de su deseo y su mentira, también de su miedo pasara sobre él, a través de él. Lo saboreó. Lo sintió.

Su cuerpo no sólo la quería. La exigía, ardía por ella. Ella era inocente. Había risa en ella, compasión, bondad. Era la luz para su de todo panem en realidad. Una amarga sonrisa curvó su boca sensual, marcada de crueldad, pero conservaría ese faro para si mismo, pues una vez ya casi le costo la vida a ella haber inspirado a tantos. Sus fuertes y nervudos músculos se tensaron. Se echó hacia atrás el espeso cabello rubio, no la dejaría ir. JAMAS. Su cara se volvió dura e implacable, tal y como él era.

-No entiendo porque abandonar la boda asi, quería conocer a la novia.- le dijo Perla.

-Saludar al novio también?- Le dijo Peeta sin poder ocultar sus arrepintió enseguida.

Katniss no pudo evitar ruborizarse y voltear la cara, hasta ahora jamas se habían disgustado. –Aun no nos hemos casado, tal vez necesite un poco de independencia.-

Peeta se congelo en el asiento, ella era asi de rebelde, en su vida como Katniss siempre lo fue.

Peeta fruncio el ceño -Harás lo que te digo- La orden fue en tono calmado impregnado de indelegable autoridad.

Perla contuvo el aliento, temiendo desafiarle. Había algo terriblemente extraño con el ese dia. Estaba cansada, le dolia la cabeza, sin quererloni darse cuenta se quedo dormida mientras el barco avanzaba.

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Perla abrió los ojos para encontrarse fuera del Capitolio al fin, pero tampoco en el cuatro, estaban en el distrito 2. Peeta la colocó gentilmente en los escalones de una enorme y confusa casa. Se adelantó a ella para abrir la puerta, después retrocedió cortésmente para permitirle entrar.

Ella se sintió pequeña y perdida, sabiendo que si daba un paso para entrar estaría colocando su vida en las manos de él, como siempre desde que tenia memoria, pero ahora de forma mas conciente . Los ojos de Peeta se encendieron con un fuego blanco azulado, como si hubiera capturado una estrella y estuviera atrapada para siempre en sus profundidades.

Perla sin pensarlo mucho alzando su barbilla desafiantemente caminó hacia atrás hasta que la barandilla del porche la detuvo.

- Me niego a entrar.-

La risa de él llegó entonces, baja, divertida y enloquecedoramente masculina. Aunque en realidad se moría de celos.

-No hay otro hombre para ti Perla. Ni ahora, ni nunca. - Su voz se hizo más bajo todavía, una oscura caricia que pareció enviar calor que se extendía a través de ella como lava fundida. - No como mi toque. Ambos lo sabemos. No lo niegues, o me veré forzado a probar mis palabras.-

- Acabo de regresar de u coma. - Señaló ella desesperadamente. – Siento que no he tenido una vida en absoluto.

El se encogió de hombros casualmente, músculos ondeados, sus ojos sobre la hermosa y ansiosa cara de ella.

- Entonces disfrutarás los beneficios de mi experiencia.-

- Peeta, por favor,¿Qué esta pasando?-

- No te alejarás de mi lado.

- ¿No? - De repente pareció desesperadamente cansada, le dolía la cabeza, sus piernas temblaban, y se sentó bruscamente en el suelo. Parpadeó, y con rapidez Peeta estuvo de pie sobre ella. Cerró los ojos cuando extendió una mano hacia ella. Era fuerte, enormemente fuerte, alzándola como si no fuera más que una niña. Enterró la cara contra su pecho, incapaz de reunir fuerzas para luchar con él. Y a llevo dentro de la recién alquilada casa en dos, Peeta sabia que Haymitch o Gale le buscrian y no se sentía listo, saboreó la sensación de Perla entre sus brazos, su suavidad acunada contra sus firmes músculos, la seda de su pelo rozando eróticamente su piel.

El dolor por nuevamente el iedo a perderla corrió a través de él como lava fundida; el hambre se elevó. La dejó sobre su cama, donde pertenecía. Había estado tan solo. Siempre solo, Interminablemente sólo. Pero ahora tenía a Perla. Y destruiría a cualquiera que intentara apartarla de él, cualquiera que la amenazara.

Su mano volvió a acariciarle el pelo, un masaje calmante en su cuero cabelludo. Estaba ardiendo, el deseo ardía en su sangre, sus músculos, cada fibra de su la tomaba entre sus brazos, se maravilló de la perfección de alguien tan pequeño y frágil recordando cuando la salvo y literlmente su red la pesco de una muerte segura, el mar y la vida se la habían entregado, por siempre a su cuidado. Ella estaba temblando tanto que podía oír el castañeteo de sus dientes.

- Puedo hacerte dos promesas. Estaremos siempre juntos, y te protegeré con mi vida. -

Ella enterró la cara en su camisa de seda, donde podía sentir el firme latir de su corazón, el calor de su piel. Era imposible para él esconder su feroz excitación, y no se molestó en intentarlo, en cambio fijó el cuerpo de ella en la dura longitud del suyo. Tendida entre sus brazos, exhausta, encontró paz en el mismo que la amenazaba.

- Crees que soy como las otras mujeres Peeta, pero no lo soy. - Dijo suavemente, sin estar segura de si le estaba ofreciendo una disculpa o una explicación.

La boca de él rozó la parte alta de su cabeza, la más leve de las caricias.

- Sabes lo que ocurre a los hombres cuando se enamoran Perla? – Ella guardo silencio. Ya estaba dormida. El se recoro su lado y respondio su propia pregunta. –No conocen limites.-

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· EN ADELANTE LOS CAPIS SERAN UN POCO M

UN REVIEW SERIA BONITO :D