La Perla
" En el capítulo anterior"
Puedo hacerte dos promesas. Estaremos siempre juntos, y te protegeré
con mi vida. -
Ella enterró la cara en su camisa de seda, donde podía sentir el firme
latir de su corazón, el calor de su piel. Era imposible para él
esconder su feroz excitación, y no se molestó en intentarlo, en cambio
fijó el cuerpo de ella en la dura longitud del suyo. Tendida entre sus
brazos, exhausta, encontró paz en el mismo que la amenazaba.
- Crees que soy como las otras mujeres Peeta, pero no lo soy. - Dijo
suavemente, sin estar segura de si le estaba ofreciendo una disculpa o
una explicación.
La boca de él rozó la parte alta de su cabeza, la más leve de las caricias.
- Sabes lo que ocurre a los hombres cuando se enamoran Perla? – Ella
guardo silencio. Ya estaba dormida. El se recostó su lado y respondio
su propia pregunta. – No conocen límites"

CAPÍTULO 19

-Bueno, es prácticamente mi prisionera ahora, sera inevitavle que se
de cuenta que algo va mal. No es algo que pueda mantener tanto tiempo.

Peeta estaba tan inquieto como desesperado. Veia el final de su
mentira cada vez mas cerca y queria morir solo de pensar en la cara de
decepcion de Perla al saber la verdad.
Le urgia casarse para que por lo menos, al final, ella estuviera aun
de alguna forma atada a el. Se habia complacido de ver a Gale casarse.
La satisfacción que lo inundo fue mucha pues, sabia que la novia era
influyente y no lo dejaria ir tan facilmente. Legalmente estaba
incapacitado.
Y estaba seguro porque la conocia, que Katniss no seria la segunda
mujer de nadie. No pudo evitar sonreir con satisfacción nuevamente.

Ella despertó y se estiró perezosamente, el ambiente olía a pan recién
horneado, y café del bueno. Su cuerpo se sintió complacido, su
estómago rugió hambriento, era algo curioso de la relación con Peeta,
el la hacía sentir segura y amada mucho a través de la comida que le
preparaba, a veces se resistía de pedirle doble porción o relamerse
los dedos.
El brillo en los ojos del pescador al verla comer era impagable. De
amor real, ella lo sabía, él era fuerte, listo y apuesto, podía
haberse casado con quien hubiera querido, sin embargo, la había
elegido a ella, y eso la halagaba como perturbaba. Aún no se sentía
lista.
Él entró con una enorme bandeja de plata repleta de comida. Ella se
incorporó y le hizo espacio.
La visión de ella en las mañanas era algo que a Peeta encantaba y
descolocaba levemente. El poder de ella sobre el era enorme, ella
podría pedirle la luna, y él haría lo posible por complacerla.
Siempre.

Desayunaron en paz y en silencio, él hizo la bandeja a un lado
colocándola sobre una cómoda. Había telefoneado a Chaff y estarían en
contacto por si Acudían a buscarla. A Peeta le preocupaba Haymitch.

⁃ Peeta-
-Shhhht. - Le callo el. Y tiernamente la beso. Capturó su nuca con una
mano libre y la acerco a él hasta que sintió literalmente le estaba
comiendo la boca.
Perla estaba extrañada e intentaba corresponder Y era obvio que nadie
la había besado así, su cuerpo reaccionaba de inmediato, y normalmente
Peeta era dulce. Hasta ayer claro.

• 2 MESES DESPUÉS *
Perla aún pedía a Peeta explicaciones, su cabello más largo castaño y
sus ojos grises ya eran muy evidentes, él parecía estar encantado con
el cambio. Pero el amablemente las rehusaba y le daba evasivas.
Sus días sin embargo habían sido de pasión desenfrenada y entrega
total.

Delly seguía en la casa del 4 preparando la boda. Por las
noches, las pesadillas eran más recurrentes, Peeta la abrazaba a su
cuerpo y le murmuraba palabras reconfortantes, aunque, el también
tenía las suyas, sobretodo cuando ella se levantaba por agua, y no la
sentía a su lado, comenzaba a murmurar cosas y sudar frío. Hasta que
ella llegaba, una ocasión, ella estaba en la cocina bebiendo agua del grifo
cuando él comenzó a gritar.
⁃ ¡Perla! ¡Perla! - Cuando la encontró tenía el rostro desencajado.
Ella no sabía qué decirle, su actitud la consternó sobremanera.
Así que lo miro directo a los ojos azules. - ¿Qué te ocurre Peeta, que
me ocultas? ¡Dímelo ahora mismo!-

Peeta perdió todo color y su boca se secó. - Na. Nada. Me asuste eso es todo-
⁃ Crees que soy estúpida, no me trates como si lo hicieras.
-No, no por supuesto que no.-

Honestamente ella no había quedado satisfecha para nada.

La angustia de Peeta se incrementeba debido a que Haymitch ya había ido

A buscarlos repetidas veces, el ebrio del 12 era listo. No podrían esconderse

Mucho tiempo.

-¡Maldicion!- Exclamo Peeta y golpeo las baldosas de la ducha mientras se

Duchaba. Pronto llegaría el dia de decirle la verdad a Katniss.