Advertencias: BL/Yaoi (relación hombrexhombre), si no te gusta por favor no leas. Posible OoC. Perdonen mi leísmo y laísmo. Serie en orden cronológico.

Disclaimer: Star Wars pertenece a George Lucas y a Disney y a no sé quién más xD Este fic está hecho sin ánimos de lucro.

Pareja: Poe Dameron/Finn

[Continuación del capítulo anterior]

Finn POV


En un principio no soy capaz de enfocar bien lo que tengo enfrente, pero poco a poco la vista se me va aclarando y percibo el blanco techo situado sobre mi cabeza. Parpadeo para acostumbrarme a la luz y tan pronto me doy cuenta de que estoy tumbado en una cama, en una sala… me siento ahogar.

Las últimas pesadillas que he tenido han resultado ser la realidad y todo lo que he estado "viviendo" ha sido una mentira, un sueño… Y ahora es cuando despierto.

Rápidamente mis ojos se empañan y mi respiración se vuelve errática. Mi mente se enreda en pensamientos desorganizados y de lo único de lo que estoy completamente seguro es de lo confuso y desorientado que me siento. Solo soy capaz de dejar salir las lágrimas, sin parar, al borde de un ataque de ansiedad.

Pero de pronto, oigo un ruido a mi izquierda y giro mi cabeza.

Poe está de pie, parado junto a una blanca pila; ha dejado el grifo abierto y el agua corre produciendo el único sonido audible en la sala. Su rostro es todo un poema, tiene los ojos bien abiertos, completamente fijos en los míos empañados y, tras unos segundos que se me hacen eternos, se pasa la toalla que tiene entre las manos por la cara, secándose el agua que recientemente debía haberse echado. Cuando termina vuelve a fijar sus ojos en mí y parpadea. Es entonces cuando el recelo que desprenden sus orbes desaparece por completo para dar paso a un inmenso alivio. Tira la toalla sin más miramientos y corre hacia la cama donde estoy postrado. Cuando llega a mi lado y se sienta, el alivio se ha transformado en una profunda inquietud al percatarse de mi estado. Abre la boca para decirme algo, pero yo se lo impido alargando mi mano izquierda hacia la suya. Cuando la encuentro no me importa que esté fría por el agua y la aprieto entre mis dedos con fuerza, mucha fuerza. Necesito saber que verdaderamente está aquí, a mi lado, y que no es una de mis ilusiones.

Pero aparentemente esa acción no es suficiente, mis ojos siguen desbordándose y mi cabeza aún está a caballo entre la realidad y la ficción, así que temblando como una hoja, alzo mi otra mano y la acerco hacia el rostro de Poe. Primero toco su frente, que sigue ligeramente húmeda, después desciendo por el puente de su nariz hasta alcanzar sus mejillas ¿levemente sonrojadas?, desde donde paso a su boca, recorriendo con lentitud sus carnosos labios. Percibo como Poe traga con dificultad, completamente tieso y alerta al movimiento de mis dedos, a los que les cuesta alejarse de esos labios… tan apetecibles. No obstante, me sigue siendo insuficiente, sigo siendo incapaz de regular mi respiración y un sollozo escapa de mis labios. Ese gesto parece suficiente para espabilar a Poe que relaja los músculos y me agarra la mano que pasea por su rostro.

—Finn… ahora estás aquí, conmigo —susurra mientras acerca mi diestra hacia donde está su corazón.

Parpadeo un par de veces hasta que consigo apreciar el latido de su corazón, constante y calmado. Intento concentrarme en la secuencia de sus palpitaciones e ignorar todas las imágenes que se me entremezclan en la cabeza, un amasijo de fragmentos de realidad con los que mi cabeza había creado.

En ningún momento suelto la mano de Poe y él aprovecha mi concentración para acariciarme y susurrarme palabras tranquilizadoras. Poco a poco me voy calmando, los temblores comienzan a disminuir y mi respiración se va normalizando, aunque parece que mis ojos contienen embalses porque de estos no dejan de salir lágrimas.

Al ver la mejoría en mi estado, Poe se permite soltar un pequeño e inaudible suspiro.

—Voy a avisar a la doctora de que ya has despertado, ¿vale? Volveré en un abrir y cerrar de ojos, no te preocupes.

Estoy a punto de asentir con la cabeza cuando proceso sus palabras. ¡Va a marcharse, va a dejar de sostener mi mano y marcharse…!

El pánico vuelve a apoderarse de mí.

"¡No!", quiero gritar, mas tengo la garganta reseca, como si hubiese estado demasiado tiempo sin usarla y las palabras no me afloran. Aprieto más fuerte su mano para llamar la atención de Poe, que ya se ha levantado, y carraspeo con dificultad.

—No… — mi voz se oye muy ronca y suelto un quejido lastimero—. No te vayas… Por favor.

Poe se queda unos segundos en silencio, analizando mi expresión con seriedad para al final y tras unos tensos segundos, soltar un suspiro, rendido.

—Está bien —dice mientras vuelve a sentarse en la silla que hay al lado de la cama, ¿desde cuándo está esa silla ahí? —, pero cuando se entere la doctora de que no la he avisado nos va a caer una buena bronca…

Yo no escucho su advertencia, estoy demasiado ocupado intentando concentrarme en el calor que desprende su cuerpo tan cerca de mí y de acompasar mi respiración, que ha vuelto a alterarse. Con dulzura Poe vuelve a acariciarme y a murmurar palabras tranquilizadoras.

Una vez convencido de que nada ni nadie va a irse a ningún lado, me doy cuenta de que no he observado donde me encuentro ni lo que tengo a mí alrededor. Así que con cautela y curiosidad a partes iguales recorro la habitación con la mirada. Es un cuarto bastante grande, con paredes y techo blanco; yo estoy tumbado en una cama, situada a la derecha, cerca de la puerta. A mi izquierda está Poe sentado en lo que parece más bien un sofá individual, detrás hay un montón de máquinas y aparatos que no sé para qué sirven. Tras echar el vistazo a la habitación me percato de que estoy sin camiseta, tapado con la sábana, con el torso vendado y tengo unos cables pegados con ventosas por mi torso y brazos que se conectan a los aparatos que he visto antes. Intrigado, me retiro un poco la sábana e interrogo a Poe con la mirada. Este esboza una sonrisa cansada y antes de que pueda decir nada una duda me asalta, interrumpiéndole.

—¿Dónde está Rey? —le pregunto alarmado. Recuerdo que ambos estaban conmigo, apoyándome, hasta que me doy cuenta de que eso no ha sido real, la verdad es que Han Solo ha muerto y me he enfrentado a Kylo Ren.

Alterado, los ojos se me vuelven a empañar.

—¿Qué ha pasado? ¿Dónde está? ¡Dime!

—Tranquilo… Rey está bien, todos estamos bien. Respira hondo y te lo contaré todo, pero antes tiene que calmarte.

Con dificultad trato de serenarme mientras Poe se dispone a relatarme lo sucedido:

—Gracias a vuestra ayuda conseguimos destruir la súper-arma y volver sanos y salvos a la base de la Resistencia, pero parece ser que cuando Rey y tú intentabais volver al Halcón Milenario tuvisteis un enfrentamiento con Kylo Ren en el cual te hirió y te quedaste inconsciente. No obstante, Rey se enfrentó a Kylo, venciéndole y llevándote a la nave junto con Chewbacca antes de que el planeta entero se desmoronase.

Yo escucho en silencio, recordando ahora con total nitidez lo que había ocurrido y dándome cuenta de que la espalda no me arde, contrario a cómo cabría de esperar tras la herida infringida.

—De ese hecho ya han pasado dos meses, Finn —me sigue contando. —Y en ese tiempo descubrimos la verdadera ubicación de Luke Skywalker, por lo que Rey se marchó a encontrarle.

Quiero añadir algo pero Poe me interrumpe:

—No te preocupes, está perfectamente, tenemos contacto con ella y nos reporta los avances de su misión con regularidad.

Asiento, es una pena que no se encontrase ahora mismo en la Resistencia, con nosotros, pero entiendo que esa era una misión que solo ella debe completar. No obstante, sigo teniendo otra duda…

—Me has dicho que he estado inconsciente durante dos meses… y en este tiempo, ¿qué has estado haciendo tú?

Nada más preguntar, el rostro de Poe se colorea levemente.

—Ehhh, puees…

—Velar por ti, día y noche —interrumpe una severa voz—. Sin descanso.

Ante esas palabras el rostro de Poe toma un rojo más intenso.

—D-doctora —balbucea cuando esta entra en la sala.

Se trata de una mujer de mediana edad, con el pelo rubio platino recogido en una coleta. Sus tacones resuenan por toda la sala y lleva una bata blanca que impide ver la ropa que viste. Con pasos decididos se acerca hacia nosotros y se cruza de brazos al verme.

—Que yo sepa no tiene problemas de oído señor Dameron, por lo que no entiendo cómo no ha hecho caso a mi orden de avisarme en cuanto el señor Finn despertase— declara con una potente voz mientras taladra con la mirada a Poe.

Este baja la cabeza, incapaz de sostener la dura mirada de la doctora y no puedo evitar sentirme culpable.

—Perdone doctora, ha sido mi culpa, cuando desperté le pedí que no se marchase a pesar de que él insistió en avisarla a usted primero. Lo siento mucho.

Para hacer mis palabras más certeras pongo mi mejor cara de cachorro abandonado, aunque dudo que funcione con esa mujer. Como respuesta ella solo chasquea la lengua y nos mira amenazadoramente.

—Bueno… por esta vez lo dejo pasar, pero que sea la última.

Poe y yo nos miramos y asentimos a la vez:

—Sí, señora.

La doctora parece conforme con nuestra respuesta y se acerca a los aparatos que me resultan tan extraños.

—Ahora necesito que se separen, debo hacerle unas pruebas al señor Finn para cerciorarme de que todo está correcto.

Nada más pronunciar la frase todas mis alarmas se disparan. Aún no estoy preparado para dejarle ir, necesito seguir sosteniendo su mano, necesito seguir auto convenciéndome de que estoy aquí, en el presente, y que todo es real. Así que miro alarmado a Poe, suplicándole con la mirada, pues de pronto la garganta se me ha secado y no encuentro la voz. Afortunadamente mi compañero lee mi expresión y llama a la doctora.

—Lo siento señora, pero no puedo alejarme de su lado, si lo hago su estado empeora, se altera mucho y no creo que sea conveniente para su recuperación que eso ocurra…

La mujer nos mira a los dos con un gesto serio y concentrado, para al fin soltar un pequeño suspiro:

—Está bien, permito que siga a su lado, pero en la otra punta de la cama.

Poe asiente y rodea el lecho, posicionándose a mi diestra y sosteniendo mi mano derecha.

En los siguientes largos minutos la doctora pasa el tiempo haciéndome preguntas, toqueteando las máquinas con expresión pensativa y revisando mi salud. Al cabo de lo que me parece una eternidad asiente para sí misma y se dirige hacia nosotros:

—Ahora solo necesito echarle esta crema en la herida de la espalda para que termine de cicatrizar, cambiarle las vendas y que descanse esta noche. Mañana por la mañana volveré a revisarle y si todo sigue en orden podrá salir de aquí, solo tendrá que aplicarse esta pomada cada noche en la espalda unas semanas más para que se cure del todo y no haya problemas. Hasta entonces nada de forzar la espalda para que no pueda abrirse la herida. Y trate de tomarse las cosas con calma.

Una vez hecho eso y con los vendajes cambiados se dirige hacia la puerta.

—Buenas noches, caballeros. Señor Dameron, le recomiendo que se vaya a acostar ya, es bastante tarde, y no se preocupe más por el señor Finn, está como una rosa. Con su permiso.

Dicho eso, sale de la enfermería con sus pasos resonando por la sala. Y es cuando me doy cuenta de algo en el que hasta ese momento no había caído: ¿Exactamente qué hora es? Giro mi cabeza hacia los aparatos para ver si en alguna de las pantallas que hay puedo ver la hora. Y efectivamente, es bastante tarde; las doce y media de la madrugada. Vuelvo la cabeza hacia Poe y me percato que ha cerrado los ojos por unos momentos, tiene la camiseta arrugada y unas profundas ojeras destacan en su piel. En ese momento las palabras de la doctora vienen a mi mente "ha velado por ti, día y noche, sin descanso. Señor Dameron, le recomiendo que vaya a dormir". El corazón se me encoge y la culpabilidad me asfixia. Por mi culpa está en ese estado, por mi culpa no ha podido descansar en… ¿cuánto tiempo?, ¿dos meses dijo? Cierro los ojos y, con toda la delicadeza y autocontrol que puedo reunir, retiro mi mano que todavía sostiene la suya, girándome hacia el lado izquierdo, dándole la espalda. Ahora puedo sentir la intensa mirada de Poe sobre mí, pero haciendo de tripas corazón, intento que mi voz no tiemble:

—Como ha dicho la doctora ya es muy tarde y debes ir a dormir… Por mi culpa no has descansado bien en todo este tiempo así que ahora que sabes que estoy bien puedes… puedes volver a tu habitación y seguir normalmente con tu vida, no hace falta que te preocupes más por mí —acabo susurrando mientras me encojo en la cama.

La postura es un poco incómoda porque la doctora no me ha quitado los cables conectados a mis brazos y pecho, pero ahora mismo lo que siento es un pesado vacío en la mano que antes sostenía la de Poe. No sé por qué pero me han entrado ganas de llorar y ya echo de menos el calor que desprende su mano al sujetar la mía… ¿Qué me está pasando?

Pasan unos segundos y al no obtener respuesta alguna por parte de mi compañero aprieto fuertemente los párpados, acurrucándome más en mí mismo. De pronto me ha entrado mucho frío… No quiero que se vaya, no quiero cerrar los ojos y que la oscuridad me engulla, con las pesadillas arrastrándome a un agujero sin fondo. No quiero volver a sentirme perdido, vacío, utilizado. Yo… quiero estar junto a Poe, sostener su mano por un poco más de tiempo, observar su preciosa sonrisa y su pelo revuelto… Pero también quiero que no tenga que cargar conmigo, no quiero preocuparle, no quiero que descuide su salud por mí… no quiero molestarle.

Oigo cómo Poe se mueve y me acurruco más en mi delgada sábana, como si así pudiera protegerme de todos mis miedos. Pero entonces noto cómo el lado derecho de la cama se hunde y algo –o alguien- se cuela debajo de la sábana. Mi corazón de detiene por un segundo para después palpitar desbocado. Abro los ojos de golpe cuando siento un brazo rodear mi cintura. No soy capaz de moverme, me he quedado paralizado sintiendo cómo Poe se acomoda mejor en el lado derecho de la cama, abrazándome. Noto cómo el brazo que me rodea empieza a buscar a tientas algo y cuando al fin encuentra una de mis manos tensa en forma de puño la aprieta. Todo mi cuerpo se estremece. El calor vuelve a mí y una extraña felicidad se acomoda en mi estómago, subiendo por todo mi cuerpo, llenándome de una insólita paz.

—Todo estará bien, Finn. No hay nada que temer, yo estaré a tu lado cuando despiertes.

Esa noche, las pesadillas se evaporan y cuando despierto, descansado, Poe sigue a mi lado, abrazándome.


Notas de autora: Hey, hey ,hey! Aquí estoy otra vez con la continuación del capítulo 3 :D

Siento que esta parte me ha salido más chuchurría :/ ¿tú qué opinas? Pero en fin, ya todo está en paz con Finn (más o menos xD)

Espero no haberos hecho esperar mucho, que aunque tuviese el capítulo ya escrito tenía que retocarlo y estos días he estado tan liada que no he podido ponerme con ello L Pero bueno, ya lo tenéis aquí, recién estrenadito para vosotros y también más largo de lo acostumbrado, espero que lo hayáis disfrutado J

¿Un review?

¡Gracias por leer! ^3^