-¡Ya te dije que simplemente vine buscando a una mujer! – grito Zoro, exasperado.

Los tritones le miraron divertidos y estallaron en carcajadas.

Resultaba bastante… inusual, encontrar a un hombre herido de gravedad, atado a un barco, navegando a la deriva.

Y, aun más inusual, era que aun así, se permitiera el lujo de ser borde, o decir algo tan ridículo, como que "estaba buscando a una mujer"

Pero, si había algo que Arlong no tolerara en lo más mínimo, era la prepotencia de ese hombre. Después de todo, no era más que un débil humano.

- ¿Qué esta pasando aquí? – pregunto una voz.

Zoro dio un respingo.

Conocía esa voz.

Mejor de lo que le gustaria.

Alzo su mirada, y clavo sus ojos oscuros en la mujer que acababa de entrar, confirmando sus sospechas.

- ¡Ah! Nami. Hemos encontrado a este miserable humano, que dice "venir en busca de una mujer" – rió Arlong señalando a Zoro.

Nami palideció al reparar en el espadachín.

-¿Qué?

Zoro se quedo sin palabras ¿Qué hacía allí Nami¿Y por que parecía tener tanta confianza con esos hombres-pez?

-¿Nami¿Qué estas haciendo tú aquí? – pregunto mirándola con reproche.

-¿Os conocéis? – pregunto Arlong, dejando ir su mirada de Zoro hasta la chica pelirroja.

- No digas tonterías. Este no ha sido más que uno de los tipos a los que he robado el último tesoro – aclaro Nami, dibujando en sus labios una falsa sonrisa.

Zoro se quedo sin aire. Y sintió la furia recorrer su cuerpo.

- ¡Entonces tu…! –exclamo

- Si. No solo no odio a los piratas ¡pertenezco a una banda de ellos¿Sorprendido? – Nami intento aportar dureza a su voz.

Pero ser cruel, le resultaba más difícil de lo que ella desearía.

A su alrededor, las estridentes risas de los tritones volvió a estallar.

- No. Yo nunca confié en ti. – respondió Zoro con tranquilidad. - Por lo tanto, no me sorprende en absoluto. Siempre supe que no darías más que problemas.

Nami sintió como las lágrimas se agolpaban en sus ojos, y exigían salir a flote. No se lo permitió. No iba a costarle que en el fondo sí le importara. Lo miro furiosa.

Zoro sonrió.

- Hmp. Eso nos facilita muchísimo las cosas. Dime. ¿Por qué no te olvidas de mí y del tesoro y te marchas?

La sonrisa de Zoro se amplió y clavo sus ojos oscuros en los de la pelirroja.

Se pregunto si de verdad ella era de hielo, tal y como se mostraba en esos instantes, o simplemente intentaba aparentar una fortaleza de la que carecía.

Como pudo, con sus ataduras, se tiro al agua.

Nami palideció.

Un murmullo de voces se dejo escuchar.

-¿Qué esta pasando¿Por qué ha saltado al agua¿Intenta escapar?

- ¿Cómo va a escapar¡Un humano atado de pies y manos no puede nadar!

- Entonces ¿Se suicido?

Nami sintió como las grotescas voces de los tritones se desvanecían, a medida que avanzaba hacía el agua.

- ¿Nami? – Arlong alzo una ceja, al ver a la chica saltar al agua.

……….

Zoro miro hacía la cada vez más distante superficie.

Esperaba no haberse equivocado respecto a Nami.

En esos momentos, se sentía confundido. Por un lado, no creía que alguien como Nami le dejara morir, menos, después de las aventuras juntos.

Por el otro…esa Nami no se parecía en absoluto a la que el conocía. Parecía más tranquila, más fuerte…más triste.

Uno…

Dos…

Tres…

Los segundos pasaban sucediéndose lentamente, mientras su aire se agotaba, y ni rastro de Nami. ¿Y si no le importaba?

Y entonces, algo cambió. Tras un suave chapoteo, una pequeña y frágil figura avanzo hacía el en el agua. Sus rasgos estaban difuminados por las ondas marinas, pero se veía destacado, su cabello rojo, como un fuego en el agua.

Entonces, ella reparo en él.

Una fugaz sonrisa ilumino su rostro, al ver como ella buceaba hacía el fondo marino en su busca, hasta alcanzarle.

Nami, le dirigió una mirada colérica, antes de agarrarlo, y tirar de él hacía arriba.

………

- ¿Qué esta pasando Nami? – uno de los tritones, la miro con una ceja alzada, en cuando vio salir a la chica del agua.

Nami lo ignoro, mientras jadeaba por el esfuerzo, y miro a Zoro.

- ¿Se puede saber a que te crees que estas jugando? – le grito la chica furiosa mientras una lagrima resbalaba por su mejilla, disimulada por las gotas de agua que resbalaban por todo su cuerpo.

Zoro tosió, escupiendo el agua y esbozo una media sonrisa.

- No. ¿A que crees que estas jugando tú? No eres más que una pequeña niña asustada, que ni siquiera puede ver a un hombre morir. ¡Deja de hacerte la fuerte!

Nami sintió ganas de llorar, de golpearlo, de abrazarle, y asegurarse de que estaba bien.

Lo miró desafiante.

- Apresúrate y ayúdame idiota ¡creí que iba a morir! – le espeto el chico, volviendo a toser. Alzo la mirada hacía la de Nami y le sorprendió ver que ¿Estaba a punto de llorar?

Se odio a si mismo. Quizás se había pasado con Nami…

-¡Muérete! – grito ella, mientras el húmedo cabello pelirrojo le cubría gran parte de la cara. - ¡Y deja de meterte en mis asuntos o vas a terminar muerto!

Nami miro de soslayo, las vendas que cubrían el pecho del chico. Sintió unas punzadas de dolor, mientras se preguntaba que le había pasado.

- Me lo imagino – contesto el espadachín sarcástico.

Ya había comprobado que ella no le dejaría morir. Se pregunto porque parecía tan distinta a como había sido con Luffy y los demás.

Acaso… ¿Todas las sonrisas, todas las preocupaciones por ellos, todos los instantes que había pasado con Nami….habían sido falsos¿Un juego?

- ¡Hey, Nami¿Qué hacemos con el?– pregunto Arlong mirando la escena divertido.

- Encerrarle. Luego me encargare de él. – contesto Nami, y dio media vuelta, alejándose de todos mientras apretaba los puños con fuerza, conteniendo las lagrimas.

Zoro observo como se marchaba, y suspiro.


¡Hello! Aqui de vuelta, y al igual que el vicio anterior, este está basado en un momento del anime (la saga de Cocoyashi) El drabble no lleva demasiado ZoNa (pero si pequeños toques) ¡Espero que os guste!

Agradecimientos a: EspadachinaSuly, JessyMoon15, Deneb y Arsa ¡Gracias por leer!