Se pueden sentir muchos tipos de dolor.
Dolor por la pérdida de alguien querido. Dolor físico. Dolor por enfermedad.
Nami los conocía todos muy bien.
Pero ninguno había resultado tan fuerte como el dolor de saber que él estaba en peligro en mitad de una batalla. Que muy posiblemente no volviera a verle.
Apenas lo conocía, pero ya sabia que quería estar junto a el siempre.
Pero eso no era posible.
Y ella lo sabía.
Tenia que volver a su tierra natal, una vez más. Quizás cuando lograra reunir todo el dinero que Arlong le exigía para liberar a su pueblo, podría salir a buscarlos.
Reunirse otra vez con ellos.
Si es que él seguía vivo…
Con una lagrima rodando por sus mejillas, y una inmensa preocupación por su espadachín, Nami observo el océano infinito.
Un océano que en ese momento, los separaba cada vez más y más. Un océano de lágrimas. Un paisaje que se identificaba con su infinita tristeza.
Tristeza que no se marcharía hasta que no volviera a verlo.
Y en ese momento, avisto la isla.
¡he vuelto!
Este drable es un poco corto, pero ya hare el proximo más largo. Esta basado en un momento de la serie, y dedicado a mi hermana y a los lectores, que tan pacientemente han esperado. ¡gracias por leer!
