Chapter 2: EDITADO

Hace un tiempo que esta historia no se actualiza, la verdad es que descubrí algunos errores, busque un beta que me ayudo a editar el capitulo I pero luego no continuo y no sabia como corregir la historia por lo que le di bastante largas.

Una persona muy especial para mi después de que me queje y me queje de que no tenia ni idea de que hacer ni de como continuar esta y otra historia se esta dando a la tarea de ayudarme y jalarme las orejas para comenzar a editar. Al terminar de corregir los capítulos publicados comenzare a publicar los nuevos capítulos.

Agradezco a todas las personas que aun esperan las actualizaciones, a las que me dejan mensaje privado y a los nuevos lectores.

Ahora si vamos al capítulo II

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La semana había transcurrido con normalidad después de todo ninguno de los dos hermanos tenía clase con ellos, el más grande compartía clase con los gemelos Weasley, la más joven asistía con Luna y Ginny.

Conforme pasaba los días no lograba encontrar un momento para hablar con ambos o sostener una conversación larga sin ser interrumpidos o cortada por ellos mismos, le dio la impresión que no era la única con ese problema, fue un viernes cuando se dio cuenta que Luna era la única que podía tener una conversación larga con ambos hermanos; así que había decidido interrogar brevemente a la joven Lovegood para conocer más sobre ese par.

Fue un viernes saliendo de la biblioteca cuando se encontró con la joven vagando por el pasillo.

-Luna-le llamo la castaña, provocando que esta se girase sonriente.

-Ah, hola Hermione-

-Luna hay algunas dudas que tengo y que me gustaría preguntarte sobre ello para despejarlas.- había pensado alguna forma de comenzar su interrogatorio sobre lo que deseaba saber sin ser bastante obvia, pero no había forma de preguntar por ambos sin serlo llegando a la conclusión que lo mejor era ser directa. Se quedó observando a la joven ravenclaw esperando su respuesta.

-¿Es sobre los hermanos Pendragon?- logrando que la mayor asintiera – ambos son muy agradables-

-No es lo que yo eh escuchado entre los pasillos-

-Bueno supongo que se debe a que está molesto por que existe una diferencia de grados académicos entre Hogwarts y su escuela, así que él siente que es como si tuviera que repetir un curso y que algunas de las materias que estaba llevando aquí ni siquiera las tienes contempladas, y las que sí coinciden no están ni cerca de los temas que está viendo; creo que incluso Ilian comento que su curso comparado al de aquí también era diferente, pero parece no darle tanta importancia como su hermano- la castaña asintió de seguro ella se sentiría igual si sintiera que veía de nuevo los mismos temas o que se estaba quedando detrás de sus compañeros de clase.

-piensa que solo vino a perder el tiempo, así que nos contó a Ilian y mi que buscaría la forma de que sus maestros le manden lo que tiene que estudiar y que él se dedicara a llevar esos temas con asesoría de los maestros de aquí.-

-supongo que es algo que haría cualquiera- menciono a castaña

-Bueno no creo que sea algo que haría cualquiera; aunque sabes si hay algo que quizás para los demás parezca extraño- comento la rubia en su tono de ensoñación.

-¿Qué es lo que resulta extraño?-

-siempre que ve a Ginny o a alguno de sus hermanos murmura algo de alejarse de los pelirrojos y cualquiera con el nombre de Ginebra, eso y siempre tiene una mirada intensa cuando Ginny está cerca de su hermana-

Hermione no entendía por qué la reacción del chico en ese momento realmente le parecía extraña que no tuviera gusto por los pelirrojos y que no le cayera nada bien Ginny eso era algo que no pasaba muy a menudo.

-No es que le dirija la palabra o que se meta con los Weasley. Es solo algo como que no puede evitar eso me parece, incluso le pregunte al respecto, pero solo menciono algo… más bien fue un balbuceo apenas audible pero dijo algo de maldiciones familiares, infieles al reino, muerte y perdición.- hizo una breve pausa.- es posible que mencionara algo mas pero no pude identificarlo.-

Hermione le observo aún más curiosa que antes sin saber que decir.

- Ilian dice que lo mejor es no insistir al respecto. Aunque sabes si lo piensas, no sé si se refiera a la Ginebra del rey Arturo o alguna otra mujer que comparta el nombre.-

-Gracias Luna-

No era todo lo que quería saber, pero si pensaba en que tenía relación con una maldición familiar y el Rey Arturo, algún libro de la biblioteca podría revelar más pistas sobre el asunto, por lo que se giró regresando a la misma aunque quedaba bastante tiempo para el toque de queda y esta noche no tenía que cumplir alguna labor de prefecto.

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El canto de una suave nana llegaba hasta sus oídos, podía oír una pequeña voz danzarina que le llamaba.

-hermanita…hermanita- le llamaba una pequeña de tres años –vamos hermanita juega conmigo-

-Corazón aún es muy pequeña para jugar contigo- respondía una mujer de rizos negros sonriéndole a su hija mayor.

Se quedó observando a la niña mayor desde su cuna, sus ojos negros y su cabello negro desalineado, miro cómo se sentaba delante de ella empezando a jugar con unos títeres que al parecer la pequeña había hecho, narraba alguna clase de historia por lo que solo le veía con suma atención sin comprender del todo de que trataba..

-donde están mis sobrinas favoritas- escucho la voz de un hombre a lo lejos mirando un cabello largo una ligera barba que se cerraba sobre su mentón, junto con los ojos negros que acompañaban a la mayoría de su familia.

-Tío Reg- llamo la pequeña brincando a los brazos del hombre – ¿Qué me trajiste?-

-Corazón no debes preguntarle a tu tío si te trajo un regalo cada vez que viene a visitarnos- mencionaba la mujer de los rizos castaños, mientras su pequeña ponía un puchero.

-¿Por qué mamá?- cuestiono denotándose más su tono infantil y algo mimado– Tío Reg es mi tío favorito, así que debe traer muchos regalos para seguir siendo favorito- se explicaba al tiempo que inflaba los cachetes cruzándose de brazos.

Siguió mirando a aquellas personas llena de curiosidad fue cuando la noto; la mujer de rizos negros se acercó para tomarla en brazos pero mientras lo hacia su rostro se volvía borroso y oscuro haciendo que solo lograra distinguir los rizos y sus ojos, una mirada que le quedaría grabada por siempre.

Quería seguir viendo a esa mujer, quería seguir viendo a la pequeña, a la otra mujer de los risos castaños y al hombre de ojos negros, quería verlos solo un poco más, pero sobre todo la dama de la melodiosa voz que le llamaba así podría grabar sus rostro conservando una imagen de todos en su mente; se giró a ver a donde se encontraba anteriormente el hombre junto a la pequeña, aún seguían visibles y le sonreían podía ver como sus labios se movían pero había dejado de escucharles.

A pesar de que la mujer que le sostenía era la única que no había logrado ver, podía sentir el amor que le transmitía al estar en sus brazos mientras le cargaba de nuevo le arrullaba tarareando esa nana, sus ojos se volvieron pesados, su cuerpo se sentía cansado, intento mirar una vez más a la mujer, solo por una fracción de segundo su rostro era claro, acomodo sus pequeñas manitas contra el pecho de ella y cerro sus ojos cayendo en un profundo sueño.

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Podía ver la luz de luna entrando por entre las cortinas de su cama se incorporó despacio intentando recordar quienes eran las personas que había visto en sus sueños, cada vez eran más seguidos por alguna razón los únicos rostros que recordaba claramente era el del hombre que estaba segura era su tío junto con la pequeña que debía ser su hermana mayor, eran los únicos rostros que no desaparecerían de sus recuerdos después de uno de esos sueños.

Hacía tiempo que sus padres le habían confesado que era adoptada, ella los amaba le habían criado, le amaban pero había una espina de duda clavada; siempre se había preguntado quiénes eran sus verdaderos padre, parece que ahora su subconsciente trataba de ayudarle a contestar esa duda mostrándole los sueños que parecían ser recuerdos de su infancia.

-Mamá- susurro cerrando los ojos aferrándose al calor que recordaba despedía aquella mujer mientras la abrazaba, intentando reproducir la voz de su canto en su mente, quería aferrarse a ella mientras pudiera, quería saber dónde estaban, si sus sueños eran reales y si tenía familia aún viva ¿Por qué no le habían buscado? ¿Dónde estaban? quería volver con ellos, conocerlos, había tantas cosas que deseaba hacer a su lado, necesitaba entender ¿Por qué si eran tan felices le habían dejado?

Giro varias veces de lado a lado de su cama cambiando de posición cubriéndose con las sabanas para luego destaparse intentando conciliar de nuevo el sueño, miro el reloj varias veces hasta que un suspiro de exasperación asi como resignación se escapó de sus labios, arrojo las sabanas al suelo, se puso la túnica por sobre la pijama tomo su varita bajo los escalones hacia la sala común y se detuvo ahí un instante revisando que nadie más estuviera despierto, decidió atravesar el retrato de la dama gorda algo que normalmente hubiera estado en contra de su idea de romper las reglas; pero un pensamiento, una idea en especial se formó en su mente, la mejor forma de aclararla seria recorrer un poco el castillo, así con varita en mano comenzó su recorrido nocturno.

Hermione llevaba más de una hora caminando en los alrededores caminaba sin rumbo disfrutando del paseo, la tranquilidad, se relajó viendo a algunos retratos dormir, imaginando las sombras del castillo como jóvenes danzantes, era la mejor forma que tenía para despejarse ya que su cabeza aún era un revoltijo pero su recorrido le había dado algo de paz.

Tras una hora de recorrido le pareció ver un par de sombras moverse con total libertad por donde ella había mirado, no eran las sombras danzarinas que se imaginó antes, no, estas se dirigían hacia la parte baja del castillo, podía distinguir una luz escapando de lo que a la distancia parecía una varita, le dio la impresión que no era una aventura al azar se movían como si estuvieran en una búsqueda importante, decidió seguirlos cuidando de que no la vieran mientras corría por el castillo tras ellos, se movían por los pasadizos como si nada, llego a pensar que se trataba de algún estudiante de séptimo por la forma y familiaridad que se movía, una parte de ella deseaba haber traído consigo el mapa del merodeador de Harry así al menos estaría enterada de quienes eran las personas que estaba siguiendo.

Pero un sentido de la aventura le invadía al perseguirles.

Se detuvo en seco escondiéndose detrás de una esquina cuando observo a las figuras dejar de caminar.

-Ilian espera- se escuchó una voz - alguien nos sigue- su corazón se aceleró, no podrían saber que les seguía ¿verdad?, se había mantenido muy atrás para que no pudieran notar que venía tras ellos.

-No importa si no nos damos prisa no podre ayudarte y entonces se molestaran al ver que estas aquí- sentencio

Podría ver de reojo como miraban hacia la esquina donde se escondía, mientras estaba ahí podía sentir su corazón latir a mil por hora, intento controlar su respiración pero no podía, esperaba que no le descubrieran, se recargaba tan fuerte contra la pared como si de esta forma pudiera mimetizarse volverse una con ella, no era que tuviera miedo, pero simplemente no quería ser descubierta, deseaba poder llegar al fondo de este asunto, como desearía también tener ahora la capa de invisibilidad.

Solo logro tranquilizarse cuando escucho los pasos continuar su andar, se apresuró a seguirles desde una distancia mayor, pero esta vez se movían más rápido, no podía entender como alguien lograba conocer también el castillo y por alguna extraña razón era como si comprendieran como lograr que las escaleras se movieran a su deseo, ¿o era simplemente como si hubieran brincado de un piso a otro? No, no había forma de que las escaleras se movieran a la voluntad de una persona ¿o sí?

De nuevo los pasos se había detenido, esta vez no temía ser descubierta, era como si hubieran dejado de ponerle atención, ya un poco menos acelerada por la adrenalina que sentía por todo su cuerpo comenzó a prestar atención hasta donde habían bajado, se encontraban en el aula de transfiguración, la figura más alta era como si intentara dar al despacho personal de la profesora McGonagall cosa que parecía habían logrado, pues los papeles volaban de un lugar a otro junto con la tinta, era como si se enfocaran en encontrar algo muy específico, cuando su intento moverse para detenerles algo extraño sucedió, su cuerpo estaba pegado no podía dar ni un solo paso.

Podía mover su cabeza, pero no sus pies ni su cuerpo le respondían, actuaban en contra de su voluntad, mientras forcejeaba por lograr dar un paso observo un águila que ya conocía posarse en el escritorio de McGonogall, giro su rostro por inercia por donde había entrado el ave y le vio, se detuvo justo donde ella estaba le miro de reojo como si no estuviera ahí y siguió de largo hacia donde las otras dos figuras.

-No deberían estar aquí- sentencio el recién llegado, ocasionando que las dos personas brincaran del susto para luego voltearse mirándole alarmadas

-Hermano- menciono la más pequeña

-Eiden, Ilian- menciono sin dejarlas de ver con seriedad

-solo queríamos encontrarlo- comento la pequeña – así podríamos cumplir nuestra promesa-

-¿nuestra?- cuestiono sin dejar de ver a las dos

-Bueno la promesa de Eiden y tuya…pero…pero yo también le quería y lo sabes-

Se inclinó y beso la mejilla de su hermana, pasando su mano por su rostro lentamente observándole unos instantes, para luego mirar a Eiden.

-La cumpliremos-

-Antony…- el simplemente le miro y negó con la cabeza

-No hablemos de eso aquí lo haremos en privado- a lo que ambas chicas asintieron – ahora vallan de regreso a dormir, arreglare su desastre-

Desde donde se encontraba alcanzaba a ver todo así como escucharles, observo a las chicas salir y fue como si ni siquiera estaba allí para ellas, cuando desaparecieron al final del pasillo sintió que podía mover de nuevo su cuerpo así que decidió entrar al aula mientras observaba al chico Pendragon terminar de arreglar el desastre que las muchachas habían causado.

- ¿Qué buscan en este lugar?- cuestiono

-Nada que tú puedas entender- sentencio revisando que todo estuviera donde debía.

Sus miradas se cruzaron un momento, esos ojos, eran duros y fríos, sus ojos casi hipnotizantes, pero podía ver que era un rostro difícil de leer.

-deberías irte- concluyo saliendo de la habitación regresando con su águila sobre el hombro.

-Espera- le llamo poniéndose a su par mientras caminaba de regreso- como es que conocen también el castillo-

Podía sentir como esos ojos le escaneaban sin siquiera verle de frente, podía sentir temor, un extraño temblor recorrer su cuerpo como si volviera a paralizarse, pero era extraño, no había visto en ningún momento que Antony llevara su varita encima.

El águila se acomodó de lado en su hombro mirándole todo el camino abriendo sus alas como si fuera a volar y arrancarle los ojos por ver algo que no debía haber presenciado.

-Espera, Pendragon- le llamo por su apellido buscando aminorara el paso.

-habla antes de que Ix te coma la lengua-

Abrió la boca un momento y luego se le quedo viendo al ave observando como precisamente esta no se deja de ver su boca como si estuviera esperando por arrancarle la lengua.

-No le gustan las personas que hablan mucho, ni los entrometidos-

-Entrometidos, no soy yo el que viene a un colegio ajeno y recorre todo el castillo colándose en las habitaciones de un profesor, y no cualquiera sino un jefe de casa y subdirector de la escuela- confirmo ella

En menos de un segundo estaba contra la pared muy cerca del retrato de la dama gorda que se encontraba dormida, su mano que sostenía la varita estaba sobre su cabeza y apenas podía moverse, podía sentir como el aire se iba de su cuerpo, y como los dedos del americano se cerraban sobre su cuello.

-parece que no nos entendimos bien- exclamo sujetándole con más fuerza – quizás sea yo quien deba arrancarte esa lengua señorita-

Su corazón de nuevo bombeaba tan rápido la sangre en su cuerpo intentando subir hasta su cabeza pero se detenía en un fuerte martilleo en sus oídos, el aire se escapaba cada vez mas de su cuerpo, podía sentir como su cuerpo se hacía más pesado, lo único que lograba era concentrarse en esos ojos, la varita callo de sus manos, golpeando dos veces el piso antes de rodar, rodó hacia el principio de las escaleras, no podía ser un mago, un mago que iba a matarla de una de las formas más muggles.

Un sinfín de imágenes comenzaban a fluir en sus ojos, era su vida estaba segura de ello, pero era como si ni siquiera pudiera morir de la forma en que todos dicen viendo tu vida frente a tus ojos, parecía que su propia memoria le traicionaba, porque los primeros recuerdos que estaba viendo parecía que ni siquiera pertenecían a su vida.

El pasillo comenzó a dar vueltas cada vez más rápidas ¿o era su cabeza? ya no sabía dónde se encontraban ya no podía sentir la mano sobre su cuello, solo podía ver ese par de ojos en la oscuridad, pero para su sorpresa no eran los ojos del chico Pendragon los que habían estado fijos todo este tiempo, no, eran los ojos de su ave que le veían desde la oscuridad en grande, en un instante había cientos de ellos en esa habitación oscura.

El ave abrió el pico pero en lugar de hacer el sonido que ella estaba segura saldría de su boca un simple recuerda fluyo de su pico.

RECUERDA, la palabra comenzó a hacer eco en su mente y las imágenes seguían fluyendo como si le llevaran aún más atrás perdiéndose en el tiempo, cerró los ojos con fuerza estaba comenzando a marearse debía estar alucinando ya que estaba llegando cerca el momento de su muerte comenzó a pensar.

Entonces todo comenzó a reproducirse como si se tratasen de fotografías, podía ver a un mago de barba blanca mayor junto a tres pequeñas huyendo de una aldea, luego la escena cambio dejando ver a tres hermanos junto a una espada, una mujer si bien no completamente pelirroja besándose con un caballero, otra imagen de una mujer que podía identificar como la Ginebra de Arturo, las imágenes seguían cambiando más rápido, había dejado de poder identificar las escenas o cuantas personas estaban en cada una, entonces de nuevo volvieron a ralentizar el paso, podía ver al hombre de sus sueños el que sabía era su tío junto con una pequeña más crecida, era como si le sonrieran, de seguro habían venido a recogerla pensó que estaba al fin estaba punto de llegar su muerte; entonces una angustia invadió su cuerpo, una casa en llamas y la gente gritando, hombres que ahora podrían identificar o confundirse como Mortifagos pero claramente no lo eran, pudo ver a los mismos chicos de las sombras que había seguido esta noche, corrían de la casa en llamas intentando esconderse, una mujer y un hombre les alcanzaban intentaban protegerles al mismo tiempo que intentaban rescatar a quien se había quedado en la casa, el fuego seguía moviéndose ya no podía ver más, de nuevo las imágenes cesaron de nuevo se formaba en lo que parecía ser un ojo gigante, lograba sentir de nueva cuenta su cuerpo.

El chillido del águila capto su atención, parpadeo varias veces notando que estaba en su habitación, la misma luz de luna que la primera vez que miro el reloj, las manecillas seguían donde mismo, no habría forma de haber regresado al pasado, entonces ¿se había tratado de un simple sueño? el ave pico su dedo haciendo que captara su atención, entonces lo noto no había nadie más en la habitación.

Se quedó mirando de nuevo observando a su pequeño acompañante y un segundo chillido escapo de su pico, estaba de nuevo en la esquina donde se había escondido de las sombras que perseguía, esas dos figuras seguían revolviendo los papeles en la habitación, podía mover su cuerpo con total calma, y lograba observar al ave en la silla mirándoles haciendo un graznido una tercera vez.

Ambos rostros se levantaron alarmados entonces al ver que solo era el ave siguieron en su búsqueda, Hermione se dio cuenta de algo, quienes estaban en la habitación no eran otros más que Pansy y Draco, se preguntaba si había caminado dormida y todo el tiempo habían sido ellos, quizás su mente le estaba jugando una treta demasiado rara, quizás se estaba volviendo sonámbula.

-Aquí esta- menciono Malfoy- es la documentación de Transferencia temporal del chico americano-

-vamos Draco entre más información obtengamos quizás descubramos que esos dos vienen de un sangre sucia y así ya no tendremos que casarnos con ellos-

Cuando menos lo esperó el ave les arranco las cosas de las manos para luego terminar posándose en el hombro del chico Pendragon.

-Bien hecho Ix- menciono el tomando las hojas – ahora ustedes dos deberían volver a sus dormitorios no creen, me encargare de decirle a su lord lo que intentaban- sus rostros perdieron toda la sangre en cuanto termino la oración y salieron de ahí al instante.

Se giró observando a Hermione y sonrió, de la misma forma que lo había hecho antes de entrar por el retrato a su habitación-

-Tu…intentaste matarme- sentencio a lo que él solo se le quedo mirando con la ceja alzada y sorprendido.

-no sé de qué hablas- afirmo él con sinceridad

-me tomaste de la manos, colocaste tus manos después en mi cuello ¡casi me asfixias¡ - concluyo tajante.

Le sonrió de manera comprensiva colocando su mano sobre la cabeza de la chica como si se tratara de una joven infante– no debes ver a los ojos a un águila de este tipo, causan alucinaciones, Ix viene de una raza muy peculiar- decía el de manera sonriente – su ancestro es la misma alas de plata que servía al mago Merlín, mi padre cuenta que han estado por generaciones en la familia-

Se giró volviendo a mirar al ave, sin duda que era muy peculiar.

-¿Qué clase de alucinaciones?- cuestiono

-Realmente varia- medito un momento sus palabras antes de continuar –mi padre dice que te mostraran lo que ellas deseen-

Realmente ahora nada de eso tenía mucha lógica, pero extrañamente de momento se sentía tanta fatigaba que quizás lo mejor era dejar toda su investigación y preguntas para después, por lo que evito profundizar en el tema y siguió al chico escaleras arriba hasta regresar a sus habitaciones.

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Habían pasado días desde ese incidente, sus sueños habían desaparecido por completo, desde esa noche logro concentrarse en sus estudios, aunque con Umbrige impartiendo Defensa contra las artes oscuras no era como si estuviera muy completo su avance estudiantil, eso y que parecía que los sueños de Harry comenzaban a empeorar.

Estaba convencida de que debían hacer algo, primero con los sueños de Harry, luego debían encargarse de asegurarse de aprender defensa contra las artes oscuras así que ya se le ocurriría algo.

Estaba perdida en sus cavilaciones, cuando entonces se vieron interrumpidos sus pensamientos. Justamente en ese momento Ginny había llegado a la sala común refunfuñando algo.

-Ginny – le llamo -¿sucede algo?- ocasionando que la pelirroja se volteara a observarle

-Es que el simplemente está loco, no permite que su hermana se acerque a mí, es como si tuviera una clase de celos enfermos- sentencio

-¿Quién no deja que se acerque a ti?-

-Ilian la chica americana, eh intentado ser su amiga, sabes es muy agradable y quería saber cómo era su escuela y eso, el como viven los magos en su país, pero cada vez que lo intento el simplemente aparece de la nada y no deja de murmurar cosas como mala suerte, o ten cuidado con las pelirrojas y más si se llaman Ginebra, sabes al principio creí que era un mal chiste, una especie de broma o algo, pero empiezo a cansarme- termino diciendo

-Ginny sabes cuál es su apellido- menciono más como afirmación que como pregunta

-si…Pendragon-

-Y Pendragon es el apellido de…- la pelirroja se le quedo observando no comprendía a donde quería ir su amiga- El rey Arturo…Era Arturo Pendragon-

La pelirroja le siguió mirando como si su amiga perdió un tornillo.

-El rey Arturo estuvo casado con Gwenhwyvar o Gwined-yar,-

Si definitivamente la mirada de Ginny era como si hubiera perdido un tornillo la castaña. Por lo que decidió continuar con su explicación.

- y en galés seria Genhwyfar; Guinevere o Gwenevere en inglés, Ginevra y Ginebra en italiano y español, respectivamente; Guenièvre en francés.- concluyo la castaña.

- Estas diciendo que me culpa por compartir el nombre con la esposa del rey Arturo.-

-No específicamente por eso, pero Luna comento que podría ser por algo relacionado con el rey, aun no encuentro toda la información, solo sé que ella lo engaño con Lancelot, pero hay pequeños indicios de que podría haber habido una poción de armortentia o algo más. Pero solo son indicios no se aun a que se refiera o a quien tiene referencia la poción.-

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Yaxle y Bellatrix se encontraban al pie de una tumba en América donde en esta podía leerse el apellido Black.

-Regulus- menciono ella tocando la lápida con la inscripción del nombre de su primo- Tú y tu pequeña hija…muertos- exclama pasando ahora sus dedos por el nombre de la pequeña, sentía una opresión en su pecho muy fuerte mientras leía aquellos nombres.

-No está muerta- pronuncio un hombre a lo lejos captando la atención de ambos magos que de inmediato apuntaron sus varitas hacia él.

-Habla, dime que paso con mi sobrina- lo cual hizo que el hombre estallara en carcajadas

-¿tu sobrina?- decía el – tu sobrina- volvió a decir en tono de burla- pronto tú y toda tu familia estarán muertos, toda tu sangre caerá se perderá por siempre, no abra más canticos ni proezas, no abra más hazañas, no quedara ni uno de ustedes que nos detenga y nosotros regresaremos más fuertes que su Lord, les mostraremos lo que es la verdadera oscuridad.-

-Crucio- Grito llena de ira apuntándole al hombre, sentía que era lo que necesitaba, hacerle sufrir, pero algo dentro de ella le decía que ese hombre sabia más, que tenía más información sobre la pequeña que soñaba tener en sus brazos, una bebe que tenía sus rizos.

-¿qué se siente?- hablaba él entre jadeos a causa del dolor que le ocasionaba la maldición.- No recordar a tu sangre- volvía a decir riendo antes de que otro Crucio le impactara.

-Maldita basura más te vale que nos digas que sucedió con mi sobrina y mi primo- reclamo ella deteniendo un momento la maldición mientras los ojos del hombre se clavaban en algo detrás de ellos

-Jamás, jamás sabrás que paso con ellos…ni con tu pequeña…pronto la verdadera oscuridad gobernara el mundo, nuestra señora se levantara, los oprimidos van a revelarse, el trono se bañara en sangre, la locura les corromperá, no quedara ni un heredero, y los toujours pur la historia repetirán, la locura de uno traerá la muerte del otro.-

Un rayo verde salió disparado directo hacia el hombre que perdió la vida en ese instante, no había querido oír más, su corazón no lo podía soportar, Bellatrix no lo admitiría, pero era como si su corazón le avisara que tenía que encontrar a algo o alguien pronto.

-Bellatrix- llamo su compañero mortífago – Yo no dispare el Avada-