Capítulo 3: Editado
Estamos trabajando lo mas rápido para poderles traer un capitulo nuevo.
De igual forma recomendamos que lean los capítulos editados por que contienen partes nuevas.
Les agradezco por su paciencia y seguir esta historia.
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Yaxle y Bellatrix se encontraban al pie de una tumba en América donde en esta podía leerse el apellido Black.
-Regulus- menciono ella tocando la lápida con la inscripción del nombre de su primo- Tú y tu pequeña hija…muertos- exclama pasando ahora sus dedos por el nombre de la pequeña, sentía una opresión en su pecho muy fuerte mientras leía aquellos nombres.
-No está muerta- pronuncio un hombre a lo lejos captando la atención de ambos magos que de inmediato apuntaron sus varitas hacia él.
-Habla, dime que paso con mi sobrina- lo cual hizo que el hombre estallara en carcajadas
-¿tu sobrina?- decía el – tu sobrina- volvió a decir en tono de burla- pronto tú y toda tu familia estarán muertos, toda tu sangre caerá se perderá por siempre, no abra más canticos ni proezas, no abra más hazañas, no quedara ni uno de ustedes que nos detenga y nosotros regresaremos más fuertes que su Lord, les mostraremos lo que es la verdadera oscuridad.-
-Crucio- Grito llena de ira apuntándole al hombre, sentía que era lo que necesitaba, hacerle sufrir, pero algo dentro de ella le decía que ese hombre sabia más, que tenía más información sobre la pequeña que soñaba tener en sus brazos, una bebe que tenía sus rizos.
-¿qué se siente?- hablaba él entre jadeos a causa del dolor que le ocasionaba la maldición.- No recordar a tu sangre- volvía a decir riendo antes de que otro Crucio le impactara.
-Maldita basura más te vale que nos digas que sucedió con mi sobrina y mi primo- reclamo ella deteniendo un momento la maldición mientras los ojos del hombre se clavaban en algo detrás de ellos
-Jamás, jamás sabrás que paso con ellos…ni con tu pequeña…pronto la verdadera oscuridad gobernara el mundo, nuestra señora se levantara, los oprimidos van a revelarse, el trono se bañara en sangre, la locura les corromperá, no quedara ni un heredero, y los toujours pur la historia repetirán, la locura de uno traerá la muerte del otro.-
Un rayo verde salió disparado directo hacia el hombre que perdió la vida en ese instante, no había querido oír más, su corazón no lo podía soportar, Bellatrix no lo admitiría, pero era como si su corazón le avisara que tenía que encontrar a algo o alguien pronto.
-Bellatrix- llamo su compañero mortífago – Yo no dispare el Avada-
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-Arturo- escuchó una voz parecía lejana – Arturo- se escuchó de nuevo mucho más cerca por lo que se obligó a abrir los ojos una hermosa mujer está justo delante suyo; ¡una veela sin duda pensó!, pero por alguna razón no se sentía como los demás hombres cuando le veían, lo cual le daba seguridad el hecho de no balbucear incoherencias como la mayoría que se encontraban con ella, debía admitir que incluso su hermano lograba mantenerse tranquilo aunque claro quizás eso se debía a su reciente maldición adquirida.
-Arturo- le volvió a llamar la voz y entonces se dio cuenta de que se refería a él, pero algo dentro de su mente le alerto ¿Arturo? Ese nombre le sonaba conocido pero no estaba muy seguro de que se tratara de su nombre.
Un segundo pensamiento lo golpeo ¿hermano? ¿Qué hermano tenía él? No recordaba haber tenido un hermano, pero estos pensamientos, estos recuerdos parecían inundar su mente, ¡una maldición! ¿Por qué su hermano tenía una maldición? ¿Cómo estaba seguro de que la poesía? Sus pensamientos eran muy confusos, sentía de cierta forma que estos recuerdos eran parte de su vida pero al mismo tiempo no le pertenecían.
-Presea- le llamo sin estar seguro de como sabia el nombre o si este era su nombre.
-Arturo, partiremos pronto a Francia- a lo que este le sonrió tomando sus manos.
-Mi hermano esperara por ti- sostuvo sus manos un momento - cuando logremos romper la maldición de mi hermano las buscaremos, sin duda las encontraremos de nuevo cuando estemos libres de este castigo-
-Mi hermana esperara por ti Arturo- menciono ella viendo al joven que solo tendría cerca de dieciocho años.
-Es hora Presea- un hombre de barba blanca apareció delante de ellos.
-Merlín, Arturo- se despidió de ellos, marchando junto al resto de sus compañeros, estaban preparados para el largo viaje hasta retornar con su clan en Francia.
-Merlín, ¿de verdad podremos romper la maldición? - El mago solo asintió sin dar respuesta, el sabia después de todo, que los hermanos aún tenían mucho que vivir, ellos habían cometido errores como todos los muchachos jóvenes; había hecho prometer a sus hijas callar los secretos de los hermanos, su sangre se separaría y la historia solo conocería lo que los muggles decidieran, después de todo el jamás espero que en aquel día meses atrás los chicos conocerían a unas veelas, que quedarían prendados de ellas aunque para los involucrados ese sentimiento varia en intensidad y devoción.
-sin duda un ciclo curioso de la vida mi querido Ix- menciono el mago mirando un águila, con alas de plata- las hormonas son poderosas, pero el destino seguirá su curso aun con el paso de las generaciones…Cuando el día llegue mi querido amigo ellos se reunirán de nuevo.-
La imagen cambio podía ver de nuevo al que era el chico Arturo; que extraño resultaba todo podía ver desde sus ojos y al mismo tiempo podría verlo como si fuera un tercero.
Este Arturo era muchos años más joven, sin duda tendría alrededor de unos cinco años, pero estaba seguro de que se trataba del mismo chico, su hermano mayor Constantin se encontraba sentado más delante el chico estaría cerca de los diecinueve, su hermano mayor un joven más robusto y alto, con un rostro casi idéntico al Arturo de dieciocho años que había visto segundos antes, este joven sin duda era Domadar que tendría alrededor de veinticinco años.
Sabía que sus hermanos estaban listo para buscar la espada, Domadar era el alumno de Merlín el más avanzado de los tres hermanos, los otros dos chicos aun eran jóvenes e inmaduros, pero por alguna razón había algo de lo que el mago estaba preocupado, era lo mismo que les estaba explicando.
Las imágenes empezaron a correr de nuevo más rápido, cada vez más y más rápido.
Podía ver a los hermanos pasear, al joven Arturo jugar con chica de su edad por sus rasgos no dudaba que fuera hija del mago, entonces las imágenes dieron un brinco completo, podía ver a los chicos junto con unas chicas correr lo más rápido y lejos sus rostros llenos de miedo, estaban muy lejos de la protección del mago, porque Merlín no estaba cerca se preguntaba, Domadar sacando su varita intentando defenderlos, sangre llantos, los gritos desgarradores retumbaban en sus oídos, una mujer embarazada, casi a fechas de dar a luz, un vampiro junto con magos tenebrosos, sangre, hechizos salían disparados de todas direcciones, el llanto de un bebe, más sangre, llantos, gritos, sus oídos zumbaban la cabeza le dolía su cuerpo salió disparado contra los árboles, el cuello le dolía ¿había sido mordido? ¿Habría sido el golpe? Una de las chicas yacía en el piso, entonces lo vio ¡un bebe de ojos negros!
-Merlín- grito la castaña –Merlín ayúdanos- despertó gritando, estaba llena de sudor y temblaba, seguía sin comprender que eran esas imágenes, era como si el águila intentara mostrarle una historia, una historia que ningún muggle escribió y quizás solo una familia de magos conocía.
Tres noches atrás Hermione podría admitir que tenía pesadillas, pesadillas muy reales sobre su infancia, pero después de ver a los ojos del halcón las pesadillas habían ido en aumentado, iban y venían durante toda la noche, pero ahora en lugar de soñar su pasado cercano a esas dos mujeres que pensaba eran sus madres, aquel rostro de la pequeña que era su hermana el del hombre que era su tío, quería verlos de nuevo en sus sueños, pero algo le decía que hasta que no descifrara sus nuevas pesadillas no lo lograría, debía ayudar a esta familia, pero no sabía cómo.
Comenzaría una búsqueda para ayudarles a romper esa maldición que no dejaba de repetirse en sus sueños aunque no sabía cuál fuera, una maldición que caía sobre los tres hermanos y sus descendientes. No estaba muy segura de sí solo se trataba de tres hermanos había muchas chicas en los sueños, quizás todas eran hijas de Merlín, quizás alguna era pariente de los chicos; no estaba segura si eran familia alguna de ellas, no sabía quién era la mujer embarazada ni de quien era el hijo. Pero primero tenía que averiguar el apellido de estos hermanos, de otra forma no tendría por dónde empezar.
Aprovechando que se había despertado decidió que lo mejor sería bajar a la cocina aunque estaba en contra de romper las reglas no era la primera en este mes que lo haría, además la comida le caería bien después de ese sueño más tarde cuando el resto de sus compañeros despertaran aprovecharía que todos estarían desayunando y ella tendría el baño para ella sola.
Al llegar a la cocina no esperaba encontrar a la más pequeña de los Pendragon desayunando, haciendo pausas entre cada bocado para platicar con los elfos.
Al ver a los elfos una parte de ella no podía dejar de pensar en P.E.D.D.O pero este no era el momento para centrarse en eso.
-Buenos días- llamo la atención de la chica y de los elfos que de inmediato le ofrecieron algo para que comiera, pidiendo solo un desayuno ligero, un café, y un poco de pan francés.
-Buen día- contesto la joven volviendo a su desayuno
-Eres Ilian ¿cierto?- logrando que la chica simplemente asintiera, realmente no había sido la pregunta más brillante.
-He leído sobre tu hermano, es dos veces campeón de la copa interamericana de magos- comento ella
-No pienses que lo conoces solo porque has leído de él en periódicos como los demás-
-Yo no dicho que lo conozco, solo que eh leído de él- logrando que la chica asintiera mientras le observaba.
-Sabes Ginny es amiga mía, y tenía curiosidad de por qué tu hermano…- no pudo ni terminar la oración.
-Ah es sobre ese asunto de las personas llamadas Ginebra y los pelirrojos-
-Si es sobre eso- hizo una pausa para beber un poco de café -¿Por qué el odia a Ginny o a los pelirrojos?-
-Es por la herencia familiar de los Pendragon- menciono ella llevándose un poco de comida a la boca, volviendo a hablar cuando se pasó el bocado. –creí que los ingleses sabrían de ello, pero al parecer es como nuestros padres comentaron, casi todos en Inglaterra desconocen de la verdad de nuestra línea de familiar.-
-Tengo dudas de tu familia-
- no…no más preguntas, incluso antes de continuar esta breve conversación dime tu apellido-
-Granger- menciono ella observando las distintas caras que hacia la pequeña como si intentara recordar algo.
-Granger…Granger- llevándose otro bocado a la boca –Tu familia tiene relación con los Granger de Austria…quizás con los que viven en Islandia- comento la chica.
-No, mi familia no tiene relación con ellos- se quedó pensativa un momento
-Así que eres hija de Muggles- sentencio de la manera más cortes, la castaña no estaba convencida de hablarle a esta chica sobre que sus padres le habían confesado que era adoptada, no sabía muy bien la ideología de esta familia, sobre todo después de ver como el chico mayor trataba a Ginny
-¿Entonces el legado de tu familia?-
-Bueno siendo que eres hija de muggles deberías conocer las crónicas Arturianas.- afirmo observándole, mientras los elfos le traían un segundo plato de comida a la menor
-Las crónicas del Rey Arturo dices- logrando que la chica asintiera- si las conozco-
-Entonces recuerdas el apellido del Rey Arturo- menciono volviendo a ingerir alimentos
Lo pensó unos instantes ella lo había leído incluso de más pequeña había llegado a tener una fascinación con todas las leyendas del rey Arturo, su corte, la mesa redonda y sus aventuras, había leído tanto sobre el mago Merlín, sobre los caballeros, así que debía tener la respuesta guardada en algún lugar de su mente.
-Arturo, era hijo de Uther de Pendragon- pronuncio observando una sonrisa de la pequeña- y entonces tu familia es descendiente del rey Arturo- exclamo más admirada por haber hilado el linaje de la pequeña.
- si esa es la razón por la que él deteste a toda mujer que lleve el nombre de Ginebra- menciono ella
-Pero no tiene sentido, las crónicas cuentan que el rey Arturo estaba enamorado de ella, si es cierto que le engaño con Lancelot pero…- no pudo continuar fue interrumpida
-Las historias muggles e incluso las pocas narraciones que existen en el mundo mágico autorizadas por los ministerios jamás contaran la verdad de nuestra familia, una verdad guardada recelosamente, su historia fue escrita de la forma más bonita, más romántica, de forma que querían oír, no cuenta nada de la verdad de nuestro abuelo, de sus hermanos y mientras nuestra familia ha estado maldita por muchas generaciones- proclamo la pequeña exaltada – yo sé que no es razón para que el odie a Ginny, a veces pienso que es más bien por la maldición de la familia lo que le orilla a tener esos prejuicios injustificados.-
-¿Qué maldición?- entonces la castaña noto algo inesperado, la pequeña se puso de un color blanco y miraba hacia la entrada de la cocina-
-Ilian estoy seguro que llegaras tarde a clase- esa era una voz que la castaña no conocía se giró para mirar de quien se trataba pero entonces su sorpresa aumento al ver en la puerta a Eiden Blackston lo sabía por el retrato en el periódico.
-Hermana… ¿Cuándo llegaste?-
-A tiempo para venir por Antony para acompañar a nuestros padres en la cena con la familia Malfoy y Parkinson- a lo que la pequeña solo asintió, se puso en pie terminando antes abruptamente de desayunar beso la mejilla de su hermana y salió, la chica que bien tenia rasgos que Hermione creía era parecidos a los de Sirius se le quedo mirando
-Aléjate de Ilian, aléjate de Antony, mejor aún aléjate de nosotros y los Pendragon, espero por tu bien que detengas tu búsqueda de lo que sea que estés buscando, solo te acercaras más a la muerte.- sentencio saliendo de ahí.
Estaba bastante perpleja, era como si hubiera estado cerca de dar con un indicio muy importante y de pronto se le hubiera escapado de las manos, pero ahora había algo de lo que estaba segura, cualquiera que fuera lo se hablara en esa reunión; estaba segura que les ofrecerían el ser mortifagos, el unirse al lord oscuro y empezaba a convencerse de que no estaban preparados, que si la familia entera se única probablemente reclutaría más seguidores en aquel continente, probablemente la balanza se inclinaría a su favor, necesitaban comenzar una clase de ejército si el lord estaba empezando a reclutar magos del otro lado del mundo.
Giro su vista de nuevo en la dirección que habían salido ambas chicas, repasando las palabras de ambas, una le había hablado de una maldición y de que pertenecían al linaje del rey Arturo, y la otra simplemente le había advertido que detuviera su búsqueda o podría encontrar la muerte, entonces su corazón brinco, sentía una opresión en el pecho su cabeza dolía, tenía la sensación de que su mente y corazón intentaban recordarle algo más.
No, quizás no buscaba solo magos para sus filas, debía tratarse de algo más, si estos chicos descendían de Arturo, entonces su familia guardaba un sinfín de secretos de todo el mundo mágico perdido, armas, reliquias, tanto conocimiento en las manos de una sola familia, probablemente la mayoría de las familias sangre pura tendrían secretos importantes, secretos guardados celosamente, eso era quizás lo que estaba buscando el lord algo que le mostrara como deshacerse de Harry, pero que poseían los Pendragon que otros magos no podrían darle ¿Qué clase de reliquia podría ser. Hay tantas historias alrededor del rey Arturo.
Entonces una idea apareció en su cabeza, podría ser que el que no debe ser nombrado estaba intentando dar con excalibur, ¿quizás estaba buscando que la familia le entregara la espada? Pero si no se trataba de excalibur ¿quizás el santo Grial? Si caían en sus manos no existiría nada que lo detenga.
Al avanzar el día, había estado indecisa de contarle a alguien sobre lo que sabía, o sobre lo que sospechaba, necesitaba más indicios más información, pero si esperaba demasiado quizás sería tarde, entonces cuando llego la clase de Pociones que compartían con los Slytherin, noto la ausencia de Malfoy y Parkinson, entonces su mente comenzó a volar, que tal si arreglaban el matrimonio en una sola platica, que tal si el mismo lord estaría en las negociaciones, no esto era algo malo, tenía que hablar con alguien, al terminar la clase salió corriendo en dirección del despacho de la profesora McGonogall.
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Draco y Pansy no dejaban de mirarse, de más jóvenes habían supuesto que sus padres les casarían entre ellos, al pasar los años pensaron que quizás habrían pensado o hablado ya del asunto a veces incluso bromeaban sobre quienes escogerían sus padres como pretendientes, siempre magos o brujas dentro de la casa de Slytherin , muy pocas o veces pensaron que los casarían con algún mago o bruja del extranjero, lo único que siempre creyeron es que no tendrían que preocuparse de conocer a tal persona hasta terminar la escuela, pero aquí estaban esperando una reunión con una familia de magos que ni siquiera conocían de los que nunca habían oído hablar nada, se miraron de nuevo y luego a ambas hermanas Black que estaban presentes en el salón, los jóvenes tenían sus dudas que sus pretendientes realmente vinieran de una línea de sangre pura tan antigua como la suya.
La paciencia no era una virtud de los jóvenes, en ese instante tampoco era una de Bellatrix.
Por alguna razón el señor oscuro le había encomendado a Bella encargarse de las negociaciones ya que era en quien más confiaba para asegurarse de atraer poco a poco a los chicos hacia su lado, logrando así más delante que los padres se unieran y las demás ramas de la familia que pudieran existir.
Por fin los elfos anunciaron la llegada de los magos, ambos chicos volvieron a mirarse una última vez antes depositar su vista en la puerta, Antony fue el primero en entrar seguido por la que ellos supusieron se trataba de Eiden seguida de una mujer que era la copia del chico solo que sus rasgos eran más finos y femeninos realmente el parecido entre ambos era asombroso, la mujer iba tomada del brazo de su esposo un hombre alto de ojos azules con una mirada tan dura que haría retroceder al más valiente.
Los Pendragon aún tenían sus reservas sobre esta reunión, habían puesto sobre ambos chicos y sobre sí mismos artefactos mágicos creado por el mismo Merlín para proteger a su familia, así nadie podría hacerles daño ni leer su mente si alguien lo intentaba verían las cosas más vánales en la cabeza de los chicos, o de ellos mismos sin mostrar nada que ellos no desearan revelar. No era que no eran buenos en Oclumancia pero siempre era mejor tener precauciones extras.
Bellatrix y Narcisa salieron a su encuentro.
-Señor y Señora Pendragon es un placer mi nombre es Narcissa Malfoy y es un gusto tenerlos en la Mansión Malfoy. Mi marido lamenta no poder estar presente pero me temo fue requerido por nuestro señor.- Los esposos se miraron, si bien en las cartas siempre había estado claro que el señor oscuro quería que su familia se uniera y se convirtieran en sus seguidores, estaban seguros que su interés no era solamente por tener a los más jóvenes en sus filas, sabían que esto solo era el primer paso de aquel hombre.
A pesar de saber esto ambos tenían que seguirlas instrucciones de su jefe de casa, solo así descubrirían las intenciones del autonombrado Lord Voldemort, así como si este tenía relación con sus antiguos enemigos de no ser así solo unirían a uno o ambos de sus hijos a una fuerte línea mágica.
-Agradecemos la invitación señora Malfoy, comprendo perfectamente que su esposo es un hombre ocupado- dijo el señor Pendragon sin querer hacer mención al señor oscuro.
-Mi Hermana Bellatrix Lestrange, él es mi hijo Draco y la joven Pansy Parkinson- dijo presentando a cada uno.
- Nuestro señor está interesado en que su familia regrese con la gloria que se merecen- comento Bellatrix, observando que la pareja no tenía reacciones ni los chicos.
-Me gustaría que dejáramos ese tema para después- comento la mujer- por ahora la reunión es para que los chicos se conozcan y decidir con quien se casaran si es que llegamos a un acuerdo en esta reunión.-
Bella camino entre ambos jóvenes tomaba su mentón les hacía mirarla, ambos le sostuvieron la mirada sin temor, para ellos esa mujer aunque fuera un mortífago no representaba más peligros de los que habían enfrentado en el torneo de magos. Solo existía un nombre que les podría hacer estremecer esa persona no estaba en esa sala ni tampoco era este señor oscuro.
Después de que la mujer se cansara de examinarles pasaron a la sala, ambas parejas de jóvenes quedaron frente a frente; los chicos americanos no compartían miradas con nadie, en cambio los otros dos jóvenes miraban a Narcisa y Bellatrix quienes se habían quedado calladas estudiando a los adolescentes, tenían porte, eran atractivos, cada uno tenía su encanto en particular.
-Vallamos directo al punto- mencionaba el hombre- hemos recibido las cartas pidiendo la mano de nuestros hijos, pero aun así en América se le da a los jóvenes la libertad de elegir con quien casarse, aun dentro de las líneas de sangre pura ya no se acostumbran los contratos de matrimonio- refirió este.
-solo les daremos la mano de uno de nuestros hijos- mencionaba la mujer sin soltar la mano de su esposo. - Mi hijo Antony será por quien haremos el contrato-
Al oír eso Antony le guiño un ojo Draco seguido de una sonrisa.
-Prometo que no seré muy rudo, seré muy complaciente cuando estés embarazado, una vez que nos casemos no parare hasta que tengas un heredero Pendragon y uno Malfoy- menciono en voz baja al rubio que de inmediato palideció al oír aquello volteando a ver a su madre con pavor.
Los cuatro adultos no comentaron nada sobre lo dicho-
-Si es el deseo de su hijo casarse con mi sobrino la familia Malfoy sería más que feliz y honrada en realizar esta alianza entre nuestras casas-
-Madre- llamo el rubio con mirada suplicante. –Por favor madre-
-Vamos Draco ya hablamos al respecto- menciono su tía –No querrás decepcionar a tu señor tan pronto-
-Señor Pendragon estaría más que honrada en que su hijo se vuelva mi hijo en ley.-
-Me temo joven Draco que mi hijo solo está divirtiéndose a su costa, no le obligaríamos a casarse con el si esto le hace estar tan incómodo.- menciono buscando calmar al rubio que poco a poco recupero el color -Pero nuestro Antony tomara gustosamente la mano de la señorita Parkinson verdad- termino la dama.
Pansy observo a ambos padres y luego al chico que no decía nada, le había indicado la señora Narcisa y sus padres que si esto pasaba probablemente debía tomar ella la iniciativa que era vital importancia que uno de los dos se casara para que luego se unieran a su causa, después de todo la familia Pendragon según el señor oscuro era tan pura y antigua como la de los Black, los Malfoy y aún más antigua había dicho él, eso era lo que ella quería después de todo, un esposo con dinero, poder y de sangre pura.
-Estaré encantada de ser tu esposa…puedes llamarme Pansy- menciono ella observándole-
-Sera un honor tomar su mano en matrimonio señorita Parkinson, estaría más que encantado de poder realizar la ceremonia en cuanto se gradué de Hogwarts- menciono con un tono sin muchas emociones al tiempo que se ponía de pie y tomaba la mano de la chica besando el dorso de esta.
-No-Exclamo Bella- el señor Oscuro desea que consumen su unión al terminar este curso, por el bien de los chicos- termino
-Creo que la fecha de la ceremonia es algo que podemos discutir después, eso nos permitirá conocernos más estoy seguro que Pansy estará de acuerdo con eso. Si su señor teme que no cumpliré mi palabra podemos realizar una ceremonia de compromiso según las tradiciones de nuestra familia.-
-Mi hijo está en lo correcto señora Lestrange lo mejor es darle a los chicos tiempo de conocerse- dijo el ojiazul. –Sobre el joven Malfoy él deberá conquistar a Eiden si desea su mano en matrimonio ella entonces decidirá si desea casarse con él o alguien más, porque esa es la promesa que le hicimos a sus padres-
Bellatrix sonrió para sí, lograría que su sobrino conquistara a Eiden así el señor oscuro tendría a ambos muchachos en sus filas, ella lograría que ambos tomaran la marca. La fecha de la boda no era realmente importante solo debía asegurarse de que se realizara antes de que terminaran la escuela.
-Pansy, Antony por que no me acompañan seguramente desean hablar un poco para conocerse- comento Narcisa llevando a ambos chicos a una nueva habitación con grandes ventanales dejándolos solos junto con un elfo a su disposición.
Se miraron una vez que estuvieron solos, realmente no es como si Antony tuviera mucho que decir, esto era una imposición, no estaba contento pero no iría contra su familia, además la chica apenas era una niña y no es que conociera mucho sobre ella o ella le conociera. Quizás con el tiempo las cosas se darían por si sola y podrían llegar a ser amigos. Pero no era tampoco como si deseara casarse antes de terminar la escuela, ni tampoco que la chica quisiera, el tiempo era su única respuesta.
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Su esposa estaba con su pequeña en brazos mientras le leía un cuento, les encantaba leer historias a sus hijas, era como una especie de tradición sentarse todos juntos a leer, así que lo hacía en voz alta mientras su esposa estaba recostada en sus piernas y la pequeña sobre su pecho, era una posición muy cómoda, si estuviera su otra hija estaría recargada contra su otra madre intentando ver las letras al tiempo que ella leía.
Después de varios capítulos escucharon la chimenea de la sala, se levantó con cuidado de no despertar a la pequeña acomodando después un cojín debajo de la cabeza de su esposa, salió a recibir a los que seguramente serian su primo en ley y su otra duendecito.
La mujer de rizos negros se quedó recostadas sobre el sillón con la pequeña en la misma posición que cuando comenzaron su tiempo de lectura esperando a que volviera la mujer castaña trayendo consigo a su pequeña que llegaría toda hiperactiva y con deseos de contarles la aventura que había tenido con su tío, era extraño le estaba tomando demasiado tiempo volver pensó, hasta que escucho el ruido de los hechizos y el sonido de objetos rotos, la pequeña rompió en llanto provocando que se sentara de inmediato recargando más a su bebe contra su pecho buscando su varita sosteniéndola firme sin dejar de apuntar hacia la puerta.
Entonces su esposa entro en la habitación, tenía algunos cortes en la cara pedazos de los objetos que estallo le habían alcanzado.
-llévate a la niña, deben irse-
-Me quedare contigo a pelear-
-No lo harás, debes llevarte a nuestra hija, además tenemos dos angelitas que necesitan a una de sus madres- sentencio la castaña
-Nos necesitan a las dos- afirmo
-Ve, estarás a salvo en casa de tu hermana, después de todo quien entro no son Mortifagos, él nos hubiera avisado, adora a sus sobrinas no dejaría que les pasara nada-
Un aplauso interrumpió a ambas mujeres haciendo que se girasen hacia donde venía el ruido observando a dos encapuchados.
-Bravo…excelente discurso profesora, pero la clase termino –menciono el volviendo a atacar a las mujeres con una ráfaga de hechizos.
-Vete, sácala de aquí – decía en un tono más alto mientras repelía los hechizos,
-Te amo- fue lo último que escucho antes del clásico ruido que anunciaba la desaparición, miro de reojo observando un último destello de su familia, entonces un hechizo impacto contra su cuerpo.
Empujo su cuerpo fuera del pensador y lo observo unos instantes regodeándose de lo sucedido en el recuerdo, muy pronto pensaba, haría que las únicas personas que podían impedir sus planes se destruyeran entre sí, después de todo, por eso mismo les había borrado la memoria, por eso había planeado tan cuidadosamente el separarles. Solo era cuestión para empezar con el juego y hasta el mismo autonombrado Voldemort se convertiría en un peón de su ajedrez.
