Chapter 4: Editado

Muchas gracias a todos los que se están tomando el tiempo para volver a leer los capítulos editados.

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Un par de días después de su reunión con los Pendragon había regresado sola al lugar de la tumba de su primo, lo había hecho varias veces antes buscando información de lo que sucedió con su primo y su hija, igual que ella Regulus era un fiel servidor de su señor o eso pensaba, debía saber la verdad debía descubrir si realmente estaban muertos o si era como aquel extraño menciono que solo su primo había fallecido y la pequeña estaba viva; de ser así debía encontrar a su sobrina, le traería de vuelta con su familia.

Cada día que regreso al cementerio estudio la escena, repaso las palabras del hombre en su cabeza. "la verdadera oscuridad gobernara al mundo" no dejaba de pensar que eso era una amenaza a su señor y que alguien intentaría vencerlo, no podía ser el chico Potter él no era ni un poco oscuro. ¿Grindelwald? No, era demasiado viejo y estaba prisionero. No había escuchado de ningún otro mago o bruja oscuros levantándose en alguna parte del mundo mucho menos de una mujer. "El trono bañado de sangre" quizás se trataba de alguna profecía sobre algún enemigo que se levantaría después de que Potter y Dumbledore estuvieran muertos.

"Pronto la verdadera oscuridad gobernara al mundo, nuestra señora se levantara, los oprimidos van a revelarse, el trono se bañara en sangre, la locura les corromperá, no quedara ni un heredero y los toujours purs la historia repetirán, la locura de uno traerá la muerte del otro."

Volvió a repasar las palabras completas mientras observaba en la dirección que había venido la maldición asesina; sentía que una parte de aquello era una amenaza contra su familia o si era algo que ya había sucedido quizás podría encontrarlo en la biblioteca familiar, pero para eso necesitaría ayuda de Sirius, eso no estaba, hablaría de esto con Narcisa entre las dos algo se les ocurriría o encontrarían una pista.

Sus pensamientos navegaron lejos del hombre llevándole de nuevo a su primo y su sobrina ¿Cuantos años tendría? se preguntó varias veces, de seguro era un poco más grande que Draco o Narcisa estaría feliz igual que ella si lograban traerle de vuelta.

De pie junto a la lápida de Regulus su vista seguía la dirección de donde había salido el hombre; había recorrido diferentes caminos en esa dirección en sus visitas anteriores lo cual no trajo fruto; pensaba que de haberse aparecido debieron escucharlo, probablemente lo hizo muy lejos por lo que explicaría el por qué no escucharon nada.

Mientras seguía analizando todas las pistas en su cabeza el hombre había mirado algo o alguien antes de morir justo en la dirección que estaban ellos ese alguien debería ser conocido del hombre, pero no había miedo en sus palabras o acciones. Todo esto solo le irritaba necesitaba sacar su estrés, comenzó a buscar con la vista la señal de algo que pudiera hacer retorcerse. Fue entonces cuando se dio cuenta.

¿Cómo es posible que no se le ocurrió antes? su prisa por atender los asuntos de la boda y pensar en los asesinos de Regulus solo había estado caminado por donde creía que el hombre llego.

Se colocó en el sitio donde él había estado para luego comenzar a caminar a donde había mirado justo antes de morir, el mismo lugar de donde provino el rayo verde; continuo avanzando se adentraba en el espesor del bosque que rodeaba el cementerio, mientras avanzaba lograba escuchar como si los arboles susurraran un nombre, quizás era algún eco atrapado probablemente en aquella zona se encontró algún asentamiento muy antiguo si eso debía ser; siguió avanzando ignorando los susurros que seguían en aumento, parecía que las voces venían desde el corazón del bosque.

Los susurros se hicieron más fuertes junto con el viento incluso le pareció entender los nombres que el viento susurraba, "Eiden" escucho de nuevo en el viento seguido de otros nombres un poco más claros; después de veinte o treinta minutos de caminar se encontró con una vereda parecía un camino viejo algo descuidado, por el momento era la mejor ruta a seguir, después de recorrer la mitad del camino le parecía ver un claro junto con una especie de arcos antiguos bordeando el mismo era una construcción bastante extraña ¿se trataría de alguna forma de defensa? una gran mansión justo en el medio, se veía vieja y destruida los años de abandono pesaban en ella.

No se arriesgaría lo mejor sería investigar dentro del lugar, las paredes estaban llenas de arañazos hechos por alguna garra de un animal, había algunas partes que las garras perforaron las paredes y los muebles, por la forma estaba bastante segura que debía tratarse de una bestia más grande que un hombre lobo.

La mayoría de los retratos estaban destrozados, de los pocos retratos intactos ninguno de ellos hablaba solo le seguían con la vista mientras avanzaba, la bestia debía ser muy fuerte, empezaba a preguntarse quién era la familia que había habitado esa finca, sostenía su varita fuertemente entre sus dedos, ella no tenía miedo, pero no se arriesgaría que esa criatura estuviera todavía en aquel lugar, podía escuchar gruñidos, golpes, ruidos de cadenas no podía descifrar si tales sonidos venían de arriba o de algún sótano.

-Que sorpresa que la señora Lestrange nos visite- menciono una voz a sus espaldas, se dio la vuelta manteniendo la calma, se mantuvo en calma al observar ahí a la mujer bajo su varita, no podía ser hostil ante tal persona.

-Señora Pendragon-

-O no la señora Pendragon es mi madre, y su madre y la madre de ella, solo dime Kassandra- menciono ella

Observo un momento en la mujer pensando lo que acababa de decir pero este no era el momento para preguntarle sobre si entonces su marido había tomado su apellido o eran primos como sucedió en su familia.

-Esta casa- comenzó a hablar de nuevo cuidando sus palabras –la magia oscura en ella está muy presente y fuerte, además ese ruido.-

-Ven te mostrare- menciono la mujer rubia guiándole a lo que parecía ser el salón que se encontraba aún más destruido que el resto de las habitaciones por las que había pasado.

Levanto la vista revisando las fotos, había varias de una pequeña que parecía ser la copia de su primo debía tratarse de su sobrina, la misma mirada traviesa que recordaba en la cara de su primo cuando eran niños, siguió viendo las fotos, era la misma pequeña junto a una joven Eiden y un chico parecido a Antony pero no estaba del todo segura ya tenía algunas facciones diferentes del chico que había conocido hace poco quizás solo se había tratado de la pubertad, al juzgar por lo que veía los tres debían tener la misma edad cinco años, en otra foto vestían ropas que los hacían parecer caballeros y luchaban con espadas, en otra foto entre los tres más grandes sostenían a otra pequeña, que supuso era la hija pequeña de los Pendragon ella siguió viendo la foto de los pequeños, hasta que su primo dejo de aparecer en ellas igual que la pequeña.

Entre más revisaba las fotos más cosas sospechosas encontraba. ¿Cómo era posible que esta habitación estuviera casi intacta? Parecía que había sido preparada tiempo después del ataque, podría ser simplemente que la bestia jamás entro a este lugar, pero su instinto le decía que parecía un montaje, quizás las mismas fotografías habían sido manipuladas. Mantuvo sus expresiones neutrales.

-Regulus- sonrió la mujer un momento meditando rápidamente lo que le diría – se convirtió en el hermano que mi esposo siempre quiso tener, cuando llegaron a nuestras vidas ambos estaban desechos, la pequeña estaba traumatizada, repetía cosas varias veces y solía tener pesadillas podría decirse que poseía cierto grado de locura, con el paso del tiempo ella olvido mucho de su pasado por no decir que toda su infancia, prácticamente perdió todos los recuerdos antes de llegar a vivir aquí, Regulus se convirtió en la adoración de la pequeña, pero él solía ausentarse bastante estaba investigando algo; cuando le preguntamos sobre lo que investigaba aunque se excusaba diciendo era un asunto muy importante y que contarnos seria exponernos a peligros..- se detuvo un momento observando a la mujer.

Bella supuso inmediatamente que se acercaba el fin del relato aunque iba lo bastante rápido para que no le doliera podía sentir como ella se había encariñado con su primo y su sobrina, podía sentir como la mujer sufría al recordarlo, y al mismo tiempo sentía una punzada muy extraña en el pecho al pensar que ambos de verdad pudieran estar muertos, si sentía todo esto, pero al mismo tiempo sentía que la historia parecía forzada… Si el esposo de esta mujer se había convertido prácticamente en el hermano de Regulus ¿Por qué su primo no le conto lo que buscaba? ¿Por qué no tendría la confianza en la familia que los había ayudado a reconstruir su vida?

-él había estado ausente bastante tiempo, un día de verano los niños se quedaron jugando en el jardín- simplemente no pudo continuar el relato sus ojos se llenaron de lágrimas.

Una actuación muy creíble o muy mala no estaba segura de que pensar mientras escuchaba a la americana.

-Un día simplemente jugaban en el Jardín, cuando unos extraños hombres con marcas sobre el rostro aparecieron dispararon hechizos a diestra y siniestra los niños estaban petrificados del miedo, el apareció de la nada e intento protegerlos a todos, les ordeno entrar a la casa pero estaban rodeados, la única que estaba adentro era la madre de Eiden quien salió a ayudarlos, pero Regulus balbuceaba cosas extrañas, llamaba a un elfo, pero era obvio que no podía pronunciar correctamente su nombre ya que este no aparecía- hizo una larga pausa sin poder continuar.

- el murió defendiendo a los niños- termino una voz masculina en un tono muy tosco.

-Allec Pendragon- Menciono Bellatrix girándose hacia donde el hombre estaba sin dejar de apuntar con su varita discretamente- ¿mi sobrina ella también está muerta?- el hombre miro a su esposa que había decidido salir de la habitación para evitar llorar.

-No ella vive-

-¿entonces por qué esta su nombre tallado en la tumba?- Pregunto ella en un tono bastante amenazador.

-Era la única forma de protegerle, además tiende a perder la memoria cada vez que tiene un trauma o vive un momento muy fuerte así que solo quedan retazos de los hechos ocurridos-

-La chica…Blackstone…ella es mi sobrina- afirmo la mortífago, era obvio, tenía bastantes rasgos de los Black sin contar que sus ojos eran negros, debía ser como había pensado antes las fotos debían haber sido plantadas pero aun asi había cambios muy radicales en el aspecto de los jóvenes de unas fotos a otras asi que probablemente alguna de estas debía ser falsa.

Allec no iba a desmentirla así como tampoco le aclararía más de lo que ella lograra descubrir o sobre lo que ella creía haber descubierto, después de todo estaba impedido por un juramento inquebrantable que habían realizado los cinco adultos antes de que la tragedia llegara a su vida. Simplemente le dedico una falsa sonrisa lo más cálida que pudo.

-Ella no recuerda nada de sus padres, ni de los Blackstone, tomo el apellido que usaban nuestros amigos ya fallecidos como su nombre, así que deberías llamarla por el que tiene ahora, Solo te pido no menciones nada enfrente de mi muchacho…él está aún afectado por la muerte de los Blackstone, después de todo es un secreto para que Eiden este protegida-

-La casa está destruida para protegerle- menciono la mujer

-No la casa fue destruida por un Wendigo-

Bella no sabía que era esa bestia y por el momento tampoco estaba interesada en saberlo.

-Debo volver a la Mansión Malfoy, Cissy debe saber que la pequeña aún vive-

-Bellatrix- le llamo Kassandra – debes entender que ella no recuerda-

Bella simplemente asintió para luego desaparecer, ambos esposos se quedaron mirando, la mujer se limpió las lágrimas como si no hubiera llorado ni un momento no había ni un atisbo de tristeza en su rostro; ambos bajaron juntos hasta una especie de calabozo donde el mismo ser que ellos acababan de mencionar se encontraba prisionero.

Si ellos eran una familia llena de secretos bastante grandes y otros no tan importantes, habían vivido en América por orden del líder de su familia y era a causa del mismo que su Antony se casaría con esa mujer a la fuerza, pero no podían revelarle nada a esa mujer.

Sabían que era la madre de la pequeña, no estaban seguros de por qué creía que era su sobrina, parecía que había mucha de razón en lo que Regulus les conto de sus descubrimientos era la misma razón por la que no podían confesar nada. Tampoco tenía importancia decirle de quien era el cuerpo que estaba enterrado con su primo, no hablar ahora sería hacerle demasiado daño a sus niños, a sus amados hijos; tampoco significaba que le dejarían el camino fácil con Eiden, ni con ninguno de sus niños.

Regulus jamás les conto que ni aclaro si de verdad ella junto con la otra mujer habían abandona a la pequeña que ella creía era su sobrina, no les conto todas sus sospechas ni sus dudas; solo sabían que ellos dos se habían encargado de ayudarle a sobreponerse.

El ruido de las cadenas del wendigo que tenían preso les hizo mirarse compartiendo un abrazo.

-Pronto encontraremos la cura- menciono el hombre abrazando a su mujer contra si, después de dejar pasar el tiempo suficiente para saber que nadie más vendría siguieron con lo que habían ido hacer a la mansión, encogieron con un hechizo muy antiguo a la bestia junto con todo y jaula, se aseguraron de ponerles algunas runas que solo su familia conocía, entonces el chillido de un águila llamo su atención.-

-Ix pequeña ya estás aquí- menciono la mujer.

-sigo sin entender tus intensiones pequeña pero no podemos negar tus deseos pequeño guardián- menciono él, entregándole la jaula que el ave tomo entre una de sus patas con firmeza por el momento.

-La sabiduría del abuelo Merlín prevalece en ti, guíanos sabiamente pequeña, que allá donde nuestros pequeños se encuentran descubran la cura antes de que este mal devore sus corazones- Allec menciono para su mujer, para él mismo, y quizás como una petición a sus ancestros, una parte se referia la maldición de la bestia que tenían el ave entre sus garras la otra al mal que aquejaba en sus corazones.

El águila emprendió el vuelo al tiempo que la mujer pronunciaba unas palabras, al viento, a su guardián águila, al que pudiera oírlas y llevarlas a los oídos correctos.

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Hace días el clan Delacour había tenido un largo viaje, por alguna razón su abuela había insistido que tenían que reunirse con las más antiguas veelas, la reunión se había extendido bastante las más antiguas habían debatido durante días acerca de un suceso que tanto Fleur como su hermana Gabrielle desconocían, hubo momentos que creyeron entender que el asunto se originó muchos siglos atrás pero por lo poco que habían escuchado de su madre era algo bastante importante.

Su madre les había dicho a ambas que su clan estaba directamente relacionado con la familia Pendragon, se dio cuenta que sus pequeñas desconocían sobre el tema así que Apolline junto con su madre debieron explicarles a ambas chicas algunos de los secretos que su clan más celosamente resguardaba y que solo habían sido transmitidos en momentos de crisis o cuando se creía que estaban en la edad correcta para saberlos. La Historia relatada por los labios de su bisabuela Juliette.

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Tiempo mucho tiempo atrás cuando el reino de Camelot estaba en su esplendor las hermanas mayores de mi bisabuela viajaron a ese reino a pedir ayuda del Rey Arturo y su corte, habían escuchado rumores a partir de algunos magos y criaturas mágicas que habían conocido al rey y a su consejero o escucharon algo sobre ellos a partir de un tercero, así que aunque se trataran solo de rumores decidieron aventurarse…

Llegaron al mágico reino del cual el Mago Merlín era el consejero de los reyes, ambas Presea junto con su hermana acudieron ante el mago, ambas quedaron sorprendidas que ante aquel hombre no tenía ningún efecto sus encantos veela, pero al tiempo descubrieron que era porque el hombre estaba perdidamente enamorado de la que era su mujer que vivía en un bosque cercano con sus hijas.

Merlín decidió ayudarles con su problema, se ofreció a enseñarles magia y ambas se quedaron a trabajar en el castillo, al principio el mago había guardado algunos secretos a sus nuevas aprendices, pero como pasaba el tiempo ellas se dieron cuenta que quien gobernaba Camelot eran tres hermanos, el mayor y el menor podían ser confundidos por gemelos si no fuera por las líneas de edad en el primero.

Arturo el menor que gobernaba el reino durante el día, y Domadar el mayor que gobernaba durante las noches, el tercer Constantin pasaba la mayor parte de su tiempo investigando al tiempo que servía para mediar entre los dos hermanos.

Entre más pasaba el tiempo se dieron cuenta de que Merlín luchaba por deshacer la maldición que había caído en el mayor ya que no podía salir del castillo hasta que diera la noche a causa de esta, rumores corrían de que el hombre había sido convertido en un vampiro.

Desconocemos gran parte de lo que paso en el periodo que vivieron en el castillo, pero las partes de la historia que aun preservamos nos han servido para guiarnos en lo que se debe hacer.

Mucho de lo que se desconoce es porque ambas decidieron simplemente no contarlo, alegando que el destino seguiría dando vueltas y que nuestra familia estaría ligada a la familia de los reyes hasta que la maldición se termine.

Las hermanas hicieron varios viajes de Francia a Camelot y viceversa, en cada viaje compartían nuevas aventuras, experiencia y conocimiento, una de las hermanas descubrió que Arturo era su pareja pero ella falleció por un extraño virus muggle que estaba de moda esos días mientras hacia el viaje de regreso al reino de Camelot, en el barco no hubo mucho que pudieran hacer por ella.

Arturo estaba desecho tras despertar del hechizo del que había sido víctima al conocer a la hermana de mi madre, ahora había perdido al amor de su vida por lo cual casi enloquece.

Presea cuenta que Merlín y Domadar le borraron la memoria al joven rey y que este partió a lo que ahora es América junto con la familia del mago, ambos sabían que la guerra se aproximaba, que el reino probablemente caería.

Presea regreso a Francia de regreso al clan, escoltada por su maestro, cuando llego aquí junto con el mago escondieron algo que habían traído con ellos, algo que no nos fue revelado por el momento, el propio Merlín nos pidió que no dejáramos partir a Presea de regreso a Camelot, al parecer ellos sabían que ocurriría algo, después el simplemente desapareció.

Semanas después una carta llego estaba firmada por Constantin el amado de Presea en ella mencionaba que su plan había fallado, que el mal que aquejaba a su hermano menor solo había desaparecido por un tiempo, que ni siquiera había logrado el viaje completo a América. Fue lo único que nos compartió de esa carta.

Los meses pasaron noticas de la batalla de Camlann llegaron junto con la muerte del Rey Arturo. Cuando Presea escucho esto, comenzó a llorar…lloraba sin desconsuelo.

Significaba que Constantin había realizado el pedido de sus hermanos, los hombres que serían sus hermanos también fallecieron. Los rumores decían que el rey había muerto por qué no había llevado consigo a excalibur, que la espada estaba desaparecida.

Nadie jamás se enteró de cómo había muerto ninguno de los tres, las leyendas dicen que Arturo simplemente se quedó dormido debajo de un árbol con los rayos del sol alumbrándole y que su cuerpo yace en Avalon, otros dicen que murió a causa de una espada en el corazón a manos de Mordred. Muchos más rumores extraños circularon en ese siglo.

Presea siempre dijo que el que algún día regresarían aquellos que heredaran el destino de los hermanos, ella los llamaba los descendientes de Merlín, menciono que compartirían ambas sangres, pero que la magia los escogería.

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Esa era parte de la historia que ella repasaba en su mente mientras caminaba por esas gélidas montañas bajo la tormenta, su bisabuela no había contado muchas cosas de la historia, una parte de ella presentía que era porque de alguna forma ella estaba relacionada y otra por que muy probablemente las mujeres querían que lo descubriera.

Pero ahora a causa de las Veelas más antiguas, ella se encontraba ahí, buscando el paquete que Presea y Merlín habían escondido en algún lugar de Francia, o algún lugar del continente, no tenía idea de dónde podía estar.

Su bisabuela le había dejado una cosa muy en claro, ella o Gabrielle eran las únicas que podían realizar esta misión, era obvio que no permitiría que su hermana pequeña pasara por todo eso, ella en cambio estaría investigando cualquier pista que pudiera conseguir y ayudarle en su búsqueda, entonces cuando encontraran el famoso paquete misterioso que había llegado a esas tierras, debían tomarlo y viajar ambas de regreso a buscar a los descendientes conocidos así como los perdidos de aquellos hombres y ayudarlos a romper su maldición.

Se detuvo un instante a observar como el clima empeoraba, debía dirigirse a un un poco más protegido para levantar un campamento y esperar a que el clima mejorara para continuar con su búsqueda.

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Hermione había estado soñando con una hermosa cabellera rubia que ondeaba en el viento, estaba agradecida que las pesadilla se habían detenido por el momento, pero estaba bastante molesta ya que siempre que estaba cerca de ver el rostro de la mujer de sus sueños despertaba, así que cada día tenía más curiosidad de saber de quienes e trataba y poder comprender por qué estaba soñando con ella.

Había días que suponía que se trataba simplemente del estrés, otros simplemente pensaba que quizás se tratara de una nueve especie de pesadilla.

Volvió su vista por un instante hacia otro de los chicos que anotaba su nombre para pertenecer al Ejercito de Dumbledore que recién formaban ese día, al principio habían decidido pedirle ayuda no solo Harry sino también al chico Pendragon, pero entonces los Slytherin comenzaron a hablar más frecuentemente del compromiso que este había adquirido con Parkinson y que probablemente según los padres de ambos estaban planeando la boda para las siguientes vacaciones, ya fueran las de navidad o al acabar el curso; no sabían cuando serian pero era de lo único que hablaban. Lo mejor sería no exponerlo a un futuro probable mortífago.

Días después de que comenzara ese rumor, junto con que el chico recibiera un extraño paquete que al principio el trato de explicar que era una figura mágica coleccionable el director dio la noticia de que el chico tendría que regresar a su escuela para realizar unos exámenes y tratar algunos asuntos familiares.

Hermione despertó de su ensoñación cuando vio el nombre de Ilian Pendragon firmado en la hoja del ED, la observo un instante la chica le dedico una sonrisa antes de regresar al lado de Ginny y Luna.

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Agradezco todos sus comentarios.

Las respuestas después que tenía publicadas sobre las preguntas que me hicieron sobre las dudas de la historia que estaba contestando en cada capítulo por el momento las estoy eliminando porque con algunos aspectos de la edición se está haciendo un poco más claro y resolviendo alguna de ellas.

Pero con todo gusto a partir del capítulo once volveré a contestar por pm esas dudas o al final de cada capítulo responderé a sus reviews.