CAPITULO 6 Editado

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Por alguna extraña razón, Bellatrix y Hermione habían ido detrás, intrigadas de que sería esa terrible bestia; acto que nadie más siguió, no tenían el mínimo interés en ello. Les miro de reojo mas no pronuncio palabras, uso un hechizo silencioso y subió hasta una de las torres más altas del pueblo, ambas mujeres hicieron lo mismo usando diferentes hechizos para llegar allá con un poco más de escándalo que la gracia que el joven mostraba, imitando lo que hacía mirando alrededor del bosque más para lograr ver la criatura.

Las voces se hacían más fuertes podían escuchar toda clase de ruidos, diferentes nombres, el aire crujía como si el mismo tuviera miedo y entonces, la pequeña bestia gritaba con pavor fue cuando lograron reconocer uno de los nombres.

-Eiden-

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No sabía por qué había salido detrás de una de las seguidoras de Voldemort y a un chico del que no conocía nada, y ahora por su causa solo tenía sueños, pesadillas y situaciones aún más extrañas, aunque quizás todo esto era ya parte de su vida normal.

¿Cómo sería un wendigo? Esa pregunta surcaba su mente, porque los habría seguido hasta aquí sin antes haber leído un poco del asunto, quizás se lamentaría esta situación más tarde.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el crujir del viento, parecía que fueran a romper los árboles, algunos instantes creyó ver extrañas figuras en la punta de estos, poso entonces su vista en la mortífago, notando que esta estaba igual de inquieta siguiendo con la vista esas figuras, Antony era el único de ellos que estaba calmado, más la bestia que llevaba en su cintura daba tremendos alaridos, pareciera estar en plena tortura.

Entonces ahí estaba entre un viejo sendero, un enorme animal, tan grande como un hombre lobo, más peludo que cualquier animal que hubieran visto antes, pero a diferencia parecía de un hombre lobo este ser parecía ser más fuerte, más monstruoso, sus garras eran muy largas exageradas como si fueran navajas, de solo mirarle sentía el mismo efecto que causaba un dementor… miedo, un miedo que le helaba hasta las entrañas. ¿Esto era un wendigo? Se preguntaba la castaña, cuando de entre las sombras logro observar otras bestias similares, se preguntaba si un patronus funcionaria; logro escuchar más gruñidos provenientes de aquellos espeluznantes seres, en instantes parecían voces, no estaba del todo segura, los alaridos que emitían parecían decir nombres algunos jamás los había escuchado pero el nombre de Eiden era el que llamaban con más fuerza.

El Replicar de un sinfín de campanas le distrajo, fue entonces cuando vio que el joven disparaba un hechizo a todas las torres, fue hasta ese momento que presto atención a que todas las casas poseían enormes campanas. ¿Por qué hacía aquello? No tenía congruencia, después de todo el solo replicar de las campanas no ahuyentaría a esos terroríficos seres.

El joven apuntaba sin fallar ningún tiro, debía tener memorizada la dirección de cada campana, por muy extraño que pareciera y aunque al principio lo dudo esos seres peludos parecían detenerse. Fue entonces cuando hizo algo que a sus ojos parecía aún más extraño, lanzo una especie de hechizo que rebotaba cual pelota en cada campana.

Estuvo tan absorta en lo que el joven había hecho que se distrajo yo ahora estaban en la mira de esas bestias, sus ojos estaban fijos sobre ellos tres eso era bastante obvio, por breves instantes sintió pánico, llego a la resolución de que no tenía ni idea de cómo combatir a esos seres, podía notar que la mortífago tampoco, a diferencia del joven por el que se habían aventurado a salir fuera, pudo notar que él había estado en esta situación antes.

-No pueden entrar al pueblo- menciono calmadamente causando que las dos mujeres le vieran –ellos no pueden entrar al pueblo- señalando una enorme runa que cubría toda la orilla del asentamiento.

-¿Por qué sonar las campanas entonces?- pregunto la castaña

-Es la única forma de que sus alaridos no sean escuchados, asi nadie escuchara su nombre- Hermione estaba más confundida que tenía que ver el escuchar el nombre, sería algo parecido al canto de las sirenas, como si al oír sus nombres estos quedaran perdidos. – Ellos aún pueden ser salvados- pronunció en un tono cercano al susurro pero perceptible para ambas mujeres que estaban a cerca suyo.

La castaña podría jurar que estuvieron en el techo casi toda la noche, pensó que solo harían la primera guardia, entonces por qué nadie los relevaba aun, de que se trataba todo esto. Minutos después noto más figuras salir de otras casas la mayoría jóvenes, que se situaron en los techos.

-son casi las tres- dijo uno de los recién llegados

-Por fin, ya era hora malditos mocosos a qué hora pensaban que iríamos a dormir- dijo la Mortífago.- los recién llegados le miraran tan solo unos instantes y se giraron hacia el joven Pendragon como si este fuera su líder.

-Cuando se acerca el amanecer es cuando los otros wendigos aparecen, unos que no se les puede detener con una sola runa, ellos ya han perdido sus almas, no pueden ser exorcizados, no existe ninguna salvación para ellos- menciono el mismo joven que había dado la hora al llegar.

Habían estado despiertos demasiado tiempo, y ahora resultaba que esto no era más que el principio, su alerta llego al máximo cuando estos jóvenes les dieron espadas insistiendo que su varita seria de lo más inútil, cosa de lo que Bellatrix se burló, cuando una varita podría llegar a ser inútil, por lo cual negó el arma que le ofrecían, la castaña aun dudosa y sin tener idea de cómo usar dicha arma dejo que la ajustaran la funda a su cadera como todos, solo tres llevaban escudo ¿Qué clase de bestia era la que les esperaba?; ahora mismo estaba deseando haberse quedado con las chicas dormida y segura dentro en la casa.

-No duden en correr a casa- menciono Antony mirando únicamente los alrededores del bosque- esto alerto más a Hermione, no tenía miedo, pero que era esta criatura.

-¿Por qué viven en una zona tan peligrosa?- cuestiono la castaña

-estas tierras son especiales, no pertenecen ni aquí ni allá, si tu sola intentaras llegar jamás nos encontrarías- menciono en un tono burlón antes de escuchar el replicar de una campana proveniente desde lo profundo del bosque –Lance- pronuncio y salió corriendo adentrándose en ese inmenso mar de árboles.

Escucharon el sonido de espadas, el crujir de los árboles y luego nada, el silencio absoluto se apodero del lugar, los chicos parecían tranquilos y felices de que el lugar del ataque hubiera sido una de las aldeas cercanas.

Cuando la calma comenzaba a inundarles al lado contrario de la aldea el graznar de las aves seguido gruñido ensordecedor que estremecía el alma. Al girarse en la dirección del ruido vieron un enorme ser, sus huesos eran tan notorios en algunas partes parecía salir de su piel, dos astas parecidas a las de un alce salían de la cabeza, su cuerpo en estatura y forma era similar a la de los wendigos anteriores que habían visto pero este solo tenían pelo por toda la línea de la columna vertebral, el color de sus ojos se habían ido no era más que cuencas vacías, sus dientes se habían convertido en horribles colmillos, tenía dos manos pequeñas que apenas eran obvias, ya que las que parecían las garras originales eran aún más largas, la castaña se dio cuenta entonces que tenía dos pares de brazos.

Su corazón quería salirse de su cuerpo al ver una nueva figura salir de entre las sombras situándose justo al lado del otro, este segundo ser en lugar de cuernos en la cabeza dos enormes huesos salían desde la parte de atrás de su quijada, sus orejas eran puntiagudas, pero en ambos, se giró mirando alrededor, seres parecidos a esos dos comenzaron a salir de entre los árboles, estaban por doquier, algunos con el pecho esquelético otros con la caja torácica completa, pero en si mas mayoría eran igual o demasiado parecidos. A su parecer cada uno más aterrador que el anterior.

-estos son los wendigo…los que ya no pueden ser salvados- pronuncio uno de los chicos que estaban entre ellos, había miedo en su voz, uno de las criaturas subió al techo e intento embestir al interlocutor pero este hábilmente lo detuvo con su escudo – Son los que ya no pueden ser exorcizados-

Más de las criaturas subieron a los techos los chicos buscaban mantenerlos alejados con sus espadas y escudos, entre más tiempo pasaba más de estos seres venían alrededor sobre ellos.

-¿Cómo es que son tan ágiles?-

-Es por instinto, aunque yo creo que lo que los motiva es el hambre-Dijo un chico a su derecha

-¿Qué es lo que comen?- pregunto de nueva cuenta la castaña.

-Humanos por supuesto, somos su alimento favorito.- contesto de nuevo el chico.-Deberías escuchar el ruido de placer que hacen cuando se alimentan-

-Normalmente no suelen salir de cierta zona, realmente los wendigos de este lugar tienen un comportamiento muy extraño- comentaba otro chico a su espalda, tras decir aquello escucho un ruido, el joven debió haber caído al suelo con todo y una de las bestias.

-La única recomendación que podemos hacerles es ¡no dejen que les muerdan! Su mordida tiene el mismo efecto que la de un hombre lobo- les grito una de las chicas desde otro tejado.

-No, definitivamente ser un hombre lobo es mejor que ser un wendigo- dijo alguien de alrededor.

La locura de Bellatrix se hizo presente entre el combate se intensificaba se había quedado lejos de los chicos la mayoría de ellos cambiaron de tejados o terminaron peleando abajo en el suelo como había sido el caso de la castaña que había salido volando cuando un joven y ella intentaron empujar fuera del tejado a otra de las bestias. Olvido las advertencias de que las criaturas eran inmunes a muchos de los hechizos, estaba en éxtasis al pensar que podría matar a alguno de ellos que no dudo ni un instante. Ella ser convertiría en un cazador esta noche. No tendría otra oportunidad de diversión mientras estuviera en tierras.

-Avada kedavra- el rayo verde salió de su varita impacto con uno de los más grande de estos seres el cual salió lanzado hacia atrás, la bestia se levantó de nuevo con ayuda de sus garras sin emitir un solo aullido de dolor, el ser se quedó viendo fijamente a la mortífago -¿Cómo es posible?- se preguntó. Solo había hecho que la criatura se fijara en ella. Ahora ella se había convertido en la presa

-ellos ya están muertos son espíritus- grito un chico – no se les puede vencer con cualquier magia-

Hermione ahora comprendía el terror de estos jóvenes en su mirada, los primeros que vieron eran los recién convertidos o esa era la idea que comenzaba a formar pero lo mejor era preguntar ya que estuviera fuera de la situación, había sacado su espada, sosteniéndola como si antes hubiera usado una.

Su piel se erizo completamente cuando escucho ese alarido a su lado derecho, blandiendo la espada como lo hiso anteriormente esa noche, como si repetido cientos de veces antes intentando golpearlo, pero en su intento una de las garras de esa enorme bestia le arrojo al otro lado del pueblo, callo debajo de las casas cerca de donde comenzaba a reunirse el resto de las criaturas. De alguna forma su caída había sido amortiguada, su cuerpo dolía quizás algo estuviera roto, muy roto, pero aun así se puso en pie, ahora estaba en una situación bastante peligrosa.

Parece que la mayoría de los seres no se había dado cuenta lo cerca que había aterrizado de ellos, no se habían inmutado ni por el ruido del impacto la castaña noto como estas criaturas parecían concentradas en la mortífago que no dejaba de lanzarles a diestra y siniestra hechizos desde los imperdonables hasta algunos que no parecía reconocer, notaba la desesperación en sus ojos. Definitivamente jamás había estado en una situación donde su magia no sirviera de nada.

La mortífago intento desaparecer de aquel lugar, pero era como si algo le mantuviera ahí, quizás estas tierras estaban protegidas con una magia muy especial. Algo que impedía la aparición.

Los hechizos que había usado solo arrojaban a las criaturas lejos de ella pero en cuanto se ponían de pie volvía a captar toda su atención, tenía que moverse de aquel tejado, tenía que dejar de ser el blanco.

-Solo una hora más- grito un chico alto- Casi amanecerá- pronuncio con voz fuerte, reanimando a todos, la noche había sido larga, la castaña hacia lo mismo que los otros chicos, correr entre los edificios subir bajar detener las garras de esas bestias y salir disparada por los aires, mientras evitaba salir más herida o mordida.

Noto que sus armas se rompían se desquebrajaban poco a poco. Entonces fue cuando descubrió que realmente solo estaban esperando el amanecer, solo los ahuyentaban para que no causaran un daño real, pero ellos mismos debían tener huesos rotos, el ardor de las grandes heridas por las garras de estas bestias era evidente. Entonces en ese momento que se perdió en sus cavilaciones el cuerpo de la Bellatrix a unos pasos de ella. Uno de ellos le alcanzo.

-No- grito la castaña, uno de ellos había roto su arma completamente, solo le quedaba su varita pero la magia no tendría efecto alguno, ahora no había forma de defenderse, ambas estaban rodeadas.

-quizás a estas criaturas les guste un aperitivo- susurro Bellatrix con toda la intención de arrojar a la castaña como carne de cañón y así salvarse.

Estando detrás de la castaña realizo un hechizo silencioso contra esta con toda la intención de mandarla contra las bestias y abrirse un camino para escapar, pero su hechizo no llegaba a la joven, como si un escudo invisible le protegiera, el hechizo se partía como si algúna barrera lo desviara. La castaña ni cuenta se daba de esto de lo que estaba haciendo. De la barrera que la protegía, la vista de la joven clavada contra las bestias mientras desconocía que ella con su varita seguía apuntándole.

No había forma de que esto fuera posible. Lanzo varios más de todos tipos de hechizos y siempre sucedía lo mismo. Se abrían en la barrera invisible que protegía a la joven.

Ella no quería distraerse, sentía que la mayor en cualquier momento podría jugarle una mala treta, pero por ahora su atención estaba en esos enormes animales. De ninguna manera quería perder una parte de su cuerpo en el hocico de estos.

El sonido del metal seco golpeando contra los escudos resonó o eso pensó era lo que provocaba el ruido, lo único que distinguía era que se trataba del sonido de dos metales golpeándose. Sonido que atrajo la atención de estos seres.

Detrás de las criaturas en la entrada por uno de los páramos estaba Antony junto a otro joven, ambos cubierto de golpes, arañones pero golpeando con toda sus fuerzas ambos metales, atrayendo a las bestias hacia ellos, caminaban lentamente hacia atrás. Continuaron produciendo aquel sonido hasta que las bestias se fueron en su contra se giraron entrando de nuevo al bosque.

-El sol- escucharon gritar como vitoreó desde otro lado de la aldea, haciendo que los que estaban en esa zona dirigieran su vista a los cielos, notando los primeros rayos del astro rey.

-no deberías hacer locuras jovencita- anuncio Kassandra que había llegado donde ella en cuanto los rayos del sol cubrieron la aldea, la sostuvo llevándola a casa a descansar.

-Bellatrix tú también no debiste haber hecho cosas extrañas- menciono mirándole de forma que le dijera que había visto los hechizos que lanzo a la joven.

Las dirigió a ambas a casa, les dio un buen chocolate y las mando a dormir a diferentes habitaciones. Hermione estaba segura de haber visto grandes heridas en el rostro de muchos de los chicos. Se detuvo un instante al llegar a la habitación revisando su cuerpo, los moretes las cortadas…todo había desaparecido, que extraña ilusión era esta.

-¿Tomaste el chocolate de mamá?- pregunto una Ilian medio despierta

-Si lo hice- menciono la castaña en voz baja viendo a las otras chicas dormidas.

-Entonces estarás bien, el chocolate de mamá sana cualquier cosa- dijo volviendo a dormirse

Volvió a revisarse incrédula de las palabras de la pequeña, pero era cierto el dolor había desaparecido, no tenía ninguna cicatriz, estas personas tenían demasiado tiempo luchando contra esos seres. Su cabeza estaba llena de ideas, de las bestias con las que había luchado, de la mirada de perdición de los últimos, de un extraño sentimiento de dolor de los primeros. No comprendía bien nada de lo que había vivido esa noche, fuera de eso, sentía como si algo estuviera por cambiar. Tras ese último pensamiento se dejó caer rendida al mundo de los sueños.

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La neblina rodeaba todo el lugar, era bastante densa le costaba ver solo tenía visibilidad del siguiente metro pero aun así siguió adelante, podía escuchar voces a lo lejos, ahí es donde tenía que ir aunque tardara en llegar pues iba a un paso muy lento por la neblina, pero no importaba caminando de poco a poco llegaría.

-Por favor- menciono una voz a lo lejos

-Ya te eh dado mi respuesta-

-Por favor abuelo, no deseo casarme-

-Fuiste elegido para guiar a nuestra familia cuando el momento llegue y nuestro sucesor de los Pendragon elegido antes de ti muera-

-por favor…por favor- decía la voz que sabía que conocía.

-Nuestro Jefe de familia ya tomo una decisión, nada podemos hacer-dijo una voz femenina

-la Familia Pendragon no prohíbe la disolución de los vínculos y votos una vez tomados, pero sabemos todo lo que eso implicaría… ¿de verdad me ataras a esa mujer?-

-Basta ya, esta es la forma más segura de descubrir sus planes, de saber si ellos están asociados.-

-cuando heredes el don de sabios que el gran Merlín nos dejó lo comprenderás- menciono otra voz que sonaba más antigua.

- mi señor, antecesor- llamo esa voz que también conocía –por favor-

-Basta de quejas, debes aprender las responsabilidades de un líder- insistió la voz –Creí que habías entrenado bien a tu hijo, después de todo será quien te suceda en la línea-

-Mi hijo solo está pasando por uno de los pequeños baches rebeldes de la adolescencia- menciono de nuevo la voz femenina.

Algo sucedió por que las voces dejaron de hablar y aunque siguiera caminando sentía que no iba hacia ningún lado, por mas que avanzo jamas logro ver a las figuras que conversaban, fue entonces cuando una voz que había escuchado en los sueños sobre su infancia junto con una imagen que podía distinguir se hizo presente en la niebla como si ella formara parte del lugar.

-Hermanita crece para poder jugar- llamaba una pequeña; sabía quién era le había visto tantas otras veces en sus sueños, esa pequeña debía ser su hermana lo sentía en su corazón. Pero su rostro tenía la sensación de que lo había visto recientemente o quizás solo alguien muy parecido.

- mi pequeña ella crecerá a su tiempo- decía la mujer de rizos negros.

"No" pensó al tiempo que su corazón daba un vuelco queriendo salir de su pecho, no era posible pensaba, esos rizos, esa anatomía la conocía pero debía ser un error, una jugarreta de su mente desesperada por querer encontrar respuestas, sabia que esa niña de la cuna era ella misma.

-Mamá espera- esta vez era su propia voz

-Mamá…mami, hermana, tío- por favor, por favor vuelvan- les llamo a través de la neblina. Su pecho le oprimía causando que le faltara el aire.

Una nueva imagen apareció, esta parte era la primera vez que la veía, la mujer de los rizos negros apretaba a la bebe contra su cuerpo mientras dejaban a una castaña atrás, su cuerpo sus ojos también creía conocer a la mujer castaña, podía ver la angustia en los ojos de su madre, mientras salían de ahí, pero donde quiera que su mama aparecía esos hombres les encontraban, no importaba donde iban siempre parecían estar rodeadas.

Estaban ahí fuera de una zona muggle corría desesperada mientras llevaba a su pequeña en brazos.

-Esto es todo lo que puedo hacer ahora por ti mi pequeña Hermione- dijo su madre mientras la acomodaba en una pequeña cesta, le arropaba con una manta que llevaba grabado sus apellido, dejo una nota, coloco un hechizo de protección sobre la pequeña. –Adiós mi amor, volveré por ti lo prometo.- Beso el rostro de la pequeña, había cortes en el rostro de la mujer mayor y lágrimas, la bebe estiro los brazos hacia ella mientras la mujer se alejaba hasta que desapareció en la noche.

El llanto del bebe despertó a la pareja que vivía en esa casa, la castaña se dio cuenta que esa pareja que le habían levantado en brazos, eran sus padres los Granger.

-Hermione que bello nombre.- menciono el señor Granger

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-Hermione-

-Hermione despierta-

-Hermione-

La chica despertó entonces sudando sobresaltada, observando a la mujer de mirada amable que estaba delante de ella.

-¿Estas bien pequeña?- pregunto Kassandra

-Si…si lo estoy- menciono aun respirando agitada intentando recordar de nuevo esos rostros. –Solo…solo fue uno de esos malos sueños- continuo ella intentando relajarse

-Las pesadillas son muy difíciles de tolerar, sobre todo después de enfrentarse al wendigo o varios de estos por primera vez- comento aludiendo a lo que había vivido la joven la noche anterior –lo mejor será que tomes una buena taza de chocolate ayudara a recuperarte de ese sueño y despues de que desayunen las chicas tienen un montón de vestidos en otro cuarto que se probaran hasta encontrar el que les guste para la ceremonia deberías ir con ellas así podrías ayudarles a elegir.- menciono ella a lo que la castaña se limitó a asentir.

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La tormenta por fin había terminado salieron de ese pueblo continuando su camino, tras horas de andar encontrando una extraña entrada sobre las montañas, había sido una travesía difícil, sin duda no tenía idea de cómo esa pequeña conocía el camino tan perfectamente, le quedaba claro que sin ella jamás hubiera decidido bajar ese peñasco, por lo que jamás hubieran dado con esta antigua entrada labrada sobre la piedra.

El lugar que encontraron parecía ser una especie de cabaña o un refugio construido en una cueva parecía daba al corazón de la montaña, al entrar en ella descubrieron todo tipo de libros y anotaciones, alguna varitas llena de polvo y…un bulto envuelto. Fleur tomo aquello la abrió y se dio cuenta que era una espada y su funda ambas con un sinfín de runas.

De lo cual lo único que pudo entender fue "Avalon" tallado en lo que parecía ser la vaina de la espada y otras líneas que estaba sobre el envoltorio pero realmente no entendía esta parte le hubiera gustado que lo demás estuviera más legible así quizás pudiera buscarle algún significado o interpretación. Además qué sentido tendría esta frase sobre una espada.

Tomo todo lo que había en aquel, eran cosas viejas empolvadas pergaminos, un sinfín de cosas pero aun así lo redujeron para guardarlo, lo llevarían de regreso, no podía darse el lujo de dejar algo que más delante fuera importante y tener que volver a este lugar.

Una vez que estuvieron seguros que habían revisado cada rincón y escondrijo emprendieron el camino de regreso, que fácil hubiera sido simplemente aparecerse, pero esas tierras parecía que no permitían tal clase de acción. Solo debían lograr llegar a ese pueblo, quizás ahí podría hacerlo.

Miro entonces a la pequeña que aún le seguía.

-¿Cómo me dijiste que te llamabas?- pregunto Fleur

-Black –Sonrió brincando mientras iban de regreso

-Ese es tu apellido, pero tu nombre aun no me lo dices-

-no lo sé- menciono en un tono que por fin correspondía a su edad.

-¿y tus padres?-

-¿Qué sucede con mis mamás?- menciono observándole sin detener su marcha

-¿sabes sus nombres?-

-ahm…ahm…- se detuvo un momento como si le costara un poco recordarlo, sostuvo su cabeza entre sus manos como si esta acción le provocara un dolor de cabeza –Mamá se llama Bella…ahm Bellatrix- menciono sonriente.

Siguieron su andar un rato más sin decir nada, para la francesa era obvio que la chica era hija de un mortífago, pero en su interior algo le decía que es como si cosas realmente malas le hubiera ocurrido a la familia de la pequeña.

-¿y tú otra mamá como se llama?- pregunto de nuevo cuidando reunir la información necesaria.

-Mami…mami da Clases en una escuela de magia pero no recuerdo su nombre- comento algo triste

Tenía que averiguar más, si esta pequeña realmente era hija de la mortífago podría ser que ella la sirvienta más Fiel a Voldemort fuera víctima de un hechizo imperio. No eso no podía ser posible, además ellos habían escapado pero según Harry…ese hombre había vuelto. Entonces callo en cuenta que la pequeña seguía hablando.

-Entonces tengo a primo Draco es pequeño como hermanita, él es hijo de tía Cissy, y luego esta Nym que es hija de tía Andy ella es más grande que los tres, más grande que yo y es divertida cambia su cabello a colores.-

Estaba claro ahora, esta pequeña realmente pertenecía a la familia Black, pero ella había mencionado dos mamis y que se apellida Black, y estaba al menos segura que Bellatrix era Lastranger, que tenía un esposo que también servía al señor oscuro. No se explicaba cómo esta pequeña decía que esa mujer era su madre.

¿Sería esta pequeña una especie de engaño para desviarle de su camino? No, no podía creer eso, una voz en su interior le decía que era importante llevarla consigo, quizás se trababa de algo más, algo más importante que se le estaba escapando.

Siguieron andando, pero el camino parecía mucho más largo que antes, tenía la impresión de que el pueblo parecía estar cerca de aquel peñasco pero una tormenta había caído nuevamente sobre ellos. Ahora realmente tenía la impresión de que alguien intentaba postergar su viaje.

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-No Cissy no tengo dudas- dijo Bella

-Estas segura que esa chica es la hija de Regulus-

-No hay duda alguna tiene todas las facciones y rasgos de un Black-

-¿Qué tal si es un engaño?- decía la menor

-no, nadie podría ocultar esos ojos negros- confirmaba Bellatrix -Quizás simplemente no recuerda nada- termino tajante

-Si así fuera, entonces tendríamos que ayudarle a recordar, o contarle cosas quizás esto estimule sus recuerdos- Narcisa suspiro un momento pensando en eso, no había duda de que Eiden tenía muchos de los rasgos de un Black y el hecho de que su apellido fuera Blackstone lo hacía aún más sospechoso.

-Cissy, hay otra cosa- decía la mayor –Esa chica sangre sucia creo que es algo mío- dijo la mujer

-¿no comprendo Bella?-

-Cuando estábamos fuera con esas criaturas los wendigos, pensé en arrojarla como carne de cañón pero al lanzar mis hechizos estos se abrían hacia los lados como una aurora boreal marcando su espalda-

-No había escuchado jamás de nadie que repeliera hechizos menos cuando alguien no sabe que le atacan, ¿Estas segura que esas criaturas no te afectaron? –

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