Capítulo 8 editado

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Una castaña despertaba en la habitación que tenía asignada. Por primera vez no estaba tan agitada como en ocasiones anteriores.

Ese ejército ¿porque estaba ahí? para que necesitaba uno, era obvio que algo aun mayor que Voldemort se avecinaba, pero… ¿pero que era? Luego estaban las palabras de la pequeña de sus sueños, la historia se repetía, pero según parecía lo hacía de forma diferente, debía conocer entonces más de esa historia.

Entones llego al tercer punto del sueño, el único que al pensarlo acelero su corazón.

-Fleur- comento tocando sus labios. ¿Se trataría solo de un sueño?

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Tonks estaba impaciente, de momentos olvidaba que estaban en otro continente y que las cartas debían tardar mucho más en llegar a su destino, al recordar que la respuesta se demoraría en llegar decidió salir a revisar los alrededores, le pareció extraño que ningún miembro de la familia anfitriona intentara detenerle después de que los wendigo habían estado ahí la noche anterior. Cuando se encontraba en las afueras de los terrenos Allec se acercó para explicarle que esas bestias solo aparecían un día antes de la luna llena, además de que si salía quizás vería algo interesante, que era una noche segura para vagar por el bosque.

Quizás esta familia ya enloqueció pensaba para sí misma, como puede ser segura una noche de luna llena, después de todo era un bosque y había probabilidades de hombres lobo rondando por ahí o de alguna otra criatura, pensándolo mejor muchas de las criaturas podrían parecerles a esta familia amistosos o inofensivos a comparación del ser con el que se enfrentaron la noche anterior.

Todo esto solo lo hacía más sospechoso, no tenía certeza de donde estaban y que tenían estas tierras de especial. Tomo uno de los caminos en el bosque alrededor el que parecía menos transitado, curiosamente era el mismo por el que aquellas bestias habían huido ayer pero no había ni rastro de sus huellas eso era muy extraño, estaba segura de que las bestias eran pesadas, deberían haber dejado un rastro.

Camino bastante sin notar ningún vestigio del paso de aquellas criaturas hasta llegar a un río, su corazón casi se detuvo era la niña de sus sueños, la pequeña que ella llamaba prima, pero era extraño parecía tener la misma edad y silueta de la última vez que le vio.

-Tonks- le llamaba la pequeña sonriendo – Si pierdes tendrás que casarte conmigo- menciono como la vez que estaban frente a su tío.

-Espera- le menciono la auror cuando la pequeña empezó a adentrarse en el bosque – espérame- seguía llamándole mientras intentaba darle alcance.

Se detuvo en un claro y no había rastro de su prima la cual le había guiado hasta aquí. Entonces le vio recargada entre uno de los arboles era una versión más grande de esa pequeña, parecía que tendría alrededor de unos diez u once años.

-¿aún me recuerdas?- le llamaba ella mientras le observaba. - ¿no me has olvidado verdad Nymphadora Tonks?

Sus ojos se abrieron más de la sorpresa al oír su nombre completo esto no era una ilusión. Mientras se acercaba estiro su mano de forma dudosa queriendo tocar el rostro de su prima.

-No soy tan real si eso estás pensando, bueno sí, soy real, pero soy una proyección.- le dijo haciendo que la mayor se desconcertara.

-¿pero puedo tocarte? ¿Cómo es que eres una proyección?-

-Magia- sonrió caminando de nuevo más adentro del bosque dando vuelta en un árbol haciendo que le perdiera de nuevo la pista

Volvió a buscarle notando un puente viejo, parecía como si esa parte del bosque hubiera sido inhóspita por años. Pero al borde del otro lado del puente estaba de nuevo ella su prima pero ahora parecía tener entre dieciséis y dieciocho años. Era increíblemente radiante, no importaba cuando parecía crecer la proyección esa sonrisa seguía siendo encantadora.

Salió de sus pensamientos cuando vio su mirada seria.

-El ciclo Arturiano está por repetirse, el asesino de la sangre real detrás de los que parecen ser sus sucesores en esta nueva era están.-

-¿Qué?- exclamo sin comprender.

-Escucha con atención no me queda mucho tiempo está por despertar-

-¿Cómo por despertar? ¿No eres una proyección consiente?-

-Eso depende, a veces ambas, ahora mismo soy del inconsciente, pero no necesariamente tiene que estar dormida para ser una proyección de mi consciente o inconsciente – arrugo la frente como cuando pequeñas y le miro de nuevo –Tonks, no nos des concentremos, El mayor y el menor de la misma sangre directa son, pero el orden invertido esta, el mediano nació primero, el mayor se convirtió en mediano, pero el pequeño siempre será el menor, incluso la última de la línea Morgana también llego. Ni la historia ni las canciones son del todo reales, algunas veelas guardan secretos ancestrales, con las piedras de Camelot un segundo y tercero se construyó en ambos dentro de sus muros la historia de la sangre real se guarda, antes de que aniquile a cada miembro de nuestra familia debes encontrarla.- podía ver como su boca se movía pero ya no emitía sonido, su cuerpo desaparecía lentamente.

-Espera, no te vayas-

Se quedó allí sola asimilando parte de las palabras cuando vio los primeros destellos del atardecer, al no encontrar rastro de su prima decidió volver, cuando se encontraba cerca del riachuelo encontró algo que le estremeció la piel eran los wendigos, los cuales cruzaban a pie por el rio sumergiéndose en él, pero al salir al otro lado no había ninguna señal de la criatura, eran humanos los que salían del rio con sus ropas viejas y raídas, a lo que pensó que podría tratarse de lo último que vistieron antes de convertirse, más adelante bordeando el bosque había varios de los chicos que habían detenido a las bestias la noche anterior, les llevaban ropas limpias, alimentos.

Curiosamente pensó Tonks, los más feos con crestas que ellos llamaban la fase final de la bestia ninguno de su tipo había entrado al rio, quizás a esto se referían a que aún tenían almas y no querían dañarlos. No cabía duda que esas tierras no dejaban de sorprenderle. ¿Cuántos secretos guardarían? ¿Cuántos misterios no habían visto? Pero sobre todo ¿Cuánto les ocultaba la familia Pendragon?

Su quijada casi termina en el suelo quizás por sexta o décima vez en esta semana, el número no importaba. Al recuperarse de su casi caída se dio cuenta de que saliendo del agua estaba la chica Blackstone aún más radiante que la chica que vio en la tarde, unos ojos saltarines, ahora que se daba cuenta, esta Eiden era idéntica a la de la foto del profeta americano, de las fotos que salieron a inicio del torneo. Pero esta chica, no era ni el reflejo ni los gestos de su prima.

Sonrió para sus adentros, con esto no había duda, la primer Eiden que conoció, debía ser su prima, y esta debería ser la chica de la que esta tomo prestado el nombre, después de todo no sabía bien cómo iba esa maldición, ni si era como la de los lobos, quizás en su infancia podrían ser humanos completos.

Emprendió el camino de regreso sin notar que todo el tiempo había un águila de alas de plata observándole.

Cuando se encontraba a las orillas del pueblo fue atrapada por ambas hermanas Black, lo cual le tomo de sorpresa.

-Hola sobrinita- le saludo Bella-Lucius nos ha hecho llegar la respuesta de tu carta, esa que el enviaste sobre tus sueños sobre tu prima, aunque no puedo explicarte que medios uso para contestarnos tan rápido-

-Sí, eh tenido sueños sobre una chica más joven que yo, pero mayor que Draco- le menciono sin temor sin dejar de observar a ambas mujeres mientras buscaba su varita dentro de su bolsillo- En mis sueños ella convivía con todos nosotros, como si nuestra familia jamás se hubiera distanciado, como si no existieran diferencias entre nosotros.-

- y su padre era Regulus- afirmo de nuevo la mortífago

-no lo recuerdo, lo único que tengo claro es que llamaba a Lucius Malfoy tío que estábamos en la mansión Malfoy mientras conversábamos.- quizás se estaba arriesgando demasiado, pero si las hermanas de su madre también sospechaban de que había un familiar perdido valía la pena compartir esta información, quería aferrarse un poco a esos recuerdos de una familia feliz.

Ambas mujeres mayores soltaron su agarre

-Bien pequeña, en cuanto recuerdes o sueñes más cosas debes informarnos, hay un miembro de la familia Black perdido y debemos encontrarlo, eso no significa que estemos en los mejores términos. Pero si hay alguien que le hizo daño a un Black debemos hacerle pagar-

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-Antony- le llamaba mientras le veía moverse en la cama bañado en sudor.

-Antony despierta- volvió a llamarle moviéndolo suavemente colocando un paño húmedo sobre su frente.

Su cuerpo se retorcía y ardía en fiebre estiraba las manos y parloteaba cosas incomprensibles, tuvieron que sostenerle o se haría daño como otras veces.

-Antony- la dulce voz de Kassandra insistía.

Se levantó de golpe pero aun así madre logro a hacerse a un lado, se sostenía el pecho y la cabeza, respiraba agitado de forma cansada, como si hubiera estado luchando, corriendo dentro de su mente, le abrazo recargándole dulcemente contra ella buscando que se calmara.

-¿quieres contarme?- pregunto ella en un tono suave buscando que se tranquilizara mientras pasaba su mano por su espalda como cuando niño

-Son…las pesadillas de siempre- nombro el de forma cansada

-Pero ya logras recodar lo que sueñas- nombro ella

-Solo a veces, la primer parte nunca la recuerdo, pero luego recuerdo el primer torneo interamericano con Lance…todas las cosas horribles que había- hizo una pausa intentando calmar su respiración pero le era muy difícil - luego el segundo torneo y… Eiden- su voz parecía temblar, su respiración se volvía mas irregular, su madre solo buscaba calmarlo –Los wendigos…las criaturas del amazonas, aún recuerdo como le devoraban y tantas… tantas cosas. Deseo solo poder haber hecho más, haber sido mucho más fuerte.-

-Hay cosas que no se pueden cambiar.- le dijo ella sin dejar de pasar su mano por la espalda de su hijo -Quizás te asusta el matrimonio- afirmo ella- Quizás sea la razón de que volvieron tus pesadillas.- menciono peinando su cabello que era igual al suyo con los dedos, notando que la pequeña trenza que siempre llevaba con plumas estaban estas rotas, quebradas y algunas ya muy tiesas.

-Hoy es luna llena- menciono logrando tranquilizar su respiración. Miro entonces la jaula vacía de la bestia en miniatura que llevaba y noto a la hermosa joven de pie al lado de su madre.

Ella tomo plumas frescas que él había traído días antes y se las entregó a Kassandra que reacia la trenza de su hijo mientras pronunciaba alguna clase de hechizo.

Los jóvenes se miraron a los ojos y sonrieron.

-Hola Wendigo- dijo en tono burlón mientras la joven se sentaba a su lado abrazándole.

-¿No es un poco molesto?- pregunto mirándole

-Les dejare solos- Menciono Kassandra besando la frente de su hijo saliendo del cuarto, mientras los otros dos se abrazaban y se tumbaban sobre la cama sin soltarse.

-¿Qué es molesto?- inquirió el

-Tener que cuidarme siempre en esa pequeña jaula, darme de tu carne y sangre.-

-Es eso lo que no te hace ir perdiendo la razón, el abuelo lo dijo, además esto es mi culpa- menciono atrayéndole más hacia sí mismo. –Y solo estas exagerando no es como que me desangrara por alimentarte, además en ese tamaño es la única forma de que la maldición del no me afecte a mí y es algo que aun así haría gustoso por ti-

-Quizás jamás logre ser humana de nuevo- comento mientras miraban sus ojos

-No renunciare a ti tan fácil, hare lo posible por destruir esto, encontrare la forma-

-¿Cuándo has escuchado que un wendigo vuelva a su forma humana antes de morir y en días de luna llena?-

-Mi sangre esta maldita igual que la tuya…quizás si comes demasiado tú sangre se vuelva como la mía y sanes-

-Eso es una sandez-

-Es una ilusión…no renunciare nunca a ti-

-Es una ilusión el que no lo hagas…además el amor te rodea- menciono acomodando su cabellos detrás de su oreja.

-Casarse por compromiso no es amor-

-No me refiero a eso, hablo de tus padres, tu hermana, Lance...tus hombres- negó un momento con la cabeza- corrección tus amigos, la gente de Akerley puedo seguir toda la noche pero tú tienes una boda o una ceremonia parecida-

-¿Estarás ahí?-

-Solo si prometes que no correrás- lo cual ocasiono que ambos se rieran.

-No escapare…lo hice acaso en el segundo torneo- viéndole negar

-Prométeme que lo intentaras el amor no siempre surge al primer vistazo o la primera vez en tratar a alguien, a veces hay que cultivarlo, prometes que lo intentaras estar en el amor con tu esposa.-

-Lo intentare pero una parte de mi piensa que hay alguien más esperando ahí afuera- menciono acurrucándose en ese abrazo buscando lograr dormir una hora o dos más, después de todo aun había tiempo. –Quédate conmigo- menciono mientras volvía a ir cayendo al mundo de los sueños.

-Me quedare a tu lado jamás te dejaría.- menciono sin soltarle mientras él se quedaba dormido comenzando a susurrar cosas extrañas.

-Que hace Lancelot robándole una esposa a Arturo que jamás fue suya…que hace un Pendragon cayendo en el amor con una chica pelirroja que lleva el nombre que dejo a su antecesor y llevo a la ruina de Camelot…-

-Son solo historias simplemente…algún día deberías dejar de culpar las falsas crónicas y concentrarte en la verdad, deja de concentrarte en quien trajo la desgracia de Camelot y concéntrate en lo que debe hacerse ahora, las sombras se ciernen de nuevo sobre nosotros- le contesto aunque estuviera dormido.

-No me dejes…mientras creas en mi yo seré tu espada y tu escudo.- pronuncio antes de empezar a roncar suavemente

- aun tienes la mala costumbre de hablar dormido, hay ocasiones que desearía hubieras sido un vidente creo que ya hubiera ganado mucho dinero si te preguntara porque números jugar- sonrió un momento mientras le veía dormir en sus brazos- deja de preocuparte esta vez no estás solo-

Sonrió mientras seguía pasando sus dedos por su cabello. Sabiendo que esto le ayudaría a relajarse mientras dormía, quería que tuviera un buen sueño antes de la ceremonia.

-Haz cumplido tu promesa más allá de lo que debías- hablaba para sí, sin dejar de verle dormir riendo un poco cuando un ligero ronquido se le escapo, había tantas cosas que quería decirle mientras dormía o cuando despertara, pero debía esperar, aun no era tiempo. –Quizás muy pronto tengamos que despedirnos para siempre- susurro para si lo último antes de inclinarse y besar sus labios.

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Había estado pensando en que podría relacionarse todo esto de sus sueños y Voldemort, intentaba aclarar su cabeza sobre toda la información que tenía, quería analizarla para saber que podría estar pasando por alto.

Sabía que Voldemort era considerado el mago tenebroso más poderoso de todos los tiempos, quizás de los tiempos modernos, por lo que se preguntó si hubiera habido algún mago tan temible como el en la edad antigua.

En las crónicas o sagas del rey Arturo se había considerado a Morgana le Fay como una temible bruja oscura, enemiga de Merlín y madre de Mordred el hijo del rey Arturo, sabía que ambos se enfrentaron en la batalla de Camlann, el rey lo mataría pero Mordred de igual forma le causó una herida tan grave que después le condujo a la muerte, suspiro un momento recordando todo lo que había leído anteriormente sobre estas sagas, si había algo que le faltaba, algunos otros escritores habían considerado que había tenido una segunda hermana aparte de Morgana, pero esto causaría bastante conflicto con sus sueños, ella jamás había visto a una niña, menos a dos; seria acaso que sus sueños estaban incompletos que solo estaba viendo una pieza de este extenso rompecabezas.

-Hermione- le llamo Luna en ese tono de ensoñación sacando de sus cavilaciones a la castaña

-Lo siento Luna no te había visto-

-es casi la hora de la boda, pero sabes Ilian dice que ya que Pansy no es mayor de edad, solamente es una celebración de promesa de matrimonio o algo así, pero que deben vivir como un matrimonio por así decirlo, pero con algunas excepciones realmente creo que tendremos que esperar a ver qué sucede. También dijo que Antony nos llevaría a ver su casa real, no la de esta aldea, que aquí solo cumplen para algunos eventos.- menciono la rubia antes de girarse a su izquierda hizo una ligera inclinación de saludo y luego salió de ahí sonriendo.

Se detuvo ya una vez arreglado frente a la puerta de la castaña observándole, llevaba dos espadas junto a su traje una sobre su cadera al lado derecho y otra en su espalda, se acercó un poco más a su puerta y se aclaró la garganta aun siendo innecesario.

-¿Me permitiría escoltarla señorita?- dijo haciendo que la castaña se girase a verle mientras terminaba de arreglarse.

-Antony- dijo observando un momento sus ropas – ¿Está bien que yo te acompañe?-

-Si me encantaría que me permitieras acompañarte además creo que podríamos platicar ya que las veces en que nos hemos visto no hemos tenido charlas muy amenas- le sonrió acomodando un poco ropas. Dejo su mano derecha en su cadera, con su pulgar tocando el borde de su espada observándole mientras espera su respuesta.

Hermione observo su postura, por alguna razón le parecía recordar a un pequeño joven que conoció en un viaje que tenía la misma costumbre de girar su pulgar sobre un borde imaginario de una espada.

-¿Eso es algo muy común?-

-Mis ropas dices, la verdad creo que han de ser de hace muchos siglos pero el abuelo insiste en que debería de usarla ya que es una ceremonia muy antigua así como una tradición, con el solo hecho de pensar que no se la quitaron a algún cuerpo me hace más que feliz-

-Yo me refería a la forma en que tomas tu espada – menciono un poco divertida

-No recuerdo haber visto a nadie más hacerlo, mi madre dice que el que gire mi dedo es como un tic de nervios, de impaciencia, de desinterés también. La verdad ella lo adjudica a muchas cosas, yo solo sé que es algo que hago desde que recuerdo.-

flash Back

Hermione había ido con sus padres de vacaciones, los señores Granger habían decidido visitar una serie de castillos a lo largo del país, le encantaba claramente toda la historia de los castillos, por alguna extraña razón de más pequeña solía soñar constantemente con castillos y caballeros, pero ahora a sus ocho años por fin podía estar recorriendo estas hermosas paredes como en sus sueños.

Habían hecho una parada para dormir en un pueblo local antes de continuar su paseo, era un pueblo bastante pequeño y pintoresco parecía sacado de algún libro de cuentos para pequeños. Estaba con sus padres comprando un helado cuando una bola de lo que parecía papel golpeo su cabeza.

En un instante unos niños se encontraban a su lado.

-Lo sentimos mucho- dijo uno de ellos de cabello negro de puntas amarilla. – Pero es que no se suponía que la piedra rompe muros le diera a usted mi lady-

-Calla que tú fuiste el que lanzo la bola- dijo otro un poco mayor que el primer niño.

-por eso mismo me estoy disculpando con la señorita- dijo el primero bajando un poco la cara, mientras colocaba su mano diestra sobre su cadera en la que estaba una espada de cartón que sostenía con el pulgar.

-Están disculpados, después de todo no tengo ninguna herida grave- les dijo

-¿quieres jugar con nosotros?- dijo de nuevo el pequeño

-Estamos jugando a que yo soy Modred e intento tomar el castillo de Camelot, él es Arturo que está defendiendo el castillo junto a sus hombres.- dijo el sonriendo

-¿y quién sería yo?-

-serias quien tu quisieras, incluso si quieres ser Arturo- dijo el mayor

-Bien entonces seré Arturo- dijo ella después de ver a sus padres que asintieron para que fuera a jugar.

El mayor de los chicos invito a más niños, entre ellos una hermosa niña francesa que dijo que ella seria Ginebra la esposa de Arturo, a lo que provoco que Hermione se sonrojara, la verdad es que no sabía por qué, debía tratarse de que la chica era muy linda.

Así empezaron a jugar mientras Mordred peleaba con sus hombres contra Merlín, Arturo, Ginebra y sus hombres. Mientras avanzaba el tiempo de a poco Modred iba a venciendo a todos los aliados de los otros niños aunque este mismo se había quedado con pocos soldados, cuando los padres de los diferentes niños, Ginebra aprovecho y le robo un casto beso en los labios a su rey logrando que su cara se encendiera en rojo, el mismo Mordred aprovecho la distracción de la pareja real para robarles también un beso.

-lo siento, tenía que besar a la reina Arturia y su esposa- dijo mientras se iba con el otro chico –Nos veremos algún día Arturo o Arturia y esposa, oh señorita Hermione y Fleur- termino de decir a gritos antes de perderse entre las calles.

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Flash Back End

-¿Sucede algo?- pregunto de nuevo el, ante la falta de respuesta de la chica.

-No, no es nada, solo es que me quede recordando algo que sucedió hace mucho- menciono la castaña acercándose a su lado tomando la mano que este le ofrecía, regalándole una sonrisa.- Una vez que fui a Francia jugué con unos niños a ser caballeros y yo era el rey Arturo-

-Sí, cuando era más joven yo solía jugar mucho con otros niños y amigos, hasta que me contaron las verdaderas historias Pendragon y comencé a odiar las historias Arturíanas, aunque era una buena forma de besar a las niñas- menciono sonriendo mientras caminaban hacia el jardín de atrás.

-¿estás seguro de querer casarte?- le cuestiono

-No, no lo estoy, pero no es mi decisión. Si es extraño porque en américa no se acostumbra eso de los matrimonios arreglados o hace bastante que no se utilizaba.- menciono suspirando –Soy un Pendragon si viviéramos en la época de medieval yo sería de la realeza o nobleza, un lord, o un duque, un conde, hasta un príncipe, si fuera así mis padres o el rey a cargo al ser su familia podría buscarme un matrimonio para fortalecer el reino, forjar alianzas, etc., etc. En ese caso yo tendría que aceptar sin cuestionar su voluntad o podría perder mis títulos o cosas así. Fuera de eso, para nosotros es muy importante la familia, si mi abuelo cree que es lo mejor, yo aceptare.- término de decir mirando que ya estaban en el jardín y casi todos estaban ahí.

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Gracias por seguirla historia y por su paciencia.