CAPITULO 10: PRIMERA NOCHE, PRIMEROS CONFLICTOS
ESME POV
"Te vamos a extrañar mamá" – dijeron mis niñas mientras se despedían de mí. No pude evitar llorar, estaba tan feliz, pero me daba melancolía el dejarlas, aun así fueran tan solo tres semanas.
Algo me inquietaba en la actitud de Rose. Estaba a punto de preguntarle qué pasaba, cuando los muchachos se acercaron a despedirse, me había encariñado con los tres como si de mis hijos se trataran, ¿Cómo no? Si eran jóvenes tan especiales como su padre. Al menos, quedaba tranquila de que mis hijas no iban a quedar solas y al cuidado de tres caballeros
"Doctora Swan, muchas felicidades" – decía la voz de doña Armelia Linares, una señora de edad, a la cual se le conocía, especialmente, por lo "comunicativa"
"Gracias doña Armelia" – contesté sonriente.
"Esme, cariño" - llamó Carlisle mientras se acercaba y saludaba a la señora – "ya es hora, don Pancho nos espera en el carro…"
"¡¿Se irán de luna de miel?!" – preguntó doña Arme alarmada, como si la afirmativa a tal pregunta ocasionaría un desastre mundial. Mudos ante la actitud de la señora, Carlisle y yo nos limitamos a asentir.
"¿Y dejaran a sus hijos solos, en la misma casa?" – preguntó de nueva cuenta - "No debería de arriesgarse de tal manera" – aconsejó
"¿A qué se refiere?" – quiso saber mi esposo quien estaba igual de extrañado que yo por la repentina tensión. La señora nos miró varios segundos con semblante serio, cruzando su desaprobatoria mirada con la nuestra y después se acercó más hacia nosotros, como si nos fuera a decir un secreto de vida o muerte
"Doctora Swan, ¿Acaso no se ha dado cuenta que tiene tres hijas hermosas y en plena adolescencia?" – asentí nerviosa, ¿Qué tenían que ver mis hijas en todo esto? – "Doctor Cullen ¿Y usted no se ha dado cuenta que tiene a tres jóvenes y apuestos hijos?" – mi esposo asintió también, con el mismo semblante que el mío. La señora aguardó otro momento más para seguir hablando – "¿Y no se han puesto a pensar que entre SUS hijas y entre SUS hijos podrían pasar cosas obscenas al estar solos en la misma casa?"
En ese momento no sabía si reír o enojarme, y sabía perfectamente que Carlisle sentía lo mismo. Finalmente, optamos por reír, la situación era absurda
"Doña Armelia" – dije sonriente, conteniendo una gran carcajada – "no tiene por que preocuparse de lo que pueda pasar entre mis hijas y los hijos de mi esposo, ellos se miran solo como verdaderos hermanos y amigos…"
La señora no discutió y tras despedirse y desearnos "buen viaje" se retiró. En cuanto quedamos solos, por un extraño reflejo, Carlisle y yo giramos nuestro rostro en dirección en donde se encontraban nuestros hijos. La escena parecía una convivencia sana y amistosa, de hecho, ellos se percataron de nuestras miradas y sus sonrisas eran completamente tranquilizadoras. Después, en un acto sincronizado, agitamos la cabeza en gesto de negación, desechando la idea que doña Armelia había querido depositar.
"¿Tú crees que pueda pasar eso?" – cuestioné a mi esposo mientras nos dirigíamos hacia el aeropuerto.
"No hay imposibles en esta vida, pero dudo mucho que pueda pasar algo así" – contestó divertido – "Conforme veo la situación, nuestros hijos tienen más ganas de mutilarse y no de besarse"
Reímos y con aquello dejamos aquella plática. Realmente era exagerado llegar a pensar en algo así…
ALICE POV
Los cinco dimos un profundo suspiro en cuanto vimos a nuestros padres desaparecer por la puerta, más de dos horas cuidando que nuestra hermana no se diera a lucir con nuestros padres, había resultado extenuante para todos.
¿Quién se iba a imaginar que mi hermana se embriagaría justo el día de la boda de mi madre? De haberlo sabido, no abría ordenado bebidas alcohólicas. Ayudé a Bella a equilibrar a mi hermana en la silla, de la cual se resbalaba hacia los lados o hacia el frente, cada cinco minutos. Ahora, teníamos que cuidarnos de doña Choni y de don Pancho, de quienes habíamos quedado a cargo.
"Creo que deberíamos irnos ya a la casa" – propuso Edward al ver como mi hermana estaba prácticamente desplomada sobre Bella, quien su cara de sufrimiento y angustia resultaba realmente cómica
"¡¿Qué?!" – exclamó Rose repentinamente haciéndonos brincar de nuestros asientos – "¿Irnos?" – todos la quedamos viendo – "¿Irnos?" – volvió a preguntar tambaleándose – "¿Por qué?"
"La fiesta ya terminó, además mírate como estas" – replicó Bella tratando de equilibrarla
"¡¿Borrachia?! ¡Ja! ¿Yo… borrachia?!" – Reprimí una sonrisa ya que la actitud autoritaria de mi hermana se había desboronado por completo aquella noche, gracias a que no podía, si quiera, mantener su vista fija en algo.
"Si Rose, estas BO – RRA – CHA" – deletreó mi hermana con voz contenida al momento en que intentaba ponerse de pie aun con el peso de mi hermana aun sobre ella
"¡Ash, Bella!" – replicó Rose – "de veras que erez una agua… fiestaz"
"Si Rose, soy todo lo que quieras, pero por favor, ponte de pie, ¿Podría alguien ayudarme?"
Los chicos se hicieron cargo de ella, tuve que entretener a doña Choni y a don Pancho para que no se dieran cuenta de que mi hermana era prácticamente arrastrada por el salón.
- "Está bien mi niña" – dijo doña Choni con voz dulce – "don Pancho y yo llegaremos en cuanto todos se hayan ido."
Bella y Rose se fueron en el carro de Emmet, mientras Jasper, Edward y yo, nos fuimos en el auto del segundo. En cuanto llegamos, corrí hacia el carro en el que venía mi briaga hermana para ayudar a bajarla, pero en cuanto abrí la puerta, esta se desplomó sobre mí
"¡Alice!" – exclamó Jasper mientras se acercaba corriendo para ayudarme –"¿Estas bien?" – preguntó en cuanto logró quitarme el cuerpo de mi hermana de encima
"Si… creo que me lastimé el tobillo" – contesté con el poco aire que me había quedado
"Emmet, ¿Podrías subir a Rose a su recamara?" – pidió Bella
"¿Segura que no sufre ataques de agresividad estando en este estado?" – cuestionó divertido el mayor de los Cullen mientras recogía, sin mucho esfuerzo, el cuerpo de mi hermana entre sus brazos.
EMMETT POV
En cuanto la acomodé en la cama Rose abrió los ojos. Por un momento se quedó sumergida en sus pensamientos, analizando la situación, el lugar y la compañía
"¿Qué haces tu en mi recamara?" – preguntó con voz poco comprensible, no pude evitar reír
"Te traje cargada por que no puedes ni caminar" – contesté
"No necesito de la ayuda de nadie" – era curioso ver como aun así de borracha su orgullo no se doblegaba. No quise discutirle en aquellos momentos, un silencio invadió aquel cuarto. Rose clavo sus ojos en los míos, su mirada brilló aun en la oscuridad, una chispa la cual había tenido hoy en el jardín de la casa, por lo que debí de haber intuido que algo no muy bueno se le había cruzado por la mente.
Acomodó su cuerpo en la cama para quedar sentada, su mirada seguía fija en mí y sus manos se dirigieron hacia la parte trasera de su cuello, en donde estaba el amarre de su vestido. Debí haber supuesto que buscaría venganza por mí actitud para con ella en el baile, debí de haber imaginado que habíamos iniciado un juego peligroso, en el cual yo tenía mucho más que peder, pero en ese momento mi mente se nubló al ver que se había desatado el amarre del vestido y lo único que podía pensar era que, en el momento que ella quisiera, este caería de su cuerpo.
"Así que, te gusta acariciar mi espalda" – no entendía como era capaz de tener una voz sensual pese a estar bajo los efectos del alcohol – "¿Por qué no mejor acaricias algo más que eso?"
Me quedé estático por un momento, ¿Qué le podía contestar? Su fría y calculadora mirada me gritaba que todo esto era por venganza, una dulce venganza. Lo que ella quería era verme vencido ante sus pies…
¡Maldita rubia vanidosa y prepotente!...
… A la cual ya me encontraba besando.
ROSE POV
Sus labios se sentían calidos e insistentes sobre los míos. Esto no estaba en mis planes, sabía que tenía que parar si no le quería dar el gusto a ese de creer que en realidad me había gustado besarlo… por que se iba a llevar una idea más que equivocada…
Era una ventaja el que estuviera bajo los efectos del alcohol, una justificación más que perfecta para mi actitud, ahora, lo que quedaba era alejar mis labios de los suyos.
"¡Emmet!" – la voz de Edward logró hacer lo que yo no pude, e intenté, durante no sé cuántos minutos
"¡Edward!" – articuló Emmet con voz entrecortada cuando sus labios se separaron de los míos
"¿Qué se supone que es esto?" – quiso saber nuestro espectador, quien ahora se encontraba frente a nosotros. En aquel momento recordé que mi vestido estaba desatado, la mayor parte de mi conciencia había regresado ya. Pero por algún motivo, no me preocupó lo que pensara Edward, si no lo que pensaba Emmet.
Debía, de algún modo, borrar los malos significados que el mayor de los Cullen se podría haber planteado tras haberlo besado, ¿Y si el había tomado ese beso como alguna confesión de amor? No podía permitir que pensara aquello. Ante el terror de aquella posibilidad, mi mente maquinó rápidamente…
Se suponía que yo estaba totalmente ebria (aunque ahora ya solo quedaba el leve mareo) así que movida por una desesperación de "arreglar" mi error me aventé a los brazos de Edward y lo besé.
Debo admitir que el beso no fue nada bueno, en primera parte, por que Edward estaba igual de tenso que yo y sus labios no se habían abierto para corresponder los míos. Y segunda, ninguno de los dos habíamos cerrado los ojos, (en pocas palabras, no había ningún mínimo sentimiento que hiciera real la escena), lo cual me hizo desesperar, un beso así, ni yo me la creía, mucho menos se la iba a creer Emmett. "Esto necesita un poco de pasión" (la pasión que había sobrado con su hermano) me dije y tumbé a Edward en la cama, sin dejar de besarlo (si a eso se le puede llamar beso), rezando por que aquello hubiera sido suficiente para convencer a Emmet de que todo lo que él se hubiera podido plantear era erróneo.
"¡Rose! ¡Edward!" – Edward me aventó lejos de él, al escuchar la voz de mi hermana.
Me quedé sin palabras. Emmet estaba en el umbral de la puerta, con el rostro descompuesto en una mueca que no lograba comprender, y a su lado: Bella. Sus ojos color chocolate viajaron de Edward hacia mí, varias veces, y después centellaron como lumbre al posarse fijamente en mi vestido desamarrado.
"Eres un puerco sin vergüenza" – siseó contra Edward mientras caminaba hacia él
"Bella, no es lo que pien…" - comenzó a decir mi victima
"¡Sal de aquí, rápido!" – ordenó mi hermana. Me sentí fatal al no poder defender a Edward, pero admitir la verdad era admitir mi derrota frente a Emmet – "Rose, ¿Estas bien?" – preguntó mi hermana con aquella actitud protectora que la hacía parecer nuestra madre – "¿Se aprovechó de ti?..."
"No" – me apresuré a decir, al menos había una forma de quitarle un poco de culpa al pobre de Edward – "yo estaba de acuerdo en besarlo… Me gusta Edward, me gusta mucho"
Mi hermana no discutió, se limitó a acariciar mi rostro y darme un beso en la mejilla tiernamente, aunque su rostro estaba serio y su mirada aun relampagueaba de ira.
"Descasa" – recomendó y luego se volteó hacia Emmet quien seguía parado en el umbral de la puerta – "¿Podrías quedarte con ella hasta que se duerma?" – preguntó con un acento el cual daba a saber que toda su confianza estaba, en aquellos momentos, depositada en él.
Lo irónico de la situación me dejó sin poder protestar. Bella salió de mi habitación, dejándome sola con al Cullen que realmente debería de tener desconfianza…
EDWARD POV
"¡Un depravado! ¡Eso es lo que eres!" – acusaba Bella en voz baja para que Jasper y Alice no escucharan – "¿Cómo te atreves a aprovecharte de mi hermana en su condición?"
"¡Yo no me aproveche de tu hermana!" – intenté defenderme, aunque la situación en la que Bella nos había encontrado indicaba lo contrario. Por supuesto, yo no estaba dispuesto a decirle la verdad, sería completamente descortés y de poco hombre decirle "¿Sabes? Tu hermana fue la que se abalanzo sobre mí y me beso" además de que, lo más seguro era que Bella ni siquiera me creyera…
"¡¿Me crees estupida?!... ¿Cómo pudiste Edward? ¿Por qué no puedes ser ni la mitad de lo que son tus hermanos? Deberías de aprender algo de ellos, que buena falta te hace" – Aquello me ofendió. ¿Quién era ella para decirme que hacer?
"Me importa poco lo que pienses de mí" – dije de manera fría y cortante, (aunque parte de mí gritaba que le había mentido), no entendía la desesperada necesitad que sentía en aquel momento de que me creyera, de borrar ese mal entendido de su cabeza
"Que bien, por que ¿Qué crees? No desgasto mis neuronas pensando en ti. Aquí lo me preocupa es mi hermana" – su mirada era fría, fija y… tentadora. Empuñé mis manos ante el repentino deseo que había nacido en mí. Absurdo, pensé
"Bien" – dije sin poder despegar mi mirada de la suya
"Cuidado le haces daño a Rose" – advirtió.
"A Rose la veo como una amiga, una hermana" – confesé de manera desesperada e inocente (la inocencia que de verdad tenía). Una sonrisa sarcástica se le dibujo en sus labios
"¿Una hermana? Que rápido cambian tus sentimientos, hace un mes nos aborrecías" – respingué al oír su acusación. Era la primera vez que me lo decía abiertamente, y el solo recuerdo de mi falta de cortesía para con Esme me avergonzaba – "hace unos minutos te querías aprovechar de ella" – trabé los ojos, ¿Cómo hacerle ver que todo había sido un mal entendido? – "y ahora, la ves como una hermana… ¡Que tierno!" – su voz nadaba en el sarcasmo puro.
Le fruncí el ceño y empuñé aun más mis manos, debía separarme de Bella cuanto antes. Aquella ansia estaba adquiriendo forma y significado y se estaba tornando peligroso
"Si ya terminaste, me voy" – anuncié dando media vuelta
"Eres un cobarde Edward Cullen" – aquellas palabras me trajeron de regreso. Esas palabras se habían pasado de la raya
"¿Qué dijiste?" – mi voz salió afilada, sin embargo ella no se cohibió
"Que eres un cobarde. No le has pedido ni una sola disculpa a Esme por como la trataste los primeros días y no eres capaz de admitir que te aprovechaste del estado de mi hermana para besarla, al contrario, te despojas de toda responsabilidad diciendo que la vez como una hermana… ¿Y sabes qué?"
"¿Qué?" – pregunté desafiante. Nuestros rostros estaban a pocos centímetros que podía sentir su aliento
"Pensándolo bien, si he llegado a pensar en ti…" –mi expresión se descompuso por un momento – "…como alguien totalmente insoportable" – aquellas palabras rozaron más que mi piel
"Que bien, por que el sentimiento es reciproco" – dije con todo el despecho que creció en mí en aquel momento. Antes de que pudiera decir más, Bella se retiró, no sin antes regalarme la mirada más fría que alguien me hubiera podido dar en toda la vida
ALICE POV
"¿Segura que no quieres que te cargue?" – preguntó Jasper por tercera vez al notar mis gestos de dolor al caminar
"Está bien Jazz" – respondí. Nos paramos debajo de las escaleras y por primera vez, me parecieron muy largas. Mis pies se despegaron repentinamente del suelo, provocando que emitiera un grito ahogado
"No quiero que te lastimes más" –
"Peso más de lo que te imaginas" – dije sin verle a los ojos, el solo hecho de estar en los brazos de Jasper ya suponía estar completamente nerviosa. No necesitaba más de aquella sensación
Nos topamos con Edward quien llevaba cara de pocos amigos, nos había ignorado y se dirigía hacia su recamara. No nos atrevimos a preguntarle qué le pasaba. Al llegar a la entrada de mi recamara, Jasper me bajó con delicadeza, pero mi pie en realidad me lastimaba y me desequilibré lo suficiente como para atraer su cuerpo hacia el mío. Nuestros rostros estaban a pocos centímetros y un cosquilleó recorrió mis estomago hasta llegar a mis piernas. El aire me faltó cuando noté que el rostro de Jasper estaba cada vez más cerca del mío.
Los nervios se apoderaron de mí. ¿Jasper iba a besarme? Jamás había besado en la boca a un niño antes, (vaya, jamás había tenido novio ya que, hasta que conocí a Jasper, no me había interesado nadie). ¿El vago sueño que tuve despierta mientras bailaba con Jasper (que en aquel momento se me hizo imposible de cumplir) se convertiría en realidad? ¿Sería posible que Jasper sintiera lo mismo que yo por él? Tal vez todo esto no era lo que pensaba…
Mi corazón estaba palpitando alocadamente, provocando al fin que me olvidara de todo pensamiento y que mis ojos se comenzaran a cerrar instintivamente mientras mis pies se ponían de puntitas para romper la distancia que nos separaba, podía sentir su aliento calido en mi rostro…
"¡Ya llegamos!" – el repentino anuncio de llegada de Doña Choni y don Pancho nos hizo saltar. Jasper se alejó de mí con la mirada baja y yo no pude moverme de la entrada de mi cuarto
"Que descanses… ojala se te quite el dolor de tobillo" – dijo al fin, y ciertamente no era lo que esperaba que dijera, con lo cual fue fácil suponer que "lo del beso" había sido una mal interpretación por parte mía
"Igual tu" – respondí tratando de esconder la desilusión de mi voz y adentrándome a mi habitación
JASPER POV
Aun podía sentir aquel cosquilleo en mi estomago. ¿Era posible que Alice estuviera dispuesta a corresponder el beso que quería darle? Imposible. Bendito el cielo, doña Choni y don Pancho que impidieron lo que tenía pensado hacer. Ya que lo único que iba a provocar era que Alice se distanciara de mí por mi atrevimiento.
Era de locos el pensar que una niña tan divina como Alice me correspondería. A ella, seguramente le gustaban los chicos más divertidos y menos cohibidos que yo. Definitivamente no tenía ninguna posibilidad.
Me acosté en mi cama, con su rostro invadiendo mi mente. Jamás había sentido todo esto por alguna niña. Solo había tenido una novia, con la cual mis hermanos me habían comprometido sin mi consentimiento. Los besos con aquella muchacha habían sido… extraños (por no decir desagradables). Desterré el recuerdo rápidamente ya que me resultaba traumatizante y llevé de nuevo mi mente al rostro de Alice…
Tuve un sueño…
Alice era la protagonista, su cabello era una larga cascada que caía sobre su espalda. Se veía tan hermosa y fina, como un hada. Sus ojos habían cambiado el color negro por un dorado enigmático, que hacia más profundo el brillo de su mirada tierna. Su vestido negro contrastaba de manera perfecta con la palidez que la luna plateada le otorgaba a su terciopelada piel. Danzaba ágil y delicadamente sobre las tierras de un bosque, rodeada de frondosos árboles de hojas que adquirían un color azulado por la magia de la noche… danzaba y danzaba entre la neblina, alegrando con su canto la melancolía y soledad de aquel hermoso lugar…
El sonido del despertador me trajo a la realidad…
¡HOLA! ^^
ESTA VEZ VENGO DE RAPIDIN…
MUCHAS GRACIAS A TODOS POR SUS COMENTARIOS Y SUGERENCIAS ^^ DE VERDAD QUE SON DE VITAL IMPORTANCIA PARA MI
PARA LOS QUE QUIERAN MI CORREO ES naye_flo89 (cuenta Hotmail)
ESPERO SU OPINON DE ESTE CAPITULO ^^
SE CUIDAN Y NOS LEEMOS LUEGO
