CAPITULO 13: EXCUSAS

ALICE POV

El sol de la mañana anunciaba que comenzaba un nuevo día. Por primera vez, en mucho tiempo, no sentía ganas de levantarme…

La depresión y la tristeza no se habían disipado con la noche, al contrario, se habían vuelto más fuertes… ¿Por qué tenía que ser Jasper quien me gustará de esa manera?...

Pero ¿Cómo no encariñarse con alguien como él? Él quien era tan lindo, dulce, tierno, tranquilo, bueno… Sus ojos me acompañaron en la mayoría de mis sueños. Pero eso tenía que cambiar. Aún no sabía como lograr dejar de fijarme en él, pero suponía que alguna forma debía de haber.

Con aquellos dolorosos pensamientos (pues el pensar de dejar de querer a Jasper suponía algo realmente difícil) me arreglé para ir a la escuela. Era lunes, segundo día sin nuestros padres, quienes ayer nos habían hablado por telefono y se encontraban muy felices.

Cuando bajé las escaleras, lo primero que hice (fallando en mi intento de no darle más importancia a él que a los demás) busqué a Jasper. Se me hizo extraño el no verlo sentado desayunando junto con los demás ya que, por lo general, era muy puntual.

Había una atmosfera rara entre Edward, Emmet, Rose y Bella quienes por lo general estaban gritándose o matándose con la mirada. Ahora todos estaban cabizbajos, comiendo en completo silencio.

"Buenos días" – saludé sin dejar de buscar a Jasper

"Hola Alice" – saludaron los demás

"¿Jasper no va a desayunar?" – preguntó Rose haciendo eco a mis pensamientos

"Ya es un poco tarde…" - pensó en voz alta Edward – "ya debería de haber" bajado

"Iré a verlo" – me ofrecí rápidamente poniéndome de pie.

Subí las escaleras casi corriendo. Me paré en el umbral de su puerta y al no escuchar sonido alguno toqué con los nudillos. Nadie contestó

"Jazz ¿Estas ahí?" – pregunté

No hubo respuesta alguna. La puerta no se abrió tras esperar varios segundos, así que me atreví a abrirla por mi cuenta. Ahí estaba Jazz, acostado en su cama.

"Jazz, ya es tarde, dormilón" – dije mientras me acercaba a su cama.

"¿Jasper?" – pregunté preocupada mientras me inclinaba para verlo. Sus ojos estaban cerrados y su respiración se sentía entrecortada

"Jazz, ¿Te sientes bien?" – puse mi mano en su rostro. Estaba hirviendo – "Jazz, abre los ojos" – pedí susurrando. No lo hizo.

Bajé corriendo las escaleras

"Alice, ¿Qué pasa?" – preguntó alarmado Edward al ver mi expresión

"Jasper… tiene mucha fiebre" –

"¿Fiebre?" – preguntó doña Choni que alcanzó a escuchar lo último. Asentí sin que la preocupación se fuera de mi semblante. Todos subieron a la recamara. Doña Choni le tocó la frente para examinarlo

"¡Cielo santo! ¡Este niño se esta quemando en vida!" – exclamó

"Pero ayer estaba bien" – argumentó Emmet tocando a su hermano

"Seguramente fue por que estuvo mucho tiempo bajo la lluvia conmigo, ayer…" - susurré.

"Iré a buscar un termómetro y alguna pastilla para bajarle la fiebre" – anunció doña Choni quien no tardó más de un minuto en estar de regreso

"¿Se pondrá bien, verdad?" – quise saber

"Si, cariño. Es solo un resfriado" – contestó con voz tranquilizadora – "yo me encargaré de él, ya es hora de que se vayan a la escuela"

"No quiero ir…"

"Alice…" - comenzó a decir Bella pero la interrumpí negando la cabeza

"Me quedaré" – volví a decir.

Nadie discutió

"Cualquier cosa, me hablas" – dijo Edward antes de que todos se fueran.

Doña Choni bajó para terminar de hacer la limpieza y la comida. Le había dicho que yo cuidaría de Jasper y si pasaba cualquier cosa, le avisaría de inmediato. Me senté en el suelo mientras lo observaba aun preocupada. No pude evitar sentirme culpable por que ahora estaba enfermo, ya que por mí, había permanecido casi una hora debajo de la lluvia. Quise comprobar si su temperatura seguía igual y posé mi mano sobre su frente, ante este acto, sus ojos se abrieron

"¿Alice?" – preguntó con voz débil, mientras parpadeaba varias veces para despejar la neblina de sus ojos

"¿Cómo te sientes?" – quise saber, un poco más tranquila de que, al fin, cobrara conciencia

"Bien…" - susurró con una sonrisa – "aunque me duele todo el cuerpo…"

"Tienes una fiebre terrible" – dije bajando la cabeza – "por mi culpa te enfermaste…"

Se quedó largo rato en silencio. Hasta que su mano, ahora muy calida, se poso en las mías

"No digas eso…"

"Lo siento tanto, Jazz" – una lagrima corrió por mi mejilla sin sentido alguno, sabía que Jasper no se iba a morir pero… no solo el verlo enfermo era la causa de mi sufrimiento. Mi mente aún seguía pensando en que pronto tendría que dejar de quererlo de esta manera

"Alice, estas llorando otra vez" – susurró alarmado tratando de sentarse

"¡No te levantes!" – ordené y el obedeció al instante pero llevo su mano hacia mi mejilla, dejándola ahí

"Desde ayer te notó muy triste…" –

"¿Tienes hambre? ¿Quieres comer algo?" – pregunté tratando de cambiar el tema. Era imposible decirle a Jasper el por qué de mi tristeza

"No, gracias" – su voz sonó más apagada de lo que estaba por la enfermedad

"Deberías comer algo" – negó lentamente con la cabeza. Después sus ojos color miel se clavaron en mí

"Ahora que recuerdo… tenemos clases" – dijo frunciendo el ceño levemente – "¿O estoy desorientado con los días?"

"No" – una pequeña y fugaz sonrisa levanto mis labios. Se veía tan lindo con su rostro crispado en una arrolladora confusión – "teníamos clases pero… yo quise quedarme…" - empecé a tartamudear como tonta.

"¡Pero hoy teníamos examen departamental!" – soltó – "¿No lo recuerdas?"

Claro que lo recordaba. Pero Jasper estaba por encima de muchísimas cosas, incluyendo mis calificaciones

"No" – mentí encogiéndome de hombros para restarle importancia

"Pero, Alice…" - le puse un dedo en sus labios, para que dejara de protestar. Era la primera vez que los tocaba, así que el contacto me dejo asombrada. Se sentían suaves, tibios… Dejé mi dedo más de lo debido, sintiendo en las yemas, su aliento.

"Después veremos qué hacemos con el examen" – le dije con una sonrisa, mientras le dejaba libre sus labios. Él volvió a tomar mis manos entre las suyas, jugueteó débilmente con ellas largo rato y, después, les dio un ligero beso, haciéndome sonrojar

"Gracias…" – susurró – "pero ya me siento mejor… ¿Por qué no vas? Supongo que no han de ser más de las once de la mañana… el examen era…"

"Ya te dije que no" – interrumpí – "¿O quieres que me vaya?" – pregunté sin pensarlo ya que fue un pensamiento expresado en alto

"¡No!" – contestó alarmado, esta vez sentándose sin que pudiera evitarlo. Tomó mi rostro entre sus manos y me miró a los ojos. La respiración se me detuvo cuando supe lo cerca que estaban nuestras caras – "Alice, ¿Cómo te atreves a pensar eso, cuando te he dicho que te quiero?"

Mis ojos se abrieron como platos al escucharlo. No mal intérpretes las cosas… me repetía una vocecita dentro de mí. Tras un largo e incomodo silencio, Jasper fue soltando lentamente mi rostro, hasta que al fin sus manos liberaron mis mejillas

"Perdóname" – comenzó a decir con la mirada baja – "no quiero incomodarte, sé que…"

"Tú… ¿me quieres?" – inquirí con voz contenida por la emoción. Empezaba a caer en la cuenta. La vocecita que me había dicho todo el tiempo que Jasper no se fijaría en mí, se estaba volviendo muy débil, que casi ya no la escuchaba

Jasper abrió la boca para contestar aquella pregunta, cuando la puerta se abrió de tajo, impidiéndole hablar

"Jasper, cariño. Que bueno que ya te levantaste" – dijo doña Choni

"Buenos días, Chonita" – saludó Jasper educadamente

"¿Cómo te sientes?"

"Bien..." – volvió a decir

Doña Choni se acercó y le puso el termómetro

"Sigues teniendo fiebre, pero ya no esta tan alta… Iré por un vaso de agua para que tomes una pastilla" – anunció mientras se levantaba de la cama y salía por la puerta, dejándonos de nueva cuenta solos.

"Claro que te quiero…" – susurró segundos después. Su semblante lucía tiernamente apenado. Las palabras quedaron resonando en el aire mientras yo repetía una y otra vez, en mi mente, lo que él había dicho

Doña Choni volvió a entrar por la puerta

"A ver, Jasper, tomate esto" – indicó mientras le tendía el vaso con una pequeña pastilla blanca. Jasper se la tragó sin protestar – "con esto te sentirás mucho mejor"

"Gracias" –

"Estaré abajo, ¿No quieres comer algo?" - Él negó con la cabeza – "si tienes hambre, me avisas para que te prepare algo."

Volvimos a quedar solos. Sabía que yo tenía que decir algo, ¿Pero qué?... podía sentir el palpitar de mi corazón en mis oídos

"Solo espero que… esto no cause alguna diferencia entre nosotros" – se adelantó a decir atropelladamente – "yo sé perfectamente que tu solo me miras como un amigo…"

"Yo también te quiero" – las palabras, otra vez, salieron sin pensarse, solo se sintieron. Mis labios se había abierto automáticamente emitiendo aquella confesión tan calida. Sus ojos se abrieron, tal parecía, él no daba crédito a lo que acababa de escuchar

"¿Me quieres?" – preguntó con una pequeña sonrisa mientras volvía a acorralar mi rostro entre sus manos

"Si…" - mis ojos buscaron los suyos – "claro que te quiero… ¿Cómo no hacerlo?"

"Lo mismo me pregunto todo el tiempo desde que comprendí que sentía algo más por ti… ¿Cómo no quererte?" – su aliento rozaba mis mejillas, sonrojadas hasta ya no más poder.

"Pero esto no esta bien" – articulé sin mucho aliento

"¿Desde cuando el amor es algo malo?" – inquirió con voz dulce. Su rostro se fue acercando (Acortando la poca distancia que nos separaba) lentamente. Sentí como sus manos, - tibias y suaves – temblaban ligeramente sobre mi rostro.

Yo dejé de pensar en otra cosa que no fuera en él, en cuanto sentí el primer roce de sus labios con los míos. Mi primer beso, adornado con miles de mariposas que iban y venían por todo mi cuerpo. Sus labios se entreabrieron lentamente, mientras guiaban a los míos en un movimiento acompasado, sin prisas, lleno de ternura. Moví mis manos hacia su rostro y se pasearon hasta llegar a su ligeramente larga cabellera rubia.

Cuando sentimos que el aliento ya no nos daba para más nos separamos lentamente. La miel liquida de sus ojos era hipnotizante. Todavía podía seguir sintiendo mis mejillas arder y las mariposas revolotear.

"Alice" – susurró con aquella voz tranquila y suave – "¿Quieres ser mi novia?..."

EDWARD POV

El estar cerca de Bella no ayudaba mucho en olvidar lo sucedido anoche en su recamara. Aun no podía descifrar de dónde había nacido aquel deseo incontrolable que me había movido a besarla de tal manera. (Y si lo sabía, no lo quería aceptar)

"Hola Bella" – saludó Mike con exagerado entusiasmo.

"¿Qué tal, Mike?" – respondió la chica.

"Bella… me preguntaba si quisieras ir conmigo al baile que se esta organizando aquí en la escuela" – empuñé mis manos y agudicé mi oído al oír aquello

"Eh… no creo que pueda ir …" - comenzó a decir Bella

"¿Por qué no?" – interrumpió el chico de forma alarmada.

"Amm… veras… no me gustan los bailes"

"¡Es eso!" – exclamó aliviado – "En ese caso, te invitó al cine… o a comer, a donde tú gustes" – mi cuerpo se tensó automáticamente y me dieron unos deseos infrenables de atravesarle el lapicero en los ojos y en la boca al tal Mike Newton… (no sin antes darle un par de puñetazos)

"Mike…" - la voz de Bella vacilaba para encontrar las palabras adecuadas – "en estos momentos no puedo…"

"Puede ser otro día…" - volvió a interrumpir – "tu solo dí..."

"Gracias… Mike…"

"¿Cuándo?" – la voz del estupido muchacho sonaba ansiosa

"¿Acaso no entiendes que ella no quiere salir contigo?" – interrumpí sin poder contenerme. Bella giró su rostro para verme con los ojos llenos de dudas y Mike me miró divertido

"¡Vamos, Edward!" – exclamó – "¡No te pongas en el plan del hermano celoso!"

Pude sentir que mi mirada era asesina

"Yo no estoy celoso" – repuse arrastrando cada palabra con un siseo – "¡Es obvio hasta para un ciego que la estas presionando! ¿O no, Bella?"

La chica había enmudecido y me miraba con sus ojos color chocolates totalmente extrañados

"Por ahora no puedo… lo siento Mike. Tal vez en otra ocasión" – dijo susurrando.

"Oh…" - el rostro del muchacho se descompuso en una mascara de decepción profunda. Mi yo interno estaba casi saltando de alegría – "esta bien. Si cambias de opinión me dices ¿Si?"

Bella se limito a asentir y regalarle una sonrisa amable, para cuando Mike nos dio la espalda me miró de nuevo, con ojos perturbadores.

"Fuiste muy grosero" – acusó para mi enojo, ya que no me esperaba aquellas palabras. Le fruncí el ceño

"¿Te ayudé a zafarte de él y dices que soy grosero?" –

Nuestra discusión no pudo continuar ya que en ese momento llegó la maestra. A la hora de la comida Rose y Emmet hicieron más cargada la atmosfera, debido a un extraño distanciamiento (muchísimo más incomodo que sus constantes peleas). Así que en cuanto las clases terminaron, atajé a Bella antes de que llegara al carro.

"¿Ni si quiera me vas a dar las gracias?" – reclamé mientras me paraba del asiento, listo para salir de ahí

"No veo el por qué tenga que dártelas" – respondió con la vista puesta en sus cuadernos que metía en su mochila

"¡Ah!" – exclamé – "¡De nada!"

Bella salió dando grandes zancadas y tropezando dos veces en el camino mientras yo la seguía.

"¡Ya sabía que no me podía esperar nada bueno de ti!" – dije. Ella se dio medio vuelta para encararme

"¿Y yo si me puedo esperar algo "bueno" de ti?" –

"Te ayudé con Mike para que te dejara de molestar… olvidándome que me debes aún lo de mis discos"

"¡Edward!" – exclamó muy enojada. Extrañamente, con cada día que pasaba, su enojo se me hacía más atractivo. El recuerdo de anoche invadió mi mente y mis labios ansiaron los suyos – "¡En primera: yo No tuve nada que ver con tus discos! ¡Y en segunda: ¿tu qué sabes si yo quería o no salir con Mike?!"

Las últimas palabras me hicieron sentir mal. Más que mal: enfermo. La sola idea de pensar que ella si quisiera salir con Mike me enfermaba de una manera extremista. Mi mandíbula se tenso mientras mis ojos se clavaban en los de ella.

"No parecía que en verdad lo quisieras" – dije conteniendo mi expresión. No estaba en mis principales objetivos hacerle notar a Bella el cómo me sentía

"¿Eres lector de mentes?" – inquirió con sarcasmo levantando una de sus cejas

"No. Pero supongo que no me debe extrañar, tal vez Mike y tu llegan a congeniar demasiado bien" –

"Claro. Al menos MIKE no es un grosero, arrogante, petulante, mal educado…"

Ya no pude seguir escuchando su enfurecida voz. El deseo de besarla me había ganado una vez más. Apenas fui conciente de mis movimientos alrededor de su cintura y de mi boca presionándose rápidamente contra la suya, la cual se había abierto lentamente para que la pudiera saborear más. La misma sensación hormigueante en mi estomago y mis pies que me había invadido anoche, estaba presente también hoy. Mientras mis labios se movían insistentes contra los suyos y sentía su calida respiración entrar por mi boca, pensaba ¿Qué explicación le podía dar a todo esto? ¿Por qué de repente había nacido en mí aquel deseo absurdo de besarla y estar con ella, inventando miles des excusas, para que la idea no resultara tan obvia? Si no quería seguir engañándome, tenía que aceptar que la única explicación lógica y posible: me estaba enamorando de Bella.

Aceptarlo fue un poco difícil, ¿Cómo me había podido enamorar de mi hermanastra, que, para rematar, era con la que tan mal me había llevado desde el principio? ¿Cómo?... y había una tercera pregunta, mucho peor de contestar que las dos anteriores ¿Se lo debía decir? ¿Debería Bella enterarse que yo, Edward, el arrogante, grosero y petulante hermanastro, la quería? No. Esa era mi respuesta. No podía permitirme el confesarle a Bella lo que sentía por que lo que ella haría al instante sería rechazarme…

"Edward…" - su voz entrecortada me distrajo de mis cavilaciones – "Basta…"

Entonces me dí cuenta: la tenía acorralada entre la pared y mis labios ya no estaban en su boca ¿En qué momento los había llevado hasta su cuello? Me separé de ella un poco asustado y demasiado apenado. ¿Ahora qué le tenía que decir? En menos de veinticuatro horas le había besado dos veces. (Y este último beso no había sido tan inocente como el de ayer)

"Lo siento" – susurré ya que aun no encontraba el aliento ni las palabras con las qué dirigirme. Bella estaba sonrojada, adorable.

Bella no me miraba. Y eso me frustraba. ¿Qué estaba pensando? ¿Sería posible que a ella le gustara tanto que la besara como a mí? Imposible

"Debes buscarte una mejor forma para callarme" – dijo al fin. Ella misma me había dado una justificación, un disfraz para ocultar mis enloquecidos sentimientos por ella

"No sabes lo desesperante que es oír que la misma persona te diga todo el tiempo lo mismo" – esperaba que mi voz sonara convincente. Ella asintió frunciendo los labios y comenzó a caminar hacia el carro. Giré mi cabeza y tal parecía que nadie nos había visto…

HOLA ^^

AHH! YA HUBO BESO ENTRE JASPER Y ALICE (ESPERO LES HAYA GUSTADO Y LA DEMORA HAYA VALIDO LA PENA)

RECORDEMOS QUE ES LA PAREJA MÁS JOVEN E INEXPERTA. POR LO TANTO, NO PODÍA PONER UN BESO TIPO EMMET Y ROSE O, EN SU DEFECTO, BELLA Y EDWARD (UHHH ESTOS DOS YA SE BESARON OTRA VEZ ¬¬)

MUCHAS GRACIAS A TODOS POR SUS COMENTARIOS ¡MUCHISISISISIMAS GRACIAS! ESPERO SEGUIR CONTANDO CON ELLOS YA QUE SON MI FUENTE DE MOTIVACION ^^

HASTA LUEGO