CAPITULO 15 : TUTORIAS
EMMET POV
"Emmet Cullen" – llamó la maestra de calculo diferencial – "¿Me podría decir por favor cual es la derivada de la función 2x + 1?"
"Ehh…" - la maestra esperó por largo rato mi respuesta. Que nunca llegó
"¿Podría alguien responder a mi pregunta?" – inquirió con voz levemente cargada de desesperación – "¿Nadie?" – mi compañera de al lado levantó la mano. Si. Ella. Rosalie.
"Es dos" – respondió con voz fuerte y segura. Genial refunfuñé para mis adentros. ¿Había algo en lo que la rubiecita no fuera buena? Ni si quiera podía molestarla con el termino niña guapa, pero hueca por que no lo era…
"Exacto" – dijo la maestra sonriéndole – "muy bien señorita Swan."
La clase transcurrió (para desgracia mía) basada en una serie interminable de preguntas y problemas que no logré responder jamás. Lo admito: las matemáticas no me gustaban y no las entendía en absoluto. Si había logrado pasar y llegar hasta este grado era gracias a que Edward me solía ayudar (si. Lo se. Es humillante que tu hermano menor sea quien te saque de apuros en este tipo de situaciones) aun así, en estos meses no había podido pedirle ayuda, y ahora estaba afrontando mis consecuencias.
"Emmet, Rose ¿Podrían hacer el favor de quedarse un momento?" – pidió la maestra cuando el timbre de salida sonó. Esto no pintaba nada bueno. La chica y yo nos acercamos cautelosos al enorme escritorio de madera
"¿Si, maestra?" – preguntó Rose
"Rose, te quería pedir un enorme favor" – comenzó a decir la señora con una sonrisa amable – "veras: siento que Emmet va un poco atrasado en mi materia y a ti se te facilita de manera considerable…" - definitivamente esto no iba por buen camino – "me gustaría que vieras la posibilidad (aprovechando de que viven juntos) de que le ayudaras para que pueda pasar mi materia sin problema alguno…"
Estaba esperando la rotunda negación por parte de Rose, así que me sorprendió demasiado cuando ella acepto de manera amable y (podría hasta jurar) feliz. Por mi parte, no discutí del tema frente a la maestra (ya demasiado vergonzoso era saber qué tan critico estaba mi caso como para buscarme ayuda) no fue, hasta que salimos del salón, cuando caminé al lado de Rose y le dije:
"¿Se puede saber por que aceptaste en ayudarme" –
"Como buena hermanastra que soy, no puedo dejar que repruebes si esta en mis manos el ayudarte" – me miró con un gesto de fingida y exagerada inocencia mientras parpadeaba rítmicamente sus profundas pestañas. La imagen me dejó sin aliento, solo por un momento, ya que conocía bien esa expresión: y sabía que nada bueno traía consigo.
"Estoy seguro que algo hay en todo esto" –
"¡Emmet!" – exclamó ofendida – "¿Cómo puedes pensar eso de mí?" – parecía sincera. Dejé mi paranoia por un lado. Tal vez realmente Rose si quería ayudarme.
Cuando llegamos al auto ya estaban los demás en el. Llegamos a la casa, recibimos una llamada de nuestros padres, vimos (para extrañeza nuestra) que Jasper y Alice seguían disgustados…
La tarde estaba transcurriendo de una manera lenta y normal. Me encontraba con Edward, Jasper y Rose viendo una serie de televisión (esta ultima de dedicaba miradas fugaces y extrañas). La noche cayó en Forks, estaba listo para ir a la cama cuando alguien abrió la puerta de mi recamara, sin antes tocar.
"Hola" – saludó ese alguien en cuanto la tuve en frente
"¡Rose!" – exclamé en voz baja mientras observaba como la muchacha se adentraba y cerraba la puerta a su espalda – "¿Qué quieres?" – pregunté tratando de sonar indiferente. La mayor de las Swan llevaba puesta una amplia bata de dormir. No parecía peligrosa con ese vestuario.
"¿Se te olvido que me comprometí en ayudarte con calculo?" – dijo con voz y gesto inocente.
"¿Y desde cuando se estudia calculo a las once de la noche?" – levanté mis cejas al preguntar – "Tuvimos toda la tarde… ¿Por qué hasta ahora?"
"Todos están dormidos" – contestó – "No hay quien nos interrumpa… ni quien te distraiga… me parece una hora excelente para que te resulte más fácil" – su voz tenía aquel toqué de exagerada ternura y bondad, los cuales había aprendido a identificar como letalmente peligrosos.
"Si te molesta que estemos en tu recamara" – dijo ante mi cauteloso silencio – "Podemos bajar a la sala…" – suspiré. Tal vez me estaba volviendo loco.
"En la sala" – acordé – "Deja busco mi libreta" – pedí mientras me giraba para buscar mi mochila en la mesa de noche – "Espero que tengas suficiente paciencia…" – la voz se me quedó atorada en la garganta al girar y verla. ¡Maldita rubia! ¡Maldita! ¡Maldita!...
"Rose… ponte la bata" – pedí tratando de controlar mi voz y mi expresión. Algo imposible teniéndola frente a mí con aquella diminuta pijama de seda, que dejaba ver sus largas y definidas piernas y dejaba al descubierto sus hombros y la entrada de sus pechos. ¿Acaso no sentía frio?
"¿Por qué? ¿Acaso no te gusta como se me ve?" – preguntó mientras caminaba en mi dirección. No encontraba las palabras en mi garganta, Rose parecía disfrutar de eso y se puso frente a mí, (a menos de un metro) y poso de ladito para que pudiera apreciar de cerca cada ángulo de su cuerpo.
La situación me estaba volviendo loco.
"¿Sorprendido?" – inquirió de manera petulante mientras su mano se posaba en mi pecho.
"Rose. ¿Qué pretendes?" – agradecí el que mi voz sonara firme y molesta.
"¿Yo?... Nada" – contestó con voz divertida mientras su mano se metía debajo de mi playera. No pude evitar estremecerme ante su tacto. Noté que sus ojos chispeaban al tener el triunfo seguro. Cerré los ojos y suspiré para concentrarme
"¿Nada?" – repetí en cuanto obtuve un poco de cordura.
Si Rose quería jugar. Jugaríamos. A ver quien sale perdiendo, pensé. La tomé por los hombros y la aventé a mi cama (tratando de ser delicado) y rápidamente posicioné mi cuerpo sobre el suyo. Sus ojos estaban abiertos como platos, era claro que no se esperaba esta reacción de mí
"¡Emmet! ¡¿Qué haces?!" – susurró furiosa tratando de incorporarse, pero se lo impedí fácilmente, sujetando sus manos con las mías
"¿Yo?... Nada" – cité sus palabras de la misma manera que ella lo había hecho mientras acercaba mi rostro al suyo.
"¡Bájate, animal!" – ordenó. Una sonrisa malévola se dibujó en mi rostro
"¿Por qué abría de hacerlo?" – pregunté tan bajito en su oreja, mientras una de mis manos dejaba libre una de las suyas, solo para dirigirse hacia su pierna. La recorrí suavemente, concentrándome en no perder el control por la sensación que me invadió al sentir su piel en la yema de mis dedos – "Si resultas tan tentadora con esta pijama" – suspiré cerca de su cuello y mi mano viajó hacia su vientre, descubriéndolo de la fina ropa que lo ocultaba.
Las manos me temblaban ligeramente mientras lo suave de su piel amenazaba con quebrantar mi voluntad.
"¿De verdad te parezco tentadora?" – susurró en mi oreja de manera tan sensual que me fue imposible concentrarme. Mi mano se apretó a su piel y un profundo suspiró Salió de mi pecho. Me dieron ganas de besarla, pero sabía que en cuanto rozara sus labios, la victoria pasaría automáticamente a sus manos.
Sabía que debía parar antes de que los papeles volvieran a su personaje inicial, pero mi mano solo era capaz de recorrer su curveada cintura. Ella fue más rápida: atrapó mi rostro entre sus manos y me besó. Como había supuesto: toda mi fuerza de voluntad se hizo polvo. Rose aprovechó muy bien todo eso y cambió la posición de nuestros cuerpos. Ahora ella estaba sobre mí.
Tomó una de mis manos y la llevo hacia su cuello, yo era incapaz de respirar o de moverme. Me tenía hechizado. Clavó sus ojos en los míos. Tenían fuego abrasador. Deslizó mi mano, lentamente, hacia más abajo. Cuando pude comprender hacia donde la dirigía, empuñe mis dedos automáticamente y me opuse al movimiento. Una sonrisa de suficiencia se dibujó en su rostro y en ese momento supe que había perdido
"¿Y ahora quien es el niñito?" – preguntó mientras soltaba mi mano y se despegaba de mi – "Me avisas cuando no te de miedo el tocar a una mujer, Emmy" – indicó antes de desaparecer de mi recamara. Dejándome tendido sobre mi cama, con la respiración entrecortada…
"Lo haré" – susurré para mí – "claro que lo haré" …
ALICE POV
"Alice" – llamó Jasper entre la oscuridad – "¿Estas ahí?"
"Aquí estoy" – contesté y extendí mis manos para poder tomar las de mi novio en medio de la penumbra. Estaban frías, igual que las mías. Seguramente se debía al nerviosismo que nos daba al pensar que alguno de nuestros hermanos (o en su defecto, doña Chone o don Pancho) podrían despertar, bajar a la cocina y encontrarnos. ¿Qué explicación podíamos dar nosotros ante eso?
Los días habían trascurrido de manera rápida y un poco tortuosa. Jasper y yo llevábamos ya cinco días de novios, los mismos en los que teníamos que aparentar el estar peleados para no despertar sospechas entre nuestros hermanos y/o compañeros de la escuela.
Habíamos optado, al no tener otra mejor alternativa, el vernos a escondidas mientras todos dormían. Esta era la primera noche. El viento soplaba allá afuera y una pequeña llovizna caía, resbalándose por los vidrios de la ventana.
"Tienes frío" – comentó Jasper al sentir que me estremecía. Alcé mi mano para poder tocar su rostro y poder dibujarlo en medio de la oscuridad.
"Tengo más miedo que frío" – confesé. Sé que era una reacción exagerada. ¿Qué sería lo peor que mis hermanas pudieran hacer al respecto? ¿Regañarme y decirme que todo esto estaba mal? ¿Dejar de hablarme por varios días, tal vez semanas? Para mí, eso era ya mucho. Era lo primero que ellas habían dicho. No podríamos enamorarnos de los Cullen, son nuestros hermanastros. Les había fallado…
Aparte de ellas habían dos personas más… ¿Y si mi relación con Jasper no les parecía a nuestros padres? Era difícil pensar eso de Carlisle y Esme pero… después de todo ¿Cada cuanto pasa que los hermanastros se enamoren? Era un caso difícil. Imposible de imaginar y, por lo tanto, difícil de predecir. Suspiré. Sabía que él se la estaba pasando igual o peor ante todo esto y, sin embargo, había aceptado sin protestar mi idea
"Comprendo como te sientes" – dijo – "Yo también tengo miedo de que mis hermanos se lo tomen mal… pero estaría dispuesto a enfrentarlos, sé que comprenderían tarde o temprano…"
"¿Quieres que se lo digamos" – pregunté
"Quiero que tu te sientas bien" – contestó mientras me daba un beso en la cabeza – "haremos esto a tu manera, a como tu te sientas confiada" – aún es la oscuridad, sus ojos brillaron al encontrarse con los míos.
"Gracias" – dije mientras sentía su mano rozar mi mejilla
"¿De qué?... Haría todo lo que me pidieras, Alice… todo" – su voz era dulce, suave, pausada.
Me puse de puntitas para poder rozar sus labios. Aun no lograba desalojar el nerviosismo ni la pena al hacerlo, así que nuestros besos seguían siendo pequeños e inocentes. Y me encantaban.
"¿Entonces este será el plan de todas las noches?" – cuestionó mientras me tomaba de las manos.
"Supongo que sí… es difícil esconderse en la escuela o en la casa cuando todos andan merodeando por ahí" – sonreí tristemente.
"Entonces, tenemos una cita todas las noches, aquí" – aseguró. Emitió un suspiro
"¿Pasa algo?" – pregunté y pude sentir que movía su cabeza, negando de derecha a izquierda.
"Mañana tengo que ir a la academia de arte" – comentó – "Me gustaría que fueras conmigo" – la idea me encantó. Pero sabía que, si se suponía que odiaba a Jasper, no tenía por qué ir con él. De repente, una idea llegó a mi mente
"Edward también va, ¿no?" – pregunté con voz contenida
"Si" – contestó y su blanca dentadura destelló en la oscuridad. Había captado el plan
"Pero necesito que vaya alguien para que no este pendiente de mí" – dije cavilando las posibilidades. Solo había una persona que podía captar la atención de Edward durante mucho tiempo
"Bella" – dijimos mi novio y yo al mismo tiempo y sonreímos.
"Cuando esos dos pelean, podría caer un edificio entero y no se enterarían" – comentó Jasper de manera divertida.
"Y dudo mucho que no peleen, todo el tiempo lo hacen" – completé
"¿Entonces te veré mañana?" – preguntó con entusiasmo
"Si" – aseguré – "No creo que me cueste mucho convencer a Bella de que me acompañe… ¿Tu crees que Edward encuentre extraño el que yo quiera ir con él tan repentinamente?"
"Puedes decir que te llama la atención el tocar algún instrumento" – aconsejó Jasper.
"Realmente me llama más la atención las pinturas" – volvió a sonreír. Yo me senté sobre la mesa de la cocina y mis piernas quedaron colgando en el aire. Él estaba parado frente a mí. Con sus manos en mi cintura…
No estuvimos mucho tiempo en la cocina ya que era arriesgarnos demasiado. Jasper y yo caminamos de puntitas hacia nuestras recamaras.
"Descansa" – dijo antes de darme otro pequeño besito en los labios antes de que me adentrara a la recamara
"Descansa" – dije yo también.
Al otro día me levanté mas temprano de lo habitual y tras decirle a Edward que lo acompañaría (la idea de Jasper fue genial ya que Edward no pareció extrañarse en lo absoluto) decidí ir a buscar a Bella a su recamara
"¡Vamos, Bella!" – rogué a mi hermana que se negaba a acompañarme
"¡No, Alice!... ¿Acaso no te das cuenta de lo mal que me llevo con Edward?" preguntó
"No irás con Edward… ¡irás conmigo!"
"¿Por qué no vas sola?" – discutió – "Edward y tu se llevan muy bien"
"Va a ir Jasper… seguramente habrá ocasiones en las que querrán platicar entre ellos dos y me sentiré sola" - mi hermana trabó los ojos
"Dile a Rose" – aconsejó. Yo negué con la cabeza. Tenía suerte de tener una excusa perfecta y verdadera
"Tiene una cita con James" – dije triunfal. Mi hermana suspiró derrotada mientras una enorme sonrisa se ensanchaba en mi rostro
"Si las cosas se ponen pesadas con Edward, me regresaré" – advirtió.
"¡Gracias, Bella!" – chillé – "¡Eres la mejor hermana!"
"Si, si, Alice" – dijo de manera desganada.
En cuanto fue la hora, bajamos para encontrarnos con los hermanastros Cullen. Yo ignoré lo más que pude a Jazz, y él trató de hacer lo mismo. Era fácil teniendo como modelos a seguir a Bella y a Edwad.
En cuanto nuestros dos hermanos nos dieron la espalda, aprovechamos para dedicarnos mutuamente una calida sonrisa. Jazz se veía muy guapo con su pantalón capri color verde militar que hacia juego con la gorra que llevaba. Su playera blanca, con un estampado sencillo, era ligeramente holgada, y le daba un aspecto demasiado informal y juvenil.
"Te quiero" – le susurré solo moviendo los labios, sin emitir sonido alguno. Él me sonrió en respuesta para luego volver a nuestro falso teatro.
En cuanto llegamos a la dichosa academia me maravillé por las instalaciones que esta tenía. Eran muy sencillas, pero bonitas y muy bien equipadas. Edward y Jasper nos dieron un breve paseo a trabes de los pasillos principales.
"Esta es el aula de piano" – informó Edward mientras señalaba una enorme sala con un piano de cola en el centro – "las clases son individuales, de dos horas cada una"
Cuando la hora de que los hermanos ingresaran a sus clases estaba a punto de llegar, decidí que era momento de actuar. Bella y Edward no habían empezado ninguna pelea (como yo había supuesto) y eso significaba que necesitaba iniciar yo una (no es que me gustara que Edward peleara todo el tiempo con mi hermana, pero en esta ocasión era necesario… un poquito de egoísmo no era malo, ¿o sí?
Edward había ido a comprar unos refrescos a la tienda que estaba cruzando la calle. Era mi oportunidad. Decidí poner goma de mascar en su lugar, apostaba a que no culparía a otra persona que no fuera mi hermana (quien, para su mala suerte, estaba a su lado izquierdo) Moví rápida y ágilmente mis manos para que mi mala broma pasara desapercibida… algún día me disculparía con Bella.
En cuanto el Cullen de ojos color verde llegó ni siquiera echó una mirada al asiento. Se sentó tan confiado de la vida que, por un momento, pensé me iba a echar a reír. Estuvimos ahí otro par de minutos, cuando la hora al fin llegó.
"Ya es hora de ir a nuestras clases" – informó Edward poniéndose de pie y dándole la espalda a Bella que (para magnifica suerte mía) se comenzó a carcajear al ver el pantalón de mezclilla manchado de un amarillo chillante – "¿Se puede saber qué es tan gracioso?" – quiso saber el muchacho volviéndose para mirar a mi hermana con el ceño fruncido. En ese momento aproveché para guiñarle un ojo a mi novio quien captó al momento
"¡Edward tienes goma de mascar pegada en tu pantalón!" – exclamó Jasper. Los ojos de Edward llamearon en dirección a mi hermana (tal como supuse).
"¿Qué?" – preguntó mi hermana entre risitas – "¿Por qué me miras así?"
"¡Fuiste tú!" – exclamó Edward. Jasper y yo nos dedicamos miradas culpables… y divertidas ¿Qué esperaban? ¡Éramos apenas dos jóvenes entrando a la adolescencia! Nuestra parte infantil y traviesa tenía que estar aún viva…
"¿Perdón?" – inquirió Bella ahora de manera indignada – "¡Oye! ¡yo no tengo la culpa de que no te fijes en donde te sientas!"
"¡¿Acaso no te basto con romper varios de mis discos?!" – siseó Edward mientras se ponía frente a frente con mi hermana (tal como había supuesto) sonreí complacida. Todo estaba listo.
"Si van a estar peleando" – dije aparentando estar muy disgustada – "Iré a recorrer la academia yo sola" – enfaticé de manera exagerada las ultimas dos palabras. Mis hermanos parecieron no escucharme ya que sus miradas no se desviaron, en ningún momento, hacia otra dirección. Me hundí de hombros y comencé a caminar. Jasper me siguió a los pocos segundos
"Creo que nos pasamos" – comentó mi novio sonriendo
"Sobrevivirán" – aseguré mientras le tocaba la punta de la nariz con mi dedo. Jasper suspiró profundamente y me abrazó.
"Eres un traviesa…" – nos separamos al escuchar unos pasos venir en nuestra dirección
"¿A dónde iremos?" – quise saber
"Quiero que veas las pinturas que he hecho" –
Jasper me tomó de la mano y me guió hacia una enorme sala oscura. Encendió las luces y me invitó a pasar
"¿No tienes clases?" – pregunté mirando hacia todos lados
"No creo que al profesor Jones le moleste cinco o diez minutos de retraso" – abrió una puerta contigua, dentro, había un pequeño cuarto que al iluminarlo, dejó ver varios cuadros de diferentes colores y formas.
Jasper me guió hacia un lado de la pared en específico. En ella, había siete cuadros, que se encontraban firmados por J.C. con caligrafía elegante y fina.
"Estas son tus pinturas" – no era una pregunta. Solo un chico como Jasper, con esa sencillez y sensibilidad hacia el mundo exterior, podía ser capaz de pintar semejantes imágenes – "son hermosas" – dije
"Gracias" – contestó y sus brazos se enrollaron en mi cintura. Llevé la yema de mis dedos hacia una de ellas. Era un paisaje: un bosque en pleno atardecer. El color naranja y verde predominaba. Árboles y pinos, altos y secos, hojas cayendo y remolinándose en el suelo… un sendero sin fin.
"¿Dónde es?" – quise saber
"Forks" – respondió – "Fue hace dos años, cuando no llovió durante tres días" – no contesté ya que otra pintura, de tamaño menor captó mi atención.
La temática se tornaba melancólica. Era otro bosque, muy distinto al de la pintura anterior. En el solo había un enorme árbol inclinado que dejaba ver las raíces despegarse de manera violenta del suelo a medida que se iba cayendo. El sol se oponía, los colores vislumbraban la hora del crepúsculo. Un hombre, en compañía de tres chicos, de diferentes edades, lo contemplaban. Todos estaban vestidos de negro y no les podía apreciar su rostro.
"Esta pintura…" –
"Fue la primera que hice" – informó – "Fue tres meses después de que mi madre murió. Tenía apenas doce años" – me giré para verle a la cara ya que su voz se había entristecido, al igual que la luz de sus pupilas.
"Es un cuadro muy bonito… tienes un don el cual consiste en transmitir tus sentimientos a trabes de lo que pintas" – dije tratando de animarlo. Él sonrió y lo volví a abrazar…
¡Hola!
¡Muchísimas gracias a todos por sus comentarios! Ya saben los felices que me hacen ^^
Un saludo y un agradecimiento especial a Riona25 quien me mandó un fic inspirado en esta historia ^^ y en base a ese escrito tomé el nombre del profesor de pintura: el maestro Jones… ¡Y todavía falta escribir las ideas que me has inspirado! ¡MUCHAS GRACIAS DE NUEVO!
Bueno pues ya los dejo para que puedan leer ^^ espero les guste y disculpen que en esta ocasión no haya puesto un Edward & Bella de manera explicita. En el siguiente capitulo habrá algo muy bonito entre ellos ^^
¡ESPERO SUS COMENTARIOS! Ya saben que son mi fuente de inspiración
Hasta luego
AnjuDark
