ESTE CAPITULO SE LO DEDICO A JUANI (RIONA 25) QUIEN ME DIO LA IDEA PARA HACER EL ROSE POV. ¡GRACIAS POR TU APOYO!
Y GRACIAS A TODOS USTEDES QUIENES SE ENCUENTRAN LEYENDO ESTA HISTORIA.
CAPITULO 18: CITA
ROSE POV
"Ahora resulta que también saldrás con el tal Royce" – comentó Emmet mientras yo intentaba ignorarlo, disimulando hacer mi tarea en una de las mesas del jardín. Era un día más o menos soleado, así que, había decidido aprovecharlo
"¿Algún problema?" – inquirí con la mayor apatía que pude. A veces me sorprendía el que, sintiendo todo lo que sentía por Emmet, pudiera darle a mi voz ese tipo de entonaciones
"No" – respondió mientras recargaba su brazo en la mesa – "Solo que no se me hace muy justo… por James" – levanté el rostro para verle de forma burlona
"¿Y desde cuanto te preocupa James" – quise saber – "Según recuerdo, hace tres días no te caía muy bien"
Si. Habían pasado tres días desde que Emmet y yo nos habíamos quedado a mitad de camino hacia un mirador que él quería enseñarme. Habíamos tenido suerte de que unos oficiales nos ayudaran para que el jeep del mayor de los Cullen arrancara y pudiéramos llegar a casa sin que nadie se diera cuenta. Sin embargo, James seguía acosándome (había encontrado, todos los días, un ramo de flores rojas junto con una extendida carta de amor sobre el asiento de la escuela, el chico me seguía a cada paso que daba y, lo que era peor, sus actos y pruebas de amor llegaban a ser demasiado dramáticas y nada disimuladas).
La situación me tenía irritada, estaba claro que al querer darle celos a Emmet yo no contaba con sufrir tanto. Para mi salvación, Royce empezó a mostrar interés en mí. Para ser sincera, nunca me había dado cuenta de su existencia hasta que se presentó, tenía dos días, a la salida de nuestras clases. El chico era alto y más rubio que yo, además, parecía demasiado rico y lo que era mejor, este no parecía tan meloso como James. Perfecto para provocar celos a mí querido hermanastro y, de paso, escabullirme completamente de mi meloso pretendiente. Había aceptado su invitación para salir el fin de semana (que para mi suerte había sido propuesta justamente enfrente de Emmet) de manera exageradamente entusiasta
"No me gusta ese tal Royce" – dijo al momento en que un mariposeo bajaba y subía por mi estomago – "tiene pésima fama con las chicas"
"¿Celoso?" –
"No es eso" – respondió de manera frustrada – "De veras, Rose, no salgas con él"
"¿Y por qué debería hacerte caso?" – se encogió de hombros y luego suspiró
"Solo… cuídate" – dijo antes de retirarse y dejarme sola.
El fin de semana llegó. Mis hermanas habían ido a Port Angeles, Edward y Jasper a sus clases de arte y Emmet… bueno a Emmet no lo había visto en todo el día. Estaba ansiosa por ello, y a cada segundo me preguntaba en dónde estaría…
Mi cita con Royce transcurrió lenta, mientras el chico platicaba y platicaba, yo me debatía mentalmente qué caso era peor: si el exagerado romanticismo de James o la charlatanería y extinta modestia de este tipo. En las dos horas que llevaba junto con él, no había hecho nada más que hablar de la posición económica de sus padres, de las novias que había tenido y el cómo le rogaban para que no las dejara… realmente patético
"No recuerdo este camino para llegar a casa" - le dije mientras miraba por la ventana la oscura carretera. Eran aproximadamente las ocho de la noche y daba gracias de que mi cita hubiera terminado. Me decepcionó el hecho de que Emmet esta vez no me hubiera seguido
"Es un atajo" – contestó el chico mientras me miraba por un segundo. Por instinto, me cubrí las piernas con mi bolsa al momento en que pensé que había sido pésima idea el haber llevado falda.
Sin embargo, el atajo se hizo demasiado largo y cada vez más oscuro. Cuando Royle estacionó el carro, no me atreví ni si quiera a preguntarle en dónde estábamos ya que me daba pavor pensar en la respuesta. Las piernas y las manos me temblaban.
"Luces… nerviosa" – dijo el muchacho con voz asquerosamente seductora
"Esta no es mi casa" – respondí luchando por que la voz no se me cortara
"Claro que no" – su mano se levantó para rozar mi mejilla, la cual alejé rápidamente de su tacto – "Lo más divertido de esta tarde esta por venir" – sentí que el miedo era tanto que hasta mis dientes empezaban a castañear. Pensé en la posibilidad de salir de carro y correr, pero sabía de antemano que me alcanzaría sin mucho esfuerzo. Y así fue, mis instintos me movieron a abrir la puerta del coche y salir disparada en aquel terrible sendero solitario, no pasaron más de cinco segundo en cuanto fui frenada por sus agresivos brazos
Comencé a forcejear inútilmente mientras sus labios se deslizaban por mi cuello y mi oído, diciendo cosas que no quisiera volver a escuchar en toda una vida. Comencé a llorar descontroladamente cuando me di cuenta de que, por más que le golpeara para alejarlo, todo era en vano, él ya me tenía debajo suyo, revolcándome en el fango que se había formado a causa de las lluvias. En el momento en que sus manos se deslizaron hacia mis piernas lo único que hice fue cerrar los ojos y rezar por que me vida acabara en ese instante. De repente, escuché un sonido sordo, seguido de un jadeo y me di cuenta de que ya nada me tenía aprisionada contra el suelo.
"¡Eres un maldito enfermo!" – la voz de Emmet sonaba furiosa mientras caminaba hacia mi agresor, casi podía imaginarme la furia de sus ojos – "¡¿Cómo te atreves a tocarla?!" – siseó mientras levantaba al muchacho para tirarlo de nuevo con un fuerte puñetazo que le desangró la boca y la nariz
"¡No… no es lo que parece!" – intentó defenderse el agredido mientras se apretaba la nariz para que le dejara de sangrar. Emmet no le hizo caso alguno. Se limitó a golpearle una y otra vez sin lastima alguna, al momento en que miles de maldiciones salían de sus labios. Royce quedó inconciente a un lado de su carro y no me preocupó qué tan mal podía a estar.
"Rose… ¿Estas bien? ¿Te hizo algo?" – preguntó en cuanto se inclinó para levantarme. No me había movido ni un solo centímetro, estaba aturdida, así que cuando estuve entre sus brazos comencé a llorar intensamente mientras enterraba mi rostro en su pecho.
"lo… lo siento… lo siento tanto Emmet" – comencé a decir en sollozos mientras sentía el bamboleo de su cuerpo al caminar. El jeep estaba oculto detrás de unos espesos matorrales, por lo cual ninguno de los dos nos habíamos dado cuenta de su presencia – "me lo advertiste… y yo…"
"Tranquila, no pasó nada" – reconfortó mientras me sentaba delicadamente sobre el asiento del copiloto – "Todo esta bien, ya estas a salvo" – las lagrimas me impedían verle claramente el rostro, solo sabía que estaba a centímetros del mío. Levanté mis brazos para rodear su cuello y poder abrazarlo
"Grac… Gracias" – le dije mientras sentía sus manos pasarse por mis alborotados cabellos
"¿De qué, cariño?" – dijo susurrando contra mi cuello – "No tienes nada que agradecer… yo no permitiría que alguien te hiciera daño" – tras unos segundos, sostuvo mi rostro entre sus manos y me alejó lo suficiente para que sus ojos pudieran adentrarse en los míos – "Rose" – susurró con calida voz – "Se que no es el momento… que lo que ha pasado te tiene mal, pero necesito decírtelo ahora que puedo, que estoy dispuesto y armado de valor para confesártelo…" – sentí que mi respiración se bloqueaba y que sus manos temblaban sobre mis mejillas – "Te quiero, Rose… te quiero como no he querido a nadie".
Con aquellas palabras, todo había sido borrado, mi mala experiencia con Royce pasó al olvido, solo existían los ojos de aquel hombre que me había confesado su amor, el hombre al que también yo amaba… no solía ser una chica de muchas palabras en términos amorosos (más bien, nunca lo había sido), así que pasaron varios segundos sin que yo pudiera responder. Le quería decir tantas cosas, cosas que jamás en mi vida llegué a pensar, pero mi cuerpo fue más rápido que mis cuerdas vocales y me aventé a sus brazos enérgicamente.
Emmet y yo estábamos hecho el uno para el otro que las palabras sobraron, él había comprendido el significado que mi lenguaje corporal daba y sus brazos se enrollaron en mi espalda, manchada de fango.
"¡Eres un tonto!" – musité al fin, con mis labios besando los suyos – "¿Por qué, por qué diablos no me lo dijiste antes?"
"Me costaba aceptar el haberme enamorado de un demonio como tu" – contestó moviendo sus labios lentamente contra los míos.
"Uhm…" – suspiré mientras inhalaba su aliento – "Eso te va a salir muy caro" – advertí
"Estoy dispuesto a pagar lo que quieras" –
JASPER POV
Los pincelazos salían por si solos, como si mis manos se supieran de memoria el trayecto que deberían de seguir en el papel. Negro, azul, blanco, verde, violeta… los colores se mezclaban perfectamente para conseguir el matiz deseado. Me encontraba sumergido, absorto mientras pensaba en ella. En mi pequeño ángel. Sonreí al recordarla. Alice había venido a iluminar mi vida de muchas maneras, cuan agradecido estaba con el destino por haberla puesto en el camino. Un sueño, una verdad…
"Jazz" – salté al escuchar aquella melodía, tan dulce y delicada y me apresuré a tapar el cuadro con una manta ¿Había sido mi imaginación? No. Bendito al cielo no. Ella estaba ahí, asomando su pequeño rostro cubierto por su cabello negro y puntiagudo. En cuanto nos vimos, sonreímos mutuamente
"¡Alice!" – exclamé mientras caminaba hacia ella, un tanto confundido – "hola" – la tomé de las manos mientras me sumergía en sus negros ojos
"Hola" – saludó sonriendo, dejando al descubierto sus pequeños y perfectos dientecitos
"¿No se supone que deberías estar con Bella en Port Angeles?" – pregunté mientras su mano se movía hacia mi rostro y quitaba unas manchas de pintura
"Si" – respondió – "pero le dije que me habían llamado unos compañeros para adelantar un trabajo, obviamente es mentira" – reconoció – "tomé un taxi y le dije que me trajera hacia acá. Espero no molestar"
"¡Por supuesto que no!" – dije – "al contrario, me alegra mucho, no sabes cuanto el estar contigo" – mi novia inclinó su cabeza hacia abajo y se ruborizó. Era algo que siempre hacia cuando estábamos juntos y nos confesábamos lo mucho que nos queríamos.
"Te… te he extraño mucho, Jazz" – balbuceó sin mirarme aún a la cara. Rodeé su espalda con mis brazos y cuanto la tuve junto a mí, suspiré. Desde aquella noche (en la que doña Choni y don Pancho habían estado en la cocina al mismo tiempo que nosotros) ambos habíamos acordado, por bienestar psicológico, que ya no nos veríamos en aquel lugar.
Habíamos valorado la situación. La sala, el jardín, mi cuarto, su cuarto, el despacho de Carlisle, los baños… ninguna era buena y segura. Nuestras recamaras suponían una buena opción si hiciéramos de lado nuestra gran timidez, cosa que no era fácil. Así que, mientras llegábamos a un acuerdo, Alice y yo no nos habíamos podido frecuentar por las noches y, claro esta, tampoco el resto del día.
"Yo también, mi niña" – le dije mientras besaba la parte alta de su cabeza. Ella se separó unos cuantos centímetros para dirigir su mirada hacia el cuadro cubierto por una manta
"¿Qué hacías antes de que llegara?" – preguntó mientras caminaba hacia el objeto. Me apresuré a tomarla de la mano y detenerla de manera sutil
"No esta terminado" – le informé – "Es la pintura con la cual concursare en unas cuantas semanas"
"¡¿De verdad vas a concursar?!" – preguntó entusiasmada, asentí con la cabeza y ella se aventó a mis brazos – "¡Jazz! ¡Que gusto me da!... veras que vas a ganar" – sonreí ante sus palabras. Solo ella era capaz de crear esta seguridad en mí mismo.
"No me importa tanto ganar" – dije sinceramente – "En realidad, estoy disfrutando mucho dibujando este cuadro"
"¿Lo puedo ver?" – pidió y mi sonrisa se desvaneció. No me gustaba la idea de negarme a una de sus peticiones, pero era necesario.
"Eh…, Al…" – me debatí buscando las palabras adecuadas – "niña, quiero que sea una sorpresa" – su ceño se frunció y sus labios hicieron un puchero mientras cruzaba sus brazos alrededor de su cuerpo
"¿Hasta para tu novia?" – preguntó y yo sonreía por sus delicados gestos
"Precisamente para ella" – respondí mientras pasaba dos yemas de mis dedos en su suave mejilla. Eso pareció calmarla ya que me sonrió casi al instante
"Supongo que entonces tendré que esperar" – reí entre dientes. Después, tras debatirme ciertos segundos, incliné mi rostro pare besarla. Tenía días que no rozaba sus labios (resultado que nos había dejado los pasionales de doña Choni y don Pancho) y tenía miedo de que ella se fuera a sentir incomoda. Por lo que noté, mi beso le gustó, ya que sentí cuando se ponía de puntitas para poder enrollar sus brazos alrededor de mi cuello mientras mis manos se movieron a su cintura. Nuestros besos siempre habían sido pequeños, hasta ese día.
Tal vez se debía a que habían estado separados tres días; tal vez a que, poco a poco, con la experiencia, podíamos controlar mejor nuestras respiraciones para no asfixiarnos tan pronto; tal vez simplemente era que cada día nos necesitábamos más; o tal vez eran las tres cosas. El caso fue que, por primera vez, mis labios no se separaron de ella tras cinco segundos transcurridos. Algo movió mi cuerpo para que se inclinara más y así no soltarla, mis labios sentían los suyos y exigieron conocerlos mejor, obediente a ese deseo, moví una de mis manos hacia atrás de su cuello para poder acercar más su boca a la mía. Ella correspondió abriendo más sus labios, recibiendo a los míos.
Jamás había besado a alguien de esa manera. Y, probablemente, con otra persona que no fuera mi pequeña Alice, esto no se hubiera sentido de la misma manera. Nos separamos tras otros segundos, ambos sonrojados y riendo tímidamente ante la nueva experiencia.
"¿Dónde esta Edward?" – Ocultando su rostro en mi pecho por la congoja
"Supongo que en clases de piano" – respondí mientras le tomaba la mano. En ese instante, se me ocurrió una magnifica idea – "¿Qué te parece si vamos a un lugar?" – ofrecí y sus ojitos se iluminaron a medida de que una enorme sonrisa se dibujaba en sus labios
"¿A un lugar?" – repitió y yo asentí – "Pero… ¿Y Edward? Él no sabe que estoy aquí, además es un poco tarde…"
"Déjamelo a mí. Nada de hacer trampa y ver la pintura" – adevertí, le di un beso en la mejilla al momento en que salía de la sala corriendo en busca de mi hermano. Me topé con el profesor Jones y aproveché para pedirle permiso de retirarme temprano, él aceptó de buena manera. Tras encontrar a mi hermano, quien por cierto tocaba una hermosa melodía de amor, le mentí acerca de que tenía que irme en ese momento y le pedí prestado algo de dinero. Edward no hizo muchas preguntas, parecía demasiado despistado, lo cual me preocupó, pero al mismo momento agradecí, ya que era pésimo mintiendo.
En cuanto estuve libre. Saqué a mi novia por detrás del instituto para que Edward o algún conocido nos vieran. Fuimos a una plaza que se encontraba a cinco cuadras de la academia, caminamos por la calle tomados de la mano, si nos veían, después pondríamos alguna excusa.
Alice decidió que quería ver una película, así que entramos al pequeño cine. Compramos palomitas y refrescos, escuché el comentario de una pareja mayor que nos vio pasar agarrados de la mano. "se ven tan tiernos, ¡Miralos! Son tan pequeños pero se ve que se quieren mucho" Habían dicho mientras yo me sonrojaba. Mi novia había decidido ver una película de terror, arrepintiéndose casi al instante…
"Te quiero" – susurró Alice mientras nos parábamos en un pequeño parque de regreso a casa. La noche ya estaba muy adentrada, por lo cual dudaba mucho de que alguien nos viera, así que la abracé
"Yo también te quiero… y mucho, mi pequeña" – le dije y después nos besamos
BELLA POV
La casa estaba sola, solo estábamos Edward y yo, todos habían salido, yo no tenía mucho que había regresado de Port Angeles y hubiera preferido no regresar hasta que, al menos, una persona más, estuviera ahí. Empezaba a oscurecer cuando entré a la casa y lo vi sentado en la sala.
"Buenas noches" – saludé de manera tímida
"Buenas noches" – respondió sin ningún tipo de emoción en la voz y sin despegar la vista de la pantalla
Aquella forma de él me lastimaba pese a que era lo que yo había pedido. Me dolía el que, desde aquella noche, él hubiera hecho caso de mi consejo y se hubiera distanciado de mí. Me quedé parada detrás del sillón mientras esperaba a que dijera algo. No dijo nada más
"¿No ha venido Alice?" – pregunté aunque ya sabía la respuesta. Era estupido de mi parte ya que mi parte conciente sabía que debía de dejar las cosas tal como estaban. Ignorarnos era mejor que seguir peleándonos y besándonos después de la pela, y volver a pelear después del beso y… amarle cada vez más
"No" – respondió otra vez sin ningún tipo de emoción – "llamó diciendo que el trabajo se extendió, que si es demasiado tarde para cuando termine, hablara para que alguien vaya por ella"
"Ah" – fue lo único que dije – "Entones… me voy a acostar, que descanses" – vi como asentía sin dirigirme, ni si quiera por un segundo, la mirada. Subí las escaleras y me dejé caer sobre mi cama, no era muy noche como para dormir, así que, tras no encontrar nada mejor que hacer, bajé otra vez, mintiéndome mentalmente de que tenía sed.
Él había apagado la televisión y se encontraba tendido sobre el sillón con un libro entre sus manos. El mismo ejemplar que me encontraba leyendo también yo. Me dirigí a la cocina y cogí un vaso de agua, cuando estaba dispuesta a subir las escaleras, sonó el teléfono. Me encontraba cerca y pensé que podría ser mamá o Carlisle, así que contesté
"¿Si? ¿Diga?" –
"Hola" – saludó la otra voz en el teléfono – "¿Hablo a la casa de la familia Cullen?" – suspiré pesadamente. Esa voz yo la conocía
"Exacto" – contesté
"¡Ah!" – exclamó la voz – "Eres Bella, ¿No? ¿Me podrías pasar a Edward?" – no contesté, con el cuerpo ardiendo de furia, tapé las bocinas con la mano
"Te hablan" – anuncié al chico que se encontraba tendido en el sillón
"¿Quién?" – quiso saber mientras se incorporaba
"¡No lo se!" – mentí mientras luchaba por no colgar el maldito teléfono. Edward cogió el aparto y se lo llevó al oído
"¿Si, diga?... ¡ah!… hola Lauren…" – para empeoramiento de mi animo su tono de voz había sido muy cordial – "no, no estaba ocupado…" – rió – "estaba leyendo un libro…" – volvió a reír – "no. Puedes estar segura que no es kamasutra… ¿mañana?... supongo que si puedo… si… entonces te veo mañana… que descanses" – colgó el teléfono y giró su cuerpo para verme.
Fue hasta en ese entonces que me di cuenta de que, se suponía yo no debería de seguir ahí. Pero ahí estaba y había escuchado toda la amena plática y, por si hace falta mencionarlo, estaba ardiendo de celos.
"¿Se te ofrece algo, Bella?" – preguntó al ver que no me movía y tampoco decía algo.
"No" – respondí entre dientes
"Entonces… ¿Por qué no te vas a tu recamara y dejas de estar parada como estatua escuchando las conversaciones ajenas?"
"¡Ja!" – resoplé – "¿Ahora resulta que no puedo estar en la sala o que?"
"No estoy diciendo eso" – respondió – "pero ¿Acaso Esme no te enseñó que es de muy pésima educación escuchar platicas en las que no estas invitada?" – lo miré de forma envenenada
"Como si me importará lo que pudieras llegar a platicar con tus admiradoras" – él comenzó a reír
"Bueno… déjame decirte que te contradices, y mucho, por cierto" – señaló – "tus acciones no siempre van acorde a lo que dices, deberías decidirte ¿no crees?"
"Eres un…"
"¡Ey, ey!" – interrumpió con gesto divertido y petulante – "Tranquila, hermanita, ¿Acaso no recuerdas que debemos ponerle un alto a nuestro jueguito?"
"entonces no me provoques" – le advertí
"¿Por qué no lo admites, Bella?" –
"¿Admitir qué?" – pregunté y en ese momento todo quedó oscuro y en silencio.
Lo que me faltaba, la luz se había ido.
Mujajajjaa ¿Me van a matar por esto? Muajajajaj ^^
Espero les haya gustado ^^
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