CAPITULO 22: DESCONTROL

BELLA POV

¡NO! ¡No! ¿Qué haces? ¡Apártalo! ¡Todo el salón los esta viendo! …¡Bella!

¡No! ¡No!... No lleves tus manos hacia sus cabellos… ¡Bella! ¡Deja de besarlo!

¡Bella! ¡No le acaricies el rostro! ¡Te están viendo, Bella!

¡Noo! ¡No dejes que te acueste en el suelo! ¡Bella estás en el maldito salón de clases con más de veinte pares de ojos mirándote!

¡No!... ¡Bella reacciona! ¡Es tu hermanastro!

Apenas y era conciente de la vocecita que gritaba en alguna parte muy perdida y lejana de mi mente…

"¡De ninguna manera!" – fue lo ultimo que alcancé a escuchar antes de que aquellos deliciosos labios se encontraran con los míos.

La fuerza de voluntad y la cordura me abandonaron en cuanto sentí sus manos aferrar imperiosamente mi rostro mientras su boca se abrió paso entre la mía…

¿Acaso esta loco? ¿Qué pretende?... ¿Qué…?...

Había perdido noción del tiempo y del espacio, (y estoy segura que a él le paso exactamente lo mismo) Mis manos habían envuelto su cuello, mis dedos se habían aferrado a sus cabellos, y podía sentir mi espalda ahora recargada en algo liso, frío y completamente plano: supuse que era el suelo

Debí de haberme sentida aliviada cuando Edward dejó libre mi boca y pude respirar, pero sus pupilas brillaban como una esmeralda fundiéndose en el fuego y me miraban fijamente. No lo pude soportar tener a ese muchacho lejos de mí. Con un movimiento inconciente, casi automático, lo jalé de vuelta hacia mis labios. Y él no se opuso. Sus manos volvieron a atrapar mi rostro mientras que yo enrollé fuertemente su cuello con mis brazos

Tal vez el silencio del exterior era parte de mi loca obsesión por Edward (la cual me impedía sentir otra cosa que no fueran sus manos, su respiración y su boca en el momento que estábamos así de cerca), tal vez siempre hubieron sonidos: gritos ahogados, los típicos carraspeos para llamar la atención, risitas disimuladas… o tal vez (y muy probablemente) nuestra reacción (empezando con la de Edward y terminando con la mía) los había dejado estáticos y mudos durante todo ese tiempo

Cuánto hubiera dado por que el silencio (ya sea mental o real), hubiera durado toda la eternidad para nunca tener que separarme de él.

"¡Bueno ya basta!" – chilló a lo lejos la inconfundible voz de Lauren – "se toman muy en serio los castigos…"

"Creo que para ser un castigo lo están disfrutando mucho…" – dijo alguien, creo que fue Ángela… o no sé

"Y eso que Bella no quería" – terció otra persona.

Y no me importaba lo que yo hubiera o no dicho antes. No me importaba lo que pudieran pensar ellos ahora. Como respuesta al cuchicheó apreté mas mis dedos a los cabellos de Edward y él respondió intensificando el beso

"¡Ya fue suficiente!" – nuestras bocas fueron separadas violentamente de un solo movimiento. La mirada asesina que le dediqué a Lauren fue la misma que Edward le dedicó a Jacob, ambos se habían coordinado perfectamente para separarnos.

Y no fue hasta que vi a mi alrededor, que la conciencia regresó a mi débil mente dominada por el amor. Mis mejillas se encendieron cuando las miradas y risitas insinuantes se posaron en nosotros. Había cometido un error, el más grave de todos, y no sabía que decir al respecto. No sabía cómo poder justificar semejante acción. Podría pegarle una cachetada al atrevido de mi hermanastro pero, ¿Qué caso tenía? si lo había disfrutado de manera descarada…

Miré a Edward, su rostro estaba serio y un ligero rubor se asomaba a sus mejillas. Sus pupilas eran cautelosas, seguramente esperaba mi feroz reacción. Me controlé para no lanzarme de nuevo a sus labios, húmedos y tentadores. Tuve que obligarme a girar mi rostro hacia otro lado para deshacerme de la idea.

"¿Van a seguir con el juego o no?" – pregunté al fin, luchando por que mi voz saliera natural.

Todos se miraron entre sí. Algunos pocos, como Ángela y Ben, se veían divertidos y sus gestos denotaban una picara sospecha, a diferencia de otros como Mike, Jacob, Lauren y Jessica, quienes tenían la piel roja a causa de la molestia. Y para suerte, muchos de los presentes parecían haberse tomado eso de manera natural. Un arranque de pasión y solamente eso, nada de lo cual con que clavarse.

"Creo que el juego ha terminado por mi parte" – murmuró Edward mientras se ponía de pie. Mis ojos lo siguieron de manera inconciente, lamentándose el no poder traspasar las paredes para seguir viéndole mientras salía del salón

"¿Por qué no vas con él?" – preguntó Ángela con voz tan bajita para que nada más yo la escuchara. Aún así, me hallaba tan perdida pensando en él, que su voz me hizo saltar ligeramente – "puede que tengan mucho que platicar después de esto" - clavé mi mirada en sus gentiles ojos castaños, y me reflejé en ellos. Me sorprendí al ver un rostro completamente diferente al que yo conocía. Un rostro de una completa y loca enamorada.

El juego entre los adolescentes seguía ajeno a nuestra conversación.

"No tenemos nada de que hablar" – murmuré y mi compañera negó lentamente con la cabeza y después me dedicó una sonrisa amable

"Tal vez muchos no se dieron cuenta, pero yo si" – dijo tomándome de la mano – "ustedes dos se aman" – aseguró mientras se inclinaba y soltaba las palabras en mi oído de manera confidencial – "es una canción demasiado alta como para no escucharla, si le prestas atención" – se separó de mí, mientras mis mejillas se ponían rosadas

"Yo…" – pensaba negar lo que ella había dicho pero no encontré las palabras para hacerlo. Ángela seguía sonriendo y en ese momento la botella apuntó en su dirección. No escuché el castigo que se le había impuesto, ya que mi mente estaba procesando cada palabra antes mencionada

"Bella, yo te quiero… acepta tu también este sentimiento…"

"nosotras no podemos fijarnos en los Cullen"…

"ustedes dos se aman, es una canción demasiado alta como para no escucharla si le prestas atención"

"Una canción que algún día no podremos cantar más en voz baja…" – musité para mí

"¿Dijiste algo, Bella?" – preguntó Jacob. Tal parecía el coraje se le había pasado. Negué con mi cabeza y me paré enérgicamente del uniforme circulo formado en el suelo – "¿A dónde vas?"

"Tengo una cosa pendiente que hacer" – respondí y sentí las miradas clavadas de varios de mis compañeros, pero a la única que le di importancia fue a la de Ángela, la cual me gritó "¡Ve!" – "nos vemos" – me despedí y salí corriendo por los pasillos (claro, tropecé varias veces pero eso no me detuvo)

Salí hacia el patio de la escuela y lo busqué con desesperación. No tenía idea de dónde podía estar. Habían muchas opciones: el carro, el patio trasero, las canchas… bendito el cielo, no necesité buscar mucho, mis ojos visualizaron aquel despeinado cabello cobrizo a pocos metros. Mis pies se plantaron por un momento en el lugar, negándose a caminar.

"nosotras no podemos fijarnos en los Cullen"…

¡Al carajo con lo que este bien o mal!

Lo amaba. Tal vez siempre lo hice. Tal vez lo amé desde el primer momento… y nunca, hasta ese instante, había estado dispuesta a aceptarlo abiertamente. Y eso era lo importante en ese momento, hacérselo saber… eso era lo importante: el hoy, el ahora… ¿Qué debería importarme más: defraudar a mis hermanas, a Carlisle y a Esme, o defraudarme a mí misma?

Comencé a mover mis pies hacia dónde el estaba. Tenía su rostro entre las manos y estaba sentado en un banco debajo de unos madroños. Aún no me había visto, y no se percató de mi presencia hasta que mis pasos estuvieron lo suficientemente cerca para que los pudiera escuchar chapotear entre los charcos de agua formados por la lluvia nocturna.

Cuando me miró, se puso de pie rápidamente y mi corazón comenzó a latir de un modo frenético mientras caminaba los últimos metros que me separaba de él. Bajé mi mirada hacia el suelo en cuanto lo tuve frente a frente. Tardamos un buen tiempo para romper el silencio

"Lo siento" – comenzó a decir y levanté la mirada para ver su expresión, la cual denotaba un gran abatimiento – "merezco y estoy dispuesto a escuchar todos los reclamos e insultos que estés dispuesta a darme"

"No vengo a reclamarte ni mucho menos a insultarte" – mi voz apenas y salía con fuerza ya que los nervios me habían cerrado la garganta.

"¿No?" – inquirió con gran confusión. Negué con la cabeza mientras reunía valor para decir aquellas palabras. Mis piernas comenzaron a temblar, al igual que las manos, y la respiración se me estaba volviendo difícil. Debía apresurarme ya que si comenzaba a hiperventilar, mi confesión se iba a ir a la ruina inmediatamente.

"No" – afirmé y él esperó con gesto cauteloso, aunque podía ver un brillo impaciente en su mirada – "yo no venía a reclamarte" - ¡Maldición! ¡Eso ya lo había dicho! – "yo… tampoco venía a insultarte" – ¡Eso también ya lo habías dicho, Bella!

"Entonces… ¿A qué has venido?" – formuló la pregunta de manera suave y pausada, sabía que él ya podía predecir lo que venía.

"Yo…" – pensé que los dientes me empezarían a castañear por el temblor que sentía en mi cuerpo – "yo…" - ¡Mierda, dilo ya! – "¿Por qué me besaste frente a todo el salón?" – no sabía bien el por qué habían salido esas palabras en lugar de las que en realidad quería decir.

Pude leer la desilusión en su mirada y pensé que se iba a marchar de ahí, molesto por mi estupida imposibilidad de confesarme, pero no fue así.

"Por que te quiero como un imbecil" – respondió y sentí mi pecho llenarse de algo muy calido – "ya te lo he dicho antes, pero parece que te lo tengo que decir mil veces para que lo entiendas" – rió tristemente – "o tal vez no lo quieres entender" – aventuró frunciendo los labios

"Pregunta contestada" – continuó ante mi silencio – "Te pido otra vez mis disculpas. Soy pésimo para cumplir promesas así que no puedo decir: no volverá a pasar, sería mentirte, pero…"

"No quiero que lo intentes" – interrumpí… ¡Díselo! ¡Ya no sirve más el callarlo! - "Yo te quiero, Edward" – solté cerrando los ojos en un movimiento reflejo. Antes de que pudiera abrirlos, sentí una tierna presión contra mis labios, los cuales se abrieron para recibir aquel dulce sabor.

Mis manos aún seguían temblando, pero eso no impidió llevarlas hacia su cabello. Su boca se movió con dulce impaciencia sobre la mía y…

… que bien se sintió el saber que después de este beso, no abría pelea o excusa para el hecho.

ALICE POV

Por más que luchaba, mi mente no podía extraer aquella imagen.

En todo el resto de la tarde, sentí la mirada de Jasper clavada en mí. Sabía que él no había tenido culpa alguna pero… eso no contrarrestaba el dolor que me daba el recordar como aquella chica había posado sus labios en los de él. En los labios de mi novio.

Tal vez… solo tal vez, si María hubiera sabido que nosotros teníamos una relación, ella no hubiera hecho semejante acción. Lo peor es que no la podía culpar. Ahí, la única culpable era yo, por no tener el valor suficiente que necesitaba para poder decirle a todo el mundo lo que pasaba entre nosotros.

¿Y si el beso le había gustado? ¿Y si después de eso él ya no me quería más?... no pude contener las lagrimas, el solo pensarlo me dolía demasiado como para poder soportarlo

"Alice" – dijo Bella con mucha preocupación – "Estas llorando otra vez, no has hecho otra cosa que no sea llorar desde que venimos de la escuela"

Me pasé rápidamente la mano en mis ojos para secar las gotas saladas que caían de estos.

"No es nada" – dije por décima vez –

"¿Segura que ese chico solo te molestó?" – preguntó Emmet con voz contenida – "si te hizo algo más, debes decirlo para poder aclarar las cosas con él"

Negué con la cabeza mientras me llevaba a la boca un poco alimento. El momento de la comida era demasiado malo para llorar. Luché fuertemente por no seguir derramando lágrimas.

"Ali ¿Ya no vas a comer más?" – preguntó doña Chonita cuando levantó mi plato casi intacto de la mesa. Negué con la cabeza. Esa tarde, ambos: Jasper y yo, habíamos olvidado el repudio que sentíamos por el objeto. Sentí las preocupadas miradas de mis hermanos sobre mí. traté de calmarles con una sonrisa, pero el gesto se me quedó atorado en el intento.

Cuando todos nos pusimos de pie, me dirigí rápidamente hacia mi cuarto. No quería arruinarles más la tarde con mi tonta actitud. Sentí como la mano de Jasper rozaba la mía en el momento en que comencé a caminar hacia las escaleras, tal vez quiso impedir que yo me marchara, pero ignoré el gesto.

Ahí en mi cama, ya no tuve que fingir, abracé a mi almohada que pronto se humedeció con mis lágrimas. ¿Y si después de eso ya no me quería más? ¿Y si el beso de María le había gustado más que los míos? Después de todo, yo solía ser muy inexperta para ese tipo de cosas. No sería difícil de suponer que Jazz ya estuviera aburrido de mi comportamiento infantil e inocente

No soportaba la idea de poder perderlo. No podía soportar el pensar que él podría fijarse en otra que no fuera yo. Me hervía la sangre nada más el pensarlo, y la única idea que la calmaba era la de golpear a esa tal María…

¿Qué era este sentimiento tan fuerte y tortuoso? Jamás lo había sentido antes. Bueno, jamás había sentido muchas cosas hasta que conocí a Jazz. Pero nunca pensé que algunas fueran a ser tan dolorosas y aflictivas, ¿Acaso eran celos? Pensé que eso solo les pasaba a las parejas protagonistas de las telenovelas… pero ¿Qué otro nombre darle si no ese? Celos…

Un leve toqué de nudillos sobre mi puerta hizo ponerme de pie. Mientras caminaba, me limpié las lágrimas, no me preocupé por lo hinchado de mis ojos, sabía que eso no tenía remedio.

"Jazz" – murmuré sorprendida de que mi novio se adentrara rápidamente a mi habitación en cuanto abriera la puerta. Me sentí asustada, eso era algo que jamás habíamos hecho (descartando la ocasión en la que él estaba hirviendo de fiebre)

"No me importa si estas enojada conmigo" – comenzó a decir con murmullos muy rápidos y afligidos – "solo quiero explicarte que yo no quise que pasara eso… yo…" – se paró en seco y su voz bajó aún más de volumen, sus ojos se clavaron en los míos y vi, con profunda tristeza, como se llenaban de lagrimas – "yo no quiero perderte por eso, Alice, no quiero" – una lagrima cristalina corrió por sus mejillas y todo dolor sentido antes fue remplazado por uno nuevo y más poderoso: el suyo

"No llores" – pedí mientras me aventaba a sus brazos los cuales me apretaron muy fuerte, como nunca lo habían hecho

"No te quiero perder, Alice" – volvió a repetir mientras su rostro se hundía en mis cabellos – "perdóname, por favor" – yo también lo apreté muy fuerte, lo más que pude, y después me separé para poder ponerme de puntitas y alcanzar sus labios.

No tuve que esforzarme mucho ya que al entender lo que quería hacer, inclinó su cuerpo y sus manos apretaron levemente mi cintura mientras sus labios se unían con los míos. Yo llevé mis manos hacia sus húmedas mejillas y comencé a secarlas con caricias suaves y tiernas. Sus labios se movieron de una manera diferente a la que se habían movido antes. Eran tiernos, pero profundos y muy deliciosos.

"Perdóname, por favor" – musitó mientras me besaba – "perdóname mi niña, perdóname" – tuve que separarme de sus labios (con suma tristeza) para poder contestarle. Iba a resultar imposible decirle algo coherente en esa situación. Leí el miedo en su mirada ante mi gesto. Sonreí. Era un tonto ¿cómo podía pensar que yo era capaz de dejarlo?

"No tengo nada que perdonarte, Jazz" – le dije mientras pasaba la yema de mis dedos por sus pómulos – "siento haberme portado así… no estaba enojada contigo, si no conmigo"

"No entiendo" – admitió mientras fruncía el ceño

"Más que enfado… sentía miedo" – admití y no pude evitar entristecerme otra vez – "tengo miedo de que te haya gustado el beso de María… de que ella te guste más que yo…"

"¿Estas tontita?" – interrumpió – "¿Cómo se puede ocurrir eso, Alice?" – me encogí de hombros mientras bajaba la mirada y veía mis pies

"Es bonita… además, no tendrías por que esconderte si estas con ella… también parece que no es tan infantil y…"

"Alice, yo te amo" – volvió a interrumpir mientras alzaba suavemente mi quijada con un dedo, para poder examinar mis ojos con los suyos – "para mí, tu eres la más bonita, la más dulce… no hay, ni habrá nadie más"

"¿No te has cansado de mí?" – pregunté temerosa. Él se acercó y besó cariñosamente mi frente

"¿Cansarme?" – sonrió tristemente – "¿De dónde han venido esas ideas, Alice? ¿Cómo puedes dudar de lo mucho que te quiero, de lo mucho que significas para mí?"

"A veces siento que te puedes fastidiar de estar todo el tiempo escondidos"

"Ya te lo dije antes: haría todo lo que me pidieras. Todo lo que tu quieras para ser feliz, si puedo dártelo, te lo daré. No te preocupes, niña bonita, me escondería toda la vida si así tu lo prefieres"

"Gracias, Jazz" – susurré mientras lo abrazaba. Sentí como sus manos se pasaban por mis cabellos y otro besó era depositado en mi cabeza – "te quiero mucho, mucho"

"¿Eso significa que si me perdonas?" –

"Ya te dije que no hay nada que perdonar" – bajé la mirada. Se me había ocurrido una idea la cual me había hecho ruborizar – "aunque…" – callé repentinamente. Tal vez no era el momento correcto: estábamos en mi habitación.

"¿Aunque qué?" – insito él

"No sé…" – me debatía por decirle o no lo que quería – "si tu quieres… podrías darme otro beso" – sentí que mis pómulos iban a explotar de tanta sangre que se estaba acumulando en ellos – "como el que me diste al entrar a mi cuarto" – escuché como mi novio se reía entre dientes y sin decir palabra alguna, me tomó entre sus brazos y comenzó a besarme con la misma intensidad que antes.

Yo me limité a cerrar mis ojos mientras me dejaba llevar por la sensación de cosquilleo en mi estomago. Atrapé su cuello con mis brazos y dejé que sus labios guiaran los míos

¡Hola!

Otro capitulo más ^^ jejeje espero les guste (lo siento, no pude escribir sobre Emmet y Rose) Wa!! Bella ya le dijo a Edward que le quiere ^^ (jejej si, al fin xD)

Jejej bueno y pues ¿Qué creen? ^^ Quiero agradecer (y compartir con ustedes este orgullo *-*) a mii Potter Cullen quien me ha hecho el gran honor de querer traducir esta historia al Portugués *-* ¡gracias! De verdad no sé que decir T_T es muy emocionante para mí.

Gracias a todos por sus reviews, sus alertas y por agregarme a favoritos. No tienen idea de lo eufórica que me pongo al recibirlos ^^

Se cuidan y hasta luego