CAPITULO 23: INESPERADO

ROSE POV

"¡Emmet!""¡Quieto!" – ordené emitiendo varias risitas. Realmente no quería que sus manos dejaran de acariciar mi cuerpo, pero estábamos en la casa y no era de noche, eso no era nada seguro para ambos

"Lo siento, lo siento" – dijo mientras se separaba de mí dejando en el transcurso pequeños besos. Le sonreí tiernamente cuando al fin dejó de besarme mientras pasaba mi mano por sus mejillas

"Yo lo siento aún más" – el sonrió ampliamente y sus ojos tomaron un brillo pícaro.

Faltaban solo tres días para que nuestros padres llegaran. Tres días para que nuestra relación se hiciera publica. Siendo sincera, me sentía muy nerviosa, no podía predecir la reacción de Esme o Carlisle y mucho menos la reacción de mis hermanas o del resto de los Cullen.

"Rose" – nuestros rostros se descompusieron en una mueca de horror al escuchar aquella vocecilla al otro lado de la puerta

"Alice" – murmuró Emmet con voz nerviosa

"Ya lo sé" –

"Rose" – volvió a llamar mi hermana

"¿Qué hacemos?" – inquirió mi novio

"¡Métete debajo de la cama!" – ordené y el chico obedeció sin protestar

"Rose, ¿Estas ahí?"

"Si" – contesté – "pasa" – mi hermana entró a la habitación. Me alegró el ver que había recuperado su ánimo – "¿Qué pasa?" – pregunté tratando de disimular mi nerviosismo

"¿Recuerdas que ayer vine a tu recamara para experimentar con tu maquillaje?" – asentí aún sintiéndome confundida. Alice no era de las que se pintaba y, sin embargo, ayer me había pedido permiso para tomar prestadas mis cosas

"¿Quieres que te ayude en algo?"

"Si, pero en este momento no vengo a eso" – respondió mientras miraba hacia todos lados – "Creo que se me perdió un anillo aquí en tu cuarto" – Oh. Oh

"¿Estas segura?" – pregunté poniéndome rápidamente frente a ella – "yo no he visto nada"

"Tal vez rodó debajo de la cama"

"¡NO!" – exclamé en cuanto mi hermana se inclinó para poner sus rodillas en el suelo

"¿Por qué no?" – preguntó sorprendida al ver que mi mano le impedía bajar – "Rose ¿Qué pasa? Estas pálida"

"¿Ali, por qué no vas a tu recamara y traes ropa para que así yo pueda decirte como combinarla con el maquillaje?" – ofrecí y mi hermana negó con la cabeza

"Solo quiero encontrar el anillo" – repuso – "Iré con Edward a la academia de arte" – apreté los ojos y empuñé las manos cuando mi hermana bajó su cuerpo hasta el suelo.

Un grito ahogado salió de su pecho

"¡Emmet!" – exclamó y por poco sentí desmayarme. Tenía que actuar rápido, demasiado rápido. Todavía no estaba preparada para enfrentar a mis hermanas

"¡¿Quién?!" – inquirí de forma inocente

"Emmet esta debajo de tu cama" – informó mi hermana con los ojos dilatados. Me hice la ofendida y la enojada

"¡¿Qué has dicho?!" – volví a preguntar dilatando mis ojos de manera exagerada

"Que Emmet esta debajo de tu cama" – me incliné a la altura de mi hermana y lo vi. Mi novio se encontraba hecho bolita en el rincón más lejano que le permitía la pared, tratando, inútilmente, de esconderse

"¡Enfermo!" – grité salvajemente mientras alargaba mi brazo para cogerle de la camisa y jalarlo hacia fuera – "¡¿Me puedes decir que diablos haces en mi recamara y debajo de mi cama?!" – si. Como era de esperarse, mi novio no tenía ni idea de qué decir. Mi pequeña hermana observaba la escena con interés. Necesitaba convencerla de que realmente yo no estaba enterada de que el mayor de los Cullen estaba debajo de mi cama, así que, con todo el dolor de mi corazón, le pegué una cachetada

"¡Auch!" – exclamó. Me tuve que contener demasiado para no comérmelo a besos para remediar el golpe. Le miré a los ojos. La idea era matarlo con la mirada pero estoy segura de que en mis ojos solamente había una enorme disculpa

"¡Lárgate de mi cuarto!" – ordené y el chico no protestó. Azoté la puerta en cuanto solo habíamos quedado Alice y yo. Miré a mi hermana que estaba tan sorprendida que casi tenía el semblante ido.

"¿Alice?" – llamé temerosa ¿Y si no se había creído todo el numerito? – "¿Estas bien?"

"¿Qué hacía Emmet debajo de tu cama?" - ¡Mierda!

"No sé, Ali…" - ¿Qué le digo? ¿Qué le digo? ¡Piensa Rose!

"Es extraño, ¿no? – asentí nerviosamente. Incapaz de decir algo a mi favor – "¿no será que… le gustas a Emmet?" – me mordí el labio nerviosamente y desvié mi mirada de los oscuros ojos de mi hermana

"¿Cómo puedes pensar eso?" – dije – "Es ridículo…"

"¿Por qué ridículo?" – contradijo – "eres una muchacha hermosa… cualquier chico podría sentirse atraído hacia ti" - ¡Mierda Rose! Tienes que decir algo, RAPIDO. Mi ardilla comenzó a correr fuertemente en mi cabeza y ¡Pum! La idea perfecta llegó a mi mente. Sonreí a mis adentros

"Tu misma lo has dicho" – comencé a decir brindándole a mi voz un acento enigmático y confidencial. Mi hermana movió su cabeza y me acercó su oído, en respuesta a mi repentina actitud – "Cualquier chico" – enfaticé sus palabras – "pero Emmet NO es cualquier chico" – mi hermana se alejó con actitud contrariada

"No entiendo" – admitió. Le hice señas con mi dedo para que se volviera a acercar

"Emmet no es un chico" – susurré y el confuso rostro de duendecillo se agudizo aún más – "Es Gay" – solté rezando por que me creyera. Por sus dilatados ojitos tal parecía que si.

"¿Gay?" – repitió mi hermana sin voz

"¡Alice! ¡Ya es tarde, date prisa!" – ¡Uf! ¡Bella te amo!

"No digas nada" – me apresuré a decir – "cuando vengas, te explicaré"

Mi hermana asintió aún sin recuperar el asombro y se marchó. Cuando la perta se cerró y quedé sola, me deje caer en la cama y di un suspiro profundamente largo. No tenía ni la más mínima idea de cómo decirles a mis hermanas que me había enamorado perdidamente del más odiado de mis hermanastros y que ahora, para colmo, resultaba ser gay.

BELLA POV

Tuvimos suerte de que Alice (quien por cierto había venido muy callada en el camino) haya preferido ir a pasear por la academia de arte. Así, Edward y yo habíamos quedado solos.

"¿Y tu maestro?" – pregunté mientras caminábamos hacia el piano de cola, tomados de la mano

"Esta dando instrucciones a un principiante que se encuentra en el otro salón" – informó sentándose en el banco y atrayéndome junto a él. Unió su mirada con la mía y la sostuvo mientras su dedo rozaba mi mejilla – "aún no puedo creerlo" – murmuró y mis mejillas ardieron. Tuve que desviar mis ojos de sus verdes esmeraldas para poder respirar

"Yo tampoco" – admití y miré fijamente nuestras manos unidas.

Había pasado ya cinco días desde que Edward y yo éramos… novios. El pensar la palabra me hacía estremecer.

"¿Pasa algo, Bella?" – cuestionó tratando de mirarme a los ojos, no se lo permití

"No" – mentí.

"Te conozco" – dijo – "Dime que te pasa… ¿Acaso no estas feliz conmigo?"

"No, Edward"- me apresuré a decir mientras negaba enérgicamente con la cabeza ¿Cómo podía pensar eso? – "no seas absurdo"

"Bueno… desde que estamos juntos no has hecho nada más que estar triste y pensativa todo el tiempo… Bella" – llamó mientras apretaba dulcemente mi mano – "si no te sientes bien a mi lado, dímelo, prefiero que seas sincera y no…"

"Edward deja de decir estupideces" – interrumpí molesta.

"Es lo que siento, Bella" – dijo con voz serena. Me sentí frustrada y mal al mismo tiempo. ¿Cómo explicarle si ni yo misma entendía mis sentimientos? Estaba feliz, por supuesto que si. ¿Cómo no estarlo? Pero también me sentía egoísta, irresponsable e inmadura. Sentía que les estaba fallando a nuestros padres y a nuestros hermanos…

"Edward, yo te quiero" – era la segunda vez que se lo decía – "solo que me siento… confundida" – exacto. Esa era la palabra correcta

"¿Confundida?" – repitió – "¿Por qué?"

"Por todo" – respondí – "por mi mamá, por Esme, por nuestros hermanos" – un largo silencio nos invadió por varios segundos. Seguramente Edward no quería hablar hasta que estuviera más calmada. Era estupido de mi parte el ponerme así justamente ahora que podíamos estar un momento a solas.

"Lo siento" – susurré al fin, mirando hacia el suelo. Un dedo gentil levantó mi quijada y unos dulces ojos verdes me miraron fijamente

"Tranquila" – dijo con voz suave – "veras que todos entenderán nuestra situación… fue algo que no pudimos evitar" – la yema de su dedo se posicionó frágilmente sobre mis labios – "Además, esteremos juntos en esto" – aseguró y yo sonreí, aliviada por sus palabras. Con Edward a mi lado, enfrentaría lo que fuera

"Te quiero" - Cada vez me costaba menos confesarle mis sentimientos, y que bien se sentía… Edward sonrió de lado y sus ojos brillaron cautivadoramente

"Yo también" – dijo mientras su mano capturaba una de mis mejillas y acercaba su rostro para rozar suavemente mis labios.

Nos separamos rápidamente al escuchar el toque de unos nudillos en la puerta. Era el profesor Vulturi. Agradecí fervientemente el que Edward hubiera tomado la precaución de asegurar la puerta al entrar

"¡Bella!" – exclamó el señor en cuanto me vio, ajeno a lo que había pasado antes – "¡Que gusto el verte de nuevo por aquí!"

"Buenas tardes, profesor" – saludé sonriendo de manera amable – "tenía curiosidad de saber como avanza Edward con sus clases"

"¿Por qué no lo compruebas por ti misma?" "Edward, ¿Por qué no tocas esa hermosa canción que tiene poco has compuesto" – propuso

"¿Una canción?" – pregunté asombrada. Hasta donde sabía, Edward solo había compuesta una melodía, dedicada a su madre.

"Son pocas estrofas…" – dijo mi novio quitándole importancia al asunto – "nada fuera del otro mundo…"

"Demasiado modesto, hijo" – interrumpió el maestro – "¿Por qué no dejas que Bella de su opinión? Toca para ella" – insistió y Edward me miró de manera vacilante.

"Estoy esperando" – le dije con una sonrisa enorme y con la curiosidad expectante en mis ojos.

"Esta bien" – suspiró derrotado y posicionó sus dedos en las teclas del piano. Me levanté del asiento para darle su espacio y, antes de que pudiera incorporarme completamente, su mano sujetó la mía – "quédate a mi lado, por favor" – pidió mirándome a trabes de esas largas y oscuras pestañas. Obedecí inmediatamente, hipnotizada por la inconciente seducción de sus palabras

Edward unió fuertemente su mirada con la mía y, por un momento, me olvidé de que alguien más que nosotros se encontraba en esa habitación oscura, iluminada solamente por pequeñas lámparas de reflejos broncíneos. Mi novio también pareció olvidarse un momento de eso, ya que levantó mi mano y depositó un beso en ella de manera tan suave y pausada que el simple gesto me hizo sentir un fuerte mariposeo en el estomago.

En ese momento, me importó poco si la caricia había sido demasiado obvia para los ojos del profesor Vulturi, quien permanecía en total silencio, sentado sobre un elegante sillón de cuero, esperando a que su alumno comenzara a tocar.

"Esta canción, la hice pensando en ti" – su voz fue tan bajita que apenas y la escuché yo.

Y después, sus manos dejaron sueltas las mías y se dedicaron a bailar en las teclas de aquel piano. Al pasar varios segundos, los sonidos se volvieron más suaves y Edward cantó, de una manera tierna y suave. Su voz, única en el mundo, apenas y era un murmullo que se podría confundir con el canto del viento. Yo me encontraba perdida en las notas y en las letras de la música, sintiendo cada palabra rozar y penetrar mi piel. Amor, pasión, odio, deseo, angustia, dolor y rechazo eran los ingredientes principales de aquellos versos emitidos solamente para mí, lo podía sentir, esa canción era exclusiva para nosotros, relataba nuestra historia, nuestro amor…

Me di cuenta de que la canción había terminado por que el aliento de Edward rozando mis mejillas me hizo abrir los ojos para encontrarme con los suyos que brillaban con una deliciosa intensidad

"¡Que hermosa!" – exclamó Alice haciéndome saltar del asiento. Jasper venía detrás de ella. Me alejé de mi novio lo más que me permitió el banco

"Alice, Jasper" – dije en forma de saludo

"Que bonita canción, ¿De qué artista es?" – preguntó la pequeña

"Edward la compuso" – informé mientras me ponía de pie

"¡Wow!" – exclamó mi hermana – "¿dedicado para alguna chica en especial?"

"Si" – respondió Edward sin poder evitar mirarme

"Mi hermano esta enamorado" – comentó Jasper sonriendo – "¿La conozco?"

"Si" – Mi novio bajó la mirada hacia las teclas del piano

"¿En serio?" – terció Alice – "¿La conozco también yo?" – el entrevistado asintió sin mirar al frente – "¿Cómo se llama?" – las piernas se me aflojaron y esperé la respuesta

"Algún día lo sabrán" – respondió Edward sonriendo tristemente – "o al menos, eso espero"

ALICE POV

Durante el camino había venido pensando sobre lo que me había dicho Rose... "Emmet es gay"… No lo podía creer pero ¿Por qué me mentiría Rose en algo así?

Suspiré. "Al fin de cuentas, sigue siendo Emmet" me dije mentalmente y también me pregunté si Edward y Jasper estarían enterados de la situación. No quería cometer una imprudencia, así que decidí olvidarme del tema hasta que llegara a casa y Rose pudiera contarme bien sobre el asunto…

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"¿Por qué no me dejas ver el cuadro?" – reproche mientras hacía un puchero. Mi novio rió entre dientes

"¿Sabías que eres adorable cuando te enojas?" – preguntó mientras me abrazaba por la espalda y su aliento rozo mi cuello. Abrí más mis ojos, mis mejillas se encendieron y el corazón comenzó a palpitar fuertemente

"N…no" – dije y la voz se me cortó por la repentina ola de nervios. Jasper no alejaba sus labios de mi cuello y su risa provocó un extraño estremecimiento en mi cuerpo. La sensación me asustaba, pero me gustaba a la vez, y no fui capaz de alejarme

"Jazz" – murmuré – "los cuadros…" – mi novio se alejó como si mi cuerpo le hubiera transmitido una fuerte descarga eléctrica

"Si" – dijo y pude sentir la congoja en su voz – "Los cuadros…" – giré mi cuerpo para encararlo. Estaba sonrojado, al igual que yo, sus ojos me miraron de manera culpable – "Ali, disculpa si te incomodé…" – negué con la cabeza y bajé la mirada para hablar

"No es eso, Jazz" – interrumpí y comencé a balbucear… pero, suponía que esas palabras no eran malas si se las dices a tu novio ¡Cuánta falta me hacía platicar con mis hermanas para pedirles consejos de cómo tratar a un niño! – "me… me gusta" – admití y comencé a mover mis dedos nerviosamente – "me gusta que me beses… y que me acaricies…" - ¡Alice! ¿Qué haces? ¿Cómo le vas a decir eso, tonta? ¡Seguramente lo vas a asustar! – "solamente que me da… me da pena". Un largo silencio nos invadió y no me atreví a levantar la vista para ver la expresión de mi novio. ¡Excelente, Alice! ¡Seguramente ahora esta pensando en salir corriendo pensando que te quieres aprovechar de él!

"¿En serio te gusta?" – la voz de Jasper fuera de escucharse asustada, se escuchó complacida y me alentó a verle. Su rostro estaba envuelto en una contenida mueca de emoción, timidez y… ¿autosuficiencia? Asentí. Tal vez había exagerado con mis miedos – "Es bueno saberlo" - sonrió ampliamente y me volví a sonrojar

"¿Me vas a mostrar el cuadro si ó no?" – pregunté para cambiar el tema y lo logré. Jasper se había empecinado en no mostrarme aquel dibujo con el cual concursaría

"Pronto lo veras" – repuso – "solo faltan dos semanas ¿Qué tanto puede ser?" – bufé y traté de mirarle de manera asesina pero mi gesto solo pareció divertirle. Acercó su rostro hacia el mío y nuestros labios se rozaron levemente, quebrando todo tipo de "posible" enojo manifestado hacia él

"Eso es hacer trampa" – acusé pero mis brazos atraparon su cuello y lo atraje hacia mí para no separar su boca de la mía

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"Te gustó mucho la canción" – señaló Bella cuando ya íbamos camino hacia la casa ya que en todo el viaje la había venido tarareando. Asentí sonriendo ampliamente

"Es una canción realmente bella, ¿Se la has dedicado ya a la muchacha que la inspiró?" – Edward asintió mientras miraba hacia la carretera – "seguramente le ha encantado"

Al llegar a casa, Rose estaba hablando con mamá por teléfono. Me alegraba y me ponía nerviosa el hecho de que en tres días llegarían. La había extrañado mucho. Emmet bajó por las escaleras y las palabras de mi rubia hermana vinieron automáticamente en cuanto lo vi. Me concentré como nunca lo había hecho en sus movimientos, demasiado varoniles, pensé

"Hola, Alice" – saludó con su extensa sonrisa desdibujadle de su rostro. Una sonrisa muy masculina, al igual que su voz gruesa y ronca – "¿Te pasa algo?" – salté. Me había olvidado en responder

"Estoy un poco distraída" – defendí y el paso uno de sus músculos brazos a mi alrededor

"Ay esa hermanita tan soñadora" – acuso con tono juguetón mientras me levantaba en el aire – "Espero que no sea por algún chico eh" "Soy un hermano muy celoso" – reí divertida. Tal vez era por su complexión alta y fornida; por ese carácter tan divertido y un tanto brusco, lo que me impedía verle de una manera diferente. Y fuera como fuera, Emmet era mi hermanastro preferido.

Pero de todos modos, tenía que platicar con Rose. ¿Cómo sabía ella sobre la preferencia sexual del muchacho? ¿Y qué relación tenía eso con que él estuviera en su recamara?

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"¿Y bien?" – insistí cuando estaba ya en la recamara de mi hermana, a punto de ir a dormir

"¿Y bien qué, Alice?" – preguntó

"¿Me vas a explicar por qué dices que Emmet es… es… gay"

"Es su preferencia sexual, no lo juzgues"

"¡No lo estoy juzgando!" – discutí – "solo quiero saber cómo es que tu sabes eso… te llevas muy mal con él ¿Cómo te lo pudo confiar?"

"No me lo confió" – fruncí el ceño – "yo me di cuenta, y cuando le pregunté, no le quedó de otra más que admitirlo"

"¿Y cómo te diste cuenta de eso?" "Yo jamás lo hubiera pensando de él, sus actitudes son demasiado… varoniles"

"No te das cuenta por que eres muy distraída" – la miré a los ojos y mi hermana no me sostuvo la mirada – "esta bien. Te contaré" – emitió un profundo suspiró antes de continuar – "¿Recuerdas cuando Emmet salió con Victoria el mismo día que yo salí con James?" – asentí – "pues resulta que ese día, Emmet no salió con Victoria, si no con un chico al cual no conozco. Nos topamos en un restaurante y lo vi… eso es todo"

"¿Lo viste con un chico?" – mi hermana asintió severamente. Le creí, la historia tenía lógica – "¿Edward y Jasper están… enterados de esto?

"¡No!" – dijo rápidamente – "no lo saben, ni deben de enterarse hasta que Emmet decida hacerlo publico" – volví a asentir con la cabeza. completamente de acuerdo. Después, recordé el punto principal que quería tener claro – "pero… ¿Qué hacía Emmet en tu recamara?" – mi hermana tardó en contestar. ¿Me imaginé el nerviosismo en su rostro?

"Bueno… eso es algo que no sé" – comenzó a explicar – "seguramente… quería mis maquillajes o alguna tanga..." "Ya sabes, frustraciones personales, tal vez" – la miré con los ojos dilatados y con una mueca de asco. Una cosa era que Emmet tuviera otras preferencias sexuales y otra, muy diferente, era que quisiera usar las cosas de mi hermana (incluyendo su ropa intima)

Emmet con tanga… eso si resultaba algo grotesco de imaginar

¡¡Hola!! ^^ ¿Qué tal? Jejeje bueno pues aquí me tienen con otro capitulo más ¿Qué les pareció? Jejeje bueno pues espero sus reviews ^^ (gracias por todos los que se toman el tiempo de dejarme uno T_T waa!! Me ponen demasiado contenta)

Me tengo que ir. Se cuidan y nos leemos pronto