Bien donde me quede, bueno lo último que supe de ustedes fue hace tres días, donde con Bella hicimos un muy buen uso del baño, Hermione se indignó, nada que un beso no pudiera solucionar, ella quiere llegar virgen al matrimonio, bueno solo podía servir a sus ordenes.

Oh! Si, me desmaye por tres días, la magia Black, es dura, pero sigan viendo, ese fue un mes muy interesante.

Legeremens.


Mansión Potter, Gales, intrazable.

Me desperté con un dolor de cabeza monumental, tío Tom se paseaba por la habitación claramente nervioso, cuando intente moverme sentí algo suave contra mis manos, algo realmente muy suave, mis manos estaban en los senos de una chica, un realmente muy linda chica de cabello rizado, y sus senos eran muy bonitos, muy grandes, mi amigo al sur de mi cuerpo estaba muy feliz, con el ejercicio de mis manos, bueno siempre podía echarle la culpa a una erección matutina, al fin y cabo era un adolescente con las hormonas muy revueltas, de la nada mi visión se vio tapada por otro par de senos, ligeramente más grandes que los de Hermione, y Hermione era mediana, no muy grande, una talla entre la C o la B, pase un buen tiempo de calidad con Padfoot, y no era el hombre que me dejaría a mi suerte sin conocimientos en el área femenina, aunque estaba claro que los que tenía en su cara eran talla C, casi bordeando la D, y eso significaba que era Tonks, buscando en su enlace a Hermione la sintió en la misma habitación relativamente calmada, sacando a Tonks de su posición sobre mi y reemplazarla con celeridad. Su suave aroma a frambuesa llenó mis fosas nasales, calmando mi mente caótica, había una chica rubia muy bonita abrazada a uno de mis brazos, Tonks se había movido a alguna parte de la habitación, estaba cerca pero no tanto, como si estuviera evaluando la situación, tío Tom se había desplomado en la silla al lado de la cama, una vez liberado de la delantera de Hermione, quien lucía algo avergonzada, algo me impulsó a besarla, fue un beso muy suave, algo que ella apreciaría y bajaría su nivel de estrés.

Tom me miraba como si no quisiera estar en la habitación, era esa mirada que decía que estaría ahí afuera de la puerta mientras yo tenía mi camino de pecado con las chicas.

Sorprendido de que las mujeres abrazadas a mi no hubieran despertado aún con todo el movimiento que se hizo al ser abrazado por Tonks y Hermione, sin poder hacer una frase completa mire a mi tío quien se removió en la silla ¡Los señores oscuros no se remueven con vergüenza en las sillas!

"Tío? ¿Qué sucedió? Recuerdo estar en la oficina en Grimmauld Place, y luego negro" Nox salto a mi pecho de alguna parte, y se acurrucó en mi cuello antes de ir por la chica bonita de cabello oscuro y rizado.

"Hum… Bueno, te encontré desmayado hace tres días en la oficina, estaba la carta de Orion Black sobre el escritorio y estas dos damas desmayada en la alfombra persa, los intente despertar pero nada funcionaba, llame a un sanador quien me dijo que solo estaban asimilando la herencia y manto de la magia Black, al parecer es dura, no se nada más allá" Sacando con cuidado mis brazos de los agarres mortales de las chicas me senté en la cama, haciendo una recapitulación desde lo que recordaba, más despierto podía recordar recitar la frase que el abuelo Orion me dijo en su carta, luego de eso sentí dos golpes y me desmaye antes de recordar ¡Oh por merlín! No, realmente no quiero recordar lo último.

"Creo que antes de desmayarme dije, una frase que el abuelo Orion escribió en la carta, más que nada porque Sirius había querido que tomará el manto de lord Black al completo para que pudiera estar completamente protegido, así que lo hice, no pensé que por decir, Servus Fagmilire Terneus Lord Black… " un gran flash de magia fue liberado al decir otra vez la frase, un brazalete se materializó en mi muñeca izquierda, con dos joyas, y había un espacio para otras cuatro, mi instinto me decía claramente que esto me uniría a las chicas con las que estaba destinado a estar, aquellas que estabilizarán mi poder y serían guardianas de mi alma impidiendo hacerme un mago oscuro, en las mujeres aún dormidas en mis costados apareció un anillo en sus dedos, una sensación de que deberían llevar alguna pulsera en sus muñecas con su joya se quedo en mi cabeza, Hermione ahogó un grito de asombro.

"Es verdad… Es real" Mi confusión era máxima, ¿Que era verdad? Mire mi brazalete con curiosidad, era una pieza de plata, una muñequera de cuero y plata, con el sello de armas de los Potter y los Black, y los espacios para las joyas, en los Black había tres, y dos de ellos ya estaban ahí, un zafiro y un ópalo, Hermione estaba al borde de las lágrimas, ella era mi chica, aquella que estaba en pie de guerra incluso contra mi cuando encontraba que estaba haciendo algo estúpido, ella me amaba incluso cuando era más pequeño que la norma, y tan delgado como ella, ella me amaba tanto como yo a ella, y estaba muy seguro que sin ella no podría hacer lo que fuera que tuviera que hacer, de un salto salí de la cama antes de abrazarla contra mi pecho, al parecer la magia había hecho algo más que unirme a dos brujas bonitas que apenas conocía.

"Tu eres mi Hermione, quien puede reconocer mi mala escritura a dos kilómetros, quien es mi mejor amiga, y confidente desde que tengo once, a quien llamaba a escondidas durante las vacaciones solo para saber como estabas, sobre quién he ido sobre las puntas de mis pies a tu alrededor por miedo a perderte, y sobre todo eres quien me enseñó que era amar, solo sé que sin ti no podré hacerlo, eres mi conciencia y corazón, solo debemos aprender a amar a cinco chicas más, una de ellas es Tonks, las chicas sobre la cama, a quien debemos conocer, y dos chicas que debemos encontrar, tu siempre serás especial porque sin ti, yo ni siquiera estaría vivo" Tonks se acercó y acarició el cabello más domado de Hermione, quien respiraba pesado en mi cuello, calmando su llanto, realmente era sólo instinto lo que me hizo decir lo que dije y al parecer fue una buena decisión, no sabía que había sucedido, hace tres días tenía demasiadas cosas en la cabeza, y hoy tenía más, pero no por eso perdería a su primer amor, las cosas se solucionarían, estaba seguro, mientras pudiera tenerla de la mano, y las otras chicas, seguras, aun no podía decir que las amaba pero lo haría en algún momento, ya sentía cariño por ellas y aun ni les había dicho hola, Tonks, era distinta, siempre le gustó su carácter afable, y su tranquila torpeza, estaba muy seguro que era apropósito el que siempre estuviera a punto de caer, si uno subestima a su enemigo, jamás pensarás que puede derrotarte por una gran estrategia.

"Yo… Lo sé, sólo me impresionó, esto es muy grande Harry, y ¿si no podemos hacerlo? La última vez que esto sucedió fue hace casi mil años y fue para reformar la sociedad mágica" Sus ojos eran implorantes, la voz de Tonks nos sorprendió.

"Si alguien puede hacer un cambio verdadero en esta sociedad, son ustedes, no sé muy bien porque soy una de las mujeres hacia las que sientes un enlace Harry, pero haré mi mayor esfuerzo para ayudarte a cambiar esta sociedad a algo sostenible, jamás he dudado de su fuerza como pareja, son realmente impresionantes" Eso calmó a Hermione, quien se había unido mucho a Tonks, su manera de ser, alerta/relajada calmaba a Hermione.

"Pero aún así, debes explicarme con manzanitas qué es realmente un aquelarre, la magia Black me dio el conocimiento pero no la comprensión, aun no logro comprender al dedillo la información metida en mi cerebro" Hermione sonrió antes de poner esa mirada decidida en sus ojos, esa mirada que me aseguraba que nada podría salir mal, podrían haber algunos inconvenientes pero no habría ningún problema mayor.

"No hay problema, pero necesitas un baño, apestas Harry" Mi tío nos miraba fijamente, juraba que si no fuera por la canción incesante que aprendí a cantar en segundo año cuando Dumbledore atacaba mi cabeza para saber que estaba sucediendo podría adivinar perfectamente que mis pensamientos acerca del baño no eran los más puros, aun tenía una erección pulsante contra la tela de mi pantalón, siempre me había gustado como estaba construida Hermione y la poca ropa de Tonks no ayudaba a mantener mi libido abajo.

Levantándome le di una mirada a la habitación, los huevos que había recibido ese día estaban bajo una luz caliente en un terrario cerca de la ventana, el bastón con las armas estaban alineadas en la otra pared.

"Entonces creo que iré por el baño, nos vemos en una hora en la biblioteca" Todos asintieron antes de salir, al parecer era mi habitación las chicas ahora dormían abrazadas, revelando partes suaves de su pecho y piernas a mi vista, concéntrate Harry, un baño, conseguir estar limpio, me dieron una hora, así que podía remolonear un rato en la tina, mi estómago no estaba listo para nada que no fuera un vaso muy grande de jugo de naranja por el momento, me metí en la bañera, era relajante tener estos lujos, mi cuerpo se calentó hasta los huesos, había puesto una toalla en mi cabeza mientras cerraba mis ojos, puede que sea un día absolutamente confuso, estaba unido a dos chicas que dormían en mi cama, dos hermosas mujeres, y al estar unido a ellas, significa que estaba casado con ellas, ellas eran Lady Black, ambas, tenías que tener sangre Black en las venas para ser llamada un Lady Black, lo que rondaba en su cabeza era quienes eran, el único que le venía a la cabeza con sangre Black, era el hijo de Narcissa, pero era un niño, y aunque amaría la ironía de que fuera convertido en su esposa, sabía que la magia no dejaría morir a la familia Malfoy, especialmente con Malfoy senior siendo una mascota de su tío, realmente no sabía porque razón lo seguían como cachorros a su madre, aunque era bueno saber que su tío tenía el don de controlar locos, especialmente porque esos locos sabían maldiciones bastante potentes que chupaban su valentía, jamás quería estar bajo algunas de esas maldiciones, tenía a seis mujeres que mantener felices por el resto de su vida y pensaba hacerlo con todas las partes de su cuerpo, muchas gracias. Suspirando feliz sintió algo extraño en la tina, abriendo un ojo vio como un largo cabello negro y muy rizado acariciaba la espalda baja de una chica desnuda, de espaldas a él, de piel cremosa, desnuda, la chica se sentó de espaldas a él, sus nalgas eran perfectas, su trasero era impresionante, o lo fue hasta que sintió a la chica sentarse en una de sus piernas, podía sentir la entrepierna al completo, con un chillido poco digno salió de la tina, mirando a la chica, era preciosa, de ojos grandes y violetas, el azul era tan profundo que se veían violetas. Mirando hacia atrás vio a la chica rubia con una toalla de mano cubriendo la mitad de sus senos y colgando hacia abajo, también ella estaba muy desnuda, y si ella daba un paso él podría tener fácilmente su nariz en su entrepierna, una entrepierna con un muy ligero mechón rubio, sin poder hacer mucho por su erección salió corriendo del baño, la magia Black, había lavado todo el daño que sus años de vivir con los Dursley le habían hecho, estaba más alto y con más masa corporal incluso su amigo había crecido un poco, nueve bonitas pulgadas, mejor sus anterior siete y medio, la vida le estaba sonriendo, pero su ética le dictaba que aunque eran ellas las que habían entrado al baño, mientras él estaba ahí, y se habían quitado la ropa, y una de ella se había sentado su, su, su entrepierna claramente en su pierna no podía ir simplemente y tener su camino con ellas, debía mínimo saber sus nombres, aunque fueran sus esposas él debía tratarlas con respeto, y conocer sus nombres.

Con un viaje rápido al armario huyó de su habitación.


Oficina de Amelia Bones, jefe del DMLE, ministerio de magia, Londres.

Amelia quería vomitar todo el gran desayuno que su sobrina había hecho hoy para ella antes de partir al trabajo otra vez, había visto los recuerdos de Sirius Black, y estaba a haciendo un juicio para limpiar su nombre, aunque estuviera ahora fallecido siempre era bueno tener su nombre limpio, sus recuerdos también enmarcaban a Dumbledore en más delitos aun, el solo hecho de poner en peligro al heredero de una casa tan poderosa como los Potter, que además era el heredero de los Black, ponía al hombre frente a un dementor para recibir el beso, ni pensarlo, aunque era un mujer ruda eso siempre le daba escalofríos, y ahora revisando los recuerdos dados a ella por Tom Potter-Riddle, sacados directamente de la cabeza de ese gran enfermo, quería vaciar su estómago, con justa razón el hombre le había dado el consejo de tener a un sanador de mente cuando viera los recuerdos, sabía que las personas podían hacer muchas cosas por sus intereses y planes, incluso matar gente, pero lo que había hecho este intento de hombre por mantenerse en el poder era inconcebible, no necesitaba ser ministro ya que el propio ministro respondía he iba siempre a él por consejos, la fachada de abuelo comprensivo era legendaria, pero el hombre no tenía pensamientos precisamente de abuelo cuando veía a los niños en Hogwarts, le daba asco solo pensar si algún niño llegó de esa manera a sus asquerosas manos, y si lo hizo ella misma idearia el castigo para el monstruo en el que una vez casi todos confiaron.

Tomando sus cosas y sellando su oficina tomó el Flu a St. Mungo, necesitaba a un sanador de mente urgente.

Sintiendo que Madam Bones fuera del ministerio decidió incursionar y buscar las pruebas que incriminan a Dumbledore para destruirlas, su señor lo recompensará muy bien si lograba hacer eso, solo que no encontró la puerta de la oficina de Bones, sabía que estaba ahí, pero no podía ver ni sentir la puerta, reprimiendo su ira se alejó del departamento de seguridad mágica, un arete de oro brillo en el pasillo próximo a la oficina de Madam Bones antes de retirarse a las sombras.


Sala de dibujo, mansión Potter, Gales intrazable.

Habían llegado los pastelillos, y el té estaba siendo servido cuando un muy sonrojado y agitado Harry Potter, entró en la habitación, asustando la mierda fuera de los alojados en la salita, que incluía a un Lucius Malfoy, sentado en el piso con un collar de perro a los pies de su tío, el hombre tenía mucho conocimiento, y Tom lo usaría a su favor, que fuera una marioneta de su padre fallecido que lo había atado a una bruja, que había sido coaccionada en su contrato de matrimonio no era su culpa, sólo recientemente había sido liberado del contrato, y el hombre no tenía voluntad alguna, más que cuidar de su hijo y empresas, la máscara cuidadosamente hecha años antes le daba la seguridad social de su estatus, pero a puertas cerradas él era una de las mascotas de Tom Potter-Riddle, quien absolutamente adoraba verlo muy desnudo con el trasero rojo y en popa, la segunda varita de Tom solo daba hechizos a los magos, por lo que jamás sería padre, claro habían pociones y hechizos que permitían a un hombre llevar a su descendencia, pero no estaba muy interesado en ello, su sobrino tendría muchas mujeres que darían buenos herederos a sus líneas de sangre, así que no le preocupaba en lo más mínimo, su único interés era joderselo a placer, como con los hermanos Lestrange, aunque sólo Lucius podría considerarse un amante, él amaba a los tres por igual.

Miró a su sobrino interrogante, no lo esperaba por una media hora, sabía que a Harry le gustaba tomar un baño a placer, ya que con Dursley durante catorce años solo tuvo duchas frías, y solo en Hogwarts había sentido el agua caliente por su piel, aunque se veía agitado la ropa nueva le sentaba a la perfección, fue bueno que estuviera encantada para ajustarse al tamaño en crecimiento, porque hace tres días Harry medía 5 pies y 8 pulgadas, y ahora estaba en 6 pies y una pulgada, un gran estirón mágico, ni hablar del enorme núcleo del niño, con justa razón ya estaba casado, si no lo estuviera él mismo le estaría buscando esposa para equilibrar su magia, eso hacían las mujeres, equilibran la magia casi salvaje de los hombres, el era un caso aparte ya que él estaba enlazado a sus tres mascotas, manteniendo en equilibrio la magia de los cuatro, aunque la muerte le había dado el beneficio de tener su magia equilibrada, dentro de él lo femenino y masculino estaban en un muy buen balance.

"¿Harry? ¿Estás bien?" Recordando a las hermosas vistas de su baño privado su cara se sonrojo fuertemente.

"Eh… ¿Si? No… No lo sé" Trago grueso antes de darse cuenta que Lucius Malfoy 'El Lucius Malfoy' estaba sentado en piso con la cabeza apoyada en las piernas de su tío. Muy bien su día acababa de cambiar, de caótico, a muy raro. Al ver la mirada desconcertada de su sobrino, Tom sonrió.

"No hará ni dirá nada, estará aquí en silencio, no te preocupes por él, incluso puede dar algo de luz sobre las antiguas costumbres, Hermione y Tonks deberían llegar pronto" Harry asintió antes de tomar un bollo y morderlo, crema dulce y un poco ácida estalló en su boca calmando un poco sus pensamientos con el movimiento repetitivo de comer, aunque al ver la crema del bollo le recordó cierto parche pequeño de vello rubio, un lugar que estuvo a centímetros de su cara.

Tom miró a su sobrino quien al ver la crema amarilla del bollo de limón, se sonrojo fuertemente, su curiosidad estaba burbujeando por una respuesta, una mujer de cabellos largos y rizados asomó sus ojos violetas por la puerta, asustando la mierda fuera de Tom, él conocía a esa mujer, estaba muy seguro que la había visto hace unas semanas muy contenta de que el contrato mágico que la unía a Rodolphus se había roto, que podría tener control sobre su vida, y ahora estaba enlazada a su sobrino en un aquelarre, realmente la suerte no estaba en su camino, o tal vez sí, con Harry jamás le pasaría algo, sería cuidada, y aprendería lo que era el amor, podría cumplir su deseo de ser madre. Vio como su sobrino se sonrojó en un tono más profundo de rojo cuando Bella entró en la habitación y extrañamente el techo era de gran interés para Harry, una teoría se infiltró en sus pensamientos, Bella no era lo que se dice mojigata, ella sabía lo que sucedía y a ella por la mirada traviesa en sus ojos le gustaba Harry, y avergonzandolo era la mejor manera de romper el hielo con Harry, Bella llevaba un vestido púrpura de un corte bastante moderno que Tonks y Hermione habían traído para ellas, mirando a Bellatrix se dio cuenta que si ella había desenvejecido y unido a Harry, la única rubia nacida en los Black en cien años era Narcissa, una Narcissa que entraba en la habitación con un vestido de color verde menta, bastante bonito, y que él juraba no estaba en el armario, por supuesto que otras mujeres podrían aprender a amar en los Black que aún vivían, Andrómeda era muy feliz con su marido, y Tonks, bueno era de Harry, el niño tenía una jodida suerte para encontrar a las mejores brujas del su época, Hermione tenía un don con encantamientos, y era una investigadora nata, Tonks según había escuchado era la mejor interrogadora después de Amelia Bones, las magias de la mente se le daban tan bien como su regalo de Metamorfomago, podía engatusar la mente de un delincuente en cuestión de minutos, era poco conocido pero Narcissa era una sanadora nata, jamás pudo ejercer por culpa de su padre, pero el talento y el don florecía en ella, ahora tendría la oportunidad de ejercer su vocación, Bellatrix tal vez no tenía un pasado tan bueno, pero era una maestra en runas y excelente en creación de hechizos, una cosa con la que se nace, como Harry podía dominar a las bestias, Bella podía crear, modificar o mejorar hechizos, no muchos podían, eran buscados y apreciados, tener un tejedor entre las filas de un mago oscuro era un golpe maestro, porque ellos veían los hilos de la magia, era como tener un vidente, o marcado de Apolo, Harry estaba unido a brujas poderosas en propio derecho, que sólo aportarían en su relación múltiple, sus hijos serían muy bendecidos por la madre magia, con una sonrisa se preparo para la conversación a que tendría el gran gusto de asistir, esto tenía escrito chantaje por todas partes.


Cabaña de pesca, Noruega, tierras Dhetvic.

Leiian Dhetvic estaba cómodamente sentado en el bote muggle que había reparado, y acondicionado para hacer su actividad favorita a los setenta y dos años, había reacondicionado el bote porque era extraño que alguien simplemente estuviera parado en medio del agua con una caña de pescar, con un suspiro miro las tranquilas aguas, podía escuchar como algunos pájaros locales empezaban a despertar, los sonidos tranquilos del bosque lo llevaron a recodar a una mujer con los ojos tan verdes como el bosque que estaba mirando, cuanto había pasado ya de eso ¿Treinta y seis años? No, Treinta y siete largos años desde que había visto aquellos vibrantes ojos verdes, y ese cabello tan rojo como la sangre que le recorría por las venas, pero ella era casada, y tenía una hija si no recordaba mal, un patito feo, no había belleza en esa niña, tal vez podría volver y raptarla, aunque estuviera viejo, le gustaría mucho ver aquellos ojos verdes otra vez, y con ayuda de una poción o dos, sentir aquel cuerpo otra vez.

Tal vez aquella aventura que tuvieron hace tantos años hubiera terminando con una hermosa heredera, con esos ojos, una hija, alguien a quien dejarle su legado, miro el cielo que estaba aclarando con paciencia y calma, casi con pereza, un pez tiro del anzuelo, bueno tenia el desayuno, ahora faltaba el almuerzo y la cena, recogiendo el pez volvió a tirar del lienzo, al elevar sus ojos, vio a la bella lechuza blanca planeando en los tonos del amanecer, frunció el ceño con curiosidad ya que solo algunos podian contactarse con él directamente y generalmente el colgante en su cuello evitaba el correo, y lo desviaba a su cabaña si era urgente o su casa si podía esperar, solo su familia fallecida podía contarse con él así, así que la lechuza lo sorprendió absolutamente, con un giro perezosamente elegante la lechuza aterrizó en su bote, los ojos dorados lo observaban con inteligencia, antes de extender su pata, había una carta cuidadosamente sujeta, el toque de una dama sin duda.

Con delicadeza recogió la carta, y tomando un poco de carnada se la extendió a la bella lechuza nevada, quien le dio un ulular agradecido, el don de su familia eran los animales, las bestias realmente, el mismo había ayudado a instalar reservas para animales XXXXXSS, el peligro mismo, como el nundu que era su mascota, la reserva de dragones era lejos su favorita, sus recuerdos volvieron a la bruja ardientemente pelirroja, claro según ella y lo que sus padres le habían dicho era un squib, pero la mujer tenía un don inusitado con la naturaleza, cosa que tocaba florecía, ella no tenía un núcleo mágico porque su magia residía en su corazón y sus manos de ángel, era preciosa, realmente Sebastián el esposo de Rose jamás supo que había olvidado en su casa, era bella, ardiente y peligrosa con los cuchillos, alejando la melancolía vio el sobre, el sello Potter estaba en la carta, con un ceño fruncido abrió la carta, jamás pensó en sus sueños más salvajes que su aventura con Rose resultará en otra flor.

Leyó con cuidado otra vez la carta.

Lord Dhetvic.

Estimado Leiian Ambrius Dhetvic, desde Gringotts nos dirigimos a usted en representación de Lord Potter-Black, el motivo de la presente es para informarle que el hijo de su fallecida heredera ha tomado el manto de las antiguas formas, y la magia ha reconocido su petición, como tal y siendo el último de las líneas Taratrofdaravic y Dhetvic, la magia ha manifestado su don, el de la magia de guerra, y la magia vikinga, la representación de Thor en espíritu ha dado su don a su nieto, si pregunta cual hija o nieto en defecto debo recordar a su memoria a la señorita Rose Taratrofdaravic de casada Evans en unas vacaciones en Francia, donde usted estaba trabajando en las salas de protección para la comunidad Veela residente, su aventura dio como fruto a Lily Rose Evans, quien diecisiete años después se caso con James Charlus Potter, el fruto de esa unión es Harry James Potter-Black, su nieto, en Gringotts nos disculpamos por la tardía noticia de la muerte de su hija y la huerfandad de su nieto, le juramos que la cabeza del duende a cargo de darle la noticia y quien debía mover la custodia a las partes correspondientes han sido cortadas por la traición a las casas antiguas dañadas, en este momento Lord Potter-Black ha tomado su manto hace unas horas, y debe estar en control de magia Black, le damos las más sentidas condolencias por la pérdida de su heredera, pero también le pedimos disculpas por la tardanza de la llegada de la noticia, y le ofrecemos el contrato para que enseñe a Lord Potter-Black con su herencia mágica, no hay nadie más capaz que usted, en confidencia y con los muchos años que tengo al servicio de mi gente y Gringotts he de confesar que nadie más que usted y el tío del joven Lord pueden ayudarle en la travesía que esta obligado y destinado a cumplir, el muchacho muestra un fuerte carácter y una ética intachable que con seis mujeres a su lado pondrá a prueba desde el primer día al joven Lord,

Por esa razón solicitamos su presencia en Londres, esperando no incomodar de ninguna manera.

Hurkwen GroowKnife, gerente de cuentas Potter.

Pd: El nombre de la lechuza es Hedwig, uno de los familiares de su nieto, la única lechuza en gran Bretaña que podría llegar a su ubicación con rapidez.

Leiian miro con sorpresa, sacudió su cabeza y volvió a mirar la carta en sus manos, miro al bello ejemplar de búho nevado, sentía un enlace a medio formar en el ave, se dejó caer en el bote, una hija, ¡una hija! Un nieto, un heredero de su magia, un nieto lo suficientemente fuerte para tomar en control la magia de cuatro familias mágicas, debía apurarse, el muchacho debía mínimo tener dos de sus seis esposas hoy y estar enlazado sexualmente a las dos en una semana antes de que el poder empezará a hacer mella en él y volverle loco poco a poco.

Golpeando su personal en el bote este empezó a moverse en la dirección de su cabaña, debía moverse rápido, necesitaba a su familiar, sus libros y su baúl de enseñanza, rayos, estaba en mal estado físico, ya no era tan agudo, pero mientras llegará antes de que semana terminará no perdería a lo último que quedaba de esa pelirroja ardiente. La lechuza lo miro interrogante antes de posarse en su hombro con suavidad, al parecer tendría un guia en esta aventura, porque dudaba que fuera la última.


Jardín norte, mansión Potter, Gales, intrazable.

Harry estaba con una camiseta, una jardinera y par de zapatillas, con las manos llenas de tierra mientras abonaba un rosal, al otro lado del jardín una Bellatrix ejem Isabella ahora, estaba ataviada igual que él peleando con un arbusto, persuadiendo al arbusto mágico de tomar una figura o someterse a un podado, al parecer el arbusto quería ser podado, y actualmente su esposa Black principal estaba llena de ramitas, una Narcissa estaba mirando la cesta con los dos huevos que la magia de la familia le había dado, lanzando algunos hechizos útiles, invocando mantas suaves, y buscando en algunos libros de la mesilla de la terraza que tipo de animal saldrían de su interior. Mientras arreglaba el rosal para que cuando llegará la primavera otra vez fuera majestuoso le daba vueltas a la conversación de hace unas horas.

Estaba oficialmente casado con Narcissa Amara Black y con Bellatrix Druella Black, quien se decidió cambiar su nombre, a Narcissa le daba igual, al final la dote sería de vuelta a las arcas Black. Pero Bellatrix no quería cargar más con ese nombre, había hecho mucho daño bajo ese nombre especialmente cuando su madre obligó su mano en matrimonio con el psicótico de Rodolphus LeStrange, un hombre que su padre había unido a un falso señor oscuro, de donde Tom lo había salvado y tomando bajo su cuidado, ella quería que esta nueva oportunidad para ser ella misma, la chica que podía tejer un nuevo hechizo en cuestión de minutos, que podía cambiar la composición de un hechizo solo mirándolo, ella era un tejedora pero ella también amaba la jardinería, inventar cosas en la cocina y aprender, su máscara burlesca era para evitar a la gente, no era una mala persona solo había sido coaccionada por quien debía protegerla en su momento, así que había pedido por si podía tomar otro nombre, y Harry siendo Harry se lo concedió, ahora era la flamante Matriarca Black, Isabella Rose Black, hija ilegítima de Bellatrix LeStrange, siempre le habia gustado ser controversial y ser una hija ilegítima era lo más escandaloso que podría ocurrir entre los catatónicos sangre pura. Mirando satisfecho a los rosales que estaban abonados, y elegantemente podados fue por un vaso de limonada que había visto a Narcissa traer de alguna parte, Tonks y Hermione después de una conversación corta, les habían dado las tardes para conocerse entre sí, mientras Hermione empezaba su entrenamiento de Oclumancia con Tonks, el té de la tarde sería compartido para conocerse entre los cuatro, y dejar atrás rencillas, las mañanas le pertenecían a él mismo para estudiar y seguir en su entrenamiento animago donde su tío había sido muy vocal, Hermione y Nym estaban acostumbradas a que el estuviera haciendo muchas cosas a la vez por lo que usualmente cazaban su tiempo después de la cena, por el momento estaba todo equilibrado, se preguntaba como lo lograría después con dos chicas más, aunque tenía la sensación de que la siguiente dama Potter la conseguiría en su cumpleaños, los Potter no tenían matriarcas, tenían damas, algo extraño para él, también estaba el hecho de que tenía que encontrar a la Dama Slytherin, Tonks era demasiado sincera para ser la dama Slytherin y Narcissa no quería saber del tema, ella era una sanadora, no una dama política, es cierto que durante mucho tiempo jugo ese juego pero era más para sobrevivir que por algo más, y su Hermione, una de sus damas Potter, ella solo quería crear un mundo mejor, era demasiado revolucionaria, necesitaba a alguien que fuera el equilibrio entre la pasión de Hermione y su inteligencia, alguien que pudiera pulir sus ideas, alguien que nadara entre tiburones y saliera indemne porque ellos sabían que era el tiburón más grande del arrecife, sabía que quien fuera que lo destinará a esto había elegido a un equilibrado equipo de brujas, porque si lo pensaba, Tonks su bella Nymphadora era una maestra en las artes mentales, Hermione una investigadora y la revolucionaria del grupo también era su corazón, quien le enseñó a amar, Bella según lo que ella le había contado sobre si misma, era una tejedora, la magia era parte de ella aparte de una maestra en runas, y Narcissa una sanadora que también tenía un don con los animales, no al nivel propio que lo suyo eran más las bestias, pero era buena, Nox se derretía en sus manos ahora mismo, se preguntaba donde estaría Hedwig, usualmente cuando estaba fuera de combate por muchos días ella lo regañaba pero ahora ni plumillas de ella. Se sentó en la banca sumamente cómoda para ser de madera antes de darle un trago a la limonada, dirigió sus pensamientos a su fiel compañera.

"¿Estas bien, Harry?" Ausentemente asentí mientras miraba el cielo, sentía que estaba cerca pero no podía verla, Bella se sentó a mi lado, por inercia empecé a quitar las ramitas de su largo cabello. Un gato negro, enorme y monstruoso venía corriendo con algo en su hocico.

Imbocando su varita se adelantó para proteger a las mujeres tras él, esperaba de todo corazón que su don con las bestias se activará.

El gato paro frente a él con una gracia increíble antes de frotarse contra su costado y ofrecerle el pergamino que estaba en su hocico, lanzando un hechizo de detección vio como su varita se achicharro por el simple hechizo que no mostró ningún efecto nocivo.

Leyo la nota.

Si puedes leer esto, es porque eres mi nieto.

Harry, no estoy seguro de que sepas pero las propiedades Potter originales, son las más seguras del universo, algo de ser protegidas con la magia de otra dimensión, el hecho muchacho es que no puedo entrar para guiarte en tú entrenamiento sí no me das la ubicación, Mirhu te llevará a donde estoy, lleva tu varita (si aun funciona) o tu personal, para que lo sepas un personal parece un bastón de madera sin pulir mientras no está unido a su mago.

Atentamente Leiian Dhetvic.

Harry miró la nota en la confusión mientras el gato aun se frotaba contra su costado. ¿Su personal? Muy bien estaba oficialmente confundido, le pasó la carta a Bella, quien negó porque no podía leerla, llamando a su tío que estaba en algún lugar de la mansión, haciendo Merlín sabe que, y preferentemente guardara lo que estaba haciendo para el, la mirada que le había dado a Lucius cuando salió del salón había sido suficiente para espantar su curiosidad, tenía una gran pista, ya que si esa mirada era algo, era muy similar a las que le daba Snape a su padre cuando estaban encerrados en Grimauld place, y ellos ya lo habían trraumado lo suficiente, jamas podría volver a estar en una habitación con su profesor sin sonrojarse hasta el cabello.

"¿Que dice Ry?" Le pregunto Bella.

"Que un tal Leiian Detvic está en al final de las salas de la mansión, pero este lugar es enorme." Los ojos de Cissa, como le había dicho que podía llamarla en privado, se ampliaron cómicamente.

"¿Eres algo de Lord Detvic?" Su voz era temblorosa, en Gringotts con la clase expréss de historia había quedado en algo claro, su madre no tenía una gota de sangre muggles porque era la hija del último descendiente de los Detvic y los Taratrofdaravic, y por ende al ser su hijo el heredero de ellos, así que si podía ser real.

"Eh… según lo que nos dijeron en Gringotts soy su nieto" Ella hizo una O perfecta con sus labios rosas, antes de desmayarse, fue una suerte que al ver su cara asombrada y levemente pálida se había acercado a ella asi que simplemente pudo atrapar su caída.

Miro al gato sentado en sus cuartos traseros.

"¿Mirhu?" El gato le asintio, los familiares eran más inteligentes que los animales normales, debía recordar eso. "Eh, bien, vuelvo pronto Mirhu, espérame un momento e iremos con tu dueño" El gato se terminó de echar en el mullido césped.

Con Bella en mis talones y a Cissa en mis brazos me encamine a mi habitación, era simplemente incorrecto que ella durmiera en otro lugar.

Una vez con ella acomodada en la cama, hice mi camino hacia el bastón de apariencia fea, y lo lleve conmigo.

Después de no querer saber que estaba haciendo su tío, decidió ir por Tonks, ella y bella lo acompañaron a las fronteras de las salas de la casa, un hombre viejo pero en buen estado físico estaba sentado en un baúl como quien olvidó las llaves y espera a que le abran la puerta.

El bajo su mirada del cielo para mirarlo fijamente, Harry juro que estaba viendo una versión vieja de él, ahora sabía a ciencia cierta a quien se parecía.

"Tus ojos son iguales a los de tu abuela sabes, y tu cara, Merlín las destino no te quieren si te hacen parecerte a mi a Charlus Potter" El resopló con fastidio el hombre mayor.

Harry sonrió.


El abuelo es algo brusco, pero es buena gente, es estricto y también un completo pervertido! Pero eso lo sabrán otro día, por el momento creo que dormiré un poco ya que las chicas están confabulando la muerte de alguien, así que la cama es completamente mía.

Recibo tomatazos, que estén maduros, me gusta el jugo de tomate.