Makura

...

De repente, la puerta se abrió con violencia en medio del discurso de Hanji. Del otro lado estaba la figura delgada de Levi. Unas grandes ojeras oscureciéndole la expresión. Medio inconscientemente, Eren se puso de pie para saludar y mostrar respeto, y con la misma rapidez volvió a caer en su silla.

"¿Por qué no me sorprende que sigan aquí?" dijo Levi, cruzando la habitación. Hanji lo saludó con la mano, y habló muy bajito con los ojos llorosos.

"Cierra la puerta, Levi, y toma asiento. Llegas a tiempo para escuchar la mejor parte."

"Me muero de la emoción."

Hanji ignoró el comentario sarcástico.

"Como te venía contando, Albert era poseedor de una sonrisa tan hermosa… él… me miraba con esos ojos… ¡Ahhh!" Con gentileza, Levi le puso las manos sobre los hombros. "¡AHHHHH! ¡Casi puedo sentir su presencia detrás de mí, tocándome para hacerme saber que todo va a estar bien!"

Levi se inclinó hacia adelante y le susurró. "Vine para llevarme a Eren."

Eso le puso fin a las alucinaciones de la mujer.

"No hemos terminado todavía."

"¿Hemos? ¿Segura? Pues vuelve a mirar. Velo por ti misma."

Hanji parpadeó, confundida. Levi señaló a Eren con la quijada. El chico se había quedado dormido después de haber estado cabeceando por un rato, sus párpados se cerraron finalmente cediendo ante el cansancio. Escuchar podía ser más agotador de lo que imaginaba.

"¿¡P-por qué!?" trastabilló ella.

"Son las dos de la jodida mañana. Por eso."

La voz de Levi se había hecho más baja en la palabra jodida como queriendo dar énfasis al hecho de que también estaba agotado, no para sonar agresivo o iracundo. De cualquier forma, a Hanji nunca le afectaba su vocabulario.

"¿Eren?" Le enterró un dedo en la mejilla. "Eeeeren."

"Uhmmm… cinco minutos más, mamá."

Los ojos de Hanji se abrieron. Se puso de pie tan violentamente que casi volcó la silla. "¿Escuchaste eso, Levi? ¡Piensa que soy su mamá! ¡Acaba de llamarme mamá! ¡Mamá!" Salió a toda carrera de la habitación, gritando. Levi había tenido que esquivarla.

"¡Tch!" Se acercó a Eren y lo sacudió con brusquedad. "Oye, Eren. Despierta."

Estaba soñando. Nudillos acariciándole la espalda, dedos peinándole el cabello, alguien susurrándole cosas bonitas en el oído, unos labios tocando su piel. Un beso. Otro. Se sentía bien. Y entonces le dolió. Se sentó derecho de un salto y levantó la cara de la mesa, alarmado.

"Sigo escuchando" dijo cuando se le vino a la mente la cara de Hanji. Pero el hombre que estaba tirándole del cabello era…

"Erwin quiere que me asegure de que estamos a salvo contigo en tu habitación. Ven conmigo."

Era…

"¿Levi?"

"Sí. Ven conmigo" Levi ofreciéndole una mano que no rechazó. Eren juntó las cejas.

"Pero…"

"¿Qué?"

"¿Dónde está la comandante Hanji?"

"No sé. Se fue."

Hanji los esperaba sola en el pasillo, sumida en la oscuridad.

"Oh…" Eren le hizo una reverencia. "Ojalá pueda seguirme contando sobre Sawney y Bean después, comandante Hanji."

Ella levantó la cabeza de un tirón. "¿¡En serio!?"}

"Sí… ¡ay!" La mano de Levi había salido de la nada para agarrarle del brazo izquierdo.

"Vámonos. Tenemos mucho qué hacer mañana… hoy."

"¡Espera!" habló Hanji, apoderándose del brazo libre de Eren. "Él va a ayudarme mañana… hoy. ¿Verdad que sí, Eren?"

Iba a decir que sí hasta que se acordó de que no se mandaba solo y debía pedir permiso primero. "¿Puedo ayudarla mañana, señor?"

En vez de responderle la pregunta a él, Levi le enterró un poco las uñas y se volvió hacia Hanji.

"En cuanto termine con el jardín… es todo tuyo."

Los dos hombres partieron juntos. Caminaron por el pasillo en silencio. Eren debía dormir en el sótano de nuevo. Alargó un suspiro, pero cuando llegaron a la que sería su habitación y Levi pateó la puerta para abrirla, casi se arrepintió de haber sacado todo el aire de sus pulmones. Jadeó ante la imagen.

A diferencia de la celda en que lo habían mantenido cautivo antes, esta era una habitación de verdad. Eren se sentó en la cama perfectamente hecha, contemplando asombrado sus alrededores. Todo estaba tan… limpio.

"Señor," dijo Eren con suavidad. "¿Puedo hacer una pregunta, por favor?"

"En el piso de arriba hay otro baño."

"No… quería saber si…" dudó. "¿Habrá usted…?" Descubrió círculos en el aire con la mano como si limpiara una ventana. La ceja del capitán brincó. Eren entonces señaló la escoba que había en un rincón. "¿Sí?"

Levi permaneció en silencio. Pero Eren no estaba listo para callarse.

"Señor, ¿puedo hacer otra pregunta?" Levi ya se dirigía hacia la puerta, así que Eren habló más alto en un intento desesperado por llamar su atención. "Me percaté de que era usted el único al que no le servían carne durante la cena. ¿La razón por la que el personal de la cocina estaba tan preocupado era que no había suficiente comida para todos?" Era exactamente como Eren pensaba. Levi hizo una pausa, pero estando de espaldas a él, Eren no pudo verle la cara. "No comió para que nadie más tuviera que aguantar hambre…"

"No" dijo Levi. "Solo no me gusta la carne."

"Pero… como yo estaba allí, posiblemente…"

"Hay agua en ese jarro. Si necesitas algo más, llama a los guardias. ¿Entendido?"

"¡Capitán!" lo llamó Eren. Tenía el corazón acelerado, sabiendo lo que pasaría después de que Levi saliera de la habitación: se quedaría solo.

"Tienes diecisiete. Ya no deberías tenerle miedo a la oscuridad" Levi lo reprendió con suavidad. Y con eso Eren por fin cerró la boca. No había posibilidad alguna de que el otro hombre se quedara por más tiempo. Levi apagó las luces antes de irse.

Tengo quince. Con ese último pensamiento en mente, se abrazó a la almohada y trató de dormir. Al menos no había cadenas esta vez, y sí un aroma familiar y agradable flotando en el aire para hacerle compañía.